Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Advertencia: este fanfic contiene temas sociales que abarcan el matrimonio y la sexualidad desde el punto de vista de distintas mujeres. Las opiniones expuestas son subjetivas y no están sujetas a ninguna persona en especial.
Capítulo 21
-Papá ¿Por qué no te divorcias de una vez?
La pregunta sorprendió a Yami en gran manera. Si bien ya había platicado con Tea Elizabeth del tema, le resultaba extraño que su hija lo incentivara a dejar a su esposa.
-No creo que sea lo mejor ahora-respondió Yami con un ligero temblor en la voz.
-¿Por qué? ¿En qué momento será lo mejor?
Yami permaneció callado, sin saber qué respuesta dar.
-Tengo miedo de lo que pueda hacer tu madre si me separó de ella.
-Si ella intenta que no vuelva contigo, no te acongojes. Yo no le haré caso, además ya puedo decidir con quien estar.
A Yami le dejó boquiabierto que su hija meditara sobre el asunto.
-¿Ya lo has pensado?
-Desde hace años he pensado en qué podría pasar si se separaban ustedes.
Los ojos de Yami mostraron tristeza mezclada con compasión por su propia hija.
-Hace años que vives de esta forma.
-Desde que era niña me di cuenta que no amabas a mi mamá-comentó Eli mostrando también tristeza.
Ese dolor que ella sintió removió el corazón de Yami, como si una estaca le atravesara el corazón. Las consecuencias de sus decisiones estaban afectando al ser que más amaba en el mundo.
-Eli…
Yami tomó por los hombros a su hija, mostrándose vulnerable, amoroso y comprensivo.
-Yo a ti te amo más que a nadie en el mundo. No importa la situación en que esté con tu madre, tú siempre estás en mi corazón y mente.
-Lo sé, papá-afirmó Eli con una media sonrisa-. Pero no es algo que se pueda ocultar. Tú sólo te casaste porque yo iba a nacer, no por amor como mi tío Yugi.
El corazón de Yami se sintió apachurrado; no podía tapar el sol con un dedo. La verdad es que jamás había sentido amor por Tea, ni en el noviazgo, ni en el matrimonio.
-Eli…yo…-tragó saliva sin saber qué decir a continuación-…Eli…es que…
-Ya tengo edad suficiente. No necesitas seguir casado con ella por mí.
-Eli, yo sí quise a tu madre.
La joven abrió la boca para objetar, pero se quedó callada al final.
-Desde que conocí a tu madre me gustó, la he procurado desde entonces. No tardé en pedirle que saliera conmigo y al poco tiempo nos volvimos novios. Siempre la he respetado.
-Pero no la amas. Ella también sufre por eso.
Los ojos amatistas de Yami se abrieron de par en par ante la afirmación de su hija.
-¿Tú crees que mi mamá no se da cuenta de que está casada con un hombre que no la ama? Eso también la deteriora.
Yami bajó su mirada. Jamás había pensado en esa postura con respecto a Tea. Consideraba a Tea como una loca que buscaba pleito a la mínima provocación, no obstante jamás meditó sobre lo que ella podía sentir con respecto a él.
-Pues…ah…yo…
Yami se había quedado sin palabras.
-Mi mamá sabe en el fondo que no la amas. Por eso te digo que busques separarte de ella.
-¿Y qué harás tú?
-Yo pienso estar con ambos aunque vivamos separados-afirmó Tea Elizabeth sonriendo con seguridad-. Pienso seguir al lado de mamá para no dejarla sola, pero igualmente quiero verte y estar contigo y mis tíos.
Los orbes de Yami comenzaron a brillar por el llanto que amenazaba con brotar y humedecer su rostro. Abrazó a Tea Elizabeth con todo el amor que tenía para ella.
-No sabes cuando te amo, Eli.
-Yo también, papá.
Ella le correspondió el abrazo. Sabiendo que, en esos momentos, todos en su hogar estaban tristes.
El sonido de unos golpecitos en la puerta alertaron a padre e hija de que Tea había llegado a la recámara. Con una mirada serie, pero firme, Yami se dirigió a la puerta y la abrió.
-¿Qué quieres?
-Ya es hora de que vengas a nuestro cuarto-dijo Tea en modo de orden.
-Hoy no dormiré contigo-contestó Yami con firmeza.
-¿Qué dijiste!?-gritó Tea con gran asombro.
-No quiero compartir el cuarto contigo hoy.
-Oye, ¿Quién te…?
Pero la frase de Tea no alcanzó a ser completada debido a que Yami le cerró la puerta bruscamente. Las manos de Tea se cerraron formando puños, gruñó por lo bajo y, de sus ojos azules se derramaron lágrimas.
Yami lanzó un suspiro dentro de la habitación de su hija.
-A eso me refiero exactamente.
El comentario de Tea Elizabeth hizo que Yami girara hacia ella.
-No tengo problema en ofrecerte mi recámara, pero por estas cosas es que pienso que lo mejor es que ya busques una nueva vida sin mi mamá.
Para Eli era doloroso ver las peleas de sus padres, en especial que se azotaran las puertas de los cuartos para luego terminar durmiendo separados.
Yami comenzó a sentirse afligido al ver el dolor que provocaba en su hija la situación de él con Tea. Tal vez había sido egoísta sin darse cuenta, llevándose consigo a su hija y esposa.
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-¿Entonces quieres trabajar en KC?
Kaiba analizaba lo que su hermano menor le comunicaba.
-Si no es mucha molestia para ti-respondió Mokuba humildemente.
-¿Cómo puedes pensar que es molesto para mí tenerte en mi empresa?-preguntó Kaiba ofendido.
-Sé que siempre me has apoyado, pero KC es una gran compañía y no puedes aceptar personas sólo por ser tu familia.
-Si crees que te doy prioridad sólo por ser mi hermano, te equivocas completamente.
Kaiba aseguró con tanta severidad que Mokuba no tuvo dudas de que decía la verdad.
-¿En serio me consideras capaz de trabajar contigo?
-Claro. He visto lo que haces. Incluso has ayudado a empresas de EEUU a crecer y volverse millonarios.
-Por eso quise volver. No quiero seguir trabajando en empresas extranjeras cuando puedo apoyar a ti que eres mi único familiar.
Kaiba miró de forma amorosa a Mokuba, algo que era poco común en él.
-Moki, ¿crees que puedas adaptarte a vivir en Japón?
-No lo sé, por eso dejé abierta la opción de volver a la empresa donde trabajo. Si me adapto a Japón me gustaría quedarme contigo.
-Has vivido en EEUU por 19 años. Supongo que adquiriste la cultura y costumbres de la gente de allá.
-Aún así creo que puedo adaptarme a Japón nuevamente.
Mokuba mostraba mucho interés en quedarse en Japón con su hermano. Esto fue bastante obvio para el CEO.
-¿Por qué no me avisaste que vendrías?
-Fue una decisión que tomé. Decidí que ya no quería estar en EEUU trabajando con las empresas de juegos de allá cuando puedo laborar contigo.
A pesar de que estuvieron viviendo por años separados, Kaiba conocía a su hermano perfectamente.
-Dime la verdad, Mokuba. ¿Hay otro motivo?
Los ojos de Mokuba se encontraron con los de Kaiba que lo miraba fijamente, esperando una respuesta.
Sonrió con cierta pena el menor de los Kaiba.
-Bueno, tú sabes que soy algo sentimental en ciertos temas.
-Aún no superas haberte separado de Luna.
Mokuba alzó los ojos, evidenciando que estaba en lo correcto su hermano mayor. Estuvo unos segundos en silencio.
-Pues me da cierta tristeza estar solo por allá trabajando con personas de otro país.
-Por eso te he dicho que no te enamores de ninguna mujer.
-En realidad no siento amor, sólo cariño. Solo que esta chica me conquistó más que otras.
Al igual que Kaiba, Mokuba también era un galán con las mujeres que durante toda su vida había estado con muchas parejas. La diferencia entre ambos es que Mokuba sí formalizaba sus relaciones y formaba vínculos de cariño, aunque aún le costaba sentirse enamorado al grado de querer casarse con alguien.
-Si fueras como yo no sufrirías cada vez que terminas con alguien-afirmó Kaiba con severidad.
-No quiero ser como tú en ese aspecto.
Mokuba sonó firme al hacer aquel comentario. Siempre admiró a Kaiba en cuestión de negocios, pero nunca en su forma de ser con las mujeres.
-Como sea…
Sin terminar su propia frase, Kaiba se acercó a Mokuba y lo abrazó con mucha fuerza.
-Me da gusto que hayas regresado. No sabes lo solo que estoy sin tu compañía y conversaciones.
Mokuba le devolvió el abrazo.
-Igual yo, Seto. Ha sido difícil estar lejos de ti por tanto tiempo.
-Espero te guste la vida en Japón para que te quedes finalmente-
-Espero lo mismo, y ser un buen empleado para tu compañía que es tan importante para ti.
Los dos hermanos continuaron abrazados fuertemente. Aunque el dinero, el trabajo y los placeres estaban presentes en las vidas de ambos, 19 años separados habían sido muy dolorosos para dos hermanos que no tenían más familia que ellos mismos y que se comprendían como almas gemelas.
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Tea caminó a su recámara, se introdujo en ella y observó cada rincón desde la entrada. La cama matrimonial parecía invitarla a dormir con una pareja, algo que parecía no ser posible esa noche.
Hubo una serie de sentimientos encontrados en su corazón. El matrimonio era algo que ella deseaba con todo su ser, especialmente desde que conoció a Yami, su ahora marido.
Se sentó en su cama con el cuerpo pesado por la carga de su espíritu. Había llanto en sus ojos que humedecía su aún bella cara.
"¿De qué sirvió todo?"-se preguntó en su mente.
"¿De qué sirvió que me embarazara para que se casara conmigo?"
Para Tea el matrimonio era algo que soñaba, una meta para su vida personal. Ser esposa y cuidar de su hogar había sido su anhelo desde muy adolescente. Cuando Yami se volvió su novio creyó que había encontrado a la persona adecuada.
Eran unos adultos jóvenes de 20 años cuando comenzaron a andar. Legalmente ya eran adultos, así que pensó que no pasaría más que un año como novia. Mas el tiempo pasó y no parecía avanzar su relación con Yami; supuso que era muy joven en aquel entonces y que sería cuestión de dejar fluir las cosas…hasta que…
Aún recordaba ese día en que todo su mundo comenzó a derrumbarse con Yami, cuando en aquella época tenían ya dos años y medio de ser novios oficiales.
"Yami…¿tú me amas?"
Un silencio sepulcral invadió la atmosfera. Observó que Yami no supo qué contestar a su pregunta.
"¿Por qué lo preguntas, Tea?"
"Tengo curiosidad porque no e lo has dicho nunca".
Nuevamente hubo silencio durante unos segundos.
"Eres alguien que me importa. Siento cariño por ti y me haces muy feliz".
En aquel momento supo disimular su disgusto, pero cada vez que recordaba eso su cuerpo temblaba de coraje. Tuvo que agarrar su puño para no golpear algo de su cuarto.
El tiempo en que fue novia de Yami fue une etapa bonita de su vida, era atento, cariñoso, la cuidaba, procuraba su bienestar, salían de viaje juntos, visitaban bares, clubes y demás lugares de los intereses de ambos, habían tenido relaciones sexuales en varias ocasiones, más sin embargo parecía que toda esa convivencia había sido en vano. Por más que intentaba, no lograba despertar el amor en el tricolor; por momentos creyó que sólo era cuestión de dejar fluir, pero pronto se dio cuenta que la relación no avanzaba a pesar del paso del tiempo.
Supuso que tener un hijo podría unirlos, si se casaban serían una pareja realmente unida puesto que el amor podía nacer de una convivencia más profunda.
Lamentablemente, parecía haberse equivocado.
Porque no creía, ni sentía, que Yami la amara realmente aún con una hija de por medio.
El hilo de sus pensamientos fue interrumpido cuando su celular sonó indicando una llamada telefónica. Revisó el número, pero no tenía registrada a la persona que quería comunicarse con ella.
Aún así decidió responder.
-Bueno…
-Hola, señora Tea. No sé si se acuerda de mí.
-¿Quién habla?
-Soy Serenity, la hermana de Joey Wheeler.
Tea hizo memoria; Joey era la pareja de Mai, su antigua compañera de cuarto y amiga. La joven Serenity era la hermana menor de Joey y además era amiga de Kisara, la mesera.
-Aaahhh sí te recuerdo. ¿Cómo estás, Serenity?
La voz en alerta de Tea cambió a una voz amistosa.
-Muy bien, gracias. Le quería preguntar si tiene tiempo libre mañana para que nos veamos.
-Claro, podría en la tarde. ¿Necesitas algo?
Para Tea resultaba novedoso que alguien la buscara. Desde que se había casado había perdido poco a poco mucho contacto con sus amigas; especialmente con Rebeca y Mai.
-Sólo quería pedirle un consejo.
Aquello hizo sentir a Tea halagada.
-Con mucho gusto. Nos podemos ver en la cafetería donde trabaja Kisara
-Preferiría que nos viéramos en el restaurante cerca de la estación Domino.
Tea frunció el ceño, extrañada de que Serenity no quisiera ir al lugar donde estaba su amiga más cercana.
-De acuerdo. Si gustas nos vemos a las 4:00 de la tarde.
-¡Perfecto!
Tea sonrió ante la idea de salir con una posible amiga. Nunca había sido cercana a Serenity, sólo la veía cuando se hacían reuniones entre amigos y Mai estaba presente con Joey y Serenity. Sólo una vez la vio con Kisara cuando cuidaba a su sobrino; le parecía una chica muy bonita.
Olvidando sus problemas de momentos atrás, Tea se acostó a dormir con una sonrisa adornando su cara.
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La noche ya había caído en la ciudad Domino donde toda su población yacía dormido o haciendo actividades nocturnas. Sin embargo, algunas personas no lograban conciliar el preciado sueño debido a que sus mentes se activaban más en la noche.
Entre esas personas estaba Yami, acostado en la cama con su hija al lado. Tea Elizabeth dormía profundamente sin percatarse de que su padre tenía los ojos abiertos. Dándole la espalda a su hija, mirando la pared decorada con posters de músicos y cantantes del momento, Yami no dejaba de meditar sobre su vida.
Desde niño creció con la idea de que si llegaba a tener esposa debía ser proveedor, cuidar a su familia, proteger a la mujer con la que decidió pasar su vida entera.
Tristemente se daba cuenta que no era nada de lo que él había pensado ser, no era un buen esposo, tampoco se podía considerar buen padre si estaba lastimando a su hija. No podía proveer como quisiera ya que no podía confiar en Tea.
Su matrimonio fue por imposición social ya que no deseaba dejar desamparada a su hija y la madre, pero no podía mandar sobre sus sentimientos.
Jamás, en toda su vida, había conocido lo que era el amor. Desconocía completamente el sentimiento de estar enamorado y amar a alguien.
El noviazgo con Tea lo había disfrutado, pero no pensada en casarse tan joven. Tenían 23 años cuando los dos se casaron; ahora que tenía 38 años, cuestionaba si hubiera sido mejor sólo hacerse responsable de su hija sin contraer matrimonio.
Siendo honesto, los sentimientos que desarrolló por Tea eran de una novia con la que pasaba el tiempo, convivía, experimentaba su sexualidad, pero no planificaba pasar toda su vida con ella.
Para Yami, Tea sólo era una novia más de muchas que, por una situación que se dio, terminó convirtiéndose en su mujer definitiva.
Trató de imaginar su vida volviendo a ser soltero. Ya no viviría con Tea, tendría que buscar un lugar donde pasar sus días saliendo del trabajo. Necesitaba seguir viendo a su hija; tal vez Tea no le dejaría verla tan fácilmente aunque Eli pudiera revelarse.
Estaría solo. Sin dormir con nadie al lado, sin la compañía de Eli y hasta sin soportar a Tea con sus tonterías.
Pensando e imaginando escenarios ficticios, Yami sintió dolor en su corazón. De nuevo sintió como si lo estuvieran acuchillando.
Cubrió su rostro con la sábana y lloró en voz baja para evitar despertar a Eli.
Sollozaba lleno de pesar al comprender que sus decisiones lo llevaron a arruinar su vida y de paso la de Tea y Eli.
CONTINUARÁ...
Curiosamente algunos lectores me hicieron notar sobre el tema de las edades de los personajes. Ya había escrito sus edades en alguna ocasión, pero se perdió el archivo así que tuve que volver a calcular sus edades respectivamente como una guía para entender más a los personajes y acontecimientos. Puede que tenga errores ya que olvidé ciertas cosas, aunque sí recuerdo la edad de Mai al final de todo el fic; de allí me guíe.
Edad actual de los personajes: Yugi, Rebeca y Mokuba (33), Kaiba, Yami y Tea (38), Ishizu (37), Mai (39), Joey (32), Serenity (26), Kisara (24), Mana (24), Yuri, hijo de Yugi y Rebeca (8) y Tea Elizabeth, hija de Yami y Tea (15).
MarBere123: Jajajajajaja definitivamente creo que te va a gustar el destino de Yami en este fic, aunque nada será fácil para ningún personaje. Sí he visto que escribes fics en inglés aunque yo les pongo traductor a los que otro idioma jajajaja. Hago trampas locas
