Disclaimer: Los personajes de Hetalia no pertenecen, este fanfic si :3

EDITADO: Estoy en proceso de corrección total de la historia. Si has llegado a este punto, es que está corregido y has tenido suerte (?)


Capítulo 18

—Está bien —murmuró Elizabeta —. Debemos averiguar dónde está Isabel y rescatarla. Es nuestro deber.

—Esto no me gusta —refunfuñó Gilbert —. Esta llenísimo de marines… Como nos pillen, nos la cargamos.

—¿No puedas pensar un poco por los demás en vez de en por ti mismo por una vez? —prácticamente le gritó la húngara.

Gilbert se quedó callado un momento y a continuación rió.

—No me estoy preocupando por mí.

—¿Eh?

—No quiero que te pase nada. No sería en absoluto asombroso.

Esta declaración hizo que Elizabeta se sonrojara y golpeara a Gilbert en la cabeza mientras negaba y el prusiano se reía.

—Está bien, tranquilo. Tino, Berwald y Yekaterina se han quedado en el barco, y Arthur y Vash también están buscando por la ciudad.

—Y Arthur echó a todos los demás. Aún me acuerdo de sus gritos. Creo que varios de ellos casi se mearon del miedo antes de salir corriendo. —Gilbert rió de nuevo, y a continuación suspiró con pesar —. Está convencido de que no saldrá de esta. Y aún así, no ha dudado ni un momento en venir a por Isabel.

—¡Es por eso que debemos esforzarnos al máximo! ¡Debemos intentar que todo salga bien! Aunque sólo haya una mínima posibilidad… Debemos intentarlo con todas nuestras fuerzas.

—Kesesese, por supuesto.

Tras esta conversación, continuaron caminando. A familia Vargas tenía varias casas repartidas por la ciudad, y no sabían en cual podía estar la española. Se habían repartido las zonas entre ellos, y Arthur y Vash, pero hasta ahora, no habían tenido suerte.

Precisamente en una de esas casas, se encontraba Isabel, sentada en una silla y mirando por la ventana.

—Está oscureciendo —murmuró la española. La noche empezaba a caer, ante su mirada.

De repente, y silencioso, Roma se sentó en una silla a su lado, apoyando la cabeza sobre sus manos, con los codos apoyados en las rodillas.

—¿Qué piensas? —preguntó el finalmente el italiano, con una voz sosegada, muy rara en él, que le daba un aire más grave que de normal.

—Nada en especial.

—Tu mirada no dice lo mismo —señaló Roma, alzando las cejas.

Isabel esbozó una sonrisa triste.

—Yo…

—¿Echas de menos la vida de pirata? —aventuró Roma, esperando dar confianza a la joven.

—No exactamente.

—Entonces echas de menos a alguien.

Isabel se quedó callada y asintió casi imperceptiblemente. Fuera, empezó a llover y no tardó en caer el agua de una manera torrencial.

Roma pasó un brazo por la espalda de Isabel, de manera fraternal.

—¿Te he dicho como me acabé siendo pirata?

—No. —Isabel le miró curiosa. Era cierto, Roma también había sido pirata.

—Ah~ Que buenos tiempo aquellos. Yo venía de una familia normal. Mi padre era comerciante de telas, mi madre una religiosa devota. Eran completamente contrarios entre sí, no sé cómo acabaron casándose… Pero si querían mucho. Yo fui la alegría de la casa. Lo que mi madre más deseaba era tener un hijo, y allí estaba yo.

Roma suspiró, recordando, para a continuación seguir con el relato.

—Pero conforme crecí, no todo fue como ellos querían. Por una parte, mi madre intentaba enseñarme modales, y sus creencias, y mi padre empezó a interesarse en que aprendiera el oficio del comercio para poder ayudarle. Yo, por supuesto, y como encontrarás natural, no encontraba interesante ninguna de las cosas. Me tiraba los días contemplando el mar. ¡Amaba el mar!

Isabel rió. Por un momento Roma le recordó a sí misma, en cuanto a actitud rebelde y amor hacia el mar.

—Un día decidí que me embarcaría en un barco. Me daba igual a donde fuera, o que tuviera que hacer. Quería aventuras. Quería alejarme de mi vida monótona. Y un día la conocí a ella. Su nombre era Helena. Era bella como sólo una diosa podría ser y me encandiló enseguida. Por supuesto, ella no me hacía ni caso, pero a pesar de eso insistí. Cuando por fin logré captar su atención, me desveló su secreto. Era capitana de un barco pirata. Al contrario de lo que ella creía, yo me emocioné más aún con su historia.

Roma hizo una pausa, y continuó hablando.

—Luego, además, estaba German. Mi enemigo jurado. Te puedo prometer que no había nadie que yo odiara más que a él. Era el hijo perfecto. Mis padres se pasaban el día diciéndome que debía parecerme a él… Unos meses antes de conocer a Helena, German ingresó en la Academia de la Marina. En cuanto me enteré, prometí convertirme en pirata. Eso me costó unos cuantos golpes por parte de mi padre.

El italiano suspiró apoyando su mejilla contra la palma de su mano.

—Helena fue mi salvación. Le supliqué que me dejara unirme a su tripulación. Y contrario a lo que yo creía que haría, aceptó inmediatamente.

—¿Qué pasó después?

—Fueron buenos años. No tardé en convertirme en el segundo de a bordo. No es por presumir, pero yo era realmente fuerte… Peleamos mucho contra German. Unas veces ganábamos nosotros, otras veces ganaba él. Aunque nunca pudo capturarnos. Unos años después, Helena murió de una enfermedad. Un día cualquiera cayó enferma. Los médicos no pudieron hacer nada. No había pasado ni un mes cuando murió.

—¿Qué hiciste después? —preguntó Isabel sombríamente.

—Dejé la vida pirata. German continuó ejerciendo de marine, pero tanto tiempo enfrentados, y conociéndonos tan bien hizo que tuviéramos un gran grado de complicidad. Volví al pueblo con mis padres, portando grandes riquezas que nunca me cuestionaron. Me enamoré de nuevo, aunque no fue tan intenso como lo de Helena, y me casé. Y luego nacieron mis queridos nietecitos —suspiró.

Isabel bajó la mirada.

—Como puedes ver, todos cometemos locuras por las personas a las que amamos. Si se te presenta la oportunidad, no lo dudes. Sólo vivimos una vez, ¿no es así?

Isabel sonrió, y asintió. En ese momento, alguien tocó a la puerta, y Felicia se apresuró a ir a ver quién era.

—¡Oh Dios Mío! ¡Estáis empapados! Pasad, rápido.

Alguien afuera protesto, pero se oyeron unos forcejeos, y a más de una persona subiendo por las escaleras. Roma se levantó, alzando las cejas.

—¿A quién habrá metido en casa esta niña?

Dicho esto, salió de la sala de estar, dejando a Isabel sola y sumida en pensamientos. Ella lo tenía claro. Si se le presentara la oportunidad de volver con Arthur, sacrificaría todo lo que hiciera falta por ello. Lo amaba, y haría lo que fuera por él.

La española volvió a mirar por la ventana, mientras oía a Roma y a Felicia arriba.

—¡Feli! ¿Qué te he dicho de dejar entrar a desconocidos en casa?

—¡Pero abuelo, ellos estaban empapados!

—La próxima vez consúltame antes de actuar, ¿vale?

—Sii~

No pasaron ni diez minutos cuando bajaron todos al salón.

—Isabel, parece que alguien venía buscándote —anunció Roma, con una sonrisa en la cara.

La española se giró bruscamente para encontrarse con Elizabeta y Gilbert, que parecían incómodos, vestidos con ropa de los italianos.

—¡Isabel! —Elizabeta se lanzó contra ella, emocionada, arrastrando a Gilbert en el abrazo.

—Dios mío, chicos, ¿qué hacéis aquí?

—Venimos a rescatarte —murmuró Gilbert, sonriendo socarronamente.

De repente, Roma puso las manos sobre los hombros del albino, haciendo que este se tensara repentinamente.

—Los marines se están poniendo en marcha —comentó como si nada, para a continuación, inclinarse sobre ellos y susurrar —: Si yo fuera vosotros, me daría prisa en llegar al barco.

Isabel no lo dudó, y tras lanzarle una mirada de agradecimiento, cogió a Elizabeta y a Gilbert y empezó a correr.

Por otro lado, Arhur y Vash, tras la búsqueda sin resultado, y al ver la cantidad enorme de marines que se estaban congregando, habían regresado al barco.

—¡Quiero que os vayáis! —gritó Arthur por décima vez —. No quiero que os ocurra nada por mi culpa, ¿no lo podéis entender?

—Nos quedaremos aquí —repitió Tino, mientras Berwald asentía a sus palabras —. Nada de lo que digas podrá convencernos.

—¡Sois unos cabezotas! —gritó Arthur.

Tras esta discusión se sentó intentando tranquilizarse.

—¿Qué voy a hacer con vosotros? —murmuró entre dientes.

Vash le dio un golpe en la espalda. Arthur levantó la cara para mirarle, y aunque el suizo no llegó a sonreír, y si que pudo ver cierta determinación en su mirada. Al igual que en la de Yekaterina, que estaba llena de lágrimas de la emoción, en la de Berwald, impasible y en la de Tino, que le sonreía.

En ese momento, llegaron los otros tres al barco.

Elizabeta y Gilbert iban primero y llegaron jadeando. Justo detrás iba Isabel.

—Isabel… —murmuró Arthur, sin poder creerlo.

—¡Arthur! —gritó la española, lanzándose a sus brazos.

Ambos se quedaron abrazados unos instantes, sin embargo su felicidad no duró mucho, ya que pronto los marines llegaron al puerto.

Eran una cantidad inmensa, y tan poco como eran en ese momento, todos sabían que debían rendirse.

—¡Rendíos piratas! ¡No intentéis resistiros! —gritó uno de los marines, mientras subían al barco, donde los otros esperaban con resignación. ¿Qué iba a pasar a con ellos?

Ludwig, Vincent y Paulo, que eran los que tenían mayor rango no tardaron en subir también. Ludwig apenas cruzó una mirada con Gilbert y Vincent miró a Isabel con el ceño fruncido. La española tenía la mirada baja y luchaba por contener las lágrimas.

Paulo, para sorpresa de todos, fue el que se adelantó, apuntando a Arthur con la pistola. No tardó en acorralarle contra la borda del barco. Arthur miró a atrás, mirando al agua y luego se giró hacia Paulo nuevamente, esbozando una sonrisa burlona.

El corazón de Isabel se paró mientras un silencio tenso se instalaba alrededor de todos ellos. Nadie vio la cara que puso el portugués, pero Arthur gesticuló algo que no pudieron entender y a continuación se oyó un disparo y el inglés cayó al agua. Paulo se acercó al lugar donde había caído y luego de unos segundos se giró.

—Está muerto.

Isabel se tapó la boca con las manos, intentando no ponerse a llorar desconsoladamente. Sus lágrimas, al igual que las de Elizabeta, caían en silencio, e incluso Yekaterina intentaba mantenerse callada.

Vincent y Ludwig miraron con el ceño fruncido al resto de la tripulación, pero antes de que pudieran levantar sus armas, Paulo intervino.

—Ellos no son piratas.

—¿Qué? —Vincent le miró, confundido. ¡Pero si tres de ellos tenían hasta recompensa! —. ¿Cómo no van a ser piratas?

—¿Qué quieres decir, Paulo?

—Ellos eran espías. Infiltrados en el barco de Kirkland. Gracias a su labor pudimos evitar numerosas muertes.

—¿Y por qué no se encargaron de asesinar a Kirkland cuando tuvieron oportunidad? —gruñó Vincent, desconfiando. ¿Y por qué no me dijiste nada?, pensó.

—Si hubieran asesinado al capitán del barco, no habrían tardado en ser asesinados ellos mismos. Y sus órdenes no eran matar a nadie.

—¿Cómo puedes probar eso? —Esta vez fue el turno de Ludwig de preguntar, también desconfiando de las palabras del castaño.

—Porque uno de ellos es mi propio nieto.

No fue Paulo quien dijo esas palabras. Todos los marines, incluidos Vincent y Ludwig, se giraron para dejar paso a un imponente hombre, que aunque ya era mayor, continuaba teniendo un porte regio que inspiraba respeto. Sus rasgos le delataron como familiar de Ludwig.

—¿Abuelo? —murmuró Ludwig, sin poder creerse lo que oía.

—Efectivamente. Esta misión fue encomendada por mí especialmente a estas personas. Ellos fueron los que se encargaron de cuidar que a Isabel no le pasara nada, aún si no sabían quién era ella. Puedes comprobar que en este tiempo los piratas no le hicieron ni un rasguño.

—Pero… Es imposible —se quejó Vincent.

—No lo es —respondió German —. Ahora, creo que se merecen un buen descanso.

Isabel miró a sus compañeros, buscando en su mirada algo que les delatara, pero ellos seis estaban mirándose entre sí igual de confundidos.

—¡Está bien! Acompañadme —apremió Roma, que había aparecido quien sabe de dónde, y que ahora les señalaba la dirección a su casa.

Sin saber que más podían hacer, todos anduvieron en silencio. Elizabeta intentó acercarse a Isabel, pero ella se limitó a permanecer en silencio. De alguna manera, su cerebro no quería asimilar lo que acababa de pasar.

Una vez llegaron a la casa, todos se sentaron en la sala de estar. Ni Felicia ni Lovino estaban, habían salido a arreglar cosas de la boda por orden de Roma, que sabía que esto iba a suceder.

—Supongo que os preguntaréis que acaba de pasar —comenzó Roma, haciendo que todos le prestaran atención —. Como Isabel ya sabe, hace mucho tiempo, yo mismo fue pirata. Pero mis esfuerzos por salvaros no han tenido nada que ver. Arthur se puso en contacto conmigo nada más rescatasteis a Tino. Yo le debía un favor de los grandes, y era un colega, así que le pregunté que quería. Su respuesta fue simple. Si alguna vez, alguno de vosotros iba a ser capturado por la Marina, o era capturado por la Marina, debía salvaros.

Isabel apretó los puños, mientras el recuerdo de Arthur le hacía empezar a soltar lágrimas.

—No me dijo como. Simplemente me pidió que echara mano de mis recursos. Me dio información sobre vosotros. Estuve muy sorprendido cuando vi que el desaparecido nieto de German estaba entre los piratas. Y al pensar en German me vino a la cabeza que él también tenía una deuda conmigo: una deuda de vida. Así que hablé con el privado. Por supuesto, al principio se negó. Yo ya había planeado toda la historia de que vosotros eráis espías, y sólo necesitaba que German me apoyara.

Elizabeta apoyó la cabeza en el hombro de Gilbert, mientras que Tino le cogía la mano a Berwald.

—No tardó en cambiar de opinión cuando le desvelé que Gilbert era uno de vosotros –continuó, al mismo tiempo que el albino tragaba saliva —. Creo que ahora me odia más que antes. Pero necesitábamos a alguien más que desvelara la verdad. Un cargo de la Marina en el que los soldados pudieran confiar. Rápidamente descartamos a Ludwig y a Vincent. Ellos dos no habrían aceptado lo que les íbamos a contar, incluso si realmente ellos debían creer que era la verdad. Y apareció Paulo. Fue extraño. Aceptó esa "verdad" sin dudarlo ni un momento. No nos importó, por supuesto. Cumplí mi parte del trato, al igual que German cumplió la suya.

La cara de Vash estaba tapada por su pelo, mientras que Yekaterina ya había empezado a moquear hacia un buen rato.

—Lo único que lamento… Es que Arthur haya muerto. Lo siento, de verdad.

Tras decir esto, Roma se levantó de la silla y salió del cuarto, donde por fin todos pudieron llorar la muerte de su capitán.

El corazón de Isabel se iba rompiendo más conforme pasaban los minutos, y pronto explotó en un llanto desconsolado. Todo, cuando parecía que iba a mejorar, se había torcido en un minuto. ¿Por qué había pasado esto?

Roma les ofreció un techo para pasar la noche, y para todo el tiempo que lo necesitaran. Todos tenían ahora que rehacer su vida.

Al día siguiente, por la mañana, apareció German en la casa. Entró, se encaminó hacia Gilbert, le levantó de la camiseta, le cruzó la cara y a continuación le abrazó.

—Gilbert, nieto mío… ¿Por qué me hiciste eso? Desapareciste, sin más. No sabes lo que sufrí yo… No sabes lo que sufrió tu hermano.

—Abuelo… Si me hubiera quedado a tu lado, me habría tenido que convertir en marine, al igual que lo ha hecho Ludwig.

—Si lo hubieras hablado conmigo…

—¿Si lo hubiera hablado contigo? ¡Si lo hubiera hablado contigo me habrías dado una paliza y me habrías obligado a cumplir con lo que querías!

German se quedó callado, mirando a su nieto.

—Tal vez, tengas razón…

—Lo mismo da… Pienso que es hora de cambiar de vida.

German le miró, alzando una ceja.

—Me mudaré a casa de nuevo.

Elizabeta le miró, sin saber si debía intervenir o no. ¿Qué debía hacer ella? Pero no tuvo que elegir, ya que el albino se giró inmediatamente hacia la húngara.

—Te vienes conmigo. —Parecía una orden, pero los ojos de Gilbert la miraban suplicantes.

La húngara le sonrió.

—Por supuesto.

El mayor se despidió de todos con un asentimiento, mientras los otros dos se giraron una última vez.

—Adiós —murmuró Gilbert.

—Ojalá algún día nos volvamos a ver.

Los demás se despidieron también, y Yekaterina no pudo evitar soltar unas lágrimas por todos.

Esa misma tarde, Tino se dirigió hacia todos, junto con Berwald.

—Nosotros también nos vamos. Volveremos a visitar nuestras tierras natales, y luego buscaremos algún sitio donde vivir tranquilamente, sin ser perseguidos como piratas. Ha sido un placer conoceros a todos.

Berwald se limitó a asentir con la cabeza y ambos salieron por la puerta.

Isabel se giró hacia Vash y Yekaterina.

—Yo… —murmuró la ucraniana —. Quiero volver con mi hermano, pero… No sé cómo hacerlo…

Vash bufó y se levantó.

—Yo también quiero volver rápidamente con mi hermana. Pero te ayudaré a encontrar a Braginski antes.

—¿De verdad? —Yekaterina alzó la cabeza, con los ojos llenos de lágrimas.

—Si —gruñó el suizo —. Saldremos mañana. Cuanto antes le encontremos, antes podremos ser felices los dos.

La rubia se tiró a los brazos de Vash, agradeciéndole, y él esbozó una pequeña sonrisa. Y luego pensó en Lily. Realmente tenía muchas ganas de verla.

Tal como habían dicho, al día siguiente por la mañana salieron. No paso mucho tiempo antes de que las lágrimas volvieran a caer por la cara de Isabel. ¿Cómo? ¿Cómo habían terminado así? Sabía que una vida como la que llevaban no iba a durar para siempre. Pero eran tan felices…

Lovino bajó a la sala de estar donde estaba en ese momento.

—Isabel —murmuró —. Yo…

—Por favor Lovino, ahora no.

El italiano, con una expresión dolida, salió de allí. Todas las veces que había intentado hablar con ella, la misma respuesta. Cada vez que la observaba, las lágrimas caían por su cara.

Para poder hablar con ella, debía esperar a que el corazón de Isabel empezara a cicatrizar.

XxXxX

—Vamos, no será tan malo —murmuró Gilbert, tirado sobre la mesa, al igual que Isabel, mientras Francis estaba recostado sobre el asiento.

—Igualmente, no tengo mucha elección. Estábamos comprometidos por nuestros padres, y él en ningún momento rompió el compromiso incluso cuando todos creían que yo estaba muerta.

—¿Pero tú le amas? —le preguntó Francis, con la mirada perdida.

—Hubo una época en que lo hacía. Pero ese sentimiento ha desaparecido. Le sigo teniendo aprecio… Pero eso no es amor…

—Ah, pobre desdichada —murmuró Francis en tono dramático.

—Al menos, piensa que primero se tienen que casar Lud y Feli —intentó animarla Gilbert.

—Pero algún día llegara el momento —lloró Isabel, mientras le daba un trago a su bebida. Afuera estaba lloviendo y el interior de la taberna estaba atestado —. Igualmente, cambiemos de tema. ¿Al final te enrolarás en la Marina?

—Bueno… Lo estuve hablando con Eli… Probablemente los dos entremos juntos. Pero estoy seguro de que Lud me querrá tener bajos sus órdenes. Y eso no me gusta nada. Es tan severo como el abuelo. —Gilbert se estremeció sólo de pensarlo.

—No te preocupes, mon ami, yo me encargaré de que quedes bajo mis órdenes.

Gilbert se estremeció.

—No sé que es peor.

Francis protestó e Isabel soltó una sonora carcajada. Al final, contagiados de la española, acabaron los tres riendo.

—Y a la que os deis cuenta, Maddie y yo también nos estaremos casando, y- —Francis comenzó a hablar de nuevo, sin embargó, alguien en la taberna llamó la atención de Isabel.

Lo único que acertó a ver de él antes de que saliera de la taberna fue su pelo rubio, su porte elegante. Pero algo la llamaba a seguirla.

¿Podría ser?

No, era imposible.

Pero aún así, Isabel se levantó, sorprendiendo a Gilbert y a Francis.

—Esperad aquí un momento, por favor.

Dicho esto, salió de la taberna. Dio un par de pasos y buscó en la lejanía alguna figura. Pero no había nadie. ¿Cómo había podido alejarse tan rápidamente?

—¿Buscas a alguien? —Esa voz. Era su voz, Isabel estaba segura.

Lentamente, la española se giró, para ver a un hombre apoyado en la pared de la taberna. Y no era un hombre cualquiera. Era él. Arthur.

Isabel se tapó la boca con las manos.

—Arthur… Pero tú… Estabas muerto y yo…

—Lo sé. Una larga historia. Debería haber huido de aquí hacer mucho. Sin embargo no podía soportar verte sufrir así. No se lo digas a nadie. Oficialmente, estoy muerto.

Isabel contuvo las ganas que tenía de lanzarse sobre el inglés, y cruzó los brazos.

—Yo… —vaciló Arthur —. Siento haberte hecho sufrir. Siento todo lo que ha ocurrido desde que saqueamos el barco en que viajabas. Lo de tu padre, y luego… Todo lo que ocurrió. Siento haberte privado de la vida tranquila y feliz que te merecías, al lado de alguien al que amabas. No debí intervenir nunca en eso. Esto es el adiós definitivo. Quiero que recuperes tu anterior vida. Te vuelvo a pedir perdón. Ya verás como en poco tiempo me habrás olvidado. Yo, debería irme ya.

Arthur hizo ademán de alejarse, pero Isabel le retuvo, acercándose a él, y besándole suavemente. Un beso casto y puro. Un beso triste.

—No te vayas —murmuró la castaña.

—¿Qué?

—Por favor… No te vayas. No te vuelvas a ir. —Los ojos de Isabel se llenaron de lágrimas —. Te amo. No amo a Lovino, te amo a ti. Quiero tener una vida tranquila y feliz, pero a tu lado.

Arthur vaciló.

—Me da igual a donde vayas, iré contigo.

—Isabel, yo… También te amo, pero quiero que tengas una vida feliz.

—Mi vida sólo será feliz si es contigo, Arthur. No vas a poder evitar que se siga. Vámonos juntos.

Isabel le cogió de la mana, y empezó a caminar.

—Pero hay gente aquí que te conoce. Amigos… Deberías despedirte de ellos y-

—No. Los dos vamos a empezar una nueva vida. Solos tú y yo. Sin nada que nos separe.

Arthur sonrió ante las palabras de la española, cuyos ojos brillaban como la luz del sol.

—Nada que nos separe.

Se besaron de nuevo, esta vez un beso de felicidad, y se cogieron adecuadamente que nos separe.

—Juntos, tú y yo.


Comentarios: Antes que nada... QUE FINAL MÁS ÑOÑO! NONONONONONO! *Se da cabezazos contra el escritorio* POR QUE HAS ESCRITO ESTO? *Se suicida* Ok, igualmente, yo mando, así se queda (?) Segunda... OH DIOS NO PUEDO CREER QUE ESTE SEA EL ÚLTIMO CAPÍTULO *Muere de la felicidad* Porque si, amigos míos, este es el último capítulo... De mi historia querida, de mi amor. No me puedo creer que la haya terminado... Espero que ninguna me quisiera matar cuando "ha muerto" Arthur... De verdad, era algo completamente necesario D: Pero, mirad, ahora tienen su final bonito, fluff, y puke rainbows :D Lo que me da lástima es que todos se separan :( Bueno, el BFT no... Pero es que es el BFT XD Bueno, me da penita Lovi (y Gil y Fran, que se quedan ahí abandonados D:) Pero la felicidad de Isa y Arthur en este fic va por encima de vosotros . Se van, a ser felices, lejos de la piratería *-* En tercer lugar... Por supuestísimo, ya lo dije, habrá un epílogo (espero que no me salga taaaan fluff como acostumbro xD), y en el se desvelará que pasa después con algunos personajes :D Y, mmmm, escribiré también los pasados de Den, Noru y Ice por una parte... De Bel, Holanda y Portugal por otra, y tal vez escriba algo referente a los asiáticos, y a Sadiq y a Heracles, no lo se xD Pero bueno... Sólo falta eso, la verdadera historia, con su trama y todo termina con esto... Espero que la hayáis disfrutado!

Oh, antes de que se me olvide... Quiero hacer una mención especial a IreneRodriguez, porque es la mejor de las mejores, y me hizo una video-trailer de este fic, y no se como agradecerselo, y es realmente genial *-* Lo podeis ver aquí: www . youtube watch?v = aTfTkiUHSHE&feature = youtu . be Ya sabeis, juntad espacios. En caso de que aún así la pagina se haya comido algo, podeis encontrar el link en mi perfil... Gracias de nuevo a IreneRodriguez, que la podeis encontrar aquí en fanfiction, en youtube y en twitter . Te quiero!

Avances: Ya he aclarado antes, aquí se verá que ha pasado con nuestros protas (claro está e_e) y con algunos personajes más B) Así que... En cuanto lo tenga listo me apresuraré a subirlo xD


Gracias por todos los reviews .

Fieldshope: Si! Todas queriamos que Isa se diera cuenta de lo tonta que era U_u Espero te haya gustado el último capítulo... *Llora* Y gracias por comentar!

Poppy-chan: Me alegra que te haya gustado ^.^ Aunque pobrecita Isa nuestra, que se la han llevado D: Y si... Casi se me olvida incluir la parte de Lud y Gilbo xD Que tonta, luego me quedé en plan: Aquí falta algo... Y ya me acordé y la escribí jajaja Aquí tienes encuentro de Gil con su abuelo... Aish, reencuentros everywhere Arthur en el fondo ya estaba preparado para que algo así ocurriera xD Está, el pobre, coladito por Isa e_e Que amor de hombre xD Y bueno, espero que te haya gustado el final que le había preparado muahahaha Y el epílogo está ya en marcha, no se cuanto tardará jajaja... Y Paulo estará! No te preocupes XD Gracias por el review

Strawberry07: Sii, aquí está este último capítulo DD: Y verás que pasará con ellos, y como se conocieron (su historia se creó sola en mi cabeza, lo juro xD) Cachis, me equivoqué O_o Cierto, quise decir epílogo xDD Sorryyyy~ Gracias por el comentario!

LittleMonsterStick: Sip, aquí está este último capítulo de la historia :( Espero que te haya gustado, los finales de las historias largas son realmente dificiles U_u Isa está enamoradísima, y creo que lo ha demostrado aquí. No ha dudado en decirselo a Arthur e_e Y ellos tendrán su vida ideal, creeme, yo haré que así sea XD Se merecen paz y tranquilidad *-* Oh, Dios, me lo he imaginado xD Épico jajaja Gracias por comentar~

Lala-chan 32165: Tranquila, mi no preocuparse, me ha pasado a veces *-* Yo perdonar ti sin pensar un segundo... Y voy a dejar de hablar así xD Arthur es idiota... Pero le queremos! :D Y bueno, como capitán del barco está bajo mucha presión, tiene que ocuparse de muchas cosas a la vez D: *En el fondo, ella piensa igual xD* Ninguno ha caido en la cuenta de que pueden vivir perfectamente bien sin necesidad de piratas y paridas, coño, que son ricos xD Pero para algo está Tino ahí, para contar la verdad *_* Yo intentó que Arthur no haga tonterias, pero el personaje cobra vida propia xD Y ya verás ya verás, dentro de poco el epílogo y los pasados! Gracias por comentar :3

IreneRodriguez: Me encantan tus reviews por lo cortitos que son (?) Recibí el correo de review, y luego me decía que no había ninguno y yo en plan: "Que coño?" Fanfiction nos trollea T.T Pero eso no nos impide dar nuestras opiniones, jum! Jejeje... A buenas horas se me ocurrió lo de los pasados xD Pero es que el de Den, Ice y Noru ya estaba medio montadito en mi cabeza, y el de Portugal, Holanda y Belgica salió solo, también... Así que, por qué no escribirlos? xD Bueno, está claro que no puedo contar TODO, pero si que rellenaré parte de sus pasados. Luego sus historias ya se irán entrelazando, pero eso lo dejaré a vuestra imaginación (?) No, en realidad no se hasta que punto llegaré xD Pero me esforzaré! Lo de Vash fue un venazo... Que también es humano, se puede poner enfermo, no? xD Y los marines por ahí, y Lud y Gil en plan reconciliación *-* (Ese video es la OSTIA y punto xD) Gilbert es awesome, exacto... Y quiere demasiado a su West. Son hermanos, al fin y al cabo . Lo siento, Vash... Pero Gilbert es Gilbert xD Vincent no es Vincent sin su odio hacia España xD Pero pobre Tino, gracias a él, Arthur no se ha hecho ideas equivocadas xDDD Yo no voy a decir nada sobre ellos... Pero tendrás su parte de que ha pasado con ellos y su pasado muahahahaha C: Es que Roma es demasiado Roma xD Aunque aquí se desvela un motivo un poco más profundo para el hecho de hacerse pirata... Aunque el deseo de fastidiar a German siempre estuvo ahí xD Todas las madres piensan que estamos locas e_e Mi madre piensa que me gusta la película de Indiana Jones (la cuarta) solo porque salen rusos, imaginate si le como el coco xD (que no lo hago adrede D:) Sii, y en nuestro barco también pueden haber esquinas de Tamaki! Para deprimirnos! Y nos llevamos a Vincent para que se fume luego todo lo que plantamos xD Y sip, este bonito review si que apareció, y el video es awesome, y está certificado de awesomidad por parte de Prusia xD Y he decidido prepararte yo también algo. No es tan awesome como un video, te desveló ya que será un fanfic... Pero note voy a decir ni de que va ni la pareja xD Ja, a pensar. Pero tengo que desarrollarlo bien ÒwÓ Gracias por comentar, y espero que te haya gustado el capi :D


Cualquier comentario, crítica (constructiva a ser posible XD), petición del algo, etc... Review ^.^

Muchas gracias :3