Capítulo 15: "El ave Fénix"
— ¿Vamos por un misterio? — dijo Mayura intrigada al saber que se iban de viaje.
— Si, vamos por un ser que nos enteramos que existe…
Skuld emocionó más a Mayura con aquellas palabras.
— ¡Fushigi Mistery! — gritó la fanática de los misterios con su anteojo de espiral.
Skuld rió y siguió caminando, Mayura iba detrás con su mochila equipada para la situación, pues acamparían en un gran bosque de la ciudad vecina. (N/A: perdonen que no dé nombres, pero no suelo inventar. Y también, perdonen la ubicación geográfica que no doy, pero soy pésima para eso. ¡Gomen!).
Loki iba al frente con Narugami y Heimdall en su forma de niño que logró sorprender a Mayura. Pensó en el pequeño Loki, pero según el señor Loki, él debía estudiar porque andaba flojo en las materias. Eso desanimó un poco a Mayura, pero Heimdall entró en acción para hacer enojar a Loki diciendo que él estaba allí y que se divertirían mucho, eso la hizo sonreír.
Urd y Verdandi iban detrás de Loki, detrás de ella iban Yamino y Fenrir y detrás Freya, Mayura y Skuld junto con Freyr hablando entretenidamente. La noche se aproximaba velozmente y la insistencia de las chicas – excluyendo a Urd y Verdandi – de que pararan un poco para descansar, fue aceptada.
Yamino preparaba arroz y brochetas de carne y verduras para la noche con el fuego que Loki encendió. Las carpas fueron preparadas. Loki dormiría con Narugami y Fenrir, mientras que Yamino dormiría con Freyr y Heimdall. Las chicas se dividieron en Freya y Mayura por un lado y las hermanas Norns por otro. Aunque la idea de Loki de dormir con Mayura había sido la primera en salir a luz, también, fue la primera denegada.
La mayoría se fue a dormir, Loki no le apetecía así como a Heimdall que estaba sentado en la rama de un árbol con su halcón mirando la luna. Loki estaba a las orillas de una laguna; no se percató de que ella estaba cerca y no pudo evitar sentarse a contemplar la luna, mientras él era contemplado, también.
— Hermosa noche… llévate mi dolor…
Ese susurró llegó a oídos de la pelirosa intrometida, quien se sintió triste por esas palabras, ¿Qué dolor embargaba al grandioso Loki? Para ella era la persona más fuerte y perfecta que había conocido en su vida. Lo admiraba, como persona y como detective, después de todo ella quería casarse con alguno, o por lo menos conocer uno. Sonrió, sus sueños de niña aún seguían intactos.
— Te necesito… mi pequeña chica misterio…
El corazón de Mayura latió. Chica misterio, ¿de donde había oído eso? Le era tan familiar, tan de ella, tan propio. Sentía haberlo oído alguna vez de alguien, pero ¿Quién? Intrigada se fue acercando más a Loki, con cautela y sigilo.
Éste estaba en la décima nube, volando en sus pensamientos y divagando un poco. Se sentía patético, inútil, quería hacer algo por ella, lo hacía, pero se alejaba tanto de la meta.
— Mayura… ¿en donde estás?
— Aquí…
— ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
— ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Ambos gritaron; Loki por el susto que le dio Mayura al contestarle pensando que estaba solo y Mayura porque Loki gritó repentinamente. Loki se tomaba del pecho, respiraba agitado, intentaba recomponerse, sus ojos saltones describían el susto que se había llevado. Mayura lo miraba algo asustada también y enojada, ¿Cómo se le ocurría gritar de esa manera? Luego lo pensó, quizás… fue su culpa ¿no?
Loki suspiró más tranquilo y se puso de pie para ir hacia ella. La miraba impasible, pero tan preocupado por dentro. Ella sentía así, lo veía en sus ojos el miedo, la preocupación, la tristeza y hasta un poco de cansancio.
Sin pensarlo, se abrazó al cuerpo de aquel hombre, pensó que así lo reconfortaría de ese dolor y también, para sentirse protegida. Se sentía tan bien entre sus brazos. Él se aferró con fuerza, como para nunca soltarla.
— No te dejaré ir… no te dejaré ir… — susurró en su oído. La apartó lo suficiente como para poder tomarla del rostro y mirarla a los ojos —. ¿Me oíste cariño? Voy a tenerte para siempre conmigo — el sonrojo de Mayura creció desmesuradamente, haciendo de su rostro más hermoso y tierno posible. Se abrazó por el cuello de él y lloró en su pecho, tanto dolor, tanta nostalgia sentía adentro. Un sentimiento de empatía, quizás, quien sabe.
— Quisiera entenderlo… pero no puedo… — apretó los dientes, acariciando el cuello de Loki con ternura —. Quiero amarte Loki… pero me duele cuando lo siento…
— No, cariño — abrazándola —. No llores, no sientas dolor… yo te quiero Mayura… realmente te quiero y cuando todo termine, te diré toda mi verdad… todo…
— Está bien… está bien, Loki… esperaré…
— ¿Las chicas? — preguntó Narugami al encontrarse solos en el campamento. Loki recién se había levantado y se desperezaba tranquilamente mientras que Freyr llorisqueaba por la desaparición de su hermana y de su Yamato Nadeshiko y Heimdall deseaba patearle la cara para que se calmara.
— ¡Ya te he dicho Freyr! Ellas se fueron a dar un paseo — gritó Heimdall siendo oído por los demás. Yamino apareció de golpe con una bandeja en manos y unos cuantos alimentos preparados.
— ¡Lentes! ¡Preparaste el desayuno! — dijo Narugami entusiasmado, olvidándose de su interrogante anterior gracias a la respuesta del guardián de Bifrost. Fenrir movió su colita despertando por el grito del glotón dios Thor acerca de algo de sumo interés – también – para él: la comida.
— Si — dijo algo nervioso por la aproximación del dios del trueno.
— ¿Ellas desayunaron? — preguntó Loki algo adormilado aún, refregándose el ojo con su mano como si fuera aquel niñochiquito pero en su forma de adulto. Yamino sonrió a su padre y le dio los buenos días, afirmando en respuesta a su pregunta.
— Vamos Freyr… ellas saben cuidarse solas…
— Pero Heimdall, amigo mío, ellas pueden correr peligro — abrazando al pequeño niño por el hombro y arrimando mejilla con mejilla mientras hacía su típico acting dramático y exagerado —. Ellas son chicas y pueden ser… — soltó de repente al peli-violeta haciéndolo caer al piso y se mordió los dedos enguantados mientras saltaban las uñas – no hay explicación lógica – y lloraba a mares.
Heimdall se puso de pie rascando su cabeza, sacudió su ropa y tomó una roca que fue a parar a la cabeza del dios de la cosecha —. ¡Imbécil! ¡Tú le causarías más problemas si fueras con ellas que estando solas! Ahora, cálmate y desayuna porque tenemos una larga búsqueda…
Loki sonrió divertido ante la escena y conmovido por las palabras de Heimdall. Siendo enemigos, ambos estaban trabajando en equipo para obtener algo que beneficiaría a todos de alguna otra manera. Llevó sus ojos hacia su amigo y lo encontró tragando como oso varios tazones de arroz, su cara cambió a indignación de golpe, poniéndose azul. Suspiró mirando su plato y los palillos en su mano derecha y el tazón en la izquierda, ¿ellas estarían bien?
El campo de flores en aquel descampado era realmente precioso ¡Qué buen lugar para hacer un picnic!, pensaron todas y se acomodaron sobre unas lonas para no ensuciar su ropa y poder poner la canasta con alimentos – preparados por Yamino – y disfrutar de un bello paisaje mientras almorzaban.
El cielo celeste sobre ellas, la suave brisa revoloteando sus cabellos y el paisaje floral hacían la escena más hermosa que todas en sus vidas habían visto.
Skuld se sentó junto a Mayura, Freya a su otro lado y Verdandi y Urd frente a ellas. La canasta en el centro; los alimentos fueron repartidos sobre la tela de cuadros rojos y blancos, atrayendo y maravillando por lo exquisitos que se veían. Yamino sí que era un genio.
El almuerzo fue ameno entre comentarios sobre el lugar y la excursión. También surgieron temas triviales y típica charlas de chicas sobre ropa, accesorios, etc. sin saber cómo, Mayura terminó preguntando acerca de qué relación tenía cada una con Loki. Todas quedaron mudas ante la pregunta; Skuld ocultó sus ojos detrás de su flequillo, Verdandi y Urd se quedaron en silencio y serias mientras que Freya tan sólo entristeció un poco. Mayura entendió que había preguntado algo que no debía por lo que quiso dar por terminada su curiosidad. Pero Freya entendió su reacción y fue más rápida.
— Yo conozco hace muchos años a Loki… pues era un chico muy travieso y siempre era el centro de la atención atentando contra otros así como ayudando a sus amigos y a gente que quizás no quería ayudar, pero terminaba haciéndolo… — sonrió nostálgica, después de todo, Loki había era alguien muy importante en su vida —. Yo me enamoré de él a primera vista… siempre oía de él y creía que era un tonto, pero cuando lo vi y lo conocí personalmente, me di cuenta que me había equivocado con respecto a lo que pensaba de él… lo busqué hasta en el lugar más recóndito del mundo, intentando atraparlo, pero… siempre lograba escapar de mí… — suspiró, ese amor no correspondido solía dolerle cuando lo recordaba de aquella manera —. Un día dije algo que no debía y él siempre había intentado decirme que no me amaba como yo a él, pero cuando uno está cegado por el amor… nada le importa… pero ese día dije algo realmente doloroso para él y me gritó en la cara que no me amaba que él la quería a ella y que dejara de ser egoísta y muchas cosas…
— Que cruel — dijo Mayura sorprendida. Skuld esquivaba la mirada, las otras miraban atentamente sus alimentos.
— No, no fue cruel… me quiso abrir los ojos porque yo sufría y me desvivía por él, intentando forzarlo a amarme cuando él tan sólo quería lo mejor para mí como un amigo… — una risita se escapó de sus labios —. Después de unos años, nos volvimos a encontrar… y ahora somos amigos…
— Oh… que bien, por lo menos son amigos… aunque — miró tristemente su bento con un poco de arroz, salchichas, rodajas de verduras y de jamón y queso.
— Nuch-nuch — negó Freya —. No pasa nada, yo entendí lo que me dijo y pensé, si yo lo amo… debo dejarlo ir… es preferible ser sincero a que vivir una mentira… ¿entiendes?
— Si… — sonrió Mayura. Skuld acarició su brazo con algo de pena y carraspeó, quería hablar ella ahora.
— Yo conocí al señor Loki porque él me salvó la vida… él siempre fue muy especial para mí, también… pero entendí que no tengo lugar en su corazón porque él sólo puede pensar en ella… y está bien porque así es el amor — sonrió tristemente —. Uno no elige de quien enamorarse… el amor surge y surge nada más, caprichosamente… creo, ¿no?
Sus hermanas sonrieron tiernamente y ella, así, sonrió alegremente. Mayura se apenó, ellas sufrían por el amor del mismo hombre. Era triste eso de saber que no eran correspondida, pero, seguramente, en ese mundo estarían sus príncipes de cuentos para ellas y que la querrían tanto que se quedarían si aliento.
— ¿Ustedes? — preguntó Mayura dirigida hacia Urd y Verdandi. Éstas sonrieron y explicaron que ellas tan sólo lo conocieron porque el destino lo decía, pero ellas no tenían sentimientos de amor por el señor, sino que de estima y respeto.
Ambas rubias se miraron y se sonrieron mutuamente. Lo que hacían por amor, suspiraron a la vez, pensando en que lo único que querían era que Loki fuera feliz con la mujer que amara… pero ella había sido maldecida y ahora él tan sólo vivía calvario tras calvario y fue así que ellas se unieron a la causa tan sólo para ver a Loki sonreír feliz una vez más, aunque no fueran para ellas las sonrisas del dios nórdico.
La sorpresa que se llevó Skuld al encontrar a Loki solo mirando la luna, alejado del campamento. Se acercó con cautela y sin hacer ruido alguno, no quería molestarlo ni asustarlo.
Loki estaba perdido en la luna, mirándola fijamente como si allí hubiera algo que realmente fuera interesante. Suspiró exhausto, otro día perdido y sin ninguna pista ni rastro de aquella criatura. Quizás ya no estaba por allí. Aún no entendía como había sido que consiguieron las coordenadas; un día, de la nada, Urd entró a su despacho – después de pedir permiso y ser concedido – y salió con aquella reveladora noticia que iluminó la mirada del dios. Por fin, todo estaba funcionando.
Volvió a suspirar, que estresante todo eso, pensó y volvió su mirada hacia la luna, brillante y redonda en aquella oscura y pesada noche.
El ruido de un crujido lo alertó y lo hizo voltear hacia atrás alerta, sus ojos se suavizaron al ver a la pequeña de las hermanas escondida detrás de un árbol.
— Ven… Hazme compañía — le pidió Loki volteando su mirada nuevamente hacia la luna.
Ella salió sin vacilar y se quedó parada junto a él. Éste le indicó con la mirada que tomara asiento y ella obedeció tranquilamente. Se quedaron en silencio unos segundos, quizás minutos.
— ¿Qué piensas de todo esto? — soltó Loki algo compungido, su mirada se dirigía al suelo, en señal de derrota.
Skuld entristeció al ver en tal estado a Loki y suspiró. Decidió no contestar y comentar sobre trivialidades del día como sobre el paseo de ellas por el bosque y que había recolectado muchas flores y las habías dejado desparramadas por el camino sin querer por culpa de Mayura que caminó distraída.
Dejó escapar una pequeña risita ante el recuerdo y miró a Loki, éste se mantenía sumido en su mundo y eso la entristeció un poco más, él no estaba escuchando.
Intentó otra táctica, mediante preguntas que se vería obligado a responder más elocuentemente, pero nada. No salía de monosílabos que llegaron al punto de irritar a la chispeante rubia que se puso de pie de golpe y gritó fuera de sí, atrayendo al sorprendido Loki.
— ¡Señor Loki deje de ignorar lo que digo! ¡Sé que está triste y que todo esto que pasa es la misma mierda! Pero… — bajó la mirada unos segundos, apenada. Velozmente, dejó a la vista de Loki su mirada determinada, seria y enojada, furiosísima —. Creo que debería detenerse… hace más de miles de años que está con esto y no pasa nada… ¡No puede seguir así! — pero tan sólo pudo obtener de él una mirada desesperanzada que logró destrozar su corazón enamorado y provocando que se cacheteara mentalmente por semejante estupidez —. Mil disculpas señor Loki, no debería decirle esas cosas crueles — se inclinó —: Pero no puedo soportar que baje tan rápido los brazos… ¡Si realmente la ama, pelee…! ¡Con todas su fuerzas!
Loki suavizó su mirada en puro miedo y confusión, sintiéndose perdido, como si esas palabras no llegaran realmente como pretendía Skuld que pasara. Resopló molesta e hizo un paso hacia atrás, poniéndose en pose al estilo jarra, inclinándose un poco y frunciendo el ceño en desaprobación y enojo. Luego, relajó sus facciones y con una sutileza y tristeza, siguió hablando en un susurro para el hombre que más adoraba en toda su vida.
— Por miles de millones de años sólo hemos podido hacernos daños los unos a los otros, siendo crueles con los más débiles, con nuestros propios amigos… pero, principalmente, con nosotros mismos — suspiró con los ojos cerrados, parecía algo más relajada. Pero al abrir los ojos, tomó la misma postura de antes —. El señor Balder fue muy cruel con Mayura… ella no tenía nada que ver en el Ragnarok que impidió una vez… pero así como fue ella quien lo impidió, ella terminó pagando el plato roto años después… — cerró los ojos —. Recuerdo sus palabras… ella tenía frío y miedo…
— ¿Qu…é? — preguntó entre confundido, sorprendido y sufrido. ¿Qué había dicho Skuld? ¿Había oído bien?
Loki se puso de pie, repentinamente, y tomó fuerte de los hombros de Skuld, zamarreándola un poco. Ella tan sólo se mostró asustada ante los ojos de Loki, despedían ira, miedo, frustración, esperanza, tantos sentimientos que sólo le provocaron miedo.
— ¡Dime! — gritó —. ¿Cuándo hablaste con ella?
— Mayura me lo dijo… — dijo entre sollozos —. Ella cuando duerme dice eso, que tiene miedo y frío… que todo es oscuro… no me haga daño — llorisqueó. Loki reaccionó y la soltó de golpe, tomándose de la cara con las manos y refregando frenéticamente contra su rostro hasta arder.
— Disculpa… no quería asustarte…
— No, está bien… entiendo — dijo en tono bajo y sonrió tiernamente —. Señor Loki… prométame… que jamás se va a rendir — Loki se sorprendió por la dulzura que despedían las palabras aquellas y sonrió finalmente, asintiendo.
— Lo prometo.
— "Su felicidad es la mía" — se dijo Skuld mentalmente, respirando aquella calma brisa que los envolvió en esa oscura noche.
La búsqueda no tenía paro. Pero ésta vez, todos fueron juntos ya que si no encontraban nada, volverían desde donde el camino terminaría.
Iban todos en silencio cruzando el bosque, yendo con cuidado de no tropezar ni caer por ahí y lastimarse. Mayura sintió algo. Ese algo la llamaba en silencio desde el fondo de su corazón y proyectándose en su mente. En estado de trance, viajó en un camino diferente al de los demás sin ser notada de su alejamiento, tan sólo del pequeño Ecchan que no la dejaba ni a sol ni a sombra desde aquella vez que fue secuestrada. Pero cómo ella no podía oírlo ni verlo, no tenía protagonismo en la vida de la joven Daidouji.
— Mayura… no deberíamos ir… vuelve con el señor Loki — dijo temerosamente, pero nada. Ella no lo podía oír u no sabía que hacer ni como actuar ante ello. No quería dejarlo sola por si le pasaba algo, pero tampoco podía advertir a alguien.
Miró hacia atrás y nadie los seguía y cada vez se alejaban más y más, atemorizándolo de no poder ayudar a Mayura si estaba en aprietos.
Ella tan sólo seguía caminando con calma siendo atraída por una voz suave y chillona, como la de una niña pequeña. Siguió caminando, sumida por esa voz, sintiéndose tranquila y en paz por esa voz, que no notó que estaba demasiado lejos como para volver de nuevo.
Despertó de aquel sueño que tuvo con los ojos abiertos, en el cual caminaba en una eterna oscuridad en la que sólo ella estaba iluminada y se encontró con ella misma, a los ocho años, con imagen borrosa. No, no, borrosa no. Transparente, viéndose a través, con un solero amarillo, el cabello suelto y decorado con una tiara unida en un moño color rojo. Esa imagen… no la reconocía… bueno, sí, pero no esa ropa.
Se quedó pasmada, viéndose a la edad de los diez años, como un fantasma del pasado. Ella le sonreía y la miraba fijamente, sólo la miraba. La oscuridad era atemorizante, pero tan tranquila que podía oír todos sus pensamientos más profundos sin inconvenientes.
— Mayura… me encontraste — dijo la chiquilla sonriendo dulcemente. Mayura arqueó una ceja en confusión y la observó silenciosamente —. ¿Qué esperas? Llévame con el señor Loki…
Se sobresaltó al oír ese nombre, también lo conocía. Volvió a respirar y a sus pies se encontró con un ave en las últimas. Mayura se arrodilló junto y quiso tocarlo, pero éste se desvaneció y quedaron cenizas. Se quedó inmóvil, tenía ganas de llorar, porque la nostalgia que sentía era tan fuerte que le dolía el corazón por el sufrimiento que la confusión le producía.
— No llores…
El ruido de una gota caer y estrellarse con el agua, hizo que Mayura dejara de llorar y observara en las cenizas un pichoncito a punto de llorar. Lo tomó entre sus manos y éste brillaba y chillaba. Sonrió. Era muy lindo, estaba calvo pero se notaban en los crecimientos de plumajes un color rojo similar a sus ojos y estaba algo vivaracho ya que intentaba caminar por su mano. Puso su otra mano encima para poder protegerlo y se echó a correr sin rumbo, con una gran felicidad totalmente inexplicable.
Ecchan observaba a la mujer que estaba junto al resto de las cenizas, ella sonreía y parecía contenta por algo. Se quedó distante, a unos cuantos pasos, por precaución.
— No te preocupes, estoy de su lado — sonrió y desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Ecchan reaccionó y fue detrás de Mayura.
— ¿Dónde demonios se metió esta chica? — dijo molesto Heimdall al no dar con señales de la chica.
Los demás también estaban como locos buscando a la joven y escurridiza peli-rosa, y se sorprendieron al verla aparecer de la nada y con una sonrisa de oreja a oreja, pero notando sus ojos hinchados por llorar. Se detuvo de golpe y los observó a todos expectantes.
— ¿A dónde demonios habías ido? — dijo Loki acercándose velozmente. Ella sólo se limitó a sonreír y extender las manos. Éste arqueó una ceja y miró interrogante las manos —. ¿Qué tienes?
Ella quitó una de sus palmas – la de arriba – y dejó ver a un pequeño pichón color rojo rubí como los de la muchacha y sus ojos brillantes, chillando ávidamente. Loki se quedó estupefacto ante el pequeño ser, reconociéndolo y mirando hacia la dueña de esas manos.
Su rostro no sabía como reaccionar y tan sólo se movió a un lado para que Urd hiciera los honores. Ésta entendiendo, hizo un paso adelante y estiró su mano en dirección al pequeño, a una distancia prudente, y de repente, éste apareció en una pequeña pero acogedora jaula de oro, en su mano.
— Buen trabajo, Mayura — dijo Urd sonriendo dulcemente.
Ella asintió feliz, no sabía por qué aún, pero eso sentía en su interior. Como si el sueño la atacara de golpe, se desvaneció repentinamente, alertando a todos y asustándolos al no tener respaldo de alguien. Pero ella no cayó, nadie lo entendió hasta que Loki sonrió.
— Justo a tiempo, Ecchan…
— Punyaan…
El ave fénix ya estaba en manos de los dioses y de su dueña.
Continuará…
N/A: Holaps! Espero que les haya gustado el capítulo y bueno, actualizo porque se me dio la oportunidad mientras veo Killer Karaoke xD - me gusta ver a la gente sufrir muajajajaja...
Como ven, se están comenzando a mover un poco los tantos y la verdad ya era hora de que movieran el culo xD
naaaa... pobre Loki, ha estado trabajando como asno en tooooda mi fic jojojojo
Sayonara y gracias por los comentarios y espero ver más comentarios... me haría tan feliz :)
