Disclaimer: Las aventuras de Orphen no me pertenece, es una obra de Yoshinobu Akita.

Advertencias: Posible OOC. OC.

Notas de autora: Finalmente he terminado de editar, en teoría pues aún corrijo errores, pero pude actualizar luego de tantos años. Es un gusto para mi, sobretodo dado que he olvidado mucho de lo que planeaba con la historia y he estado haciendo un recuento exhaustivo de los hechos para dar punto de partida a los eventos futuros.


Emprendiendo nuevos caminos.

Orphen.

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Se sentía ahogado, ya casi no era capaz de respirar. El aire entraba por su boca a cada jadeo, pero era incapaz de llegar a sus pulmones, se hallaba completamente agotado.

Las voces se escuchaban cada vez más cerca, pero era imposible distinguir su procedencia, o siquiera entender qué era lo que tan insistentemente repetían.

Solo restaba correr.

Corría sin dirección, impulsado por sus doloridas piernas y la búsqueda de algo que aún no lograba definir. ¿Qué hacía en ese lugar? No podía entenderlo.

Entre la inmensa oscuridad pudo distinguir una figura, la misma de otras veces, aquella que indicaba que esa terrible pesadilla estaba a punto de llegar a su fin, sin revelarle su identidad.

«No esta vez» se dijo y corrió con todas sus fuerzas, dispuesto a alcanzarla.

¡¿Quién eres?! demandó¡Responde!

Pero tan pronto estuvo a punto de llegar hasta ella, se desvaneció.

Había despertado.


—¿Entonces están pensando volver? —cuestionó Eris, con algo de entusiasmo.

—Sí, mi maestro quiere que regrese a estudiar a la Torre.

—Lo entiendo, pero entonces, supongo que los rumores también son ciertos…

—¿Qué rumores?

—Que Azalea lo quiere allí como mentor de Childman.

—Oh —exclamó el chico—, pues sí. Eso dijo mi maestro.

—¿Y qué hay de Cleo?

¿Qué había de ella? Esa pregunta se había vuelto frecuente en los últimos días, él mismo se la había estado haciendo a sí mismo sin cesar. La verdad, es que Magic tampoco tenía una respuesta que le fuera agradable.

—Ella sabe que Azalea… —insistió la chica.

Magic bajó su mirada, y negó.

—Ella estará muy dolida.

Y él sabía que era así, y no le agradaba la idea de ver sufrir a su amiga.

—Yo creo que el maestro debe hablar con Cleo, pero creo que ninguno de ellos iniciará esa conversación.

—¿Cuál conversación?

La voz tomó a ambos jóvenes por sorpresa, quienes voltearon incrédulos para encontrarse al hechicero negro a pocos metros de ellos.

—¿M-Maestro?

La incredulidad en la voz de Magic era evidente, era demasiado temprano para que Orphen se hallara despierto voluntariamente. Pero lo que llamó su atención, fueron las oscuras bolsas bajo sus ojos, no parecía haber dormido en absoluto.

—¿Qué hace despierto tan temprano? —insistió.

—He decidido que nos marcharemos el día de hoy —respondió sin más, tomando asiento—. Prepárate.


La rubia caminaba sin prisa, con una cesta de flores en sus manos. Había acordado que vería a su amigo frente a su vieja casa, la cual luego de tantos años, finalmente había sido abierta.

Irían al cementerio esa mañana, Elliot no había estado allí desde que había llegado a Totokanta y quería rendirle homenaje a sus padres, razón por la que ella lo acompañaría.

—Es bonita, ¿verdad Leki? —cuestionó a su mascota, en referencia a la enorme mansión.

Extrañamente, el cachorro no respondió. Sus pequeños ojos, se hallaban completamente enceguecidos observando la vieja construcción.

—¿Leki? —insistió preocupada, al notar que su cachorro comenzaba a gruñir sin razón aparente— Leki, ¿sucede algo?

El cachorro ladró en respuesta, casi en una afirmación, pero antes de que pudiera cuestionar nuevamente, una figura se hizo presente entre los marchitos rosales de la entrada.

—Cleo, Leki —saludó Elliot, ¿sucede algo?

—Leki está actuando extraño, él…

Pero antes de finalizar su respuesta, observó que el cachorro se hallaba tranquilo nuevamente.

—Eso es extraño —comentó—. Leki…

—Seguro no fue nada —se adelantó el chico—. Es un lugar nuevo, es entendible que sea precavido o se halle curioso.

Cleo dudó, pero estuvo de acuerdo.

—¿Son para mis papás? —cuestionó el moreno, al ver las flores que ella cargaba.

—Sí, creí que les gustarían.

—Estoy seguro de que si, gracias. ¿Nos vamos ya? Me gustaría pasar antes por la posada, creo que olvidé algo allí antes de venir para aquí.

—Sí, pero, ¿qué olvidaste?

El joven dudó.

—Algo, no es importante pero lo necesitaré luego.


—¿Cómo que se marchan hoy? —cuestionó incrédulo Hartia— Pensé, pensé que al menos esperarían a marcharse con nosotros.

—Los asuntos que la Torre les haya enviado a investigar no son de mi incumbencia. He decidido que nos marcharemos hoy y eso haremos.

—Pero, ¿qué hay de Cleo? —insistió Steph y en ese momento, Orphen pareció molestarse.

—¿Qué hay de Cleo? Parece ser lo único que sabes cuestionar.

Estaba cansado. ¿Por qué todos insistían con eso? Debía tomar una decisión y eso había hecho. Cleo no tenía nada que ver con ello.

—¿No le dirás?

—No veo porqué, no le debo satisfacciones.

—Pero…

—¿Así que no me debes satisfacciones?

Aquella voz atrajo la atención de todos. Allí, justo en la puerta se hallaba a rubia, con sus ojos acuosos y su ceño fruncido.

—Entonces, ¿tampoco pensaban despedirse?

Magic estuvo a punto de refutar, pero sabía que aquella cuestión no era dirigida a él.

—¿No pensaban decirme que se marchaban?

Ella sabía que lo harían, lo había escuchado. Aún así, tenía la esperanza de que tardaran un poco más, sobretodo, tenía la esperanza de que al menos, se lo hiciera saber. Incluso más, tenía la esperanza de quizá y solo quizá, hacerlo recapacitar.

Nadie respondió. Orphen se hallaba demasiado sorprendido para siquiera ingeniar una respuesta.

—Está bien —declaró la joven.

—¿Cleo? —se acercó Elliot, al notar como las lágrimas comenzaban a brotar de los ojos de su amiga.

Ella lo apartó con delicadeza.

—Está bien, yo estaré bien. Ya estaba cansada de esos viajes de todas formas —mintió—. Estaba harta de sus malos humores y de dormir a la intemperie.

Mintió, sabía que lo hacía.

—En lo que a mí respecta puedes irte muy lejos y no volver.

—Cleo… —finalmente articuló.

—¡Vete y no vuelvas a aparecerte frente a mí nunca más, estúpido Orphen!

—¡Bien! ¡No pensaba volver a hacerlo de todos modos, maldita niña malcriada!

—¡Vete y busca a tu querida Azalea!

Y fue entonces cuando la ira realmente lo golpeó, él no quería oír más.

El hechicero se puso en pie con brusquedad, y sin mirarla en el proceso, cruzó la puerta.

—Te espero en la salida del pueblo, Magic —agregó, y sin mirar atrás, se marchó. Esa vez, era definitivo.

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—1.016—

—Gracias por leer—

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ELISA, Miu39, Alquimista-Perdida, Jeessii y Ca211 muchísimas gracias por sus reviews y siento haber abandonado esta historia antes. Espero que algún día regresen y puedan verla concluida. Ca211 de verdad me alegra muchísimo saber que te encontraste mi historia justo en este momento y me emociona saber que estarías dispuesta a dibujar a Elliot D: En este capítulo no detallé nada de él, pero ya has hablado y te acosaré a datos de él(? Muchísimas gracias de verdad!

Este capítulo ha sido bien flojo, pero prometo ir mejorando a medida que comience el planteo real de la historia. Saludos O/