Quizás si…

Bellatrix habia llegado a la sala de emergencias con una peluca rubia y más maquillaje del recomendable en una mujer.

—Busco a Cormac Mclaggen. —Dijo de forma prepotente en el mostrador.

La enfermera buscó en la computadora por un segundo y luego la volteo a ver.

—El señor Mclaggen se encuentra en el área de emergencia, y no puede pasar allí a menos que el medico lo pida, por ahora, le recomiendo esperar.

Bellatrix sintió unas fuertes ganas de gritarle y pasar sin autorización, pero sabía que un escándalo seria completamente contraproducente. Sin dirigir ninguna palabra sólo camino hacia las sillas de metal que se encontraban en un costado de la blanca sala.

Una mujer había llamado a Bellatrix unas horas antes, para avisarle que era el número de emergencia en la lista de contactos de Cormac y que había entrado bastante golpeado en la sala de emergencias. Bella esperaba que hubiese sido un asalto, realmente no importaba, al menos no para ella, aunque si se sorprendió gratamente cuando se descubrió como el ser al que Cormac llamaría si estuviese en problemas.

Era ridícula, al menos para las personas con una buena intuición, la manera en que Cormac lograba engatusar a las mujeres a su alrededor. Si bien era cierto que Bellatrix no estaba ni de lejos enamorada de él, por otro lado ella le daba todo, solo por el minúsculo hecho de que con el tiempo lo había entendido como un joven con necesidades que ella misma había tenido treinta años atrás, lujos y sexo principalmente. En el caso de Hermione, era un engaño por ceguera propia, y por la misma capacidad del tiempo para crear insensibilidad a los malos momentos, convirtiéndolos en rutina.

Para cuando el medico salió llamando a la acompañante de Cormac Mclaggen, Bellatrix ya había revisado casi una docena de veces su teléfono celular solo para estar al tanto de las redes sociales y sus acciones en la bolsa.

—¿Bella Tonks? —Dijo el médico en mitad de la sala.

Bellatrix odiaba haber usado el odioso apellido de su prima pobre, pero era eso, o exponerse.

Se levantó de la silla y se dirigió hacia el médico.

—Soy yo. —El medico la miró de arriba abajo examinando el raro atuendo y maquillaje pero no le dio mayor importancia.

—Bien… Señora Tonks, el paciente ha entrado con fuertes golpes aunque nada de qué preocuparse, hemos colocado anti inflamatorios, y curado heridas superficiales, así que el estará bien. Preocupa el hecho de que a pesar de haber preguntado por sus agresores, solo dijo que quería verla, necesitamos notificarle a la policía. —Bellatrix frunció el ceño.

—Permítame verlo. —El medico asintió y la guio por el pasillo.

El viaje hasta el apartamento de Ronald había transcurrido en silencio, uno que se paseaba por la vergüenza de Hermione y al mismo tiempo por la rapidez de su mente intentando entender lo que había sucedido aquel día con Cormac. Ron por su parte miró durante todo el camino hacia el frente, como si la chica no estuviese a su lado, por un lado se regodeaba en la pequeña golpiza que le había propinado al rubio, y por otro la rabia de lo que le había hecho a Astoria y a la misma Hermione lo consumían.

Ron estacionó el auto y ambos bajaron en el mismo silencio que antes, subieron al ascensor que los dirigiría al apartamento del pelirrojo, y simplemente esperaron el pitido que le informaba que ya estaban en el piso.

—Bienvenida. —Dijo Ron tras abrir la puerta y permitir que la chica pasara.

Hermione se internó en aquel lugar que le pareció algo frio e impersonal, nada que ver con la horriblemente decorada oficina del chico; aquel lugar era amplio, la sala tenía dos sillones negros de cuero y un chace long del mismo tono y material que los muebles, el piso iba de una baldosa gris y las paredes de un blanco impoluto. En frente un gran par de puertas en vidrio que llegaban a una terraza amplia, a la izquierda luego del pasillo de entrada estaba una cocina más bien pequeña pero que se ampliaba al conectarse con la sala, y un poco más allá, la escalera de madera que daba a un segundo piso.

—Éste lugar es hermoso… —Dijo la castaña un poco embobada.

—Gracias, lo decoro mi hermana. —El pelirrojo la guio hacia uno de los sillones y con una seña seca le pidió que se sentara— ¿Quieres algo de tomar o lo que sea?

Hermione lo miro, y casi sonrió por el ceño muy marcado sobre sus cejas.

—No, sólo dime donde está el botiquín de primeros auxilios. —Ron no contestó, sólo asintió y caminó con paso natural, pero firme, hacías las escaleras donde subió a lo que parecía el segundo piso.

Hermione vio subir al pelirrojo y luego rodo de nuevo la mirada por la estancia.

—Es grande… —Dijo para sí misma sin percatarse de que Ron había comenzado a bajar las escaleras.

—Sí, lo es. —Contesto Ron sin pisca de humor desde las escaleras.

—Eso fue rápido. —La castaña había visto al pelirrojo subir las escaleras solo un segundo antes.

—El sanitario está al lado de la escalera. —Ron señalo hacia arriba y luego termino de bajar con la pequeña caja de metal en la mano.

Hermione tomo el botiquín en las manos y Ron se sentó frente a ella, viéndola totalmente concentrada en la tarea de sacar los implementos que necesitaba, primero las gasas, y luego el alcohol, en ese punto Ronald sabía que le dolería. El pelirrojo compuso una mueca de desdén hacia el bote mientras lo levantaba.

— ¿Qué? —Dijo la chica volteando a mirarlo.

—Esa mierda me va a doler.

—Tengo que limpiarte así te duela, se podría infectar, y no te imagino agarrando de forma sexy a ninguna chica en tus películas con la mano cicatrizada. —Hubiese podido decir cualquier otra cosa, pero tenía la imperiosa necesidad de verlo ser él, y no ese frio hombre que se encontraba frente a ella, sin embargo sabía que eso desataría al Ron de siempre.

—¿Has visto alguna de mis películas? —Preguntó intentando hacer la conjetura en su cabeza.

—No propiamente, después de verte la primera vez…

—Y salir huyendo… —Interrumpió el pelirrojo, causando una sonrisa por parte de Hermione.

—Sí, y Salir huyendo, bueno, luego de eso tuve una conversación con Luna sobre tu mundo, sobre la pornografía, yo no sabía quién eras, de hecho apenas recordaba tu nombre, pero cuando se lo dije a Luna, ella simplemente se sorprendió y dijo… —Hermione compuso una muy mala imitación de Luna con sus gestos y luego hablo—"…El príncipe del porno inglés, o el goleador del porno inglés…"— Hermione finalizo la cita rodando los ojos—Luego de eso colocó un video tuyo en la computadora y me hizo mirarlo, por un momento no te reconocí.

Ronald tenía la expresión más inexplicable del mundo, su pecho estaba a un segundo de explotar, ella jamás había sido tan abierta con él, siempre trabajo y huir de sus inocentes acosos, pero aquello, aquello lo había dejado un millón de circuitos eléctricos mal conectados en el cuerpo. Era más que electricidad, y llevársela a la cama, era rabia, necesidad casi dolorosa… Ternura.

Como pudo, Ron desarticulo su mejor cara de idiota y logró intervenir.

—Así que nunca habías visto pornografía… —No fue una pregunta, afirmó como un pensamiento obvio.

Hermione pasó su mano por su cara en un gesto nervioso, para después tomar algodón y empaparlo en alcohol, tomó la mano del pelirrojo y lo pasó de manera suave, pero aun así no pudo evitar el quejido de dolor por parte del hombre. Hubiese querido no lastimarlo, pero en parte agradecía los segundos que aquello le daba para pensar una respuesta que la alejara de aquella conversación que podía traerle unos cuantos problemas.

Eso dolió. —Dijo Ronald más sereno mientras la chica pasaba la mota de algodón.

Lo siento, no quise lastimarte. —Respondió autómata la castaña.

Si, lo sé, pero tenías que hacerlo porque, y citó, no te imagino agarrando de forma sexy a ninguna chica en tus películas con la mano cicatrizada, lo que nos lleva de nuevo a ti. —Hermione lo miró mortificada deseando haberse mordido la lengua, cuando el hombre era solo silencio.

Afirmaste que jamás había visto pornografía, creo que tú mismo te respondiste. —La respuesta evasiva de Hermione lo hizo entrecerrar los ojos por un minúsculo segundo, donde la miro con mucha intensidad, entendiendo que la verdad era, que ella tenía otra respuesta. — No sabía si era morbo o qué, pero tener el conocimiento de un lado no tan puro de ella lo excitaba y lo hacía estar dispuesto a mover cielo y tierra por enterarse de las andanzas menos decorosas de la chica.

Hermione al sentirse presionada por la mirada del hombre al que le sostenía la mano, soltó el aire con desesperación, y se inclinó hacia atrás haciendo que el cambiara ligeramente su postura al tener su mano sostenida aun. La castaña miró hacia su lado derecho concentrándose en la noche y los edificios que se encontraban afuera, y los pensamientos de una actividad tranquila como estudiar o ver televisión que era lo que estuviese haciendo sino tuviese la mano de Ron entre las suyas; se sentía como si estuviese en un escenario frente a mucha gente, estaba totalmente tensionada y alerta.

Es sólo una respuesta Hermione. —La castaña volteo a verlo con la misma intensidad que él lo había hecho antes, pero altiva y con cierta rabia producto de la impotencia.

Se supone que es algo íntimo Ronald. —Ron sintiendo de nuevo aquella presión en todo el pecho, como un animal que ha olido la sangre y sabe que su presa está cerca, sonrió.

Tú te convertiste en mi intimidad desde que te vi por primera vez. —Hermione sostuvo la mirada y como un segundo antes, soltó el aire de golpe.

No deberías decir eso. —A esas altura Hermione pensaba que había dirigido mal la conversación, en un principio, debió dejarlo con la rabia, que en definitiva se le pasaría, y debió contestar aquella jodida pregunta silenciosa en los ojos de Ron, quizás habrían bromeado tensamente, pero ahora sentía como aquel hombre la tomaba mentalmente, era como si la desnudara.

Ronald sentía aquella tensión sexual en el aire que lo aplastaba, sentía la necesidad de tomarla y llevársela a la cama, pero no sabía cómo reaccionaría ella, así que apelando a su lado más lógico se levantó de golpe sacando las manos de entre las suyas dejándola sorprendida.

—Será mejor que te lleve a casa. —Hermione lo miro con la cabeza un poco inclinada sin entender el cambio.

—Pensé que habías dicho que no me dejarías ir ésta noche. —Dijo la castaña poniéndose de pie.

—Si no te dejo ir ésta noche, ¿vendrías conmigo a la cama, solo sexo, te dejarías llevar una noche sin que nadie se entere, solos tu y yo en mi habitación o aquí mismo haciendo lo que tú quieras, y como lo quieras?

Hermione lo miró perpleja, sosteniéndose del respaldo de la silla, sintiendo las palabras del pelirrojo estrellándose contra ella, y la necesidad inminente de aceptar.

Hermione lo miró y dio un paso adelante, sin saber que era lo que iba a hacer, pero antes de que pudiese realmente decidir, su teléfono sonó estruendosamente.

Hermione y Ron fueron sacados de aquella burbuja de tensión, cuando la chica metio su mano en su bolso y alzo el teléfono.

Cormac Mclaggen

Hermione miró perpleja la pantalla, no entendía como era que la estaba llamando después de lo de aquella tarde, pero no pudo discernir, la mano de Ron le arrebató el aparato y contesto sin hablar.

—Hermione, amor, perdóname, esa zorra me provocó, yo, yo fui un estúpido al ceder… Hermione—Cormac asumió que el silencio se debía a la rabia de la chica, que por cierto se encontraba frente a Ron escuchando lo que decía el rubio—Hermione, iré a tu casa amor, solucionaremos esto, te lo juro, te amo, perdóname. —El pelirrojo trancó la llamada y dejo el teléfono de la chica en el mueble lentamente, y luego camino con cara de asesino al mesón de la cocina donde se encontraban sus llaves, para después encaminarse a la puerta.

Hermione que seguía paralizada, comprendió lo que el pelirrojo pretendía y salió corriendo hacia la puerta donde se interpuso con ambos brazos extendidos.

—Hermione, apártate o tendré que hacerlo yo. —La chica lo encaró moviendo la cabeza, mientras él se pasaba la mano por la frente repetidas veces.

—No vas a ir a golpear a Cormac de nuevo, no saldrás de aquí. —Ron casi ríe, por lo ridículamente minúscula que se veía, así que tomándola cargada la aparto de la puerta y abrió.

— ¡NO! —Gritó la chica corriendo de nuevo, pero siendo apartada una y otra vez.

— ¿Por qué? Dime, ¿por qué lo defiendes tanto si sabes que cuando habla o se mueve te miente? —Lo ojos de Ron de nuevo llameaban de furia, estaba harto de Cormac.

—No lo defiendo a él, sino a ti, si lo vuelves a golpear podrías dejarlo mal herido y podrías meterte en una buena cantidad de problemas, el no merece tu libertad. —Ron pareció pensarlo por un segundo, pero una vez más aparto a Hermione con una mano y piso el botón del ascensor.

Hermione desesperada, y sabiendo que no podría con él, hizo lo que tenía que hacer, pero no sin antes asentir para sí misma con resignación sabiendo que cualquier cosa que hubiese hecho antes para pararle los pies se escurriría por el ducto.

Una vez más se colocó frente a él pero antes de que el pudiese apártala lo jalo hacia ella amarrando sus brazos en su cuello, y mordiéndole el labio inferior, abriendo su boca bruscamente para que su lengua prácticamente lo violara.

Ron que se había quedado paralizado, reacciono atándola con sus brazos por la cintura.

—Entremos a tu apartamento… Ahora. —Dijo la chica jadeante, mientras con sus manos sacaba la camisa que se encontraba atrapada en el pantalón del hombre.

Tocándolo por todo el torso sin darle tiempo a pensar, lo empujo cada vez más hacia la puerta aún abierta del apartamento.

Ron no lo quiso pensar, se dejó llevar hasta el interior del apartamento por la chica.

A pesar de tomar aquello como la salida más fácil para evitar que Ronald buscase y matase a Cormac, era perfectamente consciente de que estaba rompiendo con la terrible tensión sexual que se había disparado entre ambos, mientras lo besaba no podía evitar recordar el video que alguna vez le había mostrado Luna

— ¿ Por qué? —Preguntó el pelirrojo mientras la recostaba en el mueble— ¿Para qué no mate a ese hijo de p…? — Ron no pudo terminar la frase, Hermione lo besaba y lo ataba a su cuerpo firmemente.

—Deja de hablar sí. —Pidió la chica intentando concentrarse en el asunto.

—No, para de una vez. —Hermione lo miro perpleja.

—No se suponía que era así como lo querías, sexo, sin más, tu y yo solos, aquí, o donde yo quisiera; no querías la respuesta de si había visto pornografía alguna otra vez, ¿por qué quieres parar ahora?

Ron la miró aun sobre ella, de forma intensa y cuidándose de no ceder.

—Sí, quiero todo eso, lo que no quiero es que lo hagas para que no mate a tu novio, quiero eso, pero para que lo disfrutemos ambos, y no para salir del dilema de la nueva golpiza que le voy dar a tu novio. —Ron se levantó, deshaciendo delicadamente el abrazo con el que ella lo tenía amarrado. —No quieres que vaya, está bien, pero no debes hacerte esto.

Hermione lo miró por un segundo, y luego avergonzada hacia otro lado, en parte lo que decía Ron era cierto, pero al mismo tiempo, besarlo la había electrificado, por supuesto no era amor, lo hubiese sentido, pero esa necesidad que tenía por él y su cuerpo la avasallaba, aun así solo bajó la mirada y asintió.

—Será mejor que llame un taxi. —Dijo y Ron volteo a mirarla mientras colocaba de nuevo su camisa en su sitio.

—No, no voy a dejar que te vayas en un taxi, y no pienso llevarte, porque si veo a ese maldito lo termino de matar, así que será mejor que te quedes, y no te preocupes, tengo una habitación extra. —Hermione no quería complicar más las cosas aquella noche, así que una vez más asintió.

Luego de aquello, Ron simplemente le dio a entender que podía usar todo en la casa a sus anchas, y desapareció escaleras arriba.

Hermione estaba casi petrificada de la vergüenza, por un momento asumió que sería él, el que no pararía, pero ahí estaba, rechazada y en mitad de la sala del hombre que la había rechazado, y con justa razón.

Pensó seriamente en salir discretamente del apartamento y volver a su casa, donde seguramente se refugiaría en casa de Luna por si Cormac intentaba algún conato de perdón, pero luego pensó que aquello pondría furioso a Ron y que por el simple hecho de fastidiarla podría pegarle de nuevo a Cormac. Así pues, en aquellas divagaciones la encontró Ronald dos horas después y prácticamente en la misma posición que la había dejado.

— ¿Por qué estas aun ahí? —Dijo como si estuviese loca.

—Lo siento, solo pensaba, además, no sabía exactamente a donde ir.

—Solo debías subir y preguntarme. —Dijo el hombre como lo más obvio del mundo.

Ron ya estaba cambiado, llevaba un pantalón ligero de deporte y una camiseta que se había puesto solo porque ella estaba ahí.

Hermione lo miró un segundo, y luego desvió la vista una vez más al gran ventanal.

Odiaba aquello, claro que quería estar con él, por supuesto que le gustaba, estaría loca sino, y el pequeño arranque de un par de horas atrás le había empeorado la tarea de fingir que no. Todo su jodido cuerpo la llamaba, incluso aquella imagen impactante la primera vez que Luna se lo mostró en una de sus películas se repetía una y otra vez en su cabeza. Sensata, sí, pero tendrían que ponerle capa y una "S" en el pecho si podía negársele.

—A la mierda con Cormac. — Se dijo así misma.

A todas esas, Ron seguía a su lado con una ceja arqueada.

—Hace un rato me dijiste que yo me había convertido en tu intimidad cuando me conociste, ¿A qué te referías? —Preguntó la castaña sin vergüenza y secamente.

Ron compuso cara de no entender, pero a pesar de todo simplemente contesto.

—No lo sé, cuando te vi por primera vez, juro que me hiciste tener una erección, ¿tienes idea de lo difícil que es eso en un actor de mi gremio? —Hermione sonrió a medias y negó con la cabeza—Es verdad, tú, y tú siempre correcto modo de hacer las cosas, tus sonrojos me llevaron a preguntarme si eras virgen —Hermione alzo ambas cejas. —Lo sé, no me culpes, luego supe del imbécil de tu novio, y debo admitir que me excitaste más, ¿Cómo era posible que una mujer como tú, que parece tan seria y lógica, pueda, ya sabes… divertirse con el sexo?, no lo tomes a mal, sé que como cualquier ser humano puedes, pero imaginarte, me lleva a otro planeta.

—Así que me haz imaginado teniendo sexo… —Afirmó la chica.

—Mentirte sería inútil, así que si, tu haz sido parte de mis más bajas fantasías últimamente.

—Haz… —La chica no término y simplemente hizo un par de señas inentendibles pero el comprendió.

—Más veces de las que eres consciente. —Hermione se llevó la mano a la cara para tapar el sonrojo la risa nerviosa.

Ron sonreía a su lado.

—No me puedes culpar. —Hermione solo levanto una mano a modo de entendimiento y luego se levantó con la firme idea de sacar, al menos por aquella noche a Cormac de su cabeza como problema.

—Bueno, podrías llevarme a mi habitación. —Ron asintió y miró hacia arriba mientras señalaba el techo.

Ambos se encaminaron por las escaleras hacia la segunda planta. Hermione descubrió que allí solo había un pasillo corto muy iluminado con cuatro puertas, las paredes forradas de madera y el piso alfombrado.

—Aquí es la de invitados. —Ron señaló la puerta una vez que habían caminado hasta el fondo del pasillo.

La chica entró mirando a su alrededor una habitación amplia de colores muy fríos, una cama matrimonial en el medio y un par de mesitas de noches.

Ron permanecía en la puerta de brazos cruzados esperando a que ella observase.

—Esa puerta es el baño, y aquella el armario, mañana puedes tomar ropa de ahí. —La chica alzo una ceja—Mi hermana duerme de vez en cuando aquí con Harry, mi cuñado, fue quien te entrevistó. —Hermione compuso cara de entendida y asintió.

—Bien, me voy a dormir. —Dijo el hombre volteándose hacia la puerta.

Hermione tomó aire y se volteó.

—Espera… —Dijo en voz alta y clara.

—Si…—Dijo el pelirrojo.

—Nunca te respondí. —Ron sonrió de medio lado con los brazos de nuevo cruzados y mirando al piso.

—No tienes por qué, tú lo dijiste, es tu intimidad.

—No, jamás vi, quizás por curiosidad en el colegio, pero nada que me gustara, pero, debo admitir que me he vuelto una verdadera fanática de tu manera de tener sexo en las películas, a veces… —A Ronald se había secado la boca, y su brazos ya no estaban cruzados.

—A veces… —La instó a continuar.

La castaña que no le había quitado los ojos de encima en todo ese tiempo se irguió un poco más antes de hablar.

—A veces me pregunto cómo se sentiría, porque a decir verdad no logro imaginar nada semejante, jamás lo he hecho así… —Sus mejillas ardían hasta la saciedad y los ojos de Ronald la mantenían atada.

Hermione se acercó despacio.

—Mis relaciones sexuales son… Normales. —Explicó a medio camino.

Ron ladeo un poco la cabeza sin entender aquel razonamiento más allá de las sensaciones obvias que había en su cuerpo.

— ¿A qué te refieres exactamente con normales? —Se atrevió a preguntar.

Hermione miró al piso sin saber cómo contestar.

En alguna parte de su cerebro estaba el hecho de que no sabía exactamente como llevar aquello, si, quería terminar con aquella tensión y necesidad, pero jamás había tenido que seducir a ningún hombre, no tenía idea de cómo alterar a un Ronald Weasley que tenía una carrera completa en aquello, era como intentar graduarse de medico estando en el colegio, o al menos así lo sentía.

—Ya sabes, una persona arriba y la otra abajo— Sus mejillas se habían despegado de su cara, lo podía sentir, tenía que ser así— Lo básico.

Ronald no pudo evitarlo y coloco sus manos en la cara riendo mientras se volteaba hacia la pared y pegaba su cuerpo a ella sin creer lo que escuchaba.

Hermione se sentía completamente ofendida, ella intentaba ser sexy, y parecía una niña, y por encima de todo Ron no ayudaba en nada.

—Bien, sé que no soy una actriz pornográfica experta pero no merezco tu burla, será mejor que vaya a dormir ya. —Dijo la castaña ofuscada.

Ronald quien aún se recuperaba volteó completamente rojo levantando una mano en el aire.

—Espera… Lo siento—Dijo aun con un par de risas—No me burlo de ti, sino de los idiotas que te han hecho eso, está bien. —Hermione alzó una ceja y se cruzó de brazos fastidiada. —Hermione, sólo dime, ¿Cuántos amantes haz tenido? —Está vez su cara era seria, comprendía que aquello podía ser completamente humillante.

—No te lo diré, no quiero más burlas sobre mi vida sexual. —Ron miró hacia el techo con las manos en la cintura comprendiendo que la había cagado irremediablemente, así que se acercó a ella lo suficiente como para que Hermione diera un paso atrás y el uno más hacia adelante para dejarla con el espacio justo.

—No me burlare de ti, lo prometo. —Hermione aun cruzada de brazos y mirando hacia un lado sin creerse lo idiota que estaba siendo respondió.

—Uno… —Dijo completamente avergonzada.

—Cormac. —Afirmo Ron entre diente sin necesidad de entender ninguna otra cosa.

En la mente de Ronald se apilaban un par de cosas, la primera, quería acostarse con la chica que tenía en frente más que nada en el mundo, no por amor, pero si por el simple hecho de que la deseaba hasta morir. La segunda, tenía suficientes motivos para hacerlo y más sabiendo lo que Hermione acaba de decirle a duras penas, y nadie podría reclamarle. Tres, el mayor problema es que ahora sabía que ella no podía ser una conquista cualquiera, que no era una cosa de una noche, incluso aunque ella lo quisiera; se acostarían, lo disfrutarían, e inmediatamente después ella se sentiría mal por engañar al maldito de su novio y él no quería aquello, pero su hombría lo dominaba incluso más allá de lo razonable, pero era lo suficientemente diestro en aquellos temas como para joder a aquel imbécil y quedarse con ella sin tanto remordimiento, solo debía solucionar el tema de la cantidad de noches que tendría con ella.

—¿Puedes esperarme aquí por un momento? —Preguntó alterado dejando a Hermione confundida por el rápido cambio de ambiente.

El pelirrojo no esperó aprobación, simplemente salió corriendo a su habitación donde tomo un jean, una camisa, y un par de zapatos, los cuales se puso en tiempo record y volvió a salir corriendo hacia la habitación donde se encontraba Hermione sin comprender nada.

— ¿Qué haces? —Dijo confundida.

—Tengo un problema. —Ron la miró implacablemente—Me quiero acostar contigo —Hermione alzo una ceja dando a entender que aquello no era nada nuevo—…Pero eso ya lo sabes, pero si te meto a mi cama ahora, mañana te sentirás fatal porque no haz terminado con ese desgraciado, y creo que eso es lo que vas a hacer, ¿o me equivoco? —Hermione tomo aire, no había tomado la decisión realmente, solo lo había pensado, pero si era sincera con ella misma, aquello debía acabar, no podía ser, él la engañaba, y realmente comenzaba a creer en las palabras de Ron, además, si estuviese enamorada y feliz no pensaría en Ron de forma tan poco decorosa, eso era obvio. — ¿Me equivoco? —Volvió a repetir el hombre viendo su duda.

La chica movió la cabeza de un lado a otro dándole la razón con la cabeza un poco baja.

—Bien, iremos a tu casa, esa rata dijo que estaría ahí, hablaras con él y lo cortaras, si intenta algo lo matare a golpes, pero mientras se comporte me mantendré en mi sitio, si luego de eso quieres o no estar conmigo en una cama lo dejaré a tu libre decisión, pero al menos si decides que sí, será con toda la libertad de disfrutarlo tanto como yo. —Por un momento Hermione se sintió abrumada, pero sabía que tenía razón.

—Prométeme que no lo golpearas y que te mantendrás calmado. —Dijo mirándole seriamente.

—Haré todo lo que éste a mi alcance, a menos que intente algo estúpido contigo, en ese momento mandaré todo a la mierda. —Hermione sonrió y asintió.

Ambos salieron del apartamento en silencio, y el camino a la casa de la chica fue igual, sin embargo los pensamientos de ambos estaban bastante acelerados.

Ron intentaba entender como haría con aquella chica, no quería ilusionarla, eso estaba claro, ella no era una chica para un par de noches, pero tampoco pensaba comprometerse en nada serio, ya se conocía y sabía que nada de eso le iba a él, además, su trabajo le exigía una mujer que comprendiera que era trabajo, y no estaba seguro de si Hermione comprendería eso.

La castaña por su lado, pensaba en los beneficio de estar con Ron, pero era consciente de que podría enamorarse en algún punto, aun así tomaría el riesgo, odiaba el hecho de reprimirse de la forma en que lo hacía por culpa de alguien que no la valoraba.

Al llegar al edificio de la chica, Cormac no parecía estar en ningún lado, ni en la calle ni en el edificio.

—Pasemos a mi apartamento, y lo esperamos ahí, pero si llega… —Ron la miró atento—Ve a la habitación, no quiero que sepa que estas aquí, podría pensar cosas que no son.

— ¿Y no es así acaso? —Preguntó el pelirrojo deteniéndose en las escaleras del edificio.

La chica no estaba segura de su respuesta, así que simplemente se quedó callada y continuo su camino luego de una breve mirada. Ron por su lado sonrió de medio lado cuando la chica no lo veía.

Al llegar al piso, Hermione distinguio la figura de Luna apoyada en la puerta y a Cormac teniendo una discusión acalorada con ella y a un Rolf entre ambos protegiendo a la rubia.

— ¡Dile que hable conmigo, que salga! —Gritaba un amoratado Cormac.

Hermione insto a Ronald a quedarse, pero debió saber que aquello no serviría de nada cuando el pelirrojo avanzo junto a ella, y en el camino un par de puertas se abrían para saber qué demonios pasaba en el pasillo.

—Ya te dije que… —Luna vio a Hermione y al pelirrojo avanzar hacia ellos entre disculpas de la castaña hacia las personas que se habían asomado—Mira, ahí viene.

Cuando Hermione estuvo a dos pasos de él, la cara encolerizada del rubio no se hizo esperar al verla con Ron y en definitiva no midió sus palabras, ni su mano al alzarse en su contra.

—¡Serás zorra! —Gritó con su mano en alto con la intensión de darle una bofetada, pero tres manos lo detuvieron, Luna quien por instinto reacciono para que no le pegase a Hermione, Rolf quien se lanzó contra él y Ron que no solo había intentado para su mano, sino que en el camino había propinado un par de golpes más.

— ¡PAREN! —Gritó Hermione en desesperación por la escena, mientras Rolf estaba tendido en el piso, y la muchedumbre de vecinos se había puesto tras ellos.

— ¿Qué demonios pasa aquí? —Preguntó el que faltaba en la reunión.

Filch se acercaba a paso lento y enojado, pero antes de llegar hasta donde se encontraba el centro del problema fue uno de los vecinos que había salido, el que le contesto.

—Ese tipo tiene veinte minutos gritando a la chica rubia, y ha intentado pegarle a la otra chica después de insultarla, llamaré a la policía. —Era un chico joven notablemente indignado.

Filch, que había fruncido el ceño, se acercó definitivamente al problema donde Hermione sostenía a Ron y Cormac era amenazado por un Rolf con el puño en alto.

—No me importa lo que haya pasado, no quiero estos problemas en mi residencia, se me largan todos los que no tengan un techo donde quedarse bajo éste lugar. —Lógicamente el aludido era Cormac que miraba con furia toda la situación.

Luna quien miraba todo, corrió hacia el apartamento del chico que había hablado y tocó su puerta.

— ¿Si? —Preguntó el muchacho al salir.

—Hola… eh… Soy tu vecina de ahí. —Dijo señalando la puerta de su apartamento, a lo que el chico la miró como si fuera lo más obvio del mundo—Bien, el punto es, ¿crees que podrías no llamar a la policía?, ya todo aquí se ha calmado y tenemos a ese energúmeno controlado, además, si vienen podrían intentar llevarnos a todos.

El chico que aun tenia cara de pocos amigos, solo asintió.

—Está bien, pero realmente necesito silencio, intento estudiar para un examen. —La chica sonrió y alzó su pulgar.

—Seguro que sí, gracias. —Luna volvió hacia la puerta de su casa rápidamente e instaba a los que aún quedaban fuera a entrar a sus casas.

—Créanme, ese fue el espectáculo de la noche, lo que sigue será muy aburrido. —Algunos tenían caras serias y otros sonreían antes de entrar y dejar el pasillo despejado con las seis personas que importaban.

—Bien, no quiero más problemas aquí, Granger, Lovegood… —Filch dio media vuelta y salió con el mismo paso lento y enfurruñado de antes.

Hermione quien aún estaba delante de Ron, dio un paso adelante señalando con furia a Cormac.

—Entremos a mi casa ahora… —Susurro entre dientes, y con la cara más diabólica que se le podía haber ocurrido.

—Bien. —Dijo Cormac aun con la cólera en la sangre.

Por ultimo Ron fue detrás de ellos sin siquiera pedir permiso.

—Tu no vienes maldito imbécil— Dijo el Rubio empujando a un Ron que no se aguantaba por volverlo a golpear.

Hermione quien ya había entrado se devolvió furia.

—Te quedas aquí afuera Weasley. —Ron alzó una ceja y se le acercó.

—Estás loca si crees que te dejaré sola con éste miserable luego de lo que acabo de ver. —Ronald se cruzó de brazos y la miró muy serio— No intervendré, pero no te pienso dejar sola.

Hermione lo miró con cólera, pero luego de una grave tensión entre ambos, disputándose aquella batalla, fue Hermione quien suspiro sabiendo que no ganaría.

— ¡Y una mierda! —Gritó Cormac, pero la mano de Hermione se estampo en su cara dejándolo mudo.

—Tú no tienes derecho a exigir nada, eres un desgraciado, ahora, pasa o lárgate. —Cormac sabía que la chica lo tenía por donde quería, así que con rabia entró al apartamento, al menos con un metro de distancia del pelirrojo, quien una vez dentro se puso en el área más alejada de la cocina para intentar darles privacidad.

—No me puedes reclamar nada si te acuestas con ese hijo de puta. —Dijo el rubio acusatoriamente señalando a Ron.

—No sabes de lo que hablas, entre él y yo no ha pasado nada… —Pero Hermione recordó las anteriores horas y rectifico— Hasta hace unas horas.

—Es decir que admites que te acuestas con él, que me engañas. —Hermione lo miró exasperada y se acercó desafiante.

—No intentes cambiar las cosas… Tú cometiste una enorme falta de respeto en mi contra hoy y aun pretendes que sea tu novia, creo que nuestra ruptura fue tacita en el momento en que le pediste sexo a cambio de dinero a mi compañera de trabajo. —Todo aquello lo decía apuntando su pecho con furia.

— ¿Piensas creerles? —Preguntó fingiendo indignación.

— ¿Y a quien debo hacerle caso, a ti, al tipo que me insulto e intento pegarme hace unos momentos, el mismo que dice amarme y que además me engaña con su profesora? —Hermione recalcó las últimas palabras, no necesitó que Ron le demostrara nada, Cormac se había puesto blanco sin poder fingir pues la chica lo había tomado en total sorpresa.

—No sé de qué hablas. —Soltó el rubio rápidamente, pero no era una causa salvable la suya.

Hermione movió la cabeza de un lado a otro y se alejó con las manos en la cintura intentado contenerse, no podía creer que aquel tipo fuera el mismo hombre que ella conoció.

— ¿Desde cuándo? — Dijo mirándolo fijamente.

—No sé de qué… —Hermione no lo dejo terminar.

— ¡¿Desde cuando maldita sea Cormac?! — Gritó fuera de sí.

Cormac incluso viéndola en ese estado simplemente negó con la cabeza y colocó los brazos cruzados en su pecho.

—No sé de qué me hablas, estás loca. —Aquella había sido la gota de derramaría el vaso.

Hermione caminó hacia la habitación de ambos ante la mirada atenta de Ron y el paso firme del rubio que iba detrás de ella.

Ronald quien observaba todo en un discreto segundo plano tenia completamente vigilados los movimientos de Cormac.

— ¿Qué haces Hermione? —Dijo al intentar tocarla, pero como si hubiese recibido electricidad, la castaña le quitó la mano de su hombro, y comenzó a lazarle la ropa y las cosas que iba encontrando en la habitación que habían compartido en tantas ocasiones.

—Te largas, esto se terminó, ¡te largas Cormac! —El chico apenas tenía tiempo de reaccionar, pero viéndose en aquella posición simplemente alzó las manos.

—Está bien, me voy, para una vez. —La chica interrumpió su ataque.

—Recoge tus cosas y vete. —Dijo como una autómata antes de pasar por su lado y

dirigirse a la cocina donde Ron intentó acercarse.

—No, necesito un momento. —El pelirrojo se alejó y volvió a su posición mientras la veía en completa crisis.

Ron no sabía exactamente el sentimiento que la martirizaba, pero la chica caminaba de un lado a otro apretando los puños y de vez en cuando tomaba el mesón de la cocina y apretaba con rabia como si pudiese despegarlo de allí.

Cormac Mclaggen salió de la habitación con la maleta y no miró atrás, ahí Hermione supo que el realmente no la quería, ni siquiera lo había intentado, simplemente se fue, pero antes de cerrar la puerta se volteó para verla.

—Bella tenía razón, eres una frígida. —Hermione no sabía exactamente cómo reaccionar a eso, pero salió disparada hacia la puerta con la intención de golpearlo pero Ron la detuvo levantándola y alejándola de la sala justo cuando el rubio pasaba por el lado de Luna y Rolf que no se habían apartado en todo el rato que había durado.

— ¡Es un hijo de puta! —Grito la chica aun luchando con los brazos de Ron quien la mantenía firmemente sujeta.

Luna quiso entrar pero Ron le hizo señas para que lo dejara a él con aquella situación y luego de un momento de duda, la chica asintió y volteo para encontrarse con un Rolf preocupado.

—Espero que confíes en Ronald. —Le dijo la chica a Rolf cuando cerró la puerta del apartamento de la castaña.

—Tranquila, el sabrá como llevar las cosas, es un experto en mujeres, como yo. —El chico sonrió de medio lado y Luna asintió aun preocupada.

La rubia era perfectamente consciente de la alegría inmensa que le daba ver a su amiga libre de aquel tipo, pero aun así le dolía verla tan mal.

En el apartamento las cosas no iban perfectamente bien, Hermione cuando se dio cuenta de que luchar no serviría de nada, se quedó llorando en el pecho del pelirrojo quien solo prestaba su hombro para que se desahogara, y así fue por al menos media hora. Cuando Hermione dejo de llorar y simplemente quedo apoyada en su pecho los brazos de Ron la estrecharon más.

—Esto no está bien Ron— Dijo la chica por fin.

Ron no respondió nada y solo miro al vacío mientras la abrazaba contra su pecho.

La chica lo sintió y a pesar de su propia necesidad se separó de él y se apoyó en el mesón ante la atenta mirada de él que no dejaba de pensar en qué demonios se había metido.

—No tienes que hacer esto, si quieres irte puedes hacerlo, te puedo asegurar que no habrá sexo esta noche. —Hermione hablaba con la verdad, pero al mismo tiempo con rabia hacia todo lo que le rodeaba.

No pudieron dolerle más aquellas palabras, si bien era cierto que había hecho todo para meterse en la cama de la castaña, no era menos cierto que había hecho también todo lo demás con toda la sinceridad del mundo, no podía soportar que el desgraciado de Cormac le hiciera tanto daño y hacer de espectador. La miró a los ojos apoyado en el mesón y con los brazos cruzados, su mirada era seria y sincera.

—Lo sé, mira Hermione, sé que he hecho de todo para engatusarte, y seguramente lo seguiré haciendo porque esta noche me dio todos los resultados que esperaba, pero, sé que ahora te sientes mal, no soy un desalmado, supongo que tarde o temprano pasará algo entre nosotros, pero mientras eso pasa, también te considero una compañera de trabajo y en este punto una amiga, no quieres tener sexo hoy, bien, pero no me pidas que te deje después de que le pedí a Luna que no entrara porque súper Ronald Weasley se encargaría de la situación, además, ese sofá se ve muy cómodo…—Ronald termino su discurso señalando el sofá con una sonrisa de medio lado.

Hermione por su parte asintió con los ojos aun rojos y una mueca que pretendía ser una sonrisa.

Seguramente aquella noche no sucedería nada más, pero como había dicho Ronald, más tarde que temprano, sucedería lo inevitable, la tensión era terrible entre ellos, y después de todos los sucesos de aquel día, era bastante obvio que las cosas eran ineludibles.

O me aparto de él definitivamente, o me dejo llevar de una vez por todas… — Pensó viéndolo caminar hacia el sillón que supuestamente seria su cama aquella noche, aunque también estaba segura de que aquello no seria así…

HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA….

Santo Jesús, he estado ausente por más de un año, sé que quizás ninguna de ustedes quede por allí, y por eso debo pedir enormes disculpas, pero como sabrán, me fue imposible porque el año pasado fue la preparación de mi tesis, y todo era una locura, pasaba días solo durmiendo dos horas, y en lo últimos dos meses previos, dormía un día si, y dos no, fue una total locura, así que, como comprenderán, cuando tenía un rato libre solo quería descansar de todo, además de que simplemente no lograba escribir nada. Ese fue el siguiente tema, créanlo o no, el capítulo estuvo todo este tiempo a un 98% terminado, pero el final y lo que sigue en la historia me estaba volviendo loca, no tenía idea, escribía y volvía a borrar, y este fue el resultado gracias a un proyectil que cayó en mi cabeza como inspiración.

En fin, quiero pedirles disculpas de nuevo, enormes, si queda alguna, gracias por pasar por aquí.

Sobre el capítulo, como se habrán dado cuenta Hermione ha salido de su pequeña burbuja llamada Cormac, a partir de ahora, las cosas cambiaran y esta historia se encaminara de forma apropiada a donde debe ir. Ron ha estado a punto de conseguir su objetivo, Hermione de ceder…

Para el siguiente capítulo, trabajare algunos cabos sueltos de este como… Bellatrix, que paso con ella, Ron y Hermione, puede que Harry y Ginny por fin, que me lo han pedido hasta la saciedad, entre otras cosas.

Bueno, los leo pronto, un saludo!

PD: el flash de inspiración me vino escuchando la canción You can love me By The bóxer rebellion, si quieren pasen por youtube.