Se que tarde mucho en actualizar pero espero que el capitulo lo compense porque esta bastante largo. La historia ya va tomando forma así que espero que les esta gustando. Déjenme sus comentarios para saber que piensan.
Gracias por leer.
Regina no podía moverse, pero sabía quién estaba detrás de ella, había reconocido la voz de la chica.
—Es impresionante como a pesar de tener tantas personas trabajando juntas, ninguno de sus cerebros funcione adecuadamente. — Dijo Drizella mientras rodeaba a Regina para quedar frente a ella. En cuanto la tuvo en frente, la reina formó una bola de fuego con su mano. — Oh no querida. — Drizella movió la mano e hizo desaparecer la bola de fuego. — No quiero una pelea de brujas.
—¿Y entonces porque estoy pegada al suelo? — Preguntó Regina arqueando una ceja.
—Solo quería asegurarme que hablaras conmigo. — La chica hizo un movimiento con la muñeca y los pies de Regina se despegaron del suelo.
—¿Qué es lo que pretendes?
—Quiero que me ayudes.
—¿Ayudarte? — Regina soltó una pequeña carcajada demostrando cinismo. — Ni muerta.
—Que mal que pienses eso, porque, mi querida reina malvada — Drizella se acercó a Regina — Si tengo que matarte para conseguir lo que quiero, lo voy a hacer.
Regina apretó los puños y arrugo el rostro con molestia haciendo que la vena de su frente se marcara. La reina alzó la mano y tomó a la chica por el cuello.
—¿Y qué es lo que me impide que te mate ahora mismo?
—No lo harías. — Drizella empujo a Regina poniéndole las manos en el pecho y le sonrió. — Porque si lo haces, tu querido hijito se decepcionaría tanto de ti, que no querría volver a verte.
—Henry lo entendería, si matarte es la manera en que salvaría al reino.
—¿Estas segura de eso? Porque tú historia dice lo contrario. Cada vez que hacías algo bueno, a nadie le importaba, solo podían ver las cosas terribles que habías hecho en el pasado. Y ahora, que eres una heroína y que te ven como la redimida reina, ¿Crees que no van a cambiar de parecer cuando regreses a la oscuridad de tu pasado?
—Si así salvo a las personas que amo, no me importaría volver a ser la villana de la historia. — Respondió Regina recalcando cada palabra.
—¿Y de que te serviría? Si las personas a las que tú amas te van a rechazar. — Drizella alzó una mano y con magia comenzó a asfixiar a Regina. — Acéptalo Regina, la oscuridad siempre estará dentro de ti, pero nunca nadie amara esa parte… Así que vamos, coopera conmigo, y ambas reinaremos este lugar como debe ser.
—No… — Pronuncio la reina con dificultad. — No… te… dejare… ganar.
—¡Suéltala ahora!
Drizella levanto las cejas y dio media vuelta para mirar al hombre que la apuntaba con una flecha. Regina cayó al suelo tratando de recuperar la respiración y con ojos de angustia podía observar como Robín le apuntaba a la chica con una flecha.
—Vaya, vaya… ¿Pero a quien tenemos aquí?
—Aléjate de ella. — Ordenó Robín caminando hacia la chica sin dejar de apuntarle con la flecha.
—Vaya Regina. Así que te conseguiste un apuesto caballero para que te proteja. — Drizella rio por lo bajo mirando al hombre acercarse a ella.
Robín dejó escapar la flecha y la chica la desvió fácilmente con su magia. El ladrón se apresuró a poner otra flecha en arco y volvió a apuntar.
—Te dije que te alejaras de ella. — Volvió a decir él.
Esta vez, Drizella hizo un movimiento con la muñeca y aventó a Robín por el aire hasta que el tronco de un árbol lo detuvo haciéndolo caer. La chica volvió a mirar a Regina, quien se levantaba del suelo con terror en el rostro mientras miraba al ladrón inconsciente.
—Piénsalo bien Regina.
Drizella desapareció tras una nube de humo que la envolvió y Regina corrió rápidamente hasta donde Robín estaba, inconsciente y en el suelo.
—Robín. — Susurró ella mientras se hincaba a su lado, poniendo sus manos en el rostro del ladrón. — Robín, por favor despierta. — Las palabras salieron en un hilo de voz y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. — No me hagas esto. Por favor despierta.
Robín gimió ante el dolor que sentía en la espalda y abrió los ojos lentamente. Él sonrió de medio lado al observar el bello y preocupado rostro de la reina y se incorporó lentamente tosiendo un par de veces.
—Tranquila, estoy bien. — Dijo él al observar los ojos llorosos de Regina.
—¿Cómo se te ocurrió enfrentarte a Drizella? — Lo regaño ella.
—Te estaba haciendo daño. — Se defendió él sentándose por completo en el suelo.
—¿Y pensabas que podías derrotarla con un par de flechas?
—Al menos lo intentaría. — Robín miro a Regina y le tomo la mano tratando de tranquilizarla. — Yo daría mi vida por ti.
La morena lo miro con ternura y una lágrima se escapó de sus ojos. Ella se acercó al ladrón y lo abrazo poniendo una mano sobre su cabeza. Robín colocó una mano en la cintura de la reina y sintió el aroma de su cabello.
—Lo sé. — Susurró ella. — Créeme que lo sé.
Hyperion Heights.
Había sido una noche realmente larga, el bar había estado a reventar gracias a la música en vivo de la banda. Aunque al principio Roni no creía que la música fuera a funcionar, ahora estaba bastante impresionada por la buena publicidad que le había proporcionado al bar.
La morena estaba sentada en uno de los bancos frente a la barra observando a Sean terminar de limpiar las mesas. Ella estaba realmente agotada y dejo escapar un resoplido mientras echaba la cabeza hacia atrás.
—Ya no puedo más.
Sean giro la cabeza para verla y sonrió de medio lado mientras dejaba el trapo con el que limpiaba las mesas de lado.
—Tranquila, la noche ya termino. — Le dijo él. — Ahora solo tienes que relajarte.
—Ya me tome tres wiskis y no he logrado relajarme. — Comentó ella encogiendo los hombros.
—Bueno, tal vez necesites otra cosa para relajarte. — Sean se mordió el labio inferior mientras se acercaba a Roni.
—¿Y qué propones? — Preguntó ella con una sonrisa pícara.
Sean levanto las cejas y sonrió. Roni arrugó la frente cuando lo observo alejarse. Él se detuvo frente al pequeño centro de sonido que ambientaba el bar cuando no había música en vivo y comenzó a presionar algunos botones y la música comenzó a inundar el lugar. Roni observo confundida a Sean y el comenzó a mover sus caderas a ritmo de "Sorry not sorry" de Demi Lovato. Él siguió bailando mientras se acercaba a la morena y ella lo miraba con una sonrisa divertida.
—¿Qué es lo que estás haciendo? — Preguntó ella en medio de pequeñas risas.
—Le dicen Twerking. — Respondió él mientras acercaba su trasero a Roni y lo movía de arriba abajo.
La morena no pudo contener más la risa y comenzó a carcajearse tan fuerte que Sean se detuvo para reírse un poco. Después la tomo por las manos y la hizo levantarse de su asiento mientras él seguía bailando.
—Estas loco.
Aun así Roni dejo que Sean moviera su cuerpo al ritmo de la música mientras la tomaba por las caderas.
—Sí, estoy loco… Pero por ti.
Roni sonrió y lo miro a los ojos de tal manera que Sean dejo de bailar y se quedó estático sintiendo las manos de la morena recorrer su torso. Se besaron con gran pasión y la morena lo tomó por el cuello pegando el cuerpo de Sean lo más que se podía al de ella. No sabía que era lo que le pasaba con ese hombre, él era tan perfecto y le gustaba tanto que no podía controlar sus impulsos. Llevaban un par de noches "durmiendo" juntos y habían sido las madrugadas y amaneceres más satisfactorios de los últimos años. Roni deslizo las manos hasta el pantalón del chico y comenzó a desabotonarlos.
—¿No quieres esperar hasta que estemos en la habitación? — Preguntó él con la respiración agitada.
—El bar está cerrado. — Respondió ella arqueando una ceja y dejando que el pantalón de Sean callera al suelo. — Tal vez podamos probar la resistencia de alguna de las mesas.
Sean sonrió mordiéndose el labio y negó con la cabeza mientras tomaba a Roni por las caderas para pegarla a su cuerpo y besarla nuevamente.
En otro reino.
—¿Estas bien? — Preguntó Roland acercándose a Tiana.
La princesa levanto la cabeza para observar al chico y una sonrisa se le escapó del rostro.
—Sí, todo está bien. — Respondió ella. Roland se sentó en el tronco junto a ella y ambos intercambiaron miradas. — ¿Qué tal esta tu padre?
—Él está bien. Solo fue un golpe muy fuerte.
Ambos se miraron y se quedaron en silencio mientras sus labios se curvaban en pequeñas sonrisas. Tiana sintió sus mejillas sonrojarse y desvió su mirada al suelo haciendo más amplia su sonrisa.
—¡Hey! — Interrumpió Henry caminando hacia ellos acompañado de Ella.
—¿Interrumpimos algo? — Preguntó Ella arqueando una ceja.
Roland y Tiana intercambiaron miradas y negaron con la cabeza.
—Claro que interrumpimos, cariño. — Dijo Henry pasando un brazo por los hombros de Ella. — ¿Quieren que los dejemos solos? — Continuó él, utilizando un tono burlón y levantando un par de veces las cejas.
—Necesitamos hablar. — Interrumpió Regina mientras caminaba hacia los chicos. — Se él motivo por el cual Drizella nos tendió esa trampa.
—¿Es por eso que los atacó a ti y papá? — Preguntó Roland levantándose de su asiento.
—Me quería a mí. Robín solo fue dañado porque intentaba ayudarme. — La mirada de remordimiento en los ojos de Regina llevaron a Henry a colocar una mano en el hombro de su madre.
—¿Por qué Drizella quiere hacerte daño? — Preguntó su hijo. — ¿Hay algo que deba saber?
Regina miro a Henry y negó con la cabeza. Sabía que su hijo se refería a su pasado como la reina malvada.
—Apenas conozco a la chica. — Respondió la morena. — Lo que ella quiere es que me una a ella para gobernar este reino.
—Ella no puede hacer eso. — Habló Tiana, prácticamente levantándose de un salto. — Ese no es su derecho.
—A ella no le importa si es su derecho o no. Ella solo va a tomar lo que quiere. — Aseguró Regina.
—No vamos a dejar que eso pase. — Roland miro a la chica y le sonrió de medio lado. Regina arqueo las cejas y miro a Henry quien le dedico una sonrisa divertida. — Si tenemos que luchar mil veces contra Drizella lo haremos, pero no vamos a dejar que se salga con la suya.
—Pues tenemos que idear un buen plan si queremos vencerla. — Comentó Ella encogiéndose de hombros. — Conociendo a Drizella, no va a ser nada fácil.
—Puede que yo tenga un plan. — Todos miraron a Regina quien sentía un nudo en la garganta ante lo que estaba a punto de decir. — Drizella me quiere a mí, quiere que me una a ella; así que, que mejor manera de averiguar qué es lo que se trae entre manos que uniéndome a ella.
—No voy a dejar que hagas eso mamá. — Se apresuró a decir Henry.
—Tal vez no es tan mala idea. — Henry y Regina fruncieron el ceño y se giraron para ver a Hook que se acercaba hacia ellos. — Hay que tener a los enemigos cerca.
Hook había regresado después de un largo viaje por el reino en la búsqueda de su hija. Y aunque no había tenido mucho éxito, había obtenido una pista que le ayudaría.
—No voy a dejar que mamá se ponga en peligro. — Replicó Henry negando con la cabeza.
—Voy a estar bien. — Regina puso la mano en el hombro de su hijo. — Se cuidarme sola cariño…
—¿Y qué pasa si ella te descubre? ¿Qué pasa si te obliga a hacer algo que no quieres? — Preguntó Roland tratando de apoyar a Henry. Él tampoco quería que Regina se pusiera en peligro.
Regina sonrió de medio lado y sintió sus ojos llenarse de lágrimas ante la preocupación de los dos muchachos. Los observo a ambos y puso una mano en la mejilla de cada uno tratando de tranquilizarlos.
—No voy a dejar que lastimen a mi familia. — La morena sonrió levente. — Así que el tema no está a discusión.
Todos los presentes se quedaron observando como la ex reina malvada caminaba lejos de ellos dejándolos con las palabras en la boca. Ella se acercó para abrazar a Henry y Roland se dio media vuelta para adentrarse en el bosque; Tiana lo dudo por unos segundos, pero se apresuró a seguir al muchacho.
—Roland, espera. — Lo llamó ella. El chico no se detuvo, pero aminoro el paso para que la reina pudiera alcanzarlo y sintió un escalofrió recorrer su cuerpo cuando Tiana lo tomó de la mano. — ¿Estas bien?
—No creo que sea bueno que Regina se arriesgue. — Respondió el, notablemente preocupado. — Sabes, ella y mi padre acaban de encontrarse de nuevo y otra vez hay algo que les impide ser felices.
—¿Así que ellos dos tienen historia? — La reina arqueo las cejas.
—Y una bastante complicada… Pero son almas gemelas, están destinados a estar juntos.
—¿Enserio crees en eso de las almas gemelas?
—Por supuesto. — Roland se detuvo y miro a la morena a los ojos. — ¿Acaso tu no?
—Es difícil creerlo cuando no has vivido nada semejante…
—Pues tal vez es porque no has encontrado a la persona indicada. — Insistió el chico con una pequeña sonrisa. — Mi padre siempre dice que un día va a llegar esa persona que te va a hacer sentir que naciste para mirar sus ojos.
Tiana sonrió ante el tierno e inocente comentario y miro a Roland quien tambien le sonreía. El chico era bastante guapo con ese cabello castaño y rebelde, esa sonrisa con hoyuelos y su corta barba. La reina se sintió sonrojar y bajo la mirada al suelo.
—Eso es algo muy lindo. — Susurró ella.
Roland entrelazó sus dedos con los de la morena y siguieron caminando, y aunque avanzaban sin rumbo, no les importó hacia donde los llevaría el camino. Simplemente querían disfrutar la compañía del otro.
Hyperion Heights.
Roni dejó escapar un suspiro mientras abría los ojos y sonrió al sentir los brazos de Sean rodeándola y acostado en su espalda. Se estaba acostumbrando a despertar de esa forma y le encantaba sentir el cuerpo de aquel atractivo hombre a su lado. Había pasado ya una semana desde su primer encuentro y no hubo una sola madrugada que pasaran separados.
Ella se movió con cuidado tratando de girarse y Sean soltó un pequeño quejido quitando su cabeza de la espalda de la morena y dejándola caer en la almohada. Roni colocó sus brazos en el fuerte pecho del hombre y lo observo con una sonrisa de medio lado.
—Buenos días. — Saludo él con la voz ronca y levanto un poco la cabeza para darle un beso en los labios a la morena.
—Buenos días dormilón. — Ella acaricio el rostro adormilado de Sean y él sonrió de medio lado.
—¿Qué hora es?
—Tarde. — Respondió ella. — Tenemos que levantarnos si quieres estar listo para tu ensayo con la banda. — Sean se quejó y abrazó a Roni pegándola a su cuerpo y acomodándose en la cama. — Anda, el cantante de "Operación banda de rock" no puede faltar a los ensayos.
—Mmm… Cinco minutos más. — Sean miro a Roni a los ojos y le dio un pequeño beso en los labios. — Déjame estar cinco minutos más así contigo.
Roni sonrió y beso a su chico en los labios. Porque si, él era su chico y de nadie más.
Henry estaba acomodando la batería en el pequeño escenario mientras Nick conectaba el teclado y Sean afinaba su guitarra. Después de varias noches tocando las mismas canciones, los chicos se habían decidido a ensayar por lo menos dos veces a la semana para tener nuevas canciones que presentar.
Jacinda y su hija Lucy estaban sentadas en uno de los sofás del bar observando a los chicos con una pequeña sonrisa. Henry las había invitado para que pudieran escucharlos tocar y porque quería tener a Jacinda cerca. La chica le gustaba bastante y a decir verdad su hija le agradaba mucho.
Sean levanto la vista de su guitarra y observo que Roni lo miraba mientras se mordía el labio inferior. Él sonrió sintiéndose apenado y sacudió la cabeza de un lado a otro. Segundos después escucho a Henry marcar el compás para comenzar la canción.
"I don't mind you comin' here and wastin' all my time. 'Cause when you're standin', oh so near I kinda lose my mind."
Sean comenzó a cantar, con esa voz tan increíble que él tenía, y Roni se recargo en la barra para poder verlo mejor. Él estaba cantando y no dejaba de mirarla y le sonreía en ocasiones haciéndole saber que la canción era para ella.
"You always knew to wear it well and you look so fancy I can tell. I don't mind you hangin' out and talkin' in your sleep.
I guess, you're just what I needed, I needed someone to feed. I guess, you're just what I needed, I needed someone to bleed."
Cuando la canción termino, Lucy y Jacinda se apresuraron a aplaudir levantándose de sus asientos y Henry se apresuró a caminar hacia ellas. Nick bajo del escenario para tomar un vaso con agua y Sean camino hasta Roni quien aún le sonreía. Él miro de reojo hacia donde se encontraban las demás personas en el bar comprobando que estaban distraídos. Se inclinó y le dio un suave beso a la morena quien sintió que las piernas le tembablan cuando Sean la tomaba por la cintura para acercarla más hacia él.
—Sabía que ustedes terminarían juntos. — Habló Lucy haciendo que ambos se sobresaltaran y terminaran el beso rápidamente.
Todos los miraban con una sonrisa y Roni sintió el calor subir a sus mejillas mientras desviaba la vista al suelo y se aclaraba la garganta. Sean sonrió y le paso un brazo por la espalda a la morena en señal de apoyo y ella lo miro con una pequeña sonrisa de medio lado. Nunca había sido de las personas que demostraban su afecto en público, pero con Sean, no le importaba.
—Me da gusto que estén juntos. — Comentó la pequeña Lucy con una sonrisa.
Henry la miro arqueando una ceja. Se había sentado al lado de la pequeña mientras Jacinda hacia una visita al sanitario.
—¿A sí? ¿Y eso por qué?
—Porque ellos son almas gemelas. — Respondió la niña como si fuera algo bastante obvio. — Esta en su destino estar juntos… Así como tú y mi mamá.
En otro reino.
Regina se había decidido a continuar con su plan, le había mandado un mensaje a Drizella pidiéndole que se encontraran y estaba a punto de partir hacia ese encuentro. Sin duda, tendría que pensar muy bien sus estrategias para evitar que la chica descubriera su plan. Necesitaba que todo funcionara para poder vencer a Drizella y evitar que trajera caos al reino. Aunque ella no era la reina ahí, sentía la obligación de actuar como si lo fuera.
La morena avanzó con pasos firmes y las manos hechas puños, respiraba profundo tratando de tranquilizarse y se decía mentalmente que todo saldría bien.
—¿A dónde crees que vas?
Canciones:
Sorry not sorry de Demi Lovato
Just what I need it de The cars
