Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


CAPITULO 12

Aniversario de Bodas

Todos los invitados comenzaron a llegar cerca de las nueve de la noche a la mansión Andrew, para asistir a la fiesta de aniversario de matrimonio de Candy y Neil que cumplían un año de casados.

Neil se encontraba recibiendo a los invitados, vestido con un elegante traje negro. Mientras que Candy estaba en su habitación dándose los ultimo retoques, sentada en un tocador. En ese momento abrió uno de los cajones, para sacar unos aretes, cuando se encontró con la cadena de corazón que Albert le había regalado. La tocó con sus manos con melancolía, recordando todos aquellos hermosos momentos que vivió junto a él y que la hicieron llenar sus ojos de lágrimas.

"Por qué no puedo olvidarte Albert, te sigo amando a pesar del daño que me hiciste", pensó Candy en ese instante cuando Neil entro al cuarto. Rápidamente ella guardo la cadena y se paró del tocador disimulando su tristeza.

—¿Mi amor, estas lista? –le preguntó Neil.

—Si…¿cómo me veo?

Neil la observó de pies a cabeza encontrándola más hermosa que nunca, con el vestido color azul que llevaba puesto. El vestido era largo y sin mangas, dejando ver bien sus bellos hombros.

—¡Te ves hermosísima! –exclamó Neil –. Pero hay algo que te falta.

—¿Qué?

—Esto –le dijo el sacando de la cartera de la chaqueta una cajita alargada de terciopelo.

—¿Y esto, Neil? –preguntó Candy tomándola.

—Ábrela, mi amor…

Ella la abrió encontrándose con un fino collar de diamantes.

—Es precioso, Neil.

—Es mi regalo de aniversario de matrimonio, quiero que lo luzcas esta noche.

—Gracias Neil, no debiste molestarte.

—No es ninguna molestia mi amor, eres mi esposa y te mereces lo mejor –le dijo Neil sacando el collar de la cajita y colocándoselo en el cuello de la rubia.

Ella se acercó al espejo del tocador para mirárselo.

—Se me ve muy bien….

Niel la tomó por detrás y le dio un beso en el cuello.

—Te ves más hermosa de lo que eres. ¡Te amo Candy!

Ella solo le sonrió ya que no podía decirle que lo amaba.

—Bajemos…-le dijo.

—Ok…

Annie había llegado con su padre a la fiesta de su hermana. Donde también se encontraba Archie junto a sus padres.

—Hola, Archie –lo saludó dándole un beso en la mejilla.

—Hola, Annie, te ves muy bella –le dijo él mirándola fijamente.

Ella se sonrojó.

—Gracias, Archie…

—Me siento un poco extraño estar aquí -dijo Archie mirando a su alrededor –. No venía desde que terminé con Elisa.

Annie se sintió fatal que Archie nombrara a su ex novia.

—Me imagino, tal vez no debí invitarte.

—Lo de Elisa está superado.

—¿En serio ya no piensas en ella?

—En serio Annie, vamos a buscar dos copas de champaña.

—Ok, vamos…-contestó sintiéndose más aliviada y mostrándole una sonrisa.

Cuando Candy y Neil bajaron, el pidió la palabra delante de todos los presentes.

—Queridos familiares y amigos les agradezco que estén en este día tan importante para mi esposa y para mí, ya que hoy cumplimos un año de casados, donde hemos sido inmensamente felices.

Todos aplaudieron por la feliz pareja, cuando se escuchó una voz que retumbó en todo el salón.

—¡Felicidades hermanito! –gritó Elisa que apareció en la fiesta robando las miradas de todo, especialmente la de Archie.

Sara también estaba con ella.

—¿Elisa, que haces aquí? –le preguntó Neil sorprendido por su presencia.

—Regresamos de Paris –respondió con una sonrisa.

—Hijo, no sabes cómo te extrañe -lo saludó Sara dándole un beso en la mejilla.

—Yo también las extrañe mucho.

—¿Y cómo has estado cuñadita? -le preguntó Elisa a la rubia.

—Bien –le contestó Candy, pensando que la llegada de su suegra y cuñada traería puros problemas.

—¿Y cuándo me van a dar un sobrino?

—Si, ya es tiempo de que tengan hijos -añadió Sara.

—Pronto –le contestó Niel.

—Saben que antes de venirnos a América, estuvimos unos días en Londres y adivinen con quien nos encontramos.

—¿Con quién, mamá? -le preguntó Niel.

—Con William, sin querer lleguemos a su restaurante.

Candy no dejo de sentir un salto en su corazón.

—¿Hablaron con él? -le preguntó Niel.

—No hijo. Ese día que lo vi estaba muy ocupado besándose con su novia o su esposa, ¿verdad Elisa?

—Si, estaba en lo mejor jajajaja -rio la joven -. Para que veas cuñadita que ya se olvidó de ti.

—Niel, vamos a saludar a unos amigos -le dijo Candy que sintió un gran dolor al saber que Albert estaba con otra mujer.

Neil alegre por lo que había dicho su madre y hermana condujo a su esposa a otro lugar del salón, pensando que ahora Candy se olvidaría de Albert para siempre.

Elisa se acercó a Archie que estaba con Annie.

—Archie, tanto tiempo sin vernos –le dijo con una coqueta sonrisa –. ¿Cómo has estado?

—Bien. ¿y tú?

—De maravilla, aunque te extrañado mucho –le dijo acercándose más a el –. ¿Y tú me has extrañado?

—Bueno… si mucho…

—Archie porque no nos escapamos de la fiesta y nos vamos a un lugar a recordar viejos tiempo –le propuso Elisa mirando a Annie –. Claro si es que ya no eres novio de Annie.

—Annie es solo una buena amiga -respondió Archie.

—Si…solo somos amigos -confirmó ella sintiéndose morir por dentro –. Bueno yo los dejo para que hablen tranquilos.

Annie con sus ojos llenos de lágrimas al darse cuenta que Archie seguía enamorado de Elisa, salió al jardín para que nadie la viera llorar.

Candy al ver a su hermana irse de la fiesta decidió seguirla al jardín.

—¿Hermanita que paso? –le preguntó la rubia.

—Oh Candy, me siento tan estúpida, pensé que Archie había olvidado a Elisa, pero me equivoqué.

—¡Esa malvada porque tuvo que regresar! -comentó Candy con rabia.

—¿Quiero irme a la casa?

—Está bien, yo te llevo en mi carro, déjame ir a buscar mi cartera.

En ese momento apareció Flammy.

—¿Annie te encuentras bien? -le preguntó.

—No, Candy, por favor llévame pronto a la casa –le pidió Annie.

—Mejor yo te llevo Annie –le ofreció Flammy –. Candy tiene que quedarse en su fiesta.

—Bueno…

—Gracias, amiga –le dijo Candy agradecida.

—No te preocupes por Annie, yo me ocupo de ella.

La rubia regreso a la fiesta.

—Mi amor, ¿dónde estabas? –le preguntó Neil.

—Con Annie, se fue de la fiesta por culpa de tu hermanita.

—Elisa siempre tiene que echarlo todo a perder. Voy hablar con ella.

—Hazlo después, ahora no es el momento.

—Empezó la música, vamos a bailar.

—Sí, pero antes voy a ver a papá, para decirle lo de Annie.

—Te acompaño, mi amor.

Al terminar la fiesta a altas horas de la noche. Candy y Neil subieron a la habitación. Ella se sentía muy cansada y sobre todo triste por lo que había dicho su cuñada sobre Albert, que lo único que quería era dormir. No obstante, su esposo tenía otros planes para seguir celebrando su aniversario de matrimonio.

Candy estaba sentada en el borde de la cama, colocándose su camisón de seda blanca, cuando Neil sorpresivamente se acercó a ella y comenzó a besarla apasionadamente.

—Te amo tanto Candy, y te deseo -le susurraba encima de los labios, mientras que con sus manos le recorría el cuerpo a la rubia.

—Neil, estoy muy cansada, dejémoslo para mañana.

—Mi amor… hoy es nuestro aniversario de matrimonio no mañana. ¿Quiero estar contigo?

—Por favor Niel, de verdad estoy muy cansada.

El bruscamente se apartó de ella, sintiéndose rechazado por su esposa.

—¡Lo que pasa que no deseas estar conmigo! –le gritó alterado –. ¡Pero eres mi esposa y me tienes que cumplir como tal! Además, ya te dije que quiero que me des un hijo.

La rubia asustada por la reacción de su esposo bruscamente se levantó de la cama.

—¡Neil no me hables de esa manera! –le reclamó –. Se perfectamente mis obligaciones de esposa, pero no me gustan que me exijan algo que no quiero hacer.

—Me dijiste que pondrías de tu parte, llevo un año esperándote para consumir nuestro matrimonio y nada. Yo te he tenido mucha paciencia, pero ya se me está acabando. ¿Qué es lo que quieres? ¿qué me busque un amante?

—Neil…yo…

—¡No me digas nada Candy! -la interrumpió -. Tú nunca has valorado el amor que te tengo, porque yo te amado de verdad, no como mi tío William que solo te utilizó para vengarse y ahora está feliz con otra mujer.

Neil inundado de rabia, bajó a la planta baja de la residencia donde se acercó al bar y se preparó una copa de licor, que tomó bruscamente, pensando que Candy no quería estar con él por que seguía amando a Albert y eso lo llenaba de impotencia.

—Por tu culpa William Andrew, mi esposa no me ama –dijo Neil con los ojos oscurecido de odio tomando otra copa de licor -. Si te tuviera frente de mí juro que te mataría.

Días después…

La situación en el consorcio era insostenible, en el último año Niel no logro que la crisis pasará, por lo que varios de los accionistas sacaron sus acciones, entre ellos el padre de Archie, dejando al consocio al borde del abismo.

—Neil, te tengo malas noticia estamos en riego de ir a la quiebra –le anunció Edward al entrar a la oficina de este.

—¡Que! –exclamó levantándose del escritorio.

—El contador me acaba de enviar el balance de la empresa y está en una gran baja financiera.

—¡Maldición! –gritó Neil golpeando el escritorio con sus manos –. ¿Cómo pudo pasar algo así?

—Fue por culpa de la construcción del mall, invertiste una gran cantidad de dinero que no tenías y te pasó la cuenta. Ahora no tienes dinero para realizar otro proyecto.

—¡No puede ser!

—Lo siento Neil, pero creo que lo más sano es cerrar el consorcio.

—¡Eso nunca, tenemos que salir de esto!

—¿No veo cómo? –dijo Edward cruzando los brazos –. Hay deudas con los bancos y hay que pagar los sueldos de los empleados.

Neil salió del escritorio y comenzó a dar vueltas por la oficina.

—Tiene que haber alguna solución –dijo con desesperación –¡Yo no puedo perder este consorcio!

—Bueno… tal vez podríamos buscar nuevos socios a la empresa.

—¿Nuevos socios? –repitió Neil deteniéndose.

—Si…socios que aporte una buena cantidad de dinero, que nos permita invertir en otro proyecto.

—Suegro, usted cree que alguien quiera invertir en el consocio sabiendo en la situación que se encuentra.

—La verdad no, pero si vendes las acciones a bajo precio alguien las puede comprar.

Neil se quedó en silencio, ya que no le parecía mucho tener que incluir a nuevos socios en la empresa. Él quería ser el único dueño, para tener todo el mando. No obstante, esa era la única solución para poder salvar el consorcio.

—Bueno… si no hay otra alternativa, entonces que entre nuevos socios.

—De acuerdo Neil, no te preocupes yo me encargo de conseguirlos.

—De acuerdo, gracias suegro por ayudarme en esto.

—De nada Neil, tú sabes que siempre te voy a apoyar.

—Quiero pedirle que no le cuente nada a Candy, no deseo preocuparla.

—Tranquilo, no le diré nada a mi hija. ¿Como están las cosas con ella?

—No muy bien -respondió Niel preocupado -. Candy no me ama, sigue pensando en mi tío William.

—Me imagino como debes sentirte, pero no te puedes dar por vencido. Ese hombre hace tiempo que salió de la vida de mi hija, ahora ella es tu esposa y él ni nadie te la podrá quitar.

—Tiene razón, yo amo a Candy y no quiero perderla. Voy a solucionar todo con ella.

Residencia White.

Candy había ido a visitar a su hermana, ya que después de la fiesta no la había podido volver a ver, entre su trabajo y los problemas con su esposo Niel, no le dejaba tiempo para nada.

—Candy, que bueno que viniste –le dijo Annie que estaba estudiando en su habitación.

—¿Cómo has estado, hermanita?

—Bien...

—¿Y has vuelto a ver a Archie?

—No me ha llamado, pero es mejor que no nos volvamos a ver.

—No vale la pena que te hagas más ilusiones con Archie si regresó Elisa.

—Lo se…-dijo Annie notando en la rubia que estaba muy triste –. ¿Y a ti que te pasa?

—A mi nada…

—No te veo muy bien hermana, ¿tienes problemas con Neil?

Candy dio un suspiro pensando que su corazón sigue siendo de Albert.

—Si, no he podido enamorarme de él -contestó –. Creo que fue un error haberme casado con Niel.

—Sigues amando a Albert, ¿verdad?

—Si lo amo más que nunca, pero sé que tengo que olvidarlo. El me lastimó demasiado, además me enteré que esta con otra mujer.

—Te entiendo hermana, es muy difícil poder olvidar a la persona que uno ama -suspiró Annie pensando en Archie -Por eso es mejor que termines ese matrimonio con Niel.

—No puedo hacerle eso a Niel, el no se lo merece.

—Pero tú tampoco mereces estar con un hombre que no amas.

—No sé qué hacer -dijo Candy apesumbrada me tengo que ir al hospital, otro día platicamos.

—Si hermana y piensa en lo que te digo.

—Te prometo que lo voy a pensar -contestó Candy pensando que quizás Annie tenía razón y no debía seguir casada con Niel.

Continuará...


Hola mis lindas chicas.

Espero que se encuentren muy bien. Muchas gracias por todos los reviews que me han enviado apoyando el fic. Aquí les dejo otro capitulo para que sigan difrutando de nuestros queridos rubios.

Un cariñoso abrazo a la distancia.