Candy salió del edificio hecha un mar de lágrimas - ¿A qué demonios vine? Solo a que me insultara, a que me humillara - Se dijo a sí misma. Pero ella no había podido evitarlo, al momento de terminar de leer la nota, el deseo de estar cerca de Terry, aunque sea por un momento, se había apoderado de ella.
Candy miró su reloj, apenas eran las tres de la tarde, ella tenía pensado regresar al hospital para esperar a Stear, pero prefirió irse a su casa, ya que no se sentía de ánimos para nada. Candy notó que comenzaba a dolerle la cabeza y sabía bien que el dolor no se le quitaría hasta que se tomara una pastilla y se durmiera un rato.
Al llegar a su casa, Candy se detuvo por un instante en la entrada, mientras buscaba las llaves en su bolso, pudo escuchar la voz de Stear y también la voz ronca de otro hombre.
- Vamos Sr. Cornwell, no creo que al Sr. Grandchester le complazca saber que usted le ocultó esa valiosa información, durante todo este tiempo...
Cuando Candy entró, los dos hombres se quedaron en completo silencio.
- ¡Candy! ¿Qué haces aquí? - Preguntó Stear, al ver que su prometida llegaba antes de tiempo. Candy vio que Stear se había puesto sumamente pálido al verla.
- Yo no me sentía bien y pedí permiso para salir temprano - Contestó ella, mientras miraba con curiosidad al hombre que estaba con Stear. Él era un poco más bajo que su prometido, de cabello castaño, piel morena y una cara de cínico que no podía con ella - ¿Y usted es?... - Le preguntó Candy al hombre, después de un par de minutos.
- Neal Legan, soy un... socio del señor Cornwell, ¿y usted?
- Candice White, su prometida.
- Mucho gusto, señorita White.
- Bueno, con su permiso, voy a descansar un rato, me siento un poco indispuesta - Les dijo Candy, luego se dirigió a su habitación. Su dolor de cabeza se había intensificado, al igual que el dolor de su corazón, haciéndola olvidar por completo parte de la plática que ella había escuchado algunos minutos atrás.
Una vez que Candy se fue, Neal prosiguió con su conversación - Entonces Sr. Cornwell, ¿me va a dar lo que le estoy pidiendo?
- Por favor, baje la voz. En este momento no puedo darle nada de lo que usted me pide, lo veo mañana, a la 1 de la tarde, en este lugar - Respondió Stear, casi murmurando, mientras que escribía la dirección de su antiguo departamento en un pedazo de papel.
Neal tomó el papel y lo guardó en la bolsa de su pantalón - Está bien, lo veo mañana - Contestó él y después salió de la casa.
Unas horas antes, Neal había ido a buscar a Stear a la oficina, argumentando que tenía un asunto muy urgente que tratar con él. La secretaria, al verlo tan desesperado, le había dado la dirección de su casa.
Cuando Neal se fue, Stear se dirigió a la habitación con Candy, él estaba sumamente nervioso, no sabía qué tanto había escuchado ella. Al entrar al cuarto, encontró a su prometida llorando.
- Mi amor, ¿qué tienes? ¿Por qué estás llorando?
Candy trató de ocultar su rostro en la almohada, Stear se acercó a ella y la abrazo - Perdóname Stear, yo... - Candy no pudo continuar la frase, porque comenzó a llorar con más fuerza.
- Mi amor, por favor ya no llores, me parte el corazón verte así - Le dijo Stear, mientras sentía como sus ojos se llenaban de lágrimas.
- Yo me reuní con Terry... necesitaba hablar con él...
Stear sintió como si se le congelara el pecho - ¿Y qué te dijo? - Le preguntó, con angustia.
- Me contó lo que había hecho durante todos estos años que estuvo lejos...
- ¿Y qué fue lo que hizo?
- Viajar por el mundo…
- ¿Viajar por el mundo? ¿Y por qué no regresó por ti? – Preguntó Stear, fingiendo ignorar todo lo que le había pasado.
- Porque perdió la memoria.
- ¿De verdad? ¡Qué pena!… Y… ¿te dijo algo más?
- No, pero yo le dije que quería que me firmara los papeles del divorcio.
- ¿Él aceptó?
- Si, me dijo que todo se hará como yo quiera…
- No sabes lo feliz que me hace escuchar esa noticia. Candy, sé que me he comportado muy extraño estos días, pero créeme que todo lo que ha pasado me ha tenido muy inquieto, yo nunca hubiera imaginado que Terry estuviera vivo y menos que regresaría después de tantos años. Me siento un poco culpable, después de todo, él era mi mejor amigo y tú eras su esposa…
- Ninguno de los dos planeó todo esto, al menos yo nunca pensé que terminaría enamorándome de ti…
- Lo sé, todo se dio de manera tan natural… ¿Sabes? He estado pensando mucho y creo que lo mejor será que nos vayamos de Londres…
- ¿Irnos? ¿A dónde?
- No sé, podríamos empezar por dar una vuelta por Europa y al final escoger entre alguno de los lugares que visitemos…
- Pero, ¿y mi trabajo?
- Amor, sabes bien que no tienes necesidad de trabajar, y yo tampoco, sin embargo lo hacemos por que amamos nuestra profesión, y en lo personal, yo me siento en deuda con Richard, porque siempre me ha querido y me ha apoyado como si fuera su hijo.
- ¿Y la casa? ¿Y nuestras cosas?
- Todo puede quedarse aquí, cuando regresemos de nuestro viaje, decidiremos que hacer con todo.
Candy se quedó pensativa, no estaba muy segura de que fuera una buena idea.
- Amor, creo que este viaje puede ayudarnos para ver las cosas con claridad, además, así podrás poner distancia entre tú y Terry, ¿o acaso quieres seguir viendolo?
- No, no quiero volver a verlo…
- Ahí está, vámonos Candy, mañana mismo si tú quieres…
- No, hay que hacer las cosas bien; tengo que renunciar a mi trabajo, despedirme de Archie, de Flanny…
- Está bien, esta semana arregla todos tus pendientes y después nos vamos, ¿te parece?
- Sí, creo que una semana será suficiente para arreglar todo.
Stear se acercó a Candy y comenzó a besarla, mientras que introducía una de sus manos bajo su blusa, tocando uno de sus pechos.
- Por favor Stear, hoy no, te juro que no me siento bien, me duele mucho la cabeza y tengo mil y un pensamientos dando vueltas en mi mente…
- No te preocupes, lo entiendo… ¿Ya te tomaste algo para el dolor?
- Sí, pero todavía no me hace efecto la pastilla, solo quiero dormir un poco.
- Voy a ir a la oficina un rato, te marco cuando venga de regreso, para que vayamos a cenar.
- Está bien.
- Te amo, Candy.
- Yo también…
Por la noche, Stear y Candy fueron a cenar a un restaurante de comida italiana, al regresar, los dos se quedaron viendo la tele hasta que se se durmieron. Por la mañana, Candy se fue al que sería su penúltimo día de trabajo y Stear fue a visitar los negocios de sus padres, para dejar todo en orden antes de irse de viaje. Él sabía que era cuestión de tiempo para que todo se descubriera y no se iba a quedar en Londres esperando a que eso sucediera.
Mientras tanto, en la habitación de Annie, Terry observaba confundido a la chica de cabello negro - ¿Cómo que tú sabías quién era yo en realidad?
- Desde la primera vez que te vi, yo supe que te llamabas Terrence Grandchester, que eras actor y que... estabas casado...
- ¿Y por qué no dijiste nada?
- Se lo dije a mi tío Neal, él se fue a buscar a tu familia a Londres...
- No, ¿por qué no me dijiste nada a mí?
- Mi tío me pidió que esperara hasta que él contactara a tu familia, para decírtelo. Cuando él regresó de Londres, me dijo que alguien te iba a ir a buscar y que esa persona te diría toda la verdad, yo regresé a Estados Unidos pensando que tu vida volvería a la normalidad...
- Y si él contactó a mi familia, ¿por qué nadie fue a buscarme? - Preguntó Terry, bastante alterado.
- No sé, yo no volví a saber de ti, dos años después regresé al zoológico y Elisa me dijo que ya te habías ido a Londres, yo pensé que tú ya estabas con tu familia, fue hasta que te vi en Lakewood que supe que tú no sabías nada...
- Si sabías que ellos no me habían dicho nada, ¿por qué no hablaste conmigo cuando nos reencontramos? ¿Por qué te quedaste callada? - Gritó Terry.
Annie comenzó a llorar - Por qué yo... estaba enamorada de ti y no quería que te fueras...
- Eres una egoísta, una maldita egoísta, si de verdad estuvieras enamorada de mí, hubieras sido honesta conmigo, pero solo pensaste en ti... ¿Dónde está el imbécil de tu tío?
- No sé, cuando fuimos a buscarlo con Albert, Sara nos dijo que él había salido de viaje - Respondió Annie, entre sollozos.
- Yo escuché que Niel le decía a Annie, que había contactado un amigo tuyo y que tu amigo le había pedido que te mantuvieran oculto - Añadió Albert.
- ¿Un amigo mío? Pero, ¿quién querría mantenerme oculto? - En ese momento un vago recuerdo pasó por su mente - No, no puede ser... ¡Maldito traidor! - Exclamó Terry, mientras se llevaba las manos a la cabeza...
- ¿Qué pasa? - Preguntó Albert.
- Ya sé quién es ese "amigo" del que hablaba Neal, no es nada menos que Stear... "mi mejor amigo" "mi hermano"…
- El prometido de...
- Sí, el mismo... Claro, no le convenía que yo regresara, ¡maldito traidor! - volvió a repetir Terry, mientras le daba un golpe a la pared.
- ¿Cómo sabes que fue él?
- Por qué yo lo vi, fue cuando Neal fue de visita a Sudáfrica, ellos me mandaron llamar y yo lo vi, estaba ahí… Ahora lo recuerdo con claridad, él se acercó a mí para observarme de cerca, después les dijo "es él", y se fue dejándome ahí solo, no le importó nada... ¡me dejó ahí!... - Contestó Terry, mientras varias lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Annie trató de acercarse para abrazarlo, pero Terry la rechazó - Ni siquiera te atrevas a tocarme, eres igual o peor que ellos - Le gritó con rabia y después salió de la habitación de ella, Albert lo siguió.
- Esto es grave Terry, lo más seguro es que tú amigo le haya dado dinero a Neal para que te mantuviera en el zoológico... - Dijo Albert, una vez que los dos estuvieron en el pasillo.
- Pero ese imbécil me va a oír, que ni crea que voy a dejar que se salga con la suya - Dijo Terry, mientras caminaba hacia la escalera.
Albert lo jaló del brazo - Tienes que ser mucho más inteligente que él, en este momento es tu palabra contra la suya, porque ni Neal, ni Eliza, van a aceptar su responsabilidad. Lo que necesitamos hacer, es encontrar pruebas de lo que él hizo.
- ¿Pruebas? ¿Y dónde voy a encontrar esas malditas pruebas? - Terry se quedó pensando por un momento - Aunque, tal vez... - Murmuró él - Albert, tengo una idea, pero voy a necesitar de tu ayuda, si Stear puede jugar sucio, yo puedo hacerlo mucho mejor que él.
Una vez que Stear salió de su reunión con Neal, se fue a su casa para hacer tiempo, antes de irse a recoger a Candy, al llegar, vio a Paty parada en la entrada. Ella llevaba un vestido muy corto y escotado, con unas zapatillas altas, el cabello recogido y el rostro maquillado. Stear pensó que ella se veía sumamente sensual.
- Hola Stear, te estaba esperando - Dijo ella, acercándose a él y dándole un beso muy cerca de los labios.
- ¿A qué debo el honor tu visita?
- Necesito hablar contigo...
- Soy todo oídos...
- No, aquí no, vamos a otro lugar...
- ¿A dónde quieres ir?
- A nuestro antiguo departamento...
- ¿Por qué ahí?
- Por qué quiero que hablemos a solas, sin interrupciones...
- ¿Sobre qué?
- Sobre ti, sobre mí, sobre Candy... sobre Terry...
Stear se quedó observando a Paty por un momento.
- Vamos Stear, me lo debes... Y lo sabes.
- Está bien, pero que sea breve, por qué tengo que ir a recoger a Candy al hospital.
- No te preocupes, no tardaré mucho.
Stear condujo hasta el edificio, al llegar, los dos caminaron nerviosos hasta el departamento. Él se detuvo frente a la puerta, en lo que sacaba sus llaves, en ese momento, Paty lo jaló hacía ella y comenzó a besarlo.
- ¿Qué haces Patricia? - Preguntó Stear, alejándose de ella.
- ¿Qué crees que hago? Quiero despedirme de ti, mañana me voy de Londres y ya no nos volveremos a ver.
- Sabes que estoy comprometido...
- ¿Y qué? Ella no tiene por qué enterarse... - Paty se acercó a él y le robó otro beso - ¿Acaso no me extrañas ni un poquito? Fueron tantos años juntos, tantas noches juntos... Además, nunca tuvimos la oportunidad de darnos el último adiós - Dijo ella, mientras besaba su cuello.
- Paty, yo...
- ¿Acaso ella es mejor que yo en la cama? ¿Ella te toca como yo lo hacía? ¿Ella te complace como yo lo hacía?... He estado con varios hombres desde que nos separamos, pero créeme amor, nadie se compara contigo, nadie me ha hecho el amor como tú me lo hacías...
Al escuchar esas palabras, Stear sintió que su ego se inflaba como un globo y un enorme deseo de volver a estar con Paty se apoderó de él, así que se acercó a ella y comenzó a besarla y a tocarla apasionadamente.
- Aquí no cariño, vamos adentro - Murmuró Paty, rozando sus labios en la oreja de Stear.
Stear tomó sus llaves y con mucha dificultad abrió la puerta. Después se acercó a Paty para volver a besarla y la cargó, llevándola adentro del departamento, mientras recorría con sus manos los muslos de ella.
Candy salió del hospital y comenzó a buscar a Stear, pero no lo vio por ninguna parte, ella lo esperó cerca de diez minutos, al ver que Stear no aparecía, comenzó a caminar hacia su casa. Cuando llegó a la esquina, Terry la interceptó.
- Buenas tardes señorita... - Le dijo él, sonriendo.
- ¿Qué haces aquí? Prometiste dejarme en paz...
- Necesito hablar contigo.
- No tengo nada que hablar contigo... Respondió ella, sin siquiera voltear a verlo.
- Yo creo que sí - Dicho esto, Terry alzó a Candy y la colocó sobre sus hombros, como si fuera un costal de papas.
- ¡Bájame!
- ¡No!
- Si no me bajas, voy a gritar que me estás secuestrando...
- Hazlo, me voy a divertir mucho cuando les digas que es TU ESPOSO, el que te está secuestrando.
Terry llevó a Candy hasta su carro y la sujetó con el cinturón de seguridad, después se subió y condujo hasta la casa de sus padres. Al entrar, le dijo al ama de llaves que si alguien iba a buscarlo, dijera que no estaba, luego se fue con Candy a su habitación.
- ¿Por qué no te alejas de mi? ¿Por qué tienes que seguir mortificandome? - Le gritó ella.
- ¿De verdad quieres que me aleje de ti? - Respondió él, acercándose a Candy y tomando el rostro de ella con sus manos.
- Déjame en paz...
- ¿De verdad quieres que te deje en paz?... - Murmuró Terry, acercando sus labios a los de ella.
Candy se quedó en silencio, mientras su corazón latía aceleradamente al sentir la proximidad de su esposo, lo cierto era que ella no quería que Terry se alejara, Candy lo quería cerca, muy cerca de ella. Terry la besó y ella le correspondió, los dos se besaron con pasión atrasada, mientras que con sus manos recorrían sus cuerpos.
Terry tomó a Candy entre sus brazos y la llevó hasta la cama, recostándose sobre ella y quitándole la ropa con desesperación. Una vez que la despojó de todas sus prendas, él separó las piernas de Candy y comenzó a besar su intimidad, haciendo que ella comenzará a gemir de placer, Terry continuó rozando su clítoris con su lengua, hasta que la llevó al orgasmo.
Candy estaba sumamente excitada, cuando Terry se separó de ella, Candy se abalanzó sobre él, colocándose sobre su miembro erecto de un sentón, y haciendo que los dos gritaran al unísono. Ella comenzó a moverse, mientras él acariciaba sus pechos, primero con sus manos y luego con su boca.
Después de varios minutos, él se colocó sobre ella, embistiendola, una y otra vez, de forma casi salvaje. Entre besos y susurros de amor, continuaron amándose, de la manera más apasionada que nunca hubieran imaginado. A pesar de estar extremadamente excitado, Terry hizo uso de todo su autocontrol para no terminar antes de tiempo, él quería disfrutar de Candy el mayor tiempo posible. Cuando por fin llegaron al climax, Candy se aferró a él con fuerza, temiendo que, de un momento a otro, el volviera a desaparecer de su vida.
- ¿De verdad eres feliz? - Le preguntó Terry.
- Lo era... Hasta que tú regresaste a mi vida. Ahora me siento confundida todo el tiempo.
- ¿Me amas?
- Sí, te amo... Creo que nunca he dejado de amarte.
- Yo también te amo, te amo demasiado, princesa. No sabes cómo me arrepiento de haber sido tan imprudente durante todos estos años, yo nunca hubiera querido que tú sufrieras tanto.
- Ya no importa...
- No, si importa, por que yo te dejé sola, si yo hubiera actuado de otra manera, todo sería muy diferente, tu y yo estaríamos juntos, con nuestra hija.
- El "hubiera" no existe… Las cosas son como tenían que ser…
- No Candy, las cosas no tenían que ser así, no tienen por qué ser así…
- Y entonces, ¿cómo tienen que ser las cosas? Según tú…
- Tú y yo tendríamos que estar juntos y tú no tendrías por qué estar comprometida con otro hombre. Candy, quédate conmigo… Retomemos nuestro matrimonio, tendremos más hijos, muchos hijos…
- ¿Y qué le voy a decir a Stear? ¿Lo voy a dejar así nada más? ¿Sin preocuparme por sus sentimientos?….
- Deja de preocuparte por ese idiota, por ese maldito traidor. Candy, él no es lo que tú crees – Gritó Terry, furioso.
- ¡No vuelvas a gritarme! - Candy se levantó de la cama y comenzó a recoger su ropa para vestirse.
- ¿A dónde vas? ¿Vas a huir de los problemas como es tu costumbre? – Dijo Terry, después se levantó y tomó a Candy del brazo.
- ¡Suéltame! Yo no huyo de los problemas…
- Claro que lo haces, siempre buscas la salida más fácil ante la adversidad. Pero esta vez no te voy a soltar, no te voy a dejar ir…
- ¿Qué no entiendes? No hay salida fácil en esta situación… Yo me siento entre la espada y la pared, porque con cualquier decisión que tome, voy a terminar lastimando a alguien… - Dijo ella, mientras las lágrimas comenzaban a caer sobre su rostro.
- No pienses en los demás, solo piensa en ti, en lo que te hace feliz, ¿qué es lo que tu corazón desea?
Candy observó los ojos azules de Terry, esos ojos que aun la hacían temblar de pies a cabeza – A ti, mi corazón te desea a ti… - Le respondió ella, aferrándose a su pecho.
Terry besó a Candy y lentamente volvió a llevarla hasta la cama, con la intención de hacerle el amor una, y mil veces más.
Mientras tanto, en el departamento de Stear, él entreabrió los ojos con dificultad, ya que le dolía horriblemente la cabeza, trató de moverse, pero se dio cuenta de que estaba atado de pies y manos. Cuando por fin pudo abrir bien los ojos, buscó a Patricia con la mirada, pero solo vio a un hombre rubio, de ojos azules, parado enfrente de él.
- ¿Quién demonios eres tú? ¿Qué le hiciste a Patricia? - Preguntó Stear, bastante asustado.
El hombre ignoró a Stear y caminó hacia uno de los cuartos - Ya despertó - Dijo él.
Unos segundos después, Paty salió de la habitación y caminó hacia Stear.
- Patricia, ¿me puedes decir qué carajos está pasando aquí?
- Lo siento cariño, pero llegó la hora de que confieses toda la verdad...
CHICAS LINDAS, HERMOSAS, PRECIOSAS, YA ESTOY DE REGRESO! SIENTO HABERLAS HECHO ESPERAR, PERO REALMENTE ME ES IMPOSIBLE ACTUALIZAR DURANTE EL FIN DE SEMANA. ESPERO QUE LES GUSTE EL CAPÍTULO, NO ES QUE LO HAYA ESCRITO YO, PERO CREO QUE ME QUEDÓ MUY BIEN, JAJAJA. (Sí, ya sé, soy muy modesta :))
LES AGRADEZCO CADA UNO DE SUS COMENTARIOS, EN ESTE MOMENTO NO CUENTO CON EL TIEMPO SUFICIENTE PARA RESPONDER CON CALMA CADA UNO DE ELLOS, PERO CREANME QUE LOS LEÍ DETENIDAMENTE Y MÁS DE UNO ME HIZO REIR MUCHO, COMO EL DE CLAUDIA B (ESTÁ BIEN CLAU, LE DARÉ A ANNIE UN PERRITO CHIHUAHUEÑO, ASI TODO NERVIOSO COMO ELLA, PARA QUE LE MUEVA LA COLITA AL LLEGAR A CASA Y ELLA LO LLEVE A PASEAR DENTRO DE SU BOLSA, JAJA)
SI TENGO UN TIEMPO LIBRE, RESPONDO SUS COMENTARIOS POR LA TARDE, SI NO, LOS RESPONDO JUNTO CON EL CAPÍTULO DE MAÑANA.
PARA LA CHICA QUE ME PREGUNTÓ SI EL DÍA DE HOY ERA FERIADO AQUÍ EN MÉXICO, NO, QUE YO SEPA NO SE CELEBRA NADA, LOS ÚNICOS DÍAS DE ASUETO SON EL PRIMERO DE MAYO (DÍA DEL TRABAJO), EN ALGUNOS LUGARES TE DAN EL CINCO DE MAYO (DÍA DE LA BATALLA DE PUEBLA) Y SI ERES MAMÁ, EN LAS DEPENDENCIAS DE GOBIERNO TE DAN EL DIEZ DE MAYO (DÍA DE LAS MAMACITAS)
ME HAN PREGUNTADO QUE QUÉ PASÓ CON LA HISTORIA DE "OTRA OPORTUNIDAD DE DESTINO". PUES BUENO, LES DIRÉ QUE DECIDÍ QUITARLA POR UN TIEMPO, POR QUE TENGO LA INTENCIÓN DE EDITARLA, YA QUE NO ESTOY MUY CONFORME CON ELLA. ESE FUE EL PRIMER FIC QUE ESCRIBÍ Y AL VOLVER A LEERLO, NOTÉ QUE TENÍA MUCHOS ERRORES, POR ESO VOY A ARREGLARLO Y DESPUÉS LO VOY A SUBIR COMPLETO.
LES AGRADEZCO POR SEGUIR MI HISTORIA (AUNQUE SEA EN SILENCIO), NOS LEEMOS MAÑANA, QUE TENGAN UN LINDO DÍA.
