Amor de verano

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 5 Enfrentando el dolor

Terry se quedó riendo por dentro cuando Candy corrió a su casa como una bala cuando fue atrapada in fraganti besándolo. A parte de su actitud a la defensiva, era inocente y vulnerable, más razón para que su rebelde y terco corazón se derritiera. Nunca se había cuestionado si existía el amor a primera vista, pero ya se lo estaba planteando. No podía sacarse a la chica de la cabeza. No sólo es que fuera bella físicamente, es que sencillamente ella era diferente y él se moría por conocer todas sus otras facetas. De pronto le había surgido un sublime deseo por protegerla y ¿amarla?. Sonaba absurdo, cómo alguien en tan poco tiempo puede clavarse en tu alma de esa manera.

-Terry, Stear y yo pensamos en compartir un rato más aquí, se nos antojan unas Heneken, ¿te apuntas?

-Archie, yo prefiero mantenerme alejado del alcohol, pero puedo acompañarlos y compartir un rato.

-Mejor, más nos rinden las cervezas.

Dijo Stear sonriendo. A los pocos minutos estaban sentados en el balcón de la villa de los hermanos y Archie buscó su neverita llena de hielo y dos six-packs de cerveza. Buscaron tres sillas y se sentaron a hablar tonterías como los mejores amigos del mundo.

-Ahhh, mira, vestidita de novia.

Dijo Archie tomándo una cerveza de la neverita que tenía escarcha de hielo.

-Hablando de novias... como que la primita de las chicas te tiene colgando.

Dijo Stear dando un sorbo a su cerveza.

-Es una chica muy especial, sólo que está herida, hay que tener mucho tacto con ella...

Dijo Terry que no le daba verguenza admitir su admiración por ella.

-Pues por lo que veo ya ustedes han tenido bastante tacto.

Comentó Archie burlón y Stear comenzó a reirse.

-Con ella ni siquiera pienso lo que estoy haciendo. Es algo raro, pero se ha convertido en un reto para mí, bueno, al principio fue un reto, ahora deseo llegar mucho más allá.

-¡Oh Dios! ¿Quién eres y qué hiciste con Terrence?

-No te hagas, Stear que sé muy bien como tu hermano y tú miran a las chicas y sus atenciones con ellas, así que no sigan, porque mi lengua también puede soltarse.

Y así siguieron estos tres mosqueteros, conversando y riendo de toda clase de tonterías. Mientras que en otra villa muy cercana, otro trío de chicas hacían lo mismo en su habitación, pero sin las cervezas, claro. Ya se habían bañado y se ensalchicharon las tres en la misma cama a hablar y bromear sobre todo lo sucedido, en especial de los acercamientos de Candy con Terry.

-Candy, yo no sé tu, pero para mi que a Terry lo tienes comiendo de tu mano...

-Annie, no empieces, a penas estamos conociéndonos y...

-Pues ese conocimiento con todo y besos incluidos a mi también me gustaría probarlo.

-¡Patty! Eso fue sólo una broma.

-Bromeando se dicen las verdades.

-Ay, Annie, cuando ustedes dos se juntan en algo, son verdaderamente insoportables. Además, admito que ya no me cae tan mal y que ha tenido unos detalles conmigo que me han dejado fría, pero ya saben, yo no puedo... no quiero tener falsas esperanzas ni ponerme a soñar con pajaritos preñados.

-Pero Candy, al menos intentálo, nosotras conocemos a Terry y no es de los que juegan, tal vez estés perdiéndote una gran oportunidad de ser feliz. Y si no resulta a largo plazo, al menos vive el momento sin pensar en mañana, disfrútate estas vacaciones al máximo y si el destino quiere que las cosas fluyan, pues adelante... No seas cobarde.

-Patty, creo que te estás adelantando a los hechos, esto es sólo una locura o aventura o cómo quieras llamarlo, no seré tan tonta de creer en esos amores al estilo The notebook.

-Está bien, Candy, como quieras, no quiero seguir escuchando tu amargura. Se me ocurre una idea mucho mejor, bueno, si mami nos da permiso. ¿No les gustaría hacer camping en la playa?

Ofreció Annie y a su hermana y a Candy les pareció fantástico, sólo faltaba que Elroy dijera que sí, aunque las chicas aseguraron que sí, pues no era la primera vez que lo hacían y tenían una carpa bastante grande donde podían acomodarse las tres. Aprovecharon que eran a penas las nueve de la noche y Elroy se encontraba en la sala viendo la telenovela Gata Salvaje y estaba tan enfrascada viendola, que les dio el permiso sin pensarlo mucho. Además el área era segura y todos se conocían, confiaba en el buen juicio de las chicas. Las chicas fueron por la carpa, las frisas, flashligts, almohadas, en fin, todo lo que necesitaban y por supuesto, los munchies, pues los desvelos siempre daban hambre. En media hora estaban en la playa luchando para armar la carpa y acomodar todas las cosas.

-Chicos, ¿que no son esas las hermanas O'brien con su prima?

Dijo Stear señalando hacia la playa viendo como las chicas peleaban con la dichosa carpa.

-Son ellas. Están de camping, fabulosa idea.

Dijo Archie sin voltear la vista de Annie.

-Vamos a ayudarlas o se amanecerán tratando de armar la carpa.

Dijo Terry burlón como siempre.

-¡Ay! Ya no sé qué más hacer, no sé armar esta porquería.

Ya Patty había perdido toda la pasiencia.

-¿Necesitan ayuda, chicas?

-Han caído como anillo al dedo. Esta estúpida carpa que no quiere armarse de una buena vez.

Dijo Annie molesta y a punto de darle una patada a la carpa. Candy no había hablado y Terry la miraba penetrantemente, pero ella miraba hacia otra parte, sus sentimientos se habían puesto en guardia otra vez, aunque algunas veces Terry la sorprendía mirándolo de reojo. Los tres chicos analizaron el problema de la carpa y en menos de diez minutos ya estaba completamente montada.

-Gracias, chicos, nos han salvado. ¿quieren quedarse un rato con nosotras? La noche es joven.

Dijo Annie, que como siempre era la cabecilla de todas las diabluras y aventuras.

-Claro que nos quedamos, ¿verdad, chicos?

Dijo Terry, pero su mirada estaba puesta en Candy que se mantenía en silencio y mirando a cualquier dirección menos a la de él. Obviamente no iban entrar en la carpa con los chicos, así que pusieron unas mantas en la arena y ahí se acomodaron los seis y Terry se las ingenió para estar muy cerca de Candy con la disimulada cooperación de sus primas y sus amigos.

-Chicos, ¿y si contamos historias de terrooorrr?

Dijo Annie muy entusiasmada.

-¿Para que luego no puedas dormir?

Dijo Patty poniéndo a su hermana en evidencia, pero todos estuvieron de acuerdo con la idea. Era una tradición en todas las pijamadas cuando entraba la noche el tener que hablar de esos temas y cosas paranormales.

-Que buena idea, yo empiezo.

Dijo Terry y todos se acomodaron en círculo sentados como los indios y con ojos bien expectativos.

-Esto me pasó cuando tenía unos ocho años. Era tarde en la noche y estaba acostado, mi habitación era al final del pasillo, tenía unas ganas terribles de orinar y el baño de arriba que era donde estaban las habitaciones estaba dañado, así que tuve que ir al de abajo...

Era gracioso ver cómo todos estaban absortos escuchando el relato sin interrumpir ni pestañear.

-Bajé muerto del miedo, escalón por escalón sigilosamente. A lo lejos en la oscuridad podía ver unos ojos que me miraban fijo y según yo avanzaba caminando, los ojos estaban más cerca de mí, eran unos ojos encendidos y brillantes. Yo temblaba y casi me orinaba encima.

El relato de Terry fue interrumpido por las risas que provocó imaginarlo en esa situación y hecho pipí.

-El corazón me estaba latiendo a millón, pero ya estaba llegando al baño y me urgía tanto cambiarle el agua al canario, que valientemente me decidí a orinar pero sin dejar de mirar a todas partes. Cuando terminé, me giré y ¡AHI ESTABA!

Gritó Terry sin que nadie lo esperara y Candy dio un gran brinco que cayó casi encima de él mientras todos los demás reían. Candy lo miró furiosa y se acomodó nuevamente en su posición. Terry en cambio le dijo en mímica que lo sentía y le hizo un puchero infantil que la derritió y aunque no quiso, le sonrió. Terry siguió con su historia.

-Pues como les iba diciendo, cuando vi el par de ojos prendidos que estaban frente a frente a mí, salí corriendo despavorido y los ojos seguían detrás de mí. Me asusté tanto que grité ¡AHHHHHH!

Otra vez el grito inesperado de Terry hizo que todos brincaran y que las chicas gritaran y le lanzaran improperios, mientras que los chicos morían de la risa.

-Entonces, mamá y papá bajaron corriendo a ver que pasaba y encendieron las luces, entonces todo fue tan claro como el agua. Los ojos prendidos que me perseguían no eran más que los de Whiskers, el gato de mi hermana Paula.

-Que tonto, Terry.

Dijo Annie.

-Nos diste un susto de muerte para eso.

Dijo Candy indignada, pues las dos veces que él había gritado desprevenidamente, ella era la que más se asustaba.

-Ya, ya, no empiezen, por favor. Por qué mejor no damos un paseo por la orilla del agua, siempre me ha gustado recorrer la playa de noche.

Propuso Patty y todos estuvieron de acuerdo, bueno, no todos.

-Yo paso, vayan ustedes.

Dijo Candy, pero nadie insistió para que cambiara de opinión, ni siquiera Terry que solía ponerse necio ante esas situaciones. Y como todos se fueron, pues Candy se quedó sentada en la manta y tomó una de las revistas que habían llevado, escogió la revista Vanidades, pues le gustaba leer la novela de Corín Tellado que publicaban en cada edición. Se había enfrascado tanto en la lectura que no sintió que alguien estaba justo detrás de ella.

-¿Vas a ignorme toda la noche, pecas?

Ella dio un respingo, él siempre sabía cómo asustarla y ya se le estaba haciendo costumbre.

-No sé de qué hablas.

-Hablo de que me has estado evitando a propósito. Tu actitud es infantil.

-¿Y es que la tuya no lo es?

-Tal vez, pero no vas a conseguir nada huyendo, ¿a qué le tienes miedo? ¿A que puedas enamorarte otra vez y ser feliz? Porque sé que es eso lo que estás sintiendo, sé que te está pasando como a mí y como no lo entiendes prefieres huir.

-No estoy huyendo de nada. Me di la oportunidad de que fueras mi amigo y...

-¿Amigos? ¿Evitándome e ignorándome descaradamente?

-¿Y qué es lo que esperas? ¿Que me arroje a tus pies? Porque eso no pienso hacerlo otra vez.

Ahí estaba otra vez, sus miedos, los fantasmas del pasado, lo que Terry no sabía de ella y que cada vez le daba más rabia no poder averiguar.

-Lo que quiero es que dejes de ser una cobarde y al menos afrontes lo que sientes. Si te soy indiferente, ¿por qué huyes tanto de mí?

Si tú crees que
El no hablarme te hará olvidar
Aquél beso que enmudeció tu boca
Te equivocas, te equivocas

Si piensas que tal vez
Me lastima que me niegues tu amor
No te aflijas, no juego esta partida
Con las reglas puestas a tu medida
Yo no busco tenerte como amiga
Te equivocas, te equivocas

-Ese es precisamente el problema. Que no me eres indiferente y no quiero sentir nada, no quiero ilusionarme como una tonta, no estoy preparada y no quiero que me lastimen otra vez. No es justo que tú vengas a poner todo mi mundo de cabeza en dos días.

Me tomas y me dejas
Te acercas y te alejas de mí
Me miras y te escondes
Te hablo y no respondes
Qué quieres tú de mí

Ya deja de dar vueltas
Olvida tu temor y ven a mí
No pierdas más el tiempo
Que ahora es el momento
Y ya no puedo estar sin ti

-¿Y crees que a mi no me ha pasado exactamente lo mismo? ¿No te has puesto a pensar que tal vez estoy en la misma posición que tú? A mí también me lastimaron, me pisotearon y me echaron sal sobre la herida. No eres la única que ha sufrido.

-¿Y entonces por qué quieres arriesgarte conmigo, si ni me conoces?

-Porque eres diferente. Vales la pena intentarlo otra vez.

Este argumento la silenció totalmente. El a penas la conocía y quería jugársela por ella. Discutían acaloradamente, había mucha pasión en esos dos corazones. Ya las lágrimas comenzaron a salir de sus verdes ojos.

Si piensas que tal vez
Me lastima que me niegues tu amor
No te aflijas, no juego esta partida
Con las reglas puestas a tu medida
Yo no busco tenerte como amiga
Te equivocas, te equivocas

Me tomas y me dejas
Te acercas y te alejas de mí
Me miras y te escondes
Te hablo y no respondes

Qué quieres tú de mí

Ya deja de dar vueltas
Olvida tu temor y ven a mí
No pierdas más el tiempo
Que ahora es el momento
Y ya no puedo estar sin ti

-No soy diferente, Terry. No soy lo que piensas.

Candy le hablaba en sollozos y Terry comenzaba a deshacerse por dentro.

-¿Y qué es lo que pienso?

-No sé, pero no creo que sea tan buena como tú quieres creer.

-Pues como tú no sabes lo que pienso, yo mismo voy a decirte lo que pienso. Pienso que eres maravillosa, pero te han dañado tanto el alma que no puedes verlo. Sé que te mueres por sentirte amada, porque alguien se arriesgue por tí. Deseas que te llenen de detalles, quieres volver a enamorarte, pero el temor al fracazo no te deja, tienes miedo de admitir lo que sientes porque no quieres que jueguen contigo y en el fondo te mueres por mandar todo al diablo y dejarte llevar, quisieras poder enterrar toda esa amargura y no sabes cómo. No puedes cerrar todas las puertas sólo porque aquél pendejo te arruinó tu cuento de hadas. Eso es lo que pienso.

Terry estaba eufórico y al límite, era realmente apasionado en todo.

-Ya, no sigas por favor.

Suplicó Candy llorando y Terry deseó tener el poder de cambiar todo su mundo.

-Acércate.

-¿Para qué?

-Para que puedas comenzar.

-¿Comenzar a qué?

-A olvidar.

Y como ella no se acercaba, él caminó hasta ella, la tomó firme de la cintura y empezó a besarla, suavemente, con dulzura y delicadeza, con toda la ternura que se le da algo muy valioso que no quieres que se rompa. Terry puso los brazos de ella en su cuello y continuó besándola por un rato más y para ella fue como si fuera el primer beso, pues aunque él ya la había besado antes, no lo había hecho de esa forma, con tanto tacto, realmente nadie la había besado con auténtico amor, ni siquiera Anthony. Después de unos minutos, Terry la soltó para poder tomar aire y pegó su frente con la de ella, sus narices se rozaban.

-Quiero que lo olvides.

Le susurró Terry con la cara pegada a la de ella.

-Ayúdame a olvidarlo. Para siempre, por favor...

-Si te dejas, voy arrancártelo de raíz.

Y volvieron a besarse, con una necesidad brutal, empezaron a curar sus almas a travéz del beso, fueron cerrándole la puerta al pasado para vivir el presente.

A mi ya no me pidas que me arranque este dolor
mi corazón aún convalece una desilusión
todavia quedan restos de lo que sentí
por ese amor a quien mi vida yo le di

ya sé lo que sientes por mi
mas no voy a mentir
lo que siento por ti no es más que una amistad
por favor me tienes que ayudar
a encontrar las alas que me hagan volar

ayúdame a olvidar
quisiera volver a intentar
salir del desamor que me dejó su adiós
y así poderte amar
ayúdame a olvidar
que estoy muriendo en soledad
tú me haces tanto bien
y puede ser me vuelva a enamorar
ayúdame a olvidar

-¿Me lo prometes?

-No vas a pensar en nadie más que no sea yo a partir de hoy, eso sí te lo prometo.

Terry volvió a besarla con una pasión infinita, y esta vez, ella correspondió y se dejó llevar. Sus labios estaban electrocutando toda su peil, ya no se sentía en tierra firme, hacía rato que estaba volando sin alas.

tal vez el tiempo me haga cambiar
y así vivir contigo
y no pensar en la soledad
y amarte hasta el final

ayúdame a olvidar
quisiera volver a intentar
salir del desamor que me dejó su adiós
y así poderte amar
ayúdame a olvidar
que estoy muriendo en soledad
tú me haces tanto bien
y puede ser me vuelva a enamorar

Después del intenso beso, la pareja sintió pasos y cuchicheos, así que soltaron a regañadientes y pronto todos los demás estuvieron de vuelta. Terry y Candy se sentaron en la manta para cuando ellos llegaron y él sostenía la mano de ella, todos lo notaron, pero no comentaron, no querían arruinar sus avances y las primas de Candy sabían lo terca que era ella y que si se ponían a molestarla o a presionarla mucho, era capaz de mandar todo al diablo, así que calladitas se veían más bonitas. Ya tendrían tiempo para hacerla desembuchar todos los detalles. Los chicos se sentaron todos juntos en la manta y siguieron compartiendo y hablando de cada tontería, sólo que esta vez Candy si estaba participando de todo y en sus ojos había una nueva luz. Cuando el sueño hizo que comenzara a cabecear, Terry la acomodó en su pecho y comenzó a acariciar esa melena rubia que desde el principio sintió curiosidad por tocar. Fue ya de madrugada cuando el sueño se hizo insoportable y los chicos se despidieron y se marcharon, pero lo emotivo de la despedida fue que Terry le dio un beso en los labios a Candy sin importar que estuvieran todos, pero nadie puso cara de asombro, sino de pura felicidad. Ellos que los conocían bien, sabían cuánto merecían ser felices.

Continuará...

Hola niñas lindas!

Gracias a todas las fieles que a pesar del poquito tiempo de vida de esta historia le han dado una oportunidad.

Darling eveling

Malu Uzumaki

subuab

Laura GrandChester

BlackAngelVH

Serena Candy Andrew Graham

*Canción de Terry para Candy: "Te equivocas" de Axel

*Canción de Candy para Terry: "Ayúdame a olvidar" de MDO