Amor de verano

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 22 Miles de emociones

Después de dos largos meses más la madre de Candy había presentado una mejoría y si bien su enfermedad seguía avanzando, al menos pudo sentirse mejor y recobrar un poco de su inquebrantable espíritu consiguiendo estar fuera del hospital por el momento, aunque con rigurosos seguimientos, tratamientos y quimioterapias. A pesar de las circustancias, Rosemary White sonreía y estaba realmente feliz. Estaba organizando el babyshower de su hija. Eso era algo que nadie podía negarle y daba gusto ver con el ánimo y emoción que decoraba el pastel que ella mismo había hecho. Patty y Annie que estaban de visita ahí con sus padres y Stear estaban llenando globos mientras Heidi con una habilad increíble hacía hermosas figuras con ellos con motivos de bebé inspirados en el arca de Noé. Rosemary estaba vestida linda como siempre y se había comprado una hermosa peluca, nada podía quitarle su ilusión y sólo le rogaba a Dios tiempo suficiente para conocer a sus nietos, la dicha de al menos verlos nacer. La casa White estaba hermosa, los entremeces y el olor a comida era exquisito.

-Stear, ¿Qué haces? Si llenas tanto los globos van a explotar antes de que llegue Candy.

-¡Ay Patty! Qué mucho te quejas, al menos estoy ayudando.

-Sí, pero las cosas se hacen bien o no se...

-Patty, por Dios, déjalo ya. Stear, no te preocupes, sólo llénalos un poquito menos.

Ahí estaba Annie de árbitro entre los dos. Patty solía ser muy perfeccionista y Stear un poco dejado, pero aún así se complementaban.

-¡Wow! Todo es precioso, cuando Candy lo vea se va a morir.

-Pues Dios quiera que no se muera, Eliza.

Respondió Tom burlonamente ganándose un codazo por parte de ella y Heidi se echó a reir.

-¿Quieres que decore para tu babyshower también?

Preguntó Heidi amable y Eliza se sorprendió y conmovió.

-Claro que sí, linda. Pero tendrás que hacerlo para un princesita.

Dijo Eliza acariciando su vientre y sonriéndole.

-¿Cómo se llamará?

-Brianna Nicole.

Respondió Tom con orgullo, pues él había elegido ese nombre y no hubo poder humano que lo hiciera cambiar de opinión.

-Hummm... I like it.

Respondió la chica de pronto haciéndolos reir. Les gustaba toparse con personas con las que pudieran mantener vivo su inglés aunque por lo general siempre hablaban en español. Toda la familia Grandchester-White estaban ahí y cada quien decoraba, ayudaba en la cocina, acomodaban regalos, los únicos que aún no habían llegado era Candy y Terry.

=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0

-¿Ya estás lista, Rapunzel?

Preguntó Terry mientras Candy terminaba de tejerse una hermosa trenza de lado que se había hecho y que le llegaba exactamente a las nalgas. Ella se puso un bonito pantalón de maternidad en licra que le llegaba encima de los tobillos en color negro. Una camisa azúl de maternidad que mostraba el hermoso contorno del vientre enorme y unos zapatos bajitos en color crema. A Terry le encantaba cómo se veía y sobre todo lo lleno que estaban ahora sus pechos. Nadie se veía más maternal que ella.

-Ya casi, amor. ¿Tú crees que es fácil trabajar con esta melena que te niegas a que me corte?

-Nadie te manda a tener un pelo tan hermoso y que me encanta.

Le respondió tomándola por la cintura y chocando su nariz con la suya mientras depositaba un tierno beso en sus labios.

-Eres un engreído Terrence.

-Así me amas.

-Y un arrogante también.

-Pues prepárate entonces, porque pronto seremos dos.

Terry acarició y besó a su hijo. No veía la hora en que llegara, moría por tenerlo en sus brazos. Tenía una ilusión enorme de ver a Candy con él cargado arrullándolo o alimentándolo.

-Está muy grande, mi amor. A penas puedo caminar, me canso mucho.

-Ya prontito llega, princesa, aunque voy a extrañar esta linda barriga.

-Yo también, pero ya ansío poderme vestir como antes...

Dijo Candy con melancolía recordando sus sexys atuendos que enloquecían a Terry y su abdomen plano y perfecto, pero adoraba sentir a su hijo crecer dentro de ella.

-Pues ya no irás enseñando todo como antes. Tienes que taparte un poquito más...

-¡Terry! Te dije que no voy a cambiar mi forma de...

-No he dicho eso, princesa.

Le respondió con una sonrisita maliciosa.

-¿Y qué quisiste decir entonces?

Respondió seria y esperando la respuesta de Terry.

-Que también quiero una niña. Cuando nazca Jeremy quiero también una hermosa princesita como tú. Así pecosita y malcriada como su mami.

Le dijo comiéndosela a besos y ella reía.

-¿Cuando nazca Jeremy? ¿Terry, no crees que es demasiado pronto? Al menos vamos a disfrutar un poquito más del bebé antes de encargar otro.

-¿En un año?

Preguntó engreído como un niño.

-En un año, cielo. Recuerda que también tenemos una boda que organizar. Y... puede que sea otro niño...

-Será una niña, amor. Ya me dijeron cómo tengo que hacer para...

-¿Qué?

Preguntó Candy con los ojos abiertos como platos y Terry se echó a reir.

-Nada, princesa, no me hagas caso. Será una niña, ya lo verás. Vámonos, que nos están esperando.

Se apresuraron al auto y llegaron a la casa White. Cuando entró quiso llorar de emoción. Todo estaba decorado hermoso. En la pared donde se encotraba la mesa del bizcocho había cortinas en colores azúl, verde, naranja y amarillo. En las esquinas de la mesa había hermosas figuras de globo simulando animales y un hermoso banner del motivo del arca de Noé que decía "baby shower de Candice y Terrence. El bizcocho era precioso, simulaba un bebé envuelto en un pañito del pico de una cigüeña y otros bizchochos más pequeñitos simulando peluches y juguetes de los mismos animales del motivo. Al rededor del bizcocho habían figuras decorativas en cartón de animales y algunos decían "welcome baby" o "its a boy". Todo hermoso y encantador. Las demás mesas tenían manteles en azúl, verde, amarillo y naranja con un cooler de foam en el centro decorado de animales y una tenaza para coger el hielo.

-Hola, hola!

Se anunció Candy muy alegre y se lanzó a los brazos de su madre con un gran abrazo.

-Mi pequeña, que enorme estás.

Le dijo Rosemary tocándole el vientre.

-¿Cómo estás, Terry?

-Ansioso que nazca ya mi hijo. Pero a usted ni le pregunto, está guapísima como siempre.

A Rosemary le conmovió el gesto amable de su yerno y lo abrazó sinceramente.

-Hola. ¿Cómo están mis niños hermosos y mi nieto?

-Hola, Eleanor. Estamos muy bien. Mira que grande está Jeremy.

Dijo Candy señalando su enorme vientre.

-Hola mamá, estás radiante.

-No seas adulador, Terry. Dame un beso y un abrazo. No creas que porque tengas veinticuatro años dejaré de besarte.

Candy se hechó a reir con las ocurrencias de Eleanor y Terry de maldad abrazó a su madre bien fuerte y le dio un meloso beso.

-Mamá, no lo acapares, Terry es mío.

-Heidi, princesa hermosa. ¿Tú también quieres un abrazo de oso?

La chica no esperó más y se lanzó a los brazos de su hermano. Luego de que Terry casi la dejaba sin aire por el abrazo, saludó efusivamente a Candy.

-Candy, parece que yo estoy pintado aquí. ¿Ya no quieres a tu hermano favorito?

-¡Albert, te extrañé mucho! ¿Cómo está mi sobrina hermosa?

Preguntó Candy dándole un beso a Paula que estaba al lado de Albert.

-Rossy está muy bien. Creciendo.

Respondió Albert abrazando con ternura la cintura de su mujer.

-¿Rossy?

Preguntó Terry intrigado.

-Rose Marie. En honor a Rosemary y mi segundo nombre, Marie. No me preguntes, lo escogió Albert.

Respondió Paula y Terry la abrazó y le besó ambas mejillas a Paula.

-¡Terry! El hermano más guapo y sexy del mundo.

Alisson se lanzó a sus brazos y Terry la levantó en el aire. El adoraba a sus hermanas, pero siempre fue mucho más apegado a Alisson y ella había estado con él cuando Michelle lo derrumbó, lo mismo que él cuando pasó la mala experiencia con aquél hombre al que Terry casi mata a golpes. Siempre había celado y protegido mucho a Alisson, desde que estaban en el colegio.

-Estás hermosa, Allie. Mi hermana favorita.

-Pensé que yo era tu hermana favorita.

Se quejó Paula y Heidi puso su rostro bien serio. Ella siempre decía que Terry era suyo.

-Chicas, ya, yo alcanzo para todas. Dios mío, estas mujeres van a volverme loco.

Dijo Terry haciéndose el interesante y todos rieron.

-Terry, él es Jimmy, aunque ya lo habías conocido. Es mi novio.

Terry se puso serio de repente, pero saludó a Jimmy muy amable y recobrando la sonrisa.

-Es un placer, Terry. Candy, estás hermosa, muy linda en verdad.

Dijo Jimmy y acarició ligeramente el vientre de Candy. Terry se puso muy serio. No era que aún tuviera celos de Jimmy, él sabía que éste sólo tenía ojos para su hermana, pero el tocarle el vientre era una caricia que Terry sentía que sólo él podía hacer y sencillamente no le daba la gana de compartirlo con nadie. Decidió no darle más importancia al asunto y disfrutar de lo hermoso que estaba todo. Comieron, bromearon todos juntos. La felicidad fluía en esa casa.

-¡Hola, genteeeeee! Ya que todos hemos disfrutado de los deliciosos entremeces y hemos cacareado todo lo que se podía, es hora de empezar con los juegos y yo tengo unos bien buenos. Así que arriba esos ánimos y vamos a jugar.

La hermosa y divertida Annie habló, la cabezilla de todos los planes.

-El primer juego consiste en que eligiremos a dos caballeros que tomarán cada uno un biberón de los que están aquí, los cuales han sido llenados de cerveza. El que se tome todo el contenido primero gana. Pido dos voluntarios. ¿Quién dice yo?

Annie esperó y esperó, pero nadie se animó.

-Muy bien. Ya que no hay voluntarios me veré en la obligación de escogerlos yo misma. A ver, a ver... Usted, señor Grandchester, hágame el honor de venir aquí.

Richard Grandchester no tuvo más remedio que pararse al lugar indicado y tomó su biberón lleno de cerveza.

-Vamos Richard, demuéstrales cómo se hace.

Lo animó Eleanor mientras que sus hijos sólo reían.

-Okay, ahora sólo necesito otro contrincante... Se me está ocurriendo... si tú, tío William, no te hagas el loco y párate aquí.

-Está bien, pero si me emborracho será tu responsabilidad.

Contestó William jocoso y todos rieron. Los dos futuros abuelos con biberón en mano esperaron la señal de Annie y comenzaron a beber lo más rápido que pudieron.

-¡Richard, Richard, Richard!

Animaban los Grandchester.

-Eso es, vamos, William, ya casi le ganas, sólo un poco más.

Gritaba Eliza desde su asiento.

-Un aplauso para Richard Grandchester. Usted ha ganado esta hermosa pluma en forma de cigüeña.

Todos rieron por la graciosa pluma y los abuelos volvieron a sus lugares.

-Ahora falta otro juego y cómo sé que no habrá voluntarios tendré que escoger yo misma a las víctimas. Tom, Jimmy, adelante, por favor.

Los dos pobrecitos fueron al frente muy confiados mientras Annie y todos los demás sonreían maliciosamente.

-Mis queridos chicos, este juego consiste en que les voy a vendar los ojos y les daré a probar un poco de la deliciosa comida para bebés y el que adivine qué comida es gana.

-¿Qué? Annie, ¿te volviste loca? No pienso probar...

La protesta de Tom se quedó en el aire porque Annie ya lo estaba vendando.

-Annie... por favor, dime que al menos serán de frutas y no vegetales...

-Lo siento, Jimmy, pero no puedo revelarte esa información. Así que por favor, vamos a vendarte y a jugarrrrr.

Annie les puso un babero a cada uno, tomó una de las compotas y con una cucharilla plástica le dio a probar primero a Tom.

-¡Por Dios! ¿Cómo alguien puede hacerle eso a un pobre bebé?

Exclamó Tom casi escupiendo la bendita comida que le dio Annie.

-No seas grosero, Tom y comienza adivinar qué es o te seguiré dando más cucharadas.

Todo el mundo reía ante el enfado de Tom. Pobrecitos, pensaron. Annie tomó otra compota de distinto sabor y se la dio a probar a Jimmy.

-¡Dios mío! ¿Es que no tienen piedad los que inventan estas cosas?

Todos rieron ante la angustia de Jimmy.

-Ya sé, esta porquería son guisantes. Tiene que ser, porque saben fatal.

-Muy bien, Tom. Señoras y señores, otro ganador. Un aplauso para el valiente Tom.

Gritó Annie irónica mientra Tom fue corriendo a tomar agua seguido de Jimmy.

-Lo hiciste muy bien, amor. ¿Me puedo quedar con la hermosa pluma?

Dijo Eliza besando a su marido.

-Si pensaron que los juegos terminarían aquí, lamento decirles que pensaron muy mal. Hace rato que he estado mirando entre la multitud en busca de mis próximas víctimas... Terry, querido amigo, ven aquí, por favor.

-¿Yo? Pero yo soy el padre...

-Precisamente por eso, querido, tienes que practicar.

Terry resignado pasó al frente ante las burlas de todos los demás.

-Pero no crean que Terry será el único participante, no, no no... Albert, primito, ven para acá, bombón.

Albert corrió el mismo destino de Terry y se paró al frente.

-Lamento informarles que los chicos no serán los únicos participantes, así que señora Grandchester, hágame el favor de venir aquí.

Reclamó Annie ante una muy sorprendida Eleanor.

-Esto sí que va a estar bueno.

Dijo Paula burlona desde su asiento.

-Patty, hermanita, ven aquí, primor, tú también participarás.

Patty quiso matar a su hermana por su brillante idea, pero se paró luego de que Candy le diera ánimo.

-Sé que los cuatro estarán preguntándose para que diantres están aquí. Bueno, no sé si han notado estos dos rollos de papel de baño que están aquí... ustedes, chicas, harán lo siguiente, cada una tomará un rollo y deberán hacerles un pañal con él a los chicos y tienen que tratar de que el papel no se rompa, el pañal que mejor quede, gana.

Eleanor y Patty tomaron su rollo y luego de la señal de Annie comenzaron a ponerles el "pañal" a Terry y Albert.

-Vamos, Eleanor, tuviste cuatro hijos, no puedes olvidar cómo se pone un pañal.

Animaba Annie ante una frustrada Eleanor por cada vez que el papel se rompía, pero le llevaba ventaja a Patty.

-Dios, mío, Annie, ¿compraste el papel más barato que encontraste?

Dijo Patty con frustración luego que tuvo que empezar de nuevo y el papel se le estaba acabando. Terry y Albert estaban muertos de la risa al igual que los demás.

-Los ganadores son... Eleanor y Terry. Un aplauso.

Entre risas, bullicio y aplausos, todos volvieron a su lugar a seguir divirtiéndose. Pusieron un karaoke y todos se animaron a cantar y divertirse. Luego de que ya todos hubieron participado, Rosemary tomó el micrófono para expresar unas palabras.

-Buenas noches a todos, gracias por estar presente aquí en un día tan importante para nosotros. A pesar de todas las circustancias, sólo puedo decir lo agradecida que estoy por la pronta llegada de mis dos hermosos nietos. Quiero agradecer a la familia Grandchester por todo su apoyo. Terry, gracias por cuidar y proteger tanto a mi princesa. Sé que serás un excelente padre. Albert, estoy muy orgullosa de tí y de tu linda mujer, una chica maravillosa y ejemplar. Paula, gracias por rescatar a mi hijo del abismo.

Todos atendían el discurso de Rosemary con gran emoción y la mayoría de las chicas tenían lágrimas en los ojos. Rosemary prosiguió con sus palabras.

-También quiero agradecer a mi esposo, por todo su apoyo y por los años que ha permanecido a mi lado en las buenas y las malas. He aprendido a valorar cada minuto de mi vida y para mí no hay nada más valioso que la familia, ustedes chicos, que son jóvenes, cuídenla y agradezcan por cada momento que puedan disfrutar a su lado. Voy a dedicarle esta canción a mi esposo y a toda la familia.

Rosemary cantando:

-Entre tú y yo hay tanto

que no queda el más pequeño espacio

nisiquiera el más absurdo llanto

y yo de tí me llevo

de tu boca la razón me llevo y grito así

-Detengan a la vida que se va tan de prisa

se escapó el ayer y se va lo que fue hoy

y desearía que mi vida diera el doble de años

en vez de terminar, que fuera mío el tiempo

para detenerlo al momento de amar

me sobrarían primaveras para dar color al cielo en tu honor

y un sin fin de estrellas al hacernos el amor.

Los ojos de William se aguaron emocionados, cuánto amor había en esa pareja. Todo era tan emocionante y triste al mismo tiempo. Candy derramaba lágrimas entre alegría y tristeza y Terry la abrazaba fuerte. Albert a pesar de fingir una gran fortaleza también era consolado por Paula, mientras los demás disfrutaban de la canción y su mensaje. Rosemary siguió cantando.

-Marca el reloj las horas

volando pasa y pasa el tiempo

robando imágenes, momentos

quiero de tí lo eterno

más allá del simple cuerpo

nuestras almas juntas de la mano y grito así

-Detengan a la vida que se va tan de prisa

se escapó el ayer y se va lo que fue hoy

y desearía que mi vida diera el doble de años

en vez de terminar, que fuera mío el tiempo

para detenerlo al momento de amar

me sobrarían primaveras para dar color al cielo en tu honor

y un sin fin de estrellas al hacernos el amor.

Todos aplaudieron y abrazaron a Rosemary, especialmente a su esposo e hijos, les llegó profundo el mensaje de la canción. Luego de que todos siguieran compartiendo en armonía, se cortó el delicioso bizcocho y casi a media noche todos comenzaron a irse, excepto Patty y Annie que se quedarían en la casa White junto con su madre hasta el día siguiente. Candy y Terry tampoco se habían ido, así que la pecosa aprovechó la ocación para subir al que fue su antiguo cuarto con Annie e interrogarla.

-Annie, ahora sí... ¿Qué pasó con Archie?

Soltó Candy sin anestesia y Annie la miró con los ojos muy abiertos, los cuales pronto se aguaron.

-¡Ay, Candy!

Exclamó rompiendo en llanto.

-¿Qué pasó, Annie...?

-Es que yo... lo dejé hace seis meses porque...

-¿Qué?

Exclamó Candy con sorpresa.

-Es que yo... fue muy tonta. Al principio él me había dicho que sólo estaría en el Army reserve, y así fue, pero luego quiso entrar de lleno y yo... yo no quería eso para mí. Las largas ausencias, los entrenamientos, ya tuve bastante con papá...

-Pero, Annie, tú sabías desde el principio que eso podía pasar y...

-Él me había propuesto casarnos, pero yo no me sentía lista y le dije que no. Luego que lo ubicaran en Virginia... no era lo mismo... casi no podía hablar con él, estábamos a distancia y yo no podía soportarlo... yo me sentía muy sola.

-¿Lo dejaste porque él decidió entrar de lleno al Army? ¿Sólo por eso?

Mientras más sorprendida quedaba Candy, más lloraba Annie con su tonta decisión.

-Es que no sólo eso... yo... estando tan sola y con tanto tiempo libre, pues... volvía a salir con mis amigos, a compartir con otros chicos y... conocía a uno que hizo que toda mi seguridad hacia los sentimientos que tenía por Archie se tambalearan...

-¿Engañaste a Archie?

Preguntó Candy con los ojos bien abiertos.

-No exactamente... sólo que mientras Archie estaba lejos, él siempre estaba ahí... me hacía reir y me hacía compañía...

-Te decía todo lo que tú querías oir y mandaste a Archie al diablo mientras él sólo estaba preocupándose por labrar su futuro, uno que te permitiera tener la vida cómoda que siempre has llevado y que te sintieras orgullosa de él.

Le dijo Candy con reproche, pues ya había escuchado eso de boca de Archie o de la misma Annie cuando ella le contaba por teléfono cómo estaba su relación con él.

-¿Y crees que no lo sé, Candy? No tienes idea de lo arrepentida que estoy. Todo fue en un momento de vulnerabilidad... no me gusta estar sola... me sentí abandonada. Yo lo amo, lo juro, sólo que...

-¿Y qué piensas hacer ahora?

-Nada, Candy. Ya no hay nada que yo pueda hacer. Lo herí demasiado y no he tenido contacto con él desde entonces. Le he mandado cartas y no contesta ninguna... he querido saber de él por Stear, pero no me dan muchos detalles...

Me quedé ahí buscando ese lugar

sólo por tratar de demostrar

olvidé que sin tu amor no valgo nada

y tomé una vuelta equivocada

me quedé sin movimiento

sin saber por dónde regresar

lleno de remordimientos

dejándote detrás fingí ser alguien más

Y llorar y llorar

no sirve de nada ahora que te perdí

te quiero recuperar

ven sálvame, despiértame

rescátame del sufrimiento

-Annie... yo sólo espero que al final puedan volver... aunque si en seis meses él no ha querido contacto contigo... no es por desalentarte, pero creo que acabas de cometer el error más grande de tu vida...

Annie rompió en un llanto desolador y Candy que siempre había sido muy sensible la abrazó y lloró con ella.

-Tendré que aprender a olvidarlo. No puedo hacer volver el tiempo atrás ni puedo pretender que me perdone después de haberle dado la espalda cuando más me necesitó. Supongo que tendré que aprender a vivir con ese error.

-De verdad lo siento mucho, Annie. Nunca pensé que fuera a pasar eso. Aunque creo que deberías esforzarse un poco más. Sigue buscándolo, haz que Stear y Patty sean tus cómplices. Agota todos tus recursos, no te rindas sin luchar.

Annie quería creer lo que le decía Candy, tan optimista, pero ella no creía que aún tuviera oportunidad, no después de la forma en que ella lo abandonó.

-No sé si deba, Candy. Si supieras todas las veces que me suplicó que me lo pensara bien, que me tranquilizara y luego tomara una decisión y yo me mantuve implacable, no le dí la más mínima oportunidad...

Tengo la esperanza que el dolor

cambie y se transforme en tu perdón

navegar en un mar sin fantasmas

y la luz de tu amor sea mi mapa

juro que es verdad, no miento

que mi voluntad es el cambiar

pero sola yo no puedo

no sé cómo lograr mi alma reparar

-Entonces si la regaste feo, Annie. Aún así sigo diciéndote lo mismo, no te rindas tan fácil. Mejor ponte las pilas y búscalo por cielo y tierra, trata de lograr que te perdone y vuelva a ti.

Y llorar y llorar

no sirve de nada ahora que te perdí

te quiero recuperar

ven sálvame, despiértame

rescátame del sufrimiento

-Haré todo lo posible, Candy. Sinceramente no creo que haya quedado algo del inmenso amor que él sentía por mí y que yo me encargué de destruir, pero aún así lo intentaré.

Candy y Annie se despidieron luego que Terry les hubo tocado la puerta porque ya estaba muy cansado y quería irse.

=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0=

Habían pasado dos semanas luego del babyshower y Candy ya se encontraba en las últimas, hasta había experimentado leves contracciones y punzadas en los últimos días, pero luego de que el médico la revisara, todavía no era el momento. En cambio Eliza, había dado a luz hacía tres días y ya se encontraba en casa con su preciosa bebé la cual tanto ella como Terry se mataban por cargar en turnos.

-Candy, amor, ¿estás segura que quieres venir conmigo a la empresa? Te ves tan agotada...

-Sí. Quiero que Neil me arregle y me corte estas desastrozas puntas del pelo. Además, quiero estar regia para cuando tenga que dar a luz.

Terry rió por las cosas que preocupaban a Candy y ya que no pudo lograr que desistiera de su idea, la dejó ir con él a la empresa y allí estuvieron en unos minutos.

-Hola, hola, la pareja más envidiada del mundo. El guapísimo Terry y la dulce Candy. Aquí, desde Puerto Rico, donde siempre hay verano, el gran Neil, búsquenme donde haya un sol, donde se acabe el mar, ese es el punto. ¡Wiiiii!

-Hola, Neil, te extrañé mucho, encanto.

Lo saludó Candy muerta de la risa por su ocurrencia. Terry que ya estaba tan acostumbrado al mismo espectáculo diariamente, no le prestó mucha atención.

-Terry, por Dios santo, ¿qué fue lo que le hiciste a Candy? ¿Están seguros de que sólo hay un bebé?

-No seas payaso, Neil. Ella está muy bien y el bebé también, sólo que es grande.

A Terry le molestó el comentario, pero a Candy simplemente le dio risa.

-Ya dejen la pelea. Neil, vine a que me pongas bella como sólo tú sabes hacerlo.

-No se diga más, bienvenida nuevamente a pasar por las manos expertas del maravilloso e incomparable Neil Leagan. Terry, puedes irte a cascarrabear a tu oficina, que esto es entre Candy y yo.

Este último comentario de Neil hizo que Candy casi se orinara de la risa al ver la expresión de Terry que sólo quería matarlo. Torciendo los ojos, Terry se fue a su oficina a trabajar con el último comercial que grabaría antes de que Candy diera a luz.

-Primero que nada, Candy, hay que cortar esta melena que...

-¡No! Terry no quiere. Sólo córtame las puntas que están muy maltratadas.

Resignado, Neil sólo se limitó a cortarle las puntas y como su pelo estaba parejo, le hizo muchas capas y le retocó los destellos rogándole a Dios que Terry no se apareciera por ahí y la viera exponiéndose a esos "fuertes químicos".

-Oye, Neil, no fuiste a mi baby shower ni a la actividad del día de las madres que también te invitamos junto con tu madre...

-Disculpáme, Candy, es que a veces no me siento cómodo entre mucha gente, no todos me aceptan por lo que soy... no siempre estoy en el mejor ánimo de soportar las miradas curiosas ni los cuchicheos de la gente...

-Sólo estábamos en familia, Neil y tanto mi familia como los Grandchester te adoran.

Dijo Candy mientras Neil seguía trabajando en su pelo y en el fondo le dolía el abierto rechazo que a veces sufría Neil por ser homosexual.

-Tal vez, Candy... pero preferí quedarme en casa...

Candy tuvo la sospecha de que había algo más que Neil no estaba diciendo.

-Pero al menos hubieras llevado a tu mamá en la actividad de las madres. No te preocupes por los demás, no entiendo por qué la gente es tan ignorante...

-De todas formas, mi madre no hubiera ido, no me dirige la palabra desde hace cinco años, mi papá dice que no tiene hijo, así que no tenía nada qué hacer allí.

Esa revelación golpeó fuertemente a Candy.

-Lo siento, Neil... no sabía que...

-No te preocupes, Candy. Soy diferente, cariño, el mundo no perdona a quien es diferente.

Candy se quedó callada, pues ante la respuesta de Neil, ella no encontró ningún argumento válido. Él por su parte se quedó tranquilo, soriendo y bromeando como siempre hasta que hubo dejado a Candy regia. Janice, la manicurista le arregló y pintó las uñas de las manos y los pies y todos estaban a sus órdenes e interesados por el bebé. Cuando estuvo totalmente lista fue a la oficina de Terry.

-Hola, Terry. ¿Estás muy ocupado?

-Sí, pero nunca para atenderte a tí, princesa.

Terry soltó lo que estaba haciendo y se dirigió a ella.

-Ya estoy lista, mi amor. Tengo que ir a casa para preparar el bultito del bebé y el mío.

-¿Y por qué no esperas y nos vamos juntos? No me gusta que andes sola a estas alturas, podrías tener una emergencia...

Terry le hablaba con preocupación, siempre había tenido el temor de que pasara algo mientras él estaba trabajando.

-No va a pasar nada, mi cielo. Además, te conozco y sé que no vas a terminar en un buen rato.

-Está bien, llévate mi carro. Yo le diré a papá que me lleve, ya que él va a pasar por aquí para informarle todo lo que tiene que seguir en mi ausencia.

Cuando Candy se acercó a él para tomar las llaves él la acorraló con sus brazos.

-Terry, tengo que irme...

-¿Sin darme ni un besito?

-Te he dado como quinientos desde que me desperté.

-Pues que tacaña eres, yo esperaba al menos medio millón.

-Terry, basta. Dame las llaves.

Luego que Terry la besara hasta el cansancio finalmente le dio las llaves.

-Cuídate mucho, princesa. Cuida mucho al bebé.

Le dijo por último abrazándola para luego acariciar y besar su vientre. Candy salió de la oficina y emocionada por manejar el carro de Terry que le encantaba llegó apresuradamente al apartamento sin saber que otro carro la había estado siguiendo todo el tiempo. Estaba en el cuarto del bebé preparando su bultito y cuando fue a ponerlo encima del sofá de la sala, sonó el timbre y pensando que podía ser la pizza que había ordenado, abrió sin pensar.

-Buenas, tardes, querida.

-¿Quién eres tú?

-Veo que Terry no te habló de mí, que maleducado.

-Pues no, no me habló de tí y cómo él no está será mejor que te vayas.

-¿Que me vaya? Que graciosa eres. ¿Tienes idea de todas las veces que me quedé en este apartamento?

Le espetó la intrusa con una sonrisa cargada de burla y Candy ya se había puesto muy nerviosa y comenzó acariciar su vientre porque su hijo se movía desesperado.

-No sé cuántas veces te quedaste aquí ni me interesa, sólo sé que desde hace tres años la que vive aquí soy yo y no me agrada tu compañía, así que por favor, vete.

Candy estaba perdiendo la pasiencia y la mujer no se movía.

-Le diste lo que tanto quería y ahora te tiene aquí como una reina, que ironía.

La mujer cada vez desconcertaba más a Candy y se estaba asustando.

-No sé de qué diablos estás hablando, pero me estoy hartando, vete de aquí ya, Terry no está.

-¿Y quién dijo que vine a ver a Terry? Vine a comprobar con mis propios ojos si Terry había sido capaz de olvidarme y casarse... pero seguramente lo hizo porque te embarazaste...

Candy comenzó a atar cabos.

-Como puedes ver, sí lo hizo y no porque estuviera embarazada, porque este bebé fue completamente planificado y deseado.

-Ay, cariño, que tontita eres. Él no va a casarse contigo, sólo quiere tener un hijo para olvidar su dolor por el que yo perdí.

Dijo la mujer aclarando las sospechas de Candy sobre su identidad e ignorando que Candy ya sabía cómo fue que "perdió" a su bebé. Aunque lo que dijo sobre que sólo quería que le diera un hijo hizo dudar a Candy, pues ya llevaban casi tres años juntos y no se habían casado, aunque más bien fue culpa de las circustancias, porque Terry se lo había propuesto muchas veces.

-La tonta eres tú, Michelle.

Cuando la mujer escuchó su nombre de la boca de Candy abrió los ojos como platos, entonces supo que Candy no estaba completamente ignorante de la situación. Candy no se amedrentó y siguió aguijoneándola.

-Terry me comprometió desde los diesicocho años, no nos hemos casado porque yo no he querido. Y claro que conosco toda la historia. Sé cómo fue que "Perdiste" a tu bebé. Sé que hace poco te apareciste en su oficina a joderle la vida nuevamente, pero no lo conseguiste, Michelle. No sé qué viniste a buscar, pero dudo mucho que lo hayas encontrado. Sé que lo único que pudiste haber encontrado en Terry fue su más grande odio y desprecio porque sé muy bien por él y por todos los empleados de la empresa de la forma en que mandó a sacar la basura de ahí. Este bebé, Michelle, es la adoración de Terry, al igual que yo. Sabes que desde que empezó nuestra relación él nunca ha dejado de amarme, desearme y consentirme, me ha dado todo, Michelle. Su amor, su respeto, su cariño, su vida entera y este apartamento del que presumes haberte quedado tantas veces.

-Gózate ahora, estúpida. En cuanto le des el hijo te botará porque es lo único que a él le interesa.

-Ahí te equivocas nuevamente, Michelle. Yo le pedí a Terry que tuvieramos este bebé. Él nunca me presionó. Ahora entiendo qué fue lo que hizo que "perdieras" al bebé. Imaginaste que al salir embarazada ibas a gozar de la vida que disfrutaba Terry, que ibas a estar en el lujo por toda tu vida y quién sabe cuántas mariposas más pasaron por tu mente. No contaste con el gran sentido de responsabilidad de Terry, que en ese tiempo no era nada y dependía del dinero de sus padres. Cuando supiste que él buscó un trabajo corriente de guardia de seguridad, de pronto "perdiste" el bebé.

-¡Cállate, estúpida! No sabes lo que estás diciendo. Terry me amaba...

-¡Ja! A los diesiocho años Terry sólo amaba todo lo que tú hacías en su cama, querida, porque virtudes, él en tí nunca pudo encontrar ninguna. Sabes, hasta pagaría por ver su cara al escuchar lo que tú estás afirmando. ¿Conoces el lado sarcástico de Terry, verdad?

Candy había herido profundamente el orgullo de Michelle, pero ésta no se decidía a largarse y seguía ahí mortificando a Candy.

-Piensa lo que quieras, niñita boba. Tú sólo eres su premio de consolación. Yo siempre voy a estar en medio de los dos.

-En eso tienes razón, Michelle. Por eso Terry se refiere a ti como basura, siempre estás en el medio, ahora entiendo el porqué del apodo.

-Ahora sí te la buscaste maldita.

Sin que Candy lo esperara, Michelle se avalanzó sobre ella y la haló fuerte del pelo luego de haberle propinado semejante bofetada. Candy hacía lo imposible por zafarse de la mujer que le halaba el pelo sin piedad y la había abofeteado ya varias veces, Candy gritaba desesperada y suerte que había dejado la puerta abierta y el chico que entregaría la pizza llegó como caído del cielo y contemplaba todo con horror al percatarse de cómo esa mujer golpeaba a la joven embarazada.

-Ayúdeme, por favor.

Suplicó Candy y el jóven soltó la caja de pizza y fue directamente a quitarle a la desquiciada mujer, pero antes de que pudiera hacer algo llegaron Terry y Richard. Terry le quitó a Michelle de encima a Candy de una manera tan violenta que la hizo caer hasta el otro extremo del salón en donde estaban.

-Levántate, maldita porque voy a matarte a golpes.

Terry levantó a Michelle del piso brutalmente y tomándola fuerte del cabello con la otra mano estaba estrangulándola y ya los ojos se le estaban desorbitando. Ella realmente temía por su vida.

-Terry, cálmate. Voy a llamar a la policía. Suéltala, vas a matarla.

Suplicaba su padre mientras trataba de consolar a Candy que estaba atemorizada y sin aire. Su rostro estaba brutalmente lastimado y lloraba como una niña.

-Es que eso es precisamente lo que quiero, matarla.

¡Plaf!

Terry nunca había golpeado a una mujer, pero Michelle era mucho menos que un gusano en ese momento y la bofetada propinada con la fuerza varonil la desplomó contra el piso partiéndole los labios y un diente.

-Terry... por favor...

Suplicó Candy con un hilito de voz mientras su padre tuvo que quitárselo de encima a Michelle que estaba casi inconciente.

-Terry, lleva a tu mujer a calmarse, yo me ocupo de todo hasta que llegue la policía. Tú, muchacho, si no te molesta, necesito que estés aquí como testigo. No te preocupes por tu trabajo, yo te recompesaré muy bien.

Dijo Richard haciéndose cargo de la situación.

-No es necesario que me recompense, Señor. Mi novia acaba de perder al bebé estando en su octavo mes, si yo estuviera en el lugar del padre del bebé, también la habría matado con mis propias manos.

A Richard le conmovió la honestidad del jóven, pero aún así, cuando todo pasara, iba a recompensarlo de todas maneras. Mientras Richard esperaba por la policía vigilando a Michelle que estaba aturdida, Terry se encontraba en la habitación con Candy.

-Tranquila, Candy. Aquí estoy yo, princesa. Nada te va a pasar.

Terry trataba de consolarla en medio de su rabia y Candy no paraba de llorar asustada y desesperada.

-Mi ca -ca-ra, Terry, me-me duele mu-mucho. Y la nuca, me haló el pe-pelo fuerte...

La voz de Candy estaba quebrada por el llanto y al Terry verle su rostro todo golpeado e hichado quiso bajar nuevamente a terminar de matar a Michelle. La policía llegó y luego de que todos prestaran su declaración y vieran las condiciones en que se encontraba Candy, se llevaron a Michelle detenida, pues no sólo el entregador de pizza había sido testigo, sino otro par de vecinos curiosos por el escándalo. Richard se despidió y aunque el muchacho de la pizza se negó, le entregó un cheque que al final no pudo rechazar y dado que el joven estaba estudiando telecomunicaciones, casualmente, le dijo que pasara por su oficina al día siguiente.

-Ahora, princesa, ven, vamos a darte un bañito, ¿Sí?

-Yo... tengo miedo, Terry, tengo mucho miedo.

Candy rompió en llanto nuevamente y Terry ya no sabía que más hacer. Era un esfuerzo sobrehumano que tenía que hacer para disimular la ira inmensa que lo recorría. Dulcemente desvistió a Candy la llevó al baño. Él mismo la bañó y la vistió y le masajeó su lastimado rostro.

-Ya no va a pasarte nada, mi amor. No voy a irme de aquí para cuidarte a ti y al bebé.

-El bebé, Terry... ella me apretó...

-¿Le hizo daño al bebé? ¿Te sientes bien?

Preguntó Terry alarmado.

-Sí. Se está moviendo, mira. Pero ella me apretó y me dio miedo de que...

-¡Eso ni lo digas! Si le hubiese hecho daño al bebé no habría vivido para contarlo.

Terry la cargó en su regazo y la abrazó fuertemente mientras le besaba el cabello.

-¡Ouch!

-¿Qué pasa, princesa? ¿Te sientes...?

-¡Ouucch! ¡Ay!

-Mi amor, ¿qué pasa? ¿Qué te duele?

Terry sintió un líquido mojar sus pantalones, un líquido tibio...

-El bebé, Terry... ¡Oouuuuchhhh! Me duele, Terry, me duele.

Candy estaba al borde del llanto y había roto fuente.

Continuará...

Hola chicas lindas! Espero que les haya gustado este capítulo. Volvieron Annie y Patty y trayendo consigo varias situaciones. Les dije que andaríamos por terrenos agridulces hasta llegar al fin de esta historia. Faltan aún muchas emociones por vivir y algunos cabos sueltos que resolver como la situación que atraviezan Annie y Archie en estos momentos. Yo también odio a Michelle, no se preocupen jejejeje. Me dejan saber su opinión con un review.

LizCarter: Escogí el nombre Jeremy sólo porque me gustó y me pareció perfecto para el bebé de Candy y Terry. Hay drama, como te gusta...

Quiero agradecer a todas las que me han felicitado por mi aniversario, hasta acá me llegó todo su cariño.

Quiero decirles que al finalizar esta historia, les dejaré un adelanto de la próxima, pero no pondré el título aún porque hay que evitar el plagio, ya saben.

Las quiero y espero seguir contando con todo su apoyo.

Wendy

*Canción de Rosemary: "Desearía" Ednita Nazario

*Canción de Annie: "Llorar" Jesse y Joy feat. Mario Domm

*El saludo de Neil: "Búscame donde haya un sol, donde se acabe el mar, ese es el punto". "Wiiii". Era orginalmente de un comediante puertoriqueño llamado Victor Alicea que interpretaba a un homosexual llamado "Guille" para un programa de televisión que se llamaba "Entrando por la cocina".