Disclaimer: Los personajes de Hetalia no pertenecen, la historia si :3
EDITADO: Estoy en proceso de corrección total de la historia. Si has llegado a este punto, es que está corregido y has tenido suerte (?)
Capítulo 10
Arthur suspiró, mirando a los tripulantes de aquel barco.
Si había algo que podía definir su esencia era hiperactividad. Y era irónico que precisamente una de las únicas personas en el navío que carecía de ella fuera la razón de su alianza.
El noruego, el cual se encargaba del timón le saludó con la cabeza y Arthur se acercó a él para responder el saludo.
—¿Dónde está tu capitán? —le preguntó el rubio, sabiendo que Lukas prefería ir directo al grano.
—Acabando con unos asuntos. Ahora enseguida viene.
Pronto los miembros de las dos tripulaciones estaban riendo todos juntos.
Cuando se juntaban los dos barcos, significaba un descanso para todos, y poder divertirse.
De repente, un hombre alto de pelo rubio y desordenado se abrazó al noruego, que parecía enano en comparación, a pesar de tener una altura respetable.
—Noru~ Te dije que no salieras sin mi~ ¡Te estaba buscando!
Arthur esbozó una sonrisa al ver a su amigo, el segundo a bordo de la otra tripulación.
—¿Ya no saludas, Soren?
El danés levantó la mirada al oír su nombre.
—¡Arthur, amigo! ¡Cuánto tiempo!
—No tanto, realmente —le recordó el rubio, resignado a la actitud despreocupada del ojiazul.
—Cierto, cierto… ¿Dónde está Gilbert? ¡Tengo ganas de fiesta!
Este comentario hizo que se ganara un tirón de orejas de Lukas.
—No nos dejes en evidencia, por favor.
—¿Yo? Pero si soy la persona más responsable que puedas conocer~
—Gilbert debe estar con Elizabeta…
—¿Con la húngara? Pero si se odian.
Arthur esbozó una sonrisa malévola.
—Ya, parece que han dado un gran paso en su relación.
Mientras el danés procesaba la información, alguien se tiro encima de él, haciendo que el noruego se apartara rápidamente para evitar ser aplastado.
Tanto Lukas como Arthur observaron molestos el abrazó que le dio Isabel a Soren.
—¡Soren! ¡Cuánto tiempo!
—¡Isa! Hace un poco fuimos a la villa y ya no estabas. Mpf, nos tenías preocupados… Parece que por fin el capitán se dignó a sacarte de allí.
Isabel resopló.
—Sí, ya necesitaba un cambio de aires.
La española se cogió del brazo del danés y le miró, seria.
—Tenemos que hablar.
Soren alzó una ceja, pero ante la insistencia de la castaña, la siguió hacia su camarote para hablar en privado.
Lukas observó cómo se alejaban.
—¿Qué se llevan esos dos entre manos? —preguntó con una cara completamente inexpresiva, aunque por dentro sentía algo que podría llamarse celos.
—No lo sé ni yo —murmuró Arthur.
Ellos dos ya se conocían… ¿Podría ser el danés quien hubiera tocado a Isabel de esa manera?
No sabía que pensar… Y si era así, le esperaba una muerte dolorosa a sus manos.
De repente vio como el capitán del barco hacia acto de presencia.
Lukas se disculpó mientras iba a buscar a su hermano, y Arthur se acercó al otro.
—Por fin te dignas a aparecer.
—No me estreses, no me estreses… ¿Sabes dónde demonios está mi segundo de a bordo?
—No…
—Maldita sea, Emil le estaba buscando… Aunque tal vez lo buscara porque a quien quería ver era a su hermano… Ya sabes, esos dos siempre van pegados.
Arthur miró al turco con una sonrisa.
Sadiq se encogió de hombros.
—Bueno, ya hacía tiempo que no nos veíamos.
Arthur contuvo las ganas de darse un cabezazo contra alguna pared.
Era igual que Soren… No le extrañaba que hubieran congeniado tan rápidamente. Juntos, su liderazgo era impresionante.
Aunque eran demasiado activos para gusto del inglés, quien prefería tomarse las cosas con tranquilidad. Que eso no significaba que no le gustara la acción.
Muy al contrario. Él amaba pelear.
Pero sólo cuando era hora de pelear.
Sadiq lo arrastró a contarle sus últimas aventuras mientras Arthur asentía, aunque seguía preguntándose de qué demonios estarían hablando Soren e Isabel.
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—¿De qué querías que habláramos? —le preguntó el danés, curioso por la expresión seria de la española.
—¿Te acuerdas cuándo me dijiste que me enseñarías a usar tu hacha gigante?
—Alabarda~
—Eso. Pues quiero que me enseñes.
—¿Estás segura? No es muy fácil de utilizar, y a poca gente se le da bien.
—Me da igual. ¡Es el arma perfecta!
—Piensas igual que yo. No se puede pedir mejor arma que esa, la verdad.
—Pues eso mismo. ¡Quiero aprender a utilizarla!
—Pero, ¿ya?
—Claro que si…
—Pero para eso necesitas antes la alabarda. ¿Cómo voy a enseñarte a luchar con ella si ni siquiera tienes una?
Isabel frunció el ceño, frustrada.
—Bien, iré a buscarte un rato.
Rápidamente, salió de allí, dejante a un danés divertido.
—De verdad… Tengo la impresión de que se le dará bien~
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—¡Vash!
El nombrado se giró al oír a Isabel gritar su nombre.
La miró, molesto.
—No grites, mujer…
Isabel le ignoró deliberadamente y le cogió las dos manos, suplicándole.
—Tú te encargas de las armas, ¿no?
Vash asintió, viendo a donde quería llegar.
—Muy bien, muy bien… ¿Tienes en un depósito, desván, o lo que sea, un hacha gigante?
—¿Una alabarda?
—¡Eso! ¿Tienes algunas?
—De hecho si… Tengo de todo —respondió, orgulloso.
—¡Bien! Dámela.
—¿Por qué? No podrías con ella. Y no sabes cómo utilizarla.
—Sí que podría con ella —respondió Isabel, molesta —. Soy más fuerte de lo que aparento. Y la gracia está en que la necesito porque me van a enseñar a utilizarla.
Vash la miró unos instantes y luego frunció el ceño.
—No se… Debería preguntarle al capitán.
—¡Vash! ¡Sólo quiero aprender a defenderme! ¿Sabes lo débil que me siento siendo que todos tenéis un arma menos yo?
Vash la miró de nuevo y suspiró.
—Está bien. Pero no me hago responsable.
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—¡Eh! ¡Sadiq!
El nombrado, que se encontraba hablando con Arthur, se giró ante la llamada de Soren.
El danés se acercó rápidamente.
—¡A qué no sabes quién está en la tripulación de este personaje! —exclamó poniendo una mano sobre el hombro de Arthur, que a pesar de ser considerablemente más bajo que los dos, no se amedrentaba.
Sadiq lo pensó un momento y luego negó con la cabeza.
—¡Isabel!
El turco alzó una ceja y luego soltó una carcajada.
—¿En serio? ¡O sea que eso era! Y nosotros preocupados.
—Ya os lo dije —replicó el noruego, apareciendo de repente, seguido de su hermano pequeño, Emil.
—Ya, Noru, pero pensaba que ibas de broma~
—¿Por qué iba a estar bromeando?
—Porque te encanta tomar el pelo a este idiota —señaló Sadiq, divertido.
Arthur les miró a todos.
—Entonces, ¿os llevabais bien con Isabel?
—Sí —asintió malévolamente el turco, gesto que Arthur no pasó por alto —. No sé como aceptó unirse a tu tripulación… ¡Si te odiaba!
—No aceptó en ese momento… Aunque ahora ya es parte de nosotros —aceptó el inglés.
—No le harías nada malo —amenazó Sadiq al inglés que bufó, molesto.
—Claro que no.
—De ti me espero cualquier cosa…
—Igualmente, ¿cómo es que eráis tan amigos? —preguntó Arthur, intentando disimular sus ansias de matar que aumentaban por momentos.
—Cuando la conocimos, y después de beber bastante, nos dijo que echaba de menos a una persona… Un par de años después, hicimos negocios con esa misma familia, así que le llevamos las noticias.
—Desde entonces, su sonrisa se volvió más brillante —comentó el danés.
—Y sería una psicóloga estupenda —agregó el turco —. Me ayudo con mis problemas con el malcriado de Heracles…
Lukas negó con la cabeza y Soren soltó una carcajada.
—No creo que una psicóloga se acueste con su paciente.
Sadiq esbozó una sonrisa.
—Pero si esa fue la mejor parte de la terapia~ —bromeó.
Arthur le miró con los ojos en llamas y no tardó en desenvainar su espada y lanzarse contra el turco, que lo esquivó de milagro, desenvainando su propia espada.
—¿Pero qué demonios te pasa?
—Así que fuiste tú —murmuró el inglés, cabreado.
—¿Fui yo? ¿Qué fui yo? —le preguntó, confuso, mientras el inglés empezaba a lanzar estocadas.
—Quién le quitó su… —Arthur vaciló un momento —… Inocencia.
El turco le miró incrédulo.
—¿Todo esto es porque me acosté con ella? Oye, ni siquiera sabía que era virgen… Además, yo no la obligué a nada.
—Da igual —le replicó el inglés, aumentando la velocidad de los golpes.
—Esto no pinta bien —murmuró Soren, y por una vez, Lukas estaba de acuerdo con él.
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Isabel estaba contenta.
Bien, ahora sólo tenía que buscar a Soren. Se encaminó rápidamente en su búsqueda, pero paró en seco al oír ruidos de lucha.
¿Estaba luchando?
¿Quién?
Dejó la alabarda cuidadosamente apoyada en la puerta de su camarote, después de comprobar que Soren no estaba allí, y se dirigió al lugar de donde provenía el sonido.
Desde lejos, distinguió el pelo del danés, y se acerco rápidamente.
Abrió la boca con incredulidad al ver a Arthur y a Sadiq pelando.
—¿Qué demonios está pasando aquí? —refunfuñó, cabreándose cada vez más.
Soren se sobresaltó al verla.
—¡Isa! ¡Párales, no dejan de pelear!
Isabel los miró. Estaban tan concentrados en la lucha que meterse en medio parecía un suicidio.
Pero vio su oportunidad cuando se separaron un poco para coger aire, y se interpuso en medio.
Estuvo a punto de ser cortada por la mitad, cortesía de ambas espadas, pero los dos pararon en seco.
Isabel estaba muy enfadada y les miró enfurecida.
Los demás espectadores empezaron a alejarse del lugar, temerosos de ser el blanco de la furia de la española.
—Arthur, asumo que la culpa ha sido tuya, ¿cierto? —habló Isabel en cuanto se quedaron los tres solos.
Arthur envainó su espada mientras el turco hacia lo mismo y desvió la mirada sin responderle.
—Maldito inglés de pacotilla, responde —ordenó la española.
—Por supuesto que no ha sido mi culpa —replicó Arthur, cabreado porque Isabel le hablara así.
—Ya, entonces… ¿Sadiq? ¿Qué es lo que ha pasado?
El ojiverde alzó las cejas.
¡A él ni siquiera le había preguntado!
—Me atacó —respondió Sadiq con simpleza —. En realidad ha sido divertido. Hacía tiempo que no tenía una pelea en condiciones. Sigues en forma, Arthur.
El inglés sonrió ante el halago.
—Lo mismo digo.
—La cuestión no es esa —intervino Isabel, aunque mucho más calmada.
La española respiró hondo.
—Arthur, no tengo ganas de discutir delante de otros —dijo, no mirando a Sadiq, sino a Soren y a Gilbert, que lo observaban todo escondidos.
—Está bien —suspiró el inglés —. Vamos a mi camarote.
Nada más desaparecer de la escena los dos ojiverdes, el albino y el rubio se acercaron al turco.
—Y —comenzó Gilbert—, ¿dónde está Heracles?
Sadiq esbozó una media sonrisa.
—Durmiendo… Si es lo único que sabe hacer.
Soren alzó las cejas.
—Eso no es lo que se oye por las noches.
Ambos estallaron en carcajadas y se ganaron un golpe del turco, que a pesar de todo, estaba sonriendo.
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Isabel se sentó en la cama y cruzó los brazos mirando a Arthur, mientras él se sentó en su silla, sin decir nada.
Estuvieron unos momentos en silencio, hasta que fue Isabel la que habló.
—¿Has atacado a Sadiq porque me acosté con él?
—No —contestó Arthur frunciendo el ceño.
—¿Entonces?
—Le he atacado porque te quitó la inocencia.
—Vamos, porque fue el primer hombre que se acostó conmigo —resumió Isabel.
—¿¡Ha habido más!?
—Eso no te lo voy a decir~
—Isabel —protestó Arthur.
—No. No ha habido ningún otro —suspiró la española —. Igualmente, ¿a ti que te importa con quien me acueste o con quien me deje de acostar?
Isabel le miró fijamente, esperando que le respondiera a su pregunta.
Arthur sonrió, se levantó y se acercó a ella, para susurrarle en el oído.
—Porque eres mía.
Acto seguido, salió de su camarote, dejando a Isabel roja.
Recordó primero las palabras de Emily y luego las de Toris y suspiró, resignada.
Parecía que ambos tenían razón, al fin y al cabo.
Salió del camarote de su capitán, y se encontró con Soren que caminaba alegremente, silbando una cancioncilla.
—¡Soren!
—¿Ya has terminado de gritarle a Arthur?
—Eh… Si, podría decirse que si… ¡Ahora quiero que me enseñes!
Soren la miró, evaluándola.
—¡Está bien! ¡Te adoptaré como a mi alumna!
Isabel rió ante la alegría en las palabras del danés.
—Ya verás… Vas a tener al mejor de los maestros~ —agregó el danés.
Isabel asintió, convencida.
—Lo primero, lo bueno de la alabarda, es que puedes utilizarla tanto para asestar golpes como un hacha, como para clavar la punta… O de un modo mixto.
Isabel sonrió mientras Soren proseguía con su explicación.
—Y necesitarás las dos manos, aunque yo estoy aprendiendo a manejarla con una.
Y Soren siguió su explicación a toda velocidad mientras ambos deseaban pasar ya a la parte práctica.
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Sadiq estaba sentado junto a Arthur los dos con los pies en alto.
—¿No piensas pedirme perdón por atacarme sin motivo? —recriminó el turco.
—No. Te lo merecías.
Sadiq soltó una carcajada.
—Y cómo vuelvas a tocarla te mataré de verdad —comentó como quien dice que hoy lloverá.
—Tranquilo, tranquilo… Heracles me mataría si me fuera con otro u otra… Parece muy liberal, pero en el fondo es un celoso…
Y es que el trato de Heracles y Lukas con Sadiq y Soren respectivamente era igual.
Parecían fríos, distantes, con odio hacia los más altos.
Sin embargo, eran una manera de contrarrestar la actitud hiperactiva e infantil de sus parejas.
—Aunque ambos sabemos que no podemos atar al otro —prosiguió Sadiq, aunque Arthur se había sumido en sus propios pensamientos.
Pronto, oscureció y Soren apareció de repente, sudado, pero aún muy activo.
—¡Capitán! ¡Necesito que nos quedemos aquí hasta mañana!
Sadiq le miró alzando una ceja, y Soren le puso cara de cachorrito.
—A mí no me importa —interrumpió Arthur —. Creo que a Yekaterina le hará ilusión cocinar para tantas personas.
—Está bien —accedió Sadiq. Tampoco tenía nada urgente que hacer.
Soren se fue corriendo dejando a dos extrañados capitanes, y justo después apareció Gilbert.
—Eh, Arthur ¿has visto a Soren?
—Se acaba de ir.
El albino maldijo.
—Si hemos hablado apenas cinco minutos.
—No te preocupes, se quedarán hasta mañana, tendrás tiempo de verle.
Gilbert asintió satisfecho.
—Bien…
A continuación se giró hacia Arthur.
—Porque te recuerdo, que tú, el danés y yo tenemos una competición pendiente.
Arthur sonrió.
—Obviamente yo tendré más aguante. Te recuerdo que soy un capitán desde hace más de seis años.
—Kesesesese~ Eso ya lo comprobaremos~
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Soren sonrió satisfecho.
Isabel aprendía rápido las bases de la lucha con la alabarda.
Tenía un don natural.
Una vez la dominara, sería una guerrera temible.
Y él podría presumir de haber sido su maestro.
Comentarios: Ajá, los dos personajes de "peso" eran Dinamarca y Turquía :D Aunque también ha salido Noruega y una breve aparición y mención de Islandia XD Bien, aparte de eso, últimamente ando un poco deprimida por razones ajenas a eso, y no si se eso ha bajado la calidad de escritura... Agradecería que me dierais vuestra más sincera opinión hacia mis escritos: la historia, el estilo, el vocabulario... Todo. Gracias por adelantado ^.^
Avances: Y digamos que este capítulo junto al siguiente son dos capítulos de descanso :D O sea que en el siguiente en un principio seguimos con la hiperactiva tripulación ^.^
Gracias por los reviews, hacen a Gilbo feliz :D
Poppy-chan: No sería feliz si no pusiera a esos dos juntos :( Yeah, Isa está aprendiendo a usar la alabarda/hacha gigante... Por supuesto, son expertos en el uso de dicha arma :D Es que relatan los asombrosos pensamientos de alguien tan asombroso... Y ese es realmente el comienzo del odio de Gilbo hacia Rode . Pues Germania y Lud van a morir de un colapso . Gracias por comentar!
Guest: Yeah... sorry... *Llora desconsolada* Aquí tienes el capítulo! Pronto, no? :D Y Gilbo no lo sabía porque creía que era un niño, pero estaba colado de Eli hasta las trancas XD Matemos a Roderich todas juntas! . Gracias por comentar :3
IreneRodriguez: Si es que Lud es lo contrario de Gilbo... Lud hará el entrenamiento por los dos, estoy segura XD Gilbert se dedica a piratear :U A ver, esto es Spoiler... Pero Roderich sabía que Eli era tía... Y Eli sabía quien era Gilbert XDDD Y en los siguientes extractos se aclarará el misterio, tranquila :D Es que es Vanya... Dios, me entran ganas de abrazarle . Me lo imagino disfrazado de Panda... Muahahaha, adorable XD Y es que Lovi... Es Lovi XD El no se mete en eso XD Y al final, eran Dinamarca y Turquía... :D Quiero que sepas que Portugal no iba a salir inicialmente, pero al final es posible que le meta por ahí, al estilo de Noruega o Islandia... Pero no como hermano de Isa, claramente XD Y era Turquía! Chan chan chaaaan . Yeah... Yo no me arriesgaría a su ira XD Maldita seas . Lo peor es que tienes razón D: Aish... yo he visto varios videos de Gilbert-sama y Lud y todos terminan super tristes... Es decir,c on la desaparición de Gilbo después de la WWII . Y aquí tienes el cap ^.^ Gracias por comentar :D
Cualquier comentario, críticia (constructiva a ser posible XD), petición del algo, etc... Review ^.^
Muchas gracias :3
