Se que me tarde años en actualizar, pero he estado un poco ocupada y además quería ver que curso tomaba la serie. Ahora que el programa termino, espero que no abandonen esta historia y seguir contando con su apoyo. Les prometo que tratare de actualizar más seguido.

Gracias por leer.


—No quiero que hablemos de esto frente a los chicos. — Advirtió Regina.

Ella y Robín habían alcanzado los límites del campamento y el trayecto de vuelta había sido silencioso y con constantes disculpas por parte del ladrón.

—Está bien. — Respondió él con la mirada en el suelo.

No tenía el derecho de discutir las decisiones de la reina después de haber echado a perder su plan. Regina miro de reojo al ladrón quien miraba al suelo con los labios apretados en una línea y ella alargo su brazo para tomarle de la mano y se detuvieron.

—Tienes que cambiar esa cara sino queremos que sepan que algo paso.

—Lo lamento, pero me siento terrible por haber echado todo a perder…

—No hiciste nada malo. — Interrumpió la morena — Tu solo querías ayudar, querías protegerme. — Ella colocó su mano libre en la mejilla del ladón y la acarició con su pulgar mirándolo a los ojos — Todo va a estar bien, pensaremos en otro plan y trataremos de encontrar la manera de vencer a Drizella.

Robín sonrió de medio lado ante la ternura del gesto de la reina, y su sonrisa se hizo más amplia al sentir los labios de Regina sobre su otra mejilla, tan suaves y cálidos que dejaron un cosquilleo por su cuerpo entero. Si ella quería que él cambiara su cara, esa había sido la mejor manera.

—¿En dónde estaban? — Preguntó Henry acercándose a ellos — Se fueron sin decir nada.

—Fuimos a dar un paseo. — Se apresuró a responder la reina con una pequeña sonrisa.

—¿Un paseo? — Henry arqueo la ceja.

—Hey. — Los saludo Roland — ¿En dónde estaban?

—Fueron a dar un paseo. — Respondió Henry con una pequeña sonrisa divertida.

Roland arqueo ambas cejas y ambos chicos miraron a sus padres con una pequeña sonrisa. Regina frunció el ceño y Robín intercalo su vista entre ella y los chicos sin entender que era lo que estaba pasando.

—Bueno, nos alegra que hayan regresado de su paseo, porque tenemos noticias.

—¿Qué pasa Henry? — La morena sintió la preocupación invadir su cuerpo ante las palabras de su hijo.

—Tranquila, son buenas noticias… — El chico sonrió — Ella, está embarazada. Vamos a tener un bebé.

Regina sonrió ampliamente y abrazó a su hijo con entusiasmo. Robín le sonrió al chico y le puso una mano en el hombro.

—Me alegra mucho Henry… Aunque no sé si estoy lista para ser abuela.

—Serás una abuela estupenda. — Henry se aclaró la garganta — Pero ahora, entenderás que estamos aún más preocupados sobre el asunto de Drizella. Ella puede enterarse y puede tratar de dañar a Ella solo por venganza.

—No te preocupes por Drizella. Yo voy a manejar ese asunto. — Regina tomó el rostro de su hijo entre las manos — Tú solo preocúpate por tu familia.

Henry asintió y le sonrió ligeramente a su madre, Regina le acaricio las mejillas y le sonrió esperando que su hijo creyera en ella y se tranquilizara.

—Papá, ¿Puedo hablar contigo? — Habló Roland mirando a su padre.

—Claro.

El ladrón y su hijo caminaron alejándose de Regina y Henry y solo hasta que estuvieron a varios metros de distancia, sin nadie alrededor, Roland comenzó a hablar.

—Necesito un consejo, sobre… — Roland clavó la mirada en el suelo — Sobre una chica.

—¿Una chica ah? — Robín se cruzó de brazos y sonrió de medio lado mirando a su hijo. — ¿Esa chica es Tiana?

—¿Cómo lo supiste? — El chico frunció el ceño mirando a su padre.

—He visto como la miras… Y por la forma en que ella te mira a ti, no creo que necesites ningún consejo más que "Ve por ella".

—No es tan fácil…

—¿Por qué no? — Robín frunció el ceño.

—Ella es una reina y yo… Yo soy… Yo soy solo yo. ¿Cómo puedo esperar que alguien como ella quiera estar conmigo?

—Si ella te quiere, no le va a importar nada de eso.

—Somos ladrones papá. Somos conocidos por ser ladrones.

—No lastimamos gente. Los Merry Man tratan de ayudar a los que lo necesitan…

—Lo sé. — Interrumpió Roland y resopló — Pero aun así eso no cambia las cosas. ¿Crees que ella como reina se arriesgaría a estar con alguien que tenga esa reputación?

La mirada de Robín se fue al suelo, sabía que su hijo tenía un punto valido y sabía que él había sido el culpable de que Roland creciera con esas preocupaciones. Nunca se había dado cuenta de que realmente las decisiones que había tomado estaban afectando su vida más de lo que esperaba.

—Creo que me estoy enamorando. — Continuó el chico — Y es difícil sentir eso cuando sé que nunca voy a poder estar a su lado, no de esa manera.

El ladrón miro a su hijo y apretó los labios asintiendo; después su mirada se desvió hacia Regina, que aún seguía hablando con Henry, y puedo entender a lo que su hijo se refería.


Hyperion Height.

El bar era una locura, había personas en cada rincón del lugar y todos parecían estar teniendo un buen rato. La banda estaba sobre el escenario y todos reían y disfrutaban ante las personas que subían a cantar con ellos. Sean había tenido la idea de hacer una noche de karaoke, y estaba teniendo bastante éxito. Era sorprendente la cantidad de bebidas que Roni había tenido que preparar en la última hora, probablemente más de las que hubiera preparado en toda la semana. La morena se movía detrás de la barra de un lado a otro y sabía que pronto necesitaría traer más botellas del almacén para poder seguir cumpliendo con las demandas de sus clientes.

—¡Hey! ¿Con que te ayudo? — Sean apareció a su lado con una pequeña sonrisa en el rostro.

—¿No se supone que deberías estar con la banda? — Roni lo miro mientras caminaba hacia él con un par de botellas en las manos.

—Pueden manejarlo sin mí… Además no puedo ver a una dama en apuros y no hacer nada.

Ambos sonrieron y Sean se inclinó para darle un pequeño beso en los labios a la morena.

—Entonces, ¿Por qué no vas al almacén y me traes unas cuantas botellas de vodka y tequila? Esta gente está bebiendo como esponjas. — Él asintió y dio media vuelta, pero Roni dejo una de las botellas sobre la barra para alargar la mano y detenerlo tomándolo del brazo — Gracias… Por hacer todo esto.

—Estoy contigo, siempre.

Roni sonrió ampliamente y jalo del brazo a Sean para acercarlo a ella y darle un beso en los labios. Él rodeo con sus brazos a la morena pegándola a su cuerpo e intensificando más el beso. Varios gritos y aullidos recorrieron el bar y ambos se separaron con una tímida sonrisa en el rostro. Roni bajo la mirada al suelo mientras se mordía el labio esperando a que la atención dejara de estar sobre ellos. Sean le sonrió ligeramente y comenzó a caminar hacia el almacén.

—Veo que los rumores son ciertos.

Roni giro con rapidez y observo a la chica sentada en una orilla de la barra, con una sonrisa en los labios y la misma actitud arrogante de su madre.

—Ivy… No tengo tiempo para esto. Ya le dije a tu madre que no venderíamos el lugar. — La morena se acercó a ella se cruzó de brazos.

—Tranquila, no estoy aquí para discutir sobre negocios… Solo quería comprobar por mí misma lo que todo el vecindario está diciendo de este lugar. — Ivy recargo los brazos en la barra — Y me doy cuenta a que se debe el cambio.

—Cómo puedes ver, hay demasiada gente aquí. Así que no tengo tiempo para ti o tus comentarios…

—Esta bien. — Interrumpió la chica — Solo quiero tomarme un trago contigo y ya te he ahorrado la molestia de servirlos. — Ivy se incorporó y señalo los vasos con whiskey que estaban frente a ella — Tómalo como una oferta de paz.

Roni frunció el ceño y miro los vasos no muy convencida de la propuesta de la chica. Ivy tomó uno de los vasos y lo sostuvo cerca de su boca arqueando las cejas esperando a que Roni tomara el otro vaso. La morena alargo el brazo y aun con desconfianza tomo el vaso y lo llevo a sus labios dándole un sorbo al contenido. Ivy la miro con una sonrisa y Roni tuvo que sostenerse de la barra al sentirse mareada.

Todo estaba ahí, recuerdos que ni siquiera sabía que tenía, todos regresando como flashes a sus ojos mientras la chica observaba el resultado con una pequeña sonrisa en los labios.

—No puede ser. — Susurró Roni.

—Bienvenida Regina.


En otro reino.

Regina decidió dar un paseo con la esperanza de que aclarara su mente. La noticia del nuevo miembro de la familia la había abrumado y sobre todo porque aún no sabía el plan que Drizella traía entre manos. Su cabeza retumbaba y sus sienes dolían, sentía un nudo en la boca del estómago y necesitaba alejarse de todo.

—¿Por qué tan sola?

La reina giro rápidamente sintiendo una extraña sensación de alerta recorrerle la piel. Ahí estaba ese hombre en su extravagante traje y su sombrero de copa alta, recargado en el tronco de un árbol; sonreía ampliamente y lo blanco de sus dientes contrastaba con lo oscuro de su piel.

—Facillier. — Susurró Regina.

—Regina. — El hombre caminó hacia ella sin borrar la sonrisa de su rostro — Te ves preocupada. ¿Hay algo en lo que pueda ayudar?

—No necesito ayuda, y mucho menos de ti. — La morena se cruzó de brazos.

—¿Estas segura? — Facillier arqueó una ceja mostrándose divertido y Regina frunció el ceño.

—Deja de molestarla. — Interrumpió una mujer de cabello rubio y labios protuberantes acercándose a ellos — Puede que te rostice con una bola de fuego.

—He lidiado con eso antes, su fuego no me molesta para nada. — Respondió él con un tono juguetón.

—¿Entonces se conocen? — La mujer arqueo una ceja y se cruzó de brazos.

—A quien no conozco es a ti. — Intervino Regina desviando el tema de la conversación.

—Gothel. — Respondió la rubia — Aunque yo no puedo decir lo mismo, yo creo que te conozco bastante bien.

—Entonces estamos en desventaja porque yo no he escuchado absolutamente nada de ti.

—Oh pero lo harás. — Gothel sonrió con cinismo — Si que lo harás… Pronto sabrás de mí, — miro a Facillier — De nosotros. O más bien debo decir que nosotros sabremos de ti… Tú vendrás a nosotros.

—¿A sí? — Regina dejó escapar una risita — ¿Por qué estás tan segura?

—Porque estas preocupada, lo sé. Sino jamás hubieras buscado a Drizella.

—¿Cómo…? — La morena se quedó con la boca entreabierta mirando a Gothel y de pronto todos los hilos se unieron — Ella dijo "nosotros"… Ustedes son el "nosotros"

—Pero… — Habló Facillier mientras acortaba su distancia con la reina. Él estiro una mano y le acaricio con su pulgar la mejilla de Regina — Siempre va a haber un lugar para ti.

—No la toques.

Regina sintió su corazón acelerarse al escuchar la voz detrás de ella y su cuerpo comenzó a temblar; no estaba bien, él no debía estar ahí. Facillier y Gothel desviaron la vista hacia el hombre y la rubia sonrió de medio lado.

—Así que es cierto… Tienes a tu propio ángel guardián. — Dijo ella.

—Yo no llamaría ángel a un ladrón. — Espetó Facillier.

—Aléjate de ella. — Repitió Robín entre dientes.

La reina se giró lentamente y pudo observar como el ladrón apuntaba con una flecha al otro hombre.

—Tranquilo, no le voy a hacer ningun daño. — Habló el hechicero mirando a Regina y alargando los dedos para acariciarla de nuevo.

Sin previo aviso y en dos segundos, la flecha que Robín apuntaba estaba clavada en la pierna de Facillier. Él hombre emitió un quejido y trastabillo mientras Gothel se acercaba para detenerlo.

—Te advertí que te alejaras. — Robín avanzó hacia ellos apuntándoles con otra flecha — La siguiente ira a tu pecho.

—Robín. — Susurró Regina poniendo una mano en su hombro.

—Muy bien Regina, conseguiste de vuelta a tu perro faldero. — Se burló la rubia — ¿Tu hermana ya lo sabe?

La reina abrió los ojos como platos ante el comentario de Gothel y ella solo sonrió antes de desaparecer junto con Facillier en una nube de humo. Robín bajó el arco y regreso la flecha a su lugar y miro a la morena con el ceño fruncido.

—¿En que estabas pensando al irte así?

—Necesitaba algo de aire…

—¡No debiste haberlo hecho!

—Lo siento… — Susurró ella con la mirada en el suelo.

El ladrón la tomó entre sus brazos y la abrazó con fuerza a su cuerpo enterrando su rostro en el oscuro cabello de la reina.

—No vuelvas a hacerlo. — Él respiró profundo — Me tenías tan preocupado. —Regina sonrió levemente y deslizó sus manos por la espalda de Robín. — Ahora. — Él se separó lentamente de ella — Vas a decirme quienes eran ellos.