Capítulo 20: Un largo sueño

No podía dormir, no así. Se puso de pie y salió de su habitación. Una luz llamó su atención y provenía de la sala, sin más, fue hacia ella y se encontró con quien menos se esperaba despierto y, encima, preocupado.

— Narugami ¿Qué haces?

— Ah, Loki… — sonrió apagadamente y volvió la vista hacia el fuego que estaba avivando con pequeños leños.

Loki se sentó en el sillón, luego, Narugami lo acompañó sentándose a su lado. Ese no era su amigo, nunca había visto ese rostro destrozado en el alegre y tonto Narugami y lo más triste de eso es que era obvio por qué.

— No es justo — susurró Narugami quebrándosele la voz. Loki permaneció en silencio, era tiempo de que se desahogara y dejara de aparentar algo que no estaba sintiendo realmente —. No se lo merecía, no ella… — las lágrimas corrían por su rostro sin control, no le importaba nada en ese momento porque ya no podía más, ya no más.

— Te hará bien — palmeó Loki su hombro y Narugami lloró aún más. Pensó en que su amigo sufría aún más que él mismo por lo que lo miró y le sorprendió que Loki sonriera tan tranquilo.

— Loki… te ayudaré hasta el último momento — le sonrió. Loki asintió, Narugami dejó de mostrarle su rostro, debía sincerarse con su amigo —. Aún sigo sintiendo cosas por Mayura… ella fue mi primera amiga en el mundo humano y he compartido muchas cosas con ella… sé que no soy rival para ti, ella ya eligió — sonrió con ternura —: Sólo quiero que sea feliz… — miró a Loki con una gran sonrisa y lágrimas en los ojos —: Junto a ti… me conformo con su amistad porque es el cariño más grande que alguien ha sentido por mí, sin ofender nuestra amistad — le sonrió a Loki con gracia, éste sonrió también —: Sólo que ella…

— Ella es especial — susurró alguien detrás de ellos, ambos voltearon y vieron a Yamino quien tenía un rostro abatido y amargado.

— Era como mi mamá — susurró Fenrir junto a su padre.

— Ella era la princesa de mis sueños — sonrió tristemente Freyr junto a la chimenea.

— Mayura fue mi mejor amiga en el pequeño cuerpito de Reiya — sonrió Freya abrazándose a sí misma.

— La humana tiene un corazón puro… — murmuró Heimdall al recordar el día que la besó frente a Loki y leyó el corazón de la pelirrosa.

— Señor Loki… estamos dispuestas a partir — dijo Urd junto a sus hermanas que se inclinaron tan sólo un poco en señal de respeto, alabanza y apoyo.

Pero él había hecho una promesa y no podía romperla. No sin que ella le diera la autorización.

— ¿Vamos padre? — dijo Hel sorprendiéndolo por no haberla sentido en ningún momento junto a él —: Mayura debe sentirse triste — sonrió con tristeza.

Loki se puso de pie y asintió murmurando "gracias".

— ¿Están todos listo? — preguntó Hel cuando los vio a todos subir en unos botes bajo su castillo.

— Sí — gritaron animadamente, ese día sería el mejor de todos y nada lo echaría a perder. Rescatarían a Mayura y se irían de allí.

— Tenemos compañía — susurró Hel y todos se sorprendieron al ver a Utgarda Loki y a Spica en el gran bote junto a ellos. La familia de Loki iba en un bote y los demás en otro.

— ¿Ustedes que hacen aquí? — preguntó sorprendido Loki.

— Vinimos a ayudar — sonrió Spica que era abrazada por Yamino quien sonreía de la felicidad.

— Marchemos… — dijo Hel distrayendo a su padre quien se puso a su lado y ella le sonrió —: Bueno, como veras… desde aquí podremos ir a Hervgelmir ya que uno de estos ríos nos conduce a su concentración… ahora, lo que les pido — se giró y en voz alta llamó atención de todos —: Quédense en el bote y no toquen nada, se moverán solo y si llegan a tocar el agua congelada se congelarán y no podremos hacer nada dentro de las cinco horas y puede que no resistan su frío y mueran…

Ya con el mensaje dicho, partieron hacia el extraño lugar en el que había un castillo gigante en el medio de la nada misma.

¡Despierta! ¡No dejes que te controle!

No puedo, me puede demasiado… quiere lo mismo que yo.

No es cierto, reacciona… nada es lo que parece…

No te oigo ¡No te oigo!

Entiende que no es como te dice… te está engañando…

No sería la primera vez que me engañan…

Mamá…

Tengo miedo…

Despertó nuevamente, ya era la cuarta vez que se despertaba esa vez. Se desperezó y caminó vagamente hacia su gran trono. Amaba ese sitió era tan de él que le pareció correcto, a pesar de que ese no fuera su cuerpo, ocuparlo con él. Odiaba, repudiaba la mortalidad esa pero pensar que de esa manera lo hacía sufrir era tan grandioso.

Se tocó el corazón, le dolía, sentía que moría y cuando quiso caminar cayó al suelo. Se arrastró un largo rato y convulsionó. No lo resistía ya, ese cuerpo pedía liberación, estaba el alma de la chica allí y el de él también. La desventaja era visible, no podía un cuerpo humano poseer dos almas, una divina y la otra semi.

Sonrió…

Pronto llegarían por él y ella…

— ¿Cómo te sientes? — preguntó Spica a Loki. Éste la miró y sonrió falsamente, pero ella era astuta, no había sido su esposa por nada, sabía cuando mentía y cuando no.

— Lo intento — sonrió cuando notó que había sido pillado. Ella tocó su hombro, acariciándolo.

— Verás que todo terminará y serás muy feliz.

— ¿Tú dices? — con sus ojos le rogaba que le dijera la verdad. Se le caía el corazón a la peli-morada, nunca había visto así a Loki y eso que lo conocía hacía mucho tiempo.

— Que sí, ¿Por qué no sería así?

— Porque hice muchas cosas malas en la vida y hay cosas que nadie sabe que he hecho — cerrando los ojos y respirando ese frío congelante —: Ella no merecía ser castigada… eso tendría que haber sido para mí…

— Mayura es fuerte, ella podrá luchar… confía en ella…

— Lo hago… pero no confío en mí, no creo que sea capaz de lograrlo…

— Loki — susurró tristemente, luego lo abrazó sorprendiéndolo —: Sé que puedes… y por todo el amor que siento por ti, haré lo que esté a mi alcance para que seas feliz…

Loki sonrió y correspondió, abrazándola amistosamente. Luego se separó y fue junto a Hel quien miraba detenidamente los alrededores.

— ¿Qué ocurre?

— Tendrían que estar mis lobos…

Miraron hacia todos lados y un extraño ser saltó hacia ellos, Loki iba a atacarlo, pero Hel se interpuso y juntó sus manos agarrando entre ellas a un pequeño lobo gris. Ella sonrió y lo colocó frente a ella.

— ¿Qué tienes para mí, pequeño?

— Ama Hel… la mujer esa estuvo comportándose extrañamente…

— ¿Qué quieres decir?

— Las últimas noches estuvo corriendo fuera del castillo y gritando…

— ¿Recuerda que tipo de cosas gritaba? — intervino Loki.

El cachorro miró al joven castaño y miró a Hel, ella asintió por lo que se dispuso a decirle.

— Estaba en estado de trance y parecía luchar con ella misma.

Lo que temía… esa no era Mayura… bueno, no ella sola. Y lo peor de eso es que sabía quien podría ser el que estuviera allí.

— ¿Algo más?

— No, ama.

— Puedes seguir con tu trabajo… — susurró dejándolo ir. Hel miró a su padre y éste, a su vez, a ella —. Lo siento mucho, padre.

— No, Hel… no pidas disculpas — sonrió tomándola del rostro y acariciándole las mejillas. Ella sonrió feliz de la calidez que tenía él con ella.

— Ya estamos cerca, así que prepárense…

Salió del castillo, llevaba un vestido blanco como la nieve y le tapaba los pies, las mangas eran hasta las muñecas, abrigándola. Llevaba a Grungnir en su mano derecha. Y se dispuso a esperar allí, en el frío.

Estaba ansioso, pronto llegarían y lo presentía. Se tomó nuevamente del lado izquierdo del pecho, casi en el centro y se quejó. El aliento se había acelerado y podía verse en el frío de la noche. Ahora sí sentía frío, pero lo malo era que no se podía mantener bien y quería sólo unos minutos más para dejar ese cuerpo y destruir todo otra vez.

— Llegamos, padre — dijo Hel y ambos botes se detuvieron. No había nada, todo estaba congelado y soplaba el viento.

Bajaron rápidamente y empezaron la caminata. No era tan lejos como creyeron, pero el trayecto era insoportable.

Heimdall había mandado a uno de sus halcones a vigilar los alrededores, algo le parecía extraño, pero sabía que no había nada.

— ¿Qué demonios es eso? — gritó Narugami al ver algo sentado en el medio de la nieve.

A Loki se le paralizó el corazón, reconocía ese cabello. Sin pensarlo, corrió hacia ese cuerpo y cayó arrodillado junto a él. Los demás lo rodearon y cuando la tomó entre sus brazos y la giró, sus ojos se le llenaron de lágrimas… era Mayura y a leguas reconocía que era la Mayura que él había conocido después del incidente de los asesinatos de jóvenes morenas.

Abrazó el cuerpo y se le heló su ser…

"Aléjate de mí"

La miró y ésta tenía los ojos semiabiertos, podía ver una densa niebla en ellos. Sus labios volvieron a moverse.

"Si no lo haces… te mataré"

Se rehusó a apartarse cuando vio a Grungnir empuñado con fuerza. Todos se apartaron, incluso Loki, y rodearon a Mayura. Ésta hacía fuerza para ponerse de pie y los vio a todos a los ojos, sonrió cínicamente, estaban todos y tenía el trabajo ahorrado.

— Tanto tiempo Jasshin Loki — sonrió malévolamente, haciendo que Loki tomara una compostura seria.

— Balder — saludó inclinando apenas la cabeza.

— Me reconociste…

— Puedo ver tu aura…

— Lo sé, lo sé… — clavando su lanza en la nieve y sosteniéndose con ella —: No tengo mucho tiempo…

— Tampoco iba a dártelo — extendiendo su mano y en ella apareció Levanteinn.

Ambos corrieron enfrentándose cuerpo a cuerpo con sus armas en manos, las cuales chocaron e hicieron retumbar todo, expandiéndose una gran ventisca que dejó sin visión a todos los que estaban allí.

Loki había detenido el golpe certero de Balder e hizo hacia adelante, haciéndolo retroceder. No quería lastimar a Mayura, tampoco quería que Balder la lastimara, pero ese cuerpo no se veía bien y lo admitía aunque doliera.

— Pudiste detener mi golpe… eso que ésta muchachita me está ayudando.

Para Loki no era noticia aquella… sabía el odio que Mayura seguramente le tendría por no haberla visto y haberla dejado. Ella estaba cegada, tenía una venda en los ojos la cual él sacaría.

Volvió a correr hacia Mayura y ésta levantó la lanza deteniendo a Levanteinn y dándole oportunidad de golpear a Loki con su puño. Éste se echó hacia atrás, tocándose el estómago. El frío no ayudaba y el golpe retumbaba en todo su cuerpo, doliéndole como nunca; peor aún, la fuerza que Balder le daba a Mayura, que junto con su odio, hacían más fuerte la magia de posesión.

Respiró hondo y volvió a intentarlo, logró hacerlo caer. Cuando iba a dar el golpe de gracia con Levanteinn en el corazón de la chica, desapareció ante su vista. No podía ser cierto.

La lanza lo atravesó.

¿Tan rápido había acabado todo eso?

¿Así tenía predestinado su vida?

Que triste.

Sonrió…

Levantó su rostro, vio la desesperación de todos. Les sonrió a todos y miró finalmente a quien había sido el causante de eso; veía el dolor detrás de esos ojos sin brillo, veía el sufrimiento de años y también vio las lágrimas que se juntaban.

El comienzo de un largo sueño estaba por empezar y no quería despedirse sin decir lo que siempre le había querido decir…

— Perdón… Mayura…

Continuará…


N/A: He vuelto ejejeje actualización y hasta portada de fic tiene ahora :)

Espero que les guste y perdón si no comento mucho ahora, pero tengo sólo unos minutitos para descargar el capítulo de Shingeki :P

Beso y gracias por todo!