Antes que nada quería agradecerles a todos aquellos que leen mi historia y que disfrutan de mi pequeña labor, gracias por leer algo que parecía que nunca saldría de mi compu jejeje

Este capítulo va dedicado a: Lmyralove2012fan-sub, nashmy, Monique1992, nelysan, Brandy moon, andrea, .Rose, dirnikatty, .52, Mayuna 98 y a todos aquellos que han leído pero que no dejaron review :)

Espero que lo disfruten y les dejo...


Capítulo 12: "El sufrimiento de los dioses"

— ¡Mayura! — gritaron los hermanos Freyr y Freya al verla entrar al despacho del detective Loki. Ella sonrió por el recibimiento, Loki suspiró algo mofado y esquivó su mirada para que Mayura no notara lo celoso que estaba. Mordió sus labios y soportó que ellos "acosaran" a Mayura frente a él.

— Señorita Freya, joven Freyr ¡que gusto verlos! — dijo sonriente. Ellos la rodearon y la tomaron del brazo, cada uno de uno y la llevaron hacia la salida.

— Vamos a pasear un rato… — Mayura miró a la sonriente Freya.

— Si, mi hermana tiene razón… paseemos un poco — sonriendo, Mayura dirigió su mirada hacia Freyr.

Ambos hermanos caminaron hacia la puerta y se fueron dejando a Loki allí. Negó indignado y mandó a Ecchan que fuera tras ella, los hermanos solían ser despistados y Mayura atraía a los problemas fácilmente.

Se quedó mirando por la ventana tranquilamente como se llevaban a Mayura de allí, ella volteó la cabeza hacia el ventanal y vio a Loki, le sonrió y eso calmó al dios travieso.

Se apoyó de espalda contra el vidrio y cerró los ojos con una cálida sonrisa. Que lindo era todo eso.

— Parece que hoy es un buen día ¿no?

— Si… parece que es un buen día…

— ¿Sabes por qué?

— Yo creo… que porque tendremos visitas… — sonrió Loki y abrió los ojos, encontrándose con su buen amigo… Narugami.

El paseo fue ameno, muy ameno. Los tres visitaron distintos negocios y compraron mucha comida y golosinas; Freya y Mayura se probaron distintos tipos de ropa mientras que Freyr buscaba ofertas y cosas interesantes.

Los helados que disfrutaron, después de haber recorrido la ciudad y buscado los misterios de Mayura en el parque fuera de ésta, eran realmente deliciosos.

Mayura se detuvo de golpe, sintió una corazonada cerca del bosque antes de llegar a la agencia. No dudaron en adentrarse a éste para ver que era ya que Freya y Freyr sintieron algo parecido.

—Loki, te tenemos una sorpresa — dijo Freya por delante de Mayura, a su lado estaba Freyr sonriente.

— ¿Sorpresa para mí? — dijo algo confundido, Narugami que estaba sentado en la silla puesta frente al escritorio volteó curioso a ver.

Ambos hermanos se corrieron a un lado y dejaron ver a Mayura con un pequeño cachorro negro y regordete. Los ojos de Loki se abrieron a más no poder, ¿era posible que…?

— ¡Papá! — gritó el cachorrito emocionado mientras se bajaba a toda prisa y corría hacia Loki. Mayura escuchó unos ladridos nada más, mientras que los demás sí oyeron lo que había dicho.

— Fenrir — dijo abriendo los brazos y abrazándolo con cariño, había extrañado mucho a su hijo. Éste movía la colita emocionado de ver a su padre después de tanto tiempo fuera de ese mundo.

— ¿Fenrir? ¿Era suyo señor Loki? — curioseó Mayura, todos se quedaron de piedra, incluso Fenrir. Loki sonrió nervioso pues… el semblante de Mayura parecía el mismísimo demonio. Estaba enojada, furiosa y se acercó a toda prisa, quitándole a Fenrir de los brazos —. ¿Cómo pudo ser capaz de abandonar a un cachorrito tan lindo a su suerte? ¡Cómo! Que despiadado fue… — y miró al cachorrito —. No te preocupes pequeño, yo te cuidaré mejor que ése — dirigiéndole una mirada asesina. El cachorrito ladró pero lo que Loki y los demás oyeron fue una gran carcajada por parte del pequeño animal.

Ya pasada el altercado, todos disfrutaron de una fiesta del té en la parte trasera de la casa de Loki por la llegada del visitante. Yamino estaba muy feliz de ver a su hermano mayor y Loki estaba feliz de verlos otra vez, juntos, a los dos. Luego, su semblante cambió cuando recordó a su pequeña…

Mayura notó el semblante triste de Loki y se acercó a él haciéndole una pequeña reverencia en demostración de disculpas por su acusación.

— Discúlpeme señor Loki… creí cualquier cosa… mis más sinceras disculpas… — la mano de Loki se dirigió al mentón de Mayura, obligándola a que se ponga de pie y sin importarle nada, le dio un beso suave en los labios que no llegó a durar ni cinco segundos. Ella se sonrojó y lo miró, él sonreía. Iba a darle un berrinche cuando notó la tristeza en aquellos ojos verdes hermosos que él tenía. Entonces cerró la boca, no quería decir nada que lo lastimara más de lo que ya estaba. Le sonrió apacible y le acarició la mano, tomándola y tirando de él, quien la miró con sorpresa.

— Vamos Loki… vamos que nos esperan… — dijo con una bella sonrisa que lo llevó al pasado. Se sintió niño otra vez, ese niño que era quejoso y berrinchudo pero que vivió grandes cosas junto a su asistente de detectives. Mayura Daidouji.

— "Si tan solo… pudiera solucionarlo ya… tú serías… la misma de siempre…" — miró el cabello de la chica flotar en aquel trote hacia la mesa junto a los demás —. "Mi bella asistente… Mayura".

— Padre ¿podemos hablar? — dijo el pequeño cachorro al abrir un poco la puerta del despacho en donde Loki estaba pensando seriamente en cómo hacer que todo volviera a ser como antes.

— Si, ¿Qué ocurre, Fenrir? — volteó hacia el cachorro, éste estaba en el sillón sentado, mirando hacia su padre. Loki cruzó sus manos y las colocó bajo su mentón como soporte de su cara y miró al lobo.

— Es sobre la chica misterio…

Que nostalgia… Oír esa frase lo envolvió más en el pasado lejano. Miró a su hijo con una sonrisa invitándolo a que continuara con lo que sabía.

— Hel ha investigado mucho este caso y llegó a una conclusión… bien sabíamos que ella fue la que sufrió el castigo, Hel cree que como ahora tú tienes todos tus poderes puedes resolverlo, usándolos… lo que no sabe con exactitud cuál es ese poder…

— Quiero hablar con Hel…

— Padre, Hel está muy ocupada ahora como para venir a visitarte… tú mismo dijiste que a Asgard no volverías hasta resuelto esto… además, cualquier descuido y ella puede morir… — habló seriamente el lobo. Ese tema no lo tomaban a la ligera.

— Maldición — dijo furioso golpeando con fuerza el escritorio. Habían cosas que no le quedaban claras y eso que Hel había enviado a través de Fenrir ya lo sabía, su pensamiento de que Hel sabía algo más le inquietaba. Pero ella no largaba toda la información si no estaba segura de aquello. Sonrió, su muchachita hacía todo lo posible por ayudarlo.

— Papá — dijo algo triste el lobito. Loki sonrió y negó.

— Perdona, estoy un poco nervioso… creo que tengo que irme…

— ¿A dónde?

— Iré a ver a alguien que seguro algo debe saber…

— Está bien…

— ¿Qué haces aquí? — preguntó algo rudo. Loki negó y sonrió en son de paz.

— Vine a hablar contigo…

— Sobre la humana ¿no?

— Algo así — dijo con un dejo de melancolía sin dejar de sonreír. Heimdall lo invitó a pasar y ambos se sentaron enfrentados.

— Escuché de Freyr que vino Fenrir… me imagino que te trajo información…

— Nada nuevo… sólo que con mis poderes puedo deshacer eso… pero para mí falta algo más, no sólo eso…

— ¿Qué es lo que reuniste?

— Por lo que sé, ésta vez es la última… si no hago algo y muere ya no podré liberarla… eso no quiero…

— Todo esto ocurrió después de la pelea con Balder…

— El maldito Ragnarok causó todo esto… y la maldición que Balder me hizo antes de morir… creí que perdería mis poderes o me mataría o algo así… no creí que era otro su objetivo…

— Balder quería que sufrieras…

— Y lo logró el mal nacido…

— No es que te compadezca ni nada, pero yo creo que tú deberías ser más fuerte y dejar de jugar… — lo miró fijamente. Loki tenía los ojos llenos de lágrimas, cosa que sorprendió al dios de cabellos morados. Jamás había visto así a su enemigo de siglos, eso le dio rabia porque él creía que Loki era ese maldito insensible, ese infeliz que sabía mentir y fingir muy bien. Ahora parecía una niña llorando por lo que no podía lograr y pensar en la imagen de esa mujer, más rabia le dio.

Se puso de pie repentinamente y tomó del cuello de la camisa a Loki, levantándolo un poco del asiento. Éste seguía llorando y le esquivaba la mirada.

— ¡Mírame Loki! — lo zamarreó —. ¡Tú peleaste en el Ragnarok! ¡Tú ganaste! ¡Ahora tú! — soltándolo bruscamente sobre el sillón —. ¡Debes salvar a esa tonta humana! Si en verdad la amas, debes hacerlo con todas tus fuerzas… sin importar que pueda pasarte, ¡hazlo por ella! — Heimdall empezó a gritar furioso y a romper cosas a su paso, estaba cegado por la ira de saber que Balder era una basura —. ¡Maldito Balder! ¡Me engañó! Es un maldito…

— ¿También la quieres? — preguntó Loki con una leve sonrisa.

— Fue la única que me sonrió siendo yo una basura… ¿Cómo crees que no me va a molestar lo que le pase? Mi dolor no es el mismo que el tuyo, pero ahora sí te compadezco…

— Lo único que sé es que ella es la última reencarnación y que es la verdadera… perdí dos oportunidades en el pasado por imbécil… la conocí como la primera vez, ella vino a casa… fue diferente la situación, pero ella vino a mí… — Heimdall vio como Loki sonreía calidamente y tenía la mirada perdida en el suelo, recordando cosas —. Me da impotencia que ella no sea la misma de siempre en todos los aspectos… la extraño, la quiero para mí… juro que si llego a descubrir como terminar esto, la hago eterna para que viva para siempre conmigo en el mundo que ella quiera…

— Mayura es una chica fuerte… no creo que se rinda cuando sepa la verdad…

— Tengo miedo que no me crea… por eso, hasta que no pueda lograr recobrar su conciencia completa, no le diré nada… me sorprendió que me haya preguntado si alguna vez nos vimos antes de conocernos… tuve que dormirla, yo no quería… pero no era el momento…

— Veintiuno… realmente horrible… morir veinte veces…

— Lo malo es que cuando recobre su memoria… ella recordará todas sus muertes… eso no puedo evitarlo…

— ¿Co-cómo lo sabes? — anonadado.

— Urd me lo dijo cuando estuve unos años en Asgard después de una de las muertes de ella… — miró a Heimdall, éste estaba horrorizado, por primera vez vio a Heimdall con ese aspecto. Le pareció grande ese momento, le pareció algo que tendría que haber sido hace mucho, el poder charlar tranquilos como ahora —. Verdandi me dijo que seguirían investigando en Asgard y se harían cargo de todo, así como Hel en Niflheim y bueno, yo aquí… observándola…

— ¿Qué más viste?

— Lo que ya sabes… que todas las reencarnaciones de Mayura mueren a los veintiún años de causas desconocidas…

— Si, pero por lo que yo sé… las elegidas…

— Si, Mayura de siete años y la de catorce años murieron dos años después… una a los nueve y la otra a los dieciséis años…

— La verdadera…

— Desapareció… Mayura Daidouji que conocimos cuando Balder mandaba dioses para que me mataran, desapareció… no sabemos dónde ni cuando… lo peor de todo fue que su padre no pudo aportarnos nada porque él no estaba y él creyó que ella se había fugado conmigo… — sonrió enternecido —. Porque ella lloraba todas las noches diciendo que quería verme…

— Pero ella desapareció a los veintiuno… yo no había vuelto a Asgard y la he visto…

— Lo sé, tú la acompañaste esos años que yo no estuve… gracias…

— No-no — se sonrojó nervioso, Loki sonrió burlón por lo que Heimdall esquivó su mirada —. Deja de decir tonterías…

— Jajajaja…

— Hablando en serio… ella estaba muy triste en aquella época y me había dicho que por las noches te veía pelear… también, me había dicho algo como que se sentía rara… como que… le faltaba el aire y que se agitaba…

— Las Mayuras, obviando a la número siete y catorce, sufrían problemas pulmonares… pero esa no era su causa de muerte… tenían muerte súbita para llamarlo de alguna manera…

— ¿Y las otras dos?

— Una murió en un accidente y la otra ahogada…

— En el accidente ¿Cómo fue?

— Murió quemada… — ambos abrieron los ojos grandes. No podía ser cierto.

— El fuego es tu poder mientras que el agua es tu miedo… ¿habrá algún mensaje escondido allí?

— Tendría que hablarlo con las Norns, ellas… — algo nuevo tenían, eso era bueno.

— Déjame eso a mí, Loki… tú cuida a la humana y sigue investigando aquí…

— Está bien — sonrieron ambos sinceramente. Parece que todos querían cooperar para acabar con aquel dolor que los atormentaba hacía unos diez mil quinientos años más o menos.

Loki volvió más tranquilo a su casa. Mayura no estaba pues Freyr y Freya se la habían llevado a su casa a dormir. Yamino ya estaba durmiendo mientras Fenrir esperaba a su padre en el despacho. Éste entró y lo vio allí.

— Fenrir ¿vamos a dormir?

El cachorro se levantó del sillón y lo siguió. Mañana sería un nuevo día y sus ganas de hablar con Narugami y los demás dioses, incluyendo a sus hijos, eran tan grandes que sentía que debía dormir bien para no errar en nada.

Se pondrían manos a la obra para no tener que perder a la felicidad nuevamente, después de todo, todos querían a Mayura.

Freyr amaba a Mayura desde que la conoció, pero entendió que ella no tenía ojos para él y que lo quería como un amigo, por lo que dejó de insistir con que se casara con él, pero eso no significaba que dejara de insistir con que saliera con él, como amigos, como ella quisiera. Él fue uno de los últimos en enterarse de aquello porque cuando la verdadera desapareció, se refugió en su dolor. Fue Loki el que fue a buscarlo y obligarlo a que dejara de llorar ya que así no solucionaría las cosas. Un momento de debilidad era entendible, pero esconderse no resolvía nada. Las palabras de Loki le llegaron a su corazón y a su razón, por lo que prometió ayudar con todo.

Freya no la quería, cuando se enteró de aquello sólo la pequeña Reiya sufrió; Freya sentía el camino libre para poder estar con Loki. Pero al obtener un gran enfado por parte de Loki por una imprudencia en sus palabras hablado mal de la situación que transcurría con Mayura que no apareció después de que él volviera, hizo que cambiaran las cosas en la vida de Freya. Empezó a ignorar las cosas y no meterse, el coqueteo con Loki había terminado ya que él en un arranque de ira le dijo la verdad, que no la amaba y que no le interesaba en lo más mínimo. Fue allí que vio en su corazón el amor que sentía por la humana; quiso negarlo, quiso hacer caso omiso a todo lo que él había dicho y en lo que él había visto. Pero era imposible, no podría negarlo mucho tiempo más. Aprendió a manejar a la pequeña Reiya y todos los sentimientos de la niña se transmitieron a ella, creando un sentimiento de cariño y estimación hacia Mayura. Conoció a una de ellas y se llevaban muy bien, pero cuando murió la lloró tanto que cuando volvió a conocerla, decidió ayudar a Loki con aquello.

Narugami se había vuelto a Asgard después de una de las muertes de Mayura, volvió con Loki y cuando éste decidió volver, él se quedó para investigar y reconstruir a Asgard junto con las Norns que fueron en aquella ocasión, también.

Fenrir fue a visitar a su hermana unos cuantos años después de que Loki volviera por segunda vez a Midgard y se quedó allí investigando junto a su hermana. De vez en cuando volvía a Midgard para ver como iban las cosas y para saber como estaban su padre y su hermano.

Yamino siempre procuró acompañar a Loki sin importarle si éste se opusiera a que lo hiciera. Loki lo entendió y lo dejó, después de todo, Yamino siempre estuvo para él y además apreciaba mucho a Mayura. Largas noches en vela pasaban investigando por todas partes, visitando el templo el cual estuvo un tiempo deshabitado y allí encontraron algunas pertenencias de Mayura que él se llevó y guardó en uno de los cajones de los muebles del despacho. Tenía un uniforme de la chica guardado con mucho cariño.

Cuando había vuelto después del Ragnarok y fue al templo Daidouji, se encontró con un demacrado Misao que lo denigró, lo insultó y hasta quiso golpearlo. La tristeza en el rostro de aquel padre afligido le dolió en el alma a Loki, por suerte, cuando aclararon las diferencias, Loki se enteró de todo y como si fuera de ayuda, revisó cada rincón de la habitación de Mayura para encontrar alguna pista. Tan sólo encontró todas sus cosas; tomó el libro de El gato detective, un uniforme de ella, los anteojos y los listones que llevaba en su cabello.

Todas las noches antes de dormir, sacaba el uniforme de la chica, que aún mantenía su aroma, hasta creyó sentir su calor, y lo abrazaba, lo olfateaba, pensando en ella y su mirada, su sonrisa, su cuerpo, todo. Nunca tendría que haberla dejado, pensó y esos años se deshizo en reprimendas a su mente, denigrándose, odiándose por ser tan imbécil.

Lloró, lloró como si lo hubiera perdido todo, como si le hubieran quitado a uno de sus hijos. Ni por Hel lloró tanto como lo hizo por Mayura.

Ahora sólo quedaba seguir peleando por ella, por el sufrimiento de los dioses.

Continuará…


N/A: Lo sé, lo sé... me re tardé muuucho y pido mil disculpas :) hay problemas en casa y ahora ando de in fragantti xD

Gracias a toooodos! Enserio y también a aquellos que me dejan mensajes en la página de Minënë, gracias chicas! me siento re querida y me re animan!

En cualquier momento aparecerá un enlace de youtube por aquí en el cual dejaré un mensaje y ya que estamos, aquellos que tengan dudas, déjenmela en una review y yo les contestaré a través de un video hablado jejeje

Espero que tengan muchas preguntas :)

Besos y nos leemos pronto!