Hola Niñas lindas que me han seguido hasta acá. Antes de comenzar con este capítulo me gustaría aclarar ciertos puntos para que no me malinterpreten, no quería hacerlo, pero he decidido que es necesario porque hay ciertas cosas que he notado que se me están yendo de las manos. Voy a empezar diciendo que en Fanfiction somos muchas escritoras, hay miles de historias, cada una tenemos un estilo propio aunque escribamos sobre el mismo animé. Cada una tenemos una cabeza que es un mundo. Nunca vamos a poder complacerlas a todas, es imposible. Pero, las historias tienen un rating, osea, K, KK, T, M. Yo les aconsejo que antes de empezar a leer una historia, se fijen cómo está catalogada, por lo general, cuando una historia está catalogada com es porque contiene lenguaje fuerte o alto contenido sexual o contenido sexual seguido. También están los géneros, comedia, romance, humor, tragedia, drama, etc. Como han podido notar desde mi historia anterior, las que me vienen leyendo desde antes y las que no lo saben, "El rebelde y la dama del establo" también es de mi autoría, ambas están catalogadas como "T" en género romance. Por qué me tomo la molestia de explicarles esto, por las siguientes razones: Mi modo de escribir es diferente, me gusta transportar al lector a lo que yo me estoy imaginando, por eso soy bastante explícita en las escenas, especialmente las escenas sexuales, por eso catalogué mi historia como "T" para que de antemano estén advertidas de que se toparán con tales situaciones. Sé que en algunos capítulos sin querer no he puesto la advertencia cuando hay contenido sexual, pero hay que ver que ya he subido 18 capítulos de esta historia en la cual aparecen escenas sexuales desde el capítulo 9, por tanto si han llegado al 18 es porque ya saben y conocen mi estilo, por tanto, entiendo que no debe haber sorpresas si se topan con las escenas. Yo uso lenguaje explícito, pero nunca he rayado en lo vulgar ni promiscuo, todas mi escenas a pesar de tu toque ardiente, siempre van acompañados de romanticismo y un amor profundo que se profesa cada pareja y parte de ese amor es el deseo. Una pareja profundamente enamorada, apasionada y joven, así es como yo las persivo. Es importante que se lean esto porque necesito que entiendan que este es mi estilo y según sigan leyendo van a seguirse topando con dichas situaciones. Otra cosa, a mi me gusta el romance y en las situaciones añado un toquecito de drama, porque si todo es color de rosas, aburre y eso es lo último que quiero, que se aburran. Yo no me estanco en el drama ni en el sufrimiento, no es mi estilo, yo resuelvo los conflictos rápido, entiendo que ya en el animé hubo bastante tragedia y al menos yo duré una semana en depresión con el desenlace, por tanto, no tengo la más mínima intención de seguir trayendo dolor. Yo respeto cada gusto y proceder de cada escritora, pero yo tengo el mío propio y si alguien quiere drama, tragedia, pues busquen los fics que están catalogados como tal, porque en mi fic no encontrarán eso. Hubo una chica que me dijo que no le gustaba Heidi, que no le gustaba Eliza ni Tom, y por último me pidió que Paula se muriera cuando diera a luz y dejara de hacer la historia tan rosa, si soy honesta, ese review lo leí con miedo, me impactó porque al final dijo que le gustaba la historia... Y yo me pregunto... no le gusta la historia que según ella es muy rosa, no le gustan los personajes, no le gusta la trama, ¿qué es lo que le gusta de la historia? Personalmente yo me siento orgullosa de mi personaje Eliza porque con ella he tocado un tema que se vive en nuestra sociedad y he logrado hacer un trabajo hermoso del cual me siento satisfecha. Heidi, con ella toqué otro tema que es el autismo, otro personaje hermoso del cual también estoy orgullosa de haberlo creado, especialmente si alguien conoce o tiene un familiar con la condición. Lo que me dejó en shock fue lo de matar a Paula, ¡por Dios! Es todo lo que puedo decir. Vuelvo y repito, escribo sobre romance, no tragedia, si quieren eso, están en el fic equivocado. Quiero que entiendan que no les estoy recalcando esto porque estoy enojada, nada que ver, pero hay que tener las cosas claras. Yo sé que la mayoría me han apoyado en mi estilo y me han dado ánimo para seguir adelante y se lo agradezco de todo corazón, ya que no gano nada con escribir una historia que no sea del agrado de nadie. Pero otra cosita, antes que escritora, yo también soy lectora y antes de escribir mis historias he deborado muchos fics y actualmente sigo algunos porque me gustan y hay muchas escritoras que admiro. Pero cuando a mi una historia no me gusta, sencillamente no la leo, osea, no me pongo a dejar mensajes negativos, porque como me dijo una amiga, "es más fácil dejar un comentario negativo de forma anónima que sentarse a escribir una historia". Lo que más me impacta es que estos comentarios vienen de personas que se han leído todos los capítulos, al menos yo, en los primeros capítulos me doy cuenta si una historia me va a gustar o no, hay historias que te atrapan desde el primer capítulo y hay otras que desde el primer capítulo no te llama la atención seguir leyéndola, porque para los gustos los colores, entonces, ¿por qué perder el tiempo leyendo nada más y nada menos que 18 capítulos de una historia que no les gusta? A mi me ecanta leer, pero si algo no me gusta no hay poder humano que me haga leerlo. Recuerdo que en la high school me tocó leer el Quijote, tuve malas notas en los exámenes, por el simple hecho de no quererlo leer porque no me gusta. Leer es algo que se disfruta y toma tiempo, osea dudo mucho que alguien que me haya seguido hasta acá de verdad le disguste tanto mi historia.
En fin, no las aburro más con esto, ya aclaré mis puntos y a las que me han seguido y apoyado que ustedes saben muy bien quiénes son y cuánto yo las aprecio y tomo en cuenta, les mando un beso enorme, e incluso a las que me critican también, pues se están tomando la molestia de leerme y cada mensaje que dejan aunque sea negativo es un review más para mi historia.
Si quieren una historia romántica, divertida, sensual, sin pretenciones y donde prevalesca el amor, síganme.
Las quiero un montón,
Wendy Grandchester
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Amor de verano
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 19 Amor y familia
ADVERTENCIA: EL SIGUIENTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS DE CONTENIDO Y LENGUAJE SEXUAL, SI NO TE AGRADAN ESOS TEMAS, ABSTENTE DE LEER, DE LO CONTRARIO, DISFRUTALO COMO YO AL ESCRIBIRLO.
Candy hubiera querido darle la noticia de su embarazo a sus padres desde el principio, pero quiso reunir a toda la familia y con las complicaciones de salud de su madre decidió esperar el momento adecuado, así que planificaron la reunión tres semanas después donde Candy ya contaba con tres meses de embarazo y su mamá ya estaba en casa aunque debía seguir ciertos cuidados y precauciones.
-Terry...
Le dijo Candy frustrada y algo molesta.
-¿Qué pasa, princesa?
-Es que no me sirve nada, Terry, no quepo en mis pantalones y no sé por qué si casi no tengo barriga.
Respondió tirando varias mudas de ropa en la cama de mala gana.
-Pero mi amor, sí se nota, además no puedes pretender que te siga sirviendo la ropa vieja, ponte un vestidito, princesa, esos deben de quedarte más cómodos. Mañana puedes irte a comprar ropa adecuada.
Terry le decía eso a ella dulcemente abrazándola de la cintura. Ella podía ser madura, apasionada, luchadora y todo lo que se dijera, pero al mismo tiempo, tan niña y Terry en secreto adoraba eso, la adoraba a ella con todas sus perretas. Al final, Candy se puso un cómodo vestido verde a medio muslo que era un poco holgado y unas sandalias bajitas. Se onduló el pelo con las tenazas y se maquilló de acuerdo a los colores de su vestimenta. Terry se puso un jean azúl oscuro y una polo verde también que le quedaba perfecta y lucía su perfecto torso y sus brazos, en especial el brazo derecho dónde se había hecho un tatuaje en tribales que llegaba casi hasta el codo y ahí sí veía matador. Se puso unos zapatos cómodos color crema y su hermoso cabello suelto.
-Ya estoy lista, mi amor.
-Preciosa, como siempre, mi cielo.
-Ahí van a estar todos, amor, por fín. Me muero por ver la cara de mamá cuando se entere.
-Tu mamá no será la única sorprendida, princesa, recuerda que nadie lo sabe aún, sólo Heidi y Eliza, claro.
Conversaban luego de haberse montado en el carro de Terry. Llegaron en media hora a la casa de los padres de Candy y ya Albert y Paula estaban ahí. También estaban Eliza y Tom, quienes ya habían dado la noticia de que esperaban su bebé. La casa White se vestía con sus mejores galas. Rosemary decidió hacer la comida típica, arroz guisado con gandules, pernil asado y ensalada de papas. Había un olor exquisito que impregnaba toda la casa. Ella se veía bastante recuperada. Era muy parecida a Candy, mismo color de pelo y los mismos rizos, misma complexión física, sólo que sus ojos eran azules como los de Albert. A pesar de haber recivido un par de quimioterapias tuvo la suerte de que no se le cayera el pelo, al menos por el momento. Estaba alegre, corriendo de un lado para el otro con los preparativos. William, por su parte, quien era una versión mayor de Albert, a excepción del color de los ojos que eran verdes como los de Candy, se encontraba conversando amenamente con Albert y Paula hasta que llegaron Terry y Candy y corrió a recivirlos.
-¡Papi!
Gritó Candy no más llegó y lo abrazó.
-Princesa, que hermosa estás.
Le contestó besándole ambas mejillas. Saludó a Terry efusivamente y los invitó a renunirse con los demás.
-¡Albert!
-¡Candela!
Albert, como siempre, la besó y la abrazó y la levantó por los aires, ese era su saludo especial y nada lo haría cambiarlo.
-Albert, bájame, me mareo.
Albert la miró extrañado, pero no le dio importancia.
-¡Terry!
Exclamó Paula dándole un gran abrazo y besándole la mejilla.
-¿Cómo estás, manita?
-¡Bien!
Dijo ella super contenta y Terry ya se imaginaba por qué al verla junto a Albert.
-Hola, Terry. Me encanta el tatuaje, ¿dónde te lo hiciste?
Quiso saber Albert y Terry comenzó a darle los detalles.
-No importa dónde se lo haya hecho, no quiero verte llegar con uno de esos.
Advirtió Rosemary llegando de pronto y con falso reproche. Ella era bien abierta para esas cosas.
-¡Mamá! Estás preciosa, me encanta cómo te arreglaste.
Candy estuvo a punto de llorar de emoción al ver a su madre tan linda, animada y con su color natural en las mejillas.
-Mi niña hermosa, si tú también estás espectacular. Gracias por cuidar tanto a mi tesorito, Terry.
Dijo Rosemary saludándolo con un abrazo tan cálido que él se conmovió por completo.
-Es lo menos que puedo hacer, Rose, su hija es mi ángel.
Le contestó él besando el cabello de Candy.
-¡Elly! ¿Es que no piensas venir a saludarnos?
-¡Candy! Tú fuiste quien llegó, a ti te toca saludarnos.
Respondió Eliza riendo y poniéndose de pie junto con Tom y su madre y también los padres de Tom que a pesar de vivir en Orlando, se estaban pasando unos días en Puerto Rico.
-Hola, Tom, Sarah, él es mi marido, Terrence Grandchester. Terry, él es Tom, el marido de Eliza y ella es Sarah, la madre de Eliza.
Los presentó Candy. La madre de Eliza miró a Terry de arriba abajo como si fuera una quinceañera. A su edad se veía bastante bien, tenía cuarenta y dos años, era esbelta y vestía bastante jovial, un poco provocativa, pero no rayaba en lo vulgar.
-Mucho gusto, Terrence. Ellos son mis padres, Alina y Tomás Rodríguez.
Todos se saludaron cordialmente y se sentaron a platicar. Unos minutos después llegó el resto de la familia Grandchester.
-Hola a todos.
Saludaron alegres Richard y Eleanor y se hicieron las respectivas presentaciones. Heidi fue corriendo a saludar a Terry y a Candy y a su hermana Paula que hacía tiempo no veía y a quien la chica idolatraba.
-Hola, Candy. ¡Cuánto tiempo!
Saludó alegremente Alisson. Era una chica muy simpática, pero ella y Candy no habían compartido mucho, pues Alisson estaba estudiando y estaba metida en varias actividades como actuación y modelaje, entre otros asuntos amorosos que por tiempo la deprimían y la sacaban del mundo social.
-¿Yo estoy pintado en la pared?
Se quejó Terry, él adoraba y celaba a todas sus hermanas. Ella lo rodeó con sus brazos y le dio un beso en la mejilla.
-Estás guapísimo como siempre, hermanito. Y tú, Candy, estás radiante.
Alisson era un amor, igual que las otras hermanas de Terry. Se habían criado en un ambiente cariñoso y con grandes lazos de valores hacia la familia.
-Hijo, que guapo estás. Tú, Candy, estás hermosa.
-Gracias, Eleanor. Richard, ¿cómo estás?
-Pues yo muerto con ese olor de la comida que no me deja ni pensar en otra cosa.
Ese comentario hizo que todos rieran, en especial Rosemary.
-Hola, hola, espero que no hayan empezado a divertirse sin mí.
Dijo una voz de un recién llegado.
-¡Jimmy! ¡Qué sorpresa!
Saludó Candy a un joven de unos veintiún años, alto y guapo, de tez blanca y pelo marrón con ojos verdes. Ella le dio un efusivo abrazo y él le besó la mejilla. Unos ojos azules estaban destilando puro fuego sin que nadie lo notara.
-Candy, estás bellísima, pecosa.
Le dijo el jóven que había sido compañero de juegos de ella y Eliza hasta que él se mudó a otro pueblo hacía unos cinco años atrás, pero con quien habían mantenido contacto siempre. ¿Pecosa? Pensó Terry. El que la llamara así lo molestó aún más. ¿Qué se creía ese? Sus celos estaban a flor de piel y Alisson se dio cuenta, pues perdió muchos pretendientes en su adolescencia gracias a Terry y su sobreprotección.
-Jimmy, este es Terrence, mi marido.
Lo presentó Candy alegre y Terry le estrechó la mano mirándolo furioso, pero el muchacho ni cuenta se dio de eso, pues sus ojos se habían enfocado en otra persona...
-Ella es Alisson, una de sus hermanas.
Tanto Alisson como Jimmy no disimularon su interés y Candy les guiñó un ojo. Terry se relajó un poco más, prefería que él se interesara en su hermana y no en Candy, si apreciaba su vida.
-Bueno, ya basta de tonterías. Vamos a comer ya, la comida se enfría.
Con la órden de Rosemary todos fueron directo a la terraza, pues al ser tantos invitados no estarían cómodos en el comedor. Cada cuál se ubicó en una mesa y la comida comenzó a servirse. Terry estaba muy serio, pero Candy no le hizo caso y siguió compartiendo con todos los demás y riendo como si nada.
-Rose, usted tiene una mano bendecida para la comida. ¡Dios! Es el mejor pernil que he probado.
-Gracias, Richard, pero no creo que sera para tanto.
Le contestó con una tímida sonrisa.
-No te confíes, Richard, yo fui quien zasonó el pernil.
Dijo William fingiendo prepotencia.
-William, por favor, tú no sabes ni prepararte ni un huevo frito.
Todos se echaron a reir ante el comentario de Rosemary.
-Todo está muy rico, Rose. Como siempre he dicho, tienes que pasarme tus recetas.
Dijo Eleanor mientras se servía otra porción de ensalada de papa. Así estuvieron compartiendo hasta que hubieron degustado hasta el postre. Se puso música y bailaron y rieron. La reunión era hermosa.
-Terry, cariño, ¿por qué te pusiste tan serio? ¿no estás a gusto aquí?
Quiso saber Candy, quien lo encontró un poco apartado.
-Nada, princesa, no pasa nada. Sigue disfrutando con los demás, amor.
Le contestó calmado, pero seguía siendo serio.
-Pero es que... yo quiero estar contigo y...
-Pues yo pensé que querías estar abrazando a tu amigo.
Le dijo en un tono cargado de reproche que la desconcertó.
-Terry... ¿eso es lo que tiene así? Jimmy es un amigo mio y de Eliza desde que teníamos pañales... teníamos mucho tiempo sin...
-Pues él ya no usa pañales, Candy. Además, ¿por qué te dice pecosa?
Él seguía molesto, aunque sabía que el motivo era muy tonto, pero no pudo evitarlo.
-Porque es mi amigo. ¿A ti se te olvidó cómo me llamaste tú desde el primer momento que me conociste?
Le espetó fastidiada.
-Sí, pero eso era diferente porque...
-¿Porque qué?
-Por nada. Que te llame por tu nombre y punto.
Reiteró molesto, pero Candy ya se había molestado más que él.
-Mira, Terrence, esperé mucho este momento. Sólo ansío darle la noticia del bebé a mis padres, tu bebé, y tú estás haciendo un tonto berrinche porque saludé a un amigo de mi infancia... no puedo creerlo...
-No quería decírtelo, pero tú insististe.
Candy comenzó a reirse por lo absurdo de la situación, hasta se le pasó el enojo.
-¡No te rias, Candice!
-Pero es que jajajajja... Terry... jajajajajaja. Si te vieras... jajajaja. Ya, mi amor, es sólo un amigo, nada de qué preocuparse, además no se ha despegado de Alisson ni un segundo.
-Sí, pero...
-Pero nada, mi cielo. Vamos anunciar a tu bebé, amor. Además, hace rato ni siquiera lo acaricias.
Le dijo Candy haciendo un puchero y Terry acarició su bebé y disimuladamente le dio un beso para no arruinar la sorpresa. Cuando todos estuvieron sentados después de haber estado bailando un rato, Terry tomó la palabra.
-Hola, su atención a todos. Candy y yo tenemos algo que dicirles. Estamos muy felices y agradecidos con Dios por darnos la dicha de ser padres.
Terry estaba de pie junto a Candy rodeándole la cintura con sus brazos. Todos se quedaron un rato procesando la información.
-¿Un bebé? Te lo dije, mi niña hermosa. Voy a ser abuela.
Dijo Rosemary con lágrimas en los ojos.
-Terry, mi amor. Por fin, un nieto. ¡Por fin!
Exclamó Eleanor abrazando a su hijo mientras Rosemary no dejaba de abrazar a Candy.
-Felicidades para ambos. Candy, princesa, no sabes lo feliz que somos, vamos a cuidarlo y amarlo mucho.
Dijo William lleno de emoción.
-Princesita, te me adelantaste.
Le dijo Albert abrazándola.
-Estoy muy orgulloso de ti, Terry. Espero sea un niño, pues ya hay muchas niñas en la familia...
-Richard, sea niño o niña, será el bebé más consentido de todos.
Reprendió Eleanor a su marido.
-Pues a mi también me gustaría un niño, pero que sea lo que Dios mande.
Respondió Candy alegre y acariciando su barriguita que si se fijaban detenidamente, sí se notaba. Todos la felicitaron y abrazaron y sus padres se pusieron a exagerar con sus cuidados y atenciones.
-Su atención, por favor. Yo también quiero anunciar algo importante.
Se escuchó una voz imponente y todos se acomodaron en silencio en sus lugares.
-Aquí, con todos como testigos, familia y amigos, les ruego escuchen esto que voy a decirles. Hace algún tiempo, mi corazón fue hechizado por unos profundos ojos castaños, cuya portadora es la mujer más hermosa, maravillosa y especial que haya conocido jamás. A veces las desilusiones pasadas, los traumas, nuestro ego, nuestro orgullo nos impide ver más allá y dejamos escapar un gran tesoro.
Él estaba muy inspirado y todos escuchaban sin pestañear.
-Esa mujer llegó a mi vida llenándola de amor, entrega y emociones profundas que yo había perdido hace tiempo. Me dio su alma, su ser, su vida entera y yo en su momento no lo supe apreciar. Fui demasiado cobarde para arriesgarme y darle el cielo y el mundo entero, porque eso es lo que ella se merecía. La dejé ir sin saber que desde el primer momento mi corazón la amaba profundamente.
Algunos ya tenían los ojos aguados y otros estaban super emocionados.
-Hoy delante de tus padres y los míos, quiero pedirte perdón por haberte hundido en una profunda desilusión. Perdón por cada una de las lágrimas que derramaste por mi en silencio, por cada una de ellas que yo no merecía. No sé si ya esté demasiado tarde, pero quiero que sepas y que sepan todos que te amo con toda mi alma y con cada respiro de mi ser. No sé si esté pidiendo demasiado, estoy seguro de no merecerme tanto amor, pero aquí, humildemente y que se entere el mundo entero, yo, William Albert White, quisiera saber si tú, Paula Marie Grandchester, me harías el honor de convertirte en mi esposa...
Albert se había arrodillado a los pies de Paula portando un hermoso anillo de compromisos de oro adornado en diamantes. Paula con profundas lágrimas no salía de su asombro. Candy y sus padres lloraban de emoción al igual que toda la familia Grandchester. El sueño de sus vidas se estaba haciendo realidad.
Perdóname
si pido más de lo que puedo dar
si grito cuando yo debo callar
si huyo cuando tú me necesitas más
Perdóname
cuando te digo que no te quiero ya
son palabras que nunca sentí
que hoy se vuelven contra mí
Perdóname
perdóname
perdóname
Perdóname
perdóname
perdóname
Si hay algo que quiero
eres tú...
-Albert... yo... ¡Claro que acepto! ¡Te amo!
Le proclamó entre lágrimas y con profunda emoción. Él le colocó el anillo delicadamente y ella no dejaba de llorar por tanta felicidad. Eleanor y Rosemary no cabían de alegría y estaban llorando tanto como Paula. Candy y Terry estaban super felices por la unión de sus hermanos que tanto adoraban.
Perdóname
si los celos te han dañado alguna vez
si alguna noche la pasé lejos de ti
en otros brazos, otro cuerpo y otra piel
Perdóname
si no soy quien tú te mereces
si no valgo el dolor que has pagado por mí
a veces
Perdóname
perdóname
perdóname
Perdóname
perdóname
perdóname
Si hay algo que quiero
eres tú...
-¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!
Comenzaron a gritar todos y la pareja los complació sellando su compromiso con un tierno beso en los labios y un gran abrazo.
-Te amo, Paula.
Perdóname
Perdóname
y no busques un motivo o un por qué
simplemente yo me equivoqué
perdóname
Perdóname
perdóname
perdóname
Perdóname
perdóname
perdóname
Si hay algo que quiero
eres tú...
-Yo también te amo con todo mi ser, Albert.
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Allison había ido un momento al baño a limpiarse las lágrimas por la emoción de ver al fin realizado el sueño de su hermana, pues ambas habían sido el pañuelo de lágrimas de la otra en todas sus desventuras y desilusiones. Su relación con Paula y Terry siempre fue bien estrecha, pero el ritmo de su vida actual los habías distanciado un poco. Cuando regresó del baño vio que cada quién estaba con su pareja o en su grupo y de pronto se sintió fuera de área, buscó un rincón apartado y se quedó pensativa jugando con su celular.
-¿Estás aburrida, Allie?
Alisson dio un respingo, sólo sus hermanos la llamaban así y esa voz no era la de ninguno de ellos.
-No, es que yo...
-No quisiste estar de chaperona entre tantas parejas que derraman miel.
-Jajajajaja, claro que no, lo que pasa es que...
-No te preocupes, Allie, yo también estoy fuera de ambiente viendo a tantos comiendo pan en frente de los pobres.
-¿Allie?
-¿Te molesta que te llame así?
-No... es que... sólo mis hermanos me dicen así o mis amigos...
-Entonces yo debo llamarte Alisson...
Le dijo serio y fingiendo una gran tristeza.
-No... Allie está bien...
Le dijo con una amplia sonrisa que lo dejó sin habla por varios segundos.
-¿Somos amigos, Allie?
-Ehh... no, pero...
Alisson estaba realmente desconcertada por la manera de coquetear de Jimmy. No podía decir que fuera creído ni arrogante, pero iba a seguirle el juego porque no iba a rendirse a sus pies como una niña boba, como lo había hecho tantas veces, aunque esos ojos y ese cuerpo y esa sonrisa descarada...ella mejor no siguió pensando.
-Pensé que querías se mi amiga, pero está bien, no te molesto más...
-No, está bien, te puedes quedar...
-Me llamo James, puedes decirme Jimmy, todo el mundo me dice Jimmy.
-Es más lindo James...
-Entonces seré James para tí.
Le contestó con una sonrisa hermosa. Él no era pretencioso. No lo conocía, pero tenía algo que no la hacía desconfiar.
-Puedes decirme Allie, entonces, pero no lo hagas en frente de mi hermano, él... nada olvídalo, sólo no me lo digas en su presencia por el momento.
-No hay problemas, Allie. Pensé que Albert no iba a casarse nunca después de...
Jimmy se calló de pronto, reconociendo que iba abundar en un tema que no era de su incumbencia.
-Mi hermana merece ser feliz. Ha sufrido mucho y ya era hora de que alguien la tomara en serio y la amara como ella se merece...
Jimmy puso atención en cada palabra que ella pronunció y pudo ver que cada una estaba cargada de melancolía y que sus hermosos ojos azules se habían oscurecido, pero ella siguió sonriendo resplandecientemente.
-Y tú, Allie... ¿eres feliz?
La pregunta le desencajó el rostro, vaya forma de ser directo, pensó.
-Pues, claro que sí. Se casa mi hermana mayor, voy a ser tía... ¿qué más podría pedir?
Respondió con una risa nerviosa y sin mirarlo a los ojos.
-¿Y te aman como te mereces?
Fue más directo aún y su rostro se volvió totalmente indescifrable.
-Jimmy, ehh... James, creo que te has ido muy lejos, no tengo por qué contestarte esa...
-Ya lo hiciste, Allie.
Ella se quedó con la boca abierta. Por qué tenía que ser tan obvia, se preguntó.
-De todas formas, no es de tu incumbencia y además...
-¿Quieres bailar?
Le cambió el tema como si nada.
-¿Qué?
-Todos están bailando, ¿vienes?
Le dijo extendiéndole la mano y ella lo miraba dudosa.
-No. Disculpa, no tengo ganas...
Respondió con los ojos aguados y mirando a otra parte.
-Está bien, nos quedamos aquí, ¿quieres algo de tomar?
Preguntó él muy amable.
-No, no te preocupes, yo... mejor me voy. Fue un placer conocerte, James.
-¿Quieres dar un paseo?
-Jimmy... no quiero ser descortés, pero ahora mismo quiero estar...
-Dando un paseo conmigo, ven.
Jimmy la tomó de la mano y ante la mirada atónitos de todos, salieron de la casa a recorrer la inmensa urbanización que contaba con pista para caminar, de tennis, y un parque. Se sentaron en uno de los bancos del parque.
-Sabes, deberías contarme tu historia, Allie.
-¿Cómo? Ni si quiera te conoscoy no voy decirte...
-Precisamente por eso, Allie, porque no me conoces. No te afectará en nada que yo lo sepa, ¿a quién voy a contársela? Tampoco te conosco, así que no podré juzgarte.
-Eres increíble, James, pero no voy a contarte nada. Hay un dicho que dice: "Cuando uno sacude el cajón de los recuerdos, son los recuerdos los que terminan sacudiendo a uno".
-Y no quieres llamar los fantasmas del pasado, ¿verdad?
-¿Qué comes que adivinas, Jimmy?
-No puedo adivinar quién te hizo tanto mal...
Ese comentario terminó por sacudirla y pronto sus lágrimas comenzaron a caer. Él la miró con toda la dulzura del mundo.
-¿Por qué quieres hacerme esto, James?
Preguntó entre sollozos.
-Porque necesitas que te escuchen y yo me muero por escucharte.
-Ni siquiera me conoces...
-Quiero hacerlo.
-¿Y por qué mejor no me cuentas tu historia tú?
Le espetó y a él le gustó que lo retara.
-No hay problemas, Allie, te la cuento. Tengo veintidós años. Soy policía estatal, bueno, estoy de vacaciones actualmente. Tengo un hijo precioso de dos añitos, Dylan.
-¿Tienes un hijo?
Le preguntó con asombro y con ciera desilusión, sin saber por qué. Imaginó que tal vez era casado o tenía una mujer, entonces era simplemente un descarado, pensó.
-Así es. Mi mamá se quedó con él por hoy para que yo pudiera asistir a este compromiso familiar. Dylan llegó a mi vida en un tiempo bastante inmaduro e ignorante de mi parte, pero me cambió la vida desde el primer día que lo sostuve en mis brazos. Es la luz de mis ojos. Su madre no piensa lo mismo. Me cedió la custodia completa desde que él tenía dos meses. No sé de ella desde entonces. No puedo decirte que la haya amado profundamente, pero me duele que no pueda querer a su hijo como lo hago yo. Me duele que Dylan esté creciendo sin su amor y yo le doy amor por los dos. Quiero decir, Allie, que todos tenemos un dolor profundo y una historia que nos marcó para siempre. A veces hablar hace bien. Y si no conoces a la persona, mejor. No puede usar nada en tu contra, sólo será alguien con quien te desahogaste y dejaste escapar un parte de tu dolor.
Alisson estaba sorprendida. ¿Cómo una madre no puede querer a sus hijos? Se preguntó. Ella tenía veinte años y no estaba en sus planes tener hijos, pero tarde o temprano los querría y si llegara en un momento que no lo esperara, estaba segura que lo amaría, pues se había criado en ese ambiente de amor y valor hacia la familia.
-Siento mucho que tu bebé tenga que crecer sin su madre, James. ¿Tienes una foto de él?
-Claro, aquí. Mira.
Sacó su billetera y le mostró una foto de Dylan en su cumpleaños rodeado de los personajes de Mickey Mouse y con una hermosa sonrisa. Se parecía mucho a Jimmy, tenía sus ojos y sus rasgos, pero su pelo era castaño y no marrón como el de Jimmy.
-Es muy lindo. Dios te lo bendiga.
-Gracias, Allie. Ahora es tu turno, señorita.
-Yo... tengo veinte años. Estudio periodismo, estoy en clases de actuación y modelaje. Soy la tercera de cuatro hermanos. Mi hermano Terry solía cuidarme demasiado, pero ya está más entretenido en otros asuntos. Hace dos años tuve un novio que tenía treinta años que neutralizó todo mi mundo y yo dejé de ser yo para comportarme a la altura de su madurez y sus deseos, dejé de soñar, de reir, de salir. Cuando mis padres me empezaron a fastidiar por la diferencia de edad, sencillamente me fui con él. Regresé a casa luego de haber pasado tres días en el hospital por la última golpiza que me propinó en la cual me rompió el brazo, me dislocó una cadera y tuve que someterme a una cirugía dental por los dientes que él me rompió de un puñetazo. Luego de que mi hermano casi lo mata, mi papá logró que lo arrestaran por violencia doméstica y estuvo un tiempo preso. Yo estuve yendo a terapias psicológicas, llegué a estar un tiempo en una clínica de apoyo hasta que poco a poco fui saliendo de esa. Me he quedado sola desde entonces. He superado muchas cosas, pero el miedo no. Los rasgos de haber sido abusada han permanecido conmigo. No soporto sentir a nadie detrás de mí, me espanto cuando alguien levanta la mano cerca de mí, en fin, me he vuelto algo paranoíca.
Allison había relatado todo mirando hacia un punto fijo. Nunca se dio cuenta que Jimmy siempre la escuchó sin apartar la vista de cada expresión y cada lágrima que salía de los espejos de su alma.
-Esos son mis fantasmas del pasado. No debí sacarlos... No sé quién eres...
-Soy tu futuro, Allie...
Ella abrió los ojos de par par y él sonrió.
-Tu presente aún está lleno de dolor y amargura. Cuando yo logre borrar toda la decepción, voy a ser tu futuro, por ahora, sólo seré James, o Jimmy, como te guste más.
-No te entiendo, estás loco, tú...
-No tienes que entederme. Vamos, aún me debes un baile, señorita.
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La reunión en la casa White duró hasta bien tarde. Todos se la pasaron genial y bailaron y rieron hasta que no pudieron más. Se fijó la fecha de la boda de Candy y Terry para dentro de dos meses, no les importaba que a Candy se le viera más el embarazo, no tenían por qué esconderse de nada y ese bebé era el más deseado de todos. Terry y Candy habían llegado exahustos al apartamento.
-Lo de Albert y Paula sí que fue una sorpresa.
Comentó Candy en la habitación mientras se quitaba la ropa.
-Estoy muy feliz por ambos, creo que se lo merecían.
-Pues sí, ya era hora de que Albert reaccionara.
-Princesa, tu barriguita está hermosa, sí se nota. Mira cómo está abultadito aquí.
Terry besó esa pequeña bolita dura en que se había convertido el vientre de Candy.
-Está creciendo, mi amor, será grande como su papi.
-Eso espero, aunque no me molesta una enanita como tú.
-Sólo hay algo que se me hace raro, Terry...
-¿Raro?
Preguntó Terry confundido.
-Es que no sé si sea normal o correcto, pero... es que desde hace un par de días... me la paso exitada.
Le soltó un poco avergonzada y dejándolo con los ojos bien abiertos.
-¿Exitada?
-Sí... me apena, pero en estos momentos... Terry... por favor, hazme el amor.
Le dijo de golpe y no le dio tiempo a reaccionar. Se le sentó a horcajadas y lo comenzó a besar enloquecida.
-Candy, serás mi muerte.
Terry estaba ya ahogándose en pasión y tan exitado como ella. Sus manos la acariciaban con necesidad. La tumbó sobre la cama para darle los besos más ardientes. Ella lo acariciaba y le respondía cada beso con desenfreno. Le arrancó la ropa y llenó su cuerpo tan perfecto y varonil de los besos más exitantes que pudo imaginar. Las manos de Terry la estaban tocando con pasión y delicadeza. Sus labios húmedos estaban haciendo maravillas en sus pechos que se encontraban más sensibles y receptivos que nunca.
-Terry, mi amor, te deseo mucho. ¿Podrías hacérmelo ya?
Le preguntó arqueándose desesperada.
-Con calma, princesa, déjame disfrutarte un poquito más.
-Pero es que... mi amor... yo... estoy muy mojada y... te quiero ya dentro de mí.
Terry nunca había escuchado a Candy reclamarlo con tanta urgencia y eso estaba enloqueciéndolo. Usó sus dedos para comprobar lo que ella había dicho y luego su boca la besó allí mismo donde el sol no puede llegar. Candy pensó que moriría ahí mismo. Terry tenía una maestría increíble y su lengua estaba llevándola a delirar.
-Eres perfecta, Candy. Tierna, apasionada, ardiente y perfecta.
Le dijo con voz enronquecida mientras ella gemía extasiada.
-Terry, mi amor... mmm.. ya por favor... ahora...
Él notó su desesperación y esa faceta de ella lo estaban volviendo loco. Se tumbó en la cama y se la puso a ella encima, entrando en ella de una vez.
-Soy todo tuyo, vas a moverte ahora a tu gusto amor.
Candy no perdió tiempo y comenzó a moverse con presición sobre él. Se movía de alante hacia atrás, en círculos y Terry la sostenía fuerte de las caderas para profundizarse más en su interior. La cara de placer de ambos no tenía descripción. Estaban abandonados a sentirse el uno al otro.
-Terry, esto es... divino.. mi amor...
-Tú eres divina, princesa. Estás haciéndolo muy bien, no dejes de moverte.
-Terry, que rico... mmmm...
Candy estaba soltándose como nunca, ya casi no quedaba nada de toda su timidez. Estaba madurando. Estaba convirtiéndose en una mujer completa. Abierta a dejarse guiar por la pasión y sus instintos, a tomar iniciativa, a sentir y hacer sentir, a vivir su sexualidad en todo su esplendor junto al hombre que amaba y que la amaba como a nadie más. Llegaron a ver las estrellas más hermosas juntos, en una entrega total de puro amor, sin pretenciones ni vergüenza, simplemente amor. Después de terminar, se dieron una ducha juntos y se pusieron cómodos para dormir, Terry como siempre la acunó en sus brazos.
-¿Mi amor, has pensado cómo quisieras llamar al bebé?
-Terrence como tú, mi cielo.
-¿Como yo? Ponle un nombre más lindo. Además puede ser una niña.
-Pero a mi me gusta tu nombre y yo quiero que sea igual a ti en todo.
Terry no estaba convencido de ponerle su nombre, no era que no le gustaba, pero no le llamaba la atención ponérselo a su hijo.
-Si es una niña quiero que se llame Leah.
Dijo Terry pensativa.
-Ummm me gusta. Pero como sé que es un niño y ya que no te gusta tu nombre, ¿qué te parece Jeremy?
-Ese sí me gusta. Jeremy Grandchester suena bien.
Terry estaba complacido y Candy también, ahí habían decidido el nombre que le pondrían al bebé fuera niño o niña. No se dieron cuenta en qué momento se quedaron dormidos. El amor y la ilusión se movían por todo el ambiente.
Continuará...
Hola chicas, espero que este capítulo haya sido de su agrado y me lo dejen saber con un review. Lamento haber tenido que dejar aquél speech arriba, pero entendí que era necesario, ya no quiero malos entendidos ni tener que estarme explicando constantemente, así que ya todo está dicho arriba. Cuento con su apoyo como siempre lo he hecho. Les mando un cálido beso y abrazo y veremos cómo se desenvuelve esta historia.
Canción de Albert y Paula: "Perdóname" Luis Fonsi (en su momento también la cantó Camilo Cesto)
