Y después de mil exámenes y un diez en historia (en serio, ¿a quién le extraña?) traigo el capítulo cinco :)
Pairing: Pirate!InglaterraxFem!España (Arthur Kirkland / Isabel Fernandez Carriedo), leves PrusiaxHungría (Gilbert Beilschmidt / Elizabeta Herdervary) y mención de AustríaxHungría (Roderich Eldestein / Elizabeta Herdervary)
Avisos:
-Nombre humano de Liechtenstein: Lily
-Nombre humano de Bélgica: Emma
EDITADO: Estoy en proceso de corrección total de la historia. Si has llegado a este punto, es que está corregido y has tenido suerte (?)
Capítulo 5
Arthur estaba sentado en su camarote, pensativo.
Hacía apenas unas horas que Francis, Emily y Madeleine se habían marchado de allí, y las últimas palabras de Emily antes de embarcarse aún resonaban en su cabeza.
XxXxX
El inglés observó como Emily se dirigía a subir al barco, y con un suspiro, la cogió del brazo.
—¡Espera, Emily! —Ni siquiera sabía que es lo que debía decirle. Una parte de él le instaba a pedir perdón, pero… ¿Perdón, por qué? —. Yo…
El inglés esperaba que la rubia girara la cabeza, apartara su mano de su brazo y se marchara indignada, pero, al contrario, esbozó una sonrisa pícara y se acercó a él.
—¿Sabes, Artie? Tú más que nadie conoces la pasión española… No se les puede atar, y no se les puede dominar. Si te rompen el corazón, yo siempre estaré ahí para ti.
Y manteniendo la sonrisa en la cara, se separó del ojiverde y subió al barco.
Arthur se quedó un tanto confuso. ¿Qué estaba diciendo Emily? Justo cuando iba a pedirle una explicación, oyó un grito repentino por parte de cierta castaña que se había lanzado a abrazar a Francis, abrazo al que pronto se unió un albino ególatra. Ambos soltaban lágrimas falsas mientras en su interior lloraban de verdad intentando contenerse la risa.
El corazón de Arthur dio un salto.
Pronto cayó en la cuenta. Emily se refería a Isabel… Pero no sabía por qué.
El inglés frunció el ceño mientras se alejaba a su camarote. ¿Qué significaba todo aquello?
XxXxX
Arthur reprimió las ganas de levantarse y empezar a romper cosas.
Era verdad que sentía algo hacía la española, pero aún no sabía que era.
En un principio, había catalogado aquel sentimiento tan intenso —algo extraño para él— como un odio feroz… ¡Seguía siendo odio! Estaba seguro… Ya que si no era eso, ¿qué más podía ser?
Pasaron unos segundos antes de que cayera en la cuenta de que la respuesta a aquello era una obviedad.
Y una vez se paró a pensar en ello se sonrojó violentamente, y desechó inmediatamente aquel pensamiento de su mente, negándose a darle un nombre siquiera.
Durante unos minutos intentó concentrarse en otra cosa, como los mapas que tenía delante, intentando que su mente vagara fijando un algún rumbo en especial.
No pasaron ni cinco minutos antes de que descubriera que su mente rondaba de nuevo a Isabel.
La odiaba por ello. Por supuesto que la odiaba. La odiaba porque por su culpa no se sentía seguro, no sentía como el capitán Kirkland. Se sentía como aquel niño, hacía muchos años, que había descubierto como sus padres habían sido asesinados sin poder hacer nada para arreglarlo.
Desde aquel día no se había sentido inseguro ni una sola vez. Muchas veces enfadado por no poder actuar, resignado a hacer algo que no le agradaba demasiado. ¿Pero inseguro de sí mismo? Jamás.
¡Y esa maldita joven de sangre hispana no tenía ningún derecho a cambiar eso! Podía simplemente ir a donde estaba y tirarla por la borda, y olvidarse de los problemas que le estaba causando…
Pero sabía que no podía, así que se limitó a sacar una botella de ron, y empezar a beber.
XxXxX
Isabel tarareaba distraída mientras ayudaba a Elizabeta y a Yekaterina a preparar la comida, en un intento de olvidarse de las palabras de Emily.
¡Había insinuado (bastante directamente) que había algo entre ella y ese cejón!
¡No! ¡No era posible!
Sin darse cuenta, la española empezó a pensar en el inglés. La verdad es que había que admitir que no estaba nada mal. Era guapo, tenía un buen cuerpo, unos ojos brillantes, un pelo bonito, aunque un poco rebelde… Se podía decir que podía ser considerado sexy, a ojos de una mujer.
Al darse cuenta de que camino estaban tomando sus pensamientos, Isabel enrojeció violentamente. Aquello no estaba nada bien.
Tarareando más canciones, volvió a centrarse en la comida, intentando no volver a pensar en el rubio.
XxXxX
Habían pasado varios días desde que se habían despedido de Francis, Emily y Madeleine, y prácticamente todos en la tripulación habían notado que su capitán actuaba de una manera extraña.
Se pasaba casi todo el día encerrado en su habitación, centrado en mapas y rutas, y quien sabe que más cosas. Por supuesto, Isabel agradecía esto. Poco a poco las cosas parecían ir normalizándose en su cabeza, y eso significaba que podía evitar pensar en cierto inglés a cada momento.
Ya habían divisado el puerto de la ciudad en la que repostarían e Isabel se encontraba mirando hacia dicha ciudad cuando notó que un tenso Vash a su lado hacía lo mismo.
Isabel se extrañó de verle así. Normalmente ya estaba tenso, pero era diferente. Parecía incluso emocionado.
—¿Vash? —preguntó con cautela, haciendo que el suizo se sobresaltara, apuntándole con el rifle —. Wowow, tranquilo, baja el arma…
—… —Vash gruñó y bajó el rifle poco a poco, para luego suspirar —. Lo siento.
¿Qué era eso? ¡Vash se había disculpado con ella!
—¿Te encuentras bien? —preguntó Isabel con sincera preocupación.
—Es sólo que en el pueblo donde vamos habita mi hermana, y estoy impaciente por comprobar que está sana y salva.
Isabel frunció el ceño.
—¿Pero tú no eras de Suiza?
Vash asintió.
—Una larga historia.
—Tengo tiempo —replicó Isabel, encogiéndose de hombros.
XxXxX
El joven suizo tiró la silla contra la pared de su habitación.
Él, junto con su familia, llevaba viviendo en ese pueblo de Liechtenstein desde un poco antes que su hermana naciera. Al principio iba todo bien.
Vale, está bien que sus padres fueran un poco despreocupados y que por lo general, él tuviera que encargarse de recoger a su hermana de la escuela, de hacer las tareas de la casa o de comprar, pero sus padres eran los que trabajaban, ponían el dinero.
Vale de nuevo, tal vez Vash también tenía que trabajar duramente porque sus padres no ganaban demasiado dinero y eran unos despilfarradores.
Esa era la razón por la que se habían mudado allí. Su vida en Suiza no era demasiado buena, ellos no eran precisamente ricos.
Cuando la madre del joven se quedó embarazada de nuevo, decidieron mudarse al pueblo de Liechtenstein donde su padre tenía familia.
Vash tenía la esperanza de que allí todo iría un poco mejor, pero se equivocaba.
La familia de su padre odiaba a su madre. Su padre se había fugado de casa para poder casarse con ella y les había abandonado. Incluso si no hubiera pasado eso, no estaba precisamente en buenas relaciones con ellos, y esa fue la razón, quizás, de que se fuera sin preocuparse por sus padres ni por sus hermanos.
El resultado era que sus tíos y sus abuelos les ignoraron deliberadamente, a pesar que como muestra de buena voluntad les dejaron alojarse en una bonita casa que de otra manera no se podrían haber permitido.
A Vash en realidad eso no le importaba. Al cabo de unos meses nació su hermanita, y pronto quedó claro que él se iba a tener que hacer cargo de todo. A veces se preguntaba cómo había podido él con aquellos padres irresponsables.
El quid de la cuestión era que mientras su pequeña hermana tuviera un lugar donde vivir él era feliz.
Su hermana creció rápido, al igual que él, y sus padres cada vez se despreocupaban más de ellos. La mayoría de las veces parecía que la casa sólo estaba habitada por ellos dos. Lily —así se llama su pequeña hermanita—, a pesar de su temprana edad, comprendía todo lo que sufría Vash, y le tenía un gran aprecio.
En el pueblo no había persona más dulce y tímida que Lily, y Vash no tardó en desarrollar un gran sentido fraternal de protección hacia su hermana. En cuanto tuvo suficiente edad, consiguió legalmente varias armas —ya tenía bastantes en su casa, pero eso nadie tenía que saberlo— y empezó a enseñarle defensa personal a su hermana. Eso dio como resultado a una dulce, pequeña y tímida niña que podía darte una paliza en dos segundos y que tenía una puntería del diablo.
Pronto sus padres dejaron definitivamente de aportar dinero a casa. Se lo gastaban todo, día sí, día también, y había veces que pasaban varios días seguido sin dar señales de vida.
Llegó un momento que Vash no estaba seguro de si se lo gastaban todo y directamente habían perdido su trabajo. Tampoco era que le importase demasiado.
Él empezó a tener que trabajar mucho más tiempo y más duramente, así que Lily comenzó a compaginar la escuela con las faenas del hogar. No necesitaban a nadie más para cuidarse.
Pero un día, esa felicidad que habían conseguido duramente se esfumó en un instante con la muerte de su padre.
Y es que eso acarreó dos cosas.
En primer lugar, sus abuelos les echaron de la casa, bajo la excusa de que no sabían si de verdad eran sus nietos. Quién sabe, con lo ramera que era su madre podrían ser de cualquiera. Lejos de enfadarse, Vash y Lily recogieron sus pertenencias educadamente y alquilaron una casa que si que pudieran permitirse.
En segundo lugar, su madre, devastada, perdió toda voluntad. Pasó de salir de juerga todos los días y no querer preocuparse por sus hijos, a pasarse el día en su casa con la mirada perdida, y no poder preocuparse por sus hijos.
Ahora Vash tenía una nueva boca a la que alimentar, así que su hermana abrió una pastelería en su casa. Era de dos pisos, así que empezaron a vivir sólo en el de arriba —Lily dejó claro que no le importaba dormir en la misma habitación que su hermano mayor—, y en el de abajo montaron una modesta pastelería que pronto tuvo éxito, en el pueblo y en los alrededores.
Parecía que por fin las cosas habían podido enderezarse medianamente, cuando un día su madre dejó de comer. En el pueblo no pudieron darle ninguna ayuda, aunque tampoco es que se esforzaran mucho: todos allí odiaban a su padre, a su madre en incluso a ellos. Es lo que pasa cuando vives en un pueblo tan pequeño, donde lo que único que impide que se derrumbe son los rumores.
Su madre no tardó mucho en morir, y todas las personas hipócritas que habitaban allí, empezaron a acusar a Vash de ser el culpable de la muerte de su madre por diversas razones. Algunas, como que era un mal hijo y había provocado su muerte por no preocuparse por ella o que si hubiera evitado la muerte de su padre eso no habría pasado eran más indirectas, pero habían acusaciones mucho más directas: que entre él y su hermana le habían preparado un pastel envenenado, por ejemplo. Esto hizo que rápidamente los dos hermanos rubios se convirtieran en unos repudiados. Tuvieron que cerrar la pastelería y Vash perdió su trabajo.
Después de mucho pensarlo, decidió que se mudarían a otro sitio.
Cuando se lo comentó a su hermana, tímidamente, ella le pidió si podía ser que fueran a algún lugar con puerto.
Su mayor ilusión era ver el mar.
Sin avisar a nadie, recogieron lo poco que tenían, y se mudaron, tal como quería Lily.
Cuando llegaron a la ciudad no tardaron en poder encontrar una casa donde poder vivir a un precio asequible y Lily insistió en abrir de nuevo la pastelería.
Pero a pesar de todo eso, seguían sin ganar el dinero suficiente para vivir de una buena manera, y Vash deseaba que Lily continuara estudiando, así que cuando se encontró la oportunidad de subir a un barco pirata —al principio el hombre que había entrado a la pastelería a comprar le había asustado bastante, haciéndole sacar su rifle, pero luego resultó ser un hombre bastante amable, y nadie sabe cómo, acabó presentándole a su capitán, que le dio la oportunidad de subir a su barco pirata, después de explicarle su situación y presentarle a su hermana— no dudó en aprovecharla.
Al principio su hermana se mostraba triste ya que no quería que Vash llevara esa vida y no quería que se alejara de ella, pero comprendía que no podía hacer nada para detenerle, así que resignada, le dejó marchar.
XxXxX
—Bueno, todo el dinero que gano se lo mando y nos mantenemos en contacto…
—Eso es muy bonito —murmuró Isabel, un tanto conmovida. Vash la apuntó repentinamente con el rifle.
—Como se lo digas a alguien no dudaré en dispararte.
—Pero el cejón y Berwald también lo saben, ¿no?
—Y Elizabeta —refunfuñó Vash —. Las mujeres sois unas manipuladoras. Venís con vuestra sonrisa inocente y luego seguro que no dudáis en clavar un cuchillo por la espalda.
Isabel fingió estar indignada.
—Me ofendes, yo jamás haría eso. Igualmente, a lo mejor cuando lleguemos me la puedes presentar.
Vash la miró fijamente con el ceño fruncido y desvió la mirada.
—Tal vez…
Isabel simplemente rió mientras buscaba a alguien que le dijera cuanto quedaba para bajar del barco. Ansiaba pisar tierra firme.
XxXxX
—¡Ah! ¡Elizabeta! ¡Sálvame! ¡Gilbert! ¡Alguien! —Pero estaban demasiado lejos como para oír los gritos de la desesperada Isabel.
—Vamos querida, como que necesitas un cambio de vestuario ya —la ignoró Feliks arrastrándola rápidamente a tiendas conocidas.
Al final, Isabel se resignó, tenía que admitir que jamás podría persuadir a Feliks.
Y el polaco también lo sabía.
Se pasaron varias horas de aquí para allá, y Feliks le compró de todo: desde ropa normal y corriente para ir cómoda —aunque según el rubio, no por ello menos fabulosa— hasta conjuntos de ropa interior que harían que cualquier hombre sufriera un derrame nasal masivo, pasando por todo tipo de vestidos, desde sencillos y que Isabel encontraba también adorables, a insinuantes, que no estaba segura de si alguna vez iba a utilizar.
Al final, mientras la castaña estaba agotada, Feliks seguía radiante.
—Genial, tipo que ahora estarás siempre fabulosa.
—Feliks, sigo teniendo mi ropa, no voy a asegurar que me ponga esto…
—¿Tu ropa? O sea, como que ya la he quemado.
Isabel se quedó en estado de shock. ¿Qué ese idiota rubio había hecho qué?
Un aura negra empezó a rodearla, aunque Feliks no se daba cuenta de nada y seguía parloteando alegremente.
—¿Sabes, Feliks? Creo que tu yo tenemos que hablar…
Por fortuna, antes de que pudiera asesinar al polaco, un Gilbert llenó de energía se abalanzó sobre ella.
—¡Isa! ¿Dónde estabas? El asombroso yo te ha estado buscando.
—¿Qué dónde estaba? Este maníaco me ha arrastrado todo el día de compras… ¿Cómo te atreves a preguntar eso?
Mientras, Feliks que temía por su vida, se despidió y salió disparado en dirección desconocida.
—Kesesese… A Elizabeta le hizo lo mismo.
—Dios mío, estoy agotada.
—Deja que el increíblemente guapo Gilbert te lleve las bolsas.
Con una carcajada, Isabel le tendió las bolsas a Gilbert, que casi cae bajo el peso de ellas y los dos se dirigieron al barco donde toda la tripulación menos Feliks, Vash, Elizabeta y su capitán cenaron unas de las mejores comidas que Yekaterina había preparado jamás.
Al día siguiente, Isabel salió a pasear por la ciudad ella sola. Caminó lentamente hasta dar con una pastelería. Entró y después de unas cuantas preguntas, asumió que aquella no era la pastelería de Lily.
Siguió andando por la ciudad y encontró varias pastelerías más, pero ninguna era la que estaba buscando.
Se le pasó el día y pronto empezó a oscurecer.
Al final, cuando ya se estaba rindiendo, entró a una pequeña pastelería, aunque abarrotada. En el mostrador había un montón de pasteles, dulces, bombones y tartas de aspecto delicioso. Sin darse cuenta siquiera de lo que hacía se puso a la cola mientras se le caía la baba por todas aquellas delicias.
Cuando por fin llegó su turno, ya había decidido que iba a comprar.
Levantó la vista para pedir lo que quería cuando se encontró con que quien la atendía era una joven adorable, pequeñita y de gran parecido con Vash.
—Perdone, señorita, ¿qué va a querer? —le preguntó con una voz tan dulce que a Isabel le entraron ganas de llevársela a ella.
—Perdona la indiscreción, pero… ¿eres Lily?
La sorpresa se dibujó en la cara de la joven, haciéndola más adorable aún.
—¿La conozco?
—No, no, sólo es que Vash me ha hablado de ti.
—¿Mi hermano mayor le ha hablado de mi? Eso me hace feliz.
—Sí, te quiere mucho, ¿sabes? Se preocupa mucho por su hermanita. —Este comentario hizo que los ojos de Lily brillaran de felicidad.
—Yo también me preocupo por él pero no soy suficientemente fuerte para poder protegerle, y sólo soy una carga para él.
—¿Una carga? —preguntó Isabel con incredulidad —. Tú eres la razón por la que vive. No sé qué haría él sin ti.
—Si usted lo dice, señorita.
Mientras Lily e Isabel hablaban, la otra chica que atendía junto a Lily había despachado a todos los clientes.
—Lily, creo que es hora de que cerremos… Ay, no había visto que aún te quedaba una clienta, lo siento.
—Es verdad, yo inicialmente había venido a comprar pasteles… —Rápidamente, pidió una gran cantidad de pasteles y dulces. Tenía que aprovechar esa ocasión. Ante el gran pedido, la otra chica le dedicó una sonrisa gatuna.
—Vaya, parece que has entrado con hambre —rió, mientras añadía una enorme caja de bombones —. Toma, regalo de la casa.
—Vaya, gracias —agradeció a Isabel mirando a la otra chica —. Soy Isabel.
—Yo soy Emma. No eres de por aquí, ¿verdad?
—Bueno… —Isabel se sonrojó, ¿tanto se notaba que era extranjera? Vale, a lo mejor no dominaba el alemán tanto como el inglés, pero no lo hacía muy mal, ¿verdad? —. Soy española…
—Nosotras también somos extranjeras, aunque el alemán sea nuestro idioma natal —sonrió la belga de vuelta —. Yo soy de Bélgica y Lily es de Liechtenstein.
Isabel sonrió.
—Sí, ya sabía que Lily no era de aquí.
—¿Ah, sí? —Mientras hablaban, Emma y Lily habían cerrado la tiendo y junto con Isabel se dirigían a algún sitio a cenar.
—Bueno, conozco a su hermano.
—¿También eres pirata?
—Bueno… podría decirse que sí…
—Ay, es tan emocionante… me encantaría ser pirata. Y vivir aventuras. Pero mi hermano me mataría si enterara.
—¿Tú hermano?
—Sí, es un oficial de la Marina, y bueno, no creo que le agrade mucho la idea…
—¿Es un oficial de la Marina?
—¡Sí! ¿No te parece emocionante? La hermana pequeña de un pirata y la hermana pequeña de un oficial de la Marina regentan una pastelería juntas, y un día, sus queridos hermanos van verlas, coincidiendo casualmente, y se reconocen el uno al otro, y resulta que son enemigos jurados, y empiezan a pelear y…
—Emma, ¿no crees que eso sería muy malo? Quiero decir, uno de los dos acabaría muy mal.
—Yo opino lo mismo, señorita Emma. —La aludida sonrió divertida.
—En realidad sólo me lo imaginaba, por supuesto que no me gustaría que ocurriera en realidad.
Isabel sonrió de vuelta mientras Lily esbozaba una sonrisa tímida.
Pronto encontraron un restaurante para cenar.
—Mmmm… me gustaría que Elizabeta estuviera con nosotras.
—¿La conocéis?
—Sí, se hizo muy amiga de Lily enseguida… Pero esta semana está en la ciudad un músico famoso dando una serie de conciertos. Probablemente esté acosándolo o algo por el estilo.
Isabel rió y cuando terminó la cena volvió al barco, donde encontró a Gilbert tumbado sobre el suelo, mirando el cielo estrellado.
—¿No has ido a ninguna parte? —comentó Isabel.
—No… Hay propaganda de ese señorito por toda la ciudad. Maldito aristócrata.
—¿Quién?
—El señorito que tiene obsesionada a la marimacha. —Isabel noto un deje de depresión en la frase de Gilbert.
Isabel le abrazó riendo.
—No te pongas celoso, Gilbo…
—¡No estoy celoso! ¡El asombroso yo jamás estaría celoso por algo así!
Tras unas cuantas carcajadas por parte de Isabel, ambos se fueron a dormir.
Al día siguiente, Isabel se despidió de Lily y Emma y Elizabeta hizo su aparición el barco, aunque Gilbert se quedó encerrado en su camarote. De Arthur casi no se sabía nada.
Después de zarpar y una vez se hizo de noche, Isabel, como de costumbre se puso a admirar las estrellas y el mar en silencio.
Después de un rato, se dio cuenta de que a unos metros, el inglés estaba haciendo lo mismo. Tenía una mirada perdida en el horizonte, y no pudo evitar perderse en la profundidad de esos ojos verdes.
Sin darse cuenta, la castaña empezó a admirar sus rasgos mientras en su cabeza sólo había un embrollo de sentimientos que no querían ordenarse y que la dejaban confundida y sin saber que decir o hacer.
XxXxX
Llevaba un rato en silencio cuando se percató que había alguien a su lado.
Al notar, que era Isabel, Arthur estuvo a punto de salir corriendo.
Ella era la razón por la que había estado encerrado en su camarote tanto tiempo.
No quería verla, porque no quería saber qué demonios era lo que sentía de verdad por ella.
No quería tener que enfrentar sus sentimientos. Ni siquiera sabía que era lo que sentía realmente, y aunque se empeñara en que era odio, sabía que no era así.
No quería matarla, sino protegerla, y cuando la veía abrazada casualmente a Gilbert le entraba una sensación que podría describirse como ira asesina contra el prusiano.
¿Qué era lo que le pasaba?
No lo sabía ni él.
Sin darse cuenta se había quedado mirando a la española fijamente mientras se sumía en sus pensamientos.
XxXxX
Después de unos minutos de silencio, ambos se sobresaltaron.
Arthur e Isabel se dieron cuenta de que se habían quedado embobados mirando al otro, aunque ninguno notó que les había pasado a los dos.
Girando la cabeza violentamente sonrojados, cada uno emprendió su camino hacia su camarote, llenos de dudas y confusos, sacando sólo una cosa en claro: Emily era demasiado perspicaz.
¡Y fin del capítulo 5!
Comentarios: A parte de lo obvio, que es que Arthur y Isabel están más tontos que una faba, y que necesitan un segundo empujoncito para darse cuenta de lo que sienten (el primero lo dio Emily *o*), he de decir que en un principio este capítulo iba a terminar más tarde, después de ocurriera otra cosa que ocurrirá en el siguiente... peeeero... la historia de Vash y Lily se formó en mi cabecita y como tampoco me costaba tanto ponerla, pues la escribí y ahora soy feliz (?) Y si, Gilbo está celoso... Y todos sabemos la obsesión de Hungría por Austria, ¿no? Y después no pude resistirme a poner a Bélgica... en un principio iba a ser Marine con su hermana, pero se me hacía tan dulce que Lily y ella tuvieran juntas la pastelería que no pude evitarlo ^.^
Avances: En el siguiente capítulo aparecerá nuestro querido Iván :D
Gracias por los reviews :D Soy feliz :u
LaLa-chan 32165: *Se siente culpables* Lo sientooo D: Y bueno, son el BFT... Ellos son así, les nace sólo XD Tienen un chip en la cabeza que se activa cuando están juntos y les da la orden de molestar a Arthur (?) Jaskjaskjask... Arthur castigando a Isa *Se lo imagina* *Le empieza a sangrar la nariz* Ajsk, maldición (?) Y a mi también me daba penita Emily, pero en fin, era necesario para la felicidad de Isa y Artie D: Y bueno, Arthur se cree que Isa no tiene nada, pero su padre dejó atrás una gran fortuna... (Vamos, que eran asquerosamente ricos XD) y Arthur es más rico que pa qué... Pero eso Emily no lo sabe owo Y su... Arthur en el fondo es una buena persona que se preocupa por Isa... en el fondo... ¬¬ Y se, has calado a Emily perfectamente... Se vio amenzada he hizo un "ataque" desesperado... pero no funcionó, y bueno, cuando está enamorado sólo quieres lo mejor para el otro no? *o* Gracias por el review :3
IreneRodriguez: Jaskjask, no puede evitarlo, está cayendo en sus redes XD... Oh Dios, las fotos *Le vuelve a sangrar la nariz* Me voy a quedar sin sangre, si sigo así XD Y es que bueno, Alfred es muy Alfred... a Emily no me la imaginó siendo tan como Alfred... *Intenta imaginarsela así* *Le explota el cerebro* (?) Y Francis me da penita por Maddie... Quien sabe, a lo mejor en realidad si que le quiere también... *Finge que no ha dicho lo anterior* Y Gilbo es completamente awesome *o* Y el BFT ni te cuento... son geniales XD *Se queda callada, pensando* Si, habrán más fragmentos del awesome diario... Y bueno, ya se va a ver lo que va a pasar con Vanya :$. Y bueno, si, todos los barcos con los que Arthur ha echo una "alianza" tienen permiso para parar en el pueblo y alojarse en su mansión... Y tal vez... uno de ellos... encontrara el amor con Isa :D ¡Sorpresa! (Nota: Más adelante se desvelará su identidad XD) Y el BFT aún tiene que juntarse más, por supuesto... Son únicos! Y Su y Fin tal vez tengan también alguna historia (tal vez XD) Y lo de Prusi no me acuerdo ni donde lo leí, pero lo leí en sitios distintos, osea que... Pero con todo lo lento que va eso, a saber como acaba T.T Gracias por este inmenso inmenso review :D *Se pone feliz*
Bloody Lis: Es que Gilbert, era tan awesome que merecía tener un diario, no? XD Así voy soltando datos antes de que se me olviden (?) No era broma, pero ayuda a ir haciéndose una ida de todo XD Juas juas, me da pena Yekaterina en esas ocasiones... sufre tanto por Vanya D: Y lo de la virginidad de Isa, pues fue uno de los piratas aliados de Iggy... ya se verá cual *Risa malvada* Y Emily ha sido esencial para que esos dos empezaran a darse cuenta de sus sentimientos ¬¬ Y a lo mejor Francis se lleva una sorpresa más adelante :D Y bueno, las discusiones de Gilbo y Elizabeta son épicas XD Y gracias :D *Se sonroja por los halagos* Me haces feliz :D
YYYYYYY, TCHAN TCHAN TCHAAAAAN, editado~
Muchas gracias :3
