- ¿Pero qué demonios te pasa Patricia? – Gritó Stear, una vez que estuvo dentro de su habitación.
- Deja de gritar, nos van a escuchar – Le respondió Paty y cerró la puerta de un golpe.
- Me puedes decir por qué fuiste tan grosera con Candy, ella solo estaba esperando a Terry.
- ¿Crees que soy tonta? ¿Crees que no me doy cuenta como se te van los ojos detrás de ella? He visto como la miras y lo peor de todo es que no haces el más mínimo esfuerzo por ocultarlo.
- Por Dios Paty, deja de imaginar cosas, ella es la novia de mi mejor amigo.
- No estoy imaginando nada, y déjame decirte que no la quiero cerca de ti, hablaré con Terry si es necesario, para que no la vuelva a traer al departamento.
- Patricia, deja de decir estupideces, lo único que vas a lograr con tus celos infundados, es hacer que ellos dos peleen y que Terry se moleste con nosotros.
- Pues entonces deja de actuar como un maldito idiota y respétame.
- Yo te respeto, siempre te he respetado.
Paty comenzó a reír - ¿De verdad?
Stear se sintió ofendido con la actitud de Paty, era cierto que a él le gustaba admirar a otras mujeres, pero nunca jamás se atrevería a engañar a su novia con otra - Sabes que Patricia, lo mejor será que esto se termine de una vez por todas – Dijo Stear en un tono bastante serio.
Paty lo miró asustada, si bien no era la primera vez que alguno de los dos había amenazado con terminar la relación, si era la primera vez que veía a Stear tan firme en su decisión.
- Hace mucho tiempo que yo no estoy seguro de lo que siento por ti, han sido muchos años juntos y necesito tiempo y espacio para poder analizar con calma mis sentimientos.
Paty comenzó a sollozar – No estarás hablando en serio, ¿verdad?
- Nunca he hablado más en serio en toda mi vida.
Paty se acercó a Stear y lo abrazó por la espalda – Vamos a tranquilizarnos un poco, no hay que tomar decisiones apresuradas, tienes razón, estoy haciendo una tormenta en un vaso de agua, es estúpido pensar que podrías tener algo con Candy, a leguas se nota que ella está perdidamente enamorada de Terry – Dijo Paty, con la intención de que Stear desistiera de su idea.
- Lo siento Paty, ya tomé mi decisión – Le respondió Stear y después se zafó de sus brazos, rápidamente caminó hacia la entrada y salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él. Paty se sentó en la orilla de la cama y comenzó a llorar desconsoladamente, escuchó como se cerraba la puerta principal del departamento y supo que Stear se había ido. Ella pensó que tenía que hacer algo para recuperarlo, si no, lo perdería para siempre.
Stear salió hacia la calle sin rumbo fijo, por un momento se sintió liberado, no es que no quisiera a Paty, porque sí la quería y mucho, ella había sido su amiga, su amante y su compañera de viaje por tantos años, pero desde hace mucho tiempo, él había sentido como la rutina se había apoderado de ellos, ya no veía a Paty con la misma emoción que en un principio. El hecho de que vivieran juntos desde que terminaron la universidad, en lugar de unirlos, los había separado más, ya que ni siquiera tenían oportunidad de extrañarse el uno al otro.
Fue cuando Stear vio a Candy por primera vez, en aquel cuarto de hospital, que él se dio cuenta de que su amor por Paty ya no era tan fuerte como él pensaba, esa chica de ojos verdes, hizo estremecer cada fibra de su cuerpo, y desde que la conoció, tres meses atrás, no hacía más que pensar en ella. Por las noches, él la hacía suya en cada uno de sus sueños húmedos, en más de una ocasión, mientras hacía el amor con Paty, él estuvo a punto de llamar a su novia con el nombre de Candy. Stear sufría enormemente cada vez que Terry la besaba enfrente de ellos, pero tenía que fingir que no le importaba en lo absoluto, él estaba consciente de que no era correcto desear a la novia de su mejor amigo de esa manera, pero no podía hacer nada para evitarlo.
Después de estar más de cuatro horas divagando, Stear regresó a su departamento, por un momento pensó que no había nadie en casa, porque todas las luces estaban apagadas, fue a la cocina por un vaso con agua y después se dirigió a su habitación, al abrir la puerta, encontró a Paty sentada en su cama, hecha un mar de lágrimas. Cuando ella lo vio entrar, se levantó rápidamente de la cama y corrió a abrazarlo.
- Que bueno que llegaste, te estaba esperando – Le dijo ella.
- Paty, me asustaste, yo pensé que te irías del departamento.
- No, no me voy a ir, no te voy a dejar…
- Paty, es lo mejor, los dos necesitamos tiempo libre.
- No Stear, yo no necesito tiempo, yo estoy muy segura de mis sentimientos, siempre lo he estado.
Paty se acercó a Stear y comenzó a acariciarlo, él intentó alejarse, pero ella lo retuvo.
- Por favor Stear, no me rechaces, te amo y quiero que lo intentemos una vez más – Dijo Paty, quien rápidamente comenzó a quitarse la ropa.
- Paty, no hag… - Él no fue capaz de terminar la frase porque Paty comenzó a besarlo apasionadamente, mientras que metía su mano por debajo de su pantalón hasta llegar a su entrepierna.
Stear no fue capaz de resistirse a las caricias de su novia, rápidamente la alzó en sus brazos y la recargó sobre la pared, después de varios minutos, los dos terminaron haciendo el amor en la cama. Una vez que terminaron de amarse, ambos se quedaron en silencio, Stear se sentía culpable por no haberse mantenido firme ante ella, Paty se sentía nerviosa, sabía que había jugado su última carta y esperaba haber conseguido su objetivo, hacer que él se quedara con ella.
A la mañana siguiente, Stear se levantó temprano y se dirigió al baño para darse una ducha, después fue a la cocina a preparar café. Paty salió del cuarto y se metió al baño, cuando terminó de arreglarse, Stear ya estaba desayunando en el comedor, ella se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. En ese instante, Terry entró al departamento, él tenía el cabello húmedo y la misma ropa del día anterior, además de una cara de felicidad que no podía ocultar, Paty lo miró y comenzó a reír, Stear se mantuvo serio, le molestaba pensar que Terry hubiera pasado la noche con Candy.
- Buenos días jovencito, me puede explicar dónde pasó usted la noche – Dijo Paty.
Terry se limitó a sonreír, mientras el rostro de Candy se hacía presente en su mente.
Dos horas antes, en otro departamento, Candy se despertó al escuchar la alarma, todavía estaba oscuro, así que supuso que eran las 5 de la mañana, ella estiró la mano para apagarla y se quedó en la cama por algunos minutos, le dolía la cabeza y estaba un poco mareada. Ella quiso levantarse para ir al baño, pero sintió que algo la sujetaba del pecho, bajó la mirada y vio un brazo sobre ella, asustada, Candy gritó.
Terry se levantó disparado al escuchar el grito de su novia - Candy, ¿estás bien? ¿Qué te pasó?
- ¿Qué estás haciendo aquí?
- Ayer me quedé a dormir contigo, ¿no lo recuerdas?
- No, no me acuerdo – Dijo Candy y después trató a hacer memoria sobre los acontecimientos suscitados la noche anterior. Lo último que ella recordaba claramente, fue lo que había pasado en el sillón, de ahí en fuera, ella tenía leves flashazos de lo que había sucedido después; Terry cargándola hasta su cuarto, Terry desvistiéndose, Terry acercándose a ella, Terry acomodándola en la cama.
Candy prendió la luz de su lámpara de cabecera y trató de levantarse de nuevo, pero se dio cuenta de que estaba completamente desnuda, ella volteó a ver a Terry espantada.
- No te preocupes, no pasó nada… - Le dijo él y después se levantó de la cama, como Dios lo trajo al mundo, Candy no pudo evitar clavar sus ojos en su enorme erección y rápidamente sintió como su rostro se enrojecía por completo.
- Terry, vístete ya, me pone de nervios verte así – Dijo ella, volteando la cara.
Terry comenzó a reír – No seas santurrona, no sé por qué te apenas, no es la primera vez que me vez desnudo, es más, en el hospital hasta me diste un baño.
- Sí, pero era diferente, en ese entonces eras mi paciente…
- Yo digo que es lo mismo.
Terry se abalanzó sobre Candy y comenzó a besarla – Basta Terry, tengo que arreglarme para ir al trabajo.
- Por Dios Candy, son las 5 de la mañana y tú entras hasta las 7, además vives a 4 calles del hospital.
- Sí, pero me gusta arreglarme con calma.
- Pues discúlpame, pero no te voy a soltar – Dijo él y poco a poco sus manos comenzaron a recorrer de nuevo el cuerpo de ella, Candy dejó de oponer resistencia y se limitó a disfrutar de las caricias que él le hacía. Una de las traviesas manos de Terry bajó hasta la intimidad de Candy, ella trató de apartarla rápidamente, sin mucho éxito, poco después, ella cerró los ojos y comenzó a respirar agitadamente.
- ¿Te gusta? – Le preguntó Terry, ella solo movió la cabeza. Él siguió con lo suyo hasta que escuchó que Candy comenzaba a gemir y se dio cuenta de que ella había tenido un orgasmo, el primero de muchos. Terry se acomodó sobre ella y comenzó a besarla con una pasión, que hasta ese momento desconocía. Candy se quedó inmóvil, estaba muy asustada, era consciente de lo que iba a pasar y tenía mucho miedo. De pronto Candy comenzó a temblar sin poder contenerse, Terry se alarmó y se detuvo por un momento.
- ¿Quieres que pare?
Candy se quedó en silencio, se sentía avergonzada de su reacción.
- Escucha, no tenemos que hacerlo ahora, lo haremos cuando te sientas lista, ¿sí?
Candy negó con la cabeza y volvió a jalar a Terry hacia ella. Él comenzó a besar cada parte del cuerpo de su novia, para ayudarla a relajarse. Ella cerró los ojos y puso su mente en blanco, solo se dedicó a sentir el contacto de la boca de Terry sobre su piel, algunos minutos después, ella también comenzó a acariciarlo.
Terry volvió a bajar su mano y sintió que Candy ya estaba humedecida, se acomodó encima de ella y comenzó a introducir su miembro lentamente, para no lastimarla. Candy cerró los ojos, cuando por fin entró, ella soltó un pequeño quejido.
- ¿Estás bien? – Le preguntó.
Ella tomó el rostro de su novio entre sus manos y comenzó a besarlo, él tomó ese gesto como una señal de que podía continuar. Terry estaba sumamente excitado, todo se sentía tan caliente y estrecho, que por un momento pensó que iba a acabar antes de tiempo. Todo lo que sucedió después, fue bastante intenso, Terry acariciaba y besaba a Candy, mientras movía rítmicamente su cadera, él no podía dejar de observar su rostro, la amaba tanto que deseaba que ese instante durara para siempre.
Para Candy, todo lo que estaba sucediendo era completamente nuevo y placentero, sentía como las manos de Terry recorrían cada espacio de su cuerpo y podía ver su rostro tan cerca de ella, bañado en sudor, mirándola fijamente. Candy sabía que él estaba disfrutando tanto como ella de su primer encuentro, de vez en cuando, un "te amo" salía de la boca de ambos, haciendo que volvieran a besarse con pasión.
Candy fue la primera en llegar al clímax, Terry la siguió un par de minutos después, cuando terminó, él se quedó acostado sobre su pecho, aferrado a su cintura.
- Espero haber cumplido con tus expectativas… - Murmuró Terry.
- Las sobrepasaste… - Le respondió ella y él sonrió.
Los dos permanecieron abrazados por varios minutos, la entrega de su amor, había sido agotadora. Candy alzó el rostro para ver el reloj y se dio cuenta de que ya pasaban de las 6.
- Ya me tengo que levantar, si no me meto a bañar en este instante, se me va a hacer tarde.
- No vayas al hospital, habla y di que estás enferma.
- ¿Cómo crees? No me sentiría bien conmigo misma si hago eso…
- Que aguafiestas eres.
- Si te portas bien, tal vez podamos continuar en la tarde – Dijo Candy con una sonrisa traviesa en su rostro.
Terry comenzó a reír – Eres muy cruel, será un suplicio para mí tener que esperar hasta que regreses del trabajo.
- Solo serán unas horas – Dijo Candy, después se levantó, tomó su ropa y fue a darse una ducha, Terry la siguió.
- ¿Qué haces? – Preguntó Candy al ver que él entraba con ella al baño.
- Me voy a bañar contigo…
- Por supuesto que no.
- Por supuesto que sí – Respondió Terry y después la cargó.
- Terry, vas a hacer que llegue tarde al trabajo.
- Prometo no tardarme mucho.
Él llevó cargando a Candy hasta la regadera y abrió el grifo de agua caliente, quince minutos después, ambos salieron del baño y comenzaron a cambiarse de prisa. Terry acompañó a Candy hasta el hospital y se despidió de ella con un largo beso en la boca, de ahí se fue a su departamento. Al entrar, vio a Stear y Paty sentados en el comedor.
- Buenos días jovencito, me puede explicar dónde pasó usted la noche – Dijo Paty.
Terry no respondió nada, solo se limitó a sonreír. Stear se levantó rápidamente de la mesa y tomó las llaves de su auto.
- Nos vemos al rato… - Dijo en un tono serio.
- ¿No me vas a llevar a la escuela? – Preguntó Paty.
- Lo siento, se me hace tarde, adiós – Respondió el y salió lo más rápido que pudo del departamento. Paty sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas.
- No te preocupes, yo te llevo – Dijo Terry.
- Gracias, solo voy por mi bolso y nos vamos.
Paty permaneció en silencio la mitad del camino, Terry se dio cuenta de que algo estaba lastimando a su amiga- ¿Volviste a pelear con Stear por lo del matrimonio? – Le preguntó.
- No, es otra cosa…
- ¿Qué cosa?
- Me pidió que nos separáramos, me dijo que no estaba seguro de sus sentimientos.
- ¿Y qué le dijiste?
- Obviamente le dije que no, tú sabes cuánto lo amo y cuanto lo he esperado, no voy a dejarlo ir así nada más.
- Voy a decirte algo y espero que no te molestes conmigo…. Creo que los dos necesitan darse un poco de espacio, han sido demasiados los años los que han estado juntos, creo que les haría bien poner algo de tierra de por medio.
- No quiero separarme de él, tengo miedo de perderlo…
- Por qué no pides permiso en la escuela y te vas unos días a Oxford, ¿hace cuánto que no vas a ver a tus padres?
- Desde que salí de la universidad…
- Pues aprovecha para ir a visitarlos, sirve de que mi amigo piensa mejor las cosas, yo estoy seguro de que Stear te ama, solo dale un poco de tiempo y deja de atosigarlo, si no lo vas a hartar…
- Creo que tienes razón, no eres tan cabeza dura después de todo…
Terry sonrió – Claro que no, de vez en cuando tengo mis momentos de lucidez.
Ambos comenzaron a reír – Gracias Terry, sabes que te amo como el hermano que nunca tuve, ¿verdad?
- Sí lo sé, yo también te amo.
Una vez que llegaron a la escuela, los dos se abrazaron y se despidieron.
Terry regresó al departamento, a dormir un par de horas más, diez minutos antes de las 4 de la tarde, se fue al hospital a esperar a Candy, en el camino le compró un ramo de flores, ella sonrió al verlo ahí y después se acercó para besarlo. Los dos se fueron al departamento y continuaron lo que habían dejado pendiente por la mañana, Terry hizo suya a Candy hasta que se cansó, la deseaba tanto, que sentía que una sola vez no sería suficiente, esa noche y las que siguieron, antes de que Terry viajara a Berlín, él las pasó en casa de ella.
El día de su partida, Stear llevó a Terry al aeropuerto, Candy lo acompañó, los dos se despidieron con un largo abrazo y un beso apasionado. Ella se sintió triste, en esos meses juntos, se había acostumbrado a ver a Terry todos los días, sabía que lo iba a extrañar mucho. Él también estaba triste, sus sentimientos por Candy eran intensos y la amaba como a nadie en el mundo, sería difícil para él desprenderse de ella, pero sabía que el tiempo se pasaría volando y cuando menos se diera cuenta, otra vez la tendría entre sus brazos.
Antes de irse, Terry le dio un fuerte abrazo a Stear – Por favor, cuida mucho a Candy en mi ausencia – Le dijo.
- No te preocupes, yo cuidaré de ella – Le respondió.
CHICAS LINDAS, GRACIAS POR TODOS SUS COMENTARIOS, YA SÉ QUE LAS TENGO EN SUSPENSO, PERO YA FALTA POCO PARA QUE EMPIECE LO BUENO, JAJAJA…
ME ALEGRA QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPÍTULO ANTERIOR Y ESPERO QUE ESTE TAMBIÉN LES GUSTE, AHORA SÍ TENGO EL TIEMPO UN POCO MÁS CONTADO, POR ESO NO PUEDO EXTENDERME CON MI COMENTARIO.
LES AGRADEZCO QUE SIGAN MI HISTORIA, ME ENCANTA LEER SUS CONJETURAS, AUNQUE OBVIAMENTE NO PUEDO SACARLAS DE SUS DUDAS, POR EL MOMENTO.
LES MANDO UN SALUDO GRANDE Y AFECTUOSO, HASTA MAÑANA!
