- Muy bien señor Cornwell, tenemos un trato.

- Pero como usted comprenderá, antes de hacer cualquier trato, tengo que corroborar que lo que usted me está diciendo es verdad.

- Por supuesto.

- Es por eso que le voy a pedir que me lleve hasta donde está Terry, quiero verlo con mis propios ojos.

- Como usted guste, Sr. Cornwell, si gusta podemos partir hoy mismo para Sudáfrica.

- No, hoy no puedo, solo vine a firmar unos papeles y después me voy, tengo que atender… otros asuntos. Pero podemos partir mañana a primera hora.

- ¿Qué le parece si nos vemos mañana a las 7:00, en el aeropuerto?

- Me parece perfecto.

- Pues sin más por el momento, me retiro, todavía tengo que hacer unas diligencias en la ciudad – Dijo Neal, mientras se levantaba de su asiento.

- Disculpe, ¿Cuál me dijo que era su nombre?

- Creo que no se lo dije, mi nombre es Neal Leagan.

- Muy bien Sr. Leagan, entonces nos vemos mañana.

Neal salió de la oficina de Stear completamente sorprendido, ni en sus más remotos sueños, él esperaba que las cosas se dieran de esa manera tan favorable. Al llegar a su hotel, llamó a su hermana, necesitaba contarle lo que estaba pasando.

- ¿Bueno?

- Bueno, Eliza, soy Neal.

- ¿En qué demonios andas metido ahora? Se suponía que llevarías a Annie a Estados Unidos, pero en lugar de eso, te largaste a Londres.

- Eliza, no vas a creer lo que acaba de pasar…

- ¿Ahora con qué me vas a salir?

- Bill, tu empleado, resultó ser una mina de oro…

- ¿Bill? Pero si es un pobre diablo…

- No hermanita, él es hijo de uno de los hombres más ricos de Londres.

- No te creo…

- Es verdad, él no se llama Bill, se llama Terrence Grandchester, y la única razón por la que está ahí, es porque perdió la memoria en un accidente aéreo. De hecho su familia lo dio por muerto.

- ¿Pero cómo supiste todo eso?

- Por Annie, ella lo reconoció en cuanto lo vio, por un momento no le creí a nuestra sobrina, por eso vine a investigar yo mismo, pero para mi sorpresa, todo lo que ella me dijo era verdad. Fui a buscar al padre de Terrence, quería pedirle la recompensa que estaba ofreciendo por dar informes de su hijo, pero el señor estaba de viaje…

- ¿Y qué hiciste?

- Pues para mi buena suerte, me recibió un "dizque" amigo suyo, él me ofreció una buena cantidad de dinero con tal de que me quede callado.

- ¿te va a pagar para que te quedes callado?

- Sí, no quiere que le diga a nadie que su "amigo", está vivito y coleando. Mañana vamos a viajar hacia allá, él quiere comprobar que le estoy diciendo la verdad, te marco cuando lleguemos para que vayas a recogernos al aeropuerto.

- Está bien, ¿a qué hora llegan?

- No lo sé todavía, si salimos en los primeros vuelos, es probable que lleguemos en la noche.

- Ok, yo espero tu llamada.

- Ah, una última cosa, no le vayas a comentar nada de esto a Annie, y mucho menos a Albert, ya sabes cómo son de "correctos" esos dos, no quiero que me dañen el negocio.

-No te preocupes, no voy a decir nada.

- Nos vemos mañana.

- Hasta mañana.

Al día siguiente, cuando Neal llegó al aeropuerto, Stear ya lo estaba esperando, los dos salieron en el primer vuelo hacia Johannesburgo. Durante el trayecto, Stear no podía dejar de meditar en lo que estaba a punto de hacer. Él solo podía pensar en Candy, ella por fin estaba saliendo de la depresión en la que había estado sumida por meses, y lo que él menos quería, era que Terry llegara a revolverlo todo de nuevo. Además después del acercamiento que había tenido con ella, la tarde anterior, Stear no quería que él la alejara de nuevo de su lado.

Los dos hombres llegaron cerca de las 8 de la noche a Johannesburgo, Neal le marcó a Eliza para que fuera a recogerlos, ella llegó una hora después. Cerca de las diez de la noche, Stear había llegado a la propiedad de Eliza, que se encontraba a las afueras del zoológico, a unos 500 metros de las cabañas. Una vez que estuvieron en la casa, Eliza los llevó al comedor para que cenaran algo.

- ¿Quieres ver de una vez a tu amigo? - Preguntó Eliza.

- No, estoy cansado, lo único que deseo es darme un buen baño y dormir, si no les molesta, preferiría verlo mañana.

- No tengo ningún problema con eso - Respondió ella.

Durante la cena, todos permanecieron en silencio, una vez que Stear terminó de comer, Eliza lo condujo a la habitación que había acondicionado para él. Mientras tanto en las cabañas, Albert, Annie y Terry, platicaban alegremente, recostados en la hierba y contemplando la luna llena que se alzaba frente a ellos.

- Es una verdadera suerte que Neal se haya ido a Londres - Dijo Albert.

- ¿Por qué? ¿No te cae bien? - Preguntó Terry.

- No, es un maldito vividor, ¿puedes creer que derrochó toda la fortuna de su familia en apuestas, alcohol y mujeres?

- Pues ciertamente, ni él ni su hermana parecen vivir como pobres...

- Porque Eliza se casó con un viejo millonario para evitar la ruina, él era el dueño de este zoológico, y es por eso que ella está a cargo de este lugar ahora.

- No sabía que tu prima fuera casada.

- En realidad es viuda, su esposo murió hace dos años... Aunque creo que Eliza no le guardó luto por mucho tiempo, según lo que he escuchado, varios de los guardias han pasado por sus garras.

Terry comenzó a reír - ¿Y por qué dices que tu primo es un vividor?

- Por que vive a las faldas de mi tía y de mi prima, a sus treinta y tantos años, aún vive en casa de su madre... Y seguirá viviendo... Ya que mi tía le solapa todas sus tonterías.

- ¿Y tú qué piensas de tu tío? - Le preguntó Terry a Annie, quien había permanecido callada durante todo ese tiempo.

- Pues a mi me cae muy bien mi tío...

- Bueno Annie, es que tú no has convivido tanto con él, como yo... - Replicó Albert.

- Creo que ya me voy a dormir, es tarde - Dijo ella.

- Bill, ¿por qué no acompañas a Annie? No se la vaya a comer un león en el camino... - Dijo Albert, bromeando.

- O la vaya a secuestrar un chango - Añadió Terry, levantando las manos y gruñendo, haciendo que Annie riera.

Annie se sintió nerviosa al caminar con Terry rumbo a la casa de Eliza, ella siempre había creído que él era muy guapo, pero ahora que había podido convivir de cerca con él, se había dado cuenta que aparte de guapo, Terry era muy divertido, inteligente, sensible, simplemente encantador.

A Terry, Annie no le era indiferente, en absoluto. Ella era una muchachita muy bonita, de cabello negro y largo, tenía la piel pálida, al igual que él, y los ojos azules, era alta y delgada, pero con muchas curvas. Terry se había dado cuenta de que ella se inquietaba mucho con su presencia, casi siempre que él estaba cerca de Annie, ella se sonrojaba y bajaba la mirada. A Terry le parecía muy divertido y en algunas ocasiones se acercaba a ella a propósito, haciéndola tartamudear.

- ¿Y cuándo te vas a ir a los Estados Unidos? - Preguntó Terry.

- ¿Ya quieres que me vaya?

- No, para nada, a mí me agrada mucho tu compañía - Le dijo él, dándole un pequeño pellizco en una de sus rosadas mejillas.

Annie se puso como un jitomate - A mí también me agrada la tuya... – Le respondió tartamudeando.

- Espero que vengas a visitarme de vez en cuando...

- Haré lo posible por venir a verte en vacaciones... Bueno a tí y a Albert - Rectificó ella, sintiendo como sus mejillas volvían a enrojecerse. Terry sonrió.

En ese momento Annie vio a sus tíos platicando afuera de la casa, los dos se sobresaltaron al verla llegar con Terry.

- ¡Annie! ¿Qué haces aquí? – Preguntó Neal.

- Fui a visitar a Albert y Bill me hizo el favor de acompañarme de regreso.

- Con su permiso, yo me retiro, buenas noches - Dijo Terry, luego se despidió de Annie con un ademán de su mano y se dirigió de nuevo a las cabañas.

- Tío, no sabía que ibas a llegar hoy, ¿pudiste contactar a la familia de Terrence?

- Sí, algo así…

- ¿Cómo que algo así?

- Sí, bueno, hablé con un amigo suyo, él va a venir por Terrence muy pronto.

- Oh, qué bueno, ¿entonces ya le puedo decir la verdad a Terrence?

- No Annie, lo mejor es que sea su familia la que hable con él, no hay por qué confundirlo.

- Creo que tienes razón… Bueno, yo también me retiro, me siento muy cansada.

- Hasta mañana Annie – Dijeron los dos hermanos, al unísono.

Una vez que Annie entró a la casa, Eliza jaló a Neal lejos de la casa.

- ¿Y ahora que vamos a hacer con Annie? ¿Qué tal si arruina todo?

- No va a arruinar nada, una vez que cierre el trato con ese tipo, me la voy a llevar a Michigan en el primer vuelvo que salga.

- Pues más te vale, porque no quiero que esa niñita tonta nos arruine el negocio.

- No te preocupes, deja todo en mis manos.

Al día siguiente, Eliza mandó a traer a Terry, él estaba limpiando una de las jaulas cuando le dijeron que Eliza lo esperaba en su casa. Con todo el disgusto del mundo, él se dirigió a su encuentro. Cuando Terry entró a la sala, vio a Eliza y a Neil sentados en uno de los sofás.

- Siéntate Bill – Dijo Eliza.

Terry se sentó en frente de ellos, en ese momento, él vio que un joven de lentes entraba a la habitación, su rostro se le hizo muy familiar y no pudo evitar sentirse inquieto ante su presencia.

Stear miró a Terry con asombro, por un momento sintió que se le detenía el corazón, él se dio cuenta de que su amigo se veía tan diferente, con su ropa sucia y desgastada, el cabello desarreglado y varios kilos menos, además de que desprendía un olor desagradable. Stear se volteó rápidamente y sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas, por un momento pensó cancelar el trato y llevarse a Terry con él, pero después se arrepintió - Es él – Dijo y después salió de la habitación.

Terry no entendía que era lo que estaba pasando, él volteó a ver a Eliza completamente desconcertado, ella se dio cuenta y le pidió que se retirara, sin darle ninguna explicación. Él salió de la habitación bastante confundido.

Neal fue a buscar a Stear al cuarto contiguo y lo encontró sentado en una silla, llorando - ¿Se encuentra bien? – Le preguntó.

Stear se secó las lágrimas rápidamente y se levantó de su asiento – Sí, estoy bien.

- Entonces… ¿tenemos un trato?

- Sí, le voy a hacer un cheque, podrá cobrarlo en un par de días.

- Me parece perfecto.

- Pero antes quiero pedirle algo.

- Sí, lo que usted guste.

- Quiero que le den una vida digna a Terry, que viva en un buen lugar, que coma bien, que tenga un buen trabajo, yo le depositaré cada mes una buena cantidad de dinero, para qué le entreguen una parte a él, como si fuera su salario. También me gustaría que me acompañara al centro de la ciudad a comprar un poco de ropa, para que se la den una vez que yo me haya ido.

- Está bien, yo hablaré con mi hermana para que se haga cargo de sus peticiones. Y si gusta, podemos ir de una vez al centro, para que haga sus compras.

- Gracias.

- Sr. Cornwell, ¿qué va a pasar si su amigo recobra la memoria?

- Le voy a pedir que traten de retenerlo aquí, a como dé lugar.

Stear se marchó al día siguiente a Londres, pero en lugar de irse a su departamento, se fue a Escocia, él necesitaba poner en claro sus ideas, ya que su encuentro con Terry había sacudido muchos recuerdos enterrados en su memoria. Él no pudo evitar sentir remordimientos por hacerle eso a su mejor amigo, ese que había estado a su lado incondicionalmente desde que eran unos niños, pero trató de excusarse, pensando que "en la guerra y en el amor, todo se vale". También pensó en que pasaría si Terry recobraba la memoria y lograba regresar con Candy, deseo que para cuando eso sucediera, él ya hubiera podido enamorarla.

Al día siguiente de la partida de Stear, Neal y Annie continuaron su viaje hacia los Estados Unidos, una noche antes, Annie fue a despedirse de Terry.

- ¡Annie! Qué gusto verte por aquí, si vienes a buscar a Albert, déjame decirte que él no está en este momento – Le dijo Terry.

- No vine a ver a Albert, vine a verte a ti…

- ¿Y para que querías verme?

- Solo quería despedirme, mañana me voy de aquí.

- Ah, ya veo, bueno espero que tengas un buen viaje y que no te olvides de mí…

- No podría olvidarme de ti – Le respondió ella, mirándolo fijamente a los ojos. Terry sonrió ante su respuesta.

- Bueno, yo tampoco me olvidaré de ti, Annie.

En ese momento, ella hizo uso de todo su valor y caminó hacia Terry de manera decidida, cuando estuvo lo suficientemente cerca, se lanzó hacia él y le dio un beso en los labios. Por un momento, Terry no supo cómo reaccionar, él nunca hubiera imaginado que Annie se atreviera a besarlo, segundos después, él le correspondió el beso.

Cuando se separaron, Annie se alejó rápidamente de él – Te voy a extrañar – Le gritó, mientras corría de regreso a la casa, él se quedó observándola con una sonrisa traviesa en los labios.

Albert llegó media hora después, él encontró a Terry acostado en la hierba - ¿Qué haces aquí, tan solo? – Le preguntó.

- Pensando…

- ¿En qué?

- En la mujer de mis sueños…

- ¿La rubia?

- Sí, ella.

- ¿Sigues soñándola?

- Cada noche. Me gustaría tanto saber quién es ella, saber por qué está tan triste… A veces siento que me desespero, odio no poder recordar nada de mi pasado.

- Tranquilo amigo, estoy seguro que algún día podrás recordarlo todo…

- Hoy Annie me besó – Dijo Terry sonriendo.

- ¿Annie?

- Sí, fue un beso muy tierno.

- Vaya, nunca pensé que ella se atrevería…

- Ni yo, pero después de que Annie se fue, no pude hacer otra cosa más que pensar en la rubia de ojos verdes y me sentí culpable por ese beso…

- ¿Culpable? ¿Por qué?

- No lo sé…

- ¿Sabes? Desde hace varios días he querido proponerte algo.

- ¿Qué cosa?

- Que nos vayamos a recorrer el mundo…

- ¿Ahora?

- No, tenía pensado que nos dedicáramos a ahorrar durante un año y después nos fuéramos de mochileros.

- Suena bien, de hecho me gusta mucho tu idea Albert.

- ¿Tenemos un trato? – Dijo Albert, extendiendo su mano hacia Terry.

- Tenemos un trato – Contestó Terry, estrechando la mano de Albert.

Una vez que Neal y Annie se fueron, Eliza hizo todos los arreglos para que Terry viviera en mejores condiciones, ella les dijo a Terry y a Albert, que podían quedarse a vivir con ella en la casa, Albert se extrañó mucho con su ofrecimiento, pero al final, los dos aceptaron. Eliza le entregó a Terry la ropa que Stear había comprado, diciéndole que había sido una donación recibida unos días antes, también lo colocó en las taquillas del zoológico, para que ya no tuviera que trabajar limpiando jaulas.

Albert y Terry se dedicaron a ahorrar cada centavo que recibían de sueldo, su sueño de viajar por todo el mundo, los motivaba a seguir trabajando en el zoológico, aunque era un buen lugar, el mal carácter de Eliza siempre los fastidiaba.

Eliza trató en múltiples ocasiones de seducir a Terry, pero nunca lo consiguió, la única vez que estuvo cerca de lograrlo, fue el día de su cumpleaños. Ella organizó una fiesta en su casa, al final de la reunión, Terry y Albert estaban sumamente borrachos, ella condujo a Terry hasta su cuarto, por un momento creyó que por fin obtendría lo que tanto había deseado.

Ella comenzó a besar a Terry y lo aventó hacia su cama, él intentó seguirle el juego, pero debido a su estado de embriaguez, se quedó dormido al momento de que su cabeza cayó en la almohada. Eliza trató de despertarlo, pero fue inútil, frustrada, le bajó el pantalón e intentó despertar a "su amiguito", pero tampoco lo consiguió. Al final ella se quedó dormida a su lado.

Cuando Terry se despertó, él se asustó al ver a Eliza al lado suyo, por un momento pensó que había tenido intimidad con ella, pero después de ver que ella estaba vestida, se dio cuenta de que nada había ocurrido. Terry salió con cuidado de la habitación y se fue a su cuarto, después de ese día, él nunca más volvió a emborracharse en presencia de ella.

Cuando Albert y Terry cumplieron 2 años trabajando en el zoológico, decidieron marcharse, para ese entonces, ellos ya habían logrado juntar una buena suma de dinero, así que hicieron sus maletas y se fueron de la casa sin despedirse, ya que sabían que Eliza se enfurecería si le comunicaban su decisión. Ellos tomaron el primer tren que llegó a la estación, eran jóvenes y estaban sedientos de aventura, por un momento los dos sintieron que el mundo era suyo.

Hola chicas, pues aquí estoy una vez más, les agradezco mucho por seguir mi historia, sé que hasta el momento he escrito cosas muy tristes para Candy, pero prometo darle un final feliz a los dos (lo de un final alternativo era broma... jejeje, ya saben que en mis fics, Candy y Terry siempre terminan juntos, y el día que no sea así, lo aclararé desde un principio)

Voy a responder a los comentarios del último capítulo.

- Gladys: Sí, en esta historia, mi buen Stear no será tan bueno, y con respecto a Terry, no te preocupes, no pienso darle descendencia con otra que no sea Candy.

- Guest: No puedo prometerte nada, pero ten por seguro que al final Candy no se quedará con Stear.

- Ster Star: Sí, pobre Candy, la hice sufrir mucho, pero ya en el próximo capítulo le va a ir mejor y sobre Paty, bueno, por el momento se tiene que ir, pero regresará…. Te agradezco mucho tu opinión sobre mi historia.

- Keila: Tienes razón, Candy se tomará su tiempo para sanar sus heridas y sobre Stear, bueno, se le pasó la mano con Paty, pero más que nada la corrió, porque estaba molesto por lo que ella le había dicho. Te agradezco a ti, por tomarte el tiempo de leer y comentar cada capítulo.

- Kira: Ya sé que no quieren que Candy se involucre con Stear, pero recuerden que ella no sabe nada de lo que él ha hecho, por eso no tiene motivos para alejarlo de su vida.

- Iris: Supongo que al decir "hacer lo que hacía" te refieres al bebé, pues bueno, como ella misma lo dijo, su dolor por perder a Terry, la hizo descuidar su embarazo a tal punto que terminó perdiendo lo único que la unía a él en ese momento.

- Yeshua: No te preocupes, Stear va a sufrir por cada mala acción cometida en contra de sus amigos.

- Eli: Discúlpame por favor, pero desde un principio tenía claro que esa bebé no iba a sobrevivir, y eso era fundamental en el desarrollo de la historia, pero como les dije ayer, al final les daré muchos hijos, lo prometo :). Como escribí anteriormente, no puedo prometer que Candy y Stear no van a estar juntos en alguna parte de la historia, sobre Terry, no se preocupen, no pienso casarlo con nadie, aunque tampoco lo pienso dejar solo todos esos años. En cuanto a Paty, ella también tendrá un final feliz, después de todo el tiempo perdido con Stear.

Phambe: Bueno, sí, al parecer Stear se saldrá con la suya, pero lo único que te puedo decir, por ahora, es que no será por mucho tiempo. Es obvio que cuando todo se descubra, él se quedará solo y será despreciado por sus seres queridos. En cuanto a Paty, tienes razón, ella volverá a amar y será completamente feliz. Flanny tendrá un papel secundario, aunque también tendrá influencia en las decisiones de Candy y de cierta manera, tomará el lugar de Paty en la vida de Candy. Sobre Terry tienes razón, él la tiene mucho más fácil que Candy, pero su momento de sufrir llegará cuando él recobre la memoria.

- Claudia: Me hiciste reír mucho con eso de que a Stear se lo tragara un león, jajajajaja, podría ser un buen final para ese chico, pero no por ahora. Y sí, yo dije que él no sería el causante de su separación, directamente, aunque bueno, con sus acciones los mantendrá alejados por un buen tiempo.

- Dulce: En los últimos capítulos traté de que todo fuera más emocionante, como dije antes, el principio de la historia solo fue para sentar las bases de lo que iba a suceder después. Perdón por hacerte enojar, sé que hay muchas inconformes, pero todo mejorará, lo prometo.

- Sofía: No te preocupes, como podrás ver, Terry no va a caer en las garras de Eliza, pero tampoco va a quedarse solo, lo que sí es que no va a tener descendencia con ninguna de las mujeres que se cruce en su camino… Ups, ¿hablé de más?... Creo que sí… Te agradezco mucho por tus palabras, me motivan a seguir escribiendo.

Sé que muchas se preguntaron la razón por la cual Stear había ido a Johannesburgo, como verán, solo fue para corroborar que lo que le decía Neal fuera cierto.

Les agradezco mucho por cada uno de sus comentarios, creo que son los mejores incentivos para cualquiera que escribe un fic. Les mando un saludo grande y afectuoso a cada una de ustedes, también a las que siguen mi historia en silencio, gracias por tomarse el tiempo de leerla y también gracias a aquellas que la han agregado a sus favoritas. Hasta mañana!