Ámenme!

Estaba super inspirada y decidí terminar el tercer capitulo y subirlo para ustedes muajajaja.

Esta un poco largo lo admito pero espero les guste. Gracias a todos los que me han dejado reviews. Algunos de ellos me han dado ideas para seguir con el fic así que gracias en serio.

DISFRUTEN

RIN´S POV

-¿Rin?- preguntó Luka sin volverse a nosotros.- ¿Qué haces recostada en el suelo con los brazos alrededor del cuello de un chico encima de ti?

Era cierto.

Tenía los brazos alrededor de Len.

Escuche un golpe fuerte e inmediatamente sentí la palma de mi mano arder. Observé a Len caer sobre sus piernas y llevar su mano a su mejilla sonrojada por el golpe que le había propinado.

Por un momento se quedó inmóvil y yo también. Vi que no decía nada y tan solo mantenía la mirada perdida.

-¿Len?-

-¿¡POR QUÉ HAS HECHO ESO!? ¡BIPOLAR! ESO ERES… ERES-

-¡FUE TU CULPA POR HABERME TIRADO HACIENDOLO VER TODO TAN "MAL-PENSABLE"!-

- TAN SOLO PUDISTE HABER EXPLÍCADO LO QUE PASÓ Y NO BOFETEARME-

-¡PUES NO SE ME ANTOJÓ!-

-DEBERÍAS SENTIRTE MAL POR LASTIMARME…-observé que después de decir esto Len callaba de inmediato. Como si acabara de decir algo que tenía que guardar en secreto.

De repente sentí como alguien me levantaba del suelo jalándome el cabello.

-Ay, ay, ay- me quejé.

-Rin, te he dicho mil veces que no te encierres con acosadores- me reprendió Luka.

-¡No soy un acosador!- intervino Len.- Rin solamente es una dejada.

-¡Repítelo!- le reté poniendo mi puño frente a su cara. Len rió divertido, sabía que era una broma pero al verlo reír tan solo atine a darle otro golpe.- ¡Eres una tortura!

Luka empezó a reír como desquiciada esquizofrénica.

-¿¡Y TÚ DE QUÉ TE RÍES!?- exclamamos los dos al unísono.

-Perdón, es… es solo que, son… son muy graciosos- Luka no podía parar de reír, pronto cayó al suelo y comenzó a retorcerse como lombriz en comal.

Len empezó a reír y pronto lo hice yo también.

-¿Te quedas a cenar?- pregunté a Len una vez que nos habíamos calmado.

-Me encantaría- sonrió de un modo tan desvergonzadamente irresistible que para evitar golpearlo tuve que pensar en pulpitos comiendo negi.

-Entonces, prepararé la cena- dije levantándome del piso.

-No hace falta- me interrumpió Luka- Ordenaremos algo. Por cierto Len, ¿Qué tal tu primer día?

Al principio Len parecía sorprendido pero después sus ojos recorrieron a mi hermana con reconocimiento.

-¡Eres la chica de las oficinas!- exclamó sonriente. Luka asintió. – Me fue bien cómo puedes ver.- dijo mirándome de reojo.

El sushi llegó treinta minutos después.

Bromeamos, comimos y reímos. Len era bastante agradable. Cuando terminamos, Luka dijo que tenía unos asuntos y que volvería pronto. Len se ofreció a ayudarme a lavar los platos.

-No es necesario- dije insistiéndole en que lo dejará, tomé un vaso de cristal y me dispuse a dejarlo en el lavadero.

-No hay problema- insistió él- te la debo por todo lo de hoy.

Cuando me miró mi pulso se disparó. Aún no sabía porque pero sentía que sus ojos podían verme completa, no solo mi físico sino mis pensamientos y deseos.

Solté el vaso sin darme cuenta y el estruendo de los pedazos al dispersarse me hicieron aterrizar.

-Lo siento- murmuré y me dispuse a recoger los pedazos cuando sin querer me corté con uno de ellos.- Auch.

Miraba hacia el suelo para no encarar a Len y que viera en mi rostro una mueca de dolor. Sentí como se inclinaba hacia mí y tomaba mi mano llevándose mi dedo a sus labios y dándole un pequeño beso.

En ese instante la hemorragia paró y mi dedo parecía intacto.

LEN´S POV

Después de lavar los platos ya no me sentía cómodo en la casa de Rin así que le dije que era tarde y me despedí.

-Somos vecinos- le murmuré antes de salir. Al principio me miro con sorpresa pero después la vi sonreír de oreja a oreja antes de cerrar la puerta.

Entré al que era mi departamento y descubrí que tenía todo para vivir cómodamente. Seguro que Kaito era el responsable.

Me acosté en mi cama y saqué de mi bolsillo el crucifijo que Miku me había regalado. Sabía que lo que tenía que hacer era conocer a Rin, solo así podría averiguar qué necesitaba.

Me levanté y abrí la llave del agua caliente.

-Len, ¿De dónde eres?- preguntó Rin ofreciéndome una mordida de la banana que tenía en sus manos. Di un mordisco antes de responder.

-He vivido en tantos lugares que ya no sé a dónde pertenezco- dije volviendo a darle otro mordisco a la fruta. Era deliciosa.

-¿Te cambias mucho de casa?-

-Casi cada año- se supone que los ángeles no mentimos pero, siempre hay excepciones ¿no?- el trabajo de mi padre siempre nos arrastraba a mi familia y a mí a cualquier lugar donde él fuese.

-Aaah- Rin bajó un poco la mirada- ¿Sabes? Yo tampoco sabía a dónde pertenecía, mi padre y mi madre me abandonaron dejándome al cuidado de la abuela de Luka, la señora Megurine, pero en cuanto Luka se graduó hace unos años me trajo a vivir con ella aquí. Y es aquí donde siento que es mi hogar.

A veces el techo de tu escuela puede ser un excelente lugar para conversar.

-Nunca me imaginé eso- dije con cierta lastima en mi voz.

-Ni tu ni nadie- me repuso Rin sonriente. Le sonreí.

-¿Cuál es tu color favorito Rin?-

-Mmm… el amarillo, ¿y tú?-

-También-

Habíamos empezado con esto unos días atrás cuando Rin me trajo a este lugar. Apenas había empezado mi obsesión por las bananas. Durante el atardecer nos hacíamos preguntas y contestábamos todas y cada una de ellas. Era divertido.

-¿Len?- murmuró ella tímidamente.

-¿Qué pasa Rin?- pregunté acomodándome más cerca de ella. Rin bajó la mirada.

-Este… nada, ¿Te parece que bajemos ya?-

-Si eso quieres- me levanté y la ayudé a pararse. Bajamos las escaleras, me volví para admirar el cielo por última vez y cuando quise seguir adelante me di cuenta de que ella no avanzaba, estaba inmóvil en aquel sitio.

-¿Rin?- me volteé al frente para encontrar la razón por la que Rin se había quedado helada.

Un chico de cabello azul muy claro como agua de mar y una muchacha rubia se besaban en el interior de un salón de clases. Los observé con atención igual que Rin. El la abrazaba fuertemente por la cintura mientras ella mantenía la cabeza del chico pegada a su rostro y con sus manos le acariciaba el cabello entre besos.

Rin comenzó a temblar y yo sentí una punzada en mi estomago.

Mi pequeña rubia salió corriendo en ese instante, como por inercia corrí tras ella.

Rin se escabulló por los pasillos bajando las escaleras. El dolor en mi abdomen se intensificaba. Salimos del edificio y vi como se internaba en un pequeño parque.

La seguí entre los arbustos hasta que por fin pude tomar su brazo. Ella gimió por la brusquedad con la que la tomé. La atraje hacia mí abrazándola fuertemente por la cintura.

-L-Len- tartamudeó con su voz a punto de quebrarse- S-suéltame.

-No- dije firmemente atrayéndola aún más hacia mí.

-Por favor- rogó pero no hice caso. Rin comenzó a temblar y tambalearse hasta que por fin rompió en llanto.

No dije nada tan solo me senté en el pasto acomodándola frente a mí de modo que terminara sentada en mis piernas. Siguió llorando y gimiendo lastimeramente. Mi dolor se extendía por todo mi abdomen y me costaba respirar.

-Debería estar acostumbrada- murmuró entre gemidos- siempre los veo besarse.

-Si alguna vez, perdida estarás, en la oscuridad, yo seré tu luz, brillante que te protegerá, en la desesperación- canté a su oído con el poco aliento que me quedaba. Sentía que me desmayaría del dolor.

Rin dejó de gimotear y rodeó mi cuello con sus brazos, ahora solo soltaba lágrimas. Pero en silencio.

-Cuando los veía me sentía sola- me murmuró- me sigue doliendo, pero ahora sé que no estoy sola. Y eso, me hace estar un poco feliz.

-No importa que el dolor se aferre a mi pecho, no importa lo mucho que llore de dolor, incluso si mi promesa sin cumplir se encuentra todavía en mi, estoy feliz de haberte conocido…- canturreó Rin a mis oídos.

Recuerdo haber oído algo más, pero no pude procesar las palabras en mi mente porque en ese momento mi anunciadísimo desmayo se apoderó de mí.

RIN´S POV

-Vamos Len, despierta- el rubio se tapó con las sabanas. Ahí se acabo toda mi delicadeza y le quité todas las cobijas de encima- ¡MUEVE TU TRASERO DE UNA VEZ O TE PATEO TAN FUERTE QUE NO SERÁS CAPAZ DE SENTIRLO POR UN MES!

Len saltó de la cama en ese instante.

-Ya voy Rin- se quejó. Salí de la habitación mientras se vestía. Su departamento parecía tan… solo. Me hacía sentir vacía. Luka y yo teníamos muchos retratos de nosotras alrededor de la casa y eso le daba vida a nuestro entorno. Pero Len no tenía nada. Entonces se me ocurrió. ¿Qué tal si…?

Len salió en ese instante abotonándose la camisa, dejando a la vista su abdomen perfecto. Me sonroje y miré para otro lado.

-¡Camina!- le grite tomándolo de la mano y corriendo escaleras abajo.

Había sido una semana difícil para él. Al parecer el dolor de su abdomen no disminuía y yo con mi corazón roto no ayudaba. A veces pensaba que sufría por mi culpa, porque yo siempre estaba triste cuando lo iba a ver. Perdió las clases pero por alguna razón sentía que no le costaría trabajo ponerse al corriente.

Cuando llegamos al salón una bola de niñas se acercó a saludarlo y a hacerle preguntas y tocar su cabello y eso.

Eso no me gustaba mucho, y no es que estuviera celosa, sino que parecía que a Len le gustaban esas atenciones.

Cuando Len por fin pudo llegar a su asiento estaba lleno de cartitas y notitas, entre ellas pude notar una que tenía el nombre "Lily". Apreté mi puño y pude ver como Len esbozaba una mueca de dolor. Me relajé y toque su hombro. Len me sonrió. Todo estaba bien.

Acomodaba mis cosas para irme cuando vi que un grupo de chicas entre ellas Lily se acercaban a él.

-Len- decía una de ellas con voz empalagosa- va a haber una fiesta en casa de Lily, ¿Quieres venir? Es mañana.

-Mmm… no sé si pueda- por lo menos Len no era de esos que babean por cualquier chica.

-Por favor- suplicó otra- nos encantaría que fueras.

-Nos gustaría mucho- esta vez fue Lily la que habló así que me contuve y respiré hondo.

-¿Tú irás?- escuche que preguntaba pero no me volví- ¿Rin?

-¿Qué pasa?- pregunté inocentemente.

-¿Irás?-

-¿A dónde?-

-A la fiesta de estas chicas-

Estaba de piedra. En mis tres años en esta escuela, jamás, JAMÁS, había sido invitada a las fiestas de Lily.

Unas de las chicas que venían con ella rieron discretamente.

Me sonroje.

-Pues si tú no vas creo que no tengo razones para ir-

¿Había oído bien?

¿Acababan de rechazar a Lily?