Una vez que Terry se fue, Stear llevó a Candy de regreso a su departamento, en el camino la invitó a almorzar, ya que quería estar un rato más con ella, antes de irla a dejar a su casa, Candy aceptó, tenía hambre y además no quería estar sola. Los dos fueron a un restaurante muy popular en el centro de la ciudad y estuvieron ahí cerca de dos horas.

Stear miró su reloj y se dio cuenta de que ya era hora de irse, por un momento pensó que le hubiera gustado quedarse platicando un poco más de tiempo con Candy, la conversación que sostenían era muy interesante y divertida, pero lamentablemente, "su novia" lo estaba esperando. Paty no había ido a despedir a Terry por qué tenía gripe y se sentía bastante enferma, ella le había encargado a Stear que le comprara algunos medicamentos antes de regresar al departamento.

La situación sentimental entre Stear y Paty aún no estaba definida. A pesar del distanciamiento de Stear, ella no había querido irse del departamento, los dos seguían viviendo juntos y ella seguía tratándolo como si fuera su novio. Un par de días antes, Paty le había comentado a Stear que dentro de dos semanas, ella se iría a Oxford a visitar a sus padres, lo primero que él pensó al escuchar eso, fue que sería la oportunidad perfecta para pasar un poco de tiempo a solas con el objeto de sus deseos, pero rápidamente descartó esa idea, no podía hacerle eso a su mejor amigo.

Stear acompañó a Candy hasta la puerta de su departamento, con el pretexto de que Terry la había puesto en sus manos, aunque la verdad era que él quería saber en qué departamento vivía ella. Los dos se despidieron con un beso en la mejilla y no volvieron a verse en las siguientes dos semanas.

Terry llegó a Berlín y se trasladó al hotel que había alquilado la producción para sus actores. Rápidamente se presentó con sus compañeros, todos parecían ser bastante agradables, sobre todo la protagonista de la película, Karen Cryce, una joven alta, delgada y pelirroja, de 27 años de edad. Ella tenía unos ojos almendrados color aceituna, piel apiñonada, nariz griega y labios gruesos

Karen se acercó a Terry desde el primer momento en que lo vio, ella creía que Terry era un hombre bastante atractivo y no quería perder la oportunidad de pasar una noche con el joven actor. Él no le prestó demasiada atención a su compañera, si bien era muy guapa, no se comparaba en nada con su hermoso ángel.

Esa tarde, todo el elenco se reunió para cenar con el director y el productor de la película, estuvieron platicando cerca de tres horas en un lujoso restaurante de la ciudad, al final de la comida, todos los actores quedaron de irse a celebrar a un bar por la noche. Terry se alejó del grupo y se fue a su habitación, lo único que él quería era hablar por teléfono con Candy, la extrañaba tanto, que comenzaba a arrepentirse de haberle hecho caso.

Candy se encontraba repasando sus apuntes, cuando escuchó que el teléfono comenzaba a sonar, ella corrió a contestarlo, estaba segura de que era Terry el que la estaba llamando, y no se equivocaba. Cuando ella escuchó la voz de su novio, su corazón comenzó a latir rápidamente.

- Hola princesa, ¿qué estás haciendo?

- Estaba estudiando y pensando en ti.

- Yo también he pensado en ti todo el día, te extraño mucho mi amor.

- Yo te extraño más, mucho más...

- ¿Ya estás lista para tú evaluación?

- Si, solo estoy dando los últimos repasos.

- Espero que te vaya muy bien, desde aquí te echaré porras.

- Me siento muy preparada, estoy segura de que voy a obtener un buen resultado. ¿Y a ti que tal te fue?

- Excelente, hace rato tuvimos una comida con el director y el resto del elenco. Al final todos quedaron de irse a un bar a celebrar el inicio del rodaje, pero yo preferí venir a hablar contigo, ya mañana comienzan las grabaciones y no sé cuánto tiempo libre voy a tener.

- ¿Por qué no vas con ellos?

- ¿Para qué? la única persona con la que quisiera celebrar, está a kilómetros de distancia...

Candy sintió ganas de llorar, era muy doloroso para ella estar sin Terry, por un momento se quedó en silencio, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.

- ¿Candy? ¿Sigues ahí?

- Sí, aquí sigo...

- Te amo princesa, quiero que sepas que mi alma y mi corazón, son completamente tuyos, por siempre...

- Yo también te amo, tú eres toda mi vida, toda mi felicidad...

- Candy, ya voy a colgar, te marco mañana.

- Está bien amor, cuídate mucho y pórtate bien... ¿eh?

- Tú también princesa, te amo...

Las siguientes dos semanas, se pasaron muy lentas para Candy, él único momento de alegría que ella tenía durante todo el día, era en la noche, cuando Terry le marcaba y se quedaban platicando por un largo tiempo de lo que les había acontecido en el día.

Terry tenía un horario muy apretado, casi todo el día se la pasaba en el set de filmación, a pesar de no tener el papel protagónico, su papel era muy importante dentro de la película y aparecía en muchísimas escenas. Continuamente, Terry llegaba a su habitación más que rendido, pero a pesar de su cansancio, siempre se daba el tiempo de hablar con su princesa. Karen no perdía oportunidad para invitarlo a salir, pero él siempre rechazaba sus invitaciones, lo que menos quería era que lo involucraran sentimentalmente con ella.

Stear contuvo sus deseos de ir a visitar a Candy durante dos semanas, una vez que regresó de ir a dejar a Paty a Oxford, él tuvo unas irresistibles ganas de ver a su rubia favorita, Stear trató de contenerse por tres días, pero al cuarto día, fue a buscar a Candy a su departamento. Él comenzó a subir las escaleras bastante decidido, cuando llegó al tercer piso, empezó a arrepentirse de haber ido a buscarla. Se quedó cerca de diez minutos parado frente a su puerta y decidió que lo mejor sería regresar por donde vino, él estaba a punto de bajar las escaleras, cuando se topó de frente con Candy, quien acababa de llegar del hospital.

- ¡Stear! ¿Qué haces por aquí?– Preguntó Candy sorprendida.

- Yo… yo… vine a ver si estabas bien… - Respondió él, tartamudeando.

- Ah, pues como podrás ver, por el momento me encuentro muy bien…

- Que bueno, entonces me marcho… - Dijo Stear, sintiéndose verdaderamente estúpido por haber ido a verla.

- ¿No quieres quedarte a cenar conmigo? Voy a cocinar espagueti, desde hace días que tengo antojo, saliendo del hospital pasé a comprar los ingredientes.

Los ojos de Stear brillaron al escuchar la invitación de Candy, en el fondo de su corazón, no deseaba irse – Claro, es más, si quieres te ayudo a cocinar, tengo una receta familiar buenísima – Dijo Stear, y después se acercó a Candy para ayudarla con las bolsas.

Los dos entraron al departamento, Candy se fue a su habitación a cambiarse de ropa y Stear comenzó a preparar la cena, cuando Candy salió, él ya había avanzado bastante.

- Siéntate Candy, yo me encargo de cocinar, supongo que tú has de estar cansada, ha de ser bastante pesado permanecer de pie todo el día en el hospital.

- Sí, un poco, pero créeme que amo tanto mi trabajo, que ni siquiera siento en cansancio. Cambiando de tema, ¿cómo sigue Paty? ¿Ya se recuperó de su gripe?

- Ya, desde hace una semana que se recuperó completamente.

- ¿Y dónde la dejaste? ¿Se quedó en su departamento?

- No, ella se fue a Oxford a visitar a sus padres, regresa en diez días.

-Ah, qué bien.

Stear y Candy platicaron por varios minutos hasta que la cena estuvo lista, luego pasaron al comedor y siguieron platicando, él le contó sobre la larga amistad que tenía con Terry.

- ¿Y cómo se conocieron tú y Terry? – Preguntó Candy.

- Nos conocimos en Escocia, cuando éramos chicos, Archie y yo solíamos pasar todos los veranos allá, Terry era nuestro vecino, en ese entonces él tenía 4 años y era un verdadero diablillo, Mi abuela le tenía miedo y hasta llegó a prohibirnos que nos juntáramos con él, siempre que estábamos con Terry, terminábamos metidos en algún problema. Con los años, mi abuela llegó a amar a Terry como si fuera otro de sus nietos.

- Terry me contó que habían estudiado juntos.

- Sí, cuando yo cumplí 8 años, mi padre nos metió a un internado aquí en Londres, y para nuestra sorpresa, nuestro revoltoso vecino de Escocia, era también nuestro compañero. Él dormía en el cuarto contiguo, así que no pasó mucho tiempo antes de que volviéramos a meternos en problemas dentro de la escuela. A Terry le gustaba romper todas las reglas, era un verdadero rebelde, aún lo es… A pesar de todo, las hermanas casi nunca lo castigaban, él era el chico consentido de la escuela y solo bastaba una mirada suya de arrepentimiento para que todo quedara olvidado. Él es muy afortunado, desde que tengo memoria, todo el mundo siempre ha amado su forma de ser… - Dijo Stear, con algo de pesadumbre…

La plática de Stear y Candy se vio interrumpida con el timbre del teléfono.

- Disculpa, tengo que contestar, debe ser Terry – Dijo Candy, ella se levantó rápidamente para atender la llamada.

- ¿Bueno?

- Hola princesa, ¿cómo estás?

- Bien, ¿y tú?

- También, aunque un poco cansado.

- Amor, adivina quién vino a visitarme.

- ¿Quién?

- Stear, de hecho está aquí conmigo, acabamos de cenar.

- Ah, qué bien, mándale saludos de mi parte.

- Si, yo le doy tus saludos.

- Hoy no voy a poder platicar mucho contigo, me invitaron a cenar y ya tengo que irme. Solo quería escuchar tu voz un momento y saber cómo estabas.

- ¿Y con quién vas a cenar?

- Con todos los actores…

- Ah, bueno…

- Te marco mañana, te amo…

- Yo también te amo, adiós…

Al escuchar la plática de Candy, Stear volvió a sentirse culpable por estar en su departamento, antes de que ella colgara, él se levantó de la mesa y recogió los platos para llevarlos al fregadero y lavarlos. Cuando Candy colgó, él ya estaba cerca de la puerta.

- ¿Ya te vas? – Le preguntó Candy al ver que tenía su gabardina en la mano.

- Sí, ya es tarde y todavía tengo algunas cosas que hacer.

- Bueno, pues muchas gracias por venir a verme, me la pasé muy bien platicando contigo. Por cierto, Terry te manda saludos.

- Gracias a ti, por invitarme a cenar, nos vemos Candy.

- Adiós.

Después de colgar el teléfono, Terry se dirigió al lobby del hotel, donde uno de sus compañeros lo había citado, espero por quince minutos, pero nadie apareció, él estaba a punto de regresarse a su habitación, cuando uno de los empleados del hotel se acercó a él.

- ¿Usted es el Sr. Terrence Grandchester?

- Sí, yo soy.

- Me dijeron que le entregara un mensaje – Dijo el empleado, después le entregó una hoja de papel y se retiró del lugar.

"Terry, nos adelantamos, te vemos en el restaurante, la reservación está hecha a nombre de Karen"

Terry salió del hotel y tomó un taxi, al llegar al restaurante, se encontró con Karen, ella estaba sola - ¿Dónde están los demás? – Preguntó él.

- No van a venir… - Respondió Karen.

Él la miró confundido.

- Discúlpame Terry, pero tú sí que eres difícil, te he invitado a cenar infinidad de veces, y tú has rechazado en cada una de mis invitaciones.

Terry se sintió bastante molesto, había cortado la llamada de Candy pensando que era una cena importante del staff – Bueno, si no he aceptado salir contigo, es porque no estoy interesado – Le respondió él de manera directa.

Karen se sorprendió de su respuesta, no estaba acostumbrada a que la rechazaran, rápidamente acercó su mano hacia la de él – Y se puede saber por qué no estás interesado.

- Porque yo ya tengo una relación formal con alguien y estoy muy enamorado de esa persona.

- Bueno, esa persona no tiene por qué enterarse – Dijo ella y le lanzó una sonrisa provocadora.

- Tal vez no, pero yo no me sentiría bien conmigo mismo. Ahora si me disculpas, me voy al hotel, estoy muy cansado – Terry se levantó de la mesa ante la mirada desconcertada de su acompañante y caminó apresuradamente hacia la salida del restaurante.

Al día siguiente, Stear volvió a ir al departamento de Candy, a la misma hora. Ella se encontraba repasando sus apuntes, cuando escuchó que tocaban la puerta, se sorprendió mucho cuando vio que otra vez se trataba de Stear.

- Hola Candy, estaba pasando por aquí y pensé que tal vez podríamos ir al cine.

- Bueno yo… estaba estudiando, pero creo que no me haría mal salir a distraerme un poco, solo voy por mi bolso y por mi abrigo.

Cuando ambos se encontraban en la calle, Stear comenzó a palparse el cuerpo.

- ¿Qué pasa? – Preguntó Candy.

- ¡Qué tonto! Olvidé mi cartera en el departamento. ¿Me acompañas por ella?

- Sí, claro.

Los dos fueron rápido al departamento de Stear, al entrar, él recogió su cartera, que se encontraba en la barra de la cocina y después entró rápidamente al baño. Candy se sentó en el comedor, mientras esperaba a que él saliera y comenzó a hojear un periódico que se encontraba en la mesa, una foto de Terry llamó su atención, él salía acompañado de una guapa mujer, la nota ahí escrita, hizo que a Candy le doliera el pecho.

"La reconocida actriz inglesa, Karen Cryce, fue captada ayer, cenando en un lujoso restaurante de Berlín, con el joven actor Terrence Grandchester, los dos comparten créditos en la nueva película del director Robert Jones. Según fuentes cercanas, la atracción de la pareja en el set es indudable, por lo que se rumora que ellos sostienen un romance desde hace un par de semanas, fecha en que se inició el rodaje de la película."

- ¿Tú lo sabías? – Le preguntó Candy a Stear, una vez que él salió del baño. Ella sostenía el periódico en sus manos y tenía los ojos llenos de lágrimas.

- ¿Qué cosa?

- Que Terry está saliendo con esa actriz…

- No, por supuesto que no.

Stear mentía, esa tarde, cuando llegó del trabajo, se había sentado a leer el periódico, mientras se tomaba una taza de café, al llegar a la sección de espectáculos, vio la foto de su amigo y comenzó a leer la nota. Stear se sintió sumamente molesto con Terry, no entendía cómo podía engañar a Candy con otra, después de mucho meditarlo, Stear levantó de la mesa y decidió ir a buscar a Candy, ella tenía que saber la verdad.

Stear dejó su cartera sobre la barra de la cocina, para tener un pretexto con el cual regresar al departamento, también dejó el periódico en la mesa, justo en la página dónde la nota de Terry aparecía, para que al momento de que Candy se sentara, la leyera.

- Entonces, ¿por qué estaba aquí este periódico? Justo en esa página – Preguntó Candy.

- No sé, a lo mejor fue Archie quien la leyó…

- Discúlpame, pero no creo poder ir contigo al cine, no me siento muy bien – Dijo Candy mientras las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas, ella comenzó a caminar hacia la puerta, pero Stear la detuvo del brazo y la jaló hacia él, la abrazó por varios minutos. En ese instante, Stear se sintió el hombre más dichoso del mundo, porque por un momento, había podido tener a Candy entre sus brazos.

- Candy, no puedes irte así, tienes que tranquilizarte, voy a prepararte un poco de té.

Mientras Stear preparaba el té, Candy se sentó en la barra de la cocina, ella se sintió como una verdadera estúpida, se había entregado a Terry pensando que la amaba, pero se daba a cuenta de que estaba equivocada. Candy pensó que Terry solo quería llevarla a la cama y una vez que él había obtenido lo que quería de ella, se había descarado completamente.

Después de tomarse el té, Candy se fue a su departamento, ella le pidió permiso a Stear para llevarse el periódico, él se lo dio. Stear acompañó a Candy hasta su puerta, de ahí se despidieron con un beso en la mejilla. Cuando Candy entró al departamento, escuchó que el teléfono estaba sonando, pero no quiso contestar, diez llamadas después, ella desconectó el cable del aparato y se fue a su habitación. Las siguientes dos semanas, Candy mantuvo desconectado el teléfono.

Después de tres días sin poder comunicarse con Candy, Terry ya estaba verdaderamente preocupado, él le habló a Stear para preguntarle por su novia, pero Stear le dijo que no la había visto. Terry le pidió de favor que fuera a visitar a Candy, para saber si ella se encontraba bien, Stear aceptó.

Stear llegó al departamento de Candy y tocó un par de veces, ella le abrió al cabo de unos minutos, él pudo ver en sus ojos que ella había estado llorando.

- Hola Candy, disculpa que te moleste, pero Terry me marcó hace un rato, me dijo que está muy preocupado por ti, porque no le contestas las llamadas.

- No quiero hablar con él…

- Tal vez deberías decirle lo que viste en el periódico…

- No tiene caso. Por favor, si vuelve a llamarte dile que mi teléfono se descompuso.

- Está bien, ¿no quieres salir a dar una vuelta? Creo que te haría bien distraerte.

- Sí, creo que tienes razón, necesito tomar aire fresco.

Los siguientes días, Stear fue a visitar a Candy diariamente, la amistad entre ellos comenzó a hacerse más sólida, Candy veía a Stear como un buen amigo en quien podía confiar. Stear se dio cuenta de que se estaba enamorando perdidamente de Candy, sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

Cuando terminaron las grabaciones, Terry tomó el primer vuelo de regreso a Londres, al llegar al aeropuerto, tomó un taxi y se fue directamente al departamento de Candy, eran las 7 de la noche, así que pensó que la encontraría ahí. Terry tocó la puerta varias veces, pero nadie le abrió, así que fue con el administrador para que le abriera la puerta, argumentando que había perdido su llave.

Una vez que estuvo adentro, Terry se sentó un momento en la sala, él recordó que Stear le había dicho que el teléfono de Candy estaba descompuesto y se acercó para ver si podía arreglarlo. En ese momento él se dio cuenta de que el teléfono estaba desconectado y se sintió bastante molesto, no entendía por qué Candy había hecho eso.

Terry esperó a Candy por más de dos horas, hasta que escuchó su risa en el pasillo, también le pareció escuchar una risa masculina. Él sintió como sus músculos se tensaban, estaba a punto de salir a ver con quien estaba Candy, cuando escuchó que ella abría la puerta, ella aún reía.

- ¿Dónde estabas? – Preguntó él, cuando ella entró al departamento.

Candy pegó un brinco, no esperaba encontrar a Terry ahí dentro, rápidamente prendió la luz y vio que él estaba sentado en la sala.

- Respóndeme, ¿Dónde estabas?

- Salí a dar la vuelta.

- ¿Con quién?

- Eso no te importa.

Terry se sintió sumamente furioso al escuchar esa respuesta, él se levantó del sillón y caminó hacia Candy, tomándola del brazo.

- ¿Cómo que no me importa? Claro que me importa, eres mi novia y me importa todo lo que tenga que ver contigo…

- Ahora si soy tu novia….

Terry la miró desconcertado - ¿Por qué desconectaste el teléfono? Llevo días queriendo hablar contigo y tú ni siquiera te dignaste a hacerme una llamada al hotel.

- No quería hablar contigo

- ¿Por qué? ¿Ya te aburriste de mí? ¿Me buscaste un reemplazo ahora que estuve fuera?

Candy se sintió bastante molesta con la actitud de Terry, ella caminó hacia la cocina y tomó el periódico donde aparecía la nota de él, después se lo aventó en la cara con todas las fuerzas de su cuerpo.

- ¿Qué demonios te pasa?

- Eres un maldito cínico, como te atreves a reclamarme algo, cuando tú anduviste saliendo desvergonzadamente con esa actriz.

Terry recogió el periódico y comenzó a leer la nota, en ese momento entendió la actitud de Candy – Todo lo que dice esta nota es falso, yo no salí con nadie en Berlín.

- Mentiroso…

Él se acercó a ella e intentó abrazarla, pero ella lo rechazó – No me toques, no voy a dejar que vuelvas a tocarme en tu vida…

- Candy cálmate, deja que te explique cómo sucedieron las cosas.

- No quiero que me expliques nada, para mí todo está muy claro, lo único que quiero es que te vayas de mi departamento y que no regreses jamás… Esto se acabó, ¿entendiste? Se acabó.

- Como quieras – Dijo él y salió del departamento, por un momento se quedó recargado en la puerta, pensando en lo que acababa de suceder.