HOLI!

Por fin terminé el cap. Espero que les guste mucho, mucho, mucho. En serio me estoy encariñando con esta historia... Bueno, ya saben que sus comentarios son súper bien recibidos.

RIN´S POV

Len me recorría con la mirada y me hacía sentir algo incomoda. Supongo que la encargada lo notó y decidió romper la atmosfera extraña.

-¿Sabes? Tengo unos zapatos perfectos…- y me tomó del brazo conduciéndome hasta la sección de zapatos.- Mira son estos.

Eran unos zapatos negros de tacón bajo que tenían un moñito amarillo. Se veían muy lindos y hacían juego perfecto.

-Son muy lindos- murmuré.

-Te quedarían perfectos- comentó la encargada.- ¿Te los llevas?

Asentí sin dudarlo, me cambie a mi ropa y nos dispusimos a pagar todavía con cierta incomodidad entre nosotros. La muchacha nos dijo el total y yo me lleve las manos a los bolsillos de mis jeans pero no encontré la cartera.

-NO ME…- pensé. Len notó mi expresión de frustración y me preguntó qué pasaba.

-Creo que he olvidado la cartera- dije. Bueno, esto sin duda es incomodo.

Len se dio una palmada en la frente. Rebuscó algo en sus bolsillos y sacó su billetera.

-¿Len?- pregunté pero hizo caso omiso. Sacó una tarjeta de crédito y se la tendió a la chica peli verde. Ella nos cobró y Len firmó.

-¡Qué tengan un lindo día!- nos gritó una vez que salimos de la tienda.

Caminamos un rato sin decir una palabra.

-Te lo pagaré llegando a casa- dije con toda la estupidez del mundo colgando de mi voz.

-No hay problema- me respondió el rubio sin siquiera mirarme.- Quería comprártelo.

Bajé la cabeza.

Subimos las escaleras hasta llegar a nuestro piso, saqué las llaves y me dispuse a abrir.

-Gracias…-murmuré lo suficientemente alto sin volverme-…Por todo Len, parece que siempre estás ahí salvándome.

Oí que murmuró algo, pero no pude distinguir qué.

-Vengo por ti a las seis- dijo a modo de despedida.

Abrí la puerta y encontré a Luka, mi hermana, besándose con Gakupo Kamui, mi prefecto.

LEN´S POV

-Es mi deber hacerlo- murmuré muy bajito. Rin no pudo escucharme.- Vengo por ti a las seis.

Me marché sonriendo. Había sido un lindo día.

Entré a mi departamento en silencio. Prácticamente directo a la ducha.

Tarde menos de cinco minutos escogiendo qué ponerme, unos jeans negros, una playera blanca, una chaqueta negra y unos sneakers. Había estado pensando en el día que Rin cantó a mi oído.

Tenía una voz muy linda.

Tal vez podría usar ese talento para hacer amigos. Caminé por el comedor para llegar a la puerta y me percaté que ahí, sobre la mesa de descanso había un sobre.

Lo tomé extrañado y lo abrí.

Era una carta, de mi maestro Kaito.

La desdoble emocionado y comencé a leer.

Estimado aprendiz Len,

Espero que te este yendo muy bien. Todos aquí rezamos mucho por ti y por tu protegida, y confíanos en que hasta ahora estés haciendo un buen trabajo. Miku te extraña mucho, al igual que los gemelos Akita. Probablemente tú ni te acuerdes de nosotros… en fin, quería escribirte para darte un par de recomendaciones:

1.- Cuida a tu protegida en todo momento.

2.- Nunca olvides que las apariencias engañan, los verdaderos sentimientos no se descifran con palabras sino miradas.

3.- Domina tu cólera, nunca pongas tus sentimientos sobre tu misión.

4.- Cuanto más te sacrificas, mayor es la satisfacción.

5.- Disfruta, ríe, goza, pero no te enamores.

Esto es lo que tú maestro te puede recomendar, confío en ti.

Me limpié las lágrimas. Como los extrañaba.

Tomé el regalito de Miku y salí. Toqué tres veces pero nadie abría. Escuchaba voces pero no entendía nada.

Abrí la puerta de golpe.

-¿Rin?- Pregunté. Me encontré con la rubia parada justo en frente de Luka y un hombre de cabello morado que estaban sentados en el sillón, con cara de perros regañados. Rin se volvió a mi con enfado.

Llevaba su vestido y sus zapatos puestos, su cabello cepillado e incluso llevaba un poco de maquillaje ligero.

-¿QUÉ QUIERES?- rugió al verme en la puerta, pero no contesté. Solté el crucifijo de Miku.

Rin estaba lo que seguía de hermosa. ¿CÓMO ANGELES QUIEREN QUE NO ME ENAMORE?