¡Saludos, queridos lectores!
El día de hoy, toca actualización de esta historia, la cual, espero que les esté gustando. Además, el capítulo de hoy, tiene una peculiaridad que explicaré hasta subir el próximo capítulo, sin embargo, les aseguro que esta actualización y la próxima, están ligados a dos de los temas del calendario.
Como el tema de hoy podría considerarse un spoiler de la historia, no lo mencionaré, aunque los que han visto el calendario en mi página de internet, quizá ya tengan una idea de qué esperar n.n
Sin hacer la introducción más larga, pero diciendo que este capítulo es un POV de Sasuke, los dejo con el capítulo de hoy del SasuKarin Month Junio 2023
Mi relación con Naruto había sido mejor de lo que hubiese esperado cuando empezamos a salir como novios. Sinceramente, jamás habría pensado que una relación romántica te dejara emociones tan cálidas como las que tenía junto a él, pero a pesar de ello, hubo algunas paleas en las que me preguntaba si eso daría fin a esa relación.
Durante aquellas peleas, recurría a Karin, porque a pesar de ser la prima de Naruto, ella era la única amiga que tenía en la aldea que no le daría la razón a Naruto sólo porque le caía bien. Esa actitud era algo que nunca me ha gustado de la gente de Konoha y al mismo tiempo, el que Karin tuviera el temple de señalar lo que estaba mal dentro del raciocinio, hacía que ella me gustara.
Sí, ella me gustaba desde que la conocí en la guarida de Orochimaru, y con conocer, me refiero a convivir, pero siempre estuve centrado en otras cosas que no le di lugar a ese sentimiento para que creciera, y por el contrario, se lo di a Naruto cuando al volver a Konoha, me permití sentir más allá de las emociones negativas.
Volviendo a las peleas, Karin había resultado tan buena amiga como esperaba, pues nunca me presionó por saber sobre mis discusiones con Naruto ni fue insistente para meterse en mis asuntos, y aunque sabía que podía contarle lo que fuera y pedirle consejo, la verdad es que no lo hice porque no quería arruinar el momento de calma que sentía junto a ella.
No pude notar cuán cómodo estaba a su lado, sino hasta que empecé a vivir con Naruto, pues las peleas y desacuerdos que teníamos se agravaron al hacerlo, lo que me hacía irme de la casa y pedirle asilo a Karin, quién me recibió en su casa a pesar de que de antemano pensé que me diría que no.
Vivir con ella, fue el contraste que necesitaba para darme cuenta que mis enojos con Naruto no estaban equivocados, como muchos trataban de hacerme ver en algunas ocasiones, pero como dije, Konoha suele ponerse del lado del que mejor les cae, así que en las decisiones, yo salía como el malo. Sin embargo, cuando Karin me recibía, no se metía en mis cosas y, principalmente, no me alentaba a reconciliarme con Naruto sólo porque todo mundo pensaba que nos veíamos bien juntos.
Entre las peleas más comunes con Naruto, era que la mayor cantidad del dinero que teníamos destinado a la comida, él la gastaba en comprar ramen instantáneo, y aunque era un buen administrador financiero, lo cuál me sorprendía mucho, eso no quitaba el hecho de que yo no quería comer ramen todos los días como él. A eso se le sumaba que había momentos en que, cuando quería salir a comer, Naruto quería ir a Ichiraku.
Terminé quedando asqueado del ramen.
Por supuesto, esta no era la única pelea. Por ejemplo, tenía esa horrible manía de ver la televisión en volumen alto, dejaba la ropa sucia y limpia por igual, regada por la casa, no limpiaba nada en la casa hasta después de mucho tiempo y ni siquiera tenía el cuidado de tirar a la basura aquello que ya estaba echado a perder o sacar la basura seguido. ¿De verdad no podía revisar la maldita caducidad de las cosas o al menos sacar la basura? Me habría ahorrado un par de diarreas antes de aprender a no confiar en la comida de la casa, lo cual me enojaba, porque no se suponía que tuviera que tener cuidado de ello regresando de las misiones cuando se supone que Naruto, que se quedaba, debería encargarse de ello.
Jamás había conocido a una persona tan desordenada como él, y eso que viví en la guarida de Orochimaru donde había personas muy desagradables, pero desordenado y agradable, no es lo mismo.
Tratar de señalarle a Naruto mi descontento nos llevaba a largas peleas en las que, aparentemente, yo no era lo suficientemente atento y comprensivo como para darme cuenta que él llegaba cansado de las misiones, que compraba el ramen instantáneo para que ninguno de los dos tuviera que cocinar después de mucho trabajo o que simplemente era olvidadizo con la revisión de los comestibles.
Sin embargo, vivir con Karin era completamente diferente, porque ella no comía ni cocinaba lo mismo todos los días, tampoco se quejaba ni hacía muecas si yo preparaba algo diferente, de hecho, siempre sonreía de no tener que cocinar. Su casa siempre estaba limpia y en orden, cuando me quedaba en su casa, no tenía que pelearme con ella sobre a quién le tocaba lavar los platos o la casa. Rara vez había comida caduca en la cocina y aunque era poco común que viera la televisión, ella usaba un volumen decente.
Recuerdo que al principio de la relación, estas peleas tardaban en ocurrir, pues veía que después de pelear por ello, aunque con dificultad, él hacía un esfuerzo por mejorar, pero en algún momento olvidaba el acuerdo y volvíamos a pelear. Cada pelea se hacía más fuerte y en algún momento fui a quedarme con Karin.
Al ver la diferencia en la convivencia, al volver con Naruto y ver el desastre, hacía que me enojara más rápido que la vez anterior, lo que provocaba más peleas que me llevaban a casa de Karin más seguido, quedando atrapado en un círculo vicioso en el que, con el tiempo, pasaba más días, y agradables, con ella que con él.
No puedo decir que Naruto no mejorara sus costumbres. Sí había un progreso, pero ya no me sentía igual con él. ¿Por qué?
Vivir con Naruto hizo que los momentos agradables se esfumaran, pues cuando él intentaba algo romántico o atrevido, yo estaba de muy mal humor al ver la casa hecha un desastre y si la casa estaba limpia cuando él insinuaba algo, era yo quien no tenía ninguna gana porque estaba cansado de haber sido quién había limpiado todo. Dicho esto, los únicos momentos agradables que teníamos en pareja era cuando Naruto había limpiado la casa, lo cuál, podría decirse que era dos o tres veces al mes.
En cuanto a vivir con Karin, ayudó a que mis sentimientos, esos a los que no presté atención en su momento volvieran y se cultivaran, pues aún cuando a veces ella me molestaba obligándome a ver estúpidas películas románticas porque dormía en su sala, no era común, e incluso, conforme mis sentimientos crecían por ella, comenzaba a disfrutar de esos momentos en que la tenía cerca, porque a veces nos acostábamos acurrucados en el sillón para verlas.
Otro tema era hablar de sexo, pues Naruto y yo siempre teníamos desacuerdos al respecto. Ambos peleábamos por quién recibiría al otro, porque a ninguno nos gustaba del todo ser el pasivo y aunque había alternativas, no quedábamos agusto del todo. Estos desacuerdos que venían del noviazgo, sumado a lo anterior, hizo que perdiera mi interés en estar con él. Ya ni siquiera me provocaba.
Hablando de provocar, pasaba todo lo contrario con Karin aún si no quería que pasara.
¿Cómo evitar desear a una mujer tan guapa?
Karin siempre había tenido un cuerpo deseable y ella era tan consciente de ello que usaba ropa que la hacía resaltar aún más, pero lo que realmente la hacía sensual, era la seguridad que tenía en sí misma, por lo que verla por la casa con bonitos camisones cortos y en dos o tres ocasiones que la vi desnuda corriendo a su cuarto cuando olvidó su bata de baño, despertaron mi deseo por ella poco a poco. Además, estar con ella en el sillón, especialmente en invierno aún si tenía de esas pijamas abrigadoras, y percibir su perfume natural, la hacía más tentadora.
En resumen, conforme me desenamoraba de Naruto, me enamoraba de Karin, lo que representaba un enorme problema, ya que si de por sí era malo sentir algo por alguien mientras dejaba de sentir lo mismo por el otro, era todavía peor cuando esos dos eran primos. Sin embargo, tardé en ser consciente de lo que estaba ocurriendo.
Una noche, después de nueve meses de vivir con Naruto… con muchas idas a casa de Karin, llegué de una misión de tres días, y para sorpresa de nadie, la casa estaba tirada. Eso sí, no era el mismo desastre que cuando habíamos empezado a vivir juntos, pero el simple hecho de saber que todo estaba desordenado y percibir el olor a ramen debajo de mi nariz, me irritó.
Naruto salió a recibirme con una sonrisa en el rostro y diciéndome que me prepararía de cenar, pero yo ni siquiera le respondí y me metí a bañar. Para mi fortuna, y sospechando que el ramen sería la única opción del menú, ya había comido algo en la calle, así que me quedé en la bañera largo rato.
Estaba por olvidarme de la irritación que sentí al llegar estando en la bañera, cuando Naruto, además de tocar excesivamente fuerte la puerta, me llamaba a gritos.
—¡Sasuke! ¡Ya sé enfrió tu ramen! —decía escandaloso y no entendía por qué se oía animado.
—Cómetelo tú, si quieres —respondí irritado esperando poder volver a mi estado relajado.
—¡Te prepararé otro cuando salgas! —él siguió gritando.
—¡No! —grité a punto de vomitar de sólo pensar en tener que volver a comer ramen— Ya cené.
—¡Perfecto! —volvió a gritar y pensé que eso sería el fin. Sin embargo, en poco tiempo él ya se había metido al baño desnudo y se metió a la tina sin preguntar.
Al meterse de un salto me salpicó agua en la cara y en lugar de hacer ese momento algo seductor, lo único que me provocó fue fastidio. Aunque a esas alturas, ya era difícil que él pudiera provocarme.
—Estoy bañándome —recalqué enfadado por la interrupción.
—¡Pues vamos a bañarnos juntos! A menos que quieras hacer algo más divertido —siguió gritando a pesar de que ya estaba en la misma habitación que yo y que sólo nos separaba un metro de distancia. A todo esto, quiso reducir la distancia y darme un beso, pero lo empujé— ¡¿Qué pasa?! ¡Todavía no estamos compitiendo por ver quién se queda abajo!
—Acabo de volver de una misión, estoy cansado —respondí, aunque el verdadero motivo es que podía oler su aliento a ramen y me asqueaba la idea de que me besara con ese sabor en los labios— Deberías lavarte los dientes.
—Hace tiempo que no…
—No tengo ganas.
—¿Pasó algo que te puso de malhumor?
—Es agobiante ver la casa tirada después de volver del trabajo.
—¿Otra vez vas a empezar con eso?
—Tú preguntaste qué me tenía de mal humor.
—Ya deberías haberte acostumbrado a un poco de desastre de vez en cuando —Naruto lo decía como si mi intento de tener la casa en orden fuera una extrañeza.
—No es sólo un poco de desastre. ¿Has ido a casa de otras personas? ¿Cuándo has visto que su casa esté como la nuestra? —repliqué muy enfadado. Aún no podía entender cómo es que él no veía el problema— Cuando me he quedado con Karin y no podemos limpiar por el trabajo, la casa está más limpia que como tenemos este lugar por tu culpa.
—No es lo mismo. Karin-chan y tú tienen tiempo libre para limpiar, no es como que usen sus descansos para tener citas o acostarse —señaló Naruto como si tuviese la razón y yo no pudiera darme cuenta por mí mismo— Nosotros sí hacemos esas cosas porque somos novios. Si no aprovechamos el tiempo libre, no habría romance entre nosotros.
—Una pareja con hijos tiene la casa ordenada más tiempo de lo que nosotros la tenemos siendo sólo dos adultos —le insistí tratando de no gritar, pero la paciencia se me estaba colmando— Y si tu lógica fuera cierta, te recuerdo que llevamos un mes sin citas y más sin tener relaciones y la casa sigue siendo un desastre.
—¡Eso es porque tú no quieres! ¡Yo me esfuerzo en recuperar el romance y tu no pones de tu parte! —Naruto ahora se veía enojado.
—No se puede tener nada de eso si actúas como niño y no como un adulto —dije levantando la voz.
—¡Tu quieres que limpie todos los días! ¡Nadie limpia todos los días! —él también gritó poniéndose de pie en la bañera.
—¡Nadie limpia todos los días porque recogen las cosas pequeñas al momento! ¡Tú ni siquiera limpias la pasta dental que se escurre en el lavamanos porque dejas el tubo abierto!
—¡Sólo es pasta de dientes, no mierda!
—¡Ni siquiera limpias el excusado cuando no le atinas! —grité más enfadado siendo yo el que ahora se levantaba de la tina, porque no estábamos hablando de la pasta, sino de la higiene en general.
—¡No te mataría fijarte antes de sentarte!
—Ya no voy a seguir discutiendo. No podemos comprar una casa si no puedes mantener limpio un departamento —salí de la bañera y fui directamente a la habitación para vestirme. Mientras lo hacía, Naruto me seguía al cuarto entre balbuceos. Seguramente esperaba que, como en todas las peleas, siguiéramos gritando hasta el cansancio físico, pero yo ya estaba cansado mentalmente de estas discusiones.
—¡No me dejes con la palabra en la boca! —fue lo que pudo gritarme cuando pudo salir de su desconcierto.
—Voy a quedarme con Karin —le respondí sin intención alguna de seguir con la discusión.
—¡No puedes seguir corriendo a casa de Karin-chan sólo porque la casa está un poco sucia!
—Entiende que no se trata de un poco de suciedad —me giré para verlo a la cara. No grité, pero mi voz era dura— Se trata de responsabilidad con la casa de ambos.
—¡Por eso mismo…!
Algo comenzó a oler a quemado, así que corrí fuera de la habitación. Sabía que Naruto había percibido lo mismo porque de lo contrario, habría seguido gritándome, pero de hecho, me siguió y ambos vimos que el comedor se estaba empezando a quemar, pues el fuego de la cocina se estaba extendiendo muy rápido.
Como el ramen instantáneo que él me había preparado se había enfriado, él había puesto a calentar más agua para hacerme otra sopa y desde fuera del baño me avisó, pero al decirle que ya había cenado, la calentura le quemó las neuronas, olvidó que dejó puesta el agua y se metió al baño conmigo. A eso se le sumó el hecho de que dejó el guante de cocina muy cerca de la parrilla y fue ahí donde comenzó el fuego.
Para cuando pudimos reaccionar, el fuego ya había alcanzado la mesa y un par sillas de madera mal colocadas y me preguntaba por qué carajo la alarma de incendios de la cocina o el comedor no había sonado, hasta que Naruto admitió haberle quitado las pilas poco a poco a las alarmas para cambiar las del control de la tele cada vez que se terminaban y se había olvidado de reemplazarlas.
Apagar el fuego fue más caótico de lo que debió ser gracias a la basura sin sacar, la ropa tirada por todos lados, la basura que no estaba en el cesto y otro montón de cosas regadas en la cocina, pues todo eso facilitaba la propagación.
—Terminamos —declaré cuando habíamos apagado el fuego y me refería a la relación, porque aquella idea ya la tenía en mente, pero no la había querido decir durante la discusión. Sabía que no tenía la mente clara y por eso iba a irme a casa de Karin a pensar las cosas, pero el incendio, aunque comprendía que podría ser un accidente, había sido la gota que derramó la copa.
—¿Qué? —preguntó Naruto confundido.
—Terminamos. Ya no puedo seguir en esta relación.
—¡Este no es momento para bromas! —replicó enojado.
—No estoy bromeando. Ya estoy cansado de todo esto —dije en un tono cansino y a él le tomó un poco más de tiempo darse cuenta de que hablaba en serio.
Él quiso discutir un poco más, pero al final, Sakura, que había llegado al enterarse del siniestro para ver cómo estábamos, sugirió que ambos estábamos muy afectados por el incendio, que deberíamos pensar las cosas y hablar con calma cuando se nos pasara el susto del incendio.
La verdad, yo ya tenía decidido irme, porque para ese momento yo ya estaba bastante seguro que sentía más amor por Karin que por Naruto, me la pasaba comparando mentalmente mi vida con uno y con el otro y en todos los escenarios, aún en la falta de intimidad, me sentía más feliz y tranquilo con ella que con él.
Ni siquiera respondí la sugerencia de Sakura, sólo entré al cuarto a ponerme algo de ropa, porque estaba en bata. y me fui directo a casa de Karin sin nada más, porque sabía que tenía cosas en casa de ella y podía volver por mis cosas después. Por su parte, Naruto intentó detenerme, pero Sakura debió convencerme de dejarme ir.
Aquella noche, cuando entré al departamento de Karin con las llaves que ella me dejó la última vez que me quedé con ella, me sentí más en mi hogar que cuando horas antes había llegado con Naruto, y cuando ella llegó al departamento a la mañana siguiente después de una misión, me sentí más contento de verla a ella que a él. De hecho, me hizo más feliz tenerla recostada en mi regazo mientras descansaba los pies en el brazo del sillón, una costumbre que tenía cuando me veía sentado y ella había tenido una larga caminata, que cuando Naruto se me acercó desnudo en la bañera tratando de besarme.
Ese día sólo le conté a Karin sobre el incendio, no sobre la pelea que tuve con su primo, y aunque al principio ella pensó que todo el departamento se incendió y por eso había ido a buscar asilo, sin que yo le dijera nada, supo que había peleado con Naruto. Claro, no se necesitaba ser un genio para intuirlo, ya que de haber sido el caso, habríamos llegado los dos a pedirle el favor, además que eventualmente se enteró que sólo se había arruinado la cocina y el comedor, pero algo tan simple y bobo, me hizo sentir como si ella me comprendiera mejor.
¡No! De hecho, ella siempre me había comprendido mejor sin tener que decirle demasiado, porque aunque Naruto también tenía su manera de entenderme, ella me dejaba ser yo mismo, mientras que Naruto me presionaba todo el tiempo para que fuera como él quería que yo fuera.
Como siempre, evité hablarle a Karin de mis discusiones con Naruto, porque prefería disfrutar y relajarme a su lado que volverme a irritar recordando lo que él había hecho para hacerme enojar, así que ni siquiera se enteró que había dado por terminada mi relación. Tampoco lo supo los siguientes tres meses, porque cuando, poco después del incendio, fui a recoger mis cosas al departamento, me encontré con que Naruto estaba limpiando todo.
Verlo limpiar no me fue suficiente para aceptar que las cosas aún podían funcionar, pero él se disculpó, y prometió que sería más cuidadoso si le daba otra oportunidad.
Haciendo caso de las experiencias previas que ya había tenido con sus promesas de cambiar, la verdad no podía creerle, pero además de que hizo su promesa con esa estúpida sonrisa que daba a entender que hablaba en serio, aún había algo de afecto por él, y después de algunas súplicas accedí advirtiendo que sería la última oportunidad.
El primer mes fue bien. Naruto estaba cumpliendo su promesa, pues la limpieza no estaba decayendo como en las veces anteriores aún cuando era evidente que se le estaba dificultando, pero fue entonces que iniciaron nuevos problemas: Naruto empezó a hablar de establecer una familia.
—Oye, dime, ¿has pensado en tener un familiar? —me preguntó una noche mientras cenábamos, algo que me desconcertó y él pudo notarlo en mi rostro— Cuando limpiaba lo del incendio vi todos esos folletos de planeación familiar —tardé un poco en recordar sobre qué folletos hablaba— También había un montón de educación sexual.
—La persona a la que escolté era una ginecóloga y me dio todos esos folletos —respondí cuando recordé el papeleo, la mujer insistió en que los tuviera y para quitarme de problemas los guardé. Simplemente había olvidado que seguían en mi mochila y no iba a recordar que seguían ahí durante el incendio.
Ni siquiera sabía que había folletos de educación sexual porque sólo tomé el montón y los guardé.
—Pero dime, ¿has pensado en tener una familia?
—Sí, pero no ahora —respondí pensando que era una pregunta como cuando veía un platillo anunciado en la televisión y me preguntaba si lo había comido y si me gustaba.
—¿Cuándo?
—Cuando esté preparado.
—¿Y cuándo estarás preparado?
—Cuando tenga una casa, ahorros y una pareja responsable —respondí siendo franco y para ser sincero, no pensé más en el tema. Ni siquiera presté demasiado atención cuando con mi respuesta, Naruto quedó pensativo.
A partir de ese momento, comenzaron los problemas, empezando con una exagerada limpieza por parte de Naruto, la cual rayaba en la germofobia, por lo que peleamos con él reclamándome que fue lo que pedí y pasé una semana con Karin tras esa pelea.
Poco después de que volví a casa con Naruto, surgió una nueva conversación.
—Si planeáramos tener hijos, ¿qué te gustaría tener? ¿Niño o niña? —me cuestionó al despertar después de tener relaciones.
—Deja de decir estupideces —estaba confundido e incómodo— Sabes que eso es absurdo.
—Vamos, es una suposición, sólo dime: ¿niño o niña?
No respondí y él siguió insistiendo por una semana entera, pero me fui de misión cinco días y al volver, pareció olvidarse del tema. Sin embargo, la discusión final ocurrió una semana antes de que me acostara con Karin, cuando Naruto y yo entrenábamos y nos dimos un descanso, hizo otra de esas extrañas preguntas.
—¿Sabes? Estuve investigando sobre las adopciones, e hice una cita para dentro de una semana.
—¿Qué? —me tomó completamente por sorpresa, pues si bien él había mencionado el tema de una familia, no esperaba que él ya hubiese concertado una cita sin siquiera haberme consultado.
—Es para evaluación y conocer a los niños —dijo emocionado.
Al principio pensé que quizá era una mala broma, a él le gustaba jugarme algunas de vez en cuando y desde el incendio parecía ser que lo había dejado de hacer, pero la amplia y resplandeciente sonrisa que tenía, me hizo saber que estaba hablando en serio.
Fue precisamente en ese momento que me di cuenta de algo muy importante: no importaba si las cosas estaban yendo relativamente bien entre nosotros, ya no me veía en el futuro con Naruto.
De hecho, en esos tres meses en los que había pasado menos tiempo en casa de Karin, y aún si Naruto seguía manteniendo su palabra de mantener limpio, ya no me sentía igual cuando estaba con él. No sólo eso, sino que mis deseos carnales hacia él ya no estaban y aunque él se me había acercado y yo había cedido, no sentía la misma emoción ni placer que en antaño. Además… la había estado extrañando a ella.
Ya era bastante malo que Naruto hiciera algo como eso sin siquiera platicarlo seriamente conmigo en lugar de hacer preguntas hipotéticas, sino que plantearme la idea me hizo darme cuenta que yo ya no tenía nada que hacer en esa relación.
—No quiero adoptar niños contigo —fui franco y sabía que también podía sonar cruel, pero yo no soy del tipo de persona que endulza las cosas.
—¡¿Qué?! ¿Por qué? —preguntó sorprendido y de verdad se veía indignado con mi declaración.
—Porque no se supone que hagas estos planes por tu cuenta y porque ya me quedó claro que tenemos que terminar.
—¡¿Qué?! ¡No puedes terminar conmigo sólo porque intenté darte una linda sorpresa!
—No es una grata sorpresa porque no quiero adoptar niños, y estoy terminando contigo porque tu idea de la adopción me hizo darme cuenta que no puedo seguir estando junto a ti.
—¡¿Por qué?! —me preguntó Naruto exaltado.
Sabía que debía decirle la verdad, al menos sobre mis sentimientos hacia él, pero tardé algunos instantes en contestar porque después de todo lo que habíamos pasado, era difícil decirlo, especialmente porque sería la primera vez en que lo diría en voz alta. Además, también podía entender que para él sería difícil escucharlo, pues si él ya estaba pensando en establecer una familia, quería decir que ni siquiera se imaginaba lo que diría.
—Ya no te amo —respondí con cuidado, pero con franqueza, a lo que Naruto quedó conmocionado, pues no dijo nada y sólo me miraba sorprendido e incluso incrédulo— Lamento no haberlo dicho antes, pero hoy me ha quedado claro —hice una pausa, pero él no reaccionaba— No pensaba que esto fuera a pasar ahora, pero no volveré a la casa para no incomodarte. Iré por mis cosas en cuanto tenga un sitio dónde establecerme —volví a esperar, pero de nuevo, no hubo respuesta, algo inusual en él— ¿Hay algo en…?
—Vete —me respondió de una manera tan seria que no lo reconocí.
—¿Estás seguro?
—Largo.
—Naruto, las cosas entre nosotros…
—¡Sólo lárgate! —me gritó. Ya sonaba más a él, aunque después de la persecución por tres años cuando estuve con Orochimaru y su insistencia en volver hacía tres meses cuando terminamos, creí que sería más difícil la despedida, pero me sentí tranquilo al ver que no era así.
Di media vuelta y fui directo a la Torre Hokage a pedir una misión fuera de la aldea, pues aunque siempre vi como opción la casa de Karin, aquella ruptura fue tan inesperada, pues no la tenía planeada, que decidí irme lejos para reorganizar mis pensamientos y sentimientos.
La única seguridad que tenía en el momento de haber terminado con Naruto, es que quería estar con Karin, pero también sabía que la situación era complicada, y no sólo por el hecho de que fueran primos, sino que temía ser rechazado por ella, dadas las circunstancias y que tendría que ser muy paciente.
Por fortuna, encontré una misión que me envió lejos por una semana, y al volver a Konoha, fui a casa de Karin al ser el único sitio al que tenía para volver y que tenía ropa y otros objetos personales que podía usar, pero también tenía muchas ganas de verla, aún si sabía que quizá aún no regresaba de la misión a la que se fue, justo antes de que Naruto y yo nos fuéramos a entrenar una semana atrás.
No voy a mentirme a mí mismo, pero no le contaré a nadie que durante esa misión, en los momentos de descanso en que me encontraba solo, llegué a llorar un par de veces. Es decir, quise a Naruto y en su momento disfruté el tiempo que pasamos juntos, por lo que era difícil despedirse de todo eso, pero también sabía que estaba haciendo lo mejor. Quedarnos juntos cuando ya no había amor, era una hipocresía.
El viaje también me sirvió mucho para darme cuenta que no me estaba equivocando. De verdad, no podía pensarme en una familia con Naruto ni estando juntos por el resto de nuestras vidas, no si las cosas siempre iban a ser tan caóticas. Además, definitivamente mi afecto ya no era el amor de pareja que tuve por él, porque mis pensamientos de afecto ahora estaban dirigidos a Karin. De hecho, la extrañaba mucho.
Volviendo al tema de mis planes, lo primero que tenía que hacer, era buscar un sitio diferente dónde vivir, pues aun si Karin decidía aceptarme como un compañero de piso y no como un visitante regular, sabía que necesitaba una casa si pretendía cortejarla. Además, antes de empezar con ese proceso, habría que dejar pasar un tiempo porque mi relación de hacía mucho tiempo acababa de terminar, y podría aprovechar aquello para seguir estrechando lazos con ella.
Cuando salí a comprar víveres para prepararme de cenar, escuché por Shikamaru que Karin volvería esa misma noche e inmediatamente me sentí feliz de poder verla pronto. Con ello en mente, compré otros ingredientes y preparé su favorito para la cena.
Sinceramente estaba muy impaciente por verla y cuando oí la puerta y su voz anunciando su llegada, quise salir a recibirla, sin embargo, me quedé sentado en la sala mirando fijamente la televisión, pues sentía que si la miraba a los ojos, no podría contenerme a abrazarla.
Fue muy difícil pasar esa noche con ella sin dejar escapar esas emociones que querían salir desde hacía un tiempo, pues en los últimos meses, cada vez que la veía, en lo único que podía pensar era que quería estar junto a ella de todas las maneras posibles. Incluso tuve algunos sueños variados de estar a su lado.
Llegada la hora de dormir, ella salió de su habitación con un bonito camisón negro que le llegaba a la mitad del muslo, de tirantes y con un escote mediano, y aún si no tenía ningún tipo de transparencia, despertó en mí lo que ya había despertado muchas veces viviendo juntos.
Verla así, sólo avivó mis deseos, no sólo los de tenerla como mi pareja sentimental, más que nunca y aún cuando sabía que era mala idea, pregunté si vería la película que pasarían por televisión para que se acostara conmigo junto al sillón. Cuando ella aceptó y la vi darme la espalda para ir por su bata, no pude resistirme más y la besé… Y no sólo la besé.
Quizá si ella se hubiese rehusado más a mí, habría podido retroceder y disculparme, pero el que ella correspondiera y reaccionara positivamente a mis gestos sólo hizo que la deseara más, y yo la hice desear más.
Al final sabía que la estaba cagando, pero después de tanto tiempo de incertidumbres, desgano y tedio con Naruto, no pude evitar dejarme llevar a la felicidad y placer que me causaba el poder estar al fin con ella.
Por la mañana, yo estaba feliz, pero había olvidado un detalle: ella no sabía que yo había terminado con Naruto, así que evidentemente se sentía culpable por lo que habíamos hecho la noche anterior y las cosas no mejoraron cuando él llegó a la casa y le pidió a ella tener un hijo conmigo para que él y yo lo adoptáramos.
¿De dónde carajos había sacado semejante idea? ¿Por qué mierda él creía que seguíamos juntos cuando la última vez que nos vimos, no sólo terminé la relación, sino que él mismo me había corrido de su presencia?
No podía culpar a Karin de su enojo, porque seguramente, gracias a Naruto, creía que me acosté con ella para dejarla embarazada. De hecho, aunque le aclaré la situación, ella parecía bastante aturdida, y no era para menos, pues obviamente ella se sintió culpable al no saber que ya era soltero, por algo me había exigido confesarle a Naruto que nos habíamos acostado, pero cuando supo que él y yo ya no estábamos juntos, aún si él parecía no entenderlo, ella fue y se encerró en el baño dejando a mi criterio si decirle o no a su primo lo que ocurrió.
Sé que la cagué, parece ser que siempre la cago cuando se trata de mis relaciones importantes, pero a diferencia de las veces anteriores, no quería volver a cometer un montón de errores más antes de hacer las cosas bien y aunque en ese punto hacer las cosas bien iba a ser todo un reto, estaba dispuesto a tomarlo.
Primero que nada, quise hablar más a fondo con Karin, asegurarle que todo lo que dije era verdad y por sobretodo, tratar de convencerla de que no debía culparse por lo ocurrido. La culpa era completamente mía, porque desde el principio, debí decirle que yo ya no estaba con Naruto, pero después de más de una hora tratando de hacerla salir para hablar, me di cuenta que ella tenía razón en que primero debía hablar con mi ex.
Tan pronto como pude, fui a buscar a Naruto y agradecí cuando me di cuenta que él estaba en el apartamento.
—¡Al fin vienes a disculparte! —me recibió con el ceño fruncido, pero enseguida sonrió.
—Sólo vengo a decirte lo que no me dejaste hablar cuando nos despedimos —dije muy serio. La verdad, ese día quise agradecerle los buenos momentos y el tiempo que pasamos, pero cuando me corrió, lo vi tan enojado que preferí hacerlo hasta que hubiese digerido mejor la noticia.
Ahora, venía a decirle todo esto esperando que al fin lo viera como una despedida definitiva y así poder cerrar ese capítulo para poder arreglar las cosas con Karin.
¿Cómo se tomará Naruto la plática de claración? ¿Sasuke le confesará a Naruto que se acostó con Karin? ¿Naruto convencerá a Sasuke de volver y tener una familia? ¿Qué hará Karin ante lo ocurrido? ¿Qué otras preguntas les han surgido?
Me encantará leer sus hipótesis y preguntas en los comentarios n.n
Como mencioné al principio, haré una aclaración en el próximo capítulo sobre esta actualización y la próxima, pero pese a la incertidumbre, espero que el capítulo les haya gustado y las historia siga siendo de su agrado.
¡Hasta la próxima actualización!
