Capítulo 8: "Muerte y olvido"

Loki volvió a ponerse de pie, ¿Cuánto tiempo habría estado ahí? No lo sabía, pero ahora, la razón actuaba por él y la decisión que no tenía que hacer solamente sino que era su deber hacerlo, fue tomada.

No le importaba si le tomaba toda la noche buscarla, la encontraría por cielo y tierra, donde fuera, hasta en el mismísimo infierno. Esa era su prioridad y la caminata comenzó, pensando en dónde encontrar su primera pista.

— ¿En dónde estoy? — susurró Mayura, su cabeza estaba caída, ¿se había quedado dormida? ¡No! Ahora lo recordaba todo, ella había sido secuestrada. Levantó la mirada y se encontró con una persona que le daba la espalda, éste estaba frente a un monitor y parecía que tecleando por el ruido de sus dedos al chocar con algo. ¿Qué estaría escribiendo?

Miró a su alrededor y todo estaba desordenado y sucio, miró hacia el techo y el foco de luz estaba roto. Movió sus manos y la cuerda no apretaba tanto como creía, movió sus pies, estaban atados.

Miró hacia adelante, él tipo había girado su silla y la estaba observando con aquella sonrisa repugnante que podía tener un pervertido. Se puso de pie y se acercó a ella. Mayura jamás bajó la mirada ni demostró miedo, sabía que eso la pondría mal. El sujeto acercó su rostro al de ella e intentó darle un beso, pero ella le escupió. Sonriente, alejó su rostro y limpió su cara con el puño de sus sudadera (campera/chaqueta) y levantó la mano, dándole una fuerte bofeteada.

— Te crees valiente ¿no? — y levantó su abrigo —. Tengo esto y puedo volarte los sesos si haces algo que no me gusta ¿entendido?

Mayura tan solo agachó la cabeza, no podía hacer nada contra eso. El desgraciado sonrió triunfante y volvió al computador para seguir haciendo lo que hacía. Mayura levantó su mirada y la enfocó en el escritorio.

— "¿Mis cosas?" — pensó, luego reconoció su cartera (billetera) y sus documentos. Ese tipo miraba aquello y luego tipiaba todo en la máquina, haciendo un expediente acerca de su víctima de hoy.

— ¿Por qué? ¿Por qué haces esto?

Giró nuevamente, pero no se puso de pie, tan sólo se cruzó de brazos y dijo —. Me gusta saber sobre mis "secuestradas ", es divertido…

— ¿Te divierte hacer esto? ¿Qué le ves de divertido? — dijo indignada. Las lágrimas querían hacer presencia ¿Por qué pasaba eso? ¿Por qué justo a ella?

— Si…

— Pero ¿para qué me quieres? No tengo dinero, mi familia no es adinerada…

— No lo hago por dinero — sonrió, asustando a Mayura —. Me gusta, simplemente… luego, viene la parte sucia que es cuando me tengo que deshacer de los restos…

— ¿Qu-qué? — ¿había oído bien? ¿Dijo "restos? Esto no era buena espina, no le gustaba para nada. Desde un principio no le gustó para nada.

Cerró con fuerza los ojos, dejando que sus lágrimas corrieran libres por sus mejillas e hipando, ahora si temía por ella, por su vida. Rogaba por que un milagro ocurriera, en dioses no creía, pero en ese momento, rogó por alguno, esa situación lo ameritaba —. "Loki… sálvame".

— Maldito — dijo molesto, no dejaría que ese imbécil pusiera un dedo sobre ella. Lo mataría cuando lo tuviera frente a frente, sin importarle nada.

Invocó a uno de sus shikigamis, su especialidad. Un pequeño ser blanco con forma de una persona pequeñita y regordeta con sombrerito se apareció frente a él. Le ayudaría, después de todo, éste shikigami servía para rastrear cosas, personas o lo que fuera.

El pequeño se elevó frente a él —. ¿Qué desea, amo Loki? — Loki le mostró un listón de la chica, que solía usar en el cabello.

— Busca a Mayura...

— Como el amo lo ordene — el pequeño tomó el objeto y empezó a moverse en la dirección en la que Loki iba según su corazonada. Tan equivocado, después de todo, no estaba.

El camino fue largo, pero no le importaba, con tal de llegar a ella.

— Espérame Mayura, ya estaré contigo.

— Bueno, he terminado — dijo el hombre de unos treinta años o más. Se desperezó sobre la silla, aplastándola un poco y al ponerse de pie, ésta se reacomodó a como era.

Mayura estaba sumida en su mundo, no sabía qué pensar ni que hacer en esa situación. Las películas y los libros sobre crímenes y secuestros no servían de nada ahora, dándole la razón a su padre de que eso nada más era ficción, algo que no era posible.

Su cabeza colgaba, su mentón se reposaba en su pecho y sus lágrimas secas molestaban en sus mejillas, sintiéndose sucia.

El hombre la dejó sola, era el momento de intentarlo aunque le costara la vida. Prefería morir intentándolo a que sin hacer nada. Empezó a aflojar el amarre de sus muñecas como podía. Éstas le dolían, los nudos no estaban tan fuertes pero dolían al tirar fuerte.

— "Vamos Mayura, tú puedes…" — se daba ánimos a ella misma, tanto tirar y tirar, aflojó la soga. Sonrió.

La puerta se abrió y fingió un amarre de manos. Fingió estar devastada, él tipo sonrió mientras comía un trozo de lo que parecía ser pizza y dejaba el arma sobre el escritorio para poder sentarse cómodamente. Giró hacia el computador para buscar algo.

La mirada de Mayura se dirigió hacia el arma, pero faltaba un pequeño detalle. Las piernas.

— Mierda, aún falta…

Se adentraron a un suburbio algo sospechoso, no era un buen lugar por lo que creyó que era por donde debía estar Mayura, además, su shikigami jamás le mentiría.

El amarre de los pies no fue nada, el esperar a que el tipo se durmiera fue la mejor opción. Ya desamarrada, caminó lentamente hacia el arma.

El hombre se movió un poco, cosa que desesperó a Mayura, si la descubría la mataría. Se quedó inmóvil, el hombre refregó sus ojos y siguió durmiendo en la silla. Mayura suspiró bajo y siguió camino al arma, sentía que ya la tocaba y eso le hacía tan feliz. Pero no se había percatado que el hombre la observaba y fue interceptada. Aunque eso no evitó que el arma fuera tomada.

Y el forcejeo empezó. Era claro que el hombre fuera más fuerte que ella, pero jamás bajaría los brazos y lo intentaría, pelearía por salir ahí porque esa era su única esperanza, ella misma.

El muy maldito intentó darle un cabezazo, pero ella lo esquivó perfectamente, sin problemas. Pero el forcejeo la estaba debilitando, los brazos se le habían cansado y su cuerpo le pedía un "tiempo fuera". Empezó a sollozar porque no podía y veía próxima su muerte.

Ambas miradas se agrandaron y se dirigieron hacia el arma.

Un disparo había sido escuchado.

Una explosión similar a un disparo sus oídos oyeron. El corazón de Loki se aceleró. No podía ser. Loki corrió hacia donde había sentido el disparo y rogaba a los cielos que ella estuviera sana y salva.

Entró a un edificio que parecía abandonado y corrió por los pasillos. Revisó los cinco departamentos que había en aquel pequeño edificio y la sexta puerta al final era su peor pesadilla. Rompió de una patada la puerta y se encontró con una cocina toda desordenada, miró hacia todos lados y la luz provenía de unas de las habitaciones.

Fue hacia el pasillo pequeño de las habitaciones y un sollozo pudo oír, encontrándose con una joven en el suelo arrodillada llorando. No dudó en ponerse a su altura y abrazarla.

— Mayura… — la acunó en sus brazos. Ella lloraba y su mirada estaba perdida, se notaba el miedo y la angustia, pero más el terror. Miró hacia donde ella miraba y allí estaba el hombre, le había disparado en el pecho y eso había traumado a Mayura —. Tranquila, estoy aquí… — tomó de su rostro e hizo que lo mirara, juntó sus frente y así los ojos de Mayura se enfocaron en los de él. Éstos se llenaron de gruesas gotas saldas y un grito dejó escapar, un grito de horror, angustia y dolor.

No sabía que hacer con la muchacha, no quería ponerse de pie, no quería moverse de allí. La abrazó más fuerte, haciéndola sentir segura. El sonido de las sirenas se hicieron presente, la policía estaba en camino. ¿Cómo?

Tomó en brazos a Mayura y salieron de allí, encontrándose con la policía. Estos los apuntaron pero al ver que era una muchacha y el detective, el jefe hizo que bajaran la guardia.

— Detective Loki ¿Qué hace aquí? — preguntó el jefe de la policía. Éste se acercó.

— ¿Qué hacen ustedes aquí?

— Recibimos un llamado acerca de que se escuchó un disparo en la zona… ¿esa chica?

— Jefe — fueron interrumpidos —. Aquí hay un hombre muerto de un disparo.

— Está bien, revisen el lugar — el joven policía acató la orden y fue hacia dentro nuevamente —. Me debes una explicación, detective — dijo con un tono serio.

— El muerto secuestró a mi amiga y yo vine por ella, cuando llegué ya estaba muerto. Creo que por un forcejeo.

— Ah ¿y qué pasará si no le creo?

— Haz lo que quieras — dijo fríamente y pasando de él.

— Jefe, éste es el sujeto que andábamos buscando… el que secuestraba a mujeres de todas clases y edades…

Eso hizo sonreír al jefe de policía —. Disculpe detective…

— Haga mejor su trabajo, siempre tengo que hacerlo por ustedes — dijo molesto y empezó a caminar.

— ¿No quiere que los llevemos? — dándose la vuelta.

— No, gracias… yo me haré cargo de ella.

Loki estaba muy molesto por toda la situación en sí.

— Ya hace una semana que está así… — dijo algo triste Yamino al ver a Mayura sentada cerca de la ventana con la mirada perdida. No hablaba, no comía y sólo podía llorar en silencio.

— Lo sé, encima no duerme tampoco… y cada vez que lo logra tiene una pesadilla…

Loki ya no sabía que hacer, cada vez que se acercaba ella solamente lo miraba de reojo y volvía a esquivarle la mirada. Le dolía tanto verla así, tan mal. Ya casi ni dormía con tal de no perderle de vista un segundo, no quería que cometiera una locura. Su mente no estaba preparada para lo que había sucedido y fue por eso que el haber asesinado un hombre la tenía así.

Esa noche los gritos de Mayura hicieron que ambos hombres se acercaran así como estaban a la habitación y abrir la puerta de golpe, encontrándose con Mayura llorando abrazaba a sus piernas.

— Mayura, Mayura — se acercaron Loki y Yamino. Loki se sentó en la cama, a su lado. Ella se lanzó a sus brazos llorando fuerte, él la abrazó fuerte, compadeciéndose de tanto dolor. Yamino sonrió y se acercó a la puerta.

— Iré por un poco de leche tibia para Mayura.

— Si, Yamino — sonrió Loki mientras acariciaba el cabello de Mayura. Yamino salió de la habitación, dejándolos solos. Loki encendió la luz del velador de la mesa de noche y miró a Mayura.

— Mayura… ¿Qué soñaste?

Ella se apartó de él y lo miró a los ojos, pidiéndole algo con aquella mirada triste. Loki le sonrió y le acarició la mejilla, provocando que ella cerrara los ojos y se dejara mimar por aquel joven.

— Tengo miedo señor Loki…

— Pero Mayura, yo estoy aquí… no te pasará nada, de ahora en adelante yo te protegeré…

— ¿En serio?

— ¿Qué pregunta es esa? ¡Sí! Claro que lo haré — sonrió nuevamente y abrió sus brazos, ella se arrimó a él y se dejó abrazar, sintiéndose protegida. Por fin pudo sonreír y dormir tranquila en los brazos de su amigo.

— ¡AHHHHHHHHHHHHHH!

— No, otra vez… — entró Loki en la habitación de Mayura, ella gritaba llorando en el medio de la cama.

— Traeré agua — gritó Yamino corriendo por el pasillo.

— Mayura, Mayura — se acercó, pero ella no respondía —. ¡Mayura! — le gritó tomándola de los hombros y sacudiéndola. Ella lo miró e hipó unas cuantas veces. Su mirada de cachorrito mojado quebró el corazón del "frívolo" Loki y no pudo evitarlo lanzarse sobre ella en un abrazo —. Mayura, tranquila… estás en casa… no pasa nada.

— Lo sé, pero no puedo evitarlo…

— ¿Quieres que me quede?

— Si, por favor…

— Está bien, en un rato viene Yamino con un poco de agua.

— Gracias — Loki la miró, ella buscó sus ojos —. En serio, muchaz gracias por todo… no sé que habría sido de mí si usted no me encontraba…

— No digas eso Mayura, siempre haré todo por ti, no importa si implica mi muerte, no me importa nada con tal de que estés bien… — dijo algo perdido, era su deber arreglar todo eso. Pero esa decisión la consultaría primero.

— ¿Borrar sus recuerdos?

— Si, otra cosa no se me ocurre… — dijo un Loki muy frustrado, revolviéndose los cabellos.

— Puede que sirva — dijo la rubia —. Pero la sensación de angustia y dolor quedará en ella…

— Mi hermanita tiene razón — dijo un muy exaltado Freyr —. Mi Yamato Nadeshiko sentirá todo eso y se pondrá triste al no saber la razón, yo Freyr voy a…

— Tú nada — dijo Loki algo molesto —. ¿Ustedes saben lo que sufre Mayura por las noches? No, porque Yamino y yo sólo vemos eso.

— Entonces no se discute más… deberemos hacer eso — dijo Freya mirando a su hermano.

Freyr se puso en pose pensativa y acotó —. El único que puede borrar memorias es…

Loki gruñó por lo bajo…

— Heimdall…

Continuará…


N/A: Hasta que por fin llegó el día... perdonen la tardanza es que ayer tuve un cumpleaños, el viernes estuve estudiando y hoy tuve un convención en la cual conseguí dos pins/chapitas/prendedores de Loki 3

Espero que les guste y gracias a los que leen y a los que se animan a contestar, esto va dedicado para ustedes a pesar de que el capítulo no es uno realmente lindo :(

Pobre Mayura! Soy tan cruel!

Pero así es el fanfiction je!

Pásense a leer unos one-shots que he reeditado jejeje

Sayonara!