Disclaimer: Las aventuras de Orphen no me pertenece, es una obra de Yoshinobu Akita.

Advertencias: Posible OOC. OC.

Notas de autora: Este fue mi primer fic y por ello, he decidido continuarlo o al menos editarlo. Espero aún exista alguien dispuesto a continuarlo, si es así, bienvenido sea y le agradezco por darle una oportunidad.


Emprendiendo nuevos caminos.

Orphen.

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Se encontraba exhausto, parecía haber estado corriendo desde hacían horas. Su agitada respiración parecía estarle quemando, mientras una extraña sensación de pánico paralizaba cada músculo de su cuerpo, no podía detenerse, no sabía la razón pero debía correr.

Sentía voces a su alrededor, susurros que parecían no provenir de ningún sitio en particular. Comenzaba a perder la paciencia pero no podía dejar de buscar, hasta que a lo lejos avistó una figura, parecía una persona.

¿Quién eres? preguntó sin obtención de respuesta.

Se dispuso a acortar distancia, pero la misteriosa figura se alejaba cada vez más.

—¡Orphen!

Abrió los ojos y allí estaba Cleo, observándo extrañada un trozo de pergamino arrugado que mantenía éste aferrado a su mano.

—¿Qué sucedió?, ¿Cuántas horas dormí?

—Demasiadas diría yo. Ya se hizo la noche y no creímos prudente continuar. Magic está preparando la cena y…

—¿Por qué no me llamaron? Saben que pretendía llegar a Totokanta antes del anochecer —interrumpió el hechicero, a medida que se incorporaba del tronco contra el cual había decido descansar, y guardaba aquel arrugado pergamino en su bolsillo.

—Lo siento —respondió la chica, manteniéndose extrañamente sumisa—. Te veías cansado, por eso no quise incomodar. De todos modos, parecías estar teniendo un mal sueño y por eso decidí despertarte.

Las cosas no parecían estar mejor, Cleo continuaba actuando extraño y eso comenzaba a impacientarlo. Observó como esta se ponía de pie dispuesta a irse y casi por impulso la tomó por la muñeca.

—Aún no me respondes —le dijo—, ¿qué te sucede?

—Dije que nada Orphen, aún estoy cansada. Descansar esta noche de seguro me hará bien.

—¡Cleo, maestro, ya está lista la cena! —anunció Magic, antes de que pudiera emitir palabra alguna en contestación a la rubia.

Ésta se soltó, y dirigió a la fogata acompañada de Leki.


La cena transcurrió con una no tan cotidiana calma, sin discusiones o siquiera una conversación. Magic observaba a su maestro quien parecía distante y pensativo, pero decidió que era mejor no precipitar un interrogatorio, de seguro no obtendría respuestas así que se limitó a callar y disponerse a dormir. Así lo hicieron todos, a excepción de Orphen, quien releía una y otra vez en su mente las palabras que contenía aquel pergamino:

Querido Crilancelo:

Espero no te moleste recibir esta carta después de haberse pasado tanto tiempo. Sé que no hemos hablado desde la última vez que escribí hace ya un par de meses, pero estoy de vuelta y desearía verte.

No puedo entrar en detalles, pero me encuentro en la Torre de los Colmillos en este momento con Childman, en verdad quisiera que lo vieras con tus propios ojos, se parece mucho a él.

En fin, no puedo escribir mucho más, acabo de saber que Artia irá a encontrarte para tratar de un par de asuntos por lo que le pedí que te hiciera llegar esta nota, por favor considéralo.

Con cariño, Azalea.

Hacía tanto que no la veía. Habían intercambiado cartas un par de veces desde aquel día, pero no sabía mucho más de ella. Quería verla, la echaba mucho de menos, pero ¿qué pasaría al verla? no había pensado en sus sentimientos hacia ella en mucho tiempo, pero no podía negar la posibilidad de que aún existieran.

La razón por la que residía en la Torre en este momento no era secreto, Artia se lo había contado antes, el Consejo le había otorgado el perdón y ofrecido hogar con la intención de mantener a Childman cerca, era un bebé aún, pero continuaba siendo él, su poder era de interés para la Torre y aunque Azalea no estaba segura de mantenerlo allí como estudiante, sentía que era un modo de remediar el daño que había causado.

Solo una condición había impuesto, y era algo que traía preocupado al hechicero desde hacía ya cierto tiempo: lo quería a él como el maestro de su hijo.

Poco a poco, se vio obligado a ceder ante el cansancio y finalmente cayó rendido entre sus pensamientos.


A la mañana siguiente fue el último en despertar como de costumbre, abrió sus ojos y avistó a Magic.

—¿Dónde está Cleo? —preguntó, dirigiéndose hasta el sitio en el cual se situaba el chico con todo el equipaje listo para partir.

—Fue a darse un baño, dijo que tardaría un rato.

—Es mejor de ese modo, debo hablarte en privado.

—Si quiere le preparo el desayuno maestro y mientras conversamos —sugirió el chico, con cierto aire de preocupación.

—Descuida, tuve un mal sueño, la verdad no tengo hambre. Pero quiero preguntarte algo.

El chico tomó asiento y se dispuso a escuchar.

—Una vez te dije, que en algún momento deberías volver a la Torre de los Colmillos, para aprender todo aquello que no estoy seguro de poder enseñarte. Al finalizar este viaje deberías considerar hacerlo.

—Pero maestro, yo…

—Déjame terminar —lo interrumpió—. No irás solo, yo regresaré allí contigo.

Aquella frase inquietó en cierto modo al chico de los grandes ojos verdes, ¿su maestro, quería volver a la Torre? Pero este no fue el único, a no mucha distancia de ellos, Cleo había regresado y lo había escuchado todo.

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—858—

—Gracias por leer—

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Hola :) Ori, KITU24 son los primeros y únicos comentarios! me hace feliz que alguien lea lo que escribo! Prometo no dejar de escribir, podré no hacerlo bien y quizá hasta demore, pero necesito escribir tanto como necesito leer! Besos, gracias.

N/A2: Claro está rompí mi promesa por un par de años, pero al menos me estoy redimiendo xD