N/A: Bueno pues, ha pasado tiempo, jeje. Sigo viva aunque a nadie le importe xD, hace mucho tiempo que no estaba por fanfiction y ya lo echaba de menos :'v, aunque Wattpad tiene la culpa de todo(?, weno, me alegro de que el fanfic esté gustando a aquellas personas que lo ven, prometo no tardar cuarenta vidas en actualizar el siguiente capitulo xD, ojala les guste este cap sokajda.
Summary: Midoriya es secuestrado por Tomura y la liga de los villanos. Él ya no es un aspirante a héroe.
Disclaimer: Los personajes de Boku no (pico) hero no me pertenecen. (Jacky Siera)
Advertencia: Yaoi (chicoxchico, y mucho bullying a Midoriya)
.
[1/03]
Oye sus propios gemidos lastimeros resonar mientras sus lágrimas caen de sus ojos.
Ahora, es todo lo que Midoriya puede hacer.
Él intenta llevar la cuenta de cuanto tiempo lleva ahí, por la hora en la que los villanos vienen a visitarle. Ha aprendido que, el villano de pelo azul, se llama Tomura. No le sirve de mucho, pero ahora puede ponerle cara y nombre a aquel que le está fastidianto tanto.
Y ojo, la palabra "fastidiar" le queda pequeña a Tomura Shigaraki.
Finalmente, sus ojos se han acostumbrado a la oscuridad, pero el desea que no, porque no quiere seguir viendo lo que se presenta en frente suya.
Solloza aún más fuerte, y lucha contra su garganta para no suplicar. Él no puede soportarlo.
—T-tomura-san... porfavor.—Lucha entre sollozos e hiperventilaciones. Midoriya le llama Tomura-san porque su ego se infla ante ello, ha aprendido a contentarle con el fin de que le deje en paz.
—¿Tomura-san?—Su voz se burla de él en un tono agrio.—¿Quizás no deberías decir Kacchan?
Midoriya solloza aún más fuerte. Él no lo hace porque no está seguro de quién es el kacchan que está enfrente suya. Ha tenido tantas ilusiones en este tiempo que no sabe creer la realidad. Niega con la cabeza y cierra los ojos. Está harto de tanta oscuridad, pero él no quiere ver a Katsuki.
—Ese... ese no es Kacchan.—Se las arregla para decir entre lágrimas. Sin embargo Izuku no está seguro de ello, porque es tan real, se ve tan tan real, que duda de sus palabras. Midoriya se averguenza, porqué su mirada es tan profunda cómo la del Katsuki real y siempre había tenido ese efecto en él.— ¡Dejadme en paz!
Katsuki suelta una risa que le deja helado. Es despiadad, cruel, y se oía tan extraña en él. Kacchan era una persona violenta y sí, a veces se le podía tachar de ser cruel, pero Midoriya nunca le había oído hacer un sonido tan... inumano.
.
Midoriya cuenta cuantas veces caen las gotas de agua. Él no duerme, porque no hay manera de que se fuera a dejar desprotegido en la guarida de unos villanos. A su lado, justo en el suelo, se encuentra un plato de comida. Ellos solo le dan una comida al día, pero Izuku no come. Desconfía de lo que sea que pase en ese lugar.
El no se quiere imaginar la forma en la que se ve. Sucio, quizás, por no haberse lavado en semanas, herido por las palizas que había recibido por parte de Tomura. Tanto físicas como mentales.
En su mente, piensa en acertijos, escenas, e ideas pata pasar las tardes en aquel lugar. Suele oír a su madre, y a veces siente que está cerca de él.
Pero Midoriya sabe que son simples alucinaciones.
Mira hacia arriba arriba. Respira hondo y preoara sus pulmones.
—¡Ayudaa! ¡Alguieeen! ¡Ayuda!
Midoriya grita con fuerza todos los días, coml muestra de que aún no se ha rendido. Él es un candidato a héroe. Una pequeña parte él tiene la esperanza de que, estando escondido, alguien lo oiga.
Alguien que no sea Tomura.
— Tsk, maldito niño.
Y, sin embargo, es solo el quien lo oye.
—¿Quieres callarte?—Lo golpea robandole el aire de sus pulmones. Izuku se ve incapaz de gritar —¿o quieres que llame a Himeko?
Himeko...
Una carcajada sin gracia resuena en su interior. Himeko es el Kacchan que le atormenta en ese lugar. Himeko está ahí para asegurarse de que Midoriya nunca olvide que tubo una vida feliz, rodeada de buenos amigos, y que ahora se ha convertido en un infierno.
—Su quirck es el de metamorfosis, ¿cierto?
Tomura sólo sonrié de forma arrogante antes de salir e Izuku cierra los ojos.
—Izukuuu.— La voz salvaje de Katsuki le hace abrir los ojos. Está sonriendo como siempre lo hace. Se muerde el interior de las mejillas en un intento de parar la punzada en su pecho.
—Himeko, déjame en paz por favor.—Midoriya ve el objeto afilado en su mano y cierra los ojos, sabiendo lo que va a venir. Que Himeko opte por usar la presencia de Kacchan sólo es un método para jugar con su mente. Hacerle creer que Katsuki es el que le daña, el que intenta asesinarlo, el que le tortura. Izuku lucha porque sabe esto. Mientras siente su piel escocer por el contacto del objeto afilado, se repite que ese no es Kacchan, ese no es su amigo de la infancia.
—Izuku~, ¿te cuento un secreto?— La voz de Katsuki en ese tono le horroriza. Midoriya se empieza a marear ante la perdida de sangre y, débilmemte, le mira desde el suelo. Apenas puede visualizar su rostro a la vez que manchas moradas se unen a su visión, pero ve una sonrisa sádica en su rostro. En el rostro de Katsuki.— Para poder usar mi quirck necesito la sangre de esa persona a la que quiero convertirme.—Habla susurrando, como si le estubiera contando un secreto.
Y a Midorya no le da tiempo saber lo que esa frase implica y se desmaya.
Lo último que ve es la sonrisa de Katsuki.
.
—Izuku. —Tomura me llama autoritario mientras frunzo el ceño. —Deja de llorar, pareces un bebé.—Yo lo sé, y asiento, pero realmente no puedo dejar de hacerlo, porque las lágrimas caen y caen.—¿porqué lloras, niño?
La pregunta resuena en el aire a la vez que froto mis ojos. Quiero evitar la respuesta porque ni yo mismo estoy seguro. Ver a mis antiguos compañeros, aquellos a los que había querido tanto, había provocado algún sentimiento extraño en mí.
Me encogo de hombros. Sé que se va a enfadar por no decirselo, porque Tomura odia no estar informado de todo, pero la furia al saber que el motivo por el que lloraba eran mis compaletos posiblemente sería más grande, así que a pesar de ver a Tomura entre cerrar los ojos con desconfianza, no emito ni una sola palabra más.
Me tumbo en su cama bajo la atenta mirada de Tomura. Si me preguntáis, el único motivo por el que no regreso al mio es que, cuando estoy solo en este lugar, me entra ansiedad, a veces me dan ataques, otras veces sólo es inquietud y miedo, pero como sea no puedo estar sólo.
Y bueno, a Tomura nunca parece molestarle que pase mi tiempo con él.
—Sensei tiene otra medicina para ti.—Hago una mueca ante esto.
—¿más?—Murmuro, mi voz se oye rara tras haber llorado.—no tengo muchas ganas de tomarla.
Normalmente, cuando bebía una medicina de sensei, iban acompañadas de efectos secundarios y pasaba un horrible tiempo. La última me impidió dormir durante un tiempo y, ya que había pasado los efectos casi con éxito, pensé en poder descansar. Veo como Tomura me mira desde arriba con una mirada desinteresada. Él está sentado en el borde de la cama.
—Está bien, no te la tomes por ahora.—Yo sonrío con las suficientes ganas para hacer una decente y más amplia.—Si sensei pregunta te la has tomado.
—Gracias, Tomura-san.—No es la primera vez que Tomura hace algo como esto. Este tipo de cosas son las que hace que confíe en él.
— Izuku, ¿hechas de menos a tus compañeros?—La pregunta de Tomura me toma por sorpresa y miro hacia arriba para ver la mirada afilada que me está dando.
—No, ellos...— Trago saliva e ignoro cuando mis latidos empiezan a sonar rápido.— no son más mis compañeros.—
Tomura relaja su mirada y entonces, sonríe. Su sonrisa nunca es bonita, se forman arrugas en sus ojos y de alguna manera le da un aire aterrador incluso cuando no quiere hacerlo. Quizás sus ojos irritados no ayudan en eso.
—Eso es bueno.— Dice.—pronto tendremos una misión, tú primera misión cómo villano, ¿no estás emocionado?—Realmente no. No me ilusiona para nada, pero no borro mi sonrisa y asiento.—Una vez acabada ese jueguito de héroes, finalmente podrás pelear como un villano. Podrás pelear contra héroes.
Un nudo se forma en mi garganta. No quiero expresar mi disgusto porque Tomura lo va a notar, y eso no es algo bueno. Sinceramente veo cruel la manera en la que todos hablan de ello, como si yo no hubiera formado parte de eso, cómo si no fuera importante para mi.
Pero bueno, son villanos.
—Estoy ansioso por ello.— Digo levántandome de la cama.
No me despido de Tomura y salgo por la puerta. Sus palabras me agobian. Definitivamente no quiero tener mi primera misión como villano, porque yo no quiero ser un villano.
—¿A dónde vas? —Veo a Dabi sentado en la barra bebiendo no sé que cosa. Alcohol, lo más probable.— ¿no piensas avisar a Kurogiri?
Yo me encogo de hombros, y seguramente Dabi entiende que mi respuesta es negativa, pero él no hace ningún indicio de ir a por el mencionado. Dabi probablemente no le importa una mierda sobre mí, así que nunca ha intentado... controlarme, por decirlo de alguna manera.
—Cuídado con los héroes.—Oigo mientras salgo por la puerta.
.
En esta ciudad sólo hay un lugar que me hace sentir libre. Me hace olvidar en lo que me he convertido y la vida a la que nunca podré regresar. Es un parque algo grande y bastante viejo, por lo que nunca hay mucha gente que me pueda reconocer, aunque, por si acaso, siempre llevo hechada la capucha de mi sudadera.
Este parque tiene múltiples recuerdos míos, aquí venia a jugar con Kacchan siempre. También fue el primer lugar en dónde él y yo nos peleamos, dónde me di cuenta que nuestra amistad había cambiado y, a pesar de eso, aún amo venir aquí.
Me dirigo hacia los columpios y me empiezo a balancear suavemente. Hacer esto siempre me relajaba.
La verdad es que yo...
—¿Deku?
¿eh?
.
¿Review's?
