Hola! Bueno esta vez tengo que contestar menos rewies... jeje... Como siempre gracias a las personas que comentais... lavida13, jeje yo también espero que Masashi junte a esta parejita y haga un Naruhina y un Sasusaku jejjeje.. bueno aquí dejo la boda espero que te guste kisss Sayoooo...Salex hermanita... ¿que haría sin ti? Jejejejej bueno espero que tu Kakashi te encante en este capi.. sino... I Kill You jejeje... bueno las chicas nuevas son majas, ya te acostumbrarás a ellas jejejjeje y bueno pregunta lo que quieras hermanita... sabes que te spoileo en lo que quieras jejeje.. un besazo kiss Nos vemos en el escritorio de al lado par ver Inuyasha muhahahahhaah sayooo....chiiiachan, no pas anada mujer... sigues comentando y apoyando la historia.. jejejej así que comenta cuando puedas... bueno tranquila que las nuevas no saldrán como los personajes favoritos... solo de vez en cuando... y bueno sobre Sasuke... ejem.. ya aparecerá cuando tenga que aparecer de nuevo tranquila... el sigue ahí... cuidate Kiss Sayoooo, bryancv23, Gracias por tus palabras Kiss cuidate Sayoooooo
Lo siento si hay faltas de ortografía, intento corregirlas...y los dedazos, trato de corrergirlos todo lo que puedo, pero siempre se me escapa alguno.
Disclaimer: La historia original de este fic es mio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, el gran creador del manga de Naruto. Otros personajes son de invención mía, así como lugares, armas y otras cosas.
Summary: La gran cuarta Guerra ninja ha terminado. Naruto vuelve a Konoha tras una gran batalla. Todos sus amigos están a salvo excepto Hinata ¿Donde está? ¿Que le ha ocurrido? Tras encontrarla, un suceso extraño ocurre y alguien es devuelto a la vida ¿Quién es ese chico rubio que lo observa?
16 La boda
Naruto caminaba de un lado a otro nervioso. Hacía poco más de dos horas que Kakashi lo había despertado. Ya estaba desayunado y vestido con su típico traje de chaqueta naranja y pantalones a juego. Podía sentír su corazón a mil por hora dentro de su pecho ¿Estaba obrando bien? Naruto amaba a Hinata, de eso hacía mucho tiempo que se había dado cuenta, pero... ¿Era lo mejor para ella?
Negó mirando el radiante sol que asomaba por la ventana. Hinata lo amaba más que a nada en el mundo y él lo sabía, pero ¿Aguantaría que la hubiesen excluido del clan por él? Golpeó la pequeña mesa con sus manos abiertas y sisseó ante el escozor de las palamas de las manos.
-¿Estas bién?- La voz de Kakashi llegó a sus oídos y el rubio se sobresaltó.-Te veo muy nervioso.
-No sé si hago lo correcto para Hinata.- Dijo mirandolo con sus ojos azules abiertos por el pánico.- Se cuanto la amo y como ella me ama...
-Hinata es fuerte.- Kakashi posó su mano derecha sobre el hombro de Naruto.- Ella lucha por vuestra felicidad.
-Se que es fuerte.- Naruto sonrió agachando el rostro.- Pero ella está acostumbrada a ciertas cosas que yo no puedo darle.- Apretó los puños y su mandíbula.
-Tú puedes darle la felicidad.- Kakashi alborotó sus cabellos rubios.- Me alegro mucho por tí.- Sonrió bajo su mascara.- Y sé que sereis felices, esteis donde esteis.- Suspiró con diversión.- Da igual que esteis en una mansión, en un cuchitril o bajo un puente, estaréis juntos y es lo que importa ¿No?
-Si.- Naruto alzó el rostro y sonrió al fin con algo de alegría.- Tienes razón, Kakashi.
-Anda.- Kakashi estiró de su mano y lo sentó en la silla más cercana.- Solo sé feliz y disfruta de lo que la vida ahora te brinda.
-Gracias.- Naruto miró el bulto que colgaba de la puerta del armario.- No sé que hubiese hecho sin ti.- Y de un arrebato, el rubio, se levantó de su asiento y abrazó a Kakashi.-Gracias por confiar siempre en mi y ser como eres y quien eres.
-Gracias a ti por no rendirte, Naruto.- Kakashi correspondió a ese cariñoso, casi fraternal abrazo.- Siempre sé tú mismo.- Y tras aquellas palabras se acercó a la puerta de salida.-Nos vamos en diez minutos, recoge tus cosas para la boda.
Tras aquella amistosa charla, Kakashi lo había llevado a la casa principal de los Hyüga. Según el peligris, se casarían en el templo sagrado de los Hyüga, cosa que no entendía si a ella la habían expulsado del clan. Podía sentir su pulso acelerado y las gotas de sudor perlar su frente.
-Calmate.- Kakashi le sonrió bajo la mascara.- En cuanto entre Minato, me devo ir a mi puesto como Hokage y amenizador de esta ceremonia sagrada. Entraré después de vosotros a la sala.
-Ya estoy aquí.- Minato abrió la puerta sonriendo.
-Yondaime.- Naruto lo miró sorprendido.
-Al fin y al cabo, soy tu padre, así que Kakashi me pidió que viniera.- Minato miró con el ceño fruncido a su hijo.
-No hacía falta.- Naruto agachó la cabeza.- No estas obligado a ello.- Naruto miró a Kakashi.- No debes forzarlo a cosas que no nacen de él.- Se giró sobre sus propios talones.- Y te aseguro que yo no le nazco en absoluto.
-Bien.- Minato despidió a Kakashi.- Se que fui muy rudo contigo.- Minato posó su mano derecha sobre el hombro del rubio menor.- Sigo sin entender que hago aquí, pero si entiendo que tú no eres el culpable de ello, así que sonrie que hoy te casas.
-Gracias.- Naruto ni siquiera lo miró.- Por este esfuerzo que estas haciendo.
-De nada.- Minato abrió la puerta y sonrió a toda la gente que iba entrando en el templo.- Ya es tu hora.- Le indicó a su hijo.- Vamos.
Naruto salió de la sala temblando, se sentía muy nervioso ante lo que iba a suceder minutos después. Ya tenía demasiado claro que amaba a Hinata, que ella era la mujer de su vida y que sería feliz junto a ella, pero aún así, se sentía muy nervioso. Caminó lentamente para no tropezarse con sus ropas, puesto que Kakashi había invertido mucho en ellas y el peligris se sentía orgulloso de ver a su alunmo de esa forma.
El rubio pudo ver a toda su gente sentada en aquella sala. Tragó pesadamente y se puso al frente de Kakashi. La decoración era realmente hermosa, toda la sala estaba decorada con flores blancas y lazos perlados. Sonrió ante auqella maravillosa visión.
-Naruto.- La suave voz de Hinata llegó a sus oídos.- Es nuestro momento.
Hinata iba vestida con su Shiromuku blanco y el Wataboshi tapando sus azulados cabellos. Naruto sonrió al verla tan hermosa. El rubio acarició su Haori y bajó la mano hasta el cordón trenzado que lo cerraba.
-Me encanta verte con Hakama y Haori, Naruto.- Hinata le sonrió y los dos caminaron nerviosos. Kakashi iba tras ellos con su único ojo visible casi cerrado de la felicidad que sentía en aquel instante.
-Estan hermosos.- Susurró Sakura a la princesa Tsunade.
Kakashi hizo el ritual de purificación, la segunda etapa del casamiento "Kekkon no Gui"comenzó con una sonrisa en los labios de los presentes. Naruto intercambió con Hinata el Juzu, acto seguido, comenzó "El San san kudo" las miko servían el o-miki en las sakazuki. Naruto cogió la primera taza y al acercó a sus labios dos veces, a la tercera, tomó un pequeño trago. Realizó lo mismo con las otras dos tacitas de mayor tamaño. Hinata siguió sus mismos pasos, aquella etapa ya estaba superada.
El rubio podía sentir sus sudorosas manos y su corazón agitado, al fin y al cabo estaba saliendo bien. Sonrió para si mismo, Minato le había contado lo que debía hacer antes de la ceremonia, y por ahora no había metido la pata. Hinata observaba a Kakashi con detenimiento, deseaba que aquello acabara de una vez y al fin ser la esposa de Naruto Uzumaki.
-Siempre estaré a tu lado.- Juró Naruto ante los presentes.- Te respetaré y te cuidaré con mi propia vida.
-Te amaré eternamente.- Hinata se sonrojó al tener que decir aquello en voz alta.- Siempre seré tuya.
-Espero que esta bendición sea eterna.- Kakashi miró a los recien casados.- Y siempre veleis el uno por el otro sin importar las consecuencias. Cuidaros mutuamente y ser felices.
Tras las palabras de Kakashi, la pareja intercambió sus anillos y cogió unas pequeñas ramas que yacían cerca de ellos. Era el momento de realizar el "Tamagushi hōten" Con cuidado las depositaron en el pequeño altar de los Hyüga y las giraron doscientos setenta grados en el sentido contrario de las agujas del reloj, para que mirasen en al dirección correcta.
-Os doy mi bendición.- Kakashi sonrió a la pareja.
Tras aquellas palabras, todos los presentes se levantaron para felicitar a la nueva pareja. Ahora Hinata era oficialmente una Uzumaki.
-Hinata Uzumaki.- Sakura sonrió a su amiga.- Es hora de cambiarte, o llegarás tarde a tu Hirou no Gui.
-Si.- Hinata se sonrojó y siguió a sus amigas.
-Esto es un gran paso en tu vida.- Neji miraba a Naruto con sus ojos perlados y su pequeño Hizashi entre sus brazos.- Solo prometeme que la cuidarás con tu vida.
-Sabes que lo haré, Neji.- Naruto acarició la pequeña mejilla de niño.- Intentaré ser quien debo ser, solo para ella.
-Enhorabuena.- Kiba se acercó a su amigo con una sonrisa perruna en sus labios.-Espero que te acostumbres pronto a estar bajo el mandato de una mujer.- Y rió a carcajada limpia sobandose la nuca.
-¡Oh, cállate!- Lee le dio un pequeño golpe en el brazo.- Naruto cuidará de Hinata y ella lo hará mejor persona.
-¡Eh!- El rubio aludido miró con el ceño fruncido a su amigo.
-Es verdad.- Shikamaru apareció al lado de ellos llevando a Temari colgado de su brazo.- Me alegro por vosotros.- Y se retiró con su seriedad de siempre.
-Naruto.- La voz de Gaara paralizó a los presentes. Gaara sonrió moviendo las comisuras de sus labios hacía arriba y lo miró a los ojos.- Se feliz.- Y sin mediar una palabra más, se alejó en dirección hacía los tres Kages de Konoha.
-Será mejor que vayamos a la sala principal.- Neji empujó suavemente a Tenten.- Nos esperan en la recepción.
Naruto se quedó parado ante la puerta de shoji que se alzaba ante sus ojos. Todos sus amigos, compañeros de la villa y su mujer, estaban allí dentro sonriendo. Una corriente invadió su cuerpo y suspiró profundamente, no estaban todos, faltaban dos personas muy importantes en su vida. Sin poder evitarlo, miró el resplandeciente cielo azúl y jadeó al recordar sus negros ojos...Sasuke.- Su boca se secó.-Jiraiya.- Las lágrimas se acumularon en sus cristalinos ojos.
-¿Naruto?- La princesa Tsunade lo miraba con una sonrisa en sus labios.-¿Que te preocupa?- Y cogió la mano del rubio entre las suyas.
-No es preocupación.- Naruto se limpió las lágrimas rápidamente antes de que descendieran por su rostro.- Solo es añoranza.
-¿A quién añoras?- Tsunade acarició su mejilla izquierda sobre sus marcas y sonrió.
-Añoro a Ero-sennin.- Volvió a mirar a todos sus amigos.- Y añoro a Sasuke, me gustaría que hubiesen estado en un día tan importante para mi.
-Jiraiya te estará viendo desde donde este.- Tsunade miró el cielo.- Y Sasuke, bueno solo Kami sabe donde está, pero no debes estar triste.- Lo empujó hacía la casa tirando de su mano.- Dentro tienes a tu esposa esperandote.
-Gracias, vieja Tsunade.- naruto le sonrió como solo se sonrie a una persona que quieres de corazón.- Por estar a mi lado.
-A ti.- Tsunade acarició su hombro.- Por abrirme los ojos hace mucho tiempo atrás y haberme permitido estar en Konoha tanto tiempo.- Por primera vez en mucho tiempo, Tsunade besó al frente de Naruto.- Gracias a tu insistencia, lucha y superación, volví a Konoha y hoy en día somos quien somos.
-Esto es demasiado sentimental.- Kakashi apareció tras ellos.- Hinata te busca con la mirada.- Y señaló a la peliazúl.- Creo que te estamos acaparando demasiado.
-Gracias.- Naruto salió a paso firme y decidido a encontrarse con su mujer.
Aquellas palabras perturbaron su mente por unos segundos, ahora era su mujer, él estaba casado con una persona sumamente bella por dentro y por fuera. Hinata era completamente suya para siempre.
-Hola.- El rubio dio un suave beso en su mejilla.- Estas realmente hermosa.- El rubio observó el Kimono blanco que llevaba Hinata puesto. El Obi era de un tono dorado y unas flores doradas adornaban los bajos del Kimono hasta unirse al Obi.-Siempre estas hermosa.
-Nunca pensé que fueras tan empalagoso.- Sakura sonrió a la pareja.- El amor y la admiración por alguien nos vuelve idiotas ¿Eh?
-Sakura.- Hinata cogió la mano de la pelirosa entre las suyas.- Algún día encontrarás a esa persona y serás más feliz que nosotros.
-Gracias.- Sakura besó las mejillas de sus amigos.- Voy a intentar que Tsunade no se beba todo el Sake de la fiesta.
-Procurar que Lee tampoco lo toque.- Neji miró a Tenten.- No me gustaría que se armara un escandalo.
-Neji.- Hiashi apareció tras su sobrino.
-Lo siento.- Neji hizo una reverencia a su tio y apretó a su pequeño contra su pecho.- Me retiro.
-¡Espera!- Hinata infló sus cachetes con temor.- No me dejes sola.- Le pidió con suplica a su primo.
-No está sola, señorita Hinata.- Neji miró a su tio y después a Naruto.- Yo no...- Sin terminar la frase, salió con paso apresurado de la vista de ellos.
-Padre.- Hinata miró a su padre con las mejillas coloreadas.- Crei que no iba a venir.- Apenada agachó el rostro.
-Y no debería estar aquí.-Hiashi se acercó más a su hija.- Los del clan...- Suspiró con dolor.- Ellos creen que estoy en... no tiene importancia, no podía perderme el día más feliz de la vida de mi primogénita.
-Ni a mi me hubiese gustado que se lo hubiese perdido.- Naruto miró con sonrisa complice a su ahora suegro.
-Naruto.- Hiashi lo miró con su habitual seriedad.- Ya dispuse una casa en el barrio del clan.- Hiashi miró a su hija.- En la rama secundaria los acogerán con mucho gusto. Debo marcharme antes de que noten mi ausencia.- Y se giró para marcharse.
-¿Por qué?- Hinata lo miraba con lágrimas en sus ojos.-¿Por qué celebramos aquí la boda?
-Como dije antes.- Hiashi no se volteó a mirar a su hija.- Quería estar aquí en el día más importante para ti. Algún día, entenderás porque hago todo esto.
-Sé que es por algo importante...-Hinata hipó intentando contener las lágrimas.- Pero...
-Dejalo, Hinata.- Naruto acarició su mejilla.- Él debe marchar con sus deberes del clan.
-Lo entiendo.- Hinata sonrió y susurró un simple adiós.
Hiashi desapareció por la puerta sin mirar atrás.
-Esto es muy doloroso para él.- Neji volvió a aparecer al lado de la nueva pareja de casados.- Solo lo hace para protegerle, no debe estar triste el día de su boda.- Neji habló con su fría voz ronca.- El le quiere demasiado y le admira.
-A ti también, primo.- Hinata frunció el ceño.- Y te he dicho muchas veces que me hables como un igual.- Hinata sonrió a su primo.- Viviré en la casa de al lado, así que espero que dejes de una buena vez de tratarme como si fuera tu superior.
-Menos mal que la comida no se sirve caliente.- Kiba apareció nuevamente ante ellos.- Por qué sino os la hubieseis comido fría
-Kiba.- Hinata miró con alegría a su compañero de equipo ¿Donde esta Shino?- Y lo buscó con la mirada.
-Está con una chica nueva que llegó a la aldea.- Y señaló un rincón alejado.- Creo que a ella le gustan mucho sus insectos.- Y sonrió.
-Pues creo que alguien te busca a ti, cara de perro.- Naruto señaló a otra joven qu emiraba con admiración a Kiba.
-No puedo creermelo.- Sakura apareció ante ellos.- Las Kunohichis que trajimos a la villa, se estan llevando a nuestros chicos.- Y sonrió al ver a sus amigos acompañados por aquellas mujeres.
-Eso esta bien.- Tenten apareció y se acercdó a Neji cogiendo a su pequeño entre sus brazos.- No había suficientes mujeres para todos.- Y rió sonrojandose.
-Será mejor que comamos algo.- Naruto tiró de Hinata hacía la zona donde realmente estaban todos los invitados.
Al llegar, todos los recibieron con aplausos y gritos de felicidad. Hinata sintió que sus mejillas se coloreaban a una velocidad desastrosa y Naruto sonrió de oreja a oreja feliz. Tras la llegada de ellos, todos comieron y festejaron el enlace felices.
-Naruto.- El rubio se giró al escuchar su nombre.- Te veo muy feliz.- Minato sonrió a su hijo.- Felicidades.
-Yondaime.- Naruto agachó el rostro.
-Llamame Minato.- Minato le sonrió y alzó el rostro de su hijo con su dedo índice.- Será mejor que dejemos el pasado atrás ¿No crees?
-¿De verdad?- Naruto abrió sus azulados ojos de par en par.
-Si.- Minato se alejó un poco de él.- Kakashi es muy persuasivo.- Y sonrió.- Realmente he entendido las cosas, tal vez empiece a recordar otras...- Minato se sentía nervioso al tener esa charla con su hijo, sin poder evitarlo, retorcía los dedos con fuerza.-Si estoy aquí, supongo que es porque el destino así lo quiso.- Miró a su alrededor desviando la vista de su hijo.- Me gustaría conocerte mejor y compartir algo entre padre e hijo.
-Yondaime.- Naruto sintió algo cálido en su pecho.
-Entiendo que se amuy precipitado, tal vez no quieras hablar conmigo después de como te traté, pero te aseguro que no suelo ser como he sido contigo, solo estaba...- Y suspiró en un largo silencio.- Asustado.
-Minato.- Naruto miró fijamente a su padre.- Estaré encantado de compartir tiempo contigo.
-Gracias.- Minato sonrió a su hijo y se alejo sin más.
-Creo que has hecho lo correcto.- Sakura estaba tras el rubio.- Él esta sufriendo mucho sin entender porque.- Sakura apretó la mano del rubio entre las suyas.- Y tú eres una gran persona que lo ayudará.
-Confias demasiado en mi.- Naruto sonrió a su mejor amiga.
-No lo suficiente.- Sakura pellizcó la mano de su amigo.- Aún deberiamos confiar más en ti, porque tú siempre te superas a ti mismo cada día.
-Deja de halagarme de nuevo y de intentar protegerme.- Naruto sonrió.- Te quiero mucho.- La abrazó unos segundos y después la separó de él para ir junto a su esposa.- Hasta luego.
O-o-o-o
Al fin habían llegado a la puerta de casa, de su nueva casa. Naruto tragó pesadamente, se sentía muy cansado y nervioso. Sin previo aviso, alzó a Hinata entre sus brazos y entró en la casa. La peliazul había golpeado avergonzada su pecho. Naruto rió frunciendo su ceño e inflando graciosamente sus mejillas.
-Eres único.- Hinata agachó el rostro cuando el rubio la depositó en el suelo.- Ten más cuidado.
-Lo siento.- Naruto acarició su mejilla y sonrió.- Ha sido un día muy especial y cada minuto que pasaba, más me daba cuenta de cuanto te amo.
-Na-Naruto.- Hinata comenzó a jugar de nuevo con sus dedos índices.
-Deja de hacer eso.- Naruto capturó sus dedos en su mano derecha.- Eres muy adorable, rara y preciosa, pero ahora eres mi mujer y no debes sentir vergüenza.
Sin previo aviso, la apretó contra su cuerpo y besó sus labios. Hinata suspiró al sentir la calidez que su marido desprendía. El rubio se separó de su cuerpo y observó la casa.
-Esto es demasiado para mi.- Y se rascó la nuca.- Mi apartamento...
-Se lo dije a Neji.- Hinata observó la casa con sus cosas y las de Naruto arregladas como si hubiesen vivido allí desde siempre.- Sé que tu apartamento es muy importante para ti, si te molesta, podemos ir a vivir allí.- Y agachó nuevamente su rostro.
-No.- Naruto le apretó la mano.- Allí no hay espacio para los dos.
-Esta bien.-Hinata sonrió.
-Simplemente perfecta.- Naruto besó nuevamente sus labios y la condujo por el pasillo de la casa.
Hinata se paró frente a la puerta de su habitación y suspiró. El sonrojo no se iba de su rostro y no sabía como hacerlo desaparecer, ya que desde ese instante, dormiría siempre al lado del rubio... y eso significafa intimar con él, contarle su secreto...
-Hinata.- Naruto la llamó al entrar en la habitación y encender la luz.- Esto es precioso.
Sus ojos vagaron por las pareder pintadas de un tono gris pálido, unos cuadros colgados con Kanjis en su interior, una cama de matrimonio decorada con un covertor de seda y cosido a mano. Los muebles eran de un tono marrón tierra y la puerta principal de shoji, tenía pintado el bosque de konoha.
-Las chicas me ayudaron a elegirlo.- Ella caminó hacía su marido y acarició su mejilla marcada con aquellas rayitas negras.-Me alegra que te guste.
-Me gusta mucho más tu compañía.- Naruto atrapó el rostro de la ojiperla entre sus dedos y la besó tiernamente, un jadeo salió de la garganta de ambos.- Te amo.
Poco a poco las manos de ellos dos se dejaron llevar por el deseo, y sus ropas fueron desapareciendo de sus cuerpos. Naruto miró con devoción el cuerpo de Hinata cuando dejó caer suavemente el kimono sobre sus hombros, hasta chocar contra el suelo.
Las manos de ella se movían más torpemente y por un intante, se enredó en el haorí de su esposo. Naruto rió debilmente y se lo quitó él mismo ante el deseo en los ojos de Hinata. Un gemido salió de su garganta al sentir las yemas cálidas de su esposa sobre su pecho. Tras desatarle la yukata a la peliazul, el rubio observó el cuerpo desnudo de su mujer.
-Realmente hermosa.- Y con suma delicadeza acercó sus temblorosos dedos hasta el cuello de Hinata.- ¿Puedo acariciarte?
-S-si.- Hinata titubeó ante aquellas palabras.- Soy tuya, Naruto.
El rubio sonrió con cariño y descendió por el cuello de la joven hasta llegar a sus generosos pechos. Sus pezones se endurecieron ante el primer roce y Naruto jadeó al sentir la suavidad de éstos. Atrapó el labio inferior de la ojiperla con sus dientes y adentró la lengua en su boca, necesitaba besarla, explorarla, hacerla suya.
Tras besar sus labios, descendió con besos pequeños y delicados sobre su cuello y fue empujandola poco a poco hasta la cama. Hinata chocó contra el borde y se dejó llevar ahsat caer tumbada. Naruto besó su piel expuesta hasta rozar los erectos pezones con su lengua. Jamás llegó a pensar que el sexo fuera tan maravilloso. Poco a poco descendió con sus dedos hasta la intimidad de la joven y la sintió mojada.
Naruto sonrió contra la piel del cuello de ella, aquello era realmente perfecto. Sus azulados ojos se abrieron de par en par, al sentir la delicada mano de Hinata desatar sus ropas y tirar de ellas para dejarlo en iguales condicones. Naruto obedeció al instante y se alzó para dejarlas caer al suelo.
-Tu también eres perfecto.- Sus mejillas se colorearon al fijarse en cierta parte del rubio.
Naruto rió de nuevo y se tumbó al lado de la ojiperla. Las delicadas caricias comenzaron nuevamente tras una árdua batalla de besos desenfrenados. Las pequeñas manos de la peliazul viajaron por el cuerpo del rubio hasta topar con aquella parte ergida. Naruto gruñó contra sus labios y ella se sintió especial.
El juego de manos continuó durante un largo rato. Naruto la acariciaba con sus dedos y se adentraba en ella una y otra vez llevandola al cielo. Ella con movimientos inexpertos y torpes, intentaba darle el mismo placer sobre su miembro erecto.
-Hinata.- Naruto la detuvo un instante.- Necesito estar dentro de ti.- El rubio se sonrojó.- Sentirte como aquella vez.
-Y yo a ti.- Ella se dejó hacer.- Siempre.
El rubio entró en ella de una sola estocada. Un gemido resonó en la oscuridad de aquella noche, bajo la luz de aquella habitación. Las uñas de la joven se enterraron en su espalda haciendolo sentir fuerte, amado... Naruto rió contra el oído de ella y los dos se extremecieron. Aquel baile los estaba llevando a la locura, aquellas sensaciones eran únicas.
-Ahhh, Na-Naruto.- Hinata sintió como un nudo se empezab aa formar bajo su vientre. Poco a poco aquellos hilos iban enredandose en su cuerpo hasta apretarla haciendola estallar en un sin fin de colores.- Más.- Pidió con la voz ahogada.
-Hinata.- Naruto sintió el interior de la joven apretandolo, pidiendole más.- Te amo.- Susurró contra sus labios.
-Te amo.- Hinata elevó más sus caderas para sentirlo profundamnete en su interior, aquello era realmente mágico.
Unas embestidas más, y el rubio sintió fuego en su interior. Poco a poco iba quemandole hasta dejarlo sin aliento. Su cuerpo se tensó y sintió como Hinata jadeaba su nombre una y otra vez. Aquellas cuatro paredes eran testigo de su amor, de su cariño. Aquellas cuatro paredes, siempre los protegería del exterior. Allí podrían amarse tantas veces cuanto quisieran, sin importar que ella fuera una chica de un importante clan y él tan solo el portador del los Bijus.
Naruto sintió como se derramaba en el interior de la ojiperla y ella apretó sus dedos contra la suave piel de la espalda del rubio. Al fin habían llegado a la cima, la habían escalado juntos y los dos gozaban de aquel placer inmenso. Naruto se retiró de ella y besó sus labios con dulzura. Ella le sonrió y apagó la luz.
-Descansa, mi vida.- Hinata acarició nuevamente las mejillas del rubio.
-Tu también.- Naruto besó la palma de su mano y se abrazaron en al oscuridad de la noche.- te amo.- Susurró medio dormido.
-Y yo a ti.- Hinata sonrió y se acaració el vientre cuidadosamente.
O-o-o-o
El sol entró por la pequeña ventana de la habitación despertando a la ojiperla. Al sentir el cuerpo del rubio pegado al suyo, sonrió con alegría, al fin el cielo le daba algo importante para luchar y ser feliz. Su marido dormía junto a su cuerpo y la noche anterior la había colmado de besos, caricias y de aquellas maravillosas palabras.
Se levantó de la cama con cuidado y se dirigió al baño para darse una ducha. Tras ponerse una yukata blanca, salió de la habitación para prepararle el desayuno a Naruto. Quería demostrale cuan agradecida estaba con él por amarla de esa manera.
Al entrar en la cocina, observó el bolso que había dejado allí hacía dos noches. Sonrió y se volvió a acariciar el vientre. Un nudo se formó en su garganta y suspiró ¿Y si él no quería tener hijos? Frunció su ceño arrugando su nivea piel.
Tras prepararle el desayuno, lo dejó sobre la mesa y sacó las cosas que habían en ese bolso. Sakura le había dicho como hacerle entender rápidamente las cosas y ella iba a intentarlo. Tras ordenar la mesa, caminó lentamente hasta la habitación y sonrió al verlo tendido en la cama.
-Naruto.- Hinata acarició su mejilla.- Despierta.
-Buenos días, Hinata.- Naruto le sonrió y besó sus labios.
-El desayuno está listo en el salón.- Hinata le señaló la puerta del cuarto.
Esta bien.- El rubió se levantó.- Ve y sientate, me ducho en dos minutos y voy.- Volvió a besar sus labios y se encerró en el baño.
Hinata caminó lentamente hacía el salón y observó al mesa acariciandose el vientre. Solo había dos personas qu esabían su secreto, solo esperaba que a Naruto le gustase. El rubio apareció ante ella y observó el desayuno.
-Hinata.- Susurró al ver aquellas cosas al lado de su comida.-¿Y esto?- Cogió delicadamente aquel biberón entre sus deos.
-Lo vamos a necesitar.- Dijo ella sonrojandose y agachando el rostro.- Pronto.- Y volvió a acariciarse el vientre. Un golpe sordó hizo sobresalatarse a la ojiperla.-¿Naruto?
El rubio yacía en el suelo, sin color en la cara y con el biberón entre sus dedos.
