Hola! Les dejo un nuevo capítulo de esta historia. Espero les este gustando y espero que les guste este capitulo. Me gustaria que me dijeran sus teorias o sus ideas de lo que creen que va a pasar, me gusta saber lo que piensan.

Gracias por leer.


—Aún no está abierto. — Dijo Sean observando a la mujer que entraba al bar.

—¿Quién eres? — Preguntó ella de una manera altanera, recorriendo al hombre con la vista.

La mujer se detuvo frente a la barra y se sentó en uno de los bancos sin dejar de mirar a Sean. Era una mujer en sus cuarentas, de cabello corta y claro, con pómulos afilados y vistiendo un traje sastre de falda y saco.

—Aún no está abierto. — Repitió él recargando las palmas de sus manos en la parte interior de la barra.

—Quiero hablar con Roni. — Respondió la mujer enderezando su postura.

—¿Qué es lo que quieres Victoria? — Preguntó Roni caminando a prisa para colocarse al lado de Sean.

—Bueno querida, quería saber si tenías una respuesta a la propuesta que te hice. — Respondió Victoria intercalando la vista entre la morena y el hombre a su lado.

—La respuesta en no, como lo fue la primera vez que hiciste tu propuesta. — Respondió Roni — No voy a venderte el bar.

—No estas tomando la decisión correcta. — Los ojos de Victoria recorrieron el bar y ella hizo una mueca parecida a una sonrisa — Este lugar se está cayendo a pedazos… La verdad, estoy haciendo una oferta bastante generosa por este basurero…

—¿No la escucho? — Interrumpió Sean frunciendo el ceño — El lugar no está a la venta.

—Estoy hablando con la dueña del circo, no con sus animales. — Respondió la mujer en un tono altanero y ofensivo.

Sean sonrió de medio lado y en silencio rodeo la barra para colocarse al lado de Victoria. La miro durante no más de dos segundos y la tomo del brazo con delicadeza haciendo que se levantara.

—El lugar no está a la venta. — Repitió él — Y en este momento estamos cerrados. Así que la voy a escoltar a la salida.

La mujer hizo un movimiento brusco para safarce de la mano de Sean y lo fulmino con la mirada.

—No me toques. — Le advirtió ella y después miro hacia Roni — Piensalo Roni.

Victoria camino hasta la puerta del bar manteniendo la clase y la altanería. Sean la observo cruzándose de brazos y asegurándose de estuviera fuera del establecimiento. Roni resopló y echo la cabeza hacia atrás mientras ponía las manos en su cadera.

—Tiene razón. — Habló ella — Victoria… Este lugar se está cayendo a pedazos.

—Hey. — Sean caminó de vuelta hacia Roni y le tomó las manos con las suyas entrelazando sus dedos — No es nada que no podamos arreglar… Podemos hacer que la banda toque un par de noches más y hacer algunos eventos aquí que generen más dinero. Y ese dinero lo usaremos para reparaciones.

Roni sonrió ampliamente al escuchar las palabras del chico. El hecho de que se refiriera en plural a ellos la hacía sentir cosquillas en el estómago. La morena rodeo la cintura del hombre con sus brazos y recargo la cabeza en su pecho dándole un abrazo. Sean rodeo el cuerpo de la morena poniendo sus manos en la espalda de Roni y deslizando sus manos por ella.

—¿Qué es ese olor? — Preguntó ella levantando su cabeza para mirar a Sean.

—Oh, es mi nuevo desodorante. — Respondió él — Huele a bosque. — Roni arrugo la frente — ¿No te gusta?

—No, está bien. — Se apresuró a responder ella ante la evidente preocupación del chico.

—Iré a cambiar unos focos de la parte de atrás. — Informó Sean para después inclinarse y darle un pequeño beso en los labios a la morena.

Roni asintió y lo miro alejarse mientras una sonrisa aparecía en su rostro. La sonrisa se desvaneció después de unos segundos cuando se dio cuenta de que algo en su interior le gritaba que aquel hombre era el mejor hombre que había tenido en su vida. Se estaba enamorando de él, de un rubio de ojos claros que no recordaba del todo su vida; de un hombre apuesto, galante, caballeroso y ahora con olor a bosque que la apoyaba y se preocupaba por ella. Estaba enamorada de un hombre al que le había dejado en claro que no quería una relación seria y ahora era ella, la misma chica, quien quería tenerlo a su lado todo el tiempo, que sonreía al mirarlo y que se derretía por dentro cada vez que él le respondía con esa hermosa sonrisa con hoyuelos. Era la misma chica que no creía en el amor la que ahora estaba enamorada.


En otro reino.

—¿Por qué me estas siguiendo? — Preguntó Regina frunciendo el ceño.

—Yo pregunte primero. — Respondió Robín haciendo un movimiento de cabeza y la reina rodó los ojos mientras resoplaba.

—Tengo un plan. — Respondió de la mala gana — Tengo un plan y voy a dar el primer paso para realizarlo.

—¿Sola? — Robín arqueo una ceja y se cruzó de brazos.

—No puedo poner a nadie en riesgo si este plan no funciona.

—No te dejare ir sola.

—No estoy pidiendo tu permiso. — Regina arrugo la frente y sonrió de medio lado.

—Aun así, no te voy dejar hacerlo sola.

—¿No lo entiendes? — Preguntó ella con desesperación — No voy a dejar que nadie ponga su vida en peligro…

—¿Y entonces estas poniendo la tuya en peligro? — Robín avanzó hasta la reina dejando solo un par de pasos entre ellos

—Tengo que hacerlo. — Susurró Regina sintiendo un nudo en la garganta.

—No tienes que hacerlo sola. — El ladrón acunó el rostro de la morena con sus manos mirándola a los ojos — No estás sola Regina. Tienes a tu hijo y a personas que se preocupan por ti y… a mí.

—Esos son exactamente los motivos por lo cual tengo que hacer esto sola… Porque hay personas a las que amo y no voy a dejar que los lastimen. Ni a Henry, ni a Rolan o Ella, ni… ni a ti. — Los ojos de Regina se llenaron de lágrimas y bajó la vista al suelo pero las manos del ladrón seguían sosteniendo su rostro — Lo que paso el otro día. — Ella levanto la vista — Pudo haber sido peor, Drizella pudo haberte matado en un parpadeo… No estoy dispuesta a dejar que ella te haga daño.

—Regina, no voy a dejar que hagas esto sola. — Robín recorrió el rostro de la reina con los ojos y le acaricio las mejillas con los pulgares — No sé cuántas veces tenga que repetirlo para que no entiendas… No te voy a dejar sola. — Regina sonrió de medio lado y negó con la cabeza — Así que, es mejor que me cuentes ese plan para no parecer un tonto…

—No puedo dejar que vayas conmigo… Si Drizella te ve ahí, ella no va a confiar en mí.

—Entonces me esconderé, te vigilare a la distancia. Pero por favor no me pidas que me quede al margen de todo esto, porque no lo voy a hacer.


Hyperion Heigths.

Roni estaba recostada en la cama bocabajo con la barbilla recargada en sus brazos cruzados, tenía una pequeña sonrisa en el rostro y sus ojos estaban concentrados en Sean, quien estaba profundamente dormido, con los labios entreabiertos y su respiración acompasada. La morena dejo escapar una risita cuando Sean emitió un ruido extraño y se dio cuenta de que podría observarlo durante horas sin ningún problema.

La noche anterior, ella se había quedado dormida en cuanto su cabeza toco la almohada y tiempo después había sentido los brazos de Sean rodear su cuerpo y acurrucarse con ella. Esa noche no hubo besos o caricias atrevidas, ni siquiera la sola insinuación de sexo, y sin embargo se había sentido como cualquier otra noche a su lado, porque con o sin sexo, Sean la hacía sentir plena. Roni estiro uno de sus brazos para acariciar la mejilla del apuesto hombre que tenía a su lado y su sonrisa se volvió más grande cuando Sean sonrió al sentir sus caricias.

—Despertaste temprano. — Dijo el con voz adormilada y abriendo lentamente los ojos.

Sean se movió lentamente para tomar a la morena entre sus brazos pegándola a su cuerpo y después depositar un beso un su frente.

—Tengo que ir a comprar algunas cosas para el bar. — Respondió ella acomodando su cabeza en el pecho de Sean — ¿Quieres acompañarme?

—¿Qué te parece si primero vamos a comer unos cuantos waffles en la cafetería que está bajando la calle? Después podemos ir a comprar lo que haga falta y regresar para abrir el bar a tiempo.

—¿Me estas invitando a salir? — Preguntó ella con una pequeña sonrisa divertida.

Sean sonrió mordiéndose el labio inferior cuando sus ojos se encontraron con los de Roni y él colocó un mechón de su cabello oscuro detrás de la pequeña oreja de la chica.

—Es una cita. — Afirmó él.


El cuerpo húmedo y desnudo de Roni estaba pegado al vidrio de la puerta de la regadera sintiendo el cuerpo de Sean pegado a su espalda. Él le estaba besando el cuello de la morena mientras sus manos viajaban desde la angosta cintura hasta las torneadas piernas de la chica. Roni gimió cuando sintió una de las manos de Sean colarse en su entrepierna y comenzar a masajear su clítoris de una manera profunda. Sean mordió el lóbulo de su oreja haciéndola gemir y ella sintió el miembro exitado del hombre entre sus glúteos.

—No creo que esta sea la manera adecuada de empezar una primera cita — Bromeo ella con la respiración agitada.

Sean sonrió divertido y con su pierna separo las piernas de la morena para penetrarla lentamente. Roni cerró los ojos y dejo caer su cabeza hacia atrás recargándola en el hombro de Sean mientras él le tomaba los brazos levantándolos por encima de su cabeza apoyándolos en la puerta de la regadera.

—Puedo detenerme si quieres. — Susurró el en el oído de la morena.

—No te atrevas. — Respondió Roni entrelazando sus dedos con los de Sean.

Él deposito un beso en el hombro de la morena y comenzó con los movimientos, profundos y placenteros.


En otro reino.

Regina estaba nerviosa, sentía sus manos temblar y la garganta seca mientras miraba al suelo esperando a que Drizella apareciera. Ella le había enviado un mensaje pidiéndole hablar y aunque no sabía si la chica aparecería, ahí estaba ella de pie en medio del bosque sintiendo la mirada de Robín sobre ella. Sabía que el ladrón estaba ocultó entre los arboles detrás de ella, pero no podía evitar sentir el pánico recorrerle el cuerpo.

¿Qué estaba pasando con ella? Ella no era esa mujer que entraba en pánico ante una situación aparentemente peligrosa. Ella era la mujer que tomaba las riendas y daba el primer paso adentrándose en el peligro; pero la sola idea de que algo pudiera pasarle a Robín (de nuevo), o a Henry la hacía temblar.

Una nube de humo rosado apareció frente a ella y detrás de este apareció Drizella.

—Debo admitir que me sorprendió recibir tu mensaje. — Dijo la chica mirando a la ex reina malvada.

—Estoy dentro. — Respondió Regina con seriedad.

—¿De qué hablas? — Preguntó Drizella cruzándose de brazos mientras fruncía el ceño.

—Lo que sea que estés planeando, estoy dentro.

—¿Por qué?

—Lo pensé bien, y es cierto todo lo que dijiste. — Regina dio un par de pasos hacia la chica — Ellos nunca van a entenderme, nunca van a saber lo que es no ser tomada en cuenta. — La reina sintió un nudo formarse en su estómago y apretó los puños para evitar que sus manos siguieran temblando — Así que, estoy dentro, pero solo tengo una condición.

—¿Qué es?

—Henry, no vas a lastimarlo a él o la gente que está con él…

—Eso es imposible. — Drizella sonrió de medio lado — Él se está oponiendo a nosotros, es un obstáculo.

—¿Nosotros? — Regina frunció el ceño — ¿Hay alguien más?

—Hablo de nosotros dos, tú y yo. — Se apresuró a decir la chica — Sabes muy bien que Henry se interpondrá en el camino.

—No, no lo hará. Porque yo hablare con él.

—¿Por qué estás tan segura que él te hará caso? — La chica negó con la cabeza — Henry va a hacer todo por detenernos, porque él cree que es un héroe.

—Él me escuchara. — Aseguró Regina — Lo sacare de aquí… Henry, él está enamorado de tu hermanastra. — La morena dejó escapar una pequeña y triste sonrisa — El amor puede lograr muchas cosas, pero cuando estamos a punto de perderlo, créeme, que sacrificaríamos lo que fuera por que se quedara a nuestro lado… Si yo lo convenzo, de que irse es la mejor manera de salvar a Ella, él lo hara.

—¿Por qué estás haciendo todo esto? Regina — Drizella ladeo la cabeza analizando a la ex reina malvada — ¿Qué ganas tú con eso?

La vista de las mujeres se desvió al escuchar el sonido de las ramas crujir. Drizella entorno los ojos y fulmino a Regina con la mirada al reconocer al hombre rubio que la acompañaba.

—¿Qué era eso? — Preguntó la chica apretando la mandíbula. — ¿Una trampa? ¿Querías traerme aquí para poder capturarme.

—No, no es así…

Regina levantó una mano tratando de tranquilizar a la chica pero Drizella dio un par de pasos hacia atrás.

—¿No lo has entendido? Yo no estoy jugando Regina.

Drizella hizo un movimiento de muñeca y desapareció de la misma manera en la que había llegado. Regina cerró los ojos con fuerza y dejó caer la cabeza hacia atrás.

—Lo siento. — Escucho detrás de ella.

La reina dio media vuelta para encontrarse con el preocupado rostro de Robín quien caminaba hacia ella con el arco en una de sus manos.

—Ya no hay nada que se pueda hacer. — Respondió la morena negando con la cabeza. — Drizella ya no confiara en mí.


Drizella apareció dentro del castillo con los puños apretados y la mandíbula rígida, sus ojos estaban inyectados con sangre y ella dejó escapar un grito de frustración.

—¿Qué fue lo que paso? — Preguntó una voz detrás de ella.

La chica dio media vuelta para encontrarse con una mujer de cabello rubio cenizo, entretejido de una manera extraña.

—Era una trampa. — Confesó Drizella. — De nuevo apareció ese hombre rubio…

—Espera un momento. — Interrumpió Gothel acercándose a la chica. — ¿Un hombre rubio? ¿Cómo era él?

—¿Qué más da? — Drizella dejo caer sus brazos a sus costados — Sin Regina de nuestro lado no podemos llevar a cabo el plan. — Gothel permaneció de pie con una mirada pensativa en su rostro y segundos después comenzó a caminar lejos de Drizella — ¿Qué no me escuchaste? — Preguntó la chica observando a la hechicera desaparecer y segundos después verla caminar de nuevo hacia ella. — ¿Qué vamos a hacer? — Insistió Drizella.

—Obligarla. — Respondió Gothel con una pequeña sonrisa — Obligaremos a Regina a hacer lo que nosotras queramos.

—¿Y cómo haremos eso? — Drizella arqueo las cejas y Gothel estiro sus brazos entregándole un gran libro de pasta café. — ¿Qué es esto?

—Nuestra victoria.