Capítulo 9: "Pelea de niños"

— Mi viejo amigo… — dijo un añorado Freyr al oír el nombre aquel. No lo veía hacía un largo tiempo.

— Verdad ¿Cómo estará aquel malhumorado? — se preguntó Freya a la vez que tomaba la taza de té en su mano derecha y dirigía un vistazo a Loki. Éste estaba serio, no le gustaba nada la idea porque algo a cambio tendría que darle o hacer y Heimdall aún lo odiaba un poco.

— Igual que siempre, pero yo, Freyr, haré que Heimdall sea bueno y…

— Deja de decir idioteces, no será nada fácil convencerlo — dijo molesto Loki. Su semblante no estaba tranquilo y una de sus piernas temblaba, haciendo que su zapato hiciera un repiqueteo con el bajo taco en el suelo.

— Eso es verdad, Heimdall siempre saca provecho de las cosas — dijo Freya mirando a su hermano quien parecía volar en una nube de fantasías.

— Pero algo tendrá que haber cambiado ¿no creen? — ante la negativa de su hermana moviendo la cabeza de un lado a otro y la expresión enojada de Loki manteniendo los ojos cerrados, dejó caer su cabeza en total decepción. Debía ser realista, Heimdall jamás cambiaría.

Pero ¿Quién sabe? Quizás él ya estaba dispuesto a hacer algo para revertir la situación, claro, a cambio de algo de su agrado.

— Tanto tiempo… querido camarada — sonrió impasible —. ¿Qué te trae por aquí?

— Hola — dijo fingiendo calma, pero por dentro deseaba tirarse debajo de un puente y morirse ahogado.

— ¿Sólo eso tienes para mí? — fingiendo exaltación e indignación, poniendo a Loki en una situación en la cual no saber como responder. Negó con la cabeza y con el dedo índice hacia arriba en dirección al ojiverde —. Haz venido porque me necesitas ¿no es así? — sonrió cruzándose de brazos —. Quién podría creerlo del gran Loki — con algo de burla, cosa que hizo enojar a Loki. Pero no debía dejarse llevar, todo eso tenía un fin importante y sólo por eso lo haría.

Heimdall se puso de pie, dejando de lado el gran ventanal que dejaba prever una hermosa luz de luna en aquella oscura y deshabitada habitación de mansión. Se puso frente a Loki y lo miró desafiante y seguro de sí.

— ¿Aún no haz podido deshacer la maldición?

— Eso que te importa — dijo seco Loki, no quería hablarlo y menos con él. De eso ya se encargaría.

— Tranquilo, sólo como viejo conocido quería saber de tu vida… — rió con malicia —. ¿Qué andas necesitando, Loki?

— Sólo vine a pedirte que me ayudaras a borrar un mal recuerdo…

— ¿El de Baldur? — sonrió.

Loki apretó sus puños, no creyó que estuviera tan altivo y jodido Heimdall, pensó que el tiempo lo ayudaría a cambiar eso, pero ni eso lo lograría. Intentó calmar sus instintos asesinos y sonrió con malicia —. Eso ya es parte del pasado, además… yo no he sido.

— ¿Loki el inocente? ¿Así quieres ser conocido? Con todas las maldades y fechorías que haz hecho durante tu vida de dios en Asgard, no dejas que desear…

— A lo que vine…

— Está bien… me dejo de los juegos ¿Qué quieres? — preguntó en seco. Si sus miradas escupieran fuego o rayos, ese lugar hubiera quedado arruinado y sería todo un caos. Pero como estamos en la realidad, dejemos eso para… para… ¿Qué digo? Esto es el mundo creado por Sakura Kinoshita, lo imposible no existe.

Cofcof continuemos, mejor.

— Necesito que le borres un mal recuerdo a una amiga…

— Parece que aún no ha despertado — susurró el joven de cabellos castaños algo tranquilo y con una pequeña sonrisa en su rostro, adoraba verla dormir.

En cuanto Heimdall roló los ojos algo hastiado y lo hizo moverse a un lado de un empujón para sentarse en la cama junto a la joven que dormía y colocar sus dedos en la frente de ella. Cerró los ojos y empezó a ver el sueño que ella estaba teniendo.

*En el sueño*

La joven caminaba tranquila hacia la salida, miró hacia atrás…

— "La casa de Freya".

Sonrió y paró un taxi. Le indicó el lugar y se relajó en el asiento. Estaba tranquila mientras miraba por la ventana cuando en vez de tomar la dirección que ella había dicho, éste pegó la vuelta y se metió en un extraño lugar, un suburbio.

Señor, ese no es el camino a la agencia… ¿quiere que le indique? dijo la chica algo asustada.

¿Y quién dijo que íbamos a la agencia?volteó con una sonrisa retorcida, logrando intimidarla.

El forcejeo entre el hombre y la joven había empezado cuando uno de los dos apretó el gatillo y el impacto fue dado. Ambos abrieron los ojos por la sorpresa, la chica miró al hombre y éste se miró a si mismo. Sonrió y una línea de sangre se escurrió por un costado de su boca. El hombre cayó limpiamente hacia atrás.

El rostro de la joven estaba en shock, lleno de horror. Dejó caer el arma de las manos y cayó de rodillas junto al cuerpo. Las lágrimas se amontonaron y estalló el llanto.

*La realidad*

— Shhhhh… — Loki logró que Mayura no abriera los ojos y siguiera durmiendo cuando tocó su frente. Sonrió al verla caer en sus manos y la recostó suavemente. Heimdall miró a Loki y éste hizo un ademán con la mano.

— Mi trabajo es muy sencillo parece… — sonrió. Colocó su mano en la frente de Mayura, nuevamente, y una luz brilló. Su mal recuerdo después de salir de lo de Freya había sido borrado.

Se puso de pie y miró frente a frente a Loki. Sonrió, esta parte de la historia la que más le gustaba. Ahora Loki le debía algo por ese favor que hizo.

— ¿Qué es lo que quieres? — dijo en un suspiro, no tenía ganas de enojarse y por sus palabreríos despertar a Mayura.

— Por ahora nada, pero veo que ésta mujer realmente te importa — rió por lo bajo haciendo que Loki arqueara una ceja ante la sorpresiva risita extraña —. ¿Qué pregunta estúpida estoy haciendo? Hace años que vienes intentando romper el castigo aquel…

— Cierra la boca, no me lo recuerdes… — dijo algo melancólico. Era tan frustrante aquella situación y todo lo que por dentro sentía y todo lo que su alma guardaba, tenía ganas de gritar y mandar todo a la mierda de lo cansado que estaba.

— Está bien… no armaré una discusión — moviendo las manos hacia delante con calma —. Después de todo… — volteó hacia la pelirosa —. Parece que ya encontró su sueño…

Loki sonrió mirando por detrás de Heimdall. Luego, dio la vuelta y abrió la puerta. Ambos dejaron el cuarto, pero no sin antes, Loki, pegar un vistazo por última vez en esa noche a Mayura.

— Dime…

— ¿Qué cosa? — dijo Heimdall quien iba delante de Loki con los brazos cruzados detrás de su cabeza y a paso lento.

— ¿Qué es lo que me pedirás?

Volteó con una sonrisa tenebrosa, de aquellas que sólo Heimdall mostraba para imponer miedo. Miedo que Loki no tenía ya que le mostraba su cara de no entender aquella actitud, logrando que Heimdall rolara los ojos y volteara nuevamente.

— He dicho que aún no te cobraré nada… pero quédate atento… ¿entendido?

— Está bien… ¿te acompaño a la salida?

— Se donde queda, hasta luego.

Heimdall siguió por el pasillo hasta dar con las escaleras y así poder seguir su camino. En cuanto a Loki, éste tomó camino a su cuarto. Estaba tan cansado que necesitaba dormir por lo menos cinco días y no ser molestado por nadie.

Fue así que ya una vez con el pijama puesto, el joven se dejó entregar a los brazos de Morfeo y olvidar toda aquella pesadilla que había durado bastante tiempo.

— Mou… el señor Loki es tan malo conmigo — se quejó Mayura mientras caminaba con su grupo de amigos, Koutaro, Kaho y Yuuko.

— ¿Por qué? — inquirió Koutaro quien tomaba un refresco.

— Es que le pedí si podía ir a lo de la señorita Freya para poder conocer el misterioso bosque que tiene detrás de su casa y no me dejó — dijo una abatida Mayura. No entendía porqué su jefe se había puesto tan pesado y sobre-protector con ella, no la dejaba salir si no era con el o con alguien y jamás iba sola a lo de su padre, siempre estaba él para llevarla. Cosas que extrañaba la muchacha ya que no solía mostrarse tan cálido con ella.

— Vaya… parece que se puso algo mandón — sonrió Yuuko mirando su helado en su mano.

— Verdad, quizás es porque quiere cuidarte de que te pase algo — acotó Kaho quien tomaba un helado, también.

— Cierto… con todas las cosas que están pasando — algo preocupada —. Pero con sus prohibiciones estoy dejando de lado mis queridos misterios… desde que estoy en esa casa ya no he podido buscar alguno — llorisqueó en un berrinche.

— Mayura… — llamó Koutaro quien miraba insistente la cabeza de Mayura, allí estaba un extraño ser de color rosa claro y con forma de algodón de azúcar sonriendo tranquilamente.

— ¿Si? — preguntó intrigada al ser señalada y mirada por su amigo con curiosidad.

— ¿Qué es eso que llevas en tu cabeza?

Todas dirigieron la mirada hacia Mayura mientras que ella levantó la vista y no vieron nada, volvieron la vista hacia Koutaro, éste tenía un rostro apacible.

— ¿Qué tengo? — dijo Mayura confundida.

— Yo no veo nada — dijeron ambas muchachas. Mayura se miró nuevamente, qué raro, ¿Qué sería eso que su amigo había visto?

— Debe ser que no dormí bien — fregando sus ojos y viendo nuevamente al pequeño y lindo ser sobre la cabeza de Mayura.

La marcha había iniciado, nuevamente. Koutaro sólo mantenía la mirada en la cabeza de la chica, sin decir nada y tomando su bebida a través del sorbete. El pequeño le sonreía y acariciaba el pelo de Mayura.

— Punyaan… punyaan… — dijo el pequeño fantasmita.

— ¿Punyaan? — preguntó extrañado Koutaro. Las chicas voltearon a él.

— ¿Punyaan? — dijeron al unísono. Se miraron entre ellas y luego se juntaron en ronda para que él no las oyera.

— ¿Qué le pasa a Koutaro? — preguntó Kaho con su mano cerca de su boca haciendo un "muro" para que sólo ellas pudieran oírla.

— No sé, está extraño — todas voltearon a mirar a Koutaro. Éste miraba un punto fijo sobre él y lo hacía con desinterés, sorbiendo su refresco.

— ¡Miren! Está mirando a la nada… ¿será que está teniendo un encuentro paranormal? Uhhhh — se emocionó Mayura y la infaltable frase se hizo presente una vez más en esta fic —. ¡Fushigi Mistery! — colocándose sus anteojos con forma de espiral.

— Deja de decir tonterías, Mayura — la reprendió Kaho.

— Pero… — dijo Yuuko con algo de duda y con una mano sosteniéndose su mentón y la otra su codo —. ¿Y si tiene razón? Actúa extraño… ¡Miren! — se exaltó al ver como le ofrecía su bebida al aire y una leve sonrisa se dibujaba.

— Oh ¡Fushigi Mistery! — gritó Mayura.

Koutaro miró hacia unas jóvenes que pasaban justo por allí y sonrió, haciendo que ellas se sonrojaran y gritaran. Las tres chicas suspiraron, Koutaro estaba volviendo a ser el mismo de antes.

— Gracias por el refresco… punyaan — dijo el pequeño fantasmita, Koutaro sonrió en respuesta a su agradecimiento.

Mayura estaba yendo de compras para el almuerzo, Yamino no había podido hacerlas por lo que ella se ofreció. Loki accedió pues, Ecchan estaba protegiendo a Mayura. Había dejado a Ecchan ese trabajo de cuidar a Mayura cuando estuviera sola. Éste, contento, aceptó, pues, se estaba aburriendo de dar vueltas por toda la casa sin nada que hacer.

— Wow, si que a Yamino le gusta hacer platos exóticos — dijo mirando la lista en la cual había un montón de ingredientes extraños. Su sonrisa se amplió aún más, aunque fueran extraños los ingredientes, Yamino cocinaba como los dioses. (Ingenua)

La lista era larga y por quedarse leyéndola ensimismada, no vio a un niño que hizo caer al suelo. Ella guardó la lista y se preocupó por el caído, lo ayudó a ponerse de pie y no tardó en preguntarle.

— Niño ¿te encuentras bien? Perdóname… — ayudándolo y limpiándole la ropa, éste sonrió apacible y negó con la cabeza.

— No se preocupe, yo también iba con la cabeza en otro lado — dijo educadamente. Ella sonrió.

— Y ¿Cómo te llamas? Yo soy Mayura Daidouji.

— Hola Mayura, mi nombre es Kazumi Higashiyama — sonrió el personaje de cabellos violetas y sonrisa pícara.

— Que lindo — sonrió Mayura y pensó unos segundos —. Kazumi… Puedo llamarte por tu nombre ¿no? — preguntó ante la imprudencia.

— ¡Claro!

— ¡Que bien! Llámame Mayura…

— Está bien… ¿Qué ibas a decirme? — dijo fingiendo curiosidad.

— ¡Oh si! ¿Te gustaría venir a comer a casa? En compensación de haberte hecho caer… — sonrió con pena.

— No se haga problema… no quisiera molestar — haciendo una mueca tierna y rascando su nuca con una sonrisa de pena, cosa que encegueció de amor y ternura a Mayura que amaba a los niños.

— ¡No! No es una molestia… acompáñame, compraremos lo que me pide Yamino y luego vamos para que él prepare el almuerzo… — dándole la mano, éste la tomó y así marcharon al mercado.

— Tramposo Heimdall — dijo un muchacho chocando los puños en su sillón de escritorio. Luego, entrelazó sus dedos y apoyó sus codos en los apoyabrazos de la silla para poder entre sus dedos apoyar su mentón, y pensar qué hacer.

Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, ya sabía como arreglarlo todo.

— ¿Loki? — sonó algo incrédula al ver al niñito de ojos verdes en la puerta de la casa, esperándola.

— Hola May… nos volvemos a ver — sonrió con la mano a su lado extendida en forma de saludo. Segundos después, la bajó y la llevó detrás de su espalda junto con la otra y se entrelazaron.

— ¡Loki! — Dijo alegrada y lanzándose sobre él en una abrazo – claro, después de haber dejado con cuidado las bolsas en el suelo –, estaba feliz de verlo.

Loki sonrió ante el abrazo y más a Heimdall ya que había logrado apartarla de su lado. Éste sonrió y arqueó una ceja, parecía que recién empezaba todo. Se cruzó de brazos y por sus pensamientos "felicitó" a Loki.

— "Nada mal, nada mal"

— ¿Te quedarás a almorzar? — preguntó Mayura a Loki. Éste quitó la vista de Heimdall y asintió tomando de sus manos.

— Claro que lo haré… Yamino cocina muy bien…

— Si, es cierto… — sonrió a Loki y luego recordó —. ¡Oh! Que grosera fui… — volteó hacia Heimdall —. Él es…

— Kazumi Higashiyama — sonrió al susodicho con amabilidad fingida.

— ¿Co-cómo lo sabes? — se sorprendió Mayura. Loki sonrió tranquilamente.

— Soy hermano del mejor detective…

— Oh, por cierto… el señor Loki… — dijo recordando que no le había pedido permiso de nada.

— Dijo que no vendrá hasta tarde… y que no te preocupes, Kazumi puede quedarse a comer con nosotros — dijo sonriente. Mayura juntó sus manos y se alegró riendo.

— Que bien… entonces, vayamos a llevarle las cosas a Yamino así cocina pronto…

— No se preocupe, señorita Mayura… — apareció Yamino en el umbral de la puerta y sonriendo como siempre —. Yo me encargo de llevarlo a la cocina.

— Gracias, pero… ¿estás seguro? Puedo ayudarte — dijo Mayura mirándolo con una sonrisa. Yamino vio a Loki y a Heimdall en sus formas de niño, no le sorprendió nada. Suspiró, los dejaría que hagan sus cosas y resolvieran sus diferencias, quizás, así, se dejaban de pelear como siempre.

— No, no… deje y vaya a jugar con los chicos… les avisaré cuando esté la comida.

— Eres un ángel Yamino — a Mayura le brillaron los ojitos. Éste sonrió y se adentró a la casa con las compras. Mayura se giró hacia los niños e inclinó la cabeza en confusión al verlos chocar frente con frente y mostrarse los dientes —. ¿Chicos? Chicos… chicos… — suspiró, parecía que peleaban en silencio por lo que irrumpió con un grito —. ¡CHICOS!

Ambos niños voltearon hacia ella con sorpresa. Ésta tenía sus manos en sus caderas y con los pies bastante separados, la cabeza gacha y moviéndola de lado a lado en negación. Parecía indignada, dirigió sus ojos hacia ellos y les sonrió.

— ¿Están peleando? No me gusta que los niños peleen — se acercó hasta ellos y tomó a cada uno de la mano —. Vamos… vamos a jugar…

Loki no pudo evitar sonrojarse y Heimdall giró la cara hacia un lado escondiendo el pequeño sonrojo que tenía.

Los "niños" jugaban bastante sucio; diciéndose cosas que Mayura no entendía mucho y provocándose el uno a otro. Loki era fácil de provocar, con sólo que tocara u osara tocar a Mayura, él se volvía como loco y en un arranque de celos, apartaba a Mayura sutilmente de Heimdall.

— May, May… sentémonos ahí — señaló Loki un árbol que daba una sombra perfecta. Loki tiraba de su mano y ella iba detrás de él, Heimdall iba a paso lento con las manos en los bolsillos y un poco aburrido de la situación.

Ella, antes de sentarse, acomodó su vestido de maid para que no se arrugara y recién ahí pudo sentarse tranquila. Loki se sentó a su lado y Heimdall de su otro lado.

— He traído el almuerzo aquí — se escuchó a lo lejos a Yamino aparecer con unas viandas —. Espero que les guste la carne de pulpo con salsa especial, receta exclusivamente secreta de la casa, spaghetti con salsa de champiñón y un mix de distintos tipo de ensaladas elaboradas y bien seleccionadas para cada uno de los gustos…

— Wow Yamino… tú siempre tan perfecto… ¿te irías a vivir conmigo algún día?

— Jajajaja pero si vivimos juntos, señorita Mayura — mientras ponía un mantel largo para que ellos pudieran poner toda la comida allí y sentarse también.

— Si, pero cuando yo me vaya a vivir a mi propia casa… ven conmigo jejeje — sonrió la chica maravillada por los distintos platos de comida que había preparado el joven de gafas.

— Jajajaja…

Todos rieron, Heimdall fingiendo y Loki un poco. Devoraron todo, nada quedó. Todos quedaron satisfechos y sonrientes. Hasta Heimdall había quedado contento con lo que había comido, debía aceptar que Yamino era un gran cocinero y que siempre lo fue. Loki estaba orgulloso de que Yamino fuera feliz haciendo lo que le gustaba.

— Bueno, llevaré esto adentro e iré a preparar té helado para todos… — tomando las cosas.

— Te ayudo, Yamino…

— No se haga molestia, señorita Mayura…

— No, no es molestia… es un gusto ayudar al gran chef de la casa — tomando algunos platos.

— Gracias — sonrió por el cumplido y ambos marcharon hacia la casa.

Loki los vio marchar a ambos muy sonriente, una de sus manos sostenía su rostro. Heimdall lo miró de reojo y sonrió malicioso.

— Parece que aún no haz avanzado nada con Mayura a través de tu forma real…

Se le pusieron los pelos de punta. Giró la cabeza hacia Heimdall ofendido. Éste no pudo evitar y rió. Mayura volvió rápido y le causó gracia ver a Kazumi – para ella – riendo de lo más agraciado.

— ¿Qué ha ocurrido? — sentándose nuevamente entre medio de esos dos. Heimdall se calmó y negó.

— Nada, cosas de chicos — sonriéndole. Ella asintió no muy conforme, pero respetaría al niño. (Claramente, hemos perdido a Mayura xD)

— ¿Qué quieren hacer? — preguntó Mayura, pero los niños pusieron rostros perezoso. Después de haber comido, a todos les dio sueño. Suele pasar este tipo de cosas cuando comes mucho y como glotón, pero la culpa era de Yamino, si no cocinara tan rico, ellos no habrían comido tanto ni tendrían sueño.

Mayura recostó a Loki en su falda con confianza y le ofreció a Heimdall que también se recostara, pero se negó y se acostó a su lado, mirando hacia el cielo. Era un día tan hermoso; el cielo celeste, las nubes blancas y despejado, con el sol dando una cándida caricia a la piel y una dulce brisa meciendo a las hojas de los verdes y vivos árboles.

Acarició la frente de Loki y arrulló a ambos con una tierna melodía suave que hizo que les pesaran los párpados. Con cuidado, tomó a Heimdall y lo recostó a la par de Loki, pero del lado contrario. Ambos dormían plácidamente, mientras ella seguía con la dulce melodía y acariciaba sus frentes con cariño como el que se le debe dar a un niño.

— Son tan lindos…

Yamino estaba impresionado; Mayura había hecho dormir a ambos dioses contrarios en el mismo regazo y de una humana. Si, porque eso era cada uno, el papel que cumplían en esta historia.

Sonrió, su padre realmente estaba loco… loco por ella.

— Tengo que irme Mayura… nos vemos en la próxima — se despidió Heimdall con la mano en alto, saludando.

— Adiós Kazumi — sonrió agitando la mano muy sonriente —. Nos vemos pronto…

Loki sonrió y miró a la pelirosa, tiró de su uniforme, captando su atención completamente.

— ¿Qué ocurre, Loki?

— Yo también me voy — sonrió.

— Oh… — se puso a su altura —. Que pena… — y lo abrazó —. Vuelve pronto…

— Si, pronto… — sonrió y besó su mejilla, logrando sorprender a Mayura y sonrojar. Aún siendo un niño, podía cautivar. Sonrió ante esa loca idea y le dio ella un beso en la mejilla.

— Cuídate…

El niño se fue y ella saludó agitando la mano. Luego, se adentró a la casa, aún debía ayudar a Yamino con los quehaceres.

Loki pasó por un poste de luz a unos cuantos metros de la mansión, en el cual estaba recostado al guardián de Bifrost1 esperándolo con calma.

— Lindo día ¿no lo crees? — dijo con algo de burla.

— Ay Heimdall… yo sé que disfrutaste el día en verdad, no te hagas el duro… — cruzándose de brazos y sonriendo con algo de serenidad y burla.

— Bueno, lo admito… así como tú debes admitir que tus arranques de celos son, en cierta forma, asquerosamente estúpidos…

Ambos rieron, no sabían por qué, pero lo hacían. Dejaron de reír y se sonrieron con malicia, pero de buena manera.

— Ve con tu chica…

— Eso haré…

Y así ambos tomaron caminos diferentes. Loki en su forma original hacia la agencia y Heimdall tranquilo, vagó por las calles hasta desaparecer en la noche.

Continuará…

1 Bifrost es conocido como el puente de arco iris para cruzar a Asgard, siendo Heimdall el encargado de proteger su entrada al mundo de los dioses.


N/A: Holaaa! Sé que me extrañaban, hasta yo extrañaba actualizar... bueno, les dejo el capítulo 9 y espero que lo disfruten. Gracias por leerme y por comentar :)

Perdonen por la tardanza pero es que me pelee con mis viejos y no me dejan usar net :( y por ende ¿como es que estoy conectada ahora? la razón es que no están y estoy de in fragantti xD

Sayonara y hasta la próxima :)