Capítulo 19: Dolor

— Freyr deja de quejarte — se molestó Heimdall, abrazado a sí mismo y frotándose los brazos para darse un poco de calor.

El dios del tiempo (referido al clima, no que viaja en el tiempo xD) se abrazaba a sí mismo a la vez que un moco congelado le colgaba de la nariz y tiritaba como loco del frío. Narugami no estaba tan alejado de eso, porque temblaba del frío y tenía la nariz congelada. Freya se había colocado un tapado abrigado por lo que podía soportarlo, Yamino intentaba ver algo, pero el viento no se lo permitía así que sacó un pequeño artefacto extraño que se lo colocó en la cara, parecía una máscara y con eso podía tranquilamente ver por donde iba. Las norns estaban muy poco abrigadas, pero no se quejaban – Skuld un poco –, aún así siguieron a Loki quien no la pasaba mal ya que él era la fuente de calor.

Divisaron las puertas de lo que simulaba ser un mausoleo. Abrieron las puertas y dentro ya no hacía frío. Pudieron entrar en calor al ponerse frente a la chimenea, aquella parecía ser la casa de alguien.

Loki y las Norns dieron vueltas por los alrededores, pero aún no veían a nadie.

— Parece que tenemos visitas.

— Vamos a recibirlos…

— ¿Hola? — dijo Loki, pero nadie respondía.

— Tengo hambre — dijo Narugami y éste miró a Yamino quien se puso nervioso por la extraña mirada del dios del trueno —: Mi buen amigo Lentes… es cierto que cocinarás algo ¿no?

— Cla-claro — dijo nervioso y salió corriendo. Loki suspiró con una gota en la sien, eso era lo mismo de siempre.

— Señor Loki… mire hacia allí — señaló Urd con una sonrisa hacia la oscura y gran puerta. Miró intrigado y de allí salió una pequeña persona cubierta por una capa oscura y un libro en una de sus manos.

— Bienvenidos todos a mi casa — sonrió levantando su rostro. Los ojos de Loki se agrandaron a más no poder, aquella bella criatura era su pequeña hija Hel. Corrió a abrazarla y ésta se sorprendió por tal muestra de cariño que aceptó agradecida y feliz.

— Hija, estás preciosa — acariciándole el cabello.

— Papá, te extrañé…

— Yo también, cariño — abrazándola más fuerte.

— Tengo hambre — e inmediatamente reconoció aquella voz chillona. Miró hacia abajo y allí estaba Fenrir.

— Llegaste antes que nosotros — sonrió.

— Mamá me ayudó — sonrió.

— ¿Hermana Hel? — dijo Yamino sorprendido. Ella abrió sus brazos hacia su hermano quien lo abrazó —: Estás grande… y muy linda.

— Gracias, tú sigues igual de cariñoso… no cambias — le sonrió.

Ya una vez todo acabado el tema emotivo del reencuentro, todos se pusieron a hablar de lo que en realidad habían venido. Hel comunicó acerca de lo que había notado cuando descubrió que en aquel extraño castillo y era a su habitante.

— Cuando fui la primera vez a investigar, me llamó mucho la atención el castillo cerca de la fuente… entré a ese campo y debo admitir que aunque esté en parte de mis dominios, me ha costado muchísimo ingresar.

— Ese lugar ¿Cómo es? — preguntó Narugami.

— Frío… muy frío — dijo desanimada —: Hace más frío que aquí…

— Pobre Mayura — susurró Ecchan. Hel suspiró y asintió; ella también pasaba por lo mismo, pero parecía que nadie lo notaba. Loki sonrió y tomó la mano de su hija.

— No te preocupes, Hel… yo seré la calidez que entibie tu interior — susurró. Su hija se sonrojó y asintió más tranquila, su padre siempre pensaba en ella.

— Quise entrar al castillo, pero ella salió y me atacó…

— ¿Qué te hizo? — preguntó Heimdall. Hel entristeció.

— Ella sale, como cada semana, corriendo desesperada como si buscara escapar de allí y cuando se da cuenta que es inútil, vuelve a entrar… ese día yo fui porque había escuchado que muchos gigantes no volvían, fui a investigar y me encontré con el castillo cuando quise entrar, una extraña mujer en un hermoso vestido me sorprendió apareciendo por atrás… pero no me hizo daño, sólo cuando la reconocí me atacó con la lanza que le pertenecía al señor Odín, Grungnir. No llegó a hacerme daño, pero parecía cegada por el odio.

— Maldito Balder — se quejó Heimdall.

Loki tenía la mirada perdida, no podía echarle toda la culpa a Balder porque si él hubiera vuelto antes, ella no estaría de esa manera. En parte era su culpa por haberla dejado sola por mucho tiempo y por haberle mentido porque creyendo que no diciéndole la verdad la protegería, fue todo lo contrario, terminó involucrada.

Se tomó de la cabeza, tapándose los ojos y apartando su pelo. Quería llorar, maldecir, algo, pero no podía, no sentía fuerzas. Sintió la sutil caricia de su hija en su mano y un apretón. La miró y ella le gesticuló con los labios "no te rindas".

— Ahora deben descansar — se levantó Hel —. Es tarde y no hay nada que hacer por ahora… — miró a su padre —: No te preocupes, Mayura está vigilada por mis lobos — sonrió a su padre y éste asintió —: Siéntanse como en su casa, las habitaciones están al final de éste pasillo… no se preocupen, no hay nada raro ni escalofriante — sonrió con pena —: Eso quedó en parte del pasado y ahora todo es más tranquilo por aquí…

— Hermana quiero preparar la cena, ¿Dónde está la cocina?

— Oh, yo te indico hermanito — sonrió llevando a su hermano a la cocina.

Urd y Verdandi se pararon junto a Loki, éste las miró.

— Señor Loki, nosotras comeremos y descansaremos, considere lo que su hija Hel a dicho…

— No puedo Urd, no puedo dejar un día más a Mayura allí…

— Recuerde que sólo puede entrar una vez allí… es preferible que descanse…

Loki lo pensó mejor y tenían razón, ellos no deberían estar ahí, aunque Hel había modificado unas cuantas cosas. Pero donde estaba Mayura estaba sellado con poder rúnico por lo que sólo tenían una oportunidad y podrían estar peleando una semana, pero si se iba ya no podría volver.

— Está bien, descansaré… comeré y me iré a dormir un poco.

— Bien — asintió Verdandi.

Despertó de un largo sueño y se asustó. Nuevamente se vio en un enorme espejo, llevaba un vestido violeta igual al que tenía de color vino. Buscó la salida, cayó en la nieve, no llegó a caminar. Hacía frío. Era inútil y volvió por donde salió.

— Padre — lo llamó Hel antes de que éste entrara a la habitación con Yamino, Ecchan y Fenrir.

— Si, Hel ¿Qué ocurre?

— Tengo algo para ti…

— ¿Para mí? — ella asintió y extendió su mano, en ella pareció Levanteinn. Los ojos de Loki se agrandaron, ¿era eso posible? —. ¿Có-cómo…? — tomando el báculo y mirándolo anonadado.

— Es la espada que te dio Utgarda Loki y mamá… tú la rechazaste porque no quieres hacer daño a Mayura, pero deberás pelear con algún arma porque ella tiene a Grungnir… y bueno, la modifiqué y le di la forma de Levanteinn que ahora Mayura lleva en su interior… — sonrió.

— Gracias hija — posando su mano en la cabeza de la chica y acariciándola con ternura.

— De nada — sonrió sinceramente —: Sólo quiero tu felicidad padre… y sé que es junto a esa chica… quiero agradecerle por todo lo que hizo por ti y por mis hermanos… ella cambió tu vida papá… te ha vuelto más dulce y atento, eres una persona diferente, alguien que se preocupa por sus amigos y por la gente que quiere…

— Gracias cariño — abrazándola —: Eres muy importante para mí así como tus hermanos… te prometo que estaremos todos juntos…

— ¿Lo dices en serio? — Loki asintió —: Pero… ¿y Mayura?

— Ella aceptó vivir en mi palacio en Asgard…

— Que bien, me alegro… podré verlos más seguido — sonrió.

— Sí… te quiero.

— Y yo a ti, papá.

Ahora lo entiendo…

Deberías recapacitar…

Realmente me hicieron mucho daño.

Eso no es verdad.

¡Mientes! Los mataré a todos… como lo hicieron conmigo…

Detente, no me dejes fuera.

Su mente colapsó y abrió los ojos repentinamente. Se sentó en la cama y observó por la ventana. Estaba oscuro y frío… como siempre. Pronto llegaría el momento y pondría fin a todo eso. Ya no tendría que esperar a nadie ni soñar con un lugar mejor…

Matando a los dioses podría echar a perder su alma y eso significaba el fin de ese calvario. Esperó más de diez mil quinientos años para ese momento y sentía el júbilo de que estaba pronta su liberación.

Se puso de pie y se acercó a la ventana, tocó el frío y empañado vidrio. Su mano se quedó rígida por el frío de la transpiración de éste. Apretó su puño, en él estaba el pequeño dije con forma de guadaña lunar, el que él le había regalado. Su magia no funcionaba, pues aquel lugar era un campo de energía que la protegía de la magia. Sonrió con nostalgia y dejó el collar sobre la cómoda junto a la ventana.

El dolor que sentía era tan grande. A pesar de que su otro yo le decía lo contrario, ella estaba cegada, triste, dolida y sólo buscaba lo que ese extraño ser le pedía.

Balder… ¿me concederás la libertad?

¿Matando al amor de su vida? Ni ella lo sabía, su cuerpo se movía solo. Ella no tenía control y cuando lo recuperaba no podía correr porque no había hacia donde correr y porque no sabía donde se encontraba. Miles de años y no sabía hacia donde correr.

Triste.

Pero un día, una vez alguien le dijo que si ella hacía un gran sacrificio, obtendría su libertad. Seguía sin creer en eso, pero haría lo que decía para ver hasta donde quería llegar. Se negó a compartir cuerpo, pero él pudo obtener el 70% de su cuerpo, manejándolo como quería mientras que con lo restante, ella intentaba escapar.

Ese hombre quería una sola cosa… eso que ella también quería, pero de otra manera. Y lo quería muerto…

Y en un susurro dejó salir de sus labios de una forma triste y deprimente…

— Lo siento…

Loki…

Continuará…


N/A: Sí, lo sé, es corto… pero buaaaano… sí, escribí "buano" xD

Espero que les haya gustado y pueden dejar mil reviews que soy capaz de contestar todos y cada uno como siempre =)

Ahhh falta tan poco para el final y no le voy a decir cuantos capis… ya se darán cuenta y me odiarán xD

Besos y buen finde!