Hola! Les traigo un nuevo capitulo. Me tarde porque la verdad no sabia si continuar con esta historia o no, pero la verdad me surguieron muy buenas ideas. Así que espero que les guste y me hagan saber lo que piensan.
Gracias por leer.
PD. Hice un video de nuestro hermoso OQ, si lo quieren ver lo pueden encontrar en youtube como: Rewrite the star - Outlaw Queen. Aquí les dejo el link: watch?v=jsBybxtw_Ns
PD2. Como no se como se llama el reino en el que estan viviendo ahora (el que se parece al bosque encantado) voy a manejarlo como "otro reino".
Sean abrió la puerta del bar y sintió el olor a tabaco y alcohol llenarle los pulmones. El lugar estaba a media luz y no había nadie en el más que una mujer que limpiaba insistentemente la barra.
—¿Está abierto? — Preguntó él.
La mujer dio media vuelta y ladeo la cabeza mientras lo miraba. Ella era bella, su cabello corto y rizado resaltaba sus pómulos y sus grandes ojos cafés.
—Aún faltan unos minutos, pero adelante — La mujer le hizo una seña con la mano para que se acercara — ¿Qué puedo servirte?
Sean camino hasta la barra y observo como la morena caminaba hasta quedar del otro lado de la barra frente a él.
—Me dijeron que aquí podía encontrar el mejor escoses — Sean se sentó en uno de los bancos de madera frente a la barra.
—Te informaron bien — Alardeo ella con una sonrisa. Una muy bonita sonrisa — Enseguida te lo sirvo.
La mujer comenzó a moverse con agilidad detrás de la barra y Sean se limitó a observarla. Su estilo era bastante particular, vestía jeans ajustados y botas de cuero con tacón; llevaba una camiseta negra y una chaqueta de mezclilla.
Ella le entrego su trago y Sean le agradeció con una pequeña sonrisa de medio lado. Él le dio un trago al vaso y cerró los ojos. En verdad era un buen escoses.
—¿Un mal día? — Preguntó ella arqueando la ceja.
—Depende que como lo veas… — Sean se encogió de hombros — Acabo de salir del hospital después de haber tenido un accidente.
—¿Y estas seguro de que deberías estar bebiendo? — Ella recargo sus manos sobre la barra y frunció el ceño mientras miraba al chico de ojos grises. Era bastante atractivo, con el cabello claro y una barba y bigote que apenas comenzaba a crecer.
—Pues la enfermera me recomendó este lugar… Que por cierto, es bastante agradable.
—Gracias, se hace lo que se puede.
—Entonces, ¿Tú eres Roni?
Ella asintió y observo a Sean tomar otro trago de su vaso.
—No escuche tu nombre.
—Sean, a tu servicio.
Roni frunció el ceño y se quedó observando al hombre frente a ella, le era bastante familiar su forma de hablar, su peculiar acento británico y su sonrisa de medio lado.
—Y entonces, sales del hospital y lo primero que quisiste hacer fue venir a un bar. ¿No tienes familia o algo así?
—No lo sé…Después del accidente perdí la memoria. Solo recuerdo algunas cosas.
—¿Tan grave fue?
—Al parecer sí. El doctor me dijo que voy a ir recordando poco a poco las cosas… Por ahora solo recuerdo que estaba aquí porque iba a firmar un contrato con una disquera.
—¿Eres músico?
—Al menos lo intento. — Respondió él y le dio el último trago a su vaso — ¿Cuánto te debo por el trago? — Sean se levantó de su asiento metiendo la mano a uno de los bolsillos de su jeans.
—No. — Se apresuró a decir ella — Va por cuenta de la casa.
Sean le dedico una sonrisa de medio lado y se despidió levantando la mano que había metido a su jeans. Él comenzó a caminar hacia la salida y Rony se apresuró a seguirlo y se detuvo en medio del bar metiendo las manos a los bolsillos traseros de sus jeans.
—Sean… — Lo llamó ella — ¿A dónde vas a ir?
Él dio media vuelta se encogió de hombros mientras miraba al suelo.
—No lo sé… Supongo que primero tengo que buscar un trabajo para poder pagar en donde quedarme.
Roni miro al hombre frente a ella y sintió una presión creciendo en su pecho. Algo le decía que lo ayudara, que no lo dejara ir, algo dentro de ella le gritaba que Sean necesitaba de su ayuda y que no podía dejarlo solo. Tal vez fuera solidaridad o simple altruismo, pero quería ayudarlo.
—Yo… Yo necesito a alguien que me ayude en el bar. — Roni se encogió de hombros y bajo la mirada al suelo. — Si quieres puedes trabajar aquí, claro, hasta que lo necesites… Y hay una habitación pequeña aquí al lado del bar, puedes quedarte ahí mientras consigues otro lugar…
—¿Enserio harías eso por mí? — Preguntó él arrugando la frente.
—Pues, yo necesito ayuda en el bar y tú necesitas un empleo…
—Gracias.
Él sonrió y ella le respondió de la misma manera.
En otro reino.
Regina aún estaba aturdida, estaba cruzada de brazos mirando hacia las copas de los arboles tratando de asimilar el hecho de tener a su alma gemela frente a ella después de tantos años de pensar que él estaba muerto.
—¿Algún problema? Milady — Regina se puso tensa al escuchar la voz de Robín detrás de ella.
—Solo estoy tratando de pensar en algo que nos ayude contra lo que vamos a enfrentar — Respondió ella dando media vuelta para mirar al ladrón.
—No debe ser difícil… Su hijo dice que usted tiene magia.
—La magia no siempre resuelve todo. — Regina bajo su mirada al suelo sintiendo un nudo en la garganta. — A veces solo empeora las cosas y nos aleja de lo que más amamos.
Regina regreso la mirada al rostro de Robín y él hizo una mueca asintiendo. Él se acercó a la morena sin dejar de mirarla.
—¿Le gustaría un trago? Siento que le vendría bien relajarse.
—No creo que sea lo indicado, es muy temprano y tenemos que trasladar su campamento.
Robín le dedico una pequeña sonrisa de medio lado y Regina curvo un poco sus labios antes de caminar lejos de él. Toda la situación la tenía demasiado abrumada. La cabeza comenzaba a dolerle y tenía el estómago revuelto.
—¿Cómo está todo? — Preguntó Henry intersectándola a medio camino.
—No sé cómo responder a eso — Dijo ella negando con la cabeza.
—Enserio, siento mucho todo esto mamá, pero no sabíamos cómo decírtelo…
—Lo se Henry, pero también debes entender que es algo muy difícil de asimilar. — Regina se detuvo y miro de reojo a Robín quien ahora estaba hablando con Roland — Es tan difícil tenerlo cerca y que él ni siquiera sepa quién soy.
—Tal vez podamos encontrar una manera de regresarle la memoria… — Sugirió Henry.
—No creo que eso sea lo más conveniente… No he visto un hechizo de tal magnitud, sobre todo cuando se regresa de la muerte.
—Tal vez podemos encontrar la manera. Él es tu verdadero amor.
—Parece que el destino no se da cuenta de eso. — Comentó ella con un tono sarcástico. — ¿Quién más sabe que está vivo?
—Solo tú, Roland y yo. Nadie más sabía de esto… John decidió mudarse del bosque encantado para que nadie escuchara que Robín había vuelto a la vida.
—Sabes que tengo que decírselo…
—No creo que sea conveniente, ¿Sabes lo que va a pasar cuando se enteren? Robín ni siquiera recuerda nada de eso.
—Es su hija Henry, ella tiene derecho de conocer a su padre.
—Mamá. — Henry tomo a Regina de los brazos y la miro a los ojos. — Solo por una vez, confía en mí y déjame manejar esto. Necesitamos a los Merry Man con nosotros y si le contamos a Robín toda la verdad solo lo abrumaremos y él no va a entender ni la mitad.
—Su vida a mi lado fue tan complicada — Regina bajo la mirada sintiendo las lágrimas llenarle los ojos.
—Su vida a tú lado fue feliz, y creo que puede volver a hacerlo… Y creo que esta vez, deberías ser un poco egoísta y tenerlo solo para ti antes de que alguien más se meta en el camino.
Regina volvió a mirar a Robín sintiendo como una lágrima resbalo por su mejilla.
Hyperion Heights.
Roni estaba limpiando la barra y de vez en cuando miraba de reojo a Sean, quien se las arreglaba para llevar las bebidas a las mesas. Era temprano, y no había mucha gente en el bar, pero a él le constaba bastante trabajo cargar más de un par de bebidas en la charola.
La morena levanto la vista cuando observo a Henry caminar hacia ella. Él chico pasaba bastante tiempo en el bar últimamente y ella creía que era porque se sentía atraído por Jacinda. Quien iba a decir que una travesura de la pequeña Lucy iba a llevar al chico a pasar la mayor parte de su tiempo en los lugares de Hyperion Heights solo con la ilusión de ver a la chica.
—Hey Roni, ¿Quién es él nuevo? — Preguntó él señalando a Sean.
—Necesitaba un poco de ayuda en el bar y el necesitaba trabajo — Respondió la morena sin darle mucha importancia al asunto.
—¿Y es confiable? Nunca lo había visto por aquí.
—Es porque él no es de por aquí.
—¿Y entonces que hace aquí? — Preguntó Henry frunciendo el ceño.
—Son demasiadas preguntas chico.
—Solo me preocupa que él tipo te quiera hacer daño.
—El tipo se llama Sean, lleva un par de días aquí y nada ha pasado. — Roni dejo de lado la franela con la que limpiaba la barra y se puso las manos en la cadera — Además se cuidarme bastante bien y tengo un bate de baseball que me respalda.
Henry levanto las manos mostrando las palmas en señal de rendición y se sentó en un banco frente a la barra. La vista del chico se desvió a Sean quien se acercaba a la barra con la charola vacía.
—Necesito dos tragos de wiski y un par de cervezas — Habló él dirigiéndose a Roni.
Sean observo a Henry y le saludo con un movimiento de cabeza y Henry lo miro mientras cruzaba los brazos.
—¿Así que ahora trabajas aquí? — Preguntó el chico alzando una ceja.
—Así es… Roni fue muy amable al darme esta oportunidad — Sean sonrió de medio lado.
—¿Y que hacías antes de trabajar aquí?
—Ya basta Henry — Le advirtió Roni mirándolo con severidad.
—¡¿Qué?! — El chico se encogió de hombros jugando al inocente — Solo quiero saber un poco más de nuestro nuevo amigo.
—Solía ser músico. — Respondió Sean tratando de aligerar el ambiente de incomodidad que de un momento a otro se había formado — Ya sabes, de esos que tocan la guitarra y cantan de vez en cuando.
—Eso es interesante, ¿Por qué lo dejaste?
—No tienes que responder. — Intervino Roni — Este chico es más curioso de lo que debería.
Sean sonrió de medio lado y tomo la charola con las bebidas que Roni había puesto en ellas, pero antes de que él se fuera Henry lo detuvo.
—Oye, y ¿Por qué no tocas aquí en el bar un par de noches? — Roni frunció el ceño mirando a Henry. Ese chico siempre metía la nariz en donde nadie le llamaba. Sean volvió a dejar la charola sobre la barra e intercalo la mirada entre el chico y Roni. — Seria algo nuevo y tal vez vendría más gente al bar.
—Aunque me encantaría hacerlo, no es mi decisión — Respondió Sean — Además, no tengo ni siquiera mi guitarra.
—Yo te conseguiré una. — Se apresuró a decir el chico mientras saltaba del banco — Yo toco la batería, así que podemos conseguir a alguien que toque algún otro instrumento y formamos la banda… Nos podemos presentar los fines de semana.
—¿Disculpen? — Interrumpió la morena arqueando las cejas.
—¡Vamos Roni! Piénsalo, sería una idea maravillosa y traería más gente al bar.
La sonrisa de Henry era tan amplia que Roni pensó que se le desencajaría la mandíbula. Por una parte, el chico tenía razón, si todo ese asuntó funcionaba podría tener más ganancias para seguir manteniendo el bar y no tener que venderlo. La morena no tuvo tiempo de responder cuando el chico ya estaba frente a las personas del bar anunciando el gran evento.
—Vengan este fin de semana, habrá música en vivo y no se van a arrepentir… La primera ronda de tragos será gratis.
Un alboroto se escuchó en el bar y Roni observo a Henry con incredulidad. Ahora, además de apostar a un número musical, tenía que dar tragos gratis.
En otro reino.
Regina ya no podía soportarlo más, el tener a Robín tan cerca y a la vez sentirlo tan lejos la hacía sentirse enferma. Apenas una hora atrás habían llegado al campamento de la resistencia y los Merry Men estaban armando sus tiendas de campaña y habían encendido una fogata. Roland y Henry charlaban animadamente y Ella los acompañaba. Todo parecía en orden, pero en su interior era como si un huracán azotara su cuerpo.
En vista de que nadie estaba atento a lo que ella hacía, la morena decidió alejarse un poco del campamento para intentar aclarar su mente. Ya estaba oscureciendo y caminaba cuidando sus pasos para no tropezar. Apenas había avanzado un par de metros lejos del campamento cuando escucho a alguien carraspear detrás de ella. Regina dio media vuelta rápidamente, preparada para encender una bola de fuego en las manos.
—¿Qué haces siguiéndome? — Preguntó Regina bajando su mano en cuanto reconoció a Robín.
—Creo que no debería andar sola por el bosque, sobre todo a estas horas — Respondió él.
—Puedo cuidarme sola. — Respondió ella apartando el cabello que había caído en su cara.
—Después de que me dijo que existía un gran peligro, aun así no creo que sea correcto que camine sola.
—¿Y qué piensas hacer? ¿Acompañarme? — Regina trato de ocultar su nerviosismo hablando de una manera indiferente.
—Si usted me lo permite... Solo déjeme asegurarme de que este a salvo, le prometo que no me meteré en su camino.
La morena apretó los labios tratando de contener una pequeña sonrisa ante la preocupación de Robín y la mención de algo que ella alguna vez le había dicho. Regina asintió y ambos comenzaron a caminar en silencio y con la vista en el suelo.
Después de varios minutos de caminar, ambos decidieron parar y sentarse en un tronco hueco poniendo la vista en el cielo sorprendentemente lleno de estrellas.
—¿Puedo preguntar cuál es el gran mal que nos está asechando? — Habló él.
—Magia, como siempre, alguien que ha escogido usarla de la manera incorrecta. — Regina se tomó las manos y dio un gran suspiro.
—¿Entonces es un alguien? — Robín miro a la morena y ella solo asintió — ¿Cree que esta persona es lo suficientemente poderosa como para crear una resistencia tan grande como la que están creando?
—No sé si sea lo suficientemente poderosa, pero hay ira, hay resentimiento y Drizella no tiene la guía necesaria para dejar ir todo eso.
—¿El gran peligro es una chica? — Robín arqueo la ceja mostrando incredulidad.
Regina miro al ladrón y negó con la cabeza ante su respuesta.
—Yo no la subestimaría… Ella me recuerda a mi cuando era joven y yo hice muchas cosas por venganza, movida solo por la ira que tenía dentro. — Robín abrió la boca para decir algo y segundos después la volvió a cerrar. En realidad no sabía que decir ante aquella confesión — Las personas pueden ir por caminos muy oscuros cuando no hay nadie que los enseñe a ver que hay otra manera.
—Lo comprendo. — Susurró él — Yo antes era un ladrón sin oficio ni beneficio y el nacimiento de Roland me cambio la vida y quise mejorar por él.
—Lo mismo me sucedió con Henry. — Regina sonrió ampliamente y el ladrón se aclaró la garganta para llamar su atención.
—¿Y el padre de Henry? ¿Dónde está?
—Muerto.
—Oh… — Robín levanto las cejas e hizo un movimiento de cabeza — Debió ser muy doloroso.
—Supongo que para la Emma sí.
—¿Quién es Emma? — Preguntó él frunciendo el ceño.
—La madre biológica de Henry. — Explico la morena — Henry es mi hijo adoptivo. Cuando era un bebé yo me hice cargo de él y lo cuide por muchos años.
—Oh ya entiendo…
—Según lo que sé, la madre de Roland también murió cuando él era pequeño. — Comentó Regina tratando de cambiar de tema.
—Es correcto.
—¿La extrañas? — Preguntó ella temiendo a la respuesta.
—La quise mucho, después de todo era la madre de mi hijo. Pero ya hace tantos años de eso que mis sentimientos hacia ella solo se reduce a agradecimiento.
Regina miro al suelo sabiendo que esos sentimientos tal vez fueran producto de su falta de memoria, pero la verdad, le había gustado escuchar que Robín ya no amaba más a Marian; aunque le hubiera gustado más escuchar que a quien amaba era a ella.
—Creo que ya es tarde. — Regina se levantó del tronco — debemos regresar al campamento. Además, comienza a hacer un poco de frio.
Robín se levantó rápidamente del tronco desatando el nudo de su capa y con un movimiento rápido la puso en los hombros de Regina. La morena le sonrió con nerviosismo, estaban bastante cerca y ella no podía evitar sentir escalofríos recorrerle el cuerpo. El ladrón le dedico una pequeña sonrisa y le hizo un gesto con la mano para indicarle que comenzara a caminar.
Hyperion Heights.
Roni estaba detrás de la barra secando los vasos recién lavados mientras Sean terminaba de acomodar las sillas sobre las mesas. Él se acercó a la barra y recargo los codos mientras fijaba su vista en la morena.
—¿Estas molesta?
Roni levanto la vista y dejo el vaso de lado para después dejar escapar un largo suspiro.
—Digamos que más bien digamos que estoy preocupada. — Ella apoyo las manos en la barra y observo como Sean se incorporaba.
—¿Enserio crees que es tan mala idea la propuesta de Henry?
—No lo sé… Simplemente no sé si todo eso de la música vaya a funcionar.
—Roni, sé que es pedirte demasiado, pero confía en mí. No voy a dejar que esto fracase.
La morena curveo los labios en una pequeña sonrisa y negó levemente con la cabeza.
—Está bien. Lo intentare.
—Gracias. — Sean extendió el brazo y tomo con suavidad la mano de Roni — Gracias por todo.
Ambos se miraron a los ojos sintiendo como si sus manos estuvieran hechas para estar unidas, como si sus ojos estuvieran hechos para mirarse el uno al otro y sintieron por su cuerpo miles de escalofríos. La familiaridad de la sensación confundía a ambos pero aun así no querían soltarse.
Roni sonrió y deslizo su mano con lentitud para separarla de la mano de Sean; lo miro mientras daba un par de pasos hacia atrás y él la vio caminar hasta su habitación. Sean se mordió el labio y después sonrió, no sabía que había pasado segundos atrás, pero se sentía demasiado bien estar cerca de aquella hermosa mujer.
