Amor de verano

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 18 Paz en la tormenta

Candy le había prometido a Heidi dormir con ella, así que se quedó con ella hasta que se durmió y luego se fue a su habitación donde la esperaba Terry.

-Te estaba esperando, princesa. Quiero abrazarlos a los dos.

-Eh... Terry...

-Dime, amor.

-Yo... abrázame fuerte por favor...

Le suplicó con sus ojitos llenos de lágrimas y él la abrazó lo más fuerte que pudo sin hacerle daño.

-Princesa, siempre voy a estar aquí para ustedes, siempre, tú y mi bebé son mi vida entera.

-Mi amor, por favor, perdóname por haberte querido ocultar lo del bebé, de verdad lo siento. Yo... no cumplí mi promesa... te prometí que nunca te haría algo así y...

-Tranquila, princesa. Actuaste en un momento de profundo dolor, no era para menos. No te sientas mal, tú me conoces y si hubiera sido yo el que te hubiera encontrado besando a otro o en la posición que se encontraba Karen... no sé qué hubiera hecho...

-Sí, pero yo sé cómo es Karen y aún así no te creí, estaba dispuesta a irme si no fuera porque Heidi...

-Mi amor, ya no pienses en eso. Estás aquí conmigo y me has hecho el más feliz del mundo. Soñé tanto con este momento, princesa. Yo quise tener este bebé desde la primera vez que fuiste mía, amor.

Terry le hablaba con profunda ternura sin dejar de acariciar su vientre. Se sentó con ella en la cama y la acomodó entre sus piernas y ella se recostó de su pecho mientras él abrazaba su barriguita y le daba besos en el pelo y en las mejillas.

-Tengo ocho semanas, Terry. Ya estaba embarazada y no nos dimos cuenta. La regla me siguió bajando y por eso no me percaté...

-¿Y eso es algo malo?

Preguntó Terry preocupado.

-No, amor. El doctor me dijo que es normal a veces pasa, sólo fue el mes pasado y no fue una regla normal, más bien fue un manchado y este mes no llegó. Él dijo que todo está perfecto. Mañana tengo una ecografía, ¿me acompañas?

-Eso no se pregunta, princesa. Claro que iré contigo.

Le respondió con convicción y ella se sintió muy feliz.

-Terry... supongo que tendremos que llevar a Heidi...

-Así es, a ella le encantará ir, aunque tendrá que quedarse en la sala de espera, tengo entendido que es un solo acompañante por paciente...

-Sí, pero voy a convencer al técnico para que después que tú lo veas ella pueda entrar aunque sea un instante...

-Muy bien, amor, pero ahora vamos a dormir, quiero estés descansadita para la cita.

Le dijo Terry besándola y se acomodaron para dormir. Él la acurrucó entre sus brazos y se quedaron dormidos dulcemente.

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Eran aproximadamente las dos de la tarde de un día soleado y hermoso. Ya había pasado la primera semana del acuerdo que Albert y Paula habían hecho y ella había aceptado pasar un rato con Albert en la playa. Albert llevó una neverita con bebidas y un pequeño bultito con sandwiches y picaderas. Se veía arrebatador en traje de baño con ese cuerpo perfecto y ese bronceado que el sol le había dejado. Simplemente cortaba la respiración. Paula llegó también con su bikini rojo, pero se había puesto un jean muy corto con flequillos. Albert no apartaba la vista de ella y más cuando ella se quitó el pantalón dedicida a que entraran al agua.

-Pau... ¿no crees que tu bikini está demasiado provocativo?

Le preguntó él serio, pues sus pechos sobresalían mucho del top y la parte de abajo dejaba mostrar la mayor parte de su trasero.

-No. Además es el único que traje. ¿Qué tiene de malo mi traje de baño ahora?

Le preguntó a la defensiva mientras sacaba un tubo de bloqueador solar.

-No tiene nada de malo, Pau. Ese es el problema. Pero estás enseñando demasiado y alguien puede verte y...

-Albert, aquí sólo estamos tú y yo, si no te has dado cuenta. Si no quieres verme no me mires y listo.

-Paula, sólo fue una sugerencia. ¿Por qué siempre estás en guardia?

Le dijo molesto por su actitud.

-Pues no critiques.

Le espetó sin mirarlo mientras se ponía bloqueador en los hombros y brazos.

-Yo te lo pongo.

Albert le quitó el tubito de bloqueador de las manos sin darle tiempo a replicar. Ella se puso de espaldas a él y se alzó el pelo para que él se lo untara en toda la espalda. El contacto de sus manos le estaba ocacionando un shock eléctrico y Albert tuvo que luchar con las ganas de tumbarla y arrojarse a sus brazos. Mientras él esparcía toda la crema por su espalda y costados ella se estremecía completa. Él se atrevió a bajar un poco más y le colocó bloqueador en toda el área que sobresalía de su trasero y ella sintió un escalofrío, pero no protestó. Él hizo un esfuerzo para no apretarla. Ella de espaldas a él estaba muy ajena a la reacción de cierta parte de la anatomía de Albert que se había puesto totalmente rígida.

-Albert... creo que ya está bien así...

Le dijo nerviosa y él la soltó. Cuando ella se volteó de frente a él se quedaron mirándose fijo y luego ella bajó la vista. Los ojos de él tenían el poder de consumirla como fuego.

-Vamos, Albert.

Le tomó la mano para llevarlo al agua, pero él se la retuvo y no se movió, sino que la atrajo hacia sí.

-Perdóname, Pau, pero ya no aguanto más. No voy a cumplir mi promesa.

Fue todo lo que le dijo y la sujetó fuerte por la cintura en caso de que intentara escapar y le dio el beso que hace días ansiaba darle. No la dejó ni respirar, la besó con urgencia y necesidad mientras la pegaba todo lo que pudo a su cuerpo. Ella no puso resistencia, quiso hacerlo, pero su cuerpo simplemente no respondía y se dejó arrastrar por la corriente. Ella misma ya no podía soportarlo más.

Ves que aún te puedo tocar con un dedo de amor
puedo hacerte temblar cuando escuchas mi voz
no está todo perdido si quema mi fuego en tu piel
cuando digo tu nombre
Sé que no todo acabó el amor sigue aquí
esto no terminó tú me miras así como ayer
tiene tanto poder lo que siento
ves que lo nuestro es eterno
Yo te puedo amar
déjate llevar

-Albert... no... por favor no me hagas esto... yo...

-¿Por qué, Paula? Si estás deseándolo tanto como yo. Quiero tenerte entre mis brazos otra vez, me estoy muriendo por tenerte mía de nuevo...

Le decía sin pararla de besar y luego sus labios recorrieron su cuello haciendo que ella se derritiera por completo. Él la apegó más a ella y Paula pudo sentir su dureza rozarla y perdió el control. Lo besó con furia desenfrenada y él la acariciaba completamente. Albert la levantó para enganchársela a la cintura mientras sus labios seguían recorriéndola entera. Si no era porque el área estaba totalmente desierta estarían haciendo tremenda escena.

Ves que mi amor es tu amor
que tu ausencia es dolor
que es amargo el sabor si no estás, si te vas
y no regresas nunca más
Que aún te puedo llenar
con mi piel en tu piel de pasión
que aún se puede salvar la ilusión
para volver a respirar
en tu corazón

-Albert... aquí no... nos pueden ver y...

-¿Aquí no? ¿En mi casa sí?

-Sí, o en la mía... pero aquí...

Asímismo cargada como Albert la tenía se la llevó a su cabaña directamente a la habitación y siguieron besándose con la misma furia y pasión. Él le arrancó el top del bikini de un tirón y comenzó a saborear sus pechos insaciablemente. Ella por su parte se apoderó de su cuello, lo besaba y mordía con intensidad. Cuando ella acarició su oreja con la lengua él sintió una descarga que lo enloqueció.

Ves que me acuerdo de cada detalle de ti
que es mi único sueño el hacerte feliz
que no importa lo que haya pasado
no importa el dolor si hoy estás a mi lado
Yo te puedo amar
déjate llevar

-Voy hacerte mía ahora, mía para siempre...

Le dijo en el oído mientras le quitaba la parte de abajo del bikini que era todo lo que le quedaba.

-Hazlo, por favor. Ya no puedo esperar más...

Albert no se hizo de rogar y se puso encima de ella. Entró en ella inmediatamente y ella le abrazó el cuello con las piernas mientras en la embestía sin piedad. Ella gemía por todo el tiempo que habían esperado y ansiado ese momento.

-Te amo, Paula. Te lo juro que te amo.

Le gritó sin dejarla de embestir y de besarla entera.

-Yo te amo también, Albert. Te amo con todo mi... ahh... ahh.. mi ser...

Albert estaba en la gloria, nunca le había hecho el amor de esa manera y escuchar que lo amaba nunca lo había exitado tanto. Se seguía moviendo intensamente en su interior y los gritos de ella estaban llevándolo al cielo.

-Ahora serás mía para siempre, no pienso dejarte ir. Eres sólo mía, grábate eso.

Le dijo embistiéndola con fuerza y esa faceta posesiva de él la estaba volviendo loca.

-Albert... soy toda tuya...ahhh.. completamente...ahhh... ahh...

-Así me gusta, todita mía, mi amor...

Ves que mi amor es tu amor
que tu ausencia es dolor
que es amargo el sabor si no estás, si te vas
y no regresas nunca más
Que aún te puedo llenar
con mi piel en tu piel de pasión
que aún se puede salvar la ilusión
para volver a respirar en tu corazón...en tu corazón.

Los últimos gemidos de Paula lo llevaron al infinito junto con ella haciendo que él se corriera completamente dentro de ella. Ninguno de los dos pensó en ese momento en protección ni nada parecido. Había mucha urgencia por estar juntos. Él se quedó un rato tumbado sobre ella mientras ella entrelazaba sus dedos en su cabello.

-Albert... creo que nos olvidamos por completo de...

-Lo sé, pero yo no podía pensar en eso en estos momentos. Te necesitaba demasiado.

-Pero... y si...

-No importa. No voy a dejarte más y no vas a deshacerte de mí jamás amor.

-¿No te importa?

Paula estaba realmente sorprendida. Quién era ese y qué había hecho con Albert, pensó.

-Ya no, Pau. Quiero una vida contigo, con todo lo que eso implique. Te amo.

Le dijo besándola dulcemente y acomodándose sobre ella para dormir. Ella pensó que estaba soñando. No podía creer lo que acababa de escuchar. Su sueño se hacía realidad y con quien nunca pensó.

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Terry se había despertado muy temprano en la mañana y llamó a la empresa para notificar que no se presentaría ni Candy tampoco. Había hecho desayuno y despertó a Heidi para que se preparara, Candy seguía durmiendo a pesar de que él ya la había llamado varias veces para que se levantara.

-Princesa, vamos, ya el desayuno está hecho y Heidi te está esperando.

-Pero yo tengo sueño, Terry...

Se quejó arropándose completamente con la friza.

-Pues yo pensé que querías ver al bebé...

Cuando escuchó eso ella se paró como un resorte recordando su cita para la ecografía.

-¡Ay sí! En seguida bajo.

Se paró a lavarse la cara y los dientes y bajó a desayunar. Heidi la espera sonriente y el olor del desayuno terminó por despertarle todos los sentidos.

-Buenos días, Candy. Date prisa que quiero ver al bebé.

-Heidi, princesita, haremos lo posible porque puedas verlo, pero no es seguro, tendremos que convencer al técnico.

Le explicó Candy con toda la ternura posible. La joven bajó el rostro un poco desilusionada, pero se quedó tranquila. Cuando Candy al fin terminó de desayunar, subió y se bañó, Se puso el jean más desahogado que tenía y una blusa holgada de manguillos azúl celeste y unas cómodas sandalias bajitas. Se puso un poco de humectante en sus hermosos rizos y se puso una banda blanca con una flor azúl, era de hilo tejido y se veía muy linda. Se maquilló los ojos con sombra azúl y se puso algo de rubor y lipstick rosa pálido. Estaba encantadora.

-Estás preciosa, Candy.

Le dijo Terry besándole la barriga y luego se montaron todos en la jeep de Candy, pues era más cómoda que el Mustang de él y más si andaban con Heidi. En media hora estuvieron en el mismo lugar donde había estado Eliza anteriormente. Candy llegó al mostrador y se anotó mientras Heidi y Terry se sentaron. La recepcionista le entregó un formulario y ella se sentó entre los dos hermanos a llenarlo.

-¿Por qué tantas preguntas?

Dijo Terry al ver el larguísimo formulario.

-No lo sé, amor. Supongo que es para conocer más el caso de cada embarazo...

Respondió Candy cuando ya lo hubo llenado completo y lo devolvió al mostrador donde le dijeron que pronto sería llamada. Ella había tomado todo el agua que pudo y al ver la máquina de bebidas sacó una botella de agua y siguió bebiendo hasta que la llamaran.

-Ahí te dirán que es un niño, Candy.

Dijo Heidi muy segura y tanto ella como Terry se sorprendieron.

-Heidi, eso aún no lo sabemos, falta un poco más para saber si es un niño o una niña.

Explicó Terry, pero Heidi no desistió.

-Es un niño porque Candy está vestida como si fuera a tener un niño.

Contestó haciendo referencia a los colores de la ropa de Candy y nadie le llevó la contraria, sabían lo hostinado que podía ser una persona autista.

-Candice White, oficina cinco, por favor.

Al fin la llamaron y Terry le explicó a Heidi que debía esperar ahí sentada sin moverse y que él haría todo lo posible porque la dejaran pasar. La chica se quedó tranquila y no protestó luego que Terry le diera un par de dólares para que sacara lo que quisiera de las máquinas de comida. Llegaron a la oficina mencionada y los estaba esperando la misma técnica que había atendido a Eliza y al notar su avanzado embarazo se sintieron más cómoda con ella.

-Hola, Candice. Esta será tu primera ecografía, ahí vamos a ver cómo se encuentra tu bebé y si todo está bien. ¿Cómo se sienten, chicos?

-Pues... estamos impacientes y emocionados...

Contestó Candy con su mejor sonrisa y buscando a Terry con la mirada que no se había separado de su lado en ningún momento.

-Eso está muy bien. Ahora, Candice, vas a bajarte el pantalón y levantarte la camisa de modo que tengamos acceso a tu bajo vientre y te acostarás en esta camilla y te cubres con esta sabanita. Yo vendré en unos minutos.

Candy hizo lo que la mujer le indicó y la esperó acostada en la camilla mientras Terry se había quedado de pie a su lado sin soltar su mano en muestra de apoyo. Al par de minutos la mujer regresó.

-Este gel lo vas a sentir un poco frío, es para que los pads sensoriales puedan moverse sin dificultad sobre tu vientre.

Le explicó untándole el gel y ella se quedó tranquila, pues ya estaba prevenida. La técnica tomó los pads y empezó a pasarlos por su bajo vientre con presición mientras su vista se fijaba en el monitor.

-Chicos, buenas noticias, todo se ve muy bien. ¿Ven esto aquí pequeñito? Es su bebé. En perfecto estado y tamaño.

A Candy se le aguaron los ojos inmediatamente por la emoción, pero Terry derramó lágrimas como un niño conmoviendo a la misma técnica. Candy le apretó más la mano, Terry la desarmaba por completo.

-Esta es su cabecita, miren sus bracitos, están en perfecta simetría, aunque es muy pequeñito, ya todos sus deditos están formados.

La emoción que sentían Candy y Terry era difícil de describir. Terry estaba tan feliz que no dejaba de llorar. Ahí estaba su hijo, su sueño.

-Ven, su corazoncito late sin parar. Según esto lo muestra, está en perfecto estado. Su estado va por muy buen camino.

-Eh... si no es molestia, me gustaría saber si es posible que mi hermanita pase un momento a ver al bebé, aunque yo tenga que salirme, es que ella es autista y se ha empeñado en quererlo ver y yo no sé cómo decirle que no...ella está muy entusiasmada.

Terry hablaba limpiándose las lágrimas y aunque no era correcto lo que pedía, la técnica accedió recordando a su sobrino que tenía la misma condición y no sólo accedió, sino que permitió que los tres estuvieran ahí. En unos minutos Heidi estaba entrando al pequeño cuartito.

-Hola, Heidi. Te presentamos al bebé de Candice y tu hermano...

-¿Ese es?

Preguntó ella mirando sorprendida el monitor.

-Así es, chica. Aún está pequeñito, pero ya tiene manitos y piernitas.

-Es feo el pobrecito.

Soltó de pronto y todos se echaron a reir.

-Eso es porque aún no está completamente desarrollado, pero en unos meses más será un bebé hermoso como tú.

Le dijo la mujer con todo el amor y ternura de la que fue capaz.

-¿Y cuándo va a nacer su niña?

Espetó Heidi dejando a todos sorprendidos, especialmente a la técnica.

-Pues en ocho semanas más. ¿Cómo sabes que es una niña?

-Por su cara.

Todos se quedaron en shock con la respuesta. Heidi de verdad era increíble y especial.

-Vaya, Heidi, eres tremenda.

Candy y Terry miraban toda la escena fascinados. Este sería un recuerdo hermoso.

-Y ese bebé es un niño.

Respondió orgullosa y Candy le guiñó un ojo, pues era lo que más anhelaba.

-Bueno, chicos, esto es todo por hoy, en tres días laborables pueden venir a recoger los resultados y llevárselo a su doctor.

Todos se despidieron amablemente y se fueron a Ponderosa a comer. Estaban súper contentos.

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Eliza y Tom habían llegado a su apartamento después de almorzar. Estaban más felices que nunca. Eliza nunca había sido tan amada, cuidada y protegida en su vida. Tom le había cambiado completamente la vida. Se sentaron en el sofá de la sala a ver un poco de televisión.

Something in your eyes,
Makes me want to lose myself
Makes me want to lose myself
In your arms.
There's something in your voice,
Makes my heart beat fast
Hope this feeling lasts
The rest of my life.
If you knew how lonely my life has been
And how long I've been so alone
If you knew how I wanted someone to come along
And change my life the way you've done.

-El bebé se veía tan grande en la pantalla, ¿verdad, Tommy?

-Sí, pero tu barriga está muy pequeñita...

-Sólo son dos meses y medio, Tommy. Es un bebé, no un gigante.

-¿Y tú crees que sea un niño?

-No lo sé, amor. ¿Tú quieres un niño?

-Quiero ambos.

-¡Tommy! No puedes tener ambos. Hay un solo bebé.

Discutían tontamente sobre su hijo, pero eran los mejores momentos de sus vidas.

It feels like home to me
It feels like home to me
It feels like I'm all the way back where
I come from
It feels like home to me
It feels like home to me
Feels like I'm all the way back where I belong

-Pues quiero un niño para llevarlo conmigo al gym.

-Ah... que bien. ¿Y si es una niña?

-Pues... a ella... voy a consentirla mucho como a tí, torbellino.

Le dijo Tom besándola y haciéndole cosquillas.

A window breaks down a long dark street
And a siren wails in the night.
But I'm alright 'cause I have you here with me
And I can almost see through the dark there is light.

If you knew how much this moment means to me
And how long I've waited for your touch.
If you knew how happy you are making me
I never thought that I'd love anyone so much.

-Tommy... me gustaría hablar con Candy... aún no le he dicho lo del bebé...

-Pues llámala, amor. Seguro que tienen mucho qué contarse.

-Sí, voy a llamarla ahora mismo.

It feels like home to me
It feels like home to me
It feels like I'm all the way back where
I come from
It feels like home to me
It feels like home to me

Dijo Eliza emocionada y corrió hacia el teléfono para llamar a Candy. Candy atendió la llamada emocionadísima y le explicó a Eliza cómo llegar a su casa. Estaría ahí todo el día, pues Terry la mandó a casa luego de que haya vomitado dos veces en el trabajo. En media hora Eliza estaba tocando a la puerta de Candy. Ella se levantó corriendo para abrir.

-¡Elly!

Gritó Candy y se fundieron en un gran abrazo.

-Candy, estás hermosa. Que lindo es tu apartamento.

-Gracias. Tú estás mejor que nunca.

-¿Te parece? Es que tengo muchas cosas que contarte.

-Yo también, siéntate.

Candy le señaló el sofá y se sentaron subiendo los pies y emocionadas como si no se hubieran visto en años.

-¡Ay, Candy! No sabes lo feliz que estoy...

-¡Y yo!

-¡Estoy embarazada!

Gritaron al mismo tiempo y ambas se quedaron en shock.

-¡Tú también!

Otra vez dijeron al mismo tiempo y se echaron a reir.

-Es que hasta en eso estamos juntas.

-¿Tú qué tiempo tienes, Candy?

-Nueve semanas.

-¿En serio? Yo tengo diez.

-No puedo creerlo. Vamos a dar a luz casi juntas.

-¡Sí! Ya me hice mi primera ecografía. No sabes qué emoción.

-¿Y qué piensa Tom?

-Él está super feliz, no para de consentirme, Candy. Él es un sueño. Me sobreprotege. ¿Y Terry?

-¿Terry? Qué puedo decirte, este es el sueño de su vida. Si pudiera hasta respirara por mí. Si tú piensas que Tom te sobreprotege, deja que pases un día con Terry...

-Pero eso quiere decir que te adora, Candy.

-Pues sí. Yo lo amo con todo mi ser.

-Oye, Candy... ¿no te gustaría ir de shopping, como en los viejos tiempos?

-¡Claro! Vamos a Babies R us a comprar de todo para los bebés.

Candy se preparó rápido y se fue con Eliza de compras no sin antes avisarle a Terry para que no se preocupara. En el camino hacia la tienda que tomó cuarenta minutos por el tráfico terminaron de ponerse al día con sus vidas.

-¿Estás diciéndome que esa perra estaba encima de Terry? ¿Y no la mataste?

-Ganas no me faltaron, Elly. Pero andaba con la hermanita de Terry y además yo me acaba de enterar que estaba embarazada, tenía que pensar en mi bebé aunque lo único que quería hacer era descalabrar a esa zorra.

-Pues menos mal, porque hasta yo te habría ayudado a desgreñarla.

Dijo Eliza mientras se estacionaba. Ambas bajaron sonrientes y tomaron cada una un carrito. La tienda era inmensa y tenía todo lo habido y por haber de bebés. Candy tenía la tarjeta que Terry le había dado para todo lo que ella necesitara, aunque él ya tenía una cuenta aparte para su hijo. Y Eliza por su parte, a parte de lo que ganaba con sus trabajos, Tom también le tenía una tarjeta para ella y el bebé.

-Mira, Candy. Que hermoso están estos cordinados.

-Me encantan, mira este de Kitty...

-Candy, ya no sigas con Kitty... ¿y si es un niño?

-No he dicho que vaya a comprarlo... Estoy casi segura de que es un niño, sólo admito que está precioso.

-Tom quiere un niño, pero algo me dice que estoy esperando una niña.

Ambas amigas platicaban mientras llenaban los carritos sin escatimar. Candy compró todo de niño, su instinto se lo decía, pero guardaría todos los recivos en caso de que fuera una niña.

-Estos biberones están bellísimos, Candy.

-Mira estas pijamitas, me las voy a llevar todas. También vienen para niñas, Elly.

Así siguieron metiendo en el carrito hasta casi vaciar la tienda. Después de casi tres horas se dignaron a volver al apartamento de Candy donde Terry la estaba esperando.

-¡Terry, mi amor!

Lo saludó efusivamente y él la abrazó con dulzura.

-Hola, Eliza. ¿Cómo estás?

-Muy bien, gracias, ya sabes, tan embarazada como Candy.

Le dijo sonriendo y Terry estaba impresionado.

-Así es, amor, Elly sólo tiene una semana más que yo.

-Que bueno, Eliza. Veo que arrazaron con la tienda.

-Que va, sólo fueron un par de cosas, pues todavía no sabemos el sexo de nuestros bebés...

Terry rió por lo que ellas llamaban un par de cosas y Candy no podía sola con todos los paquetes.

-Compré de todo, Terry, deja que te muestre.

-Bueno, Candy, yo me voy, Tom ya debió haber llegado.

Se abrazaron y Eliza siguió su camino y Candy empezó a mostrarle todo a Terry.

-Compraste todo de niño, princesa. Creo que es muy rápido.

-Sí, pero es que... yo quiero un niño como tú, mi amor.

-Lo sé, preciosa, pero una cosa es lo que tú quieras y otra lo que Dios te mande, ¿y si es una minipecas?

-Pues... cambiaré todo... pero yo sé que es un niño hermoso y arrogante como tú.

Le dijo ella acariciándose el vientre mientras él la contemplaba con adoración.

-¿A sí que arrogante,eh?

-Sí. Hermoso, arrogante, engreído y celoso como tú.

Ella le decía eso repartiendo besos por su rostro y él se dejaba mimar.

-Yo no soy celoso... sólo soy...

-Posesivo y super celoso, mi cielo.

-¿Y quieres que el bebé sea así?

Le preguntó levantando una ceja.

-Pues sí, mi amor, lo quiero igualito a tí. Con estos ojitos azules que me matan, esta naricita tan derechita y perfecta. Y este pelito lacio que me ecanta.

-Pues yo quería una niña malcriada y consentida como tú...

-¡No soy malcriada ni consentida!

-¿Ah no? "Terry, ¿me das la comida?". "Terry, cárgame". "Terry, hoy quiero pancakes".

-¡Ya basta!

Dijo Candy riendose por cómo él la imitaba.

-Pero también quiero que tenga tus pecas, estos ojazos verdes y esta boquita que me muero por besar ahora mismo... y tu pelo rubio y hermoso.

Terry se la comía a besos cuando le decía eso y ella se dejaba querer.

-Hablando de pelo, voy a cortármelo. Está demasiado...

-¡No!

Contestó Terry rotundamente y ella se sorprendió.

-¿No? Pero, Terry... está muy largo y se enreda mucho y...

-A mi me gusta así, te ves hermosa.

Le dijo acariciándoselo y ella se acurrucó en sus brazos. Él puso una serie que le gustaba mientras acariciaba la barriguita de Candy y ella se quedó dormida.

Continuará...

Hola niñas lindas! Sé que este capítulo estuvo un poquitín más corto que el anterior, pero tuve mis razones para que fuera así, ya que en el próximo se renunirán ambas familias, Grandchester y White, incluyendo a Eliza donde van a anunciar a los nuevos integrantes. Habrá ciertos personajes que tendrán su participación y será un capítulo algo extenso.

Tengo una pregunta para todas y cada una de ustedes y por favor, les ruego que me la contesten con toda la sinceridad del mundo. No voy a ofenderme con sus respuestas, se los prometo. Si me contestan la pregunta de manera privada se los agradecería, pero si desean hacerlo de forma pública, no tengo problemas.

La pregunta es la siguiente, yo sé que mis escenas eróticas por lo general son bien explícitas y detalladas, tanto en esta historia como en la anterior. Hasta el momento sólo he recivido una pequeña queja de una sola lectora, pero aunque yo sea la que esté escribiendo, ustedes son la que se toman su valioso tiempo para leerme y dejar un review, por lo tanto, sus opiniones me interesan. Este es mi estilo de escribir y se me hace un poco difícil cambiarlo, pero si ustedes entienden que se me está yendo la mano, por favor, háganmelo saber. Mi intención es entretenerlas, no ofenderlas. Lo único que puedo decir a mi favor y con toda sinceridad es que yo no planifico los capítulos al momento de sentarme a escribir, yo tomo el teclado y las ideas comienzan a fluir. Yo pongo mi corazón en cada capítulo y hago todas las escenas según van pasando en mi mente. Yo plasmo la personalidad de los personajes según yo los percivo y así es como yo los visualizo. Según la edad que tienen y sus personalidades, asumo que ese sería el comportamiento que tendrían si existieran. Soy bien explícita porque a mi me gusta que a travez de mis palabras ustedes lleguen a donde yo las quiero llevar, que se imaginen todo tal cuál yo lo veo. El Terry que vive en mi mente es así de apasionado, al igual que Albert, e incluso Candy. Paula nació de mi imaginación, pero su historia es algo que viven muchas mujeres hoy en día. Eliza existe en la serie original, pero el personaje que creé con ella es totalmente de mi imaginación, a ese le dí un giro drástico al igual que a Neil, me alegran que hayan sido aceptados.

Vuelvo y les pregunto: ¿Les gusta como estoy llevando la historia o entienden que debo modificar las escenas sexuales?

Es importante saber su opinión. Yo sé que muchas veces se me pasa poner la advertencia arriba cuando hay escenas sexuales, pero a veces lo omito porque entiendo que las que han llegado hasta acá en este capítulo conocen mi forma de escribir y saben que van a toparse con esas escenas y más que la mayoría de ustedes me vienen siguiendo desde mi historia anterior, así que no deberían sorprenderse.

Eso es todo, chicas. Espero sus reviews y por favor, su sincera contestación a mi pregunta.

Canción de Albert y Paula: "Ves" Sin Bandera

Canción de Eliza y Tom: "Feels like home" Chantal (el apellido se me olvidó). Es la canción de la película "My sister's keeper".

Las quiero a todas,

Wendy