Yuuki se encontraba tumbado en su cama reflexionando todo lo que le había sucedido hoy. Estaba demasiado confundido por lo que Kaito había hecho y realmente el ya no sabía como reaccionar a ello. Kaito era un maldito por haberle hecho todo eso. Besarlo. El pobre Yuuki ahora dudaba todo. ¿Era gay? ¿Le gustaba Kaito? Tantas preguntas y dudas que sentía y no se podían contestar.
Cierto arrogante chico caminaba seguramente por los pasillos de su instituto hasta ver a alguien. Cierto atractivo chico de ojos azules con verde y cabello oscuro. Kaito Hiruki.
—Kaito—susurro el con una leve sonrisa, pero segura. El nombrado miro confundido hacia atrás. Sonrió al notar de quien se trataba.
—Lee.—dijo Kaito, acercándose a su amigo. Lee paso sus manos rápidamente por su cabello de tono caoba y entrecerró sus ojos azules. Para Lee Kaito siempre había sido tan fascinante, una obra de arte. No es como si no notara la belleza de Thoru o ignorara la de sus amigas, pero Kaito era especial para el.
—Hola...—murmuro este en su oído, causando escalofríos en el pelinegro. Lee sonrió coquetamente y empezó a caminar al lado de Kaito. Iban conversando felizmente hasta que Kaito ve a Yuuki pasar y un ambiente tenso queda. Lee mira con curiosidad a Yuuki, ¿que es lo que tenía?
Un niño bonito a simple vista, con sus cabellos rubios y sus ojitos celestes. Travieso y juguetón, infantil. Pero Lee aun no comprendía que veía Kaito en él.
—¿Te gusta?—dijo de repente Lee, mirando a Kaito con algo de frialdad. El no iba a mostrar su furia con él. No con Kaito.
—¿Que?—pregunto Kaito, sonrojándose e incomodándose. Lee sonrió, triunfante. Definitivamente a Kaito le gustaba Yuuki. Y eso no le agradaba nada.
—Si te gusta Yuuki, Kaito—le reitero este, sereno. Kaito soltó una nerviosa risita y miro con debilidad los ojos de Lee, tan dominantes y duros como una roca. No podías entrar en ellos y ver lo que piensa. Era realmente frustante.
—No, no me gusta Yuuki.—contesto Kaito, firme. Intentaba ser fuerte y no mostrar sus sentimientos hacia Yuuki. El no podía mostrar con cuanta locura amaba a ese chico travieso de cabellos de oro y ojos de cielo, con esa bella y sincera sonrisa.
—¿Seguro?—pregunto otra vez Lee, insistente. Kaito lo miro con algo de enojo.
—¿A caso me crees gay o que?—exclamo Kaito, algo molesto. Lee rió falsamente.
—No, solo era una duda. Podrías ser bisexual. Oí que Thoru lo es.—comento el de cabellos caoba. Kaito lo miro extrañado.
—¿Thoru?. Sinceramente no lo sabía.—dijo Kaito, algo sorprendido.—Que sincero.
—Thoru es a su propia forma de ser, cruelmente sincero. —explico Lee, seguro.
—Lo se. A veces es...
Odioso. No puedo aceptar y dejar que ocurra. Kaito y Yuuki sufrirían demasiado. No les permitiré. Definitivamente ellos son una trágica pareja. Yuuki es muy infantil para Kaito. Kaito es muy maduro para Yuuki. ¡Ellos rompen la paz!¡Crean una nueva armonía! No les permitiré hacer ello. Puedo enamorar, tengo el suficiente control para derrotar a Yuuki o Kaito, o ambos. Ellos van a alucinar, definitivamente lo harán.
—Thoru, vayámonos. —indico Konan con el uniforme de colegio. El pelirrojo asintió y se levanto, empezando a caminar junto a su amiga.
—Sí, oye. ¿Sabías que trabajo para la madre de Masao?—cuestiono el pelirrojo.
—Absolutamente. ¿Tu no?—cuestiono la chica, curiosa.
—Conozco bien a mi jefa, pero no sabía que usaba la ropa de la línea de la madre de aquel bastardo.—insulto el, con una segura sonrisa. Konan suspiro.
—Odio a Masao y Takao, sin embargo no me importa tanto su existencia.—dijo ella, estirando los brazos.
—Deberían ser eliminados—sugirió el de ojos cristalinos, sonriente. Konan solo soltó unas risas.
—Deberías intentar llevarte bien con Masao y Takao.—ahora sugirió ella. Thoru la miro con cara de pocos amigos.—Digo, la madre de Masao es tu jefa.
—¿y a caso tu te llevas bien con el?—pregunto Thoru, curioso. Konan solo levanto los hombros y luego los soltó.
—Soy amable—sentenció ella. Thoru la vio con una sonrisa delatadora.
Cierta chica de cabellos rubios hasta los hombros corría a través de los pasillos.
—¡Permiso!¡Por favor...!—rogaba ella, intentando pasar entre la gente. Se aburrió y finalmente decidió empujar al que apocara su camino. Y justo en ese momento estaban Takao y Masao en en su camino.
—¡Hola Konan!—exclamaron ambos jóvenes.
—¡ Córrete!—grito ella, empujándolos y causando que cayeran al piso.
Thoru solo sonrió triunfante. Konan hizo una mueca y se fue.
Yuuki caminaba cabizbajo por los pasillos hasta chocar con alguien. Levanto la cabeza y vio a Sakura sonriente.
—¿Estas distraído, Yuuki-kun?—pregunto la de cabellos azules con una amable sonrisa.
—Sí, eso creo—se lamento el chico, confundido.—Anoche no pude dormir.
—¿En serio?¿Es por Kaito-kun?—pregunto ella, causando un gran nerviosismo en Yuuki.
—¡No!¿Por que Kaito sería el causante de mis problemas?—cuestiono Yuuki, notando como ya Sakura lo miraba extrañada.
—Era una broma Yuuki—se justifico ella, totalmente relajada. El embozo una sonrisa más relajada y siguió caminando hacia el salón de clases junto a Sakura.
Yuuki aun no se podía quitar de la mente todo lo ocurrido ayer junto a Kaito. El beso. La confesión. Thoru. Oh, Thoru. Aun no se le ocurría una excusa para explicarle a Thoru que el realmente no estaba besando a Kaito. Aunque juntaron sus labios y ocurrió un beso, pero no es sincero. Fue robado y obligado. De todas formas necesitaba una excusa. O más bien una mentira. A Yuuki no le gustaba mentir pero realmente ya no quedaba otra opción, y entre un mundo de mentiras una más no haría daño.
—¡Oh, Kaito-kun, Lee-kun! ¡Hola!—exclamo de repente Sakura, haciendo que Yuuki reaccionara. Observo aterrado como su declarador de amor se acercaba junto a Lee a el y Sakura.
—Hola, Sakura-chan.—dijo Lee, sonriente.
—Hola Sakura, Hola...Yuuki.—murmuro el pelinegro, cabizbajo.
—Hola...Kaito, Lee.—Yuuki contesto, igual de incomodo que Kaito. Sintió como el corazón le latía cada vez más rápido y los recuerdos volvían a el.
—Mm, voy al baño. Adiós.—dijo el rubio, huyendo de la situación.
—¡Yuuki-chan, te quiero!—chillo Lee, con ironía y sarcasmo.
Kaito solo observo decepcionado como el amor de su vida corría lejos de el. Como el huía de su desesperado corazón deseador de amor.
El rubio yacía escondido en el baño hasta que vio a cierto pelinegro entrar al baño junto a Lee.
—Tranquilo Kaito, todo estará bien.—le intento calmar Lee, con una amable sonrisa.
—Eso es demasiado difícil.—se quejo el pelinegro con lagrimas en sus ojos. Yuuki solo observaba asombrado desde atrás, escondido.
—Oh Kaito, no llores.—le intento consolar Lee, y de un segundo a otro se acerco al rostro del pelinegro.—Te amo.
—Lee...—dijo Kaito, sorprendido.—Te mentiría si dijera que te amo, pero te quiero.
Entonces ambos se dieron un beso que dejo sorprendido a Yuuki.
¿El... lo beso? ¿Tan rápido me olvido?
Entonces el rubio sintió como su corazón hervía y una repentina rabia surgía en el.
—Vamos, tenemos clases.
El día paso normal excepto por el irrelevante odio de Yuuki a Lee y su frío comportamiento con Kaito.
—¡Tenemos que apoyar a Thoru-kun!—exclamo Kitty, feliz.
—Tsk—soltó Kaito—Ni siquiera se porque voy.
—¿No, en serio?—dijo Lee con sarcasmo. Ciel río por lo bajó.
Entonces Konan entra con una arrogante sonrisa.
—Hola—dice ella, sonriente. Se coloca al lado de Ciel y entra en la conversación.
Cuando Kaito hablaba había una gran frialdad por parte de Konan y viceversa. Entre ellos realmente había un secreto del cual todos tenían gran curiosidad, sin embargo ellos no se atrevían a preguntarle a ninguno de los 2.
—¿Entonces iremos todos juntos a ver a Thoru?—cuestiono Kitty, curiosa. A Kitty siempre le había gustado la idea de ser una líder imponedora de estilo, sin embargo nadie jamas la había tomado en cuenta como otra cosa que no sea una chiquilla fastidiosa y orgullosa.
—Yo estaré en camerinos apoyándolo allá.—dijo la rubia, mientras empezaba a levantarse. Finalmente se fue. Kaito se levanto y fue a los baños de hombres, en los cuales estaba Yuuki.
—Kaito...—susurro Yuuki para sí mismo mientras apretaba con fuerza su mano contra su corazón.—Tantas cosas que han pasado, y tu sigues en mi mente...Joder, ¡lárgate de ahí! Todo se relaciona contigo, ¿por que siento este herviente dolor e ira cada vez que te veo con otro?
Entonces el rubio observo como alguien había oído su conversación consigo mismo.
—¿Yuuki?.
Entonces el rubio vio a Kaito frente a el. El pelinegro tomo sus muñecas, lo apego contra la pared y desesperadamente lo besó.
