Capítulo 11: "Vacaciones de verano"

— ¡Mayura!

— ¡Chicas, vinieron! — sonrió la peli-rosa al ver a sus amigas en la puerta de su casa. Esa noche había pijamada en el cual hablarían de chicos, ropa, moda y más cosas de chicas.

. — No podíamos fallarte — dijo una rubia de ojos café, llamada Naoko.

— Es verdad, habíamos quedado que un día haríamos esto — acotó Yuuko.

— Si, es cierto… — afirmaron Kaho, Rena, Yuki y Tamao.

— Gracias por venir…

— No, gracias a ti por invitarnos…

La pijamada empezó con comida y charla sobre chismes acerca de sus compañeros de colegio u otros que fueran al establecimiento, así como de famosos y sus programas favoritos. Todo esto sin saber que alguien los observaba desde un muy pequeño objeto colgante.

— Juguemos a verdad o truco… — gritó una de las muchachas. Todas asintieron en coro y el juego comenzó con preguntas picantes acerca de chicos, amor, sexo entre otras trivialidades ya que la mayoría elegía "verdad".

— Rena… te toca, ¿verdad o truco? — dijo Kaho. Ésta lo pensó un poco hasta que se decidió por "verdad" —. ¿Es verdad que tú dejaste de ser virgen el día en el que tu prima se casó?

La chica pareció sorprendida y respondió —. ¿Cómo lo supiste?

Todas gritaron ante la respuesta afirmativa que dio repreguntando sobre la fuente del saber. Kaho sonrió y posó como toda una ganadora.

— Yo lo sé todo, amiga… — rió.

El juego siguió; las preguntas eran bastante subidas de tono en cuanto preguntaban si estarían con algún profesor, que chicos eran los más candentes, si habían estado con alguno más grande que ellas, entre otras que dejaron al intrometido algo impresionado y sorprendido.

El turno de Mayura llegó y ésta tembló, ¿Qué le preguntarían? Ella jamás había hecho alguna de esas cosas ni se había fijado en nadie.

— ¿Verdad o truco?

— ¿Qué pasaría si elijo "truco"? — dijo algo tímida Mayura. Sus amigas sonrieron notando que la chica temía a ser sincera consigo misma.

— ¿Es verdad que te gusta aquel chico para el que trabajas? — dijo Rena con una sonrisa sospechosa que hizo congelar a Mayura.

— No, no… ¿es verdad que él siempre te acecha cuando menos lo piensas?

— No, yo — dijo otra levantando la mano —. ¿Es verdad que él te besó en la obra cuando en realidad era un beso en la mejilla?

Mayura atrapada. Sonrió nerviosa y sonrojada. Rascó con pena su nuca y miró a sus amigas que la acorralaban contra su escritorio.

— No es lo que piensan, fue algo profesional — fue su primera excusa y todas empezaron a reír jocosas, claramente, no le habían creído —. Sólo fue un beso, no significa nada… creo… — dijo algo dudosa.

— ¿Qué sentiste cuando lo besaste?

El intruso se quedó atento, tocando sus labios.

Mayura se quedó ida, ¿Qué había sentido? Ella creyó que su primer beso sería mágico, no porque que no lo hubiera sido, estuvo bien, pero, algo la preocupaba. Sentía que eso ya lo había vivido alguna vez, nostalgia, no sabía bien qué.

Las chicas la quedaron observando curiosas, todas la rodearon en ronda y aplaudieron, despertando a Mayura de su letargo para que contestara. Suspiró y procedió al interrogatorio.

— El señor Loki y yo sólo somos amigos…

— Pero… ¿Por qué le dices "señor Loki"? Si dices que son amigos, tendrías que llamarlo por el nombre…

— Lo que pasa que yo trabajo en su casa y mi padre dijo que lo respetara, después de todo… es mi jefe…

— Ohhh… — asintieron las chicas.

— Dinos, ¿Qué tal fue el beso?

— ¿El beso? ¿Otra vez con eso? No se detendrán ¿no? — todas sonrieron en respuesta, volvió a suspirar —. Sentí nostalgia cuando me besó… como si alguna vez en mi vida pasada lo hubiera besado… me sentí rara…

— ¿Te gustó? — dijo Kaho con una tierna sonrisa. Mayura sonrió.

— Si… pero debo admitir que me sorprendió, no sabía como reaccionar… — todas las chicas rieron, incluso Mayura.

Siguieron con otras cosas como acomodar los futones para dormir y buscar más comida que ya no había.

— En un rato volvemos chicas… — dijo Mayura con Kaho y Rena. Las chicas iban a ir a comprar más comida para la noche y también helado.

— Ahhh — suspiró una toda soñada. Las restantes la miraron interrogativas.

— ¿Qué ocurre, Tamao?

— Que envidia… yo también quisiera que me robaran un beso…

— Lo dices por el beso de Mayura y el chico ese ¿no?

— Si, Yuuko… fue de cuento de hadas… él, agonizando, y ella, llorando por él… estuvo genial — sonrió estirándose hacia atrás y cayendo sobre el mullido futón.

— Es verdad… — asintió Naoko, cruzada de brazos y soñando una posibilidad así en su vida. Abrió los ojos.

— Que afortunada…

— ¿La puerta? — dijo Yuuko al oír un golpe —. Iré a ver, ahora vuelvo…

— Vamos contigo, ¿mira si es un extraño? — se preocupó Tamao.

— Está bien…

Todas fueron precavidas; una con un bat de baseball, otro con un libro y la que abriría la puerta con un muñeco de Mayura de plástico. Abrió la puerta y se abalanzaron sobre el intruso.

— Esperen… — logró detener a las demás, Yuuko y vio al intruso. Un pequeño niño de cabello castaño y ojos verdes —. ¿Qué haces aquí, pequeñín? — dijo la chica acuclillándose, las demás la imitaron y todas mirando al pequeño niño.

— Vine a saludar a Mayura… ¿está?

— ¿A ésta hora?

— Bueno, es que quería verla…

— Pero, es muy peligroso la calle a ésta hora — mirando por encima de él, viendo que nadie lo acompañaba y las miradas recayeron en el pequeño que sonreía como si nada.

— Creo que más peligroso soy yo si alguien se cruzara conmigo — sonrió con algo de picardía que terminó por comprar a una de ellas. La chica que parecía dormida se abalanzó sobre el chico, abrazándolo.

— ¡Yuki! Te despertaste — dijo Naoko sonriendo.

— Es que — refregó su ojo —. Escuché voces y quise saber también…

— Oh…

— Vamos niño… entra — dijo la chica invitándolo.

— ¿Por qué compraste más helado? — preguntó Kaho curiosa, Mayura sonrió.

— Presiento que alguien vendrá… — sonrió con pena.

— ¿Tu jefe? — dijo algo emocionada.

— No sé, quizás…

La puerta se abrió y se encomendaron a la cocina. Escuchaban a las chicas reír y hablar animadas. Prepararon los alimentos nada nutritivos y fueron hacia la habitación, la puerta de madera fue corrida y allí encontró a las chicas rodear a un pequeño de cabello castaño.

— Loki… — dijo con intriga, éste volteó su rostro hacia ella con una animada sonrisa. Las chicas parecían entretenidas con él y él no demostraba desagrado alguno; el pensamiento de Mayura concluyó en que era igual a su hermano.

Dejó las cosas sobre el escritorio y el niño se puso de pie, prendiéndose en su cintura como si tuviera miedo o estuviera alegrado de que llegara para salvarlo. Ella se sorprendió, pero luego sonrió, acariciándole la cabeza con ternura y tomando sus manos pequeñas.

— Traje helado de vainilla, chocolate, crema y melón…

Los ojos de Loki brillaron, helado, su postre favorito. Ella le indicó que fuera con las chicas ya que ella prepararía las cucharas y las demás cosas.

— Yo te ayudo Mayura — dijo el pequeño.

— Está bien… — lo miró —. ¿Qué haces tan tarde por aquí?

— Quería verte…

— Que lindo… yo también quería verte — dijo acariciando su cabeza y acercando su rostro al de él. Loki no sólo se sonrojó sino que sentía grandes deseos de besarla, pero las circunstancias no ameritaban el acto, por lo que tuvo que tragarse las ganas y sonreír tiernamente.

— ¡Que rico! — gritaron las chicas al ver los distintos potes que repetían una que otra vez el gusto y mandaban sus cucharadas para degustar el helado.

— Loki ¿Te quedarás? — preguntó una de las chicas.

— Si, se quedará… yo no dejaré que se vaya a estas horas — dijo una Mayura sobre-protectora. Loki la miró sorprendido por la firmeza en sus palabras, luego le agradó la idea de poder dormir con muchas chicas, aunque no como quisiera realmente.

Pervertido.

Hablaron un rato más, jugaron unos juegos de mesas en los cuales Loki ganó la mayoría. Luego llegó el momento que nadie creyó que sería de alto revuelo.

— Yo quiero que Loki duerma conmigo — dijo Yuki levantando la mano, pero Rena la enfrentó diciendo que ella dormiría con el pequeñín. Luego, saltaron Kaho y Naoko. Yuuko sonrió divertida, ella no era que no quisiera tampoco, pero… creyó que no era para tanto.

En cuanto Mayura, sonreía nerviosa e indignada por tal decisión. Pero todo calmó cuando Yuuko se puso de pie y expuso una competencia de "quién encuentra el objeto perdido". Señaló a Loki, él era el premio a ganar y ella era la anfitriona que escondería el objeto de valor, pero sin mostrar qué era ese dichoso objeto para que lo adivinaran a través de papelitos con pistas verdaderas y falsas regadas por toda la casa.

Todas aceptaron y se pusieron sus binchas, sus tobilleras y todo armamento de competencia. Estiraron sus músculos y se sonrieron deseándose suerte. Loki y Mayura negaron con la cabeza, eso no podía ser cierto.

El juego empezó y la casa fue dada vuelta patas para arriba. Mayura estaba que estallaba porque habían desordenado todo; sillas por el suelo, alacena desacomodada con los alimentos fuera de su lugar, un vaso roto, los cuadros caídos, la ropa revuelta.

Lo extraño fue que Yuuko no dijera nada como "caliente o frío" al estar alguna cerca de una pista o algo. Pero fue cuando notaron su rostro de nerviosismo y de deseos de enterrarse cincuenta metros bajo tierra. Movió la cabeza herméticamente hacia Mayura y Loki y rascó con pena su nuca, logrando que éstos se miraran entre sí y cayeran de espaldas.

Mayura se recompuso enseguida y su aura asesina logró asustar a Loki y a Yuuko que se abrazaban.

Loki decidió con quien dormir y fue obvio quien era la elegida. Si, nuestra querida y linda Mayura fue la escogida por el niño no tan niño. Todas hicieron un mohín ante la envidia de que Mayura fuera afortunada de haber sido elegida sin dudas.

Ella dormía plácidamente como las chicas que se habían olvidado del tema para tan sólo dormir hasta tarde. Loki dormía cómodamente en el vientre de Mayura, su cabeza estaba posada en el abdomen plano de la chica.

Estaba tan cómodo y feliz allí, ella despedía un aroma dulce e irresistible. Durmió como ángel hasta la mañana siguiente. Mayura y él seguían durmiendo mientras que las chicas comían y los miraban enternecidos por como dormían. Él se había abrazado a su cintura y ella a él por la cabeza lo abrazaba suavemente.

— Hasta la próxima — gritaron las chicas en la puerta del templo, marchándose.

— Hasta lo próxima… — dijo Mayura con la mano suspendida en la mano.

— Pequeño Loki, la próxima reunión será en mi casa… dile a Mayura que te lleve… — gritó una de las chicas y él sonrió asintiendo levemente con la cabeza.

Las chicas ya se habían ido y quedaron en la casa solos. Él se puso de pie y se acercó a Mayura.

— Gracias por lo de anoche…

— De nada Loki… eres mi amigo… — sonrió Mayura.

— Tengo que irme…

— Oh, está bien… te acompaño hasta la salida. — poniéndose de pie y así fueron hacia la salida —. ¿Quieres que te acompañe?

— No, no hace falta… nos vemos, May…

El niño se fue. Suspiró, tenía trabajo que hacer en su casa ya que su padre no estaba y eso implicaba que debía hacerse cargo de los quehaceres hogareños. Bueno, manos a la obra, pensó.

Se cambió su ropa, poniéndose su traje de miko correspondiente ya que en algún futuro, ella también tendría que iniciarse en aquello por el bien del templo y de la salud de su padre, si es que se negaba.

Tomó la escoba y salió de la casa, debía barrer las escalinatas y luego los pequeños templos y siguió en el pasillo cuando una voz la sacó de su tarea.

— ¿Trabajando tan temprano?

Ella lo miró logrando paralizarlo. Se veía tan hermosa con aquella mirada frágil e inocente, y lo que empeoró las cosas fue ese traje de miko que le quedaba precioso. Ya no recordaba haber visto algo tan hermoso como aquello. Su sonrojo creció desmesuradamente.

— Señor Loki… que bueno verlo por aquí… — sonrió ella, logrando empeorar más las cosas. Se acercó hacia él y tocó su frente —. ¡Vuela en fiebre!

— No, no Mayura… estoy bien… sólo tengo un poco de calor — sonrió nervioso aflojando un poco el cuello de su camisa.

— Oh… está bien ¿quiere pasar? Estoy por preparar el almuerzo…

— Está bien…

Ambos entraron a la casa. Ella sirvió a Loki como cuando están en la agencia, él se limitó a sonreír y se acercó a ella por detrás. Ella respingó algo nerviosa mientras cortaba las verduras para preparar el almuerzo. Él se puso a un lado con una sonrisa traviesa y acarició con suavidad la mano de la chica, haciéndola sonrojar. Ésta intentó apartarse sutilmente, pero no podía, no quería.

— Señor Loki, puede cortarse… mejor quite sus manos de aquí… — sonrió tiernamente.

— Es que no quiero… — sonrió. Ella lo miró, dejando de hacer lo que hacía. Loki la tomó de las manos y la acercó a él, aún sonriente. Sus rostros estaban cerca, el sonrojo de Mayura creció. Estaba cediendo, no podía detenerse y él sonreía, parecía complacido por obtener lo que quería. Sus labios se rozaron tan sólo unos segundos a causa del sonido del teléfono sonando que los despertó de aquella ensoñación. Mayura se apartó con suavidad y se fue con la cabeza gacha y toda sonrojada a contestar el teléfono.

Loki suspiró decepcionado, ya estaba tan cerca de probar sus labios nuevamente y aquel maldito teléfono lo había interrumpido. Miró la cocina y los alimentos que Mayura estaba cortando. Se dispuso a continuar.

— Señor Loki, mi padre vuelve mañana por la tarde — sonrió feliz, ya no estaría sola en la casa y podría pasar tiempo con su padre. Se sorprendió al ver a Loki preparando el almuerzo. Sonrió con ternura y se acercó a él.

El almuerzo fue ameno, hablaron y rieron de algunas anécdotas de Loki en sus días de "juventud" y Mayura contó algunas cosas de ella cuando era pequeña.

— Mayura ¿estás segura que te quedarás aquí sola? Sino vamos a la agencia, tú sabes que es tu casa, también — dijo Loki preocupado al tener que dejarla sola.

— No se preocupe, señor Loki… estaré bien — sonrió acercándose a él y tomando su mano —. Gracias por todo…

Loki sonrojado, acarició la cabeza de Mayura, de costado y esquivando la mirada. Ésta sonrió y lo vio marchar. Suspiró cansina, debía dormir temprano, mañana sería un día nuevo.

— ¡Señor Loki! — sonrió al verlo aparecer lentamente por las escaleras —. Ha venido de nuevo…

— Si… — acercándose y mirándola a los ojos —. ¿Cómo has dormido?

— Bien… me costó un poco y tuve una pesadilla extraña, pero bien…

— ¿Qué clase de pesadilla? — inquirió preocupado.

— Parecía un secuestro… y no recuerdo bien… pero alguien murió… — dijo con duda, su mano bajo su mentón y una pose pensativa. Loki sudó frío, aún habían quedado rastros en su subconsciente, pero nada podía hacerse con eso —. Pero estoy bien… fue solo un mal sueño.

Esa sonrisa sincera calmó el alma del eterno Loki. Ella lo invitó a pasar y a tomar un poco de té en esa hermosa tarde. Ya llegada la noche, Loki seguía aún ahí con ella. Pero nadie recordó que ese día llegaba el dueño de casa quien no le gustaba que su hija estuviera a solas con un muchacho y menos si era Loki.

— Hija ¡ya llegué! — dijo emocionado.

— ¡Papá! — dijo a lo bajo alarmada. Ambas miradas se cruzaron con sorpresa. Ni dos veces pensaron que Mayura encerró a Loki en su habitación y fue hacia el pasillo en encuentro con su padre.

Loki miró todo a su alrededor, aquel lugar seguía intacto. Todas las cosas eran similares y los libros sobre misterios y casos paranormales fue lo que revisó a fondo. En especial, el libro de El gato detective, el cual recogió con cariño y sonrió al ver su portada.

— Papá… — sonrió abrazándolo. Éste aceptó el abrazo.

— ¿Cómo has estado, hija?

— Bien… las chicas vinieron a visitarme, hice la limpieza y me porté bien… ¿y tú? ¿Cómo te ha ido con eso de los exorcismos?

— Bien, por suerte pude purificar esa casa… ahora todos dormirán tranquilos.

— Oh que bien… me esperas unos segundos, voy a buscar algo que dejé en mi habitación.

— Está bien…

Fue hacia su habitación fingiendo calma. Entró y se encontró con Loki leyendo el libro de El gato detective con una leve sonrisa. Ella se sonrojó al verlo tan lindo leyendo su libro favorito, aquel que le leía su mamá. Él levantó la vista y le sonrió pasible, ella se acercó a él y lo miró con pena.

— Señor Loki… mi padre está en casa… debería irse si no se enojará… — él la tomó por la cintura y se acercó a ella, robándole un suave beso. Era tan cálida aquella sensación que no quería separarse de ella jamás. Se sintió vivo, otra vez; la abrazó más fuerte y le entregó todo en aquel beso dulce y sentimental. Ella lo abrazó por el cuello y dejó que bebiera de su boca todo aquel néctar sabroso que tenía.

Loki quería llorar, necesitaba hacerlo y la primera lágrima se asomó, derramándose sola. Sonrió en medio del beso y la saboreó lo más que pudo.

— ¡Mayura! — se oía la voz de su padre cerca. Ambos se separaron y se quedaron mirando muy sonrojados. Miraron hacia todos lados para encontrar un escondite —. ¿Mayura? — abrió la puerta de la habitación, pero nadie había —. Habrá salido…

Mientras tanto, ellos estaban encerrados dentro del armario, muy apretados. Loki se quiso pasar de listo y tocarle un glúteo a Mayura, pero ella puso su mano intercediendo en aquello. Ella sonrió con un dejo de molestia mientras que él sonreía nervioso.

— Señor Loki… no soy como otras mujeres… — dijo en un susurro. Corrió la puerta del armario y salió. Luego tomó la mano de Loki y lo ayudó a salir. Él se aproximó a ella y la abrazó con ternura.

— Lo sé, cariño… lo sé… tú eres única — le susurró en el oído, logrando que ella temblara y su cara se pusiera roja como un tomate maduro.

— ¿De dónde lo conozco? — le dijo pensativa y buscó su mirada con impaciencia —. ¿Por qué lo…? — pero no pudo decir más nada, Loki la había dormido usando un poco de su magia.

— Aún no Mayura… pero ya sabrás quienes somos… — sonrió con ternura. Le armó el futón y la recostó allí para que durmiera. Besó su frente y se fue por la ventana.

La verdad ya estaba cerca y la solución también…

Continuará…


N/A: Rápida la actualización ¿no? Es que quiero ir acelerando un poco el proceso xD

Espero que les guste y comente por favor, quiero saber si les gusta... no se les va a caer los dedos por comentar xD