Konichiwa!

Aquí les traigo el segundo cap. Perdonen si les parece medio aburrido pero necesito que entiendan el ambiente y el contexto en el que toma lugar la historia y sobre todo que se den una idea del tipo de vida que tiene Rin. Así que disfrute y dejen reviews. Ya sé que la pareja de estos dos es muy tierna.

Por cierto, por ahí me preguntaban si este era mi primer fic.

Es mi primer fic de los gemelos. Tengo otros tres protagonizados por mi diosa Teto Kasane, si les interesa dense una vueltecita por mis demás historias. Les prometo que no se arrepentirán.

En fin...

DISFRUTENLO

RIN´S POV

-¿Te sigue doliendo?- pregunté después de ajustarle la venda. Solo obtuve un gruñido como respuesta.

Len se recostó en el sillón y cerró los ojos. Lo observe con atención.

Aún sigo sin creer que alguien pueda ser tan parecido a mí…

-¿Porqué me seguías?- susurré. Él abrió los ojos de inmediato y me miro fijamente.

-¡No me mires!- grite en un ataque de pánico y le avente lo primero que encontré que para su mala suerte fue un control remoto.

LEN´S POV

Después de cruzar el espejo mi mente se puso en blanco.

Me encontré frente a una mujer de cabello castaño, elegantemente vestida. Mire a mi alrededor y me encontré con la sorpresa de que estaba en un edificio departamental.

-¿Kagamine Len?- me preguntó gentilmente.

-¿Sí?-

-Bueno toma, tu recibo de renta por todo un año y las llaves.- dijo sonriéndome y me dio unas palmaditas en la cabeza- Departamento 57

-Gracias-sonreí y trate de ubicarme. Mi ropa blanca y mis alas habían desaparecido y en su lugar llevaba un uniforme y un morral café.

-Por cierto Len- dijo la señorita antes de irse- el instituto está a dos cuadras.

-Gracias…- caí en la cuenta de que no sabía su nombre.

-Meiko- dijo y se esfumó en las escaleras. Tomé el morral y esculqué en su interior. Encontré libros con mi nombre y un permiso para entrar a clases.

"Instituto de la familia Vocaloid".

Y ahí me dirigí.

Al entrar me dirigí a las oficinas a que me dijeran mi grupo y todo eso, pero me encontré con un escritorio vacío. Estaba a punto de tocar la campanilla, cuando una joven de cabello rosado entro corriendo.

-Hola,-me saludó sonriente- ¿En qué puedo ayudarte?

-Hola, soy nuevo y quiero…-

-¡Pues no se diga más!- me interrumpió alegre.- ¿Tienes tu permiso?

-Sí aquí esta- dije tendiéndole el permiso.

-¿Kagamine? Vaya… yo… bueno, no importa. Toma- dijo depositando en mis manos una hoja de papel que parecía ser mi horario. Le agradecí y busqué mi salón.

El profesor me presentó y me senté al fondo buscando una cara específica. Pero no estaba. Esbocé una mueca. Un grupo de chicas se volvió a saludarme, pero pronto el silencio se apoderó del aula.

Me fije en la puerta y entonces vi que se asomaba un mechoncito rubio, luego la cabeza y después una chica entro corriendo… ¡Era ella!

¿Qué hago? ¿Me acerco? No, mejor espero al primer receso, o al segundo, o quizá en la hora de estudio libre. Vamos, ahora está sola leyendo. No, mejor a la salida. DIOS MÍO, ya es la última hora, vamos Len, no seas niña…

¿Es en serio? ¿La estas siguiendo? Len, no seas una gallina, ve y acércate.

Ay no. Viene para acá. Escóndete rápido. ¿En serio Len? ¿Taparte la cara? ¿Qué? ¿Tienes cinco años?

"¿Porqué me sigues?" me paré y retire mis manos de mi rostro. Sus ojos eran adorables e inmensos, como el cielo. Me daba la impresión que podía perderme en ellos. No atinaba a responder nada. Desvié la mirada apenado, ¿Es normal que mi corazón se acelere tanto?

-Soy Len- dije al escuchar que repetía su pregunta- ¿Cómo te llamas?

No escuche la respuesta. Sus labios se movían pero los latidos de mi corazón eran tan fuertes que no me dejaban escuchar. Vi que estaba a punto de irse y la tomé del brazo.

-Pero…- sentí como un dolor agudo me atravesaba la rodilla. Y sentí como un río de sangre comenzaba a empaparme la piel. La chica trató de zafarse hasta que reparó en mi pierna.

-OH MI DIOS- exclamó- rápido mi casa está por acá.

Ahora estaba acostado en su sillón con una venda en la rodilla. Esa herida… ¿me la hizo ella? Lo más seguro. Ahora teníamos una conexión que me hacía sufrir cada vez que ella lo hacía.

-¿Porqué me estabas siguiendo?-abrí los ojos de inmediato y la mire fijamente. La observé entrar en pánico y ponerse roja, después solamente sentí un golpe directo en mi cara. ¡Me había lanzado un control remoto! ¡UN CONTROL REMOTO! ¿Esta chica es bipolar a caso?

-PERDON, PERDON, PERDON- dijo tornándose aún más roja.-No sé que me pasó. Lo siento.

-Está bien- dije tratando de sonar amable aunque quería regresarle el favorcito.- Me pasa TODO el tiempo.

Ella rió por lo bajo.

-¿Pues…?-

-¿Quieres saber porqué te seguía?- ella asintió—Pues, soy nuevo y me cuesta trabajo hacer amigos, te veía sola y quería hablarte, pero me pongo nervioso y solo hago tontería y vi que te ibas y terminé siguiéndote. Lamento si te asuste.

-¿Entonces no eres un acosador?- reí por la inocencia con la que lo preguntaba.

-No más que las demás personas- ella sonrió. Se hizo un silencio incomodo y mi corazón se aceleró una vez más.

-¿Podríamos…- me miró expectante-… ser amigos?

Mantuve mi mirada gacha pero de reojo vi su amplia sonrisa. Le dirigí una mirada alegre a lo que ella se sonrojó y…

Me lanzó el control remoto. OTRA VEZ.

-¡Oye!- exclamé con enfado, pero vi como tan solo se echaba a reír-¿Qué es tan gracioso?

-T-tienes la-las tec-teclas marcadas- tartamudeó entre risas.- Me llamó Rin.

Yo también reí.

Quise pararme para darle las gracias pero mi rodilla me dio una punzada y perdí el equilibrio. Trate de apoyarme en Rin pero ella no aguanto mi peso y cayó conmigo. Traté de no caer encima de ella y termine con las rodillas y las manos apoyadas en el suelo y ella tomándome del cuello.

Se sonrojó de sobremanera, pero no podía pararme por el dolor.

Entonces, la puerta se abrió y una muchacha peli rosa entró.

-Ya llegué- exclamó.- Hola Rin, hola tipo extraño.

Dispuesta a irse cuando proceso lo que estaba pasando.

-Rin- dijo sin volverse a nosotros- ¿Porqué estas recostada en el suelo con los brazos alrededor del cuello de un chico encima de ti?

ESTO NO PUEDE IR MEJOR.