Hola como anda esa gente... espero q la estén pasando bien…y bueno como ya se habrán dado cuenta estoy aquí para actualizar…. Y obviamente recuerden que esta historia es una adaptación (osea no es mia), pero una chica muy linda llamada LUSHIANA me dio permiso para publicar….

Además los personajes de Bayblade no me pertenecen, etc, etc, etc….Ahora a leer….

CAPITULO 3: ADIOS BROOKLIN WHEELER

— ¿Se besaron?— gritó muy sorprendida Mariam.

Ambas se encontraban trabajando en la tienda de dangos, inmediatamente Hiromi se acercó a ella tratando de callarla, había llamado la atención de unos clientes.

— No lo digas tan algo— regañó la de pelos castaños muy nerviosa.

— Pero, ¡eso es genial!, Hiromi— contestó Mariam muy entusiasmada dándole codazos a Hiromi por su gran acción.

— ¡No es genial!, ¡no está bien en absoluto!— comentó Hiromi muy molesta e indignada.

— ¿Por qué?— Cuestionó Mariam muy confundida— . A ti te gusta ¿no?

— ¿Gustarme?, imposible— gritó Kai muy molesto a sus amigos quienes estaban jugando en la mansión Hiwatari. Estaba harto que lo unico que comentaban era sobre eso.

— ¿No fue a Brooklin al que besaste?— preguntó muy impresionada Mariam al comprender lo que realmente pasó.

— ¡Fue un momento horroroso!— contestó Hiromi muy impactada y asustada recordando lo sucedido.

— Pero, ¿Por qué?— Cuestionó Mariam muy intrigada— . ¿Por qué alguien que te considera un enemigo querría besarte?

— Por eso pienso que hacen la pareja perfecta. ¿No te parece?— agregó Max muy divertido mientras movía una pieza del mahjong.

— ¡Debes estar bromeando!— reclamó Kai muy molesto al rubio.

— Caerse y besarse por accidente, eso solo ocurre en los fanfictions (XD)— habló Tala burlándose del peligris.

— ¿Estás sugiriendo que bese a esa sucia pobretona a propósito?— Kai se exaltó poniéndose de pie.

— ¡Claro que eso es posible!— habló la rubia jefa de las chicas acercándose a ellas muy determinadamente.

— Judy-san— dijeron Hiromi y Mariam con una gotita de sudor en la frente.

— Pero, ¿Por qué razón? — Cuestionó la rubia mirando fijamente a las chicas—, tu mayor enemigo te robo el primer beso para darte la mayor experiencia traumática en tu vida— La rubia miraba fijamente a su empleada— , entonces ustedes dos están destinados a estar juntos— agregó muy emocionada.

— No puede ser— comentó Hiromi muy impresionada y asustada.

— ¡Tu primer beso robado por el hombre al que más odias!— Dijo la rubia muy seria— ¡Y además delante del chico que te gusta!

— Judy-san, ¿no cree que esta siendo un poco dura con Hiromi?— preguntó preocupada Mariam al ver un aura negra que se ponía en su amiga.

— Y ¿Cómo estuvo tu primer beso?— cuestionó la rubia muy intrigada a la chica, la cual se quedo sin palabras.

— ¡Ese no fue mi primer beso! —aclaró Kai un poco nervioso mientras veía a sus amigos sentados en los sillones.

— Pero si no me equivoco, en serio este ha sido tu primer beso— comentó Max muy pensativo.

— ¡Que te digo que no lo fue!— siguió reclamando Kai.

— Es la verdad Kai, te he visto con mujeres pero nunca he visto que las beses— dijo Tala muy serio.

— Tala tiene razón, nunca besas a ninguna chica, ¿Qué acaso estabas guardando tus labios para la mujer indicada? — preguntó Max con un tono muy picaron.

— ¡Claro que no!, idiota— explotó Kai algo nervioso y sentándose en el sillón para tomar un vaso de whisky, se quedó muy pensativo. Pensándolo bien, ese realmente había sido su primer beso, normalmente Kai cuando estaba con mujeres no las besaba, sentía que eso era algo especial que solo se lo daría a la chica que se le mereciera, aunque también pensaba que no había ninguna chica merecedora de sus labios.

El trabajo había terminado, así que Hiromi y su amiga caminaban en la calle camino a sus hogares, la chica de ojos chocolates miraba aquel pañuelo que le ofreció Brooklin en la fiesta, lo veía con cierta melancolía y tristeza.

— ¡Ah!— soltó un gran suspiro Hiromi— . Ya no podre volver a las escaleras de emergencia— dijo muy resignada mirando el pañuelo mientras caminaba junto con su amiga.

— Hiromi, es tu oportunidad. ¿Por qué no se le confiesas tus sentimientos?— Sugirió su amiga viéndola con preocupación— . ¿No te parece?

— ¿Eh? — se asustó Hiromi.

— "Aunque haya pasado eso, la única persona en mi corazón sigues siendo tú"— dijo Mariam imitando la voz de Hiromi.

— ¡Como si yo pudiera decir eso!— dijo Hiromi un poco molesta pero también nerviosa— . Además, ya tiene a Mathilda— agregó con un poco de tristeza.

— Pero, uno nunca sabe lo que pueda pasar, no debes perder las esperanzas— comentó Mariam para animar a su amiga— . Además, tú como sabes, a lo mejor si le gustas.

Hiromi recordó cuando lucia aquel vestido elegante, las palabras de Brooklin— "Te ves muy linda"— repitió la chica.

— ¿Eh? –Mariam miro fijamente a su amiga.

— Él dijo que me veía linda— recordó con una gran sonrisa aquel momento, apretó fuertemente el pañuelo en su pecho.

— ¿Eh?— su amiga parecía más confundida.

— Brooklin Wheeler— Relató la chica de ojos chocolates— . Me miro tras haberme cambiado de ropa y dijo que estaba linda— terminó de decir con una gran sonrisa en sus labios.

— ¿En serio?— preguntó Mariam sorprendida, Hiromi asintió con la cabeza— . ¿El príncipe azul te dijo eso?— volvió a preguntar con más emoción, de nueva cuenta su amiga le confirmo.

Tres de los miembros de los F4 iban en una gran limosina blanca dando una vuelta en la ciudad. Solían hacer eso para no aburrirse.

— No puedo olvidarme de lo que me hizo Brooklin— gritó enojado Kai mientras tomaba whisky en un vaso, sus otros dos amigos iban jugando ajedrez.

— No seas así, Kai. Deberías de perdonarlo— sugirió Max mientras movía una pieza de ajedrez.

— Si él se disculpa conmigo, lo perdonare— contestó con arrogancia el peligris haciendo que sus dos amigos rodaran los ojos.

— Bueno Mariam, nos vemos mañana— se despidió Hiromi de su amiga para agarrar cada quien su camino a casa.

— Hasta mañana— se despidió Mariam caminando en la dirección contraria que Hiromi que caminaba por la acera, veía a carros ir y venir, no les tomo mucha importancia.

— Eh, ¿esa no es Hiromi Tachibana?— preguntó Tala mientras veía pasar a esa chica por la ventana de la limosina.

— ¿Deberíamos parar el coche, Kai?— preguntó con un tono muy picaron Max y con una gran sonrisa, Kai giro disimuladamente a la ventana y la vio, veía como caminaba muy tranquila y sonriente, por alguna razón eso lo puso algo serio, más de lo que ya estaba, además de que se puso algo nervioso aunque supo ocultarlo muy bien.

— No seas idiota. El coche no se detiene— sentenció Kai con una gran seriedad. Aunque no podía dejar de ver a la chica, cuando el choche paso junto a ella, para Kai todo se volvió en cámara lenta, verla caminar, verla de nuevo, había algo dentro de él que hacía que cada vez que veía a esa chica despertara, pero no sabía que era.

En la mansión de los Tsudo, se encontraban Brooklin junto con Mathilda cenando, estaban cerca de aquella piscina donde sucedió el accidente de la noche pasada. Brooklin siempre prefería la compañía de Mathilda que sus amigos. Aunque a veces era mejor para él estar solo.

— Deberías arreglar las cosas con Kai— sugirió la chica de cabellos rosados mientras tomaba la mano de su acompañante.

— Al final, se ha puesto muy susceptible— agregó Brooklin muy tranquilo mientras tomaba de su tasa.

— Tal vez sea así— dijo Mathilda en un suspiro soltando la mano de Brooklin y tomando su tasa para darle un sorbo.

— Pero lo que me hizo enfadar fue como te habló— comentó Brooklin muy molesto, pero tranquilo.

— Pero— habló Mathilda— , cuando Kai e Hiromi se besaron ¿no estabas algo celoso de él?— preguntó Mathilda muy sonriente y picaronamente.

— ¿Eh?— se sorprendió Brooklin.

— Ella te gusta, yo lo sé— Concluyó Mathilda dejando su tasa en la mesa— Deberías darte una oportunidad— y le regalo una linda sonrisa al chico.

— No lo puedo creer— comentó muy serio y triste a la vez el joven pálido.

— ¿Eh?— se confundió Mathilda.

— Conoces mis verdaderos sentimientos— Dijo Brooklin viendo a la nada— y aun así insistes en que me busque a alguien— se levantó del lugar muy molesto— de verdad no te entiendo— Y sin más salió del lugar dejando a Mathilda sola, la chica se levantó muy preocupada.

— ¡Brooklin!— gritó mientras lo seguía a la salida.

Al parecer Hiromi no tenía suerte desde hace mucho tiempo, mientras seguía su caminata comenzó a llover lentamente, Hiromi apresuró su paso para que la lluvia no la mojara más, pero demasiado tarde, la lluvia había soltado toda su fuerza, tuvo que refugiarse en un hueco mientras pasaba todo, pero grande fue su sorpresa al escuchar quien se acercaba. Definitivamente, el mundo es muy pequeño.

—Brooklin, espera—gritó Mathilda desesperada bajo la lluvia siguiendo al chico.

Cuando escuchó aquel grito se puso algo nerviosa, se asomó para ver de qué se trataba y como a diez metros de ella iba corriendo Brooklin hacia donde estaba ella, eso la puso muy nerviosa y emocionada, pero vio que atrás iba Mathilda persiguiéndolo.

—Es por esto por lo que volví de Seúl—gritó Mathilda alcanzando a Brooklin, poco antes de que llegara en donde estaba Hiromi, la cual se escondió para no ser vista, el chico se detuvo sin girar—. Porque quería vivir por mí misma—siguió diciendo Mathilda quien se detuvo a dos metros de Brooklin, ambos estaban agitados por haber corrido y totalmente mojados—. He decidido volver allí—Brooklin giro para verla de frente—para realizar mi sueño de convertirme en una gran médico, para poder abandonar el apellido Tsudo—Brooklin la miraba muy atento y algo triste, mientras que Mathilda se expresaba con cierta nostalgia en sus palabras—. No quiero depender de la fortuna que pueda heredar de la familia Tsudo, pero si quiero seguir viviendo en Seúl como una persona común y corriente.

Brooklin estaba muy serio y reflexionaba las palabras que le decía ella, mientras que Hiromi escuchaba todo eso un poco triste. Esas palabras le habían llegado muy profundo y la dejaron muy pensativa.

Ya estaba toda la familia Tachibana reunida en la mesa para cenar, como siempre su familia estaban platicando de cosas sin sentido, de como les fue en su día y demás. Hiromi no dejaba de pensar en lo que escucho de aquella chica, no era fácil, ahora sabía que Brooklin sentía algo por ella, no quiso estar mucho en la mesa así que se fue de ahí sin decir más.

Entró a su habitación y se acostó en su cama, de nueva cuenta saco aquel pañuelo que le dio Brooklin, no podía dejar de verlo y de acariciarlo, lo apretaba contra su pecho y sacaba un lindo suspiro al pensar en el dueño de aquel pedazo de tela. Se levantó muy emocionada a lavar el pañuelo y a plancharlo, lo dejo impecable, quería devolvérselo a Brooklin muy limpio para que él se quedara con una grata sorpresa.

En la escuela llegó Hiromi muy emocionada a aquellas escaleras de emergencia con la esperanza de encontrarse con él, pero no hubo nada, no hubo nadie. Se fue directo a la cafetería para ver si se lo encontraba ahí, pero tampoco estaba, se sentó en una mesa sola y siguió viendo el pañuelo, de pronto se acercaron Reyna y su grupo de amigas, junto con otros chicos.

—Parece que Yamashito Salima no volverá a la escuela—Comentó Reyna sujetando su cintura—. ¿Y todavía tienes el descaro de venir? Es tu culpa que ella se haya ido.

Hiromi se quedó en shock, no se esperaba que eso pasara, salió corriendo de ahí, tenía que confirmar que eso era verdad.

Una mansión muy grande, no tan grande como la Hiwatari, pero aun así era linda, Hiromi llego a la habitación de Salima y la vio ahí acostada muy deprimida, se sentó en una silla junto a la cama mientras que la pelirroja estaba sentada en la cama.

—Es verdad, no pienso volver a la escuela—comentó Salima cabizbaja.

—Lo siento, todo es culpa mía—agregó Hiromi muy triste.

—No—contestó Salima muy tranquila—. Hiromi, escuche que en la fiesta te besaste con Hiwatari. ¿Es verdad?—preguntó muy intrigada la pelirroja.

—¿Qué beso? Eso fue un accidente—contestó inmediatamente Hiromi con un poco de vergüenza.

Salima la miro y se dio cuenta de que había algo más, se molestó con esa actitud y le dio la espalda a Hiromi y no entendía, pero no quería tomar las cosas mal, así que quiso creer que ella quería descansar así que se despidió y se fue del lugar, cuando se fue Salima giro para ver el lugar que usaba Hiromi el cual fulminaba con una mirada muy aterradora.

Hiromi salió corriendo del lugar, como se había salido de la escuela sin permiso tenía que regresar, pero la casa de Salima si estaba muy lejos de ahí, corría a todo lo que sus piernas le daban cuando iba a cruzar un paso peatonal un choche se detuvo enfrente de ella, cosa que le asusto mucho a la chica, la cual se detuvo viendo aquel auto, de pronto se bajó el vidrio de la puerta de atrás.

—Lo que me faltaba—dijo la chica con un rostro de fastidio al ver quien estaba en ese auto, Kai Hiwatari.

En eso volteo Kai a ver quien estaba afuera, según él no se había dado cuenta, pero en realidad la había visto correr de lejos y ordeno al chofer que la interceptara en aquel paso de peatones.

—¡Oh! Eres tú—Dijo Kai muy serio y como si no supiera nada de nada—. Que coincidencia.

—Si te detienes aquí los peatones se molestaran—comentó Hiromi para poder cambiar de tema y así poder librarse de él.

—Así que te saltas las clases, ¿eh?—comentó Kai bajándose del auto.

—A ti que te importa, además también tú te estás saltando las clases—dijo Hiromi tratando de defenderse.

—Pues yo ya me voy a clases—dijo Kai.

—A si, pues yo también ya me voy—dijo Hiromi dando media vuelta para alejarse de ahí.

—Eh, espera… —gritó Kai e Hiromi se detuvo—El otro día cuando me besaste… —comentó Kai mientras Hiromi se quedaba petrificada escuchando—Estabas buscando ese beso ¿no?—preguntó con mucha arrogancia el chico a lo que Hiromi reaccionó y se dio media vuelta muy indignada.

—¿Has perdido el juicio, idiota? La verdad es que no te entiendo—dijo muy molesta pero también confundida, harta de esa situación comenzó a caminar para alejarse de él.

—Te llevo a la escuela—dijo Kai, más que como pregunta como una orden, cosa que molesto mucho a Hiromi.

—No, gracias, puedo llegar caminando—dijo Hiromi para seguir caminando.

—Oye, espera—dijo Kai mientras la sujetaba del brazo.

—¿Qué te pasa? ¡Suéltame!—gritó Hiromi mientras forcejeaba con el chico, pudo soltarse y sin pensarlo salió corriendo de ahí, Kai se quedo muy confuso, pero tuvo un impulso y comenzó a seguirla.

Ambos corrían por la acera, Hiromi era rápida, así que le costó mucho a Kai alcanzarla. Cruzó un auto deportivo que cruzaba cerca de donde corrían Hiromi y Kai, iba una pareja.

—Mira, ¿ese no es Kai?—preguntó el hombre que iba conduciendo, veía correr a Kai tras una jovencita.

—Ese Kai, no cambia, creo que tendré que darle otra lección—dijo ahora la chica que iba en el lugar del copiloto.

El auto dio vuelta en U de una forma estrepitosa y se fue en dirección a donde iban los dos jóvenes. Kai seguía a Hiromi rápidamente, no se explicaba como una chica fuera más rápida que él, al parecer el alcohol ya hizo su trabajo en su cuerpo, un coche deportivo los adelanto, pero él no le dio mucha importancia y vio como ella giraba en una esquina, sabía que ya la alcanzaría, giro en la esquina.

—Kai, no seas tan engreído—escuchó el peligris al mismo tiempo en el que recibió un golpe en la cara, inmediatamente Kai cayó al suelo, de nuevo aquella escena, de nuevo lo golpeaban, Hiromi se detuvo para ver qué pasaba, se quedó anonadada con lo que vio, era una mujer la que lo golpeaba.

Kai estaba en el suelo y giro para ver al causante de eso, cuando levanto la cara recibió una patada en la cara. Hiromi seguía viendo sorprendida por la escena que veía, aquella chica giro para darle la espalda a Kai que aún seguía en el suelo, ella comenzó a caminar en dirección a donde estaba Hiromi, la cual estaba aterrada, sorprendida, pero a la vez alegre de que aquella chica le quitara de encima a Kai, aquella mujer miro hacia un coche estacionado cerca con un hombre recargado, Hiromi sentía que ya los conocía, aquel hombre se acercó a la mujer.

—¿Eh? Dile a tu mujer que se calme, hermano—gritó Kai poniéndose de pie mientras limpiaba una línea de sangre en su boca.

—¿Hermano?—Hiromi veía a esas dos personas, el joven alto, apuesto, muy elegante, ojos y cabello color grises, mientras que ella era alta, delgada muy elegante y de cabello negro.

Aquellas dos personas se le acercaron a Hiromi y cuando las tuvo más cerca por fin pudo recordar, son esas mismas personas que vio en unas fotografías en la mansión Hiwatari. La mujer de cabellos negros se le acerco a Hiromi muy sonriente.

—Hola—saludó aquella linda mujer. Hiromi aún seguía impactada por lo que paso, no comprendía del todo.

Llegaron a la escuela en aquel lujoso auto, solo iban aquella mujer e Hiromi, al parecer los hermanos se quedaron platicando y reflexionando sobre lo que paso, cuando llegaron a la puerta todos los estudiantes estaban emocionados por ver llegar a aquel carro.

—¿Por qué Hiromi Tachibana viene junto con Azura-san?—preguntó molesta la pelinegra de Reyna.

Se estacionó en la entrada de la escuela e Hiromi se bajó del carro, Azura hizo lo mismo y se fue al lado de la pequeña adolescente.

—Me puedes encontrar siempre en esta dirección—dijo Azura mientras le daba una tarjeta de presentación.

—Si—Hiromi tomo el papel, no sabía que decir, si darle las gracias o salir corriendo asustada, miro el papel y se impresiono—. ¿Osawa?—preguntó impresionada.

—Si me llamas acudiré rápidamente a ti—dijo la chica de cabellos negros subiéndose a su automóvil.

—¿Eh?—veía Hiromi a la chica ya arriba del auto.

—Estaré unos días en Tokio, cuando pueda te llamo para ir a comer ¿de acuerdo?—dijo mientras se ponía el cinturón de seguridad.

—Disculpa, ¿Por qué eres tan amable conmigo?—cuestionó la chica un poco tímida.

—Parece ser que mi tonto cuñadito te ha estado dando problemas, más bien diría, me recuerdas mucho a mí—agregó con una linda sonrisa mientras encendía el auto.

—Pero si tú y yo ni nos parecemos físicamente, es decir… —dijo confundida la chica de ojos chocolates.

Azura soltó una risa muy alegre—Kai puede que sea algo duro, pero quizás realmente este enamorado de ti, Hiromi—agregó muy seria.

—¿Qué?—se sorprendió mucho Hiromi por ese comentario.

—Bueno, entonces nos vemos. Llámame cuando quieras—y se fue en su coche, todos estaban impresionados por ver a una de las personas más importantes de Japon.

—Muchas gracias—dijo Hiromi en un susurro.

Iban entrando Kai y el otro joven parecido a él a una habitación en la mansión Hiwatari. Aquel hombre mayor, tan sereno y tranquilo como siempre.

—Deberías controlar más a tu mujer Brian, ¿ya viste como me dejo la cara?—gritó Kai arrojándose a un enorme sillón. Estaba bastante irritado.

—Ya cálmate, no fue para tanto—comentó tranquilamente Brian.

—Más respeto jovencito—Comentó Azura la cual estaba en el fondo en un sillón leyendo una revista—. ¡Hola mi amor!—saludó a su esposo.

Ambos Hiwatari se acercaron a la mujer por un lado Kai se sentó en un sillón para dos personas y Brian se sentó junto a su mujer en un sillón de tres personas.

—¿Qué pasó Kai? ¿Aun sigues molesto?—Preguntó muy irónica su cuñada—. Mis disculpas por lo de antes.

—Bueno, ya como sea—dijo Kai volviendo a su estado de ánimo normal—. Y ¿a qué han vuelto a Tokio?

—Tengo que arreglar unos asuntos de la empresa de Azura—comentó Brian muy tranquilo.

—¿Y cuánto tiempo duraran aquí?—cuestionó el Hiwatari menor.

—Una semana—dijo Brian sacando su móvil ya que estaba recibiendo una llamando—, disculpen—se levantó del asiento y salió de aquella habitación dejando a Azura y a Kai solos, los cuales estaban muy serios.

—Entonces, Kai—Azura se sentó junto al chico.

—Hmp—dijo sin decir más el peligris.

—¿Te gusta esa chica?—preguntó muy risueña la joven.

—¿Eh?—dijo Kai muy serio.

—Estoy hablando de esa chica, Hiromi, a la que estabas persiguiendo—le comento Azura mientras miraba fijamente a su cuñado.

—¿A qué viene tu pregunta?—Contestó Kai fríamente—. Eso nunca sucederá.

Azura lo miró y comenzó a hacerle ojitos, Kai se sonrojo muy poco, cosa que la chica no noto.

—Si no eres un poco más amable con ella, te acabara dejando—le dijo un poco más seria Azura.

Eso dejo muy pensativo a Kai, en realidad no sabía bien lo que le pasaba con aquella chica, pero lo iba a averiguar.

Al día siguiente en la escuela, estaba Hiromi caminando por aquel pasillo que lleva a las escaleras de emergencias, llevaba el pañuelo en las manos, tenía tantas ganas de verlo, así que tomo aire y se fue caminando a aquella puerta, no se dio cuenta que a su espalda estaba Kai Hiwatari observándola.

Abrió la puerta y entró, bajo lentamente las escaleras hasta llegar al primer nivel y se asomó para ver si se encontraba Brooklin, pero no estaba, miro hacia afuera y dio un gran suspiro.

—Quiero verte de nuevo—dijo en una voz lo suficientemente alta para que alguien la escuchara, se escuchó un ruido, la puerta se había abierto, eso alerto a Hiromi.

—¿A quién quieres ver de nuevo?—preguntó Broooklin mientras bajaba a donde estaba ella, se recargo en la pared como siempre viendo hacia el exterior, Hiromi por su parte apretaba el pañuelo.

—Bueno, yo… —pero fue interrumpida.

—Mathilda está muy ocupada arreglando sus asuntos antes de volver a Seúl.

—Entonces se va—Comentó Hiromi guardando el pañuelo—. ¿Estás de acuerdo con eso?

—Ella es ese tipo de personas que si quieren hacer algo, nada los detiene—comento Brooklin dando una gran sonrisa, típica de él, pero esta vez no era como siempre, había un dolor oculto en esa mascara de felicidad, Hiromi lo noto y se puso cabizbaja, le daba tristeza ver a Brooklin así.

Mientras platicaban, cuenta no se dieron de que Kai los observaba desde la puerta donde ellos entran a ese lugar, Kai aún no comprendía porque cuando los vio juntos sintió algo extraño, un vacío dentro de él, una desesperación que no supo a que se debía, no quiso tomarle mucha importancia y mejor se alejó del lugar para que nadie lo viera.

—¿Quieres verla?—preguntó Brooklin muy tranquilo.

—¿Eh? –contestó Hiromi.

—¿Quieres volver a ver a Mathilda? Hace rato comentaste que querías ver a alguien de nuevo, ¿es a Mathilda?

—Ah, si—sonrió algo nerviosa, pero aliviada de que no descubriera a quien se refería.

—Disculpe señorita, el joven Wheeler vino a visitarla—entró un señor ya de edad avanzada a una habitación en donde estaba Mathilda, tras de él iban Hiromi y Brooklin.

—Hola—saludó alegremente Mathilda.

—Hola—contestaron al unisón Hiromi y Brooklin.

—Quiere darte las gracias por lo que paso en la fiesta—comenzó a hablar Brooklin.

—No hace falta—contestó amablemente Mathilda.

—¿Y tu madre? ¿Aun sigue molesta?—preguntó Brooklin.

—Ha acabado aceptando—contestó un poco seria la chica del ahora cabello largo

—Bueno, voy a saludar a tu madre—dijo Brooklin saliendo de la habitación.

—Está un poquito desordenado pero puedes pasar—dijo Mathilda volviendo a lo que estaba haciendo.

—Realmente te estás preparando para marcharte—dijo Hiromi un poco tímida viendo como Mathilda preparaba unas maletas.

—Todavía me falta una semana, pero es mejor tener todo preparado—comentó mientras doblaba una ropa.

—Entonces te vas para siempre—dijo Hiromi un poco triste.

—Es lo que he decidido—contestó con una gran sonrisa.

La chica de cabellos castaños comenzó a observar esa gran habitación, era tan grande y espaciosa, más grande que su propia casa, pero su mirada se detuvo en dos fotografías, en una estaban cuatro niños y una niña y en la otra la misma niña con uno de los niños. Era obvio de quien se trataba.

—Esos somos los F4 y yo de niños—Le dijo Mathilda ya que vio cómo se interesó por esa fotografía—, la otra de de Brooklin y mía—agregó.

—Ese es el tipo de sonrisa que jamás le he visto—Comentó Hiromi viendo que en la segunda fotografía Brooklin sonreía como nunca, siempre sonríe, pero esa sonrisa era única y especial—. A él realmente le gusta ella, desde siempre—dijo en un susurro para ella sola y con un poco de tristeza.

Medito por un momento, a pesar de que le daba tristeza aceptar que Brooklin jamás seria para ella, pero tenía que hacer algo para verlo feliz.

—Mathilda, por favor no te vayas a Seúl—Dijo casi en un grito—, hazlo por Brooklin, él realmente te aprecia, siempre sonríe, pero cuando tú estás con él su sonrisa cambia, es más dulce y más tierna, por favor no te vayas, quédate aquí—dijo en un tono muy suplicante.

Brooklin terminó de saludar a la madre de Mathilda y se dispuso a volver con las chicas, camino lento y no pudo evitar escuchar la conversación que tenían ambas.

—Lo siento, pero no puedo—Contestó Mathilda muy seria—, yo ya tome una decisión y es lo que me hace feliz, seguir mi camino. ¿Lo comprendes?

—Si, lo comprendo—contestó Hiromi más tranquila.

Salió de la casa de Mathilda, esas palabras la dejaron pensando, nunca pensó en ella solo en él. Ella tenia derecho de irse y hacer su vida como mejor le pareciera. Brooklin se encontraba recargado en una pared y detuvo a Hiromi algo serio, mas de lo normal.

—¿Qué fue todo eso? –preguntó Brooklin.

—Yo solo… -dijo Hiromi un tanto nerviosa.

—Hazme un favor y no te vuelvas a meter en mis asuntos—Sentenció Brooklin—. O dime de que sirvió, nada va a cambiar.

—Lo… lo siento—esas palabras le dolieron Hiromi, salió corriendo del lugar, sus lágrimas no se hicieron esperar, soltó su llanto amargamente, se sentía tan mal, que Brooklin pensara que lo único que hiso fue para meterse en lo que no le importa, ella realmente quería ayudar, pero salió todo mal, se sentía culpable de todo.

El heredero Hiwatari aún seguía muy afectado, se preguntaba una y otra vez ¿por qué aquella chica le afectaba tanto?, ¿por qué no dejaba de pensar en ella? Aquella niña solo es una plebeya, seguía pensando, pero el coraje que tenía al haberla visto con Brooklin lo invadió totalmente, llego a un antro, quería distraerse, tomar, tener chicas, pero no podía, no estaba cómodo, lo único que pudo hacer fue desahogarse golpeando a un grupo de chicos que estaban en aquel lugar, golpeaba uno por uno, al igual que recibía una paliza de aquellos chicos, pero eso no le importó, quería desquitarse, quería dejar de pensar en esa castaña.

En el aeropuerto internacional de Tokio, muchas personas esperando para salir del país, otras llegando apenas. Ahí se encontraban Mathilda, Kai, Max y Tala.

—Mathilda—Llamo Kai a la chica—, sobre lo que paso en la fiesta… —dijo el peligris un poco incómodo ya que usualmente no pedía disculpas, pero sabía cuándo aceptar sus errores.

—Lo entiendo—contestó Mathilda con una sonrisa, comprendiendo lo que quería decir.

—Venimos a desearte lo mejor—agregó Max acercándose a ese par.

—Les deseo lo mismo, a los tres—contestó Mathilda acercándose a los otros jóvenes—, le dicen adiós a Brooklin de mi parte—dijo con un poco de seriedad. Giro para ver un panel donde marcaban los vuelos, suspiro y comenzó a caminar, le dolía no despedirse de Brooklin, pero no podía detenerse por él.

—¡Mathilda!—gritó alguien a lo lejos y la chica de ojos rosas giro, era Hiromi corriendo hacia donde estaba, Mathilda sonrió y fue acercándose también a ella, mientras que los F4 veían la escena, Kai era el más atento.

—Has venido—dijo Mathilda cuando Hiromi se acercó.

—Lo siento, llego tarde—comentó Hiromi un poco agitada por haber corrido, se quedó seria y vio al fondo donde estaban los chicos, pero vio que faltaba alguien—. ¿Brooklin?—preguntó Hiromi.

—No ha venido—Comentó un poco seria Mathilda—, todavía sigue siendo como un niño—comentó un poco más sonriente—. Bueno, es hora de irme—Agregó Mathilda muy sonriente—muchas gracias por haber venido—comenzó a caminar a la salida para abordar el avión, agitaba su mano despidiéndose de todos, igual Hiromi agitaba su mano hasta que la silueta de aquella chica desapareció, la niña de cabellos castaños soltó un gran suspiro.

—¡Brooklin!—escuchó Hiromi, era Max que estaba enfrente de ella, viendo para su dirección, Hiromi giro y ahí lo encontró el chico pálido, todos los F4 se acercaron al chico mientras que Hiromi simplemente los veía de lejos.

—¿Desde cuándo estas aquí?—preguntó Tala.

—Desde hace una hora—contestó Brooklin con una gran sonrisa.

—¿Y por qué no te acercaste?—preguntó Max un poco molesto con su amigo.

—Quería observarlos—contestó Brooklin.

—Serás un idiota—gritó Hiromi—. ¡Ve tras de ella!—ordenó mientras corría hasta donde estaba Brooklin—. Si la amas, debes de ir tras ella—agregó un poco seria. Brooklin solo la observaba muy serio—. ¿Te conformaras con solo verla?—Gritó Hiromi muy enfadada—. ¿ y tú te consideras un hombre?

— Lo voy a hacer— habló Brooklin al ver que Hiromi se callaba.

— ¿Eh?— agregó Hiromi.

— Me voy a Seúl— contestó muy sonriente Brooklin, con aquella sonrisa que solo Mathilda le provocaba, mostrando un boleto de avión.

— Brooklin— dijo Tala sorprendido por la noticia.

— Debe estar bromeando— dijo Max aun sin creer lo que escucho.

— Tachibana— Brooklin se acercó a la chica— , realmente admiro tu determinación— Ambos se miraban fijamente— . Gracias a tí comprendí muchas cosas— Agregó el chico pálido— . Gracias— y diciendo esto se acercó a ella, Hiromi estaba muy nerviosa, Brooklin se acercó a su frente y le deposito un casto beso, eso sorprendió a la castaña y a los otros chicos, sobre todo a un peligris que observaba atentamente.

Brooklin se alejó de Hiromi y comenzó a caminar a la salida para abordar el avión, se detuvo junto a sus amigos para despedirse.

— Mucha suerte, Brooklin— comentó Tala.

— Si, cuídate mucho, y compra muchas cosas y toma muchas fotos, ¡enserio!— agregó Max muy entusiasmado.

Brooklin miro a Kai el cual estaba muy callado, Brooklin comprendió a la perfección, sabía que Kai no era muy elocuente, pero en su despedida, Hiromi miraba con algo de enojo a Kai, como era posible que no se despidiera de su amigo, Brooklin comenzó a caminar.

— Si alguien te molesta en Seúl, avísanos e iremos los tres de inmediato— dijo Kai con una sonrisa de medio lado, Brooklin giro para verlo, comprendía que eso era un "que te vaya bien" y para Brooklim escuchar eso era suficiente, Hiromi se sorprendió, veía como ambos chicos se miraban con sus clásicas sonrisas, sabía que ellos en esa sonrisa se comunicaban y decían todo lo que sentían, simplemente las palabras sobraban, Brooklin le dedico una última sonrisa a la chica y continuo su camino, Hiromi se sentía extraña, por un lado triste, sabía que había perdido a su primera ilusión de amor, pero feliz, porque sabía que él estaría feliz junto a ella, pero de pronto su mirada se puso en la del otro peligris, algo raro sentía, algo que le agradaba mucho, pero también le aterraba.

Hiromi estaba en su trabajo acomodando las cosas para ya cerrar, le contaba a Mariam lo sucedido con Brooklin y lo que pasó con Kai. Habían pasado demasiadas cosas esos últimos días.

— Mi opinión sobre él ha cambiado un poquito— comentó Hiromi muy tranquila.

— Eso si no me lo esperaba— agregó Mariam.

— Vaya, ese chico parece que está lleno de sorpresas— Dijo Judy viendo hacia la entrada— , todos los hombres que conocí solían ponerse una "mascara de tigre"— Siguió diciendo con un poco de nostalgia en su voz— , así parecían que eran fuertes y agresivos, sin embargo, en el fondo había un gran corazón.

— ¿Mascara de tigre?— cuestionaron ambas chicas un poco confundidas por la anécdota que contaba su jefa.

— Él no dejaba que nadie más viera su propia soledad— Dijo Judy con un gran suspiro— por eso yo era la única que podía comprenderlo— dijo esto y fue saliendo de la habitación un tanto dramática dejando a sus empleadas más confundidas que nunca.

— No tengo ni idea de lo que acaba de decir— comentó Mariam, ambas chicas tenían una gotita en su cabeza.

— Al fin y al cabo no pude devolvérselo— dijo Hiromi en un gran suspiro viendo el pañuelo.

Kai estaba en una sala de estar viendo la televisión, cambiaba de canal cada tres segundos, no dejaba de pensar en lo que paso en el aeropuerto, ¿Por qué Brooklin beso a Hiromi? ¿Qué tiene esa chica? Esas preguntas lo atormentaban.

— ¿Qué haces?— Preguntó Azura sentándose junto al chico— ¿y ahora qué te pasa, por qué andas de tan mal humor?

— Hmp— contestó secamente Kai— .Brooklin se fue a Seúl, a seguir a Mathilda.

— Oh, así que era eso, Brooklin hizo lo correcto— comentó Azura quitándole el control a Kai para cambiarle de canal.

— Claro que no, dejo a sus amigos por ir tras ella— contestó Kai mientras le quitaba el control a Azura.

— Cuando amas a alguien quieres hacer lo que sea por esa persona, hacer sacrificios, como alejarte de tus amigos— Comentó la chica de cabello negro viendo a Kai— . Cuando ames a alguien de verdad, entenderás lo que te digo.

Kai giro y la vio atentamente mientras que ella le sonreía. Se estaba hartando de esa situación.

— Pero por mientras, deberías atesorar a la persona que te gusta en este momento, así como yo con tu hermano.

— Eh, ¿hablaban de mí? — preguntó Brian acercándose a ellos, Azura se levantó y lo recibió con un gran beso, Kai siempre había visto eso como algo tonto y cursi, pero esas palabras que le decía su cuñada, realmente comprendía algo, algo que no se esperaba.

Un día nuevo, Hiromi se encontraba en la cafetería de la escuela, era la hora del almuerzo así que se dispuso a comer, abrió su bento, dio gracias por la comida, se disponía a comer cuando la interrumpieron.

— Que lastima que Brooklin se haya ido— dijo Reyna muy engreída.

—Mathilda ya se fue— agregó Ming Ming.

—Azura muy pronto se ira— finalizó la otra chica.

— Parece que todos los que te defienden se han ido— comentó Reyna con una gran sonrisa malévola, Hiromi no soportaba más.

— Si quieren pelea, adelante— Gritó Hiromi poniéndose de pie para enfrentar a las chicas— no los necesito para defenderme.

— No te hagas la que… — dijo Reyna pero no pudo terminar ya que fue arrojada al suelo, Kai había llegado para ponerse enfrente de Hiromi, Reyna se quedó sorprendida no podía creer lo que había pasado.

— Oh, Kai-san me ha arrojado sin querer— dijo Reyna tratando de justificar el acto violento, sus amigas se acercaron a ella para ayudarla.

— Cierra la boca, estúpida— gritó Kai viendo a las chicas gritonas y volviendo la mirada a Hiromi que estaba frente a él, algo confundida y asustada. Kai suspiro y trago saliva, ¿Cómo decírselo?

— Bien…— dijo Kai un poco serio, pero también nervioso.

— ¿Eh?— Hiromi no entendía nada.

— Domingo, 1 de la tarde, en la plaza del centro, cerca de la estatua — dijo Kai muy serio y con la mirada penetrante, se fue de ahí sin esperar respuesta alguna.

Todos en la cafetería veían la escena, no podían creer, Kai le había pedido una cita a Hiromi, una cita a alguna chica, Kai por lo usual no pide citas, simplemente se enreda con las chicas, dejándolas para ir tras otra chica.

— ¿Por qué Kai Hiwatari le pidió una cita a esta chica pobretona?— preguntaba Reyna preocupada y con el llanto a punto a salir.

— Eso significa que quiere quedar con ella— agregó Ming Ming igual de impactada que su prima. Las tres chicas se miraron y soltaron un gran grito. Hiromi aún seguía en shock, pero ese grito la despertó, salió corriendo del lugar para alcanzar al pedante de Kai, lo alcanzo en un pasillo y comenzó a correr tras él.

— Este… -dijo Hiromi para que Kai se detuviera.

— Hmp— dijo Kai girando para ver a la chica.

— ¿Qué fue lo de ahorita?— cuestionaba la chica.

— Creo que quedó muy claro— contestó Kai fríamente.

— Bueno… es que… — decía Hiromi algo nerviosa.

— Eres una molestia— comentó Kai, cosa que a Hiromi la impresiono, no dijo nada eso realmente la puso triste. Kai noto su rostro y supo que dijo algo que no quería decir— . Hmp. Solo jugaba, nos vemos— finalizo eso y se fue dejando a la chica confundida, realmente confundida.

Llego el domingo, Kai llego a aquella plaza 15 minutos antes de la hora acordada, se sentó en una banca que estaba junto a una estatua veía su reloj, estaba esperando a Hiromi. Era algo muy difícil para él, hacer algo que no estaba acostumbrado, pero necesitaba aclarar lo que le pasaba con esa chica, por más molesto que fuera.

— ¡Si no llega en 15 minutos me largo!— sentenció el chico muy serio.

— ¿No es hoy?— Cuestionó Mariam mientras caminaba junto con Hiromi en el centro de la ciudad— . ¿Estás segura que no quieres ir?

— ¿Por qué debería mal gastar mi domingo con un tipo como él?— Preguntó Hiromi un poco molesta— . Además me llamo molestia, ¿Qué le pasa a ese chico?

— Si no vas, va a tomar una seria venganza— agregó Mariam.

— No importa, que espere todo lo que tenga que esperar— dijo Hiromi viendo el cielo que se estaba nublando. Hiromi vestía un pantalón de mezclilla junto con una blusa blanca y una chaqueta color hueso y una bufanda del mismo color de su cabello pero en un tono más claro junto con un morral de muchos colores, mientras que Mariam una chamarra verde junto con unos pantalones de mezclilla y una bufanda negra.

— Ah, mira, ¡qué lindo!— dijo Mariam y corrió para ver de cerca un anaquel con varias figuras de porcelana, Hiromi se quedó un poco seria y distraída, miro su reloj de mano y vio que era la 1 en punto, dio un gran suspiro y se acercó a Mariam.

Las chicas se fueron de ese lugar y entraron a una tienda de ropa, comenzaron a ver accesorios, blusas, etc. Mariam estaba muy entusiasmada tomando cuanta cosa se le cruzara. No era muy amante de eso, pero le habían pagado y podía aprovechar comprar cosas para ella y sus seres queridos. Hiromi trataba de animarse, realmente era algo que le fascinaba, las compras, pero Kai llegaba a su mente cada minuto y era algo complicado concentrarse.

— ¡Mira Mariam! Este— dijo Hiromi mostrándole una blusa blanca con adornos de perla.

— Hiromi, mira este— y la chica se fue a otro lado a ver un saco que le pareció encantador, Hiromi se quedó un poco seria, miro de nuevo su reloj, era la séptima vez que lo miraba, soltó un gran suspiro y fue a alcanzar a su amiga.

Y así pasaron el tiempo divirtiéndose y comprando varias cosas, comieron golosinas de todo tipo. Pasaban los minutos, horas…

Las chicas se encontraron una máquina de regalos, de esas que echas una moneda y con una palanca tomas algún regalo. Mariam jugó y saco un muñeco muy extraño, era un muñeco con forma de hombre, tipo los muñecos de acción, con un pantalón y uno estupendo cuerpo, pero lo curioso de ese muñeco era que tenía puesta una máscara de tigre.

— Es la máscara de tigre— comentó Hiromi viendo la nueva adquisición de su amiga. Mariam le quito la máscara y vio que el muñeco tenía una cara muy linda, muy simpática— ¡qué lindo!— agregó Hiromi.

— Es como lo dijo Judy-san el otro día, aquel hombre que tiene la máscara de tigre, que es rudo y fuerte, pero que no es capaz de demostrarle a cualquiera su propia soledad— de pronto Hiromi vio como afuera empezaba a llover, sin querer recordó a Kai, aquel día en el aeropuerto, comenzó a sentirse preocupada, vio su reloj nuevamente y vio que eran las 4:03 pm. Sintió algo extraño en su pecho, una necesidad de ir a ver si él estaba ahí.

— Lo siento, Mariam— dijo Hiromi, rápidamente comenzó a correr, saco un paraguas que traía en su morral, sabía que era temporada de lluvia así que siempre cargaba con uno.

— ¡Espera Hiromi!— gritó Mariam, pero su amiga no le hizo caso, siguió corriendo, un impulso, eso era lo que tenía, un impulso por ir a ver a ese chico, por ver si se encontraba ahí.

— ¿Realmente quiere quedar conmigo?— se preguntaba a sí misma mientras corría, recordaba todo lo que había pasado con aquel chico, no lo entendía bien, pero una cosa si tenía clara, quería verlo— . ¡No puede ser!, ya es muy tarde, no creo que aun siga ahí.

Llego al lugar de la cita, mas no se acercó a la estatua, la veía de lejos, veía gente pasar, correr para cubrirse de la lluvia.

— ¡Definitivamente no estará!— concluyó muy agitada por haber corrido, observaba por todos lados, quería asegurarse de que él no estaba ahí, pero grande fue su sorpresa cuando lo vio ahí, recargado en aquella estatua, con la mirada baja, esperándola, a pesar de la lluvia, a pesar de que ya era tarde.

— Increíble— la chica estaba sorprendida, ahí se encontraba, estaba esperándola— . ¿Por qué?— Dijo mientras lo veía, no se lo podía creer aun— . ¿Por qué aun sigue esperándome?

Y que les pareció…a poco nuestro cubito esta cambiando de actitud ….aunque algunos quizá se sorprendan de la actitud un poco violenta de nuestro Kai pero necesita ser asi para que la historia tenga sentido…pero no se preocupen porque ya se ira ablandando ….yyy…no se olviden de dejar review porfaaaa… además necesito que me digan que dia quieren que actualice porque pienso hacerlo todas las semanas solo que no se que dia debería de hacerlo …cuídense…Sayonara…

Y AHORA A CONTESTAR SUS REVIEW:

Sara : seee..el amor es raro pero por eso es amor ¿no?...y bueno si las escuelas siempre hay los típicos personajes rudos pero vas a ver como van a cambiar…gracias por seguir la historia…continua leyendo…Sayonara.

.Linda: jejeje…te gane la idea…XD…aunq q cvr q te guste…yo tbm te leo y escribes bien ..espero q sigas la historia …Sayonara y saludos….

Y es todo por hoy…cuídense y hay los vidrios!...Atte: Azura Hiwatachi Uchiharu