- Archie, por favor, ven pronto, creo que estoy perdiendo a mi bebé...
- Enseguida voy para allá.
Archie colgó el teléfono y se dirigió rápidamente a su cuarto para cambiarse de ropa. Stear salió de su habitación, él se había despertado al escuchar el timbre del teléfono.
- ¿Quién era? - Preguntó Stear.
- Candy...
- ¿Candy? ¿Qué quería?
- Es una verdadera tragedia Stear, ella me dijo que estaba perdiendo a su bebé, me pidió que fuera por ella... - Dijo Archie, mientras salía a la sala y tomaba las llaves de su auto.
Stear se quedó completamente pasmado al escuchar eso - Espérame, voy contigo - Dijo él y rápidamente se puso el primer pantalón que encontró tirado.
Los dos hermanos salieron del departamento lo más rápido posible y en menos de cinco minutos llegaron a la casa de Candy, tocaron un par de veces, pero nadie contestó. Archie entró por la ventana, que se encontraba abierta y vio a Candy acostada en el piso, en posición fetal; al prender la luz, se dio cuenta de que su camisón estaba manchado de sangre.
- ¿Ya encontraste a Candy? - Gritó Stear, quién se encontraba afuera de la casa.
- Sí, pero se ve muy mal - Respondió Archie, él buscó las llaves de la puerta y la abrió, luego tomó a Candy entre sus brazos y salió de la casa lo más rápido posible.
Candy se aferró a su cuello, ella estaba llorando - No quiero perder a mi bebé - Le susurró ella.
- Tranquila Candy, todo va a estar bien...
Stear se asustó mucho al ver el estado de Candy, rápidamente abrió la puerta de atrás, después se sentó en el asiento del conductor y prendió el carro. Archie colocó a Candy en la parte trasera del auto y luego tomó su lugar en el asiento del copiloto. Stear manejó lo más rápido que pudo, una vez que llegaron al hospital, Archie tomó a Candy y la llevó corriendo a la entrada de urgencias, la enfermera que estaba de guardia la ingresó de inmediato.
- ¿Crees que pierda al bebé? - Preguntó Archie, mientras esperaban alguna noticia de ella.
- Espero que no, sería un golpe muy duro para ella.
- Sí, lo sé, sería muy injusto para Candy, primero perder a Terry y luego...
- Ni lo digas, ella no podría soportarlo.
- ¿Crees que ella muera?
- ¡Archie!
- ¿Acaso no la viste? Estaba muy pálida, había perdido mucha sangre...
- Ella no se va a morir, no se puede morir.
- ¿Cuántos meses de embarazo crees que tenga?
- No lo sé, tal vez 5 o 6.
- Tal vez Terry quiere llevársela con él...
- ¿Podrías dejar de decir estupideces?
- Perdón, estoy muy nervioso, y sabes que cuando estoy nervioso digo estupideces - Dijo Archie, jugando con sus manos - Sí Terry estuviera aquí, ya hubiera dicho alguna tontería que nos hubiera hecho reír y olvidarnos de éste mal momento... Lo extraño...
- Todos lo extrañamos.
La espera fue larga, después de tres horas, Stear y Archie aún no recibían noticias de Candy. A las 6 de la mañana, una enfermera salió de la sala de urgencias.
- ¿Familiares de Candice?
- Nosotros – Contestaron los dos hermanos, mientras se acercaban hacia dónde se encontraba ella.
- ¿Cómo está Candy? - Preguntó Stear.
- Delicada, ella perdió mucha sangre, ahorita está en terapia intensiva.
- ¿Y cómo está el bebé? - Preguntó Archie.
- No sobrevivió, cuando Candy llegó al hospital, su bebé ya estaba naciendo, era muy pequeña, casi tenía 6 meses...
Archie se llevó las manos a la cabeza, Stear lanzó un largo suspiro - ¿Cuándo podremos ver a Candy?
- Hasta que esté completamente fuera de peligro. Nosotros los mantendremos informados sobre su estado de salud - Dijo la enfermera, y después volvió a entrar a la sala de urgencias.
- Gracias señorita – Le gritó Archie.
- Voy a marcarle a Eleanor y a Paty, para informarles lo que sucedió - Dijo Stear.
Eleanor y Richard llegaron al hospital una hora después, ella iba encubierta para no ser reconocida, Paty fue a visitar a Candy hasta que salió del trabajo, ella estaba muy preocupadas por el estado de salud de Candy. Todos se sentían muy tristes por lo que estaba pasando y deseaban que Candy se recuperara lo más pronto posible.
Una semana después, Candy fue trasladada a un cuarto, había pasado la etapa crítica y ya se encontraba estable, ella aparentaba estar tranquila, pero por dentro, se encontraba muy deprimida por haber perdido a su hija.
- Hola Candy, ¿Cómo estás? – Dijo Paty, cuando pudo entrar a verla.
- Bien… - Respondió ella en un tono seco.
- ¿Sabes Candy? Yo lamento mucho lo que pasó con…
- No quiero hablar de eso.
- Sí, entiendo, disculpa mi imprudencia.
- Fue mi culpa Paty…
- Candy, no fue…
- No, si lo fue, yo permití que todo lo que había pasado con Terry me consumiera y dejé de cuidarme, aun siendo enfermera y sabiendo que esto podía pasar, no cuidé a mi bebé – Dijo Candy.
Paty no supo cómo reaccionar, ella se acercó a Candy y colocó su mano sobre la de ella - Tranquila Candy.
- Ese bebé era lo único que me quedaba de Terry, ahora no tengo nada…
Paty abrazó a Candy y comenzó a llorar, podía entender lo mucho que Candy estaba sufriendo.
Durante las siguientes dos semanas, Candy recibió las constantes visitas de sus suegros y de sus amigos, ella actuaba de manera indiferente, como si no le afectara demasiado lo que había pasado. Todos creyeron que no era necesario prestarle demasiada atención, ya que Candy parecía estar tomando las cosas muy bien.
Una vez que Candy fue dada de alta, Paty le pidió una copia de la llave de su casa, por si necesitaba entrar ante cualquier emergencia, ella se la entregó. Stear trataba de pasar el mayor tiempo con Candy, aunque casi nunca podía estar solo con ella, ya que Paty siempre estaba presente, había veces que Stear se escapaba un par de horas del acoso de su novia, para poder tener a Candy para él solo.
Una noche, Stear, Archie y Paty fueron a su casa, Paty había visto a Candy un poco triste y quiso hacer una pequeña reunión sorpresa para animarla, pero la sorpresa se la llevaron ellos cuando entraron a la casa. Paty escuchó música en la habitación de Candy, al entrar, la encontró inconsciente en el piso, con un frasco vacío de pastillas al lado de ella.
- ¡Mierda! Pero que estupidez hiciste Candy – Murmuró Paty.
Ella se acercó apresuradamente a Candy y vio que todavía estaba respirando, Paty le gritó a Stear para que la ayudara a levantarla, él entró rápidamente a la habitación y se quedó petrificado ante esa terrible escena.
- ¡Pero qué demonios!… Exclamó Stear.
- No te quedes parado y ayúdame a levantarla, necesitamos llevarla al hospital.
Stear no fue capaz de acercarse, era demasiada la impresión de saber a Candy al borde de la muerte. En ese momento entró Archie y levantó a Candy del suelo, él y Paty se subieron al coche y se fueron al hospital. Stear se quedó en la casa, él moría de miedo de pensar que Candy hubiera logrado quitarse la vida, él comenzó a llorar, se sentía impotente, cuando logró tranquilizarse, salió hacia el hospital.
Stear llegó al hospital y vio a Archie y a Paty sentados en unas bancas, conforme iba acercándose a ellos, sintió como se le helaba el pecho, no sabía si iba a ser capaz de soportar una mala noticia.
- ¿Cómo está Candy? Ella… ¿está viva? – Preguntó él.
- Lo estaba cuando llegamos al hospital, pero aún no nos dan informes de ella - Respondió Paty.
- ¿Cómo pudo ser capaz de atentar contra su vida? ¿Ella se veía tan normal? – Dijo Archie.
- Ella no estaba bien, yo lo vi en su mirada, ella estaba sufriendo, pero no supe como acercarme a ella, tal vez si hubiera pasado más tiempo con Candy… - Contestó Paty llorando.
Stear abrazó a su novia - Cálmate Paty, nadie sabía que esto iba a suceder… ella ha sufrido tanto, todos hemos sufrido tanto, no sabes cómo me gustaría poder retroceder el tiempo y hacer que Terry no subiera a ese maldito avión – Dijo Stear, mientras varias lágrimas caían por sus mejillas.
Una enfermera salió de urgencias a darles informes.
- ¿Cómo está Candy? – Preguntó Paty.
- Estable, tuvimos que realizarle un lavado gástrico, ella tuvo mucha suerte, al parecer no había pasado mucho tiempo desde que ella ingirió esas pastillas.
- ¡Gracias a Dios! – Exclamó Archie.
- ¿Podemos verla? – Preguntó Stear, él se sentía sumamente feliz de que su amada estuviera viva.
- No, lo más seguro es que podrán verla hasta el día de mañana. Debido a que ella intentó suicidarse, sería conveniente que ella fuera referida con el psicólogo del hospital.
- Sí, está bien, gracias señorita – Respondió Paty.
- ¿Con el psicólogo? ¿La van a internar en un manicomio? – Preguntó Archie, después de que la enfermera se retiró.
- No, no creo, lo más seguro es que tenga que llevar algún tipo de terapia para que pueda superar su duelo – Contestó Paty.
Una vez que Candy fue dada de alta, Paty hizo una cita con uno de los mejores psicólogos de la ciudad, todos tenían miedo de que ella volviera a atentar contra su vida. Stear y Paty se quedaron por un mes en casa de ella, para cuidarla y vigilarla, todos creyeron que lo mejor sería que ella dejara de trabajar por un tiempo, para que pudiera recuperarse tanto física como mentalmente. Richard se hizo cargo de todos los gastos de Candy.
Al principio, Candy estuvo renuente a todo, ella se sentía muy frustrada, casi no hablaba con nadie y siempre estaba encerrada en su cuarto. El médico que la estaba atendiendo, le recetó pastillas para dormir, ya que a ella le costaba mucho trabajo conciliar el sueño y cuando lo hacía, siempre se despertaba agitaba por haber soñado con Terry.
Dos meses después del incidente, Paty tuvo que viajar a Oxford para visitar a su padre, que había tenido un infarto. Stear se quedó a cargo de los cuidados de Candy, él trataba de estar cerca de ella, pero ella casi no se lo permitía.
- Candy, ¿no te gustaría salir a dar un paseo? – Le dijo Stear.
- No.
- Vamos Candy, no puedes pasarte toda la vida encerrada en tu cuarto.
- No quiero salir.
- Necesitas distraerte, llevas dos meses enclaustrada aquí.
- ¿Por qué no me dejan en paz? ¿Por qué no simplemente me dejan morir a gusto y se olvidan de mí?
Stear se sintió muy enojado al escuchar esas palabras - Porque te queremos, y queremos que seas feliz. No creas que eres la única que sufre, todos hemos llorado la muerte de Terry y de tu hija, pero a diferencia de ti, que te has dejado vencer, nosotros intentamos sobreponernos a las desgracias.
- Yo no quiero sobreponerme… Me siento cansada de tratar de ser fuerte… No lo soy…
- Sí lo eres, ya deja de actuar como si fueras una víctima, no creas que eres la única que sufre, todos sufrimos, yo sufro cada vez que te veo así – Le dijo él, después se acercó a ella para abrazarla.
Candy puso resistencia en un principio, pero después se aferró con fuerza a Stear y comenzó a llorar, esa era la primera vez que lloraba desde que su hija había muerto.
- ¿Por qué Terry tuvo que morir? No es justo… Nada de lo que me ha pasado es justo.
- La vida no siempre es justa – Le respondió Stear, mientras besaba su frente – Pero tienes que salir adelante Candy, no puedes dejarte caer así.
- Yo siento que ya no tengo fuerzas, siento que no tengo motivos para seguir viviendo…
- Candy, recuerdo cuando platicamos por primera vez, tú me contaste sobre lo mucho que te gustaba tu trabajo, me dijiste que la razón por la que habías aceptado venir a Londres, era por que querías ser la mejor enfermera, ¿te acuerdas?
- Sí…
- Pues entonces si tienes motivos para vivir, ¿por qué no sigues luchando por tus sueños? Sé que es difícil superar lo que pasó con Terry, pero creo que tienes que hacerlo, tienes que hacer que él se sienta orgulloso de ti, desde dónde esté.
Candy se quedó en silencio por un momento – Creo que tienes razón…
Stear abrazó a Candy con más fuerza.
- ¿Stear?
- Sí…
- Quédate cerca de mí…
- Siempre…
Los dos permanecieron abrazados más de media hora, sin decir una sola palabra.
- Candy, tengo que ir a la oficina a firmar unos papeles, ahora que Richard salió de viaje, tengo que hacerme cargo de muchas cosas en la empresa. Solo voy a ir un par de horas y regreso para que cenemos juntos, ¿sí?
Candy asintió con la cabeza.
Stear salió hacia la oficina y Candy salió de su cuarto por primera vez en mucho tiempo, ella se sentía de buen humor. Candy entró a la cocina y decidió hacer algo de comer para ella y su amigo, cuando Stear llegó, la cena ya estaba lista.
- ¿Te pasa algo? – Le preguntó Candy a Stear, mientras cenaban.
- No, no me pasa nada…
- Has estado muy callado y pensativo desde que regresaste.
- Sí, es que tengo mucho trabajo, de hecho voy a tener que viajar a Johannesburgo, salgo mañana temprano.
- ¿A Johannesburgo? ¿Dónde es eso?
- En Sudáfrica.
Candy se quedó callada, ese lugar le traía malos recuerdos…
- Solo serán unos días, tengo que… ver algo. Le pediré a Archie que se quede contigo.
- No te preocupes, yo estaré bien.
- Bueno, aun así le diré que te venga a ver por las tardes.
- Sí, creo que me hará bien un poco de compañía.
Stear se fue de viaje por una semana, cuando él regresó, Paty ya había llegado a Londres. Los siguientes tres meses, Candy comenzó a recuperarse, ella empezó a sonreír de nuevo, todos se sentían muy felices de ver que ella estaba saliendo adelante. Un año después del accidente de Terry, Candy regresó al hospital, el Dr. Raymond la recibió con los brazos abiertos, él sabía que ella era una excelente enfermera.
Candy se llevó la sorpresa de su vida al ver a su antigua amiga, Flanny, en el hospital. Ella también había sido convocada para hacer su pasantía en técnicas quirúrgicas, Candy no dudó ni un momento en pedirle que se fuera a vivir con ella, Flanny aceptó encantada.
Stear comenzó a pensar que era momento de terminar definitivamente con Paty, él sabía que mientras Paty estuviera cerca de Candy, ella nunca lo aceptaría. Un día, mientras estaban solos en el departamento, decidió hacerlo.
- Paty, necesitamos hablar… - Le dijo él, en un tono serio.
- ¿Qué pasa?
- Es sobre nosotros…
- ¿Sobre nosotros?
- Paty, yo… llevo mucho tiempo pensándolo, creo que lo mejor es que nos separemos.
- ¿Por qué?
- Yo ya no… te amo…
Paty sintió como se le rompía el corazón en mil pedazos.
- Es por Candy, ¿verdad?
- No Paty…
- ¿Por qué no tienes el valor de decirme la verdad por una vez en tu vida? – Gritó ella.
- Sí, es por Candy…
- ¿La amas?
- Sí…
- ¿Más que a mí?
- Paty, por favor…
- Respóndeme.
- La amo como nunca he amado a nadie en mi vida…
Paty comenzó a llorar – Eres un desgraciado Stear, al menos podías tener un poco de delicadeza conmigo.
- Por Dios Patricia, primero me pides que sea sincero contigo y luego me dices que tenga un poco de delicadeza.
- ¿Qué te hace pensar que ella te hará caso?
- Yo no sé si ella me va a hacer caso, pero es un riesgo que tengo que correr.
- Eres un tonto Stear, en dado caso que ella te aceptara, cosa que dudo mucho, ella jamás te va a amar como amó a Terry, porque él fue el amor de su vida.
- Eso no me importa…
- Eso dices ahora, pero créeme, te importará, porque ella siempre te comparará con él.
- Basta Patricia, eso es algo que a ti no debe importarte…
Los dos se quedaron en silencio un momento, Paty lloraba y Stear estaba muy molesto por lo que ella le había dicho.
- Voy a salir, cuando regrese, quiero que ya te hayas marchado… Espero que no se te ocurra irte a vivir con Candy, no quiero que estés cerca de ella, ni de mí.
Paty lo miró incrédula, ella no podía creer que él se comportara de esa manera, después de todos los años que habían estado juntos – No te preocupes, nunca más volverás a saber de mí – le respondió.
Hola chicas lindas, muchas gracias por todos sus comentarios, disculpen si no los he contestado, pero he estado muy corta de tiempo, espero mañana poder contestarlos con calma.
Les agradezco enormemente por seguir mi historia, por ahi leí que ya habían publicado esta historia antes y que yo habia cambiado los últimos capítulos, bueno, no es asi, no dudo que haya alguna historia con una temática similar, de hecho, yo he leído muchos fics similares entre si, pero todo lo que he escrito, es producto de mi imaginación.
Les mando un saludo afectuoso a todas, hasta mañana.
Por cierto, no me odien por lo del bebé, les prometo que al final les dare muchos hijos para compensarlos, jajaja. Nos vemos.
