Capítulo 5: Freya.
La mansión del detective místico estaba tranquila ya que cada uno de sus integrantes estaba en sus quehaceres; Yamino estaba observando unos catálogos a la vez que preparaba el almuerzo para su amo, Loki leía el periódico tranquilamente en su silla detrás del escritorio en su gran despacho y Mayura estaba en la escuela como debía.
¡Qué vacía parecía la casa sin ella! Y claro, la mayor parte del momento se la pasaba persiguiéndola, molestándola y apenándola con sus caprichos indecorosos, con sus susurros en el oído cuando la apretaba contra la pared y su cuerpo. Ella se alarmaba y lo alejaba a los empujones, pidiéndole que dejara de hacerle esas cosas. Loki sólo sabía hacer travesuras y mentirle, la mayoría se las creía, tenía su lado ingenuo como el curioso y el observador, pero era tan engañoso que hasta su propio hijo se lo creía.
Tomó la taza de té y se lo llevó a los labios sin despegar sus ojos esmeraldas del artículo en el cual se mencionaba algo sobre un sospechoso secuestrador de jóvenes. No le tomó importancia y siguió viendo los anuncios de festivales, comida y artículos que, seguramente, Yamino ya habría encargado.
Mayura, ese nombre le rondaba las veinticuatro horas del día por la cabeza. Dejó aquel periódico sobre el escritorio y giró su silla hacia la ventana con un movimiento de pies, qué práctica era esa silla giratoria para ir hacia donde quisiera. Cruzó las piernas y colocó ambos brazos sobre sus piernas, juntando sus manos y entrelazando sus dedos, dejando erguidos ambos dedos índices pero unidos. Bajó su cabeza y apoyó su frente sobre los dedos levantados; su rostro fruncido demostraba intriga, confusión y un poco de enojo. No quería verse patético detrás de una niña de diecisiete años que no le caía a los pies, al contrario, huía de él, temerosa.
¿Qué estaba haciendo mal? Todas caían de esa manera, ninguna se había resistido a su encanto y seducción. Ella, una cría, le ponía los puntos y él agachaba la cabeza, acatando la decisión, pero seguía insistiendo, no se rendiría fácilmente. La seduciría, estaba en su ser hacerlo y quería aquel cuerpo para él y no sólo por ser un cuerpo más para su colección, no. Él quería ser el que le quitara aquel tesoro, él quería ser el primero en todo, él quería ser el dueño de sus sueños y de aquel esquivo, pero cálido corazón. ¿Por qué le huía a todos los hombres? ¿Sería lesbiana? ¡Que horror! No estaba en contra de la homosexualidad, no le importaba lo que otro hiciera, está en su derecho, cada uno toma sus decisiones. Pero lo que el no quería que ella lo fuera porque estaba perdido y la única forma de obtenerla sería a la fuerza y eso no deseaba para su recuerdo, ni para ella ni para él mismo.
El timbre de la casa retumbó en aquella tranquilidad, despertándolo de sus pensamientos. Miró la hora el día, era demasiado temprano como para que Mayura llegara, además, ella tenía sus llaves. Esperó, ya llegaría a él.
El joven de anteojos se acercó a paso acelerado con la ilusión de que la correspondencia con su pedido fuera. Pero es tan fácil ilusionarse como desilusionarse, la segunda opción correspondió a su desanimo. Pero no duró tanto, porque la sorpresa se plasmó en su rostro.
— ¿Qué hace aquí? — preguntó después de salir de la sorpresa. La joven mujer de cabellos rubios y mirada sensual sonrió y acercó su rostro al peli-verde.
— ¿Qué? Acaso, ¿no puedo visitar a mis viejos amigos? Yamino — dijo con debido respeto, después de todo, los dioses suelen ser así, aunque Loki podría ser la excepción.
— Cla-claro pero me… sorprendió.
— Siempre tan lindo — sonrió —. ¿Está Loki en casa?
— Si, pero no quiero que acepte su propuesta nuevamente. Mi amo no desea…
— ¿Amo? ¿Le dices "amo" a tu querido padre? Este Loki no me sorprende — sonrió a lo que Yamino la quedó observando, lucía diferente a la de antes.
— Señorita Freya ¿A qué ha venido?
— Vine a ver a Loki… hace mucho que no veo a mi viejo amigo.
— Yo que recuerde nunca fueron amigos, usted siempre quería lograr que mi padre saliera con usted y se pusieran en relación.
— Bueno, eso es parte del pasado — dijo agitando la mano sonriente, se puso seria y miró fijamente a Yamino —. Eso ya lo sé — sonó nostálgica —. Loki es un hombre muy difícil de conquistar, pero es tan fácil para él hacerlo con las chicas. Entendí que yo no soy la mujer de sus sueños — suspiró cansada —. Sólo vine a verlo, no haré nada malo — juntó sus manos y agachó la cabeza —. Por favor, Yamino déjame pasar.
— Claro… — sonrió nervioso, lo que faltaba… escuchar por horas la historia de un amor no correspondido de la Diosa del amor y la belleza, entre otras características que la representaban.
Ambos entraron, Yamino la condujo hacia el despacho de su padre. Golpeó la puerta para pedir permiso, pero Freya empujó de un manotazo la puerta y entró efusiva. Loki se sorprendió ante tal entrada y se quedó pasmado al ver a la rubia de ojos claros entrar con una sonrisa enorme y la mano levantada a su despacho. Yamino salió avisando que traería más té para compartir con la chica.
— ¿Qué haces aquí, Freya? — preguntó el detective secamente, nada de lo que podía traer esa mujer era bueno, en especial por las tonterías que hacía.
— ¿Así recibes a tus invitados?
— Yo nunca te invité.
— Loki, no seas descortés — sonrió la rubia tirándose al sillón y cruzándose de piernas —. Vine a ver a un viejo amigo ¿Qué? ¿No puedo?
— Bueno, si… pero me parece extraño que te presentes así. Casi siempre vienes a mí e intentas hacer algo, hemos quedado en que yo no me casaría contigo…
— Lo sé, lo sé… enserio, vine en son de paz — sonrió guiñándole un ojo.
— Bueno, como digas — dijo suspirando cansino, sobre su escritorio con los brazos manteniendo su rostro atrapado entre sus largos y finos dedos.
— Cuéntame Loki ¿Qué haz hecho de tu vida? ¿Sigues siendo detective?
— Si, no hay mucho trabajo pero cuando se presentan casos, los resuelvo sin problemas. Hay mucha maldad rondando por aquí, a veces siento que alguien está provocando esto.
— ¿De quién sospechas?
— No quiero apresurarme, pero me he ganado muchos enemigos en el camino — sonrió con jactancia, sin impresionar a la mujer de rizos dorados, sabía que él solía ser así.
— Bueno, cuéntame más… hace muchos años que no nos vemos.
— Si, bueno… nada, eso… no sé… mejor cuéntame tú… ¿Cómo te ha ido en París?
— ¡Perfecto! Mi línea de ropa es muy famosa y he visitado los mejores lugares de este mundo, hay lugares preciosos y fiestas muy locas. Noches largas en los mejores desfiles de moda de este mundo y mi colección tuvo mucho éxito. Simplemente feliz.
— Me alegro mucho por ti — sonrió amablemente. Freya asintió sonriente. Era extraño para él ya que ella antes lo vivía acosando y proponiendo ser esposos, pero él se negaba rotundamente, después de todo él no estaba enamorado de ella, ni interesado. Sólo quería salir con mujeres y más mujeres fuera donde fuera.
— Loki… ¿Alguna chica por ahí?
— ¿Qué? — abriendo los ojos y mirándola fijamente, ella sonrió presumidamente como si algo hubiera interpretado o descubierto. Cruzó sus brazos bajo sus grandes pechos y cruzó sus piernas, con la cabeza gacha y los ojos cerrados sin dejar de sonreír, esperando tranquila la respuesta del castaño —. ¿Por qué lo dices?
Ella levantó la cabeza y clavó sus ojos en los de él, seguía sonriéndole con seguridad, con burla —. Jamás me sonreíste así, algo debe estar pasando por aquí.
— Bueno, es que verdaderamente estoy alegrado por ti, por tu éxito.
— Loki… conmigo no… — sonrió burlona y movió el dedo índice de la mano derecha, señalándolo reiteradamente y con gracia —. Te conozco muy bien, no estuve enamorada casi toda mi vida de un desconocido, sé cuando estas molesto, triste, pensativo… jamás vi esa sonrisa y esa tranquilidad en tu rostro ¿Cómo se llama?
Lo había descubierto, sonrió para ella y para sus adentros. Que astuta era —. No es nadie especial, pero una chica trabaja en la casa.
— ¡Ahí está! — sonrió —. Y ¿Por qué trabaja aquí?
— La muy torpe rompió un jarrón nórdico cuando se adentró a la casa pensando que estaba deshabitada.
— No creo que lo haya roto a propósito, algo tuviste que ver — sonrió burlona.
— Si, le jugué una broma.
— Jajajaja no cambias, Loki. Dime, ¿Te apellidas como siempre?
— ¿Ah?
— Si, ya que siempre usas ese nombre de la agencia.
— Es para no levantar sospechas… imagínate que ¡oh casualidad! Me llamo como el dios nórdico… recaería el mundo sobre mí.
— Loki Laufeyjarson. Es muy fino, elegante.
— Si, pero por el momento uso Enjaku… como Yamino Ryuusuke… para no levantar sospechas, nada más — sonrió encantadoramente.
La bolsa pesaba, los ingredientes para la cena de esa noche ella llevaba. Veía cerca a la casa, estaba en la entrada. La puerta se abrió repentinamente, saliendo un apresurado Yamino de ésta.
— Yamino ¿Ocurre algo?
— Ahhh Señorita Mayura — sonrió deteniéndose —. No ocurre nada, sólo que me di cuenta que no hay nada dulce para el té.
— ¿Visitas?
— Si, quería pedirle el favor de si puede llevarle el té.
— Si, si… no tengo problema.
— Dígale al amo Loki que yo he ido por los dulces.
— Si, si. Ve Yamino, no te preocupes.
— Gracias, señorita Mayura — y emprendió viaje.
Entró a la casa y cerró la puerta, se dirigió hacia la cocina y dejó las cosas para preparar la cena. Se acercó al servicio y descolgó su uniforme para ponérselo. Fue prolija y dejó sus cosas sobre la mesita para que no se arrugaran y salió a la cocina. Sobre la mesada estaba la bandeja con las dos tazas de té y una pequeña tetera. Mientras iba hacia el despacho, por su mente cruzaban varios pensamientos y uno de ellos era sobre el juego de té, si eso se rompía debería trabajar unos años más para pagarlo, ser responsable era su prioridad ahora.
Golpeó la puerta, detrás se oían risas. Oír a su jefe reír le causó dicha, casi nunca lo hacía. Golpeó nuevamente y obtuvo el permiso que quería. Tomó con una mano la bandeja y abrió, volvió a tomarla con ambas manos y empujó con el codo un poco. Se quedó petrificada al ver a tan bella mujer sentada en uno de los sillones finos del despacho. La mujer la quedó mirando, también, ninguna se movía y Loki eso lo había notado. Sus celos y la envidia lograron aparecer en él. Mayura nunca lo había admirado así como ella lo hacía con la rubia y puso en marcha su estrategia de distracción.
— Mayura — ella lo observó aún encandilada por la belleza de la chica e inclinó la cabeza en señal de esperar la razón que le tuviera que dar para dicho llamado —. Deja la bandeja aquí, luego puedes marchar a hacer tus cosas.
— Si — dijo acercándose a dejar las cosas sobre la mesa, tomó una de las tazas con su platito y se lo dejó a Freya, el otro a Loki. Dejó la tetera y tomó la bandeja para llevársela cuando la mujer llamó su atención. La miraba insistentemente, no pudo no ruborizarse ante tal mirada llena de… ¿deseo? Sacudió su cabeza, eso debía ser una broma, su imaginación. Sonrió nerviosa ante la mirada que se clavaba en su espalda, daba escalofríos. Volteó temblando la cabeza y sonriendo insegura, la mirada de Loki era intimidante y parecía fulminarla, querer asesinarla de esa manera —. ¿Ocurre alg…
La mujer se puso de pie y tomó sus manos, mirándola a los ojos fijamente —. Eres hermosa, ¿Quieres venir a vivir conmigo? ¿Crees que el amor entre mujeres es apasionado? ¿Quieres vestir mis diseños?
La quijada de Mayura llegaba al piso y Loki no se quedaba atrás, porque después de que su quijada parara en el suelo, cayó de espaldas. ¿¡Qué demonios le había pedido!? ¿¡Por qué le preguntó sobre el "amor" entre mujeres!? ¡Sobre su cadáver se la llevaría! Podía jurarlo.
Carraspeó y quitó las manos de Mayura de las de Freya y la apartó tomándola en brazos. Mayura seguía inmóvil, impresionada, en shock. Loki la aferró contra sí, a lo que Freya, alterada, reaccionó y se acercó tomando de un brazo de la chica. Ambos empezaron a tironear de los brazos de Mayura.
El dolor se sentía, pero el shock era más fuerte que cualquier cosa. Estaba siendo disputada por un hombre sexy y la mujer más hermosa del mundo, ¿debería sentirse dichosa? ¡NO! Eso jamás, ella no era muñeca de nadie y ¿enamorarse? ¿Tan pronto? ¡Ni que estuviera loca!
— Mayura es mía — gritaba Loki tironeando de un lado a lo que Freya seguía resistiendo del otro.
— No, ésta princesa es mía… — chilló molesta —. Una princesa hermosa como ella no puede estar bajo tus aposentos.
— ¿Por qué no? ¿Por qué debería estar contigo?
— Soy hermosa y la cuidaré.
— Yo también soy hermoso y cuidaré de ella.
El estómago de Mayura estaba dando vueltas como su cabeza, las nauseas se hacían presente. Aquel zamarreo era insoportable y los gritos ensordecedores. ¿Estaban locos o qué? Parecían dos niños peleándose por el mismo juguete. Las palabras iban y venían como los pensamientos y los revoltijos en el estómago de Mayura en vaivén. Acaso, ¿nadie podría salvarla? Tanto añoraba eso, que alguien impidiera que se quedara sin extremidades.
— Amo Loki traje las… — la puerta se había abierto y el escenario que estaba a la vista era deplorable. Freya abrazando a Mayura por el cuello y tirando para su lado y su Loki tomándola de la cintura y tirando para su lado. Una gota se dibujó en su sien y dejó sobre la mesa los pastelillos para poder rescatar a la señorita que estaba en aprietos por las jugarretas de los jóvenes eternos.
Mayura estaba a punto de llorar, le dolía la cabeza, los brazos y la cintura. Ya no podía soportarlo y ver a Yamino acercarse hacia ella para rescatarla, fue la mejor cosa que le podría haber pasado en la vida.
—Amo Loki… compórtese, señorita Freya suelte a la señorita Mayura… — ambos jóvenes, de mala gana, soltaron a Mayura y ella corrió hacia Yamino, escondiéndose detrás y acariciando con su cabeza la espalda de éste como agradecimiento. Yamino sonrió y miró a ambos que se cruzaban de brazos y esquivaban miradas.
— Gracias Yamino, le debo una — dijo Mayura poniéndose a su lado con las manos detrás de su espalda, tocándose nerviosa. Yamino sonrió y se acercó a la mesa para servir los pastelillos, Loki se acercó a él a paso desganado y en cuanto a Freya, ella no se detendría.
Sigilosa se acercó a Mayura y ambas quedaron frente a frente, tomó entre sus manos el rostro de Mayura y la hizo mirarla fijamente, abrió grande los ojos y sintió como si no pudiera reaccionar, hipnotizada por aquellos ojos como zafiros, bien azules. Freya miraba los temblorosos labios de la pelirosa y sonrió dichosa, había ganado. Pero, se había equivocado, Loki posó un dedo en los labios de la rubia y la empujó sutilmente hacia atrás, apartándola de Mayura mientras que él la envolvía con sus brazos, sabiendo del trance de la pelirosa, se atrevió a apretarla contra si.
— Tramposa, estabas por robarle su primer beso…
— ¿Celoso?
— No… pero yo probaré primero sus labios — y sonrió como niño, chasqueó los dedos y Mayura despertó del trance. Se quedó algo perdida cuando notó que la envolvían en un abrazo, levantó el rostro hacia su lado y un sonrojo que le llegaba hasta las orejas se hizo presente en su rostro. Se apartó y caminó hacia la puerta, pero… una mano se lo impidió. Freya.
Pero no hizo nada malo, la hizo dar una vuelta, luciendo el hermoso uniforme de maid. La examinó a la perfección, mirando cada detalle del vestido, el lazo que se hacía moño detrás, la tiara que tenía en la cabeza, las medias largas, los zapatos de charol negro, la pomposidad del acampanado y los volados que sobresalían, blancos, del color negro del vestido. Era perfecta.
— Awww te quiero como mi modelo, tengo muchísimos diseños desde vestidos hasta ropa casual… quiero que te pruebes uno que hice de enfermera, también el de colegiala, el de…— la observó con estrellitas en los ojos —. Todos, te probarás todos y serás una estrella — abrazándola de costado y apuntando hacia la cima, imaginando las luces, los edificios lujosos, la vida genial que llevaría como modelo.
— ¿Tienes uno de detective? — preguntó Mayura al imaginar eso, claro, casi toda mujer desea ser reconocida en el mundo, ser famosa y Mayura era una de ellas.
— Puedo hacértelo… — tomándola de las manos y poniéndolas en medio de ellas.
— Sería maravilloso — chilló Mayura.
Loki y Yamino tenían una gota gorda en la sien, habían descubierto algo nuevo de Mayura que no solía mostrar frente a ellos: ella también era una soñadora exagerada. Loki tomó el té que Yamino le había servido nuevo y se sentó en su escritorio, disfrutando de la vista de una empedernida, egocéntrica y atractiva rubia emocionada por su nueva modelo y una alegre, emocionada y tierna sirvienta de cabellos rosados. La cena sería larga y charlada, fue uno de los pensamientos que tuvo y se dedicó a mirar por la ventana, después de todo no sería tan malo.
La noche fue tranquila, Freya cenó con ellos, le contó más cosas de su vida e investigó acerca de Mayura sin disimulo, demostrando su interés por la chica. Las sonrisas de Mayura por contar sobre ella no pasaron desapercibidas por el anfitrión de la casa y no dudó en ejecutar uno de sus planes que tenía hacía mucho tiempo planeado, después de todo se divertiría un rato.
Freya se marchó, no sin antes abrazar, apapachar y acariciar a Mayura. Se despidió afirmando que un día se la llevaría a su casa para que viviera un gran día como se lo merecía. Loki sólo ignoró todo comentario de aquella rubia, se enamoraba tan fácil pobrecita.
Si, era un cruel pensamiento por parte de él ese, pero acaso ¿no estuvo celando todo el tiempo a la "niña"? Pues, lo negaría, nunca admitiría tantas cosas porque realmente era su palabra contra la de otro y no descansaría hasta quedar como vencedor, fuera lo que sea.
Era lunes, Mayura había asistido a clases como siempre. Nada nuevo, sólo más y más tarea que no la dejaban pensar en otra cosa. Ya no tenía tiempo para sus tan amados misterios, entre la escuela y el trabajo en la casa del amo Loki, todas las cosas divertidas habían terminado.
Pero, admitía que se había divertido en aquellos días en los que había sido detective. El juego había sido entretenido y deseaba jugarlo nuevamente, pero hasta que no hubiera señales de su amo, no habría juego. Sonaba tan extraño clasificarlo como su amo ya que no era común en esos días. Pero como Yamino lo llamaba así, a ella se le había pegado aquella expresión y quedó así.
No pudo evitar sonreír, era tan misterioso aquel hombre. Se mostraba solitario y diferente, obviando la belleza y todo aquello que lo hacía irresistible, todas las mujeres suspiraban y flotaban al verlo pasar. Odiaba salir de compras con él, después de todo se llevaba la peor parte de todo eso y eran las miradas agresivas, fuertes y de odio hacia ella, provocándole dolores de cabezas insoportables. Él, eso, lo ignoraba, llenándola de rabia.
Otra cosa que le molestaba era que la siguiera, no era libre, siempre estaba allí. A veces, hasta temía que estuviera en el baño con ella. El susto que le dio cuando despertó ese sábado, él la observaba desde la puerta. La sonrisa divertida del joven la confundía, ¿de qué se reiría? Y claro, ella no estaba disfrutando la vista como él. Acaso, ¿no tenía derecho a dormir como quisiera? Su abertura de piernas y los brazos estirados no era pose de dormir para damas, ni para los hombres. Las braguitas rosadas con el conejito lo habían encandilado y no podía apartar la mirada de allí. Velozmente se sentó y corrió hacia él, empujándolo hacia fuera del cuarto, avergonzada, enfurecida, ¿Quién se creía para hacer eso? Era su casa, lo entendía, pero eso no le daba derecho a verla de esa manera o meterse a su cuarto.
Suspiró rendida, miró el reloj del gran salón y faltaba tan poco para que las agujas se juntaran y así poder retirarse, ese día no tenían práctica por lo que aprovecharía para pasear en su tarde libre.
La buena noticia de que al otro día y la razón de que no había práctica era por desinfección. Su suerte había comenzado hermosamente, ahora un helado y se olvidaría de las penas. Eso significaba que era la finalización de un largo día.
Pero el destino es cruel…según yo creo, ¿ustedes que piensan? Averígüenlo por ustedes mismos y dejen su opinión en un comentario o rewiew.
Salió alegre, saltando y detrás de ella iban sus amigos, algo emocionados por la suspensión de clases, ¿Quién no estaría contento? Ojalá yo pudiera también no tener clases, pero está complicado.
Su objetivo estaba en la mira, la campana había sonado y ella pronto saldría. Que hermosa la sorpresa que le esperaba, la verdad, sería algo que le chocaría mucho, o quizás no. Pero conociéndola, quizás no sea tan malo.
Se acercó a paso lento, acomodó su cabello y puso su mejor carita dulce, tenía que comprarla, no podía fallar, jamás lo hacía. Él y su ego, se morirán juntos algún día.
Allí estaba, saltando alegre, ¿Qué habría ocurrido? Bah, después lo averiguaría, ahora debía marchar su estrategia.
— Chicos, ¿tomamos un he… — todos se quedaron congelados. Se miraron confundidos, ¿Qué habría pasado? Bueno, espero que les guste lo que viene.
Mayura sintió un impacto contra su cuerpo. Era pequeño y se abrazó fuerte a su cintura como si temiera o se alegrara de algo. Todos bajaron la vista y se encontraron con un pequeño niño de unos ocho a diez años aferrándose a Mayura con fuerza. Ella se quedó inmóvil por unos segundos mientras que sentía cómo el niño refregaba su cabeza en su vientre.
— Mayura… — dijeron sus amigos sorprendidos. Ella volteó el rostro y negó asustada. Acaso, ¿pensarían tan mal de ella? ¿Cómo podría haber tenido un hijo tan joven?
— Niño… — dijo suave e intentando separarse —. Niño…
— Nana May… nana May te busqué por todos lados, por fin te encuentro — dijo el pequeño. Mayura miró el cabello del niño y lo acarició, sintiendo un pequeño temblor por parte de él.
— No, no soy tu nana.
— Mayura… nos vemos mañana — dijo Koutaro despidiéndose con una gran sonrisa.
— ¿¡EH!?
— Si, Mayura… nos vemos — dijeron las muchachas a lo que Mayura se indignó, que malos.
— Ashhh — suspiró decepcionada —. Los amigos que me vengo a elegir — y vio al niño que aún no se soltaba —. Ne, ¿Cómo te llamas? — separándose y acuclillándose a su altura. La impresión que le dieron esos ojos grandes y verdes fue de familiaridad, ¿Dónde los había visto? Que preciosos eran… ¿sería…? No, imposible… era un tipo solitario, jamás lo sería…
— Loki.
— ¿Lo-o-ki? — dijo incrédula. ¿Serían la misma persona? Imposible, era más alto, guapo… aunque debía admitir que el pequeñín no se veía mal, al contrario, era muy lindo pero no podía verlo más que como un niño lindo. En cambio…¿¡En cambio qué!? No, debía controlarse, no podía pensar estupideces y no en ese momento.
Le sonrió y le acarició la cabeza nuevamente, intentando tranquilizarlo aunque ella necesitaba que la tranquilizaran.
— ¿Dónde está nana May? — preguntó con un dejo de tristeza. Mayura no pudo evitarlo, eran su debilidad los niños pequeños.
— ¿Quieres que la busquemos? — estirando su mano frente a él para que la tome. El niño, todo emocionado, tomó la mano ofrecida y caminó junto a ella en la interminable búsqueda de la "nana May".
Continuará…
N/A: Creí que no iba a poder actualizar hoy pero veo que me alcanzó el tiempo. Mañana me tengo que levantar temprano siendo sábado para ir a la facultad (universidad) y me quiero pegar un tiro... PERO NO SE ALARMEN... seguiré vivita para subir más fanfic para ustes xD
Bueno, espero que les guste y saben que pueden comentar, no muuuuerdooo... además quiero saber si les gusta la fic, me gustaria leer sus opiniones :)
Sayonaraaaa
