- No te voy a dejar ir de aquí hasta que me digas que es lo que está pasando…

- Archie, por favor, eres mi hermano, no me hagas esto.

- Habla Stear, te estoy esperando… - Dijo Archie, colocándose enfrente de la puerta.

Stear comenzó a forcejear con Archie, pero no pudo quitarlo de la puerta.

- ¿Qué es lo que me has estado ocultando Stear? ¿Por qué tienes que huir como si fueras un vil criminal? Quiero que me digas toda la verdad…

- Archie, no te pongas de su lado, ¿tienes idea de lo que ellos me hicieron? Me trajeron aquí a la fuerza, me golpearon, me amarraron….

- ¿Por eso golpeaste a Paty? ¿Por eso querías matar a Candy?

- Yo no golpeé a Paty, ella se cayó y se pegó en la cabeza. Y tampoco quería matar a Candy, solo quería que se desmayara para poder llevármela de aquí…

- ¿Por qué ibas a llevártela a la fuerza?

- Porque es mí prometida… Y ella tiene que ir a donde yo vaya… Y no con ese imbécil de Grandchester…

- Ese imbécil era tu mejor amigo…

- Ese imbécil debió haber muerto en ese accidente… Es más, debió haber muerto desde el día del asalto, pero ese idiota no supo hacer bien su trabajo – Murmuró Stear…

- ¿De qué estás hablando? – Preguntó Archie, quien comenzaba a sentirse asustado con el comportamiento de su hermano.

- ¿Si te digo la verdad, me vas a dejar ir?

- Tal vez…

- Está bien… Poco después de que Candy perdiera a su hija, yo me enteré de que Terry estaba vivo…

Archie sintió un hueco en el estómago - ¿Por qué no dijiste nada?

- Porque estaba enamorado de Candy y sabía que si él regresaba, la alejaría de mi lado…

- Pero tú sabías lo mucho que ella estaba sufriendo…

- Estaba seguro de que ella lo olvidaría y se fijaría en mí algún día… Y lo hizo, ella se iba a casar conmigo, pero ese idiota tuvo que volver y arruinarlo todo… ¡Lo odio Archie! ¡Lo odio!... – Gritó Stear, lanzando varias cosas al suelo.

Archie miraba a su hermano con horror, ni siquiera podía reconocerlo. Lentamente, él se acercó al teléfono, pensaba marcarle a Flanny y pedirle que localizara a Candy y a Terry en el hospital, ya que estaba seguro de que no podría controlar a su hermano por mucho tiempo.

- ¿Vas a llamar a la policía?

- No…

- ¿Vas a ser capaz de traicionarme?

- No Stear, yo no voy a hacer nada de eso…

Archie vio cómo su hermano se dirigía furioso hacia él, rápidamente, Archie cogió un pequeño cuchillo que estaba cerca de ahí, con la intención de defenderse. Stear se le fue encima y trató de quitarle el cuchillo de las manos, pero Archie lo sostenía con fuerza, los dos comenzaron a forcejear de nuevo.

Al ver que su hermano no lo dejaría escapar, Stear soltó a Archie y aprovechando que estaba distraído, le dio un puñetazo en la cara. Archie, que aún conservaba el cuchillo en la mano, cayó al suelo sobre su brazo, clavándose el cuchillo en su costado y quedando inconsciente al instante.

Stear pensó que Archie se había desmayado del golpe, así que salió rápidamente de ahí, sin siquiera fijarse si su hermano estaba bien. Lo único que podía pensar en ese momento, era en huir lo más rápido posible de Londres.

Media hora después, cuando la ambulancia llegó, Albert se fue con ellos al hospital, rápidamente ingresaron a Archie a la sala de urgencias, en lo que la recepcionista comenzaba a interrogar a Albert, pero él no pudo darle muchos datos sobre Archie, ya que lo único que sabía sobre el joven, era su nombre. Albert se fue a la cafetería por un café, en lo que le daban informes sobre Archie, él no había dormido casi nada y se sentía muy cansado, al entrar se encontró con Terry, quien estaba sentado con una chica rubia, la cual dedujo que era su esposa.

- ¿Albert? ¿Qué haces aquí? – Preguntó Terry cuando lo vio acercarse a ellos.

- ¿Qué haces tú aquí?

Terry se puso muy serio – Es Paty…

- ¿Paty? ¿Qué le pasó a Paty?

- No sé, cuando Candy llegó al departamento la encontró tirada en el suelo, inconsciente. Por el momento sigue dormida…

- Pero, ¿está bien?... – Preguntó Albert, muy asustado.

- Sí, al parecer no es nada grave, solo tienen que esperar algunas horas a que se desinflame su cerebro, para ver si no hay ninguna complicación.

Albert se sintió un poco culpable de haber dejado a Paty sola – Yo fui a buscarla al departamento, pero no encontré a nadie, solo estaba ese muchacho, amigo suyo… Archie.

- ¿Y Stear?

- Ya no estaba ahí, al parecer Stear atacó a su hermano para poder escaparse…

- ¿Cómo que atacó a su hermano?

- Encontré a tu amigo tirado en el suelo, con una herida en las costillas…

- ¡Oh, por Dios! Pobre Archie – Exclamó Candy, angustiada.

Terry se puso muy pálido - ¿Archie está bien?

- No lo sé, lo acaban de ingresar a urgencias, me dijeron que esperara un rato y quise venir por un café, me siento muy cansado….

- Ese maldito se atrevió a atacar a su propio hermano… Voy a buscar a ese desgraciado, lo voy a hacer pagar por todo lo que ha hecho – Dijo Terry, levantándose de su silla.

- Tú no vas a ir a ningún lado… No voy a dejar que te expongas de esa manera, no quiero que te pase nada malo, yo me moriría si te perdiera de nuevo… Déjalo que se vaya, al que obra mal, le va mal, y estoy segura de que tarde o temprano él va a recibir su merecido.

Terry se quedó en silencio, pudo ver en los ojos de Candy el temor que ella estaba sintiendo en ese momento y no quiso mortificarla más – Está bien, me quedaré aquí.

- Vamos a la sala de espera, a ver si ya tienen informes sobre Archie – Sugirió Candy.

Terry asintió con la cabeza.

- Yo solo me tomo mi café y los alcanzo enseguida – Dijo Albert.

Candy y Terry se dirigieron a la sala de espera, al llegar ahí, Candy pensó en marcarle a Flanny pero después se arrepintió. Flanny se encontraba en los últimos meses de su embarazo y Candy no quiso alterarla, ella sabía bien lo que esos sustos podían provocarle, así que decidió esperar a que les dieran informes sobre Archie, para informarle a su amiga sobre el estado de salud de su esposo.

Candy entró un momento a urgencias, con la esperanza de encontrarse a algún compañero suyo que le diera algún tipo de información sobre Archie, después de algunos minutos, se encontró con una antigua compañera enfermera, que había trabajado con ella en el turno de la mañana.

- ¿Candy? ¿Qué haces aquí? – Preguntó la enfermera.

- April, necesito saber sobre un paciente que acaban de ingresar hace algunos minutos…

- ¿Cómo se llama?

- Archie Cornwell.

- Ah, sí, el joven de la herida en las costillas. No te preocupes Candy, al parecer su herida no es grave, en este momento lo están suturando, no creo que tarden en salir para darles informes sobre él. Por cierto, deberías pasar a recepción para que les den los datos completos del muchacho a Audrey, ya que hasta el momento solo nos proporcionaron su nombre.

- Sí, lo haré, muchas gracias April… Nos vemos.

- Adiós Candy.

Candy salió de urgencias mucho más tranquila, ella vio a su esposo en la recepción, supuso que le estaba dando los datos completos de Archie a la recepcionista. Ella fue a sentarse un momento a uno de los sillones, minutos después llegó Albert y se sentó al lado de ella.

- Supongo que tú debes de ser Candy, la esposa de Bill – Le dijo Albert, mostrándole una linda sonrisa.

- ¿De Bill?

- Perdón, de Terry… Lo que pasa es que cuando yo conocí a tu esposo, él no recordaba ni su nombre, así que lo nombré Bill, como mi padre…

Candy comenzó a reír – Tú debes ser Albert, su amigo que se lo llevó a viajar por el mundo….

- Sí, así es…

- Mucho gusto Albert – Dijo Candy, extendiéndole la mano.

- Igualmente Candy… Albert observó el rostro de Candy con detenimiento y se dio cuenta de que se parecía mucho a su hermana cuando era más joven.

- Veo que ya se presentaron – Dijo Terry, después se sentó junto a Candy y le dio un beso en la mejilla.

- Hasta que se me hizo conocer a tu esposa.

- ¿Apoco no es la mujer más hermosa del mundo? – Terry le dio otro beso a Candy en los labios, ella se quejó un poco, debido a la herida que tenía en la boca.

Albert comenzó a reír – Sí, es bella, me recuerda a Rosemary.

- Lo mismo pensé yo, cuando conocí a tu hermana… Princesa, déjame decirte que tienes una doble en Lakewood…

- ¿Vives en Lakewood? – Le preguntó Candy a Albert.

- Nací en Lakewood y viví ahí por muchos años. Actualmente vivo en Chicago y viajo a Lakewood de vez en cuando.

- Yo crecí muy cerca de ahí… Hay un orfanato a orillas del Lago Michigan, más o menos a una hora de camino.

- ¿El hogar de Pony?

- ¿Lo conoces?

- Sinceramente nunca he ido, pero mi padre solía darles a las cuidadoras un buen donativo cada año. Y mi hermana iba con mi abuela a regalarles la ropa que ya no usábamos.

- Que pequeño es el mundo – Dijo Candy.

- Sí, lo es.

- Tal vez deberías irte a descansar, no tiene caso que te quedes aquí – Le dijo Terry a Albert.

- Me gustaría ver a Paty antes de irme – Contestó Albert, un poco apenado.

- Te gusta mi amiga, ¿no es así?

Albert sonrió – ¡Me encanta! Me recuerda tanto a Aline.

- Es probable que no nos dejen ver a Paty hasta que le realicen algunas pruebas para ver si todo está bien – Dijo Candy.

Albert no pudo evitar poner una cara triste – Quería despedirme de ella, voy a viajar a primera hora a Sudáfrica, con Neal…

- ¿Pudiste encontrar a ese imbécil? – Preguntó Terry.

- Sí, se está quedando en uno de los hoteles de la familia, a las afueras de la ciudad. Saliendo de aquí, voy a pasar a ver a Annie, me voy a dar un baño, recogeré mis cosas y me iré con Neal a ver a Eliza. Él me dijo que Stear le depositaba una buena cantidad de dinero cada mes para tus gastos, tengo que ir por esos estados de cuenta.

- Me gustaría ir contigo, pero…

- No, es mejor que te quedes aquí, no creo que sea conveniente que dejes sola a tu esposa, yo dejé sola a Paty y ya ves lo que pasó…

- Paty va a estar bien, cuando despierte le diré que estuviste aquí, esperando a que ella se despertara…

- Entonces los dejo, te llamo en cuanto regrese de mi viaje.

- Gracias por todo Albert, no sé qué hubiera hecho sin ti…

- Alguna imprudencia, como siempre…

Los tres comenzaron a reír – Cuídate – Le dijo Terry.

- Tú también – Le respondió Albert, luego de dirigió a Candy – Mucho gusto en conocerla, Sra. Grandchester, espero que nos veamos pronto.

Candy sonrió - Hasta luego Albert, que Dios te acompañe.

Algunos minutos después de que Albert se fuera, salió una enfermera.

- ¿Familiares del Sr. Cornwell?

- Nosotros – Contestó Terry rápidamente y se acercó a la enfermera, junto con Candy.

- El Sr. Cornwell está fuera de peligro, lo trasladamos a un cuarto, podrán verlo en unas horas.

- Gracias – Respondieron los dos, al unísono.

Candy checó su reloj y vio que eran las 4 de la mañana, supuso que Flanny estaría muy preocupada por Archie, así que se decidió a marcarle y le explicó todo lo que había pasado. Flanny estaba decidida a ir al hospital, pero Candy la convenció de no hacerlo hasta que Archie despertara.

Cerca de las 5 de la mañana, Candy ya se había quedado dormida, en ese momento salió una enfermera a darles informes sobre Paty.

- ¿Familiares de Patricia O'Brian?

- Yo… Soy su hermano - Dijo Terry

- La Srita O'Brian ya despertó, en este momento le están haciendo algunas pruebas, si todo sale bien, podrá pasar a verla en el horario de visitas.

- Gracias señorita.

Terry regresó a su asiento y despertó a Candy.

- Candy, vamos a descansar un rato, acaban de informarme que Paty ya despertó, pero no podremos pasar a verla hasta las 10 de la mañana, lo mismo pasa con Archie, así que no tiene caso que nos quedemos esperando aquí.

- Sí, vamos, estoy muy cansada…. Le había dicho al director que este sería mi último día de trabajo, pero creo que ya no vendré a trabajar…. Tengo miedo de que Stear pueda hacerte algo, o hacerme algo a mí… Pero necesito ir a mi casa por ropa…

- No quiero que regreses a esa casa, te prestaré algo de ropa de mi madre mientras compras ropa nueva, ya después buscaremos un lugar para vivir…. No quiero que vuelvas a esa casa donde viviste con él…

- Está bien.

Candy se fue con Terry a casa de sus padres, al acostarse en la cama, se quedaron profundamente dormidos.

A esa misma hora, Stear se encontraba en el aeropuerto, él pensaba viajar a Sudamérica, sabía que sería prácticamente imposible que lo encontraran ahí. Después de salir de su antiguo departamento, él había pasado a su casa por algo de ropa, su chequera y sus documentos para poder viajar. Ya poco le importaba si Candy iba con él o no, lo único que deseaba era alejarse por completo de todo ese caos que él mismo había creado.

Minutos después, Stear abordó el avión que lo llevaría hasta Argentina, de ahí pensaba viajar hasta Brasil en autobús, para perder su rastro. Stear se acomodó en su asiento y respiró profundo, él se sintió victorioso, pensó que después de todo, había logrado salirse con la suya.

Cuando el avión despegó, Stear cerró los ojos y se quedó profundamente dormido por varias horas, un fuerte movimiento lo despertó, pudo ver a la azafata correr por el pasillo hacia la cabina del piloto, y escuchar murmullos entre los pasajeros, por un momento se sintió asustado, no entendía que era lo que estaba pasando. Stear vio una luz roja encenderse en el pasillo y entendió que algo grave sucedía, él se abrochó el cinturón de seguridad, mientras sentía como el avión se sacudía con fuerza, en ese momento sintió mucho miedo, no podía creer que eso le estuviera pasando a él.