Reinició
Sintió como el sol iba entrando por la ventana, agradeció mentalmente el haber cerrado las cortinas, se acurrucó nuevamente en la cama y se percató de la persona que dormía a su lado, abrió los ojos con gran emoción por fin estaban juntos, recordó como la soledad lo había torturado los últimos meses y decidió que era el momento de cambiar.
Se levantó y fue a darse un baño, percatándose por primera vez lo desordenada que estaba la casa, busco entre la pila de ropa algo limpio que pudiera utilizar y salió de la casa a partir de hoy las cosas cambiarían, el se encargaría de ello.
Estaba enfrente de la mansión Hyuga planeaba ver al patriarca, tenía que hablar con el y aclarar varios pendientes.
Se encontraba sentado en el despacho del líder del clan y después de hablar sobre lo relacionado con el consejo decidió pasar a otros temas
- Como ya sabe Hinata ha regresado de la misión que le fue asignada – dijo tratando de sonar casual.
- Si, me informaron que llegó con Uchiha a la aldea - contesto entonando la mirada.
- Si, Sasuke fue de apoyo en la misión, pero estoy pensando en que Hinata necesita que le hagan compañía y quería saber si tendrá a alguien que me ayude con ella…
Es
- Quieres decir un sirviente - puntualizó Hiashi algo extrañado.
- Exactamente Hinata me había dicho que extraña quien haga el quehacer y le ayude con la cocina, pero como no había llegado no pude venir a solicitarlo, además estamos planeando en hacer crecer la familia – dijo con una sonrisa zorruna.
- Por la tarde te mandaré a alguien de la rama secundaria para que se haga cargo, es bueno que por fin entienda que las personas con estatus como el nuestro no deben de rebajarse a hacer actividades del hogar – contesto de forma automática y se levantó – Si me permites tengo que tratar otros asuntos y por favor, en cuanto sepas que está embarazada quiero que me digas, no quiero enterarme junto con toda la aldea...
Naruto camino hacia la torre del Hokage seguro de que había echo una excelente mejora para su matrimonio, se acomodó en su silla y empezó con el sinfín de documentos que tenía apilados.
Pasaban más de las siete cuando se percató de que no había comido, llamo a su secretaria y apenada la joven de dijo que creyó que su esposa le llevaría de comer. Hinata pensó Naruto mientras calentaba uno de los tantos ramen instantáneo que tenía hace cuánto no me trae de comer hizo un esfuerzo tratando de recordar cuando fue la última vez que le llevo de comer.
Fue justo después de que le aviso que estaba embarazada, recordó como ella llegó con un raamen de ichiharu extra grande y este venía acompañado de un tazón extra pequeño, le dio risa e hizo el comentario de que en cuanto tuvieran un hijo pediría de esos tazones para comer raamen con su pequeño remolino.
Hinata lo abrazó por detrás y le dijo – es momento de empezar a comprar tazones pequeños – recordó como se paralizó está embarazada le alegraba y causaba gran pesar Sakura fue el pensamiento que no lo abandonado a pesar de que su esposa ya se había retirado, llamo a su asistente y le pidió que en cuanto llegará Sakura le avisarán es momento de terminar…
Había terminado ya su tercer tazón y optó por ir a su casa, quería pasar más tiempo con Hinata y para lograrlo había adelantado bastante trabajo, ahora podría pasar un fin de semana junto a su esposa sin ser molestado, salió de su oficina y se despidió de su asistente, pidiendo que no se le molestará a menos que fuera importante; a lo lejos vislumbró su casa, observó que las ventas estaban abiertas y que la casa estaba iluminada por fin alguien me espera sintió como un calor se instalo en su pecho y apresuró el paso.
Al cruzar el umbral de la casa encontró todo en su lugar y lo saludo una Hyuga quien le dijo que la comida estaba servida y que su esposa había salido en cuanto el sol se metió.
Disfruto de una comida casera después de mucho tiempo pero no es de ella pensó con tristeza habían pasado meses de la última vez que disfrutó de la comida de su esposa.
Se despidió de Hima la nueva sirvienta y fue a su habitación, tomo un baño y vio la hora pasaban de las dos de la mañana y no había rastro de que su esposa regresará, se acomodó en la cama y se deslizó en los brazos de Morfeo con el único pensamiento de que su esposa no tardaría en llegar de su típico entrenamiento nocturno.
