Capítulo 16: "Recuerdos"
La búsqueda de la serpiente marina no iba muy bien que digamos. La adolescente estaba algo exhausta – así como los demás –, siendo la única que lo manifestaba. Se detuvieron a descansar. Mientras Narugami y Yamino preparaban las carpas para la noche, Fenrir acompañó a su padre en busca de la serpiente mientras la Norns lo hacían por otro. Mayura paseaba junto a Skuld en busca de ramas para el fuego. Skuld pensaba que era innecesario teniendo al dios del fuego a su lado, pero Mayura no estaba enterada de eso así que harían esa tarea.
— Skuld…
— ¿Qué ocurre Mayura?
— ¿No te sientes vigilada?
— ¿Vigilada? — pensó confundida y agitó la cabeza. Miró hacia sus lados —. Por las dudas no te alejes de mí…
— Está bien… dime, cuando volvamos ¿te gustaría ir a tomar un helado?
— Cla-claro… — sonrió.
— Tengo algo más…
— ¿Qué?
— Una pregunta…
— ¿Cuál?
— ¿Por qué pasa todo esto?
— ¿Qué cosa?
— Todo esto… de salir de excursión en busca de estos seres que hasta hace poco creía que no existían y eso que yo amo lo misterioso y lo que tenga que ver con seres extraños…
— Bueno… — Skuld rascó nerviosa su cabellera. ¿Qué debía decirle? ¿La verdad? Empezó a pensar algo rápido para salir del apuro, pero hoy su cabeza estaba en las nubes —. Yo… tampoco sé… mucho… sólo sé que son importantes…
— Loki me dijo que me contaría todo… pero ¿Qué será…? Espero que no sea algo malo — dijo melancólica. Skuld se entristeció cosa que Mayura notó y trató de aliviar el ambiente —. Otra vez diciendo tonterías, no me hagas caso… vamos que seguro Yamino debe estar esperando las ramas para preparar la cena.
Skuld sonrió, Mayura siempre trataba de minimizar todo lo que sabía que podía ser malo, triste y trataba de quitarle peso a la situación. Asintió y la siguió.
— Lentes ¿Qué prepararás para cenar? — preguntó Narugami observando a Yamino sacar cosas y más cosas.
— Pensé en preparar pescado asado con arroz, unos pequeños aperitivos como salchichas, verduras cocidas cortadas en rodajas — y mientras hablaba iba preparando la cena. Narugami se ahogaba en baba, muerto de hambre.
Los arbustos se sacudieron y esto se pusieron en alerta, pero al ver que era Fenrir y Loki los que se acercaban, bajaron la guardia. Fenrir fue hacia donde estaba su hermano, babeando ya que había oído todo lo que hablaban esos dos. Loki estaba detrás de ellos con una gota en la sien ¿para eso le había apurado su hijo a volver? Que glotón que es, pensó.
— ¿Mayura y Skuld no han vuelto?
— No, señor Loki… ellas fueron por leño y no han vuelto — contestó Yamino mientras sacaba los pescados para prepararlos.
— Que raro… espero que estén bien…
— ¡Señor Loki! — ambas chicas aparecieron con muchos leños. Loki y Narugami fueron hacia ellas, Loki ayudó a Skuld mientras que Narugami ayudó a Mayura. Descargaron las ramas y prepararon el fuego. Yamino pudo comenzar a cocinar.
— Aún no han vuelto mis hermanas — dijo Skuld algo deprimida. En cuanto a su relación, ellas eran muy unidas y casi nunca se separaban. Y siendo Skuld la más pequeña, siempre era la que más extrañaba.
— Ya volverán… — sonrió Mayura tocando el hombro de la chica a la vez que se sentaba a su lado.
— Hola — se oyó. Ambas levantaron la vista y las vieron llegar a Urd y a Verdandi. Skuld sonrió y se acercó a ellas.
— ¿Y? — preguntó Loki.
— ¿Usted?
— Nada… — negando con la cabeza.
— Igual por nuestra parte.
— ¿Quién tiene hambre? — intervino Yamino para evitar que se deprimieran. Todos sonrieron y lo siguieron.
Disfrutaron del gran banquete. Hablaron algunas cosas que Mayura ignoró completamente ya que no entendía muy bien y el resto de la noche la dedicaron a descansar porque aún no habían terminado con la búsqueda.
Al día siguiente empezaron muy temprano. Todos fueron esta vez y entre las señales que creían que podían ser, la desilusión se volvía cada vez más efímera.
Loki intentó con sus poderes encontrar algo, pero nada. Así como las Norns lo hacían y Yamino intentaba comunicarse con las serpientes. Pero nada.
Otra vez la noche y Loki se estaba poniendo nervioso. La ansiedad que sentía por creer estar cada vez más cerca, lo volvía loco.
— Señor Loki debe tranquilizarse… no ganará nada estando de esa manera.
— Lo siento Urd, pero es que… — la miró a los ojos, lleno de angustia y desesperación. Ella posó su mano en el hombro de Loki y sonrió.
— Tranquilo, ya lo encontraremos… quizás pase lo mismo que la otra vez… recuerde que es una serpiente marina, por ende, debe estar sumergida en lo más profundo del río y se nos hace complicado llegar a ella…
— Cierto… lo había olvidado — sonrió —. Gracias Urd.
— Por nada — sonrió.
Se puso de pie ante la voz que la llamaba. Estaba sumida en un sueño profundo, pero aún así podía oírla con claridad. Se fue acercando hacia esa voz, no sabía donde, pero sabía que cerca estaba. Dio el primer paso y alertó al pequeño Ecchan que dormía sobre Fenrir. El movimiento también despertó a Loki, quien se incorporó y vio a la chica caminar lento tal cual zombi.
— ¿Mayura? — Se preguntó a la vez que refregaba uno de sus ojos para mejorar la visión y al verla irse, se puso de pie —. Ma… — algo le cubrió la cara impidiéndole gritar. Fijo la mirada en la desesperación y vio al pequeño Ecchan.
— Señor Loki, no la despierte…
— ¿Ecchan qué está pasando?
— Mayura está sonámbula… — dijo el pequeñito flotando al lado de su amo. Éste le indicó que marcharan también y fue así que ambos siguieron a la chica.
Caminaron en línea recta y luego pendiente abajo, sorprendiéndose de que ella pareciera deslizarse limpiamente por el camino de tierra y césped mientras Loki intentaba no patinar ni caer en el intento de bajar. Se detuvieron cerca del lago al cual ella fue acercándose. Temiendo lo peor, Loki fue tras ella pero Ecchan lo detuvo.
— Si la despierta, quizás se asuste… no le pasará nada — dijo seriamente el chiquito mientras volteaba y dirigía la mirada sobre una roca. Allí estaba la misma mujer de la vez anterior, pero Loki no la había visto, no se había percatado porque su mirada estaba clavada en Mayura que, lentamente, se iba sumergiendo en el agua.
— Mayura — quiso entrar pero… él no podía. Se maldijo, si entraba iba a morir y lo sabía muy bien. Apretó sus manos en puños y apretó los dientes, cerrando con fuerza los ojos cuando una voz lo sacó del letargo.
— Tranquilo, ella estará bien…
— No puedo respirar — se dijo en el sueño oscuro y profundo en el que estaba metida. Se tomó del cuello intentando respirar, pero era inútil. ¿Iba a morir? ¿Así? ¿En un sueño?
— Mayura…
Esa voz la hizo abrir los ojos, estaba bajo el agua y el poco aire que le quedaba se esfumó entre las burbujas. La imagen borrosa – por el poco reflejo de luna – de una chica con su misma imagen y un uniforme similar al que ella utilizaba la miraba fijamente.
Quería hablar pero si lo hacía ya no tendría aire. Algo de gran tamaño se enredó en su cintura y la envolvió de cuerpo entero. La chica la seguía mirando, pronto le mostró una pequeña sonrisa.
— Por fin, ¡Me encontraste! Llévame con el señor Loki… — dijo la chica entre lágrimas. Podía jurar que veía lágrimas en sus ojos.
— ¿¡El señor Loki!? — se preguntó confundida. ¿Qué era todo eso?
— Aún mi promesa sigue intacta… podremos estar juntos — dijo entre el llanto. Mayura, sin saber por qué, también empezó a llorar sin entender cuál era la razón por la que lo hacía.
— Juntos…
El ruido de las burbujas emerger hizo que la enredadera que la envolvía la arrastrara y la imagen de esa chica de similar apariencia desapareciera.
— ¿Quién eres? — preguntó Loki a la hermosa mujer de cabellera rosa pálida. Ésta le sonreía.
— Está de regreso — dijo a la vez que la joven emergía del agua con una serpiente envolviéndola por la cintura. Ella parecía desentendida y shockeada por algo. Loki no lo pensó y se acercó —. No ha cambiado nada — susurró la mujer y desapareció ante los ojos de Ecchan.
— Mayura… Mayura — la llamó cuando la tomó entre sus brazos. Ella tosió escupiendo un poco de agua. Acarició su mejilla con una mano y la observó directo a los ojos, dándole palmadas, luego —. Mayura ¿me oyes?
— Lo-Loki… — susurró haciendo que Loki entrara en un alivio profundo. La miró de arriba abajo y encontró una larga y gran serpiente enredada desde el pecho hasta los pies. La miró a los ojos y eran rojos como los de Mayura. Sonrió feliz, ya todo mejoraba de a poco.
El problema de hoy en día era que demonios debían hacer. ¿Fusionarlos? Era lo más probable. Hel estaba al tanto gracias a que Heimdall iba y venía seguido siendo el guardián de las puertas hacia Asgard y a los demás mundos.
— Viejo necesito dormir un poco — dijo el pequeño Fenrir. Loki observó el sillón en el cual Mayura dormía tranquilamente, sonrió.
— Está bien… yo seguiré un poco más… tú descansa, gracias por todo Fenrir — sonrió.
— Pero sólo un poco eh… necesitas dormir — dijo acurrucándose cerca de Mayura.
La puerta se abrió y detrás apareció Yamino con dos tazas y un plato con galleras. Loki sonrió al ver a su hijo con una expresión sorprendida por ver a su hermano mayor dormir sin reparar en el olor de las galletas recién horneadas.
— Traje café… pero sólo un poco — lo que menos quería era que su padre no durmiera por su obsesión. Podría continuar al día siguiente con tranquilidad y además no ganaría nada si se quedaba la noche en vela.
— Está bien… igual, en un rato iré a dormir… — sonrió.
Ambos tomaron el café, pero el cansancio era más fuerte por lo que partieron a sus habitaciones, no sin antes llevar a Mayura a su cuarto y a Fenrir junto a ella para que estuviera tranquilo.
— Señor Loki — las cortinas fueron corridas por el que llamó a su nombre. Loki se tapó hasta la cabeza deseando dormir un poco más por naturaleza de él el ser así. Yamino sonrió y volvió a cerrar las cortinas, lo dejaría dormir hasta el almuerzo.
Al dejar la habitación, Mayura apareció detrás con su uniforme escolar.
— Oh, es cierto… ya empezaron las clases nuevamente.
— Si y por suerte es un bonito día.
— Si, eso es cierto… vamos abajo que ya preparé el desayuno.
— ¿El señor Loki no desayunará?
— El señor Loki está descansando tranquilamente… ayer se quedó despierto hasta tarde.
— ¿Otra vez? — bajó la vista tristemente. Saber que él se quedaba sin dormir obsesionado con esos seres mágicos le dio pena y hasta tristeza, ella no quería eso para él.
— No se preocupe, el señor Loki es fuerte como no se imagina — sonrió para calmarla, pero ni él podía estar tranquilo con su propia mentira.
— Está bien…
— Demonios… — intentó abrir los ojos pero estaba tan cansado que quiso seguir un poco más.
Una voz lo llamaba, era conocida. Intentó despertar nuevamente, pero fue imposible otra vez. Se vio en una oscuridad implacable pero tan pura a la vez que logró confundirlo. La imagen de aquella mujer nuevamente se hizo presente.
— Hola…
— ¿Quién eres? — preguntó sin rodeos y sin dejarse llevar por la sorpresa. La sentía tan conocida que no sabía cómo demonios debía sentirse por ello.
— Qué modales… lo siento, pero no puedo decirte quien soy — negó de brazos cruzados —. Vine a decirte que debes hacer con las almas de Mayura…
— ¿Qué? ¿En serio? —dijo animado. Ella asintió con una sonrisa.
— Debes invocar a Levanteinn y con el anillo Doraupuniru ponerlo frente a Mayura junto a la serpiente y al ave… tan sólo pídelo desde el fondo de tu corazón, con todas tus fuerzas lo que realmente deseas para ella…
— ¿Sólo así?
— Loki, no queda tiempo… trata de tener la mente tranquila, dejar de lado la ansiedad, los nervios, sólo enfócate en lo que sientes y en lo que deseas hacer. Si no, tendrás que buscarlos otra vez porque ante el error, ellos se esfuman... son efímeros Loki… son las plumas de las alas de Mayura, si tú no logras fusionar las almas, ella jamás despertará…
— ¿Cómo sabes todo eso?
— Lo siento — sonrió negando —. Pero me dio gusto verte de nuevo…
— ¡Espera! — pero cuando estiró su mano, se incorporó en la cama notando todo oscuro. Refregó sus ojos y miró hacia sus costados, estaba en su cuarto. Bostezó posando su mano en la boca y se puso de pie. Abrió la puerta encontrándose con Mayura vistiendo su uniforme de maid.
— Buenas tardes, señor Loki — intentando reprimir una risita al verlo en pijama y con ese aspecto de zombi. Él arqueó una ceja y sonrió aplastando su mano en el cabello de ella y despeinándola.
— ¿Qué hora es?
— Ya van a ser las cuatro… ¿quiere que le traiga algo?
— Mmm… — sonrió picaronamente y le robó un fugaz beso, sorprendiéndola y no dándole tiempo a replicar sobre ello porque cuando se iba a quejar, él le había cerrado la puerta en la cara.
— ¡Señor Loki! — espetó molesta golpeando la puerta. Éste reía a carcajadas del otro lado. Había dormido demasiado.
— ¿Sigues con esa cara? — preguntó sin levantar la vista del libro que leía entretenidamente en su silla de escritorio. Mayura se mantenía en silencio, esquivándole la mirada ofendida aún. El tiempo que transcurría, la confianza entre ellos se estaba haciendo más grande. Hasta había días en que ella sólo le decía "Loki" sin signos de respeto.
Eso le era un alivio para el eterno dios. Cambió de página y siguió ignorando a la chica de ojos carmín.
El sueño volvió a su mente y el saber que él tenía el poder para lograrlo lo ponía más nervioso porque junto a la nueva data, más le angustiaba saber que en el más mínimo error, podía echarlo todo a perder.
— Mayura ¿damos un paseo?
— ¿Un paseo? — su atención volvió hacia el ido dios. Ella sonrió y asintió —. Está bien…
— Gracias — sonrió Loki más tranquilo. Así, quizás, podría despejar un poco la mente.
Yamino ya enterado, emprendieron marcha. Loki parecía ido, mirando al cielo y pareciendo pensar algo duramente. Mayura llevaba ropa de calle, cómoda y linda. En el camino se encontraron con Freya quien se unió a ellos, hablando amenamente a la vez que le proponía a Mayura nuevo diseños de su indumentaria de estreno.
— Suena divertido señorita Freya…
— Si, yo he pensado muchos diseños como para ti y el que más me gusta es el de conejita…
— ¿Conejita? — paró la oreja Loki al oír eso.
— No te preocupes, no es el típico de conejita que conocemos… — sonrió calmando a Mayura —. Es un traje de coneja… pero le adherí un vestido pequeño y muy lindo… te encantará…
— Me gustaría lucirlo — sonrió Mayura. Freya asintió de brazos cruzados, como si fuera la razón más válida para eso.
— Bien, cuando quieras, ven a casa…
— Si… — asintió Mayura —. ¿Quieren helado? — ofreció Mayura mirando a Loki. Éste parecía sereno, provocando tranquilidad en el corazón de la peli-rosa.
— Si… — sonrió Freya tomando su mano y apresurando el paso. Loki sonrió, jamás había visto de esa manera a Freya, tan alegre, tan feliz junto a Mayura. A su mente vino la pequeña Reiya, así era Reiya con Mayura, así de dulce.
Freya volteó la mirada hacia Loki, éste le sonreía. Sonrió al ver que Loki estaba sufriendo un retroceso. Ambas fueron hacia él y Freya le ensució la nariz con un poco de helado. Éste despertó.
— Tienes un poco de helado… — dijo burlona Freya señalándole la nariz. Los ojos de Loki se fijaron en su nariz amarilla y sonrió, observó a ambas mujeres que reían como chiquillas.
— Que graciosa, Freya — limpiándose con una servilleta que Mayura le ofreció.
La caminata continuó hasta que Freya se despidió, ella iba de paso. Loki se acercó a Mayura un poco más y deslizó su mano hasta la de ella, entrelazando sus dedos. Ella se sorprendió y miró sus manos, enrojeciendo. Loki sonrió dulcemente y apretó un poco más su mano.
— ¿Vamos a casa?
Ella asintió con la cabeza y le dedicó una tímida sonrisa. Él acarició con su dedo pulgar los nudillos de la chica.
— No olvides nunca nada, Mayura… — sonrió Loki. Ella se arrimó más a él, apoyando su cabeza en su brazo.
— Jamás…
— Señorita Urd — saludó Yamino al verla en la entrada de la casa —. ¿Vino usted sola?
— Si, el señor Loki me pidió si podía venir…
— El señor Loki no está, pero no tardará en llegar.
— ¿Salió? — se quedó sorprendida. Loki no salía de casa ni hacía otra que cosa que no fuera el buscar alguna pista para recuperar a Mayura.
— Si, se despertó de humor y salió a pasear con Mayura…
— Oh, ya veo — sonrió.
— Pase, puede ir al despacho si quiere, yo iré a preparar un poco de té.
— Está bien joven Yamino — sonrió y se dio paso a las escaleras.
— ¡Yamino! — dijo Loki en voz alta —. Hemos llegado…
— Señor Loki, señorita… — se sorprendió al verlos tomados de la mano. Sonrió, algo que siempre había querido ver en ellos desde que habían vuelto sabiendo de los sentimientos de su padre hacia la humana.
Mayura se sonrojó, pero no apartó su mano de la de Loki. Al contrario, apretó la mano de él haciendo latir cada vez el corazón de Loki con calidez.
— La señorita Urd lo está esperando en el despacho. Yo les llevaré té y galletas.
— Está bien — sonrió a su hijo cálidamente —. Vamos May — sonrió a la chica y la condujo con él al despacho.
Cruzaron la puerta y se encontraron con Urd de pie junto al escritorio. Loki se acercó con Mayura de la mano y se sentaron en los sillones, Urd los imitó en el sillón de enfrente.
— ¿Y? ¿Averiguaste algo, Urd?
— Si. Señor Loki he traído al ave y a la serpiente — extendió la mano y aparecieron las dos jaulas de oro. El ave fénix era adulta y la serpiente era enorme —. Evoque a Levanteinn…
Urd levantó la mano hacia Mayura y la durmió. Loki la tomó a tiempo y la recostó en el sillón. Convocó a Levanteinn y miró a Urd, ella le indicó que lo colocara sobre Mayura. Lo dejó verticalmente, entre las mano de Mayura. Urd había dejado que la serpiente se enredara en Mayura y que él ave se reposara en el pecho de la chica.
— Señor Loki… ahora es su turno — le dio espacio. Loki estiró su mano y dijo una serie de palabras en dialéctico escandinavo y Mayura comenzó a brillar y a elevarse. Se quedaron mirando como la fusión de los dos espíritus se introducían en Mayura y Levanteinn obtenía un aura oscura, obtención de la maldad que había en aquellas criaturas en el fondo de su corazón. El anillo Doraupuniru explotó por toda la maldad que fue a parar allí mientras que Levanteinn terminó fusionándose a Mayura, también. Los latidos se reflejaban en la imagen de Mayura que parecía despertar de un largo y horrible sueño. Los ojos de la chica permanecían vacíos mientras la magia seguía haciendo estragos para recuperar el pasado.
Loki quería lanzarse sobre Mayura y despertarla, pero Urd lo mantenía agarrado del hombro. Ella negó ante la desesperada mirada de Loki. Volvió la vista a Mayura y ella temblaba, tenía convulsiones sobre el sillón cuando cayó de golpe.
— Tiene que pelear contra sus demonios, tú no puedes hacer más nada. Ahora depende de ella despertar…
— ¡¿QUÉ?! — se escandalizó Loki, nunca le habían dicho eso. Ese no era el momento, si lo hubiese sabido hubiera usado otro tipo de magia. Urd, ya se las pagaría.
Sin poder hacer nada, se sentó junto a Mayura y colocó su cabeza entre sus piernas. La observaba sufrir en sueños. Maldición, pensó, no podría hacer nada por ella mientras durmiera, tan sólo esperar y velar por ella.
Y así fue…
— Señor Loki ¿no dormirá? — preguntó preocupado Yamino. Loki negó con la cabeza y observó nuevamente a Mayura.
— Ve a dormir, yo llevaré a Mayura a mi cuarto.
— Está bien… cualquier cosa, llámeme.
— Si, no te preocupes — sonrió Loki —. Gracias por todo, hijo.
— Es mi deber servirle, padre.
Mayura aún no despertaba, cosa que ponía nervioso a Loki. Volaba en fiebre y se quejaba constantemente. Fenrir dormía con ella en la habitación para que su padre durmiera un poco, siendo obligado por Yamino. En cuanto al padre de Mayura, lo mantenían hipnotizado con un poco de magia de las Norns para que no preguntara que era de su hija.
No podía mantener la calma aunque lo quisiera, no podía estar tranquilo al irse a dormir sabiendo que ella sufría en el más profundo y cruel sueño. Cómo deseaba que ella estuviera de vuelta y decirle todo para que entendiera todo lo que ocurría… como se lo había prometido.
La observaba fijamente, ella parecía dormir "tranquila". Ningún indicio de sufrimiento, ni de miedo. Podía suspirar tranquilo por un rato. Y sin más, se sentó en la silla junto a la cama y comenzó a leer el libro que estaba disfrutando antes de todo aquello. No podía concentrarse de lleno, no entendía bien lo que estaba leyendo y todo porque sus pensamientos estaban en ella, en la persona que dormía en esa cama que estaba frente a él.
Suspiró, tenía que calmarse. Un ataque de nervios no era bueno para él ni para nadie porque también sus hijos estaban con él y saber que estaba sufriendo o padeciendo algo, ellos se alarmarían y se preocuparían. Sonrió. Que buenos hijos los suyo.
Corrió la hoja y continuó leyendo. Observaba de reojo a la chica para saber si algo la tenía mal o si por alguna mueca la fiebre le subía. Pero nada, dormía con calma. Volvió a sonreír, que bella imagen la de ella. Su piel tan joven y tersa; las hebras de su cabello largo y rosado desparramadas en la almohada como un manto, brillando con su luz imaginaria, una luz que él sólo podía ver.
Se puso de pie y se recostó a su lado para observarla mejor. Estaba tan cansado y necesitaba dormir un poco, y el vago pensamiento de unirse a su sueño sobre su pecho lo llevó a ello. Recostó su cabeza en el pecho de la muchacha y cerró los ojos, oyendo los incesantes latidos de su corazón, resistiendo como una guerrera la lucha por su vida. Así pudo dormir, tanta paz y felicidad sintió a su lado.
Unas suaves caricias recorrían su rostro, largos y finos dedos se enredaban en su cabello. Que agradable sensación, pensó. Abrió lentamente los ojos y lentamente fue incorporándose. Se encontró con una familiar mirada que lo observaba fijamente.
— ¿Ma-Mayura? — tartamudeó al ver a la chica que lo imitaba, sentándose y recostando su espalda en las mullidas almohadas.
Ella lo miró en silencio y luego miró sus nudillos, frunció el ceño. Loki se quedó arrodillado junto a ella, intentando entender que era todo ello… ¿había despertado o era un sueño? Se pellizcó la mejilla y sintió dolor, así como sintió una pequeña hinchazón.
— Despertaste… — susurró casi en silencio. Mayura parecía pensativa, pero luego se limitó a sonreír y a observarlo como si fuera una criatura.
— ¿Loki? — preguntó ella con un suave tono.
No era la primera vez que lloraba, pero si delante de ella. La abrazó y la aferró a él, intentando apartar esos pensamientos de que todo aquello era su imaginación. Era real, podía sentirla y más cuando ella enredó sus brazos alrededor de su cuello. Ahora podía estar más tranquilo, ahora si podría sonreír sin fingir.
— Mayura… Mayura — la llamó intentando saber si era ella, las dudas surgían de a poco así como el miedo a que no haya funcionado nada —. ¿Eres tú?
— ¿Eh? — él la apartó un poco y tomó el delicado rostro con sus manos —. ¿Qué ocurre, Loki? — preguntó.
— ¿No recuerdas nada? — la miró a los ojos. Ella se quedó pensativa, no entendía al parecer de que estaba hablando —. ¿Te dice algo ave Fénix o serpiente marina?
— Mmm… ¿no son seres mitológicos? — preguntó.
— Pero… ¿recuerdas algo acerca de ellos? ¿Haber tenido contacto…?
— Mmm… yo… yo… — se puso pensativa poniendo un dedo en su frente y frunciendo el ceño con fuerza. Loki sonrió al ver aquel gesto que no veía hacía añares por parte de ella.
— No hace falta que lo recuerdes… ¿Qué recuerdas?
— Yo… recuerdo… — la cabeza de Mayura estaba completamente hecha trizas, los recuerdos y las memorias eran confusas y extrañas —. No sé como decirte… pero… siento que… nada tiene sentido…
— Es normal — frunció los labios —. Bueno, primero intentemos reconstruir tus recuerdos y luego te cuento lo que ha pasado…
— Está bien… pero antes quiero una cosa…
— ¿Qué?
— Quiero un helado de vainilla…
— Está bien, le diré a Yamino que vaya por él.
— ¿Está Yamino? — dijo entusiasmada —. ¿Me haría un pastel de crema y frutillas…? El que me gusta…
Loki se sorprendió, eso no se lo esperaba. Su mente volvió al pasado y recordó algo…
— ¡Yamino! — dijo la niña de cabellos rosados.
— Hola pequeña Mayura…
La niña vio detrás al pequeño detective y le sonrió, éste le devolvió la sonrisa. La vista rojiza volvió al de cabellos verdes y ante él juntó las manos como en una plegaria.
— Yamino ¿me harías un pastel de crema y frutillas? Por favor — le pidió la chica en súplica. Éste sonrió y asintió.
— Está bien, vayan ambos arriba y les llevaré el pastel…
— ¡Que bien! — sonrió la chica. Loki se acercó y le extendió la mano, pidiendo con aquel gesto que le tomara. Ella sonrió y tomó la mano con euforia.
— Vamos… tendremos que esperar.
— Pero vale la pena… los pasteles de Yamino y todo lo que él cocina es rico… — sonrió la chica caminando de la mano con Loki. Éste notó el sonrojo que Mayura intentaba pasar desapercibido con su amplia sonrisa. Sonrió enternecido y la condujo a su despacho.
— Yamino — apareció Loki en la cocina. Su hijo estaba observando unos catálogos de electrodomésticos. Loki rió al ver como éste intentaba esconder torpemente la revista y parecer que estaba haciendo algo productivo —. Yamino, no me molesta que mires tus catálogos y compres… me alegra que hagas lo que te gusta…
— Si-si padre… — sonrió apenado.
— Bueno… a lo que vine…
— ¿Desea algo? — preguntó curioso.
— Si, un pastel de crema y frutillas…
— ¡Qué alegría! Quiere comer algo dulce… y yo que creía que ya se le había ido el gusto por los dulces… — Yamino derramaba cataratas de lágrimas de la emoción por poder cocinar algo que le encantaba hacer, repostería.
— Nop… — negó sonriente —. Es para Mayura…
— Oh… entiendo… — volteó hacia la cocina —. Dígale a la señorita que… — se quedó sin habla y volteó sorprendido hacia su padre, lo vio sonreír con malicia… eso quería decir que… —. ¡La señorita Mayura ha vuelto! — dijo en un grito de alegría. Qué bien, estaba devuelta y eso significaba que las cosas habían salido bien. No preguntaría nada por ahora, se pondría manos a la obra con el pastel y después preguntaría todo acerca de cómo había pasado —. Enseguida me pongo a hacer el pastel… dígale que aguarde un momento.
— Gracias Yamino — sonrió cariñosamente para su hijo, lográndolo sonrojar de pena. Cuando su padre era cálido solía apenarlo bastante.
— ¡Papá! — gritó el cachorrito desesperado, entrando a la cocina —. La chica misterio está despierta…
— Lo sé, Fenrir… — sonrió Loki —. Justamente, vine a la cocina para decirle a Yamino que preparara un pastel para ella…
— ¿Pastel? — El cachorro sacudió la cola —: Yo también quiero…
— Claro, todos comeremos pastel — sonrió Loki y observó a Yamino que ya estaba haciendo la mezcla.
— Vayan yendo a la habitación de la señorita, yo termino esto y subo con algo de té para compartir — sonrió alegremente Yamino. La noticia era muy buena y había que festejar.
Mientras…
Mayura intentaba recordar algo de lo que había ocurrido, pero nada, todo era demasiado confuso y extraño aún. Eso le sonó a misterio. Despertar sin saber nada de lo que había pasado y encima tener recostado a Loki sobre su pecho también le desconcertó. ¿Habría perdido la memoria? Debía investigarlo… pero con tiempo.
Miró hacia la ventana cuando la puerta se abrió de nuevo y detrás apareció Loki y Fenrir. El cachorro corrió hacia ella y se le lanzó encima, ella lo atajó a tiempo y lo acarició con mucha alegría, estaba igual que siempre. Loki la observaba con ternura, se sentó en el borde de la cama y le colocó algunos cabellos rebeldes detrás de la oreja, despejando el lindo rostro de la chica. Ella lo miró y le sonrió.
— Loki… Fenrir sigue igual…
— Si, sigue igual de glotón, también — sonrió con burla ante la mirada asesina que su hijo le dedicó.
— Debería comer menos — dijo la chica cuando levantó al cachorro para ponerlo a la altura de su rostro —: En cualquier momento rodará… — y dejó escapar una pequeña risa.
— Yamino en cualquier momento subirá con tu pastel y té…
— ¡Que bien! Extrañaba sus pasteles… — luego calló por unos minutos. Loki la observó, parecía triste —. Loki… me explicarías que pasa… es que tengo dudas…
— ¿Como cuáles?
— Tengo recuerdos raros… tengo recuerdos de cuando éramos chicos… y… también… de mi adolescencia… y tú — lo miró con sorpresa —: Tenías este mismo aspecto…
— Bueno… — procesó lo que había escuchado y desvió la vista pensando —: Mira… has tenido una semana terrible y es preferible esperar un poco… has dormido mucho y veo que estás confundida… así que esperaremos que pase este día y mañana hablaremos mejor ¿Qué dices?
— Mou… — hizo un pequeño puchero, ella quería resolver sus dudas. Pero no había otra, además la sonrisa de Loki la había desarmado, parecía emocionado de verla. Raro. Sonrió y asintió —. Está bien, esperaremos a mañana, pero — levantó el dedo índice y lo agitó frente a él —: Mañana me dirás todo ¿si?
El tomó aquel dedo y le sonrió ampliamente —. Si, te diré todo…
— He llegado con el pastel y el té — dijo Yamino entrando con Ecchan. El fantasmita se posó en la cabeza de Mayura, ella condujo la mirada hacia él —. Que alegría verla de nuevo señorita Mayura…
— Igual digo Yamino — le sonrió alegremente. Su vista volvió a su cabeza —. Loki… — sonó interrogante, éste la miró.
— ¿Qué ocurre?
— ¿Qué es esta cosita rosada que está en mi cabeza y tiene cara? — todos miraron a Ecchan y sonrieron ante la mirada ingenua de Mayura quien sostenía al pequeño entre sus manos, ahora.
— Él es Ecchan… es un fantasmita y siempre está contigo…
— ¿En serio? — lo puso cerca de su cara —. ¿Tú cuidas de mí?
— Si… punyaan — dijo el pequeño. Mayura sonrió alegremente.
— Gracias… un fantasma me cuida… eso es misterioso… — sonrió y los demás también.
— Bueno, como la señorita Mayura está de vuelta… festejemos con este rico pastel a pedido de la anfitriona — sonrió Yamino y todos aplaudieron.
Continuará…
N/A: OHHHHH! DIOSSS! HEMOS LLEGADO A LO QUE SEGURAMENTE ESPERABAN ¿NO?
Holitas y perdón por la tardanza, es que estoy preparando una sorpresita para el próximo capítulo y me faltan poner unos toques y ya lo publicaré para ustedes. Espero que les guste este capítulo y espero muuuuchos comentarios eh!
¿que opinan de la nueva Mayura? ¿y que me dicen de la mujer que apareció? ¿quien podría ser? === en una review je xD
Muchas gracias por acompañarme en esta travesía que poco a poco va atando cabos y buscando su final :)
Sayonara minna!
