Capítulo 18: El gran día.

Todos estaban en la entrada de la mansión de Loki. De a poco iban llegando, partirían a Asgard para tomar los últimos recaudos y empezar con su misión. Mayura estaba realmente nerviosa, por primera vez iría a un lugar realmente extraño y misterioso. Apretó fuerte la mano que Skuld le daba.

— Tranquila, todo saldrá bien — susurró Verdandi, Mayura sonrió.

— Estamos todos ¿no? — preguntó Loki y de la nada apareció Freyr volando en su Gullinbursti y aterrizando con Heimdall de tal manera que quedaron estrellado contra el suelo.

— ¡Tonto! ¡Ten más cuidado! — se quejó Heimdall dándole un coscorrón a Freyr y a éste le salió un chichón.

— Perdón amigo Heimdall, pero Freyr estaba muy ansioso por este gran día en el que mi Yamato Nadeshiko por fin podrá recuperar su alma.

— Si, si, si… todos están iguales, ahora saca a Skidbladnir para irnos ya — sentenció Heimdall.

— Yo, el grandioso Freyr, les presento al nuevo y mejorado Skidblandnir con tecnología de última y aire acondicionado — dijo orgulloso de su nuevo diseño, bien moderno. Tenía escrito el nombre del barco en uno de sus costados y la madera era de un color más clara que la de antes. Ya en su puesto de mando, apretó un botón y aparecieron dos escaleras mecánicas que descendían para que los demás pudieran subir —. Esto de vivir en el mundo humano trae sus ventajas… — sonrió danzando como tonto por el avance tecnológico que llevaba su nuevo barco.

Heimdall negó avergonzado por las actuaciones raras que tenía Freyr en ese momento y decidió que abriría la entrada más fácil para todos… el arco iris de Bifrost. Todos se elevaron en el gran barco y partieron hacia Asgard.

Loki bostezó, era temprano aún y algunos de ellos habían caído dormidos (Mayura, Fenrir, Skuld, Freya y Narugami) y el resto estaba pendiente de ver la morada nueva de los dioses.

Todo estaba reconstruido gracias a las Norns y a Hel que se habían encargado, en parte, de Asgard, también. El palacio de Loki estaba vacío porque los únicos que lo habitaban eran todos ellos y la mayoría vivía en Midgard.

— Falta un tramo todavía — suspiró Loki. Urd y Verdandi disfrutaban del té que Yamino había servido y Freyr y Heimdall estaban observando el camino.

— Freyr ¿sabes hacia donde tienes que ir? — preguntó Heimdall, Freyr asintió. Heimdall solía desconfiar del dios aquel por lo tonto y despistado que era.

— Sí mi buen amigo Heimdall… ¿Cómo puedes dudar de "el gran Freyr"? Debería darte vergüenza, yo tan magnífico y poderoso soy cuestionado por un plebeyo como tú…

— ¡¿A quién le dices plebeyo, imbécil?! — dijo molesto Heimdall. Luego se dio cuenta que montaba una escena y le dio la espalda, yéndose de allí.

Loki observó hacia donde estaba Mayura durmiendo con Fenrir y Ecchan. Sonrió, eran tan lindos verlos dormir así que se quedó embobado como niña enamorada observándolos. Urd y Verdandi se miraron y suspiraron resignadas. Eran todos unos idiotas.

Despertó y no entendía donde se encontraba, pero aquella cama era realmente cómoda y enorme como para cinco personas. Se sentó dispuesta a ponerse de pie, se fue acercando hacia la ventana, pero se detuvo cuando se vio en un espejo a su izquierda. Llevaba un hermoso vestido de seda fina color vino y se amoldaba a su cuerpo perfectamente; realzaba su pecho, remarcaba su cintura y la tela en caída era abundante y acolchonada tapando sus muslos. Sus hombros tenían una franja da tela que se unía al vestido y dos volados en estos simulaban mantener al vestido en su cuerpo.

Se observó y se vio deslumbrante, pero sus ojos estaban cubiertos por una leve niebla; sus mejillas estaban un poco sonrosadas y su tez era pálida como un papel. Sentía frío, mucho frío. Un rayo de luz se proveyó de las cortinas y la hizo voltear. Se dirigió lentamente y cuando corrió las cortinas se encontró con un lugar realmente frío y desolado. No entendía que demonios hacía allí y la pregunta inevitable llegó

¿Los demás?

Salió de allí y corrió por los pasillos desesperadamente, gritando nombres y llorando por el miedo a estar sola. Pero lo extraño es que las lágrimas no caían y sentía como que eso ya era natural en su vida, la sensación de falta se esfumó y llegó a la puerta de entrada. Salió al frío y corrió dejando huellas, hundiéndose y cayendo una y otra vez, enfriándose cada vez más y buscando lo que no sabía. Era inútil correr, jamás se alejaba. Retrocedió y volvió a encerrarse. No había escapatoria.

Y se quedó allí, esperando por alguien… alguien que no venía. Cada vez hacía más frío y volvió a dormirse, sentada en un sillón.

— Mayura… despierta — la visión era algo borrosa, no distinguía la figura pero sí la voz. Era Loki —: Vamos dormilona… llegamos… — sus ojos vieron al castaño sonriente y se sintió triste, herida. Sonrió forzada.

— Sí… perdón — levantándose y notando vacío el barco. Tomó la mano que Loki le tendió y lo siguió a cubierta. Sus ojos se abrieron al máximo… eso era el paraíso mismo.

Asgard, la tierra sagrada de los dioses.

— ¿Qué dices? — sonrió Loki. Mayura lo observó y éste parecía sereno, como si estuviera realmente donde tenía que estar.

— Perdón… — susurró Mayura apagadamente, Loki la miró confuso.

— ¿Por qué debería perdonarte?

— Has sufrido mucho por mi culpa y ahora me doy cuenta de que aquí es tu lugar — posando una mano en la mejilla de Loki y sonriéndole con lágrimas en los ojos —: Te alejé de tu hogar.

Loki negó con una sonrisa y la abrazó con un brazo, apoyando su cabeza en la coronilla de Mayura.

— Ashhh pero qué chica — dijo con burla —: Parece que no entiendes…

— ¿Qué cosa no entiendo?

— Que mi lugar es a tu lado… me imagino porque me dices eso, por que me vez tranquilo ¿no?

Mayura se sorprendió por lo rápido que era Loki para leer sus gestos y pensamientos. Él besó la frente de la chica y la miró a los ojos, atrapándole la nariz con sus dedos y tirando de él.

— ¿Quieres saber por qué estoy tranquilo? — Mayura asintió y Loki sonrió —: Porque tú estás aquí conmigo… no he vuelto solo…

Mayura sonrió con pena y miró hacia el brillante y armonioso Asgard. Una vez el barco anclado, todos bajaron para dispersarse e ir cada uno a su castillo. Mayura fue con Loki, Yamino, Fenrir, Ecchan y las Norns al castillo real.

— Te enseñaré tu habitación — sonrió Loki.

— ¿Mi habitación?

— Bueno… — se rascó tímido la nuca —: Es que yo… pensaba traerte a vivir conmigo cuando lograra deshacer esa maldición… claro, si tú quieres…

Mayura sonrió y asintió.

— Pero sólo con una condición — Loki la miró intrigado —: ¿Quieres saber? — dijo con una mirada picarona. Loki asintió —. Bueno, me quedaré contigo si compartimos habitación — sonrió traviesamente. Loki asintió y la abrazó por la espalda, conduciéndola, así, hacia su cuarto.

— Espero que te gusten los decorados y los vestidos que hay en los armarios…

— ¿También ropa?

— Claro… sino cómo va a estar mi princesa ¿desnuda, mostrando todo por ahí? Puff, eso sólo en privado…

Ambos rieron y entraron a la habitación. Era realmente espaciosa y preciosa, toda elegante y sofisticada. Quedó maravillada, observando las cortinas, las sábanas y cuando Loki abrió el armario grande quedó anonadada con el vestíbulo lleno de vestidos de toda clase, colores, telas y modelos. Loki observó un par y eligió uno violeta que le pareció simple y cómodo. Mayura lo tomó y se encerró allí para probárselo; le quedó perfecto y salió a su encuentro, dejando a Loki encantado con lo hermosa que se veía.

— Vamos princesa — ofreciéndole su brazo, ella lo tomó y lo acompañó con una sonrisita divertida.

— Loki ¿podemos hablar? — le preguntó Mayura sentada bajo una de las ramas del árbol de Yggdrasil.

— ¿De qué? — dijo despreocupado. Mayura suspiró melancólica.

— Ya sé donde me encuentro…

Loki se levantó de golpe con los brazos, sosteniéndose — ¿Qué quieres decir?

Mayura apartó la mirada y miró hacia el árbol, acariciándolo. Llevó su mano a su pecho y sollozó.

— Tengo frío Loki… mucho frío — y la imagen de Mayura comenzó a brillar. Loki se horrorizó ¿Qué era todo eso?

— ¿Mayura?

— Hasta pronto — y se desvaneció en millones de partículas de brillo.

— ¡MAYURA! — gritó al ver que la brisa descendía con las pequeñas partículas de la chica —. ¡Maldición! — se puso de pie y llamó a los gritos a Fenrir que en cuestión de segundos apareció con Ecchan en su lomo.

— Padre ¿Qué ocurre? — dijo agitado.

— Me voy a Niflheim ahora, avísale a los demás — dijo complicándose la existencia al decidir bajar por el árbol Yggdrasil.

— ¡Padre! Así no llegarás más — le dijo Fenrir.

— Debo apurarme — descendiendo y desapareciendo.

— Voy contigo — gritó y Ecchan se soltó del cachorro —: Ecchan avísale a los demás ya… yo iré con mi padre…

— Si — dijo el pequeño shikigami y salió volando a toda velocidad. Fenrir se dispuso a seguir a su padre.

— Utgard — susurró cuando llegó al lugar. No había tiempo que perder, pero una voz que no oía desde aquella vez que había ido para pelear contra Balder, lo llamó.

La muchacha de cabello morado se acercaba a él con una gran sonrisa y junto a ella estaba el que supuestamente había muerto en manos de Urd. Utgarda Loki

— Spica… Utgarda — dijo sorprendido. Ellos sonrieron y lo hicieron pasar al castillo, a pesar de que Loki se había negado porque estaba apurado.

— Sabemos lo que ha pasado, por eso queremos darte algo…

— ¿Algo?

— Si, no será nada lindo lo que verán…

— ¿De qué hablan? — dijo sin entender. Ambos se miraron, Utgarda parecía indiferente, pero Spica demostraba tristeza.

— Mayura… ella… — tragó fuerte Spica. Pero Utgarda le tocó el hombro y ella lo miró, éste negó.

— Yo te lo diré… aquella humana está consumida por el odio… Varios gigantes se enteraron que un alma humana viva estaba perdida en Niflheim en donde fluyen los doce ríos del manantial, Hvergelmir. Muchos de aquellos han muerto por obra y gracia de la criatura que se escondía allí… muy pocos regresaron con vida porque, muy en el fondo, fue misericordiosa esa mujer en el ruego de que tenían familias y que ellos sólo habían cometido un error.

— Ten cuidado Loki… Mayura quiso pelear contra Hel cuando ella fue a ver que ocurría allí…

— ¿Qué? — se sorprendió —: ¿Cuándo fue eso?

— Hace dos años…

— ¿Y por qué no me lo dijo?

— Porque no quería preocuparte… ella quiso corroborar si era Mayura y sí, lo era… pudo salvarse porque ella domina esas tierras y conoce cada rincón de ella… lo más triste de todo eso es que… — vio a Loki destrozado, pero aún así se lo dijo —: Mayura no puede huir de allí… Hel envió dos de sus lobos para que protegieran ese lugar e hicieran marchar a los visitantes… ellos comunicaron que suele salir de la casa y correr desesperada, intentando escapar… luego, pareciera recuperar la cordura, entra al castillo y se queda allí, observando desde la ventana.

Dolor era poco. Ahora entendía mejor por qué Mayura decía que tenía frío. Sollozó, de alguna manera debía sacar esa angustia que se le atravesaba en la garganta. Dolía tanto todo eso.

— Toma — Utgarda le dio a Loki una espada.

— No haré daño a la persona que amo… así que no lo necesito… — suspiró —: Pelearé cuerpo a cuerpo con ella… sentiré a través de sus golpes el dolor de su alma… pero mi sufrimiento no será mayor que el que ella lleva en su interior.

— ¡Papá! — gritó el pequeño al verlo en la entrada del castillo.

— ¿Ese es Fenrir? — dijo ilusionada Spica. Loki sonrió y asintió.

— ¿Mamá? — preguntó algo sorprendido y cuando sintió el aroma familiar de ella, se alegró y lanzó sobre ella —: ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Qué felicidad! — gritó en sus brazos y ella lo acarició y besó en la cabeza.

— Estás grande hijo — sonrió. Loki sonrió y miró el árbol de Yggdrasil y luego a Fenrir.

— Mamá, estás hermosa, te ves bien.

— Ay tampoco para tanto — sonrió ella apenada.

— Fenrir — dijo Loki y éste lo miró —: Quédate con tu madre…

— ¡No! yo te acompañaré padre — dijo bajándose de su madre, ella sonrió.

— Quédate aunque sea un rato… seguro que tienen mucho de qué hablar — dijo con una tierna sonrisa —: Yo iré por Mayura…

— ¿Qué? ¿Qué ocurrió papá? — dijo preocupado.

— Mayura está lejos… yo tengo que ir por ella… ve después, Hel seguro también te esperará…

— Pero papá… — Loki había desaparecido —: Ese viejo es más terco — dijo indignado, Spica sonrió y acarició a su hijo.

— Es tu papá y debes aceptarlo así — sonrió —: Así que te pediré el favor de que le lleves esta espada si puedes…

— Claro — Utgarda se acercó y cambió el tamaño de la espada en una daga que Fenrir llevó en la boca —: Hasta luego mamá…

— Hasta luego y ven a visitarnos — dijo sonriente al ver a su hijo una vez más.

Un lugar realmente mágico se avecinó a los ojos de Loki. Era Svartalfheim, la tierra de las hadas. Loki dio un par de vueltas, algo perdido pues se había alejado demasiado del árbol Yggdrasil por curiosear un poco. No estaba para jugar, él debía seguir su camino, Mayura lo esperaba.

— ¿¡QUÉ!? ¿¡POR QUÉ!? — gritó Yamino al oír las palabras de Ecchan, de que su padre se había ido. Aún no sabían bien por qué y seguramente las Norns sí lo sabían.

— Apurémonos — dijo Ecchan desesperado, la idea de que algo le pasara a su amo lo aterraba.

Cuando salieron del castillo, allí estaban las Norns, Narugami, Heimdall, Freyr y Freya esperándolos con una sonrisa. Yamino, emocionado, corrió hacia ellos, nadie dejaría a su padre solo en esa y eso lo alegraba tanto.

— Gracias — dijo desde el fondo de su corazón —: Muchísimas gracias.

Todos fueron hacia donde estaba el árbol del mundo y desde allí usaron la magia rúnica. Loki solía ser demasiado impulsivo y solía, también, olvidar que podía usar magia. Freyr se encargó de la magia rúnica y todos desaparecieron.

— Hasta que por fin — dijo Loki pesadamente, cayendo en el mundo de las tinieblas, Niflheim. Tan sólo hizo un par de pasos y chocó con alguien.

— Fíjate tonto por donde caminas…

— ¿Hem… ¡Heimdall!? — dijo sorprendido, el peli-morado le sonrió arrogantemente.

— Así es Loki…

— ¿Cómo fue qué…? — y allí cayó, podría haber usado la magia. Y todo por copiar lo mismo que hizo aquella vez que no utilizó la magia para no ser descubierto, aunque en aquella ocasión fue diferente y, ahora, del apuro mezclándose con la desesperación hizo que sus neuronas no conectaran y bajara por el gran árbol que conecta todos los mundos.

— Ay Loki — negó resignado —: Eres un tonto…

— ¿Qué haces aquí?

— Querrás decir… "¿Qué hacemos aquí?" — sonrió amistosamente y se hizo a un lado, la niebla se dispersó y allí estaba todos sonriendo para Loki.

— ¿Chicos? ¿Están todos? — dijo embargado por la emoción, sus amigos jamás lo abandonaría. Idiotamente, se puso a llorar frente a ellos cosa que indignó a Heimdall – aunque para éste no era la primera vez que lo veía llorar – y éste le dio un golpe en la cabeza —. ¡Autch! — se quejó sobándose la cabeza y fulminándolo con la mirada, Heimdall se hacía el desentendido.

— Señor Loki vayamos por Mayura — se acercó Skuld agarrándolo de un brazo y abrazándolo.

— Es cierto Loki, ella nos espera — dijo Freya agarrándose de su otro brazo y abrazándolo.

Loki las miró sonriente, emocionado y sus ojos fueron hacia su hijo quien hizo una pequeña reverencia con una mano en su corazón y le guiñó un ojo. Narugami lo apuntó con su espada y le sonrió animadamente; Freyr sonreía cruzado de brazos y mostrando disposición a su "enemigo"; las Norns, Urd y Verdandi le sonreían amigablemente, demostrándole el cariño que sentían por él al traspasar tantas cosas durante todos esos años y sus más sinceros respetos hacia su nuevo rey.

— Gracias — susurró Loki.

— Señor Loki — gritó Ecchan posándose en su cabeza, éste giró sus ojos hacia el pequeño fantasmita.

— Gracias a ti, también, Ecchan.

— ¿Qué esperan? Basta de llantos y vayamos a hacer lo que tenemos que hacer — dijo molesto Heimdall.

— Señor Heimdall… debería dejar de ser gruñón — murmuró Skuld divertida.

— El señor Heimdall está impaciente — susurró Verdandi.

— Porque él también quiere ver a la señorita Mayura — acotó Urd.

— ¡N-NO! ¡No es eso! — dijo colorado y enojado; esas mujeres sólo querían hacerlo quedar en ridículo, pensaba. Loki palmeó su hombro y éste lo miró desconcertado porque ahora sonreía más tranquilo.

— Vamos, yo también quiero verla — y empezó a caminar.

Heimdall sonrió y lo siguió. Los demás le abrieron paso a Loki para que fuera adelante, y ellos lo siguieron detrás.

— Has llegado primero — sonrió la muchacha al ver al cachorro de lobo aparecer con la daga.

Dejó la daga en el suelo y saltó a los brazos de la joven pelirrosa. Ésta sonrió al sentir al pequeño con ella.

— Hermana Hel — gritó Fenrir feliz.

— Yo también te extrañé… — y lo dejó en el suelo. Éste le movía la colita emocionado. La chica caminó hacia la daga y la transformó en espada —: Papá no querrá usar esto contra Mayura… — sonrió y con su magia transformó a la espada en un báculo con forma de media luna —: Levanteinn dos — rió a lo bajo.

— Bien hecho, hermana Hel — dijo feliz Fenrir y Hel sonrió complacida, a todos nos gusta que nos feliciten por algo y Hel era felicitada constantemente por su padre y hermanos, quienes estaban orgullosos de ella.

— Ahora todo será más fácil para papá…

Continuará…


N/A: Holaaaa! Esta vez actualicé rápido, es que estaba de buen humor y quería ser más buena con ustedes, me he estado portando mal en no actualizar seguido pero deben entender que no tengo tiempo con la universidad y además me estuve tomando vacaciones con respecto a Loki y es por eso que no subo seguido y ando subiendo de Naruto… hay que tomarnos un respiro.

Muchas gracias por leerme y saben que pueden dejar cuanto review quieran que yo contesto a todos (a los que tienen cuenta ya que los que dejan comentario como espectador no puedo enviarles MP)

Besos y espero que les guste el capi =)

Sayonara!