Hola! Reaparecí por aquí... os traigo un especial y pronto el último capítulo de esta historia, nos leemos pronto, muchas gracias a todos.
Aoi uzu, gracias por tus palabras... jejeje no vas mal leemos, cuídate...
xXm3ch3Xx Como siempre, muchas gracias por tus palabras, esperemos que el aliado ayude ne? un beso muy fuerte, cuídate.
Noelialuna, Gracias por tus palabras.. volví y desaparecí de nuevo... lo siento... aquí traigo el especial, espero que te guste, cuídate y gracias.
jhosereyes, yepppp, gracias...
Elaine Haruno de Uchiha. gracias por tus palabras, me alegro de que te guste esta historia, cuídate...
Luh Salvador, Muchas gracias...besos cuidate.
netokastillo, jejejej yeppppp... adivina jajaja gracias por tus palabras, nos leemos cuídate.
kotoko-98, Gracias por tus palabras, y siento mucho mi nueva tardanza. he estado nuevamente y sigo bastante enferma y además me acabo de separar del padre de mi hija y no tenía ningunas ganas de escribir... lo siento... un besazo y muchas gracias por tus palabras...
luisjf1979, gracias por tus palabras...
Davaru, muchas gracias por tus palabras... si Bee no está allí para apoyarles... esto es un especial... y espero que el último capitulo os guste... pronto lo subiré, besos...
Hikari To Seimei, Gracias...simplemente gracias. Besos, cuídate.
Lo siento si hay faltas de ortografía, intento corregirlas...y los dedazos, trato de corrergirlos todo lo que puedo, pero siempre se me escapa alguno.
Disclaimer: La historia original de este fic es mio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, el gran creador del manga de Naruto. Otros personajes son de invención mía, así como lugares, armas y otras cosas.
Summary: La gran cuarta Guerra ninja ha terminado. Naruto vuelve a Konoha tras una gran batalla. Todos sus amigos están a salvo excepto Hinata ¿Donde está? ¿Que le ha ocurrido? Tras encontrarla, un suceso extraño ocurre y alguien es devuelto a la vida ¿Quién es ese chico rubio que lo observa?
Oscuridad, resentimiento, justicia, ira, odio, lazos, vínculos... todo aquello era lo que pasaba por mi mente una y otra vez, mientras estaba encerrado entre aquellas cuatro paredes. El oxígeno casi no llegaba a mis pulmones. El aire estaba viciado. Aquello apestaba a cloaca. Mi cuerpo estaba adolorido y sangrando. Aquello era lo que realmente merecía una y otra vez. Hora tras hora era torturado por aquellos seres sin rostro en la oscuridad.
Las paredes eran gruesas, y no había ningún tipo de luz que me ayudara en un ápice a divisar nada de lo que ocurría en el interiór de aquella celda. Mi chakra se había extinguido allí dentro. Tan solo tenía lo suficiente para seguir con vida. Mis muñecas sangraban por la presión de la cadena. Me encontraba suspendido en el aire y desnudo. Mi Sharingan ni siquiera funcionaba allí dentro.
Los pasos se oían cada vez más y más cerca. La llave entró en la cerradura haciéndome saber una vez más que ellos estaban vigilándome. Sentí algún liquido recorrer mi rostro. Ya no sabía si era sudor del calor que hacía allí, o si era mi propia sangre. Un escalofrío me recorrió la desnuda y dañada espalda.
-Ya es la hora.- Una voz ronca habló detrás de mi.- Aprieta los grilletes.- Le dijo a la otra persona que había en la celda.
La pequeña luz de una vela tras mi espalda, me dejó ver por un segundo el charco negro que había bajo mis pies. Un gemido ronco salió de mi garganta. El odio recorrió mi cuerpo y la ira me hizo jadear ante la impotencia de no poder hacer nada.
Lo merecía. Sabía que merecía aquel trato y cosas peores. Cerré las manos en puños sintiendo el dolor del metal contra la piel. Un sonido bajo, pero directo, resonó a mis espaldas. El dolor se intensificó. Un alarido salió de mi garganta y las gotas empezaron a caer contra el suelo.
-¿Quién diría que tendríamos a un Uchiha aquí?- Dijo uno de los hombres divertido.
-Lleva unos días aquí, y es como si llevara aquí encerrado la vida entera.- Dijo el otro riéndose.
-Tras el ataque a la aldea, la señora Tsunade quedó mal herida.- Dijo el de la voz más ronca.- Espero que pronto se recupere y diga lo que debemos de hacer con este traidor. El Hokage se apoya en ella y seguro hará lo que ella diga.
Apreté mis dientes y sentí como mi mandíbula crujió. Estaba allí encerrado y ella no sabía nada, no sabía ni de mi existencia en aquella mal oliente prisión ¿El Hokage? Abrí mis ojos sorprendido ¿Sería Naruto? Un gemido ahogado salió de nuevo de la garganta cuando sentí como el látigo cortaba la piel.
Estaba en desventaja. Tras defender la aldea de los shinobis renegados, uno me había herido con una katana. El lado izquierdo me ardía como mil demonios. Podía sentir perfectamente como la infección se estaba apoderando del cuerpo. La cabeza parecía que me iba a explotar y sentís las orejas calientes. Debía tener fiebre.
-¿Que has hecho con sus ropas y su espada?- Preguntó el de la voz ronca.
-Las ropas las quemamos nada más entró aquí.- Dijo el otro hombre.- Nadie sabe que en la prisión esta Sasuke Uchiha.- El hombre rió de nuevo.
-¿Y su espada?- Dijo el hombre de la voz ronca impaciente.
-No traía espada, Takeshi.- Se quejó el otro hombre.
-No digas mi nombre, estúpido.- Takeshi... ese era su nombre. Fruncí el ceño, ahora sabía cómo se llamaba uno de ellos. El hombre se enfureció con el otro sujeto.
-¿Tienes miedo al Uchiha?- Se rió pronunciando mi apellido.
-Ha asesinado a Orochimaru, a Danzo, y a Kabuto.- Takeshi me pegó más fuerte con el látigo.- Intentó matar al héroe de Konoha y a la kunoichi médico.
-Tranquilo, no creo que te mate a ti también.- Le quitó el látigo y se posó delante de mi ¿Que no los iba a matar? Sonreí.
Dejó caer el látigo con fuerza sobre mi hombro y el pecho. Aullé de dolor de nuevo. Golpeó una y otra vez a cada lado de mi cabeza hiriéndome los hombros y el pecho. Tras acabar de golpearme en esa zona, se colocó de lado y golpeó mis piernas.
-¿Qué crees que estás haciendo, Subaiko?- Preguntó Takeshi.
-Golpearlo lo más fuerte que puedo.- Subaiko...mmm...él rió a placer.- Nunca sabes cuándo podrás golpear a alguien como él de nuevo.
-Será mejor que paremos.- Dijo Takeshi.- Cuando se enteren que está aquí el Uchiha, pedirán responsables de su estado.
-Aguafiestas.- Subaiko dejó el látigo y apagó la vela.- Vámonos.
Suspiré cuando escuché la llave de nuevo en la cerradura y esta se cerró. Mis piernas temblaron y caí de golpe haciéndome daño en las muñecas. Debía tener los huesos rotos. Tenía cansancio y estaba malhumorado.
Cerré las pestañas y sentí como las lágrimas abandonaban mis ojos. Al fin y al cabo era lo que merecía. Itachi me lo había intentado explicar muchas veces. Había dicho una y mil veces que él solo protegía a Konoha y mí.
Recordé los últimos momentos con Itachi en aquella cueva frente a Kabuto. Recordé la manera en que me miraba mi hermano. Recordé a Naruto Uzumaki y su insistencia para que volviera a la aldea. Una sonrisa floja apareció en mis dañados labios. Naruto...ese pequeño farolillo rojo...
Aquellos buenos momentos del equipo 7. La pesada de Sakura y como intenté matarla el día que me deshice de Danzo. En mi fuero interno me maldecí una y otra vez. Aquel día no deseaba matar a Sakura. Jamás lo había deseado, pero... ella se había cruzado en mi camino.
Recordé sus ojos verdes y sus rosados cabellos. El amor que sentía hacía mí sin darle nada. Otra lágrima salió de mis ojos ¿Seguiría amándome? Negué con la cabeza...no tenía sentido que ella me siguiera amando. Me había comportado como un animal con ella.
En aquellos días solo quería cumplir mi mayor deseo "Matar a Itachi" y no deseaba que nadie me cortara el paso. No deseaba que nadie se metiera en mi mente y me detuviera ¿Me habrá perdonado? Imposible...
Suspiré agotado. Naruto, Sakura y Kakashi eran lo más cercano a una familia desde que Itachi mató a todo mi clan ¿Y cómo se lo había agradecido a ellos? Atacándolos y traicionándolos. Negué con la cabeza y abrí los ojos.
Si alguna vez tuviera la oportunidad de tenerlos delante, no sabría cómo actuar. Sin embargo si sabía las palabras que debía decirles "Las mismas que le dije a Naruto tras la guerra" Cerré mis ojos y traté de recordar aquel día.
Tras luchar contra Kabuto y quedarme de nuevo sin Itachi, salí de aquella cueva y fui en busca de Madara Uchiha. Debía salir de allí cuanto antes y destruir Konoha, no podía fallar en mi objetivo. Sin embargo, cuando llegué donde estaba el Uchiha, me di cuenta que las cosas habían cambiado. El cuerpo de Madara Uchiha estaba destrozado en el suelo, al igual que había acabado Itachi. Tobi estaba luchando contra Naruto y Kakashi. La gente gritaba de dolor en el suelo y otros ya habían perdido su vida.
¿Qué estaba haciendo allí? Observé aquella batalla y vi como Naruto asesinaba a Tobi. Todo había acabado allí. Naruto tenía un color extraño que lo rodeaba y un chakra demasiado fuerte. Traté de salir lo antes posible de allí. Debía llegar a Konoha antes que nadie.
Cuando creí que estaba lo más alejado posible de la batalla, aminoré el paso. La voz de Naruto llegó a mis oídos y sin saber por qué, me detuve. La batalla contra el rubio fue apoteósica. Más de una vez, creí que perdería allí la vida. El idiota quedó tendido en el suelo inconsciente y Sakura lloró por él.
En aquel instante observé como las cosas habían cambiado sin más. Ella estaba llorando por aquel que siempre había insultado y aborrecido. Algo en mi interiór se rompió aquel día. Nunca me había parado a pensar detenidamente, lo que mis acciones habían provocado en ellos. Debía admitir que una parte de mi los echaba de menos. Me alejé de allí y cerré los ojos tratando de olvidar aquella imagen.
Al escuchar de nuevo la voz de Naruto, abrí los ojos ¿Cómo me había alcanzado? Me giré lentamente y observé al dañado rubio. Recordé la batalla en el valle del fin. Recordé las palabras en la guarida de Orochimaru. También recordé el día que maté a Danzo y mi encuentro con el idiota.
-¿Por qué sigues haciendo esto?- Me preguntó una vez más Naruto.- Tú tienes una familia. Tienes a tus amigos.
-Naruto...- Cerré los ojos y suspiré.- La villa traicionó a mi hermano. Lo hizo un renegado por el bien de ellos y me engañaron durante siete años.
-Los niños que allí habitan, son el futuro de Konoha. Los civiles, las mujeres embarazadas...- Naruto limpió una lágrima de su rostro.- Todos ellos no tienen la culpa de lo que hagamos los shinobis. Por eso luché en esta guerra.
-No es mi problema.- Dije con un tono de voz baja.
-¿Te gustaría tener hijos y que los mataran sin razón alguna?- Dijo Naruto cabreado.- ¿Ser una persona normal y pagar los errores de los demás?
-Eso ya me pasó.- No pude evitar mirarlo con odio.- ¿No lo entiendes tú, Naruto?
-Entendía la venganza contra tu hermano hasta cierto punto.- Naruto se acercó más a mi.- Pero eso ya ocurrió.
-Por culpa de Konoha, mi hermano fue un renegado.- Observé el cielo, casi no podía mirarle a la cara.- Por culpa de ellos, yo lo maté.
-Por culpa de otros.- Naruto cerró las manos en puños.- Por culpa de dos ancianos del consejo.
-¿Cómo sabes...?- Me sorprendí ante aquel comentarió, no entendía como él sabía toda aquella historia.
-Lo sé todo.- Naruto entrecerró sus ojos.- Si quieres venganza...- Suspiró.- Mata a esos ancianos. Los mismos que me tratan como a un arma de guerra. Tsunade no tiene la culpa de los que hizo el anteriór Hokage. Así como tampoco tiene la culpa de que nadie me dijera que era hijo del cuarto Hokage. Las segundas oportunidades existen...y esta es la segunda oportunidad de la aldea...y la tuya.
-Naruto.- Sin saber porque, sentí esa verdad dentro de él.- ¿Cómo quieres que vuelva a la villa?
-Tsunade nunca permitió que te dieran busca y captura.- Naruto miró el cielo con lágrimas en sus ojos.- Ella siempre confió en mí, y en que te traería de vuelta. Yo siempre confié en ti.
"Yo siempre confié en ti" Esas palabras aún resonaban en mi mente una y otra vez. Nunca entendí como podía confiar en mí, tras todo lo que había hecho.
-Naruto...- No pude evitar darle la espalda, una parte de mí se sentía avergonzada.- No atacaré Konoha. Itachi me dio sus razones antes de morir de nuevo y ahora tú...Pero no descansaré tranquilo hasta que mate a esos dos ancianos...
-Kakashi, Sakura, Tsunade y yo...siempre te esperaremos, hermano.- Tras aquellas palabras fue el mismo Naruto el que me dejó allí.
-Gracias.- Lo vi desaparecer.- Y perdóname.
Los días seguían pasando sin esperanzas. Ya no llevaba la cuenta de cuánto tiempo estaba allí encerrado. Hacía tiempo atrás, la infección casi me mata y fui tratado por unos médicos de la prisión. Una vez me recuperé de aquello, volví a ser golpeado por aquellos dos individuos día y noche.
La puerta se abrió y la voz de Takeshi llegó a mis oídos. El hombre se reía como siempre y lanzaba escupitajos en la celda. Desde hacía tiempo me habían vendado los ojos, ya que una de las veces, reuní suficiente Chakra sin saber cómo y active el Mangekyo. Tras golpearme repetidas veces y subir la potencia de la celda, caí de nuevo inconsciente y al despertar...llevaba los ojos vendados.
-Creo que nos ha descubierto.- Dijo Subaito.
-Este lleva aquí un año encerrado.- Golpeó de nuevo mi espalda con aquel látigo.- Ya no tiene ni fuerzas. Cualquier día de estos, entraremos y estará muerto.
-Abre la boca.- Dijo Subaito.- Vamos, estúpido Uchiha.
Tras aquellas palabras, golpeó mi rostro y abrí la boca. Odiaba la comida de ese lugar, pero al fin y al cabo era lo único que había. Tras sentir el sabor asqueroso de las verduras trituradas, tragué pesadamente la comida.
-Eso es.- Subaito rió.- Vendremos en un rato a darte tu castigo.
La puerta se cerró y caí de nuevo en la inconsciencia. Desde hacía mucho tiempo atrás, era lo único que me salvaba de mi desesperación. Un año... llevaba allí un año encerrado y aún estaba vivo ¿Por qué? Volví a recordar a mis amigos "El equipo siete" a mi hermano y al equipo Taka...ellos me habían abandonado mal herido a las puertas de Konoha. Sentía como mi vida se escapaba de mi cuerpo de una forma humillante y mientras lo hacía, en lo único que podía pensar era en mi equipo.
Escuché como la puerta se abría de nuevo. Ese ruido me sacó de mis estúpidos recuerdos. Al fin y al cabo ahora solo eran eso "Recuerdos" jamás volvería a pisar la villa y jamás tendría una familia de nuevo. Había actuado mal y tan solo ahora, después de todo el mal que había hecho a la gente que conocía, después de dañarles...ahora era cuando me daba cuenta de cuanta falta me hacían. Pero era demasiado tarde.
Un temblor recorrió mi cuerpo pensando que volvían esos dos hombres. Una mano temblorosa quitó mi vendaje y una luz iluminó aquella celda. Sentí que mis ojos se abrían como platos al ver a las dos personas que atravesaron esa puerta y trataban de liberarme de las cadenas.
