Amor de verano
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 7 Nos sorprendió el amor
Siendo chicas y además primas, las chicas no durmieron hasta que no se contaron todos los detalles de sus citas, pues las tres habían hechos grandes avances.
-Bueno, chicas, yo ya solté toda la sopa, así que les toca a ustedes y tú, Patty, ya que eres la mayor, desembucha.
-Ay Candy, ¿por qué yo? Bah, está bien, pero a la que se rian no les contaré nada.
-No nos reiremos.
Dijo Annie y ella y Candy pusieron su cara de expectación, locas por saber todos los detalles.
Flashback
Stear la había llevado a recorrer el pulguero del pueblo, pues le encantaban las manualidades que vendían ahí. Después de comprar varios artículos con motivo de costumbres típicas de Puerto Rico, Stear la llevó a caminar por la bahía y se sentaron a conversar en unos bancos con un vaso de jugo de acerola y dos dulces de coco.
-Patty... ¿puedo preguntarte algo?
-Claro, dispara.
Contestó ella saboreando su dulce de coco.
-¿Yo te gusto?
Le soltó de golpe y ella casi se atraganta con el jugo.
-Eh... bueno, de gustarme... pues... sí, un poco, pero...
-¿Pero no como algo más que amigos, verdad?
Le preguntó Stear con desilusión.
-No, Stear, no es eso. Tú de verdad me gustas, mucho, pero yo...
-Sigues dolida por lo que pasó con tu amigo y no estás lista.
Completó Stear que conocía el argumento de memoria, ella sonrió con tristeza.
-Ya no pienso en eso como antes, pero sí tengo mis miedos aún, no estoy dispuesta a perder otro amigo por una confusión...
-¿No podrías darme por lo menos una oportunidad? Voy a ser completamente honesto contigo. No te veo como amiga, nunca te vi así. No me acerqué antes porque entendí que no estabas preparada y que aún guardabas mucho rencor y yo sé que es un error comenzar otra relación cuando aún se está sangrando por la anterior. Pero ya ha pasado el tiempo y aunque tú no lo notes, he visto que has vuelto a sonreir, a vivir, hasta tu forma de vestir y proyectarte ha cambiando mucho, ya has salido de la depresión. A mi me gustaría que lo volvieras a intentar. No sé si pueda seguir tratándote como un amigo, es más ya no puedo.
-Stear... a mi de verdad me gustaría, pero no sé si... No me gustaría lastimarte o que esperes algo que no pueda darte... por eso me he quedado siendo tu amiga y...
-Deberías darte la oportunidad de ser feliz. Yo ya no podré seguir siendo tu amigo, ya no puedo soportarlo. Discúlpame, Patty, pero no puedo ser tu amigo cuando lo que quiero es besarte y abrazarte todo el tiempo. No puedo ser tu amigo cuando miro tu cuerpo con deseo, no puedo ser tu amigo si cuando me abrazas se me va el alma y ya he tenido miedo de un día que el impulso me gane, no poder resistir y hacer algo que vaya a ofenderte. Por eso no puedo ser tu amigo, porque mientras esté cerca de ti, voy albergar la esperanza de que me vea como algo más y quizás eso no pase, tu presencia está comenzando a dolerme...
Stear le estaba hablando con el corazón en la mano. Patty lloraba, había confirmado que él sentía lo mismo que ella, pero aún así tenía miedo.
-Stear, yo no quisiera perderte, ni como amigo, ni como nada. Lo que pasa es que tengo mucho miedo, miedo de que después te des cuenta que no era amor lo que sentías y yo me vuelva a quedar en el aire...
Para ti tan sólo soy el amigo que echas en falta
cuando las cosas en tu vida ya no van como esperabas
ese joven complaciente, siempre con risa en la cara
quien con una sola frase te devuelve la esperanza
Para ti no tengo sexo, ni sentimientos ni más nada
y si toco a tu puerta, hablando llega la mañana
y me llevas a tu cuarto y me sientas en tu cama
no adivinas mis deseos cuando miro yo tu falda
un amigo que no puede aguantar más estas ganas
de sentirte y abrazarte y enredarte en su alma
un amigo que se muere porque sepas lo que pasa
y tú sigues tan tranquila y tú que no sabes nada
-No voy a lastimarte ni a dejarte en el aire, si me das la oportunidad, te prometo que no voy a fallar, por favor, no nos niegues esa ilusión, no quiero preguntarme el resto de mi vida que hubiera pasado de haber dicho que sí.
La voz de Stear sonaba como una súplica mientras sostenía las manos de Patty y la miraba directamente a los ojos y se acercaba a su rostro mientras ella sentía que se le cortaba la respiración.
Tú no sospechas que cuando me besas
se queda temblando mi cara
tú no sospechas que cuando me rozas sin darte ni cuenta
me robas la calma
tú no sospechas que cuando hablamos
no acierto a escuchar tus palabras
porque no sabes que cuando yo miro tu boca inocente
quisiera besarla, quisiera tenerla por siempre en la mía
tú no sospechas que, que de esta forma yo te quiero
Sus caras estaban tan cerca que sus labios casi podían tocarse, Stear no pudo resistir, tal vez sería un grave error, pero no iba a frenar más sus sentimientos, así que arriesgando todo, la besó. Comenzó despacio, dulcemente y ella sin darse cuenta se encontró correspondiendo, su cerebro quería advertirle que tuviera cuidado, pero ella ya estaba cansada de tener cuidado, tal vez él tenía razón, era el momento de intentarlo otra vez.
Un amigo que no puede aguantar más estas ganas
de sentirte y abrazarte y enredarte en su alma
un amigo que se muere porque sepas lo que pasa
y tú sigues tan tranquila y tú que no sabes nada
Tú no sospechas que cuando me besas
se queda temblando mi cara
tú no sospechas que cuando me rozas sin darte ni cuenta
me robas la calma
tú no sospechas que cuando hablamos
no acierto a escuchar tus palabras
porque no sabes que cuando yo miro tu boca inocente
quisiera besarla, quisiera tenerla por siempre en la mía
tú no sospechas que, que de esta forma yo te quiero
Cuando el beso terminó, ambos se quedaron mirándose fijo un momento hasta que Stear finalmente habló.
-Dame una oportunidad, por favor.
-Está bien, pero no me faltes, es lo único que te pido, si en algún momento ya no sientes más ese amor que dices, por favor, dímelo aunque yo me quiebre, pero no me dejes sin explicación, es todo lo que espero de ti.
-Patty... eso nunca va a pasar, te lo prometo por lo que más quieras, no voy a fallarte nunca, por favor, déjame demostrártelo.
Sin previo aviso él volvió a besarla y ella no lo rechazó. Le dio otra oportunidad a su alma herida y salieron juntos de la mano.
Fin del flashback
-Que bueno que te hayas decidido, Patty, debemos de enterrar ya todo nuestro dolor, no podemos darles el gusto a esos imbéciles que no supieron apreciarnos, ellos se lo pierden.
Dijo Candy, con una seguridad que no había tenido nunca.
-Y tú, Annie, ¿qué te cuentas?
Preguntó su hermana y Annie respiró profundo y luego comenzó a contarles.
Flashback
Mientras Stear y Patty decidieron quedarse en la parte abajo, Annie y Archie subieron a un faro que había cerca de allí, de la mano, como dos chiquillos y subieron hasta lo último.
-A mala hora decidí ponerme estos tacones.
Dijo Annie que por poco se cae una vez que estuvieron arriba y Archie tuvo que sostenerla. Esa cercanía hizo que el cuerpo de Archie se electrizara mientra la sostenía en sus brazos y ella también se puso nerviosa, se miraban con intensidad. Annie no apartaba la vista y Archie era impulsivo por naturaleza, llevaba tiempo sintiendo un amor profundo por ella, pero como conocía su historia, sabía que no era el momento, pero ahora, teniéndola así, no se contuvo y tuvo que besarla, tal vez perdería todo lo que había conseguido, pero no le importó. Annie se dejó llevar porque era algo que ella había anhelado muchas veces, pero de pronto sus sentidos se pusieron alerta y su corazón herido instaló sus barreras de seguridad, separándose bruscamente de él y Archie la soltó y la miró avergonzado.
-Perdóname, Archie, no fue mi intención ser tan brusca contigo, es que no me lo esperaba y no sé si esto esté bien...
Archie la escuchaba desilusionado, pero con gesto comprensivo.
Ahora que lo pienso no sé qué sucedió
siempre hemos sido amigos, qué fue lo que cambió
de un inocente beso nació por ti el amor
me enamoré de tu sonrisa y tu forma de mirar
y cuando tú me llamas y me cuentas de él
yo te escucho como siempre así doliéndome
pero algo está creciendo aquí en mi corazón
la gran necesidad de hacerte mía
Y es que tú y yo somos el uno el para el otro
si tú no estás yo ya no puedo respirar
y es que no ves que tú eres para mí
lo he leído en tu mirada y está escrito así
aquí en mi corazón
-Tranquila, yo fui quien no debió hacerte eso sabiendo que no estás lista. Te esperaré el tiempo que sea necesario porque sé que tarde o temprano voy a ganarme tu amor.
Le dijo él con convicción, pues aunque su reacción después fue alejarse, él pudo sentir como se había entregado al beso.
Estás en tu derecho, lo mismo siento yo
difícil sentimiento en el juego del amor
y tengo mucho miedo, pero no puedo más
tendré que exigirle verdad al corazón
Y es que tú y yo somos el uno para el otro
si tú no estás yo ya no puedo respirar
y es que no ves que tú eres para mí
lo he leído en tu mirada y está escrito así
aquí en mi corazón, aquí en mi corazón
-Archie, yo de verdad espero que sea así, me muero de ganas de volverlo a intentar, pero no quiero lastimarte en el camino mientras voy sanando, no quiero dejarte una desilusión, tú me atraes mucho y de verdad te quiero un montón, pero antes quiero estar cien por ciento segura de cuáles son mis sentimientos hacia ti, porque no voy a perdonarme lastimarte, como me lo hicieron a mi.
-Y yo te agradezco mucho tu sinceridad, no me rendiré. Voy a darte todo el tiempo que necesites. No pongas esa cara, todo está bien, vamos a darle tiempo al tiempo.
Annie le sonrió y el le besó la mano, luego bajaron a encontrarse nuevamente con Stear y Patty.
Fin del flashback
-Al menos fuiste sincera, Annie, pero te recomiendo que no lo pienses demasiado, en esta vida no hay nada seguro y aunque ahora él esté muriéndose por tí, la espera a veces desespera y mientras tú lo piensas otra puede actuar, así que tómate tu tiempo, pero se sabia.
Fue el consejo de Candy y que muy bien le hizo a Annie, pues no había considerado esa posibilidad.
-¡Candy! Tu cumpleaños es dentro de una semana, hay que hacer algo.
Soltó Patty de repente.
-No lo sé, no se me ocurre nada... Creo que este año no haré nada.
-¿Qué dices? Candy, por favor, no se cumple diesciocho años todos los días.
Gritó Annie indignada.
-Tranquila, hermana, ya algo se nos ocurrirá, Candy está loca si piensa que dejaremos pasar ese cumpleaños.
Dijo Patty muy convencida y Candy las dio por locas, que se encargaran ellas, pensó. Cuando se cansaron de hablar tonterías, finalmente se prepararon para dormir.
La semana de la que hablaron se pasó volando y el tan ansiado cumpleaños había llegado, pero Candy no veía nada inusual, todo era normal, las chicas dijeron que harían algo, pero ya eran las tres de la tarde y a penas la habían felicitado.
-Candy, tienes visita. Terrence te espera en el balcón.
Le anunció su tía y ella salió disparada a encontrarse con su amor.
-¡Terry!
Candy corrió hacia él y lo abrazó, él la levantó y la giró por los aires y le dio un tierno beso en la boca.
-Felicidades, pecas.
-Gracias, ¿pero cómo supiste que...?
-Tengo mis fuentes, pecosa. ¿No quieres abrir tu regalo?
Le preguntó Terry con una caja en sus manos envuelta con lazo y todo.
-Sí, me encantan los regalos.
Respondió emocionada y comenzó abrirlo desesperadamente. Cuando por fín se deshizo de toda la envoltura abrió mucho los ojos cuando vio lo que era. Era un celular Motorola Razor rosa fushia y además de eso, Terry también le había comprado un cover cage de Hello Kitty y un pequeño guindalejo con un charm que tenía la carita de Kitty para colgarlo a travéz del pequeño huequito que tenía el celular arriba en el centro.
-¡Gracias, Terry, gracias!
-De nada, mi reina, ya está activado, sólo enciéndelo.
Ella así lo hizo y cuando la pantalla se prendió, salió un saludo que decía Feliz cumpleaños Candy. Ella estaba maravillada.
-¡Me encanta!
-Que bueno, princesa, pero eres una malagradecida.
-¿Por qué?
-Ni siquiera me has dado un beso en los diez minutos que llevo aquí.
-Lo siento, es que con el...
No terminó su excusa porque ya unos labios la estaban devorando y se olvidó por completo del mundo hasta que sus primas tuvieron que aparecer de inoportunas en la escena.
-Me alegra que ya estén celebrando, pero nosotras tenemos que arreglarnos, así que Terry, si me disculpas, Candy tiene que prepararse, adiós.
Dijo Annie y se llevó a Candy de la mano sin darle tiempo a protestar y Terry se fue.
-¿Qué pasa? ¿A dónde vamos?
Quiso saber Candy.
-Eso no importa ahora, sólo ponte bella que vamos a dar un paseo.
Fue todo lo que dijo Patty y la empujaron a la habitación para que escogiera su vestuario, se bañara y se arreglara. En dos horas estuvieron listas. Candy se había puesto un sencillo vestido veraniego de manguillos blanco ceñido y escotado en el área del busto y estampado de pequeñas florecillas en tono rosa que le llegaba a mitad del muslo y unos zapatos rosas de plataforma con una cadenita de oro y sus aretes a juego. Se hizo una coleta alta con una trenza cruzada en uno de los lados y que iba sujetada al resto de la coleta y se dejó una hermosa pollina de lado. Se maquilló los ojos y labios en tonos rosas también, se veía muy linda. Annie y Patty decidieron ponerse vestidos también, decidieron un estilo de mangas un poco más anchas que el de Candy, pero igual de escotado en la parte del frente y corto, el de Patty era violeta y el de Annie azúl turqueza y se combinaron el maquillaje y los zapatos en los mismos tonos de los vestidos. En diez minutos se pusieron en camino.
-Ya, chicas, díganme a dónde vamos.
Preguntó Candy ya muerta de la curiosidad.
-Tranquila, ya estamos llegando.
-¿Llagando? Si estamos en las villas todavía.
Volvió a quejarse Candy, pues sólo se encontraban a unas cuantas cabañas más adelante de la de ellas.
-Ya llegamos, desesperada.
Le dijo Annie deteniéndose en una de las cabañas.
-¿Y para qué estamos aquí?
Las chicas no le hicieron caso a su pregunta y tocaron la puerta. Alguien abrió, pero como todo estaba oscuro no pudo ver quién fue, sus primas entraron primero seguido de ella y Patty prendió la luz.
-¡Sorpresa!
Gritaron Stear, Archie, Patty, Annie y Terry. Candy se quedó con la boca muy abierta. Había una mesa con un bellísimo mantel rosa claro, fushia y negro. En el centro había un bizcocho de dos pisos en pasta laminada de Hello Kitty y en cada lado había otro bizcocho más pequeño, uno era el lazo que acostumbra llevar Kitty en la oreja y el otro el número diesciocho, todo el diseño era en los mismos tres colores, al rededor de la mesa también habían unas pequeñas funditas de organza roza que dentro tenían unas diminutas figuritas de Kitty y unos dulces. En cada lado de la mesa había una columna de globos entremezclados rosa, fuschia y negro. Era hermoso, todo. Había otra mesa con picaderas, comida y un par de neveritas llenas de distintos refrescos. Candy estaba en shock.
-Felicidades otra vez, muñeca.
Le dijo Terry y la besó.
-Todo es tan hermoso, Terry... no sé que decirte...
-No digas nada, sólo disfruta, mi amor, te lo mereces.
Pusieron música variada y estaban platicando muy amenamente y comiendo de todo un poco, poco a poco fueron llegando los padres de Terry y sus hermanas, los demás ya los conocían, pero Candy no, así que fueron presentándoselos.
-Candy, ellos son mis padres, Eleanor y Richard Granchester.
-Un placer, Candy, bienvenida y felicidades.
Contestó su padre, muy parecido a Terry, de unos cincuenta años, muy elegante y alto, pero sus ojos eran oscuros. Su madre le sonreía amable, tenía unos cuarenta y cinco años, pero se conservaba muy bien, era esbelta y estaba vestida muy elegante, pero sin extravagancia, rubia y con los ojos azules como Terry.
-El placer es mío, señores.
Les contestó Candy devolviéndoles la sonrisa.
-Esta es mi hermana mayor Paula.
La chica rubia de ojos marrones, alta y muy hermosa, tenía veinticinco años, la saludó amablemente con una gran sonrisa cómplice, alegrándose de la elección de su hermano.
-Esta es Alisson.
Era de pelo castaño, tenía diesciocho años, guapa y con los ojos marrones también, le dio una sonrisa blanquísima y perfecta y tenía un lunar al lado del labio al igual que su madre. Candy le devolvió la misma deslumbrante sonrisa.
-Y esta es Heidi, la menor.
Era muy parecida a Terry, mismo pelo, mismas facciones y el mismo color de ojos, tenía unos quince años, era delgada, muy linda, aunque aún se veía algo infantil, le sonrió tímidamente mostrando unos braces. A Candy le dio ternura la timidez de la chica y le sonrió con dulzura.
-Hola, Heidi.
Le dijo aún sonriendo y la chica rió y bajó la cabeza con timidez. Después de un rato todos se acomodaron y siguieron disfrutando de la fiesta. Bailaron varios ritmos, desde reggaetton hasta merengue, salsa e incluso bachata, todos dejaron el pellejo bailando. Luego instalaron un kareoke y Terry tomó el micrófono, y se paró en medio de todos.
-Hola a todos, gracias por estar aquí compartiendo conmigo el cumpleaños de la chica que me robó el corazón, ahora quiero dedicarte esta canción, para tí, pecas.
Dijo Terry y Candy abrió mucho los ojos, no podía creerlo, todos estaban sorprendidos. Terry iba a ponerse a cantar. La fiesta se estaba poniendo realmente buena. Preparó la canción, tomó el micrófono y empezó a cantar.
Terry en karaoke:
Yo vagaba por la vida
Preso de la soledad
Perdido dentro de mi mismo
Amando sin amar
Despertar
Significaba sólo volver a llorar
Mueriéndome de adversidad
A la espera del naufragio
Un milagro sucedió
Apareció mi amor
Eterno, mágico
Como un sueño
Como en un cuento
Extendió su mano como un arcángel
Y me rescató
Es una en un millón
Mi amor eterno
Terry no cantaba nada mal y Candy estaba al borde de las lágrimas por la emoción. Todos aplaudían, sus hermanas reían al ver a su hermano tan románticos y sus padres no daban crédito a lo que veían, no conocían bien a la chica, pero debía ser muy especial para que su hijo tuviera semejantes detalles con ella y se alegraron por eso.
Terry en karaoke:
Desde entonces es mi único
Motivo mi verdad
Su cuerpo es mi refugio
Sus besos son mi paz
Cómo imaginar
Que mi alma gemela
Me iba a encontrar
Cuando más me hacía falta
Justo cuando en mi vida
No quedaba una ilusión
Apareció mi amor
Eterno, mágico
Como un sueño
Como en un cuento
Extendió su mano como un arcángel
Y me rescató
Es una en un millón
Mi amor eterno
Hasta el fin
Del tiempo
Cuando la luna
No quiera nunca más salir
Prometo
Hoy y por siempre que serás mi amor
Eterno...
-Felicidades, Candy.
Dijo al finalizar la canción y todos aplaudieron, él llegó a donde estaba ella y después de darle un gran beso que dejó a todos boquiabiertos, le entregó una cajita a Candy, verde limón en la esquina tenía el emblema de una libélula (dragonfly) con las palabras "Piercing Pagoda", venía de la tienda de piercing favorita de Candy. Ella la abrió emocionada y había una delicada cadenita plateada con su charm de Kitty cubierta de piedritas transparentes y con sus aretes a combinación que eran las caritas de Kitty cubiertas en la misma piedrería. Algo muy delicado y hermoso.
-Gracias, mi amor, está todo precioso.
Dijo abrazándolo con los ojos aguados, Terry le repartió besos por todo su rostro y todos miraban la escena muy conmovidos.
-Candy... eh yo..., mi hermano me dijo que te gustaba Kitty, así que hice esto para tí.
La sorprendió Heidi, la hermana menor de Terry extendiéndole un hermoso dibujo de Hello Kitty muy detallado y elaboradamente pintado donde se presentaba la gatita en la playa, recostada en una long chair con unas gafitas y una bebida con sombrillita en su mano, muy creativo en verdad.
-Está hermoso, Heidi, gracias.
Candy tomó el dibujo y lo guardó en su cartera. La chica quedó complacida y se fue a donde estaban sus hermanas y padres. El tiempo seguía pasando entre bailes, risas, comidas hasta que finalmente cantaron cumpleaños feliz, tomaron muchísimas fotos y finalmente cortaron el bizcocho. Todo estaba tranquilo y seguían compartiendo en armonía hasta que llegó una visita inesperada rompiendo todo el encanto.
-¡Terry, cuanto tiempo, bombón!
Llegó de la nada una rubia de ojos azules y se tiró en las piernas de Terry con toda la confianza del mundo. Todo el mundo se quedó en chock, especialmente Terry.
-Susana, ¿Qué diablos crees que estás haciendo? Por Dios, es el cumpleaños de la novia de Terry, sí, como lo escuchas, tiene novia.
Gritó Paula, quitándo a Susana de un jalón de las piernas de Terry, mientra Candy la fulminaba con la mirada y a Terry que no encontraba dónde meterse lo miraba con reproche.
-Discúlpa, no sabía que Territo tenía novia y como vi la decoración tan infantil, pensé que Heidi estaba celebrando sus dulces diesciseis.
Dijo Susana desbordando toda su ironía y malas intenciones. Candy no pudo soportarlo más, le dio un empujón a la rubia que casi la hace enterrarse en el bizcocho que quedaba en la mesa y salió disparada sin que nadie pudiera detenerla.
-No puedo creerlo, Susana, ¿cómo pudiste hacer eso?
Le reclamaba Paula, Susana era su amiga, pero se había pasado, aunque nada la sorprendía, ella era un chica con fama de ligera que le gustaba hacer lo que quería sin compromisos ni preocupaciones y definitivamente no tenía límites ni prejuicios.
-Lo siento, Paula, dile a tu amiga que tiene que irse ahora mismo de mi casa, no voy a tolerar esa actitud tan vulgar en mi casa, ¿qué va a pensar esa muchacha acabándonos de conocer? ¿No viste como salió de aquí? Si le pasa algo seremos los responsables, ¿no viste cómo se puso tu hermano?
Dijo Eleanor porque Terry salió como un loco a buscar a Candy, después de la forma en que ella se fue.
-Richard, por favor acompaña a Paula a devolver a esta vulgar a su casa, aquí no quiero que ponga un pie de nuevo, ¿me has entendido, Paula?
Eleanor estaba más que molesta. Sabía cuánto había sufrido su hijo y ahora que parecía que le habían devuelto la ilusión, viene esa descarada a arruinar todo el momento.
-Sí, mamá.
Contestó Paula totalmente avergonzada, mientras que Susana estaba indignada y furiosa de que la corrieran así de la casa de su amiga. No era que a Susana le interesara Terry exactamente, sino que debido a su personalidad, esa era su forma de actuar y solía hacerlo con todos los hombres, todo lo que se le antojaba, ella lo satisfacía.
Después de quince minutos, finalmente Terry encontró a Candy, en el caminito claro en la orilla del agua que conducía a las rocas, ahí la encontró llorando sentada en una roca grande.
-Candy...
-Déjame en paz, vete con tu frente de muralla.
-Pecas, yo no esperaba eso. Ella es amiga de Paula y siempre ha sido un loca, no imaginé que se le fuera a ocurrir...
-No quiero verte más, Terry, vete con ella para que se te siente en las piernas todo lo que quiera, a mí déjame tranquila.
Le gritaba Candy entre lágrimas y Terry no deseaba nada más que ir a ahorcar a Susana. Terry se acercó más a ella y se sentó a su lado.
-Dije que te fueras con ella.
Le dijo Candy y se puso de pie para irse, pero Terry la detuvo, la haló del brazo y la giró de frente a él que estaba sentado en la roca donde estaba ella hacía un momento. Colocó sus manos en la cintura de ella y la acercó más a él, ella seguía derramando lágrimas y él no podía soportarlo.
-Escucha, Candy. Lo que pasó hace un rato, fue un accidente, tú misma viste cómo llegó ella de la nada. Esta fiesta la preparamos todos, incluyendo mi familia para ti, y créeme que yo no la invité, no tengo nada que ver con ella. Sólo te quiero a ti y no quiero que una noche tan bonita como esta se arruine por la impertinencia de la amiga de mi hermana.
-Si ella se sentó en tus piernas es porque tú le has dado esa confianza. Yo tengo amigos y por más confianza que les tengo no me siento en sus piernas y menos si andan con sus novias...
-Pecas, yo no le di esa confianza, ella no necesita que se la den, ella es así, es una cualquiera, sólo le gusta llamar la atención y provocar. Ahora por favor, ven aquí, la única que quiero que se siente en mis piernas eres tú, princesa.
Terry la haló y se la sentó en las piernas y la abrazaba por la cintura mientras apoyaba la cabeza en el hueco del hombro de ella.
-No la quiero cerca de ti, Terry, no quiero que le hables nunca más.
-No lo haré, además, a estas alturas ya mamá debió haberla echado a patadas, no es la primera vez que lo hace. Ya no pienses en ella.
Le dijo y la giró para que esta vez estuviera de frente a él y la besó con ansias infinitas. Ella se dejaba llevar por él que la estaba recorriendo entera con sus manos y el beso iba subiendo de intensidad cada vez más, pues la posición en que se encontraba ella sentada a horcajadas en sus piernas con un vestido que la brisa se lo estaba volando sin piedad y su escote, necesitaba que Dios lo acompañara. Ella comenzó a pegarse más a él y abrazarlo con desesperación, como si tuviera miedo de que él de pronto se le desapareciera y que todo lo hermoso que habían vivido no fuera real. Terry ya estaba nublado de deseo, tenerla así tan cerca y entregada le estaba cegando la razón y ya ni sabía dónde estaban, si no fuera porque el lugar era apartado y no había ninguna cabaña al rededor estarían dando semejante espectáculo. Terry le estaba acariciando las piernas mientras le besaba el cuello y ella estaba siendo invadia por miles de sensaciones desconocidas que no podía controlar. Fue subiendo después a sus pechos y los acarició mientra ella se retorcía sobre él, si no paraba de inmediato, iba a terminar haciéndola suya ahí mismo.
-Candy... ya, princesa, tenemos que parar porque si no...
Decía con voz ahogada y tratando de disminuir el tono de los besos. Ella se fue alejando poco a poco de él, temblando y sin voz. Estaba realmente excitado y no supo cómo fue que logró detenerse.
-Terry... yo... quiero ser tuya. Lo necesito para terminar con aquél recuerdo que no me deja vivir, por favor.
Terry estaba sorprendido por lo que escuchaba. ¿Ella quería que él le hiciera el amor en esos momentos?
-En su momento, pecosa, aquí no. Tú no te mereces esto. Te prometo que voy hacerte mía, pero no en este lugar, princesa. No es el lugar para ti, tú mereces mucho más, no estar aquí a escondidas en estas piedras y donde alguien puede encontrarte en esta forma.
-¿Me lo prometes, Terry?
-Sí, mi amor, voy hacerte el amor como te lo mereces, muy pronto. Si quieres ser mía, lo serás, pero muy lejos de aquí.
La abrazó un rato largo y luego la ayudó a ponerse de pie y colocarse sus zapatos.
-Ahora tenemos que volver, todos deben estar muy preocupados.
Terry la llevó de vuelta a la casa y todos suspiraron aliviados, especialmente sus primas. Susana ya había desaparecido del mapa por fortuna, así que los chicos siguieron con su rumba hasta la madrugada, donde las hermanas y los padres de Terry los acompañaron hasta el final.
Continuará...
Hola chicas! Espero que les haya gustado este capítulo porque me esmeré mucho haciéndolo y me tomó casi cuatro horas, ya que algunas se habían quejado de que estaban muy cortos, así que las complací y también las complací con los avances en la relación de Patty y Annie con los hermanos. Espero haber cumplido con sus expectativas, como ven, apareció la Gusana en la escena, como siempre, no trayendo nada bueno, eso y muchas cosas más tendrán que enfrentar esta pareja. Espero sus reviews aunque tenga que esperar a mañana con lo tarde que es.
*Canción de Stear y Patty- "Tú no sospechas" de Jordi
*Canción de Archie y Annie- "El uno para el otro" de DKDA
*Canción de Terry para Candy- "Eterno" de Luis Fonsi
