Y aquí, el capítulo 4... Intenté terminarlo antes de la confirmación... Y aquí está ^.^

Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen, la historia si :)

Pairing: Pirate!InglaterraxFem!España (Arthur Kirkland / Isabel Fernandez Carriedo), FranciaxFem!Canada (Francis Bonnefoy / Madeleine Williams), Pirate!InglaterraxFem!USA (Arthur Kirkland / Emily Jones)

EDITADO: Estoy en proceso de corrección total de la historia. Si has llegado a este punto, es que está corregido y has tenido suerte (?)


Capítulo 4

Isabel apretó los dientes. En ese momento no pensaba en nada coherente. Lo único que quería era que la rubia se separara del inglés.

Antes de que pudiera hacer cualquier locura, una mano se posó sobre su hombro sobresaltándola.

—¡Isa! Te estaba buscando.

Isabel miró interrogante al prusiano.

—Es que Elizabeta me persigue con una sartén… Y bueno, cuando está a tu lado se olvida un poco de mi asombrosa persona y me deja respir¡Ay!

—Tsk, te lo tenías bien merecido.

El albino puso cara de fastidio.

—Sí, lo que tú digas marimacha.

*Golpe de sartén contra la cabeza de Gilbert*

—¡Eso sólo te hace más marimacha!

*Golpe de sartén contra la cabeza de Gilbert (más fuerte)*

—Kesesese, no conseguirás que el asombroso yo retire lo que ha dicho.

Antes de que el peliblanco recibiera un nuevo golpe que le dejara más tonto de lo que estaba, Isabel intervino.

—Oye, Eli, ¿sabes? Deberíamos ir Feliks, tú y yo de compras la próxima vez que llegamos a una ciudad.

—¡O sea, como que esa es la mejor idea que he oído en mucho tiempo!

Feliks, salió quien sabe de dónde poniendo una mano en su cadera y mirando a Isabel fijamente.

—Tipo, que tú necesitas un cambio de vestuario ya. No te preocupes yo te ayudaré. El rosa va a reinar en un nuevo vestuario, bonita.

Isabel se arrepintió en ese momento de lo que había dicho.

—Eh, yo no…

—¡Espera, Artie! —Elizabeta, Isabel y Gilbert se giraron hacia el sonido de la voz. Feliks se limitó a desaparecer por donde había venido farfullando cosas sobre "rosa" que Isabel prefería no conocer.

—No me voy a ninguna parte, Emily, pero tengo que arreglar unos asuntos con Francis…

Emily hizo un mohín y se acercó más a él, susurrándole algo al oído que hizo que se sonrojara.

Un sonrojo que a pesar de estar una distancia considerable, Isabel pudo apreciar perfectamente. Emily. Así se llamaba.

Arthur, Francis, Emily y la que quedaba, que por eliminación debía ser Madeleine, se acercaron a ellos.

Cuando pasaron, Francis no pudo evitar pararse al lado de Isabel y murmurar algo en francés para luego besar la mano de la española y esbozar una sonrisa.

—Arthur, no pensaba jamás que alguna vez una preciosidad como ésta estuviera en tu barco.

Arthur no pudo evitar esbozar una sonrisa irónica.

—Te presento a Antonio —dijo, con malas intenciones.

Francis se limitó a alzar una ceja hacia el rubio y volver a sonreír a la ojiverde.

—¿Cuál es tu nombre, ma chérie?

—Isabel —respondió la española, devolviéndole la sonrisa —. Pero sí que es verdad que el cejotas me confundió una vez con un chico…

El francés no pudo evitar reírse, burlándose de Arthur.

—¿Entonces tú eres el famoso Antoine?

—Sí.

Parecía que el francés iba a contestar, pero se vio interrumpido por cierto prusiano que saltó hacia él rodeándolo con el brazo.

—Francis, cuánto tiempo.

—Oh, mon ami Gilbert, la verdad es que si. No hay nadie en la Marina que aguante el alcohol como tú.

—Kesesese, eso es porque soy awesome.

Antes de que el francés y el prusiano empezaran a hablar tanto que nada ni nadie pudiera separarlos, Arthur cogió a Francis de la oreja y le arrastró hasta su camarote.

—Vamos rana, cuanto antes terminemos mejor.

Francis se despidió de ellos, lanzándole un beso a Isabel, que simplemente sonrió, ajena a las miradas horrorizadas de Gilbert.

—No te acerques a él de nuevo —ordenó el albino, sobre protector.

—Por una voz concuerdo con el cerebro de pollo. No es buena idea que te acerques a Francis. Puede parecer inofensivo, pero no lo es. En absoluto.

—Oh, vamos, a mi me ha caído bien… ¿Y si quiero pasar más rato con él? Es divertido, además de que se burla de Arthur… ¿Qué más puedo pedir?

—¡Ah! No te dejaré a solas con él.

—Pues ven tú también —propuso Isabel, encogiéndose de hombros.

—Sabía que no podrías soportar mucho tiempo sin mi increible presencia. Está bien, como acto de buena voluntad, iré contigo y te protegeré.

Elizabeta puso los ojos en blanco y dio un último golpe a Gilbert con su sartén.

—No dejes que le haga nada malo. —A continuación se alejó de allí.

Mientras Emily y Madeleine se encontraban asomadas por la borda.

—¿Y sabes? Me encanta cuando se sonroja, porque le hace ver adorable. ¡Le quita años! Yo creo que será el marido perfecto. Porque aunque él no lo sepa, estamos destinados. Me da igual que sea un pirata, es mi Artie, y seguro que Francis me da permiso para casarme con él.

Madeleine se limitaba a asentir con su cabeza a todo lo que su prima decía.

Gilbert e Isabel, por petición del primero se acercaron a ellas.

—¡Maddie!

—Gilbert, hola.

—Ey, ¿a mí no me saludas? —protestó Emily.

—Si, em… hola.

—¡Hola! —exclamó Emily, esbozando una sonrisa que según vio Isabel, a ojos de otro debió parecer encantadora. Y ese otro podría ser Arthur. Ese pensamiento hizo que la castaña quisiera borrarle esa sonrisa —. ¿Tú quién eres? —agregó mirando hacia Isabel —. No te había visto nunca. ¿Eres miembro de la tripulación?

—Sí, soy miembro de la tripulación —afirmó Isabel, como retándola a cuestionarle que hacia allí. Ni siquiera se dio cuenta que había aceptado ser parte de algo que supuestamente ella odiaba —. Me llamo Isabel.

—¿Isabel? Que nombre más raro, ¿de dónde eres?

—De España —respondió Isabel entre dientes.

—¿Eres española? Mi Artie odia a los españoles, o sea que no le debes caer bien. —Emily alzó una ceja hacia Isabel después de decir eso —. ¿Sabes? Una vez un chico español me saludó y empezó a hablar conmigo. Artie le dio una paliza sin darle tiempo a explicarse.

—Oh, qué alegría que el Sr. Cejas se dignara a preocuparse por ti.

—¡Claro que se preocupa por mí! —exclamó feliz la rubia —. Soy la persona que más le importa, estoy segura.

—Permíteme que lo dude —replicó Isabel con una sonrisa falsa en los labios y una mirada fría dedicada a Emily.

—Oh… Piensa lo que quieras —respondió Emily girando la cabeza ofendida —. ¿Quién crees que le podría importar más que yo? ¿Más que una joven desvalida sin padres al cuidado de un pervertido? ¿Alguien de su tripulación? Todos sabéis cuidaros solitos. Los hombres, porque sois hombres, y las mujeres, porque os comportáis como hombres —Isabel ante ese comentario, se tensó aún más. ¿Quién se creía esa que era para hablar así de todos? — ¿Quién va a protegerme a mí? ¿Maddie? No lo creo…

Isabel le dirigió una mirada de puro odio. ¡Ella no se comportaba como un hombre! ¡Era muy femenina! Bueno, tal vez no tan femenina como Feliks… Pero se comportaba como una chica… Arthur también se podía preocupar por ella, ¿no? La había dejado al cuidado de las personas que más quería durante cinco años. Eso mostraba algún grado de preocupación, ¿verdad?

—Bueno, puede que… —empezó a replicar Isabel, antes de verse interrumpida de nuevo por Emily.

—¡Y vamos a casarnos! Cuando mis padres se murieron me dejaron un montón de dinero, así que me casaré con Artie y como seremos ricos, ya no tendrá que ser un pirata nunca más. ¡No necesitará poner su vida en peligro! Y podrá pasar tiempo conmigo… —La rubio bajó la vista apenada por unos momentos para luego recuperar su energía —. ¡Y nadie puede evitarlo!

Isabel apretó los dientes más fuerte aún mientras Gilbert seguía ajeno a todo, hablando con Madeleine. Antes de que pudiera contestar, Francis y Arthur salieron del camarote de Arthur, haciendo que la cara de Emily se iluminara con una sonrisa.

—¡Artie! —exclamó, lanzándose hacia él y cogiéndole del brazo cariñosamente. Arthur le dedicó una sonrisa —. ¡Vamos a dar un paseo! A solas, ¿vale?

—Bueno, no creo que…

—Oh, por supuesto, genial. Iros a dar un paseo los dos, y desapareced de nuestra vista. Así matamos dos pájaros de un tiro —respondió mordaz Isabel, dejando al inglés un poco confundido.

—¿Qué le pasa? —le susurró a Gilbert mientras la española se alejaba, siendo seguida por Francis.

El albino se encogió de hombros.

—No lo sé… Pero no voy a dejar que se quede a solas con ese franchute. —Raudo y veloz, el prusiano salió disparado en dirección a donde habían ido los dos.

Isabel se paró cuando sintió una mano en su hombro.

—¿Qué quieres? —le preguntó bruscamente al francés.

—Sólo quería saber que te había molestado —preguntó el rubio preocupado, sin segundas intenciones escondidas dentro de él.

—No me pasa nada, ¿vale?

—¡Isa! ¿Qué demonios te pasa? —preguntó Gilbert cuando les alcanzó haciendo que Isabel chasqueara la lengua. La verdad es que ni siquiera ella lo sabía. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué reaccionaba de esa manera ante las palabras de Emily?

—¡Ya lo he dicho, no me pasa nada!

—Si claro, y yo soy inglés —replicó el albino.

Con resignación, Isabel se dejó caer en el suelo.

—Ni siquiera sé lo que me pasa, ¿vale? Sólo he sentido ganas de matar a Emily…

Tanto el prusiano como el francés alzaron las cejas, y como si lo hubieran practicado, levantaron a Isabel y la llevaron al camarote de Gilbert, mientras la castaña protestaba. Una vez dentro, Gilbert sonrió.

—Isa, la solución a tus problemas es fácil —comunicó el albino.

—Más fácil de lo que crees —recalcó Francis.

—¡Alcohol! —exclamaron al unísono, haciendo que en la cara de Isabel se dibujara una sonrisa.

XxXxX

—¿Por qué no?

—Emily, te tengo mucho aprecio, y en otras condiciones, me casaría sin dudarlo, pero ahora… no puedo.

La rubia hizo un mohín infantil.

—Hay otra, ¿verdad? ¿Quién es? ¿La conozco?

—No hay otra, Emily… —contestó el inglés un tanto inseguro.

—¿Entonces hay otro?

—¿¡Qué!? ¡No! ¿De dónde te has sacado esa idea?

—Francis sale con chicas y con chicos —replicó Emily encogiéndose de hombros —Si no hay nadie más, ¿qué te impide que te cases conmigo?

Arthur la miró fijamente. ¿Qué le impedía casarse con ella? Unos meses atrás incluso habría considerado la oferta. La vida de pirata le gustaba, pero… ¿una vida tranquila con una chica guapa? Podía acostumbrarse a su carácter. Sin embargo, algo dentro de él le impedía siquiera plantearse esa posibilidad. No sabía que le pasaba, sólo sabía que no quería estar con Emily.

Y aquello le fastidiaba.

Si se fuera con Emily, podría olvidarse de Isabel para siempre. Porque eso era lo que quería, ¿no? Alejarse de la española.

El ceño de Arthur se acentuó.

Emily se acercó más a él.

—Déjame demostrarte todo lo que puedo ofrecerte —le susurró al oído. Lentamente, se fue acercando a su rostro.

Sus labios estaban a punto de unirse, cuando un gran cubo de agua helada fue derramado sobre ellos.

—¿Qué demonios ha sido eso? —exclamó el inglés, enfadado.

—Dios mío, está fría, está fría —protestó Emily, tiritando.

Mientras, tres personas reían a más no poder, alegres de haber fastidiado a Arthur (y de paso a Emily).

—A sido épico —comentó Isabel, secándose las lágrimas de la risa.

—Kesesese, mi asombrosa persona os dijo que sería genial.

—He de aceptarlo, Gilbert, ha estado genial —aceptó Francis, también muerto de risa.

Una sombra se proyectó sobre ellos poco después.

—Vosotros. —Al oír la tenebrosa voz del capitán Kirkland, los tres salieron corriendo encerrándose en el camarote de Gilbert.

Allí, apartaron la gran cantidad de botellas vacías que había en el suelo y se sentaron en él.

—¿Creéis que estará muy enfadado? —preguntó Gilbert sin importarle realmente la respuesta.

—Me da igual. Se lo merecían. —Estaban a punto de besarse, estaban a punto de besarse, estaban a punto de besarse, eso era lo único que ocupa la mente se la castaña, para su desagrado.

—Honhonhon, probablemente fingirá que está enfadado, pero luego nos lo agradecerá. No quiere casarse con Emily.

—¿Y tú como lo sabes? —preguntó Isabel, aún molesta por los otros dos.

—Puede parecer que la quiera, y la verdad es que Emily está loca por él… pero sus sentimientos serían mejor definidos como instinto protector de hermano mayor. No lo sabe, pero lo que él siente es cariño para alguien que se ha convertido en su hermana pequeña. Emily no quiere aceptarlo, pero es más lista de lo que parece. Por eso quería besarlo, para intentar que sus sentimientos hacia ella cambiaran.

—¿De verdad? —preguntó Isabel, despertando de repente, y al mismo tiempo casi sintiendo pena por Emily.

—Kesesese. Francis sabe de lo que habla. Es parecido a lo que le pasa con Maddie.

—Oh, mon ami, eres cruel recordándomelo.

—¿Madeleine? ¿Qué pasa con ella?

—¿Qué pasa? Que este tipo, que se dedica a repartir amour a quien sea y cuando sea, está completamente enamorado de ella… Pero para ella sólo es su hermano mayor.

Isabel —muy afectada por el alcohol— se lanzó a abrazar a Francis.

—¡Pobrecito! No te preocupes, ya verá como todo se arregla.

Francis mientras tanto, se había olvidado completamente del problema con Madeleine, y se dedicaba a explorar el culo de Isabel, la cual estaba demasiado borracha como darse cuenta.

Gilbert, indignado, se abalanzó sobre ellos, haciendo que cayeran al suelo. No era mucho recorrido, ya que pasaban de estar sentados a estar tumbados, pero en su estado fue como caer de la cama superior de una litera.

—Kesesese… Al asombroso yo le duele la cabeza.

—Y que lo digas, mon ami. No bebía tanto desde hace años…

—…

—¿Isabel?

ZzzzZzzz

—Creo que se ha quedado dormida —murmuró el francés en un tonto que no presagiaba nada bueno.

—¡Ah, franchute, ni se te ocurra tocarla!

Francis alzó las manos en señal de rendición.

—Vale, vale, tranquilo.

Gilbert, con cuidado, ya que él también iba muy bebido, la levantó con cuidado, cogiéndola en brazos, pero al verla peligrar, la dejó de nuevo.

Cogió a Francis y le sacó del camarote. Mientras el rubio se iba a buscar a Madeleine, Gilbert llegó hasta el camarote que compartía Isabel con Elizabeta y Yekaterina.

—Eli… Necesito tu ayuda.

Unos minutos y muchos golpes de sartén después, Elizabeta llegó al camarote donde Isabel dormía profundamente.

—No le habréis hecho nada, ¿verdad?

—Por supuesto que no, el asombroso yo se encargó de protegerla.

Después de propinar un último sartenazo, Elizabeta se llevó Isabel a su habitación, donde al igual que Francis y Gilbert, durmió demasiadas horas para un ser humano normal.

Al día siguiente, cuando Isabel se despertó y salió del camarote, comprobó que aparte de dolerle la cabeza como el demonio, ya había pasado el mediodía. Cuando miró hacia otro lado, vio a Emily sola, mirando el mar, con una expresión melancólica.

Sin poder evitarlo, se acercó a ella, y se colocó a su lado.

Durante un buen rato, ninguna de las dos dijo nada.

Al final, fue Isabel la comenzó la conversación.

—Oye, lo que pasó anoche aún lo tengo un poco borroso, pero… Lo siento. No debimos haber hecho eso en un momento como el que estabais teniendo.

Emily soltó una risa forzada y luego dejó caer los hombros.

—No importa. Me estaba engañando a mí misma. —Sus ojos se llenaron de lágrimas, alarmando a Isabel —. ¿Sabes? Quería creer que él podría sentir por mí lo mismo que yo por él. Me decía a mí misma que sólo tenía que darle tiempo. Pero cuando llegué aquí, comprendí enseguida que su corazón nunca me pertenecería.

Emily rompió a llorar a lágrima viva.

La castaña, sin saber cómo reaccionar, se acercó a ella y la abrazó, intentando consolarla.

—Venga, Emily, tranquila… —La verdad es que ni siquiera sabía que debía decirle. El día anterior la odiaba, ¿por qué se comportaba así con ella ahora?

—¡No puedo estar tranquila! Yo lo amo… Lo único que quiero es que podamos estar juntos siempre, y formar una familia, y ser felices, y que no tenga que arriesgar su vida todos los días de esa manera.

—¿De verdad crees que él sería feliz así? —le preguntó Isabel repentinamente serie.

—Por supuesto que no… Le encanta la piratería. Las aventuras. Sus amigos. Jamás se preocuparía un mínimo por mí si alguno de vosotros estuviera en peligro. Lo sé, aunque no quiera aceptarlo.

—Emily…

—Supongo que debo aceptar que nunca me pertenecerá, ¿no? —agregó la rubia, separándose de Isabel y dedicándole una media sonrisa —. Espero que seáis muy felices.

Después de soltar la bomba, Emily se alejó lentamente mientras Isabel entraba en estado de shock.

Espero que seáis muy felices. ¿Qué había querido decir con eso? ¿Se refería a Arthur y ella? ¿Felices? ¿En qué sentido? ¿Cómo parte de su tripulación? O... ¿Cómo pareja?

Alarmada, Isabel salió corriendo detrás de Emily.

—¡Eh, Emily!

La aludida se giró, mirando a Isabel con una ceja alzada.

—¿Qué pasa?

—¿Qué significa lo que has dicho? Espero que seáis muy felices. ¿Qué quiere decir eso?

—¿No es evidente? —suspiró la rubia.

—Lo único que es evidente, es que el significado de lo que has dicho no es evidente.

—He visto como le miras. He visto como te mira. No hace falta ser muy inteligente.

—¡Yo no le miro de ninguna manera! Es más… ¡Yo no le miro, directamente!

Emily negó con la cabeza.

—Isabel…

—¿Qué? Es cierto, yo no le miró, el no me mira. Yo le odio, el me odia.

—¿De verdad piensas eso?

—Por supuesto… ¡Eso es lo único que hay entre nosotros! ¡Odio! ¡Un gran y fuerte odio! ¡Eso es lo único que nos une! Quiero decir, que NO nos une. Quiero decir… ¡Ay! No sé ni lo que quiero decir. Lo único que tengo claro es que le odio.

Emily soltó una carcajada y aún sonriendo, se giró dejando en el aire su respuesta.

—Isabel… Del odio al amor hay sólo un paso.

Del odio al amor… hay sólo un paso.


Y hasta aquí, el capítulo 4.

Iba a poner más cosas, pero se quedaría muy largo, y quería terminarlo hoy, así que eso tocará para el siguiente ^.^

Comentarios: Aish, la relación tormentosa de Isabel y Arthur (?) Ninguno de los dos quiere aceptar que siente algo... Aunque Arthur ni siquiera sabe que es ese algo. Los hombres son así de densos. Isabel, sin embargo, se está dando cuenta, y eso la asusta (OwO A mi también me asustaría) No tengo mucho que comentar, nada más que me encanta el BFT (vivan ellos :3) Y creo que ya... Me siento culpable, he dejado a Maddie un poco marginada de la historia... Algún día, haré algo con esa pareja... tal vez... ¬¬

Avances: Bueno, tampoco voy a decir mucho aquí. En el próximo capítulo aparecerá más Feliks, Francis y compañía ya se irán (para no volver (?) no hombre es broma, es posible que vuelvan... en poco tiempo :D) y no se si en este o en el otro ya aparecerá otro barco pirata... Y tal vez, algún flashback.


Aww, gracias por los reviews *Se pone feliz*

LaLa-chan 32165: Por supuesto, no sería Gilbo sin su diario XD. Y lo de Iván saldrá a la luz... A su debido tiempo e.e (Ya está, me odio, me dije: centrate en Isabel y Arthur... Y Gilbo ya se está robando protagonismo... Pero sabes qué? No me arrepiento porque Gilbo es awesome :D) Y por supuesto, también llegará el día en que Arthur descubra que Isa no es tan inocente como parece... a lo mejor... ¬¬ Y su hacha! Ya llegara, ya llegara XD

IreneRodriguez: Wow Que review tan inmenso *Da saltos de alegría* Gracias :3 Y es que el diario de Gilbo es tan awesome como él XD Respecto a lo de Arthur y Iván, hay muchos "conflictos" que conciernen un poco de su pasado, Feliks y Yekaterina... y bueno, ya se verá más adelante... Pobre Arthur, no podía hacer nada. Y todos sabemos que detrás de esa máscara de awesomidad hay alguien aún más awesome que se preocupa mucho por Maddy (y por más, pero es que Maddy es adorablemente adorable :u) Y eso... los temas con Iván serán desvelados más adelante (?) Hay dios mio... No he podido evitarlo... Primero Gilbo, y después Iván... Me obligan a darles protagonismo! No se puede evitar T.T Son tan adorables... Y por supuesto Su Y Fin son los mejores *o* Y Prussia siempre estará en nuestros corazones . Y subiré más extractos del diario de Gilbert (y tal vez de alguien más, pero no lo se... lo pensaré)

P.D.: Me he enterado que al igual que Leningrado a pasado a llamarse de nuevo San Petesburgo, tal vez Kaliningrado pase a llamarse de nuevo Konisberg... Algo es algo D: Y también que dos estados de Alemania (Berlín y otro más, no se cual, creo que Branderburgo) se unficarían, ya que eran los que antiguamente formaban parte de Prusia :D Y TAL VEZ se llamarían Prusia :DD (O estado de Berlín-Branderburgo... pero ese no mola) Prusia vovlerá a exisitir!... Ojala XD


Finalizada la corrección de este precioso capítulo~

Muchas gracias :3