Albert regresó de dejar a Terry del aeropuerto y se volvió a dormir, él se despertó después del mediodía con un ligero dolor de cabeza. Una vez que se levantó de la cama, Albert fue directo a la cocina para pedir que le prepararan algo de comer, él había pedido permiso en su trabajo, así que pensó que podría aprovechar para descansar a sus anchas.
Mientras esperaba en el comedor, él vio bajar a Annie de su cuarto.
- Buenos días Albert.
- Buenos días Annie.
- ¿Sabes dónde anda metido Bill? Lo fui a buscar muy temprano, pero no lo encontré en su habitación, él me dijo que había pedido el día libre en el banco.
- Bill tuvo que hacer un viaje muy importante y es probable que no regrese – Dijo Albert, tratando de no seguir ilusionando a su sobrina.
- ¿Un viaje? ¿A dónde?
- A Londres.
Ella sintió un hueco en el estómago al escuchar esas dos palabras - ¿Y a qué fue a Londres?
- Annie, Bill está pasando por un momento muy complicado y creo que yo no soy el más indicado para hablarte de eso, yo estoy seguro de que cuando él arregle su situación, se comunicará contigo para darte una explicación. Solo tienes que ser paciente.
- Está bien – Contestó Annie, temiendo que Terry hubiera recuperado la memoria y hubiera regresado con su esposa.
Una vez que terminaron de almorzar, Albert se despidió de su sobrina y se fue a su habitación a seguir descansando, él pensó en marcarle a Terry por la noche, para saber cómo había llegado a Londres. Terry le había dejado el teléfono y la dirección de la casa de sus padres, ya que no estaba seguro de lo que se iba a encontrar a su regreso.
Albert se quedó completamente dormido, él despertó cerca de las seis de la tarde y bajó a la estancia para llamar a Terry, cuando se acercaba a la habitación escuchó la voz de Neal, quien estaba hablando en voz baja con Annie.
- Annie, necesito que me digas a dónde se fue Terrence.
- Ya te dije que no lo sé.
- ¿Cómo no vas a saberlo?
- Él se fue sin decirme una sola palabra.
- Su familia lo está buscando…
- Tú me mentiste, me dijiste que habías contactado a su familia y que ellos iban a ir a Sudáfrica por él, pero todo era mentira, ustedes nunca le dijeron cuál era su verdadera identidad.
- Si contacté a su familia, bueno en realidad contacté a un amigo suyo, no me preguntes por qué, pero él me pidió que mantuviéramos a Terry oculto y se comprometió a mandarle una buena cantidad de dinero para sus gastos. Ayer, el amigo de Terry fue a buscarlo al zoológico, supongo que quiere llevárselo con él, es por eso que necesito que me digas en dónde está Terry.
- Lo único que sé es que fue a arreglar un asunto importante a Londres y que es probable que no regrese.
- ¡Maldita sea! – Vociferó Neal y después comenzó a caminar hacia la puerta.
- ¿Por qué no le preguntas a Albert? Estoy segura de que él debe tener su dirección – Gritó Annie, mientras veía como su tío se alejaba.
Albert, que había escuchado toda la conversación, se quedó completamente atónito al darse cuenta de que su primo y su sobrina estaban enterados de la condición de Terry y, pero aun, de su verdadera identidad. Al escuchar que Neal se acercaba, Albert se escondió rápidamente detrás de un sillón, Neal, quién se encontraba absorto en sus pensamientos, ni siquiera notó su presencia. Rápidamente, Albert meditó en lo que debía hacer, así que antes de que Annie se marchara, entró a la estancia, cerrando la puerta con seguro.
- Tú y yo tenemos que hablar – Le dijo Albert a Annie, en un tono firme.
Mientras tanto, en Londres, Candy no podía dejar de pensar en lo que había pasado dos horas antes, en ese momento, ella se encontraba en su casa, sentada en el comedor, pero todos sus pensamientos estaban a kilómetros de distancia, sobre cierto individuo de cabello castaño. Candy hubiera querido quedarse ahí, con Terry, acercarse a él, abrazarlo, besarlo, preguntarle dónde había estado todo ese tiempo, preguntarle por qué la había abandonado, pero en vez de eso, ella había dejado ese lugar en brazos de su futuro esposo.
Después de caer al suelo, Stear había intentado levantar a su prometida, pero parecía que cada parte de su pequeño cuerpo se negaba a reaccionar, él volteó a ver qué era lo que había causado la impresión de su amada y se había encontrado con el peor de sus miedos; su amigo, su hermano, su rival, parado a unos metros de ellos, con los ojos llenos de rabia. Stear sintió una gran opresión en su pecho, sin pensarlo mucho, cargó a Candy y se la llevó lo más rápido que pudo de ahí, pasando al lado de Terry, sin decir una sola palabra.
Stear sintió sumamente nervioso, tenía que evitar a toda costa, que ellos dos hablaran, él no estaba seguro de qué tanto recordaba Terry, pero sabía que era muy probable que Terry se acordara de su visita a Johannesburgo y ciertamente, no pensaba arriesgarse a que Candy se enterara de lo que había hecho durante todos esos años.
Cuando llegaron a la casa, Candy se metió rápidamente al baño, ella estaba sumamente alterada y sabía que su prometido lo había notado. Lo que ella menos quería era lastimarlo, así que se echó agua en la cara y trató de tranquilizarse, cuando ella salió, Stear la estaba esperando.
- ¿Estás bien? – Le preguntó.
- Sí, bueno yo… La impresión de ver a Terry fue bastante fuerte, por un momento pensé que estaba soñando, pero después me di cuenta de que todo era real, muy real.
- ¿Qué piensas hacer?
Candy miró a Stear confundida - ¿Qué pienso hacer?
- ¿Piensas ir a buscarlo? ¿Piensas volver con él? ¿Retomar tu matrimonio? – Preguntó él, mientras sentía como se le formaba un nudo en la garganta.
- No, yo no pienso hacer nada de eso, no sé qué lo haya motivado a alejarse de mí por tantos años, pero eso me deja en claro que nunca fui una prioridad para él… Además, ahora tú formas parte de mi vida…
Cuando Stear escuchó esas palabras, sintió que el alma le regresaba al cuerpo, rápidamente se acercó a ella y la abrazó – Candy, yo jamás te obligaría a estar conmigo…
- No estoy contigo por obligación, estoy contigo porque te amo…
- Yo también te amo, y créeme que sería capaz de cualquier cosa por ti…
- Podrías empezar por preparar la cena – Dijo ella, tratando de romper la tensión que se sentía entre ellos.
- Sí, claro, tú debes estar cansada…
Stear se fue a la cocina y comenzó a preparar la cena, Candy se quedó sentada en el comedor, él sabía que ella mentía, sabía que en ese momento, su mente y su corazón estaban a kilómetros de ahí, pero también sabía que ella sería incapaz de lastimarlo, diciéndole la verdad; que ella deseaba con toda el alma estar junto a él.
Mientras tanto, en casa de sus padres, Terry daba de vueltas como león enjaulado, él hubiera deseado tanto confrontarlos, pero no pudo, solo se quedó observando como su "mejor amigo" se llevaba al amor de su vida en sus brazos.
- ¡Maldita sea! – Exclamó furioso – Si al menos los hubiera seguido, para saber dónde viven – Pensó.
Pero lo cierto era que Terry no había podido moverse de dónde estaba, sus pies parecían estar pegados al suelo, él no podía creer que, entre tantos hombres, ella lo hubiera elegido a él.
- ¿Por qué él Candy? ¿Por qué él? – Se preguntaba una y otra vez.
Terry pensó que había sido muy ingenuo en creer que ella lo estaría esperando con los brazos abiertos, después de cinco años de ausencia, era más que obvio que ella iba a rehacer su vida, más si ella pensaba que él estaba muerto. Terry sabía que no podía juzgarla, después de todo, él había hecho lo mismo, pero no por eso dejaba de dolerle todo lo que estaba pasando.
El timbre del teléfono lo sacó de sus cavilaciones.
- Bueno.
- Bill, ¿eres tú?
- ¿Albert?
- Sí, hermano, ¿cómo estás?
- No tan bien como yo quisiera.
- ¿Hubo problemas?
- Sí, muchos….
- Bill, tengo algo importante que decirte, pero no quiero hacerlo por teléfono, necesito que nos veamos.
- En este momento no puedo viajar a Chicago, tengo que solucionar muchas cosas por acá.
- Sí, lo entiendo, solo quiero que sepas que voy a viajar a Londres, voy a arreglar unos pendientes por aquí y después me voy, yo creo que llegaría en unos tres o cuatro días, ¿te vas a quedar en la dirección que me diste?
- No, mis padres tienen un departamento en el centro de la ciudad, pienso quedarme ahí.
- ¿Podrías darme la dirección y el teléfono?
- ¿Tienes dónde apuntar?
- No, espera…
Después de algunos minutos, Terry le dio la dirección y el teléfono de sus padres a Albert.
- Muy bien, entonces nos vemos pronto.
- Nos vemos.
Después de colgar, Terry siguió con sus meditaciones.
- No, no voy a renunciar a ella, ella es mi esposa y no se puede casar con él – Pensó decidido – Tengo que hablar con ella, mañana mismo iré a buscarla al hospital, necesito que me diga en mi cara que ya no me ama…
Terry se dirigió a su habitación e hizo una pequeña maleta, después busco al ama de llaves y le pidió de favor que cuando sus padres llegaran de su viaje, les avisara que él se estaba quedando en el departamento del centro. Terry se dirigió a la cochera y se encontró con su viejo Ferrari, regresó a la casa para buscar las llaves del auto y se encontró con las viejas llaves del departamento que compartía con Stear y Archie, él tomó ambas llaves y después salió de ahí.
Esa noche, Candy esperó hasta que Stear se durmiera para llorar a sus anchas, ella tenía miles de sentimientos encontrados en su interior, que no había podido sacar. Candy se levantó de la cama y salió del cuarto sin hacer ruido, después se encerró con llave en el baño y se sentó en el suelo. Ni bien sus piernas habían tocado el piso frio, cuando ella comenzó a llorar desconsoladamente, por un momento se sintió sumamente desdichada.
- ¿Por qué hasta ahora? – Se preguntaba una y otra vez en su cabeza. Después de llorar por más de una hora, ella tomó una determinación, tenía que buscar a Terry para hablar con él y que le dijera en su cara las razones por las cuales se había alejado de ella, durante tantos años.
Candy se levantó del suelo y se lavó la cara, ella no quería que Stear se diera cuenta de lo mucho que estaba sufriendo, después regresó a la habitación y se acostó cuidadosamente, tratando de no despertar a su prometido. Stear se despertó cuando Candy se levantó al baño, luego de algunos minutos, la siguió y se dio cuenta de que estaba llorando, por un momento tuvo miedo de que ella se decidiera a dejarlo.
Él regresó a la habitación y comenzó a pensar en lo que tenía que hacer, no iba a dejar que Candy se fuera de su vida sin pelear, no después de todo lo que había tenido que esperar para poder tenerla entre sus brazos. Stear no iba a permitir que Candy y Terry se encontraran de nuevo, así se le fuera la vida en el intento.
Al día siguiente, cuando Candy salió del hospital, se encontró con Terry en el patio.
- Hola Candy.
- Hola Terry.
- ¿Podríamos ir a tomar un café? Necesitamos hablar…
- Sí, tienes razón, necesitamos hablar…
Cuando ambos se dirigían hacia la cafetería, Stear llegó a recoger a Candy, sin decir una sola palabra, él la tomó de la mano y se la llevó rápidamente de ahí, sin darle tiempo de nada. Esa noche, Stear decidió ir a buscar a Terry para poner las cartas sobre la mesa, primero fue a buscarlo a casa de sus padres, donde el ama de llaves le dijo que Terry se estaba quedando en el departamento del centro. Stear se dirigió como bólido hacia allá, mientras se acercaba, sintió como su pulso cardiaco se aceleraba.
Stear llegó al departamento y se quedó unos minutos parado frente a la puerta, estaba nervioso y no quería que Terry lo notara, después de tranquilizarse, tocó la puerta un par de veces.
- Buenas noches Terry – Le dijo él, en cuanto vio que su amigo le abría la puerta.
- ¿Qué es lo que quieres? – Le contestó Terry, de manera brusca.
- Vengo a platicar contigo… Sobre Candy. No sé si estás enterado, pero ella y yo estamos comprometidos…
- Si, lo sé, pero lo que no sé, es cómo pretenden casarse, si ella y yo aún estamos casados….
Stear se quedó en silencio por un momento, eso era algo en lo que él no había pensado y aunque le costaba admitirlo, sabía que Terry tenía toda la razón.
- Hace tiempo que te dieron por muerto – Refutó Stear.
- Pero no lo estoy, solo es cuestión de que mis abogados arreglen todo el papeleo, para que yo reviva ante la sociedad. Creo que si sabes lo que le puede pasar a Candy, si se casa contigo…
- No creo que seas capaz…
- A decir verdad, prefiero verla en la cárcel, que casada contigo, "amigo"
Stear apretó los puños, tuvo tantas ganas de soltarle un puñetazo en la cara, pero se contuvo.
- Candy ya te olvidó y lo mejor que puedes hacer es olvidarte de ella y darle el divorcio, ¿para qué quieres seguir atado a alguien que ya no te ama?
- Cuando ella me diga en la cara que ya no me ama, tal vez piense en la posibilidad de darle el divorcio, mientras tanto, evítate el desgaste de venir a verme, porque yo no tengo nada que tratar contigo, "amigo" – Dicho esto, Terry le cerró la puerta en la cara a Stear.
Los siguientes tres días, Stear se pegó a Candy como su sombra, no la dejaba sola ni un minuto, iba a dejarla al trabajo por las mañanas y por las tardes iba a recogerla puntualmente. Él dejó de asistir a la oficina de Richard, no iba a permitir que Candy se quedara sola, no la iba a dejar a disposición de él.
Candy se dio cuenta de que Stear estaba actuando muy raro, en los últimos tres días, él había estado pegado a ella como su sombra, por un momento ella se sintió sofocada, él siempre le había demostrado la inmensa confianza que le tenía, pero parecía que con la llegada de Terry, toda la confianza se había esfumado. Ella notó que Stear estaba muy nervioso y bastante malhumorado, Candy dejó de bromear con él, ya que se dio cuenta de que sus bromas provocaban la irritación de su prometido. Durante las tardes, él permanecía en silencio por largos periodos de tiempo, absorto en sus propios pensamientos y durante las noches, él dejó de tocarla.
Terry llevaba tres días tratando de hablar con Candy, pero se dio cuenta de que Stear no le iba a dejar el camino libre con ella, así que decidió tomar otras medidas. Él optó por dejarle una nota con la jefa de enfermeras del hospital, Terry le suplicó que se la entregara en sus propias manos y le dijo a la enfermera que su vida dependía de ello.
Al día siguiente, cuando Candy llegó al trabajo, su jefa le entregó la nota, ella la leyó de inmediato.
"Candy, necesitamos hablar, necesito que sepas que fue lo que pasó durante todos estos años de ausencia. Te espero mañana, a las 2 de la tarde, en el departamento de mis padres, por favor no faltes. Te prometo que si después de hablar, no quieres volver a verme, yo respetaré tu decisión. Te ama, Terry"
Ella rompió rápidamente la nota, después se dirigió hacia su jefa.
- Betty, necesito pedirte un gran favor.
- ¿De qué se trata?
- Necesito que me des permiso de salir temprano.
- ¿A qué hora?
- A la una y media. Sé que es la primera vez que te pido algo así y te juro que será la última, pero de verdad, necesito arreglar un asunto muy importante.
- Está bien, dile a alguna de tus compañeras que te cubra.
- Gracias Betty.
Candy salió del hospital a la una y media en punto y se dirigió al departamento de sus antiguos suegros, su corazón latía violentamente, ella había visto a Terry todos los días a la salida del hospital y había deseado hablar con él, pero no había podido escaparse de Stear.
Terry estaba nervioso, desde la una de la tarde, él había empezado a dar de vueltas por toda la sala. A la una y media, él escuchó que alguien tocaba la puerta y sintió que su corazón se detuvo, rápidamente corrió a abrir, pero no era Candy quien lo buscaba.
- Hola hermano, ¿cómo estás? – Dijo Albert, con una gran sonrisa en su rostro.
- ¡Albert! Olvidé por completo que vendrías.
- ¿Esperas a alguien?
- Sí, a mi esposa…
- Con razón, pude ver tu cara de decepción al verme.
- Sabes que me da mucho gusto volver a verte, pero en este momento toda mi vida está de cabeza.
- ¿Por qué?
- Mi esposa… Se va a casar con otro… - Dijo Terry, con lágrimas en los ojos.
- No puede casarse…
- Ya sé que no puede casarse, pero tampoco la puedo obligar a que siga casada conmigo…
- ¿Ella te ha dicho que no quiere seguir casada contigo?
- No he podido hablar con ella, el imbécil de su prometido no la ha dejado sola ni un maldito momento, tuve que dejarle una nota en su trabajo, yo solo espero que ella venga…
- Bill, hay algo que tienes que saber, algo muy importante…
- ¿De qué se trata?
- Creo que lo mejor será que Annie te lo diga.
- ¿Annie?
- Sí, ella vino conmigo, se quedó en el hotel. No quise traerla, no sabía si tu esposa se estaba quedando contigo y supuse que sería incómodo para ti tenerlas a las dos juntas.
- Annie debe pensar lo peor de mí, me fui de Chicago sin darle ninguna explicación…
Su conversación fue interrumpida por el sonido de la puerta - ¡Es ella! ¡Ella vino! – Exclamó Terry con emoción – Por favor Albert, espérame en el cuarto.
- Sí, no te preocupes, yo te espero…
Terry corrió a abrir la puerta, la imagen de Candy frente a él, lo hizo estremecer…
HOLA CHICAS LINDAS, AHORITA ANDO MUY CORTA DE TIEMPO, PERO PROMETO RESPONDER A SUS COMENTARIOS POR LA TARDE, EN LA SECCIÓN DE REVIEWS, LES AGRADEZCO POR TOMARSE EL TIEMPO DE COMENTAR Y SIENTO HABER CREADO UN POCO DE CONTROVERSIA CON EL CAPÍTULO DE AYER.
EL CAPÍTULO DE HOY NO ES MUY LARGO, POR QUE TUVE MUCHO TRABAJO Y POCO TIEMPO PARA ESCRIBIR, PERO ESPERO QUE EL DE MAÑANA, SEA UN POCO MÁS EXTENSO.
GRACIAS POR TOMARSE EL TIEMPO DE LEER MI HISTORIA, LES MANDO UN SALUDO GRANDE Y AFECTUOSO A TODAS... HASTA AL RATO..
