Hola como anda esa gente….espero q estén muy bien y q sigan este fic…. Sorry por la demora pero el siguiente capítulo lo voy a publicar mas rápido…y bueno con este capítulo espero rellenar sus expectativas….pasenla bien….yyyy… recuerden que esta historia es una adaptación (osea no es mia), pero una chica muy linda llamada LUSHIANA me dio permiso para publicar….

Ademas los personajes de Bayblade no me pertenecen, etc, etc, etc….Ahora a leer….


CAPITULO 4: TIENES QUE CREERME

Hiromi comenzó a acercarse al lugar donde estaba Kai recargado, se veía totalmente empapado, sus labios temblaban ligeramente por el frio, no sabía cómo acercarse, ¿Qué podía decirle?, se sintió molesta con ella misma por comenzar a tenerle lástima, pero no pudo evitarlo y comenzó a caminar lentamente hacia él.

—Ho…la—dijo con un poco de miedo, se había acercado hasta quedar a dos metros de él, miró fijamente al chico. Kai levantó la mirada, la vio frente a él, sintió algo raro en su interior, una gran paz.

—Tachibana—gritó con mucho coraje, pero a la vez con alegría, si había ido Hiromi a la cita. Un impulso hizo que se acercara a ella, Hiromi comenzó a retroceder, tenía miedo de que fuera a golpearla o algo peor, pero no fue así, Kai la abrazó dejando totalmente impactada a la chica. Él estaba temblando de frío, completamente mojado de pies a cabeza, ese abrazo duro unos segundos, eternos segundos, era una sensación extraña, con mucha calidez.

—Un momento—reaccionó ella arrojando a Kai lejos de su cuerpo—. Abrazarme así tan de repente, ¿qué demonios intentas conseguir?—cuestionó muy molesta mientras acomodaba el paraguas, Kai la veía fijamente, ni él entendía por qué lo había hecho.

—¿Se puede saber por qué llegas tan tarde?—preguntó con algo de molestia fingida, tratando de cambiar el tema del abrazo.

—¿Quién te dijo que yo iba a venir? Para empezar, nunca estuve de acuerdo con todo esto—contestó muy molesta.

—¡Ay por dios! Cuando te lo dije ni siquiera te negaste—agregó Kai con algo de indignación.

—Eres un… ¡Ah!—gritó Hiromi y comenzó a alejarse del lugar, sin embargo escuchó un estornudo que hizo que girara para ver qué pasaba, Kai se agachó un poco y se abrazó para tratar de darse algo de calor, estaba demasiado helado, esa imagen de cierta forma conmovió a la chica y la preocupó. Kai cerró los ojos con fuerza y de pronto dejo de sentir la lluvia, miró hacia arriba y se encontró a Hiromi junto a él.

—Vamos a tomar un té caliente—comentó la chica más calmada.

—Realmente eres una molestia—contestó Kai temblando, vio la expresión que hizo Hiromi, apenas iba a articular algo la chica cuando él la interrumpió—. Bien, vamos—dijo y comenzó a caminar dejando muy confundida a la chica.

—Oye, espera—gritó Hiromi mientras lo seguía.

La lluvia dejó de caer y todos guardaban sus paraguas tranquilamente. Kai aún seguía caminando mientras que Hiromi lo seguía un poco más atrás. Hiromi comenzó a molestarse, odiaba la actitud de ese engreído, pero debía ser un poco paciente, sea lo que sea, por su culpa está así. Corrió un poco para alcanzarlo y ponerse al frente del chico.

—¡Mira! Entremos a este lugar—dijo con una linda sonrisa señalando un edificio en el cual servían té—. El té de aquí es muy delicioso y muy barato—agregó. Kai vio con algo de desprecio el lugar, no estaba acostumbrado a ese tipo de lugares, en realidad, nunca ha entrado a un lugar así.

—Yo no pienso entrar a un lugar como éste, se ve que está muy sucio—emprendió su camino para alejarse del lugar, Hiromi tomó aire y comenzó a caminar para alcanzarlo. Un joven bastante extraño se acercó a ella y bloqueó su andar.

—Hola señorita, buenas tardes—saludó el chico que traía consigo una libreta—. Estamos haciendo una encuesta—agregó con la mejor sonrisa que pudo, a Hiromi le dio algo de risa—, ¿podría darme sólo un momento de su tiempo?, es muy fácil.

—Bueno, es que… —trató de explicar un poco apenada, vio como Kai se detuvo y regresaba a donde estaba ella.

—Oye tú… —gritó Kai al tipo que, según él, acosaba a la chica. El joven aquel voltio a verlo y sin más Kai le soltó un golpe en la cara haciendo que este cayera de inmediato al suelo, Hiromi se quedó sorprendida por esa actitud—. Bien, entremos a ese lugar—señaló el lugar que originalmente Hiromi había dicho, caminó nuevamente adelantándose, Hiromi apenas si reaccionó y lo siguió bastante consternada.

—¿Por qué golpeaste al tipo ese? No tienes porqué reaccionar así cada vez que alguien te moleste—regañó Hiromi mientras presionaba el botón del elevador, ya que la sala de té se encontraba en el segundo piso.

—Cómo quieres que me quedara, te estaba molestando ¿no?—respondió Kai tratando de hacerse calor frotando sus manos, no podía dejar de sentir frío—. Además, no puedo permitir que molesten a la persona que me gusta—lo último lo dijo casi en un susurro, cosa que Hiromi no escuchó. El elevador se abrió y ambos entraron en silencio, Hiromi ya no quería decirle nada y se preguntó nuevamente por qué estaba ahí con él. Los pensamientos de Hiromi fueron interrumpidos por un estruendoso ruido, ambos jóvenes se alarmaron, el elevador se detuvo de golpe. Hiromi por inercia comenzó a presionar el botón del segundo piso.

—No puede ser, no funciona—dijo Hiromi muy preocupada.

—No me vengas con que no funciona—agregó el chico muy molesto.

—¿Hola? ¿Hay alguien ahí?—Hiromi presionó un botón y se acercó al micrófono para pedir ayuda, no obtenía respuesta. Kai, por otro lado, golpeaba la puerta y gritaba lo mejor que sus pulmones podían, igual, no hubo respuesta. Ambos soltaron un gran suspiro de frustración.

—No puedo creer que esto esté pasando—soltó Hiromi mientras se recargaba en la pared.

—Intentemos pedir ayuda—dijo Kai sacando su celular, acto que imitó Hiromi—. Joder, no hay cobertura—maldijo Kai muy molesto guardando su celular.

—El mío tampoco tiene—agregó la chica mientras guardaba su móvil en la bolsa.

—Todo esto es culpa tuya—dijo Kai con un tono de fastidio mientras se recargaba en la pared que estaba enfrente de la chica.

—Lo siento—dijo Hiromi un poco apenada, ahora el chico tenía razón, ella lo había llevado a ese lugar.

Pasó mucho tiempo, ambos chicos estaban sentados recargados en la pared, uno enfrente del otro evitando la mirada. Hiromi estaba algo nerviosa, era la primea vez que convivía tanto con ese chico que la saca tanto de quicio, se arrepintió de haber ido a la estúpida cita.

—Deberíamos intentar escapar por arriba—sugirió Kai rompiendo el silencio, llevaba tiempo mirando hacia arriba donde había una puerta de escape.

—¿Qué?—agregó Hiromi muy confundida.

—Súbete a mis hombres—Kai se puso de cuclillas.

—¿Estas bromeando? ¿Qué me suba a tus hombros?—dijo Hiromi poniéndose igual que el chico.

—No me digas, te da pena—agregó Kai burlándose de ella.

—Claro que no—contestó Hiromi algo apenada.

—Anda, ven.

Kai jaló a la chica para que se pusiera de pie, él se puso detrás de ella y se agachó de tal forma que metió su cabeza entre las piernas de Hiromi para que se subiera en sus hombros, ya acomodada la levanto. Hiromi tomó la cabeza de él para sostenerse, la había agarrado de sorpresa y sintió mucho vértigo y miedo de caerse.

—Oye, ¿Qué te pasa?—gritó Hiromi mientras golpeaba la cabeza del peligris.

Kai gritó quejándose del ataque tratando de detenerla. Hiromi bufó y no le quedó más que resignarse, levantó sus manos y empujó aquella puerta; con ayuda de Kai, se trepó y logró subir completamente, se apartó un poco para que Kai pudiera hacer lo mismo, sin embargo, él trepo sin mayor esfuerzo. Ambos miraron a su alrededor y vieron que se encontraban a la mitad del túnel, era imposible salir de ahí.

—Hmp, esto va a ser más difícil de lo que pensé—comentó Kai viendo hacia abajo.

Fijo su vista en los cables tratando de idear algún plan de escape, podían servirle de ayuda, le dio la espalda a la chica para seguir buscando alguna solución, Hiromi se quedó boba viendo los movimientos del chico que dio un paso hacia atrás, sin fijarse que ya no había camino, perdió el equilibrio y cayó.

—¡Ahhh…!—gritó sosteniéndose con sus dos manos de la orilla, el peligris volteó inmediatamente y fue a su rescate.

—Dame la mano—gritó Kai estirando su mano para que la chica se sujetara.

—Me voy a caer—gritó completamente aterrada.

—Vamos, no seas llorona y dame la mano—volvió a gritar Kai, se estaba desesperando, ¿por qué tenía que ser así a pesar de estar en riesgo de muerte?.

Hiromi acercó una mano y se sostuvo del chico, Kai la sujetó fuerte y la jaló hacía arriba. La levantó completamente haciendo que se recargara en su cuerpo, la miró fijamente, ella aún estaba en shock por el miedo, ambos podían sentir su respiración que se combinaba con el aire, reaccionaron y Kai se alejó un poco de ella sin fijarse que atrás de él seguía la puerta abierta, cayó jalando consigo a la chica, él cayó de espalda y ella sobre él, terminaron de nuevo dentro del elevador.

Ambos comenzaron a sentarse lentamente quejándose de su dolor por la caída, Kai parecía mal, comenzó a temblar mucho y a respirar rápidamente, Hiromi se quedó un poco angustiada por eso, no era normal.

—Tachibana—dijo Kai acercándose a ella, se arrastraba lentamente por el suelo cual depredador, Hiromi se quedó pasmada, sólo se arrastraba hacía atrás para alejarse de aquel hombre, pero era imposible, él cada vez se acercaba más, acorralándola contra la pared.

—¿Qué te pasa?—preguntó Hiromi algo alterada y con miedo de lo que él pudiera hacer.

—Yo… —susurró el joven acercándose peligrosamente más a ella, a tal punto de acorralarla en la pared, cada vez más y más se acercaba. La chica de pelos castaños cerró los ojos y en eso sintió… sintió que él se caía arriba de ella.

—¿Qué demonios te pasa?—gritó muy molesta y asustada mientras intentaba levantarlo, lo arrojó a un lado, pero algo andaba mal, vio a Kai muy mal—. Dios mío, tiene mucha fiebre—tocó su frente, revisó de inmediato el morral que traía, de ahí sacó una botella de agua y un par de pastillas -agradeció ser tan precavida con eso-, se acercó a Kai y puso su cabeza en sus piernas, el chico estaba temblado y respirando agitadamente. Levantó un poco la cabeza de Kai e intentó meter las pastillas a su boca.

—¿Qué es eso?—cuestionó el peligris algo desconfiado.

—Es una medicina—contestó Hiromi insistiendo con la pastilla en la boca, Kai accedió y se tomó el medicamento, se volvió a acostar en las piernas de la chica mientras que ella guardaba la botella en su bolso, comenzó a quitarse su chaqueta y se la puso al joven en modo de cobija, también se quitó su bufanda de color marrón claro y se la enrolló en su cuello—. Creo que vendrán hasta mañana a ayudarnos—soltó un gran y profundo suspiro.

—¿Tú no tienes frío?—preguntó Kai aun temblando.

—No, la gente como yo ya estamos acostumbrados al frio—contestó Hiromi.

—Hemos acabado así porque tú llegaste tarde a la cita—dijo Kai viéndola fijamente, Hiromi arqueó la ceja, soltó una sonrisa, cosa que molesto a Kai— . ¿Qué es tan gracioso?—cuestionó algo molesto.

—Viéndote así nadie diría que eres el gran Hiwatari—contestó muy graciosa, sin poder evitar soltar una pequeña risita.

—Cállate—gruño Kai ocultando su sorpresa por aquella risa, nunca la había escuchado y no le molestó. De nuevo llegó el silencio, Hiromi miraba para otro lado dando suspiros calmados, mientras que Kai seguía temblando tratando de obtener calor de algún lado—. La tarjeta roja… —susurró.

—¿Eh?—Hiromi volteó para verlo fijamente.

—Queda anulada—concluyó el ojivioleta.

—¿Crees que podré perdonarte tan fácilmente?—bufó con mucha indignación girando su mirada hacia otro lado.

No escuchó ninguna respuesta así que miró de nuevo al joven que tenía en las piernas y vio como lentamente cerraba los ojos, al parecer la pastilla hacía sus efectos. Lo miró con algo de ternura, dio un gran suspiro, él sí que sabía confundirla; primero se vuelve su enemigo y ahora le quita la tarjeta roja, ¿Por qué hacía todo eso? No quiso preguntarse tantas cosas, no quería pensar, disfrutaba viendo a Kai dormir, era algo adictivo.

Quitó sus piernas y puso su morral para que quedara de almohada para Kai asegurándose de que estuviera cómodo y bien tapado, vio su reloj, ya era de noche, el sueño comenzó a vencerla, pero no sabía cómo acomodare para dormir… se recargó en la pared, se acostó junto a Kai dándole la espalda… cambió de posición quedando sus piernas en la altura de la cabeza de Kai y su cabeza en la altura de las piernas del chico… se levantó y miró a Kai, se acostó en la misma posición que él y comenzó a quedarse dormida por fin. Pasó la noche y el frio comenzó a azotar en ese lugar, inconscientemente Hiromi se acercó más a Kai buscando calor, metió su mano bajo la chamarra para también ser cubierta por aquella prenda y por aquella misma inconsciencia abrazo a su acompañante, de igual forma Kai al sentir aquel abrazo, entre sueños, sintió un calor enorme y de igual forma que ella, la abrazó y así fue como pasaron la noche, su primera noche y su primera cita… abrazados.

Un nuevo día comenzó, en aquel edificio donde servían té, rico y barato, estaban caminando tres tipos para el elevador, llevaban sus uniformes que indicaba que eran técnicos reparadores, habían recibido indicaciones que debían de ir a arreglar el elevador.

Dentro del elevador, los chicos aún seguían durmiendo, de pronto la puerta se abrió y la luz comenzó a darles directo en la cara, ambos arrugaron la cara y comenzaron a abrir los ojos sin darse cuenta en la posición que se encontraban.

—¡Eh!—gritó uno de aquellos técnicos—. ¿Qué hacen ustedes dos aquí? –cuestionó el hombre un poco sorprendido con lo que se encontró. Hiromi notó en la posición que se encontraba, miró detenidamente que estaba abrazando a Kai.

Hiromi gritó empujando al chico para alejarse de él. Kai chocó contra la pared despertando de golpe.

—Eso no está bien, no deben utilizar estos lugares para hacer eso—agregó el técnico que vio con desaprobación la escena—. Sí quieren hacer eso, vayan a un hotel—agregó el señor con un tono muy picaron.

Ambos jóvenes se miraron y se levantaron de golpe saliendo del lugar. Ya fuera del edificio, notaron que aún era temprano, el sol apenas estaba saliendo, se quedaron algo serios mirando a cualquier lado menos a su acompañante, Hiromi cargaba su chamarra en el brazo, mientras que Kai se había quedado con aquella bufanda.

—¿Segura que no quieres que te acompañe a tu casa?—cuestionó Kai sin mucha importancia.

—Claro—contestó Hiromi un poco apenada.

—Tachibana, sobre lo que ha pasado… —comentó Kai un poco nervioso, cosa que ella no notó.

—Realmente te pido disculpas por lo que te he hecho—Interrumpió Hiromi un poco apenada, pero con una sincera sonrisa, Kai la miró fijamente.

—Entonces, yo debo darte las gracias—contestó Kai, caminó para darle la espalda a Hiromi, igual ella le daba la espalda, la chica se quedó pensando, ¿Por qué gracias?—. Una disculpa rápida de mi parte—comentó Kai aun dándole la espalda.

—¿Qué?—se cuestionó ella muy confundida girando para ver de frente a Kai, pero cuando lo hizo grande fue su sorpresa que lo vio muy cerca de ella, acercándose peligrosamente a sus labios, cortando la distancia entre ellos, ella se quedó realmente paralizada, no se esperaba eso, cerró sus ojos fuertemente, por dentro estaba que se moría de los nervios, lentamente Kai rozo sus labios, un roce simple, pero perfecto.

—Entonces ¿de nuevo se besaron? —cuestionó Salima. Hiromi la había ido a visitar, ya que aún no se encontraba bien. Se sentó a un lado de la cama de su amiga para poder conversar tranquilamente.

—Pues… —contestó Hiromi un poco pensativa—. No precisamente eso, no pudo seguir porque salí corriendo de ahí, así que no se terminó el beso—concluyó Hiromi un poco preocupada.

—Entiendo—dijo Salima muy seria—. Y en la escuela ¿Cómo te tratan ahora?—cuestionó la pelirroja cambiando su estado y viéndose más curiosa.

—La verdad, es que se armó en grande en la escuela—contestó Hiromi con un suspiro.

—¿Por qué? –volvió a cuestionar la chica Yamashita, Hiromi sólo rodó los ojos al recordar todo lo que le había pasado.

Iba caminando hacia su salón de clases, caminaba en el pasillo lentamente, andaba muy asustada por lo que pudieran decir por su supuesta cita con el líder de los F4 y sus temores se hicieron realidad. Siguió su andar antes de entrar al salón vio a Reyna y a sus amigas, todas la veían con mucho odio, repulsión e indignación. Hiromi estaba confundida al ver eso, de pronto llegaron muchos chicos y chicas a rodearla.

Hiromita, hola—dijo una chica muy alegre. Todos comenzaron a saludarla y a sonreírle, Hiromi estaba confundida y asustada, ¿a qué se debía esa actitud de todos? Si antes todo mundo le hacía la vida imposible.

—¿Hiromita? –dijo Salima muy graciosa y la aludida asintió para seguir relatando todo lo pasado.

En la pared del pasillo había un gran cartelón, era el periódico de ese día impreso mucho más grande para que todos pudieran verlo, era nada más y nada menos que la fotografía de ella y Kai cuando se dieron aquel beso en las afueras de la tienda de té. Hiromi estaba que no se la creía, sorprendida, veía el cartel boquiabierta, también había muchos estudiantes admirando la fotografía.

—¿Supongo que todos cambiaron su actitud contigo después de eso?—comentó Salima, que más que pregunta lo hacía como afirmación.

—Así es—corroboró la joven de ojos chocolates.

Estaba sentada en la cafetería tratando de comer, pero era imposible, todos en la escuela la acosaban, querían su compañía, había muchas chicas a su alrededor. Era extraño y eso comenzaba a molestarle.

Hiromita, vamos de compras después de clases ¿vienes?—preguntó una de las chicas.

Ah, sí, claro—contestó Hiromi algo incomoda con toda esa gente ahí esperando que así la dejaran en paz.

—Increíble—comentó Salima muy sorprendida con todo lo que le contaba su amiga.

—Y para acabar con broche de oro—Comentó Hiromi muy sarcásticamente—llegó Hiwatari a la cafetería.

Entran a la cafetería los F4, o al menos los tres que quedan del grupo, todos en la cafetería se emocionaron, los tres jóvenes se acercaron en donde estaba Hiromi, ella al verlo se puso muy nerviosa, agachó su mirada, era muy notable que sus mejillas se habían sonrojado.

Hola—saludó Max muy sonriente, la chica no contestó el saludo, Tala se acercó a la pared, ahí también había un cartelón con la fotografía del beso.

Eh Kai ¿esto es verdad? –pregunto Tala con una media sonrisa divertida señalando el cartelón.

No… lo que pasa es que…—quiso contestar Hiromi para aclarar todo.

Por supuesto que es cierto—interrumpió Kai haciendo una sonrisa de medio lado.

¿Qué?—se sobre salto la chica.

Todos los presentes se asombraron, Reyna hizo un berrinche y se fue del lugar, aunque no fue la única, varias chicas se decepcionaron al escuchar eso.

Oh Kai, eso si no me lo esperaba—agregó Max abrazando a su amigo de lado.

Hiromi se quedó perpleja ante el comentario, todos estaban maravillados con lo que pasaba.

—Es posible que realmente le gustes a Hiwatari—comentó Salima muy pensativa.

—Eso es totalmente imposible—Reprochó Hiromi con cierto enojo—. Por cierto—Comentó cambiando su tono de voz—, la tarjeta roja se ha cancelado. Deberías volver a la escuela.

—¿De verdad ya todo será mejor?—cuestionó la pelirroja con dudas, aún tenía miedo de lo que había pasado.

Hiromi simplemente le regaló una sonrisa y asintió la cabeza, de igual forma Salima le regaló una sonrisa, Hiromi comenzó a observar su alrededor y junto a la cama en el suelo vio un libro, un libro que parecía un anuario de escuela, se agachó y lo tomó, la pelirroja reaccionó e inmediatamente le arrebató aquel libro de las manos protegiéndolo en su pecho, Hiromi se quedó un poco asustada por la reacción de la chica.

—Lo siento—fue lo único que supo decir, realmente fue extraño, era como si la pelirroja ocultara algo en aquel libro, algo muy importante.

—Kai, ¿seguro que vas enserio con Tachibana?—cuestionó Tala jugando con un tiro al blanco. Estaban los tres en la casa de Hiwatari, como de costumbre, Kai estaba muy distraído haciendo un rompecabezas, cosa rara en él.

—Yo pienso darle todo mi apoyo—agregó Max que estaba en una mesita jugando solitario.

—Pero, ¿nuestras novias no tienen que ser aprobadas por nuestra familia?—preguntó nuevamente Tala mirando a Max. El rubio lo miró cuestionándose lo mismo, pero Kai seguía en su mundo, estaba muy concentrado armando el rompecabezas.

—Cuanto más serio vaya, más daño le hará a Tachibana al final—comentó Tala viendo fijamente el tablero de tiro al blanco.

—Yo no le haré daño a Hiromi—comentó por primera vez Kai, aunque aún estaba muy entretenido con el rompecabezas.

—¿Eh?—dijeron muy confundidos el pelirrojo y el rubio acercándose a su amigo.

—Oye, ¿no te habrás obsesionado con ella, verdad?—preguntó Tala poniéndose al frente de su amigo peligris—. Después de todo nunca pudiste deshacerte de ella.

—Así me gusta, Kai—agregó Max abrazando de lado a su amigo—. Pero, ¿qué te parece si ahora tratas de ser un poco más amable con ella?

—Hmp, aún no tengo una cita bien con ella—comentó Kai acomodando una pieza.

—¿Qué no pasaron la noche juntos?—cuestionó el rubio.

—Es cierto, ¿qué más quieres con esa clase de citas?—agregó Tala con una sonrisa malévola y picarona.

—No, quiero que sea diferente—contestó Kai, quedándose muy pensativo—. Ya sé lo que tengo que hacer—agregó levantándose, tomó su chaqueta y salió del lugar.

Tala y Max se quedaron muy confundidos y extrañados por esa repentina decisión del ojivioleta, ambos miraron la mesita donde estaba el rompecabezas viéndolo casi terminado, se quedaron sorprendidos por el avance que tenía ese juego, Kai desde que se lo regalaron nunca se había puesto a armarlo y cuando trataba de hacerlo no más unía si mucho dos o tres piezas, pero ahora estaba casi terminado.

—Oye, la próxima vez tengamos una cita doble—sugirió Mariam mientras limpiaban el puesto de dangos, pues ya era hora de cerrar.

—Te he dicho mil veces que eso no pasara nunca más—contestó Hiromi limpiando una vitrina.

—Pero, Hiromi… —alegó Mariam.

—No después de todas las barbaridades que ha hecho—interrumpió Hiromi.

—¿No será que aún no lo has olvidado?—preguntó Mariam mirando fijamente a su amiga.

Hiromi se quedó muy pensativa, recordó aquel beso que le dio Brooklin en la frente, se sonrojó un poco bajando la mirada, no sabía que contestarle a su amiga.

Caminaba Hiromi lentamente hacía su casa, se detuvo en una banca y se sentó, sacó aquel pañuelo que le había dado Brooklin, aún lo conservaba y cargaba para todos lados, con la loca esperanza de entregárselo a su dueño, lo miró fijamente recordando a Brooklin, se puso un poco triste, sabía que Brooklin ahora estaría con Mathilda, de pronto algo llegó a su cabeza.

«Kai puede que sea algo duro, pero quizás realmente este enamorado de ti, Hiromi.»

Esas palabras que le dijo la cuñada de Kai sonaban muy sinceras, no pudo evitar recordar su cita con él, a pesar de que había sido un fiasco, le gustó.

—No, no, no, no—reaccionó levantándose de la banca y corriendo a su hogar.

Llego al edificio, al subir a su departamento pensaba cenar tranquilamente y después dormir hasta el día siguiente, se lo merecía después de todo lo que pasó.

—¿Podemos hablar?—escuchó una voz varonil en la obscuridad, la chica giró para ver quién era.

—Hiwatari… —susurró para ella misma.

En una cafetería cercana al hogar de la Tachibana, estaban sentados Hiromi y Kai, uno enfrente del otro, ambos tomando una taza de café. Hiromi notó que no había nadie más y le sorprendió, por lo que ella tenía entendido esa cafetería era muy concurrida.

—¿Por qué no hay nadie más? —preguntó Hiromi muy curiosa dándole un sorbo al café.

—Renté el local para que nadie más entrara y así hablar más tranquilos—contestó secamente el chico, eso hizo que Hiromi escupiera el café que estaba tomando manchándose un poco el saco del uniforme que aún traía puesto, buscó en su maletín algo para limpiarse y sin pensarlo tomó el pañuelo que le dio Brooklin.

—Y bien, ¿de qué querías hablar?—comentó Hiromi sosteniendo aún el pañuelo en sus manos. Kai lo miró, recordó aquella fiesta cuando Brooklin se lo dio.

—¿Eso es de Brooklin?—preguntó Kai muy seco, más de lo normal. Hiromi bajó su mirada viendo aquel pañuelo—. ¿Aún no se lo devuelves?

Hiromi se quedó en silencio, le dio un poco de miedo la manera en cómo le habló, Kai notó eso.

—¿Te gusta Brooklin?—cuestionó con un tono más tranquilo y poniéndose de pie—. Sabes, yo tengo mucho control sobre él—suspiró—, recuerdo que una vez le dije que su dibujo era espantoso, un atardecer, desde entonces sólo dibuja personas.

—Eso es algo grosero—comentó Hiromi—, además ¿y qué si me gusta?—habló Hiromi nerviosa, pero triste—. Ahora él está con Mathilda, ¿cuál sería la diferencia si te digo que me gusta o no?

—De que a lo mejor… —habló Kai acercándose a Hiromi, sentándose a su lado y mirándola fijamente—pueda que te guste yo—terminó su frase susurrándole al oído a la chica, cosa que la estremeció.

—Tan egocéntrico como siempre—Agregó Hiromi sin alejarse de Kai—, así te pareces más al Hiwatari que conozco.

—¿De verdad crees eso de mí?—preguntó Kai, aun susurrándole en el oído, pero ahora su voz sonaba muy sensual, comenzó a respirar marcadamente para que su aliento chocara con la oreja de la chica.

—Sí, eso creo—contestó Hiromi con un susurro, realmente estaba disfrutando de ese acercamiento, sentir como su aliento golpeaba su oreja, eso la estremeció de pies a cabeza. Comenzó a sentir el aroma del chico, era una aroma tan penetrante y embriagante, como él—. Creo que eres… un egoísta, prepotente, un idiota—lo último lo dijo en un suspiro porque comenzó a sentir los labios de Kai en su lóbulo, eso hizo que Kai sonriera victorioso, se dio cuenta que realmente podía tener control sobre ella.

—Todo eso crees de mi, ¿eh?—susurró con la voz muy ronca rozando sus labios en la piel de la chica, lentamente se dirigió a la boca, la piel de Hiromi era tan suave que no podía evitar que le gustara más.

—Si—ronroneó Hiromi. Kai la miró frente a frente, acercando sus labios lentamente, se había quedado con las ganas de saborear esos labios y no pensaba volver a pasar lo mismo.

Hiromi tragó gordo, podía sentir el aliento de Kai golpearle el rostro, los labios. Inevitablemente comenzó a temblar, sabía perfectamente lo que Kai pensaba hacer, y por alguna razón, no le molestó, al contrario, lo esperaba gustosa. Sus corazones latían desenfrenadamente, Hiromi mojó sus labios para recibirlo y Kai sonrió con arrogancia. El celular de Hiromi sonó haciendo que ambos se separaran al instante, Hiromi se puso de pie y Kai bufó con fastidio.

—Si… ya voy… si, no te preocupes, no tardaré—y colgó el teléfono—. Me tengo que ir, buenas noches—dijo esto haciendo una reverencia al chico que aún seguía sentado.

—Espera… —dijo Kai pero no pudo terminar, Hiromi había salido corriendo del lugar sin darle tiempo a nada.

—¿Por qué no habrá vuelto Salima a la escuela?

Ya habían pasado varios días desde que Hiromi visitó a Salima informándole que la tarjeta roja había sido retirada. Comenzó a preocuparse por ella, tal vez algo malo le había sucedido. Negó con la cabeza y no pudo evitar mirar aquella banca vacía con nostalgia. Sólo esperaba que estuviera bien.

—Eh, Hiromita, no olvides lo de esta tarde—Comentó una chica acercándose a Hiromi—. Recuerda que iremos al club—la castaña sonrió algo forzada.

—Lo siento, me he visto forzada a ir.

—No te preocupes, yo hablo con Judy-san—contestó Mariam—. Tenemos clientes, adiós—colgó su teléfono para atender a las personas que acababan de llegar—. Bienvenidos—dijo Mariam con su linda sonrisa de siempre.

—¿Se encuentra Hiromi Tachibana?—dijo uno de los dos chicos que entraron.

—Lo siento, no va a venir a trabajar el día de hoy—contestó Mariam un poco extrañada.

—¿Te llevas bien con Tachibana?—cuestionó un pelirrojo viendo fijamente a la chica.

—Bueno, hemos sido amigas desde la secundaria—comentó tímidamente la joven de ojos verdes.

—Vaya, entonces debes ser su mejor amiga—ahora comentó un rubio que le sonrió muy efusivamente a la chica, haciendo que ella se sonrojara de sobremanera—. Bien, nos gustaría hablar contigo un momento.

—¿Qué pasa aquí?—preguntó Judy entrando al lugar.

—Queremos hablar con su empleada, nos la llevaremos un momento—explicó Tala.

—De ninguna manera, ella está trabajando—alegó Judy.

—Bien, te compro todo—dijo Tala.

—¿Eh? ¿Todo?—dijo Judy muy sorprendida.

—Ahora si nos podrás acompañar—dijo Max ofreciéndole la mano a Mariam para llevársela de ahí.

Hiromi estaba asombrada, entró a aquel club y simplemente era genial, en su vida había asistido a uno y mucho menos de niños ricos, todos bailaban y se divertían. Era un ambiente que simplemente Hiromi desconocía.

—Toma—le dijo una de las chicas con las que iba ofreciéndole un vaso con sake, ella lo tomo.

—Salud—dijeron las cinco chicas que iban con Hiromi para brindar.

—Mira ese chico de allá—dijo una de ellas.

—Si, es guapísimo—comentó otra.

—Se parece a mucho a Brooklin Wheeler.

Hiromi giró y puso toda su atención en aquel hombre y en efecto le daba un ligero parecido a Brooklin, pero también a Kai. De pronto ese joven volteó y vio como Hiromi lo miraba atentamente, y le sonrió. Hiromi no pudo evitar sonrojarse y sonreír de igual forma.

—Kai está muy aferrado con esa chica y no se pone a pensar en las consecuencias—dijo Tala muy serio.

—Aunque yo pienso que sería perfecto que Hiromi y Kai estuvieran juntos—Comentó Max mientras caminaba junto a Mariam y Tala—. ¿No crees?—dirigiéndose a Mariam con su sonrisa típica, volviendo a hacer que ella se sonrojara.

—Pues a mí no me parece bien que vayan tan enserio con esto—habló Tala de nuevo.

—Eso es algo que les concierne únicamente a ellos dos—respondió Mariam un poco tímida, aún no se le pasaba el color rojo en sus mejillas.

—No habría problema si sólo estuvieran jugando, pero si van enserio, van a tener graves problemas. ¿Entiendes?—dijo Tala deteniéndose y mirando fijamente a Mariam.

Mariam giró y miró fijamente a Tala, negó con la cabeza. Comprendía que los amigos de Kai estuvieran preocupados, pero sabía que era cuestión de ellos dos.

—¿Qué es lo que no entiendes?—preguntó Max un poco serio haciendo que Mariam girara para verlo, Max se había acercado mucho a ella, de nuevo el sonrojo surgió más intenso que nunca.

—Lo siento—dijo Mariam comenzando a caminar rápidamente alejándose de los chicos.

—Espera, aún hay mucho de qué hablar—gritó Tala.

—Déjala, que chica más rara—dijo Max, viéndola como se alejaba.

Hiromi se encontraba en la barra recargada. Aunque el lugar la había apantallado, comenzó a aburrirse y desesperarse, era muy ruidoso y había mucha gente extraña. Fijó su vista en la entrada del baño para chicas.

—¿Salima?—se preguntó ella misma, había salido una chica que era idéntica a su pelirroja amiga, salvo que ella se vestía más atrevidamente. Hiromi siempre había sabido que Salima era muy conservadora con su vestimenta, vio como ella entraba a la pista de baile, se quedó muy sorprendida, el parecido era enorme.

—Hola—escuchó Hiromi, giró para ver y era aquel chico idéntico a Brooklin—. Toma—le ofrecía un vaso.

—¿Eso es sake?—cuestionó la joven algo dudosa.

—No, es té—contestó el chico.

—Gracias—dijo Hiromi tomando el vaso con té.

—Salud—dijeron ambos para tomar sus bebidas.

—¿Cómo te llamas?—preguntó el joven después de haber tomado su vaso.

—Hiromi Tachibana—dijo ella poniendo el vaso vació en la barra.

—Lindo nombre, te queda muy bien—comentó con una sonrisa de galán—. ¿Quieres ir a caminar a la sala de estar?

—Eh… claro—dijo Hiromi con un poco de duda, mientras iba caminando comenzó a ver todo muy borroso, hasta que ya no vio nada.

Comenzó a abrir los ojos, al parecer se había quedado dormida, miró a su alrededor pero no conocía el lugar, se sentó en la cama y vio en el suelo su ropa tirada, entonces se dio cuenta que estaba totalmente desnuda, se tapó inmediatamente con las sabanas, no entendía que hacía ahí y menos desnuda.

—¿Qué fue lo pasó?—se preguntó muy asustada.

Tomó sus cosas y salió de ahí. Seguramente sus padres estarían muy preocupada por ella. Notó que aún no amanecía y eso la calmó un poco. Al día siguiente alistó todas sus cosas para ir a la escuela, afortunadamente sus padres no se habían molestado con ella, sólo le pidieron que no volviera a hacerlo, ni siquiera le pidieron explicaciones, así mejor para ella, ni siquiera ella comprendía bien que había sucedido.

—No puede ser, a lo mejor fue un mal entendido, o yo misma llegue ahí—se decía para tratar de calmarse y encontrarle alguna explicación a lo sucedido.

—Buenos días—una voz hizo que saliera sus pensamientos, vio a Kai Hiwatari recargado en un carro esperando afuera de su casa.

—¿Eh? Buenos… días… —dijo un poco nerviosa.

—¿Te llevo?—comentó muy tranquilo abriendo la puerta del carro, ella accedió, no le quedaba de otra ya iba tarde.

A la hora del almuerzo todos estaban en la cafetería comiendo, Kai entró seguido por Hiromi, iban para la zona especial de los F4. Todos fijaron su atención al par, unos con curiosidad, otros con envidia y algunos con odio. Hiromi no podía acostumbrarse, no le gustaba ser el centro de atención de la escuela, pero mientras tuviera a Kai en su vida, así sería. Ni siquiera notó que Salima la observaba fijamente entre toda la multitud.

Max y Tala ya se encontraban comiendo. Ambos miraron a los recién llegados y Max sonrió ampliamente.

—Que gusto que almuerces con nosotros—Dijo Max—. Por cierto, ¿dónde estabas ayer?

—¿Eh? –Hiromi se puso muy nerviosa.

—Te fuimos a buscar a donde trabajas y nos dijeron que te habías tomado el día libre—agregó Tala.

—Ah, bueno… es que…—decía muy nerviosa recordando todo lo que pasó, o bueno, lo poco de lo que se acordaba.

—¿A qué viene todo eso?—cuestionó Kai viendo a sus amigos.

—Bueno, lo que pasa… —comenzó a explicar Max.

Hiromi ignoró la explicación de Max, miró a su alrededor viendo a todos comer, donde se supone que ella debería estar comiendo. Su atención fue capturada al notar que se encontraba Salima, o al menos eso parecía, pero cuando menos lo pensó se había perdido entre toda la multitud, la Tachibana se quedó algo inquieta, ya era la segunda vez que se le figuraba verla.

—Hiromi, ¿no pasó nada esa noche?—preguntó Mariam a su amiga, ambas estaban en un puesto de ramen de por su casa. Habían salido de trabajar y tenían hambre, además de que Hiromi quería platicarle todo lo sucedido.

—Claro que no, ¿Cómo puedes pensar eso?—cometo Hiromi muy indignada.

—Sería mejor que tú y Hiwatari aclararan las cosas—sugirió la de cabellos azules.

—¿A qué viene todo eso?—preguntó Hiromi.

—Sí te gusta, o no te gusta, deberías decírselo y dejarlo claro—comentó Mariam muy seria.

—Da exactamente igual que yo le diga o no—dijo Hiromi—. De todos modos, no creo que le guste de verdad.

—Está enamorado de ti—soltó Mariam.

—¿Eh? –eso sorprendió a la de pelos castaños, en cierta forma hizo que se estremeciera.

—Y sus amigos están preocupados por ustedes dos—agregó Mariam muy pensativa—. Al final, Hiwatari resultó ser una persona buena—Mariam vio a su amiga fijamente—, me dijeron que él ha sufrido mucho con su familia, rompió lazos con su padre después de que su madre muriera, no se llevan nada bien. Vive en un ambiente lleno de presiones. Es muy posible que por eso se comporte así. En estos momentos, más allá de su agresiva apariencia, él desea que alguien lo ame realmente por lo que es y no por lo que tiene.

Eso dejó muy pensativa a Hiromi, ¿Qué era lo que sentía por aquel chico de cabello gris? Ni ella misma lo sabía.

Otro día en la escuela, Hiromi caminaba con dirección a la cafetería y se detuvo al ver a las chicas con las que salió aquella noche al club.

—Buenos días—saludó muy alegre, pero no recibió contestación, al contrario, se fueron de ese lugar ignorándola. Hiromi se quedó muy extrañada por eso, caminó cerca de la cafetería y se encontró con Reyna y sus amigas.

—Mira nada más, ¿Qué haces aquí?—dijo Reyna con mucho desdén.

—Cómo es posible que después de lo que hiciste aún te atrevas a venir—comentó Ming Ming muy indignada.

—¿De qué hablan?—dijo Hiromi muy confundida.

—De esto—comentó Reyna jalando a Hiromi del brazo para llevarla a la cafetería, al entrar se fueron al centro del mismo lugar donde había una mesa con una manta.

—¿Qué es eso?—preguntó ingenuamente Hiromi.

La pelinegra levantó la manta, todos en la cafetería veían atentamente a Hiromi con odio. Hiromi se acercó a la mesita y vio algo que hizo que se le fuera el aire. Había varias fotografías, en las cuales se encontraba ella, pero de la peor forma que se pudo imaginar: desnuda, sólo tapada con una sábana y abrazada por un chico, el cual entrelazaba su mano con la de ella.

—¿Pero qué?—soltó Hiromi en susurro, se quedó en shock al ver todo eso.

—Esto es algo despreciable, eres una zorra—soltó con veneno la chica de cabellos cortos.

—¿Cómo le hiciste esto a Hiwatari-san?—agregó Reyna.

Todos los chicos comenzaron a acosarla con preguntas y miradas fulminantes. Juzgándola, sin siquiera dejar que se defendiera. Hiromi estaba tan abrumada que no escuchaba nada.

—¿Qué está sucediendo aquí?—preguntó con voz firme el Hiwatari entrando a la cafetería, todos los presentes comenzaron a abrirle paso y él se acercó al par de chicas.

—Esto es lo que sucede—dijo Reyna sosteniendo una de las fotográficas y restregándosela en la cara el joven Hiwatari.

Kai miró aquella fotografía, se quedó en completo shock, su rostro no mostró expresión alguna, pero por dentro sentía que ardía. Apretó sus puños y fulminó con la mirada a Hiromi.

—No es lo que piensas, Hiwatari—se defendió Hiromi viendo la expresión que hizo aquel joven, por alguna razón le preocupaba lo que él pensaba de ella.

—¿Qué significa esto, Tachibana?—preguntó fríamente Kai, sin expresión alguna.

—No sé, no entiendo que es esto—soltó muy preocupada Hiromi. Y era verdad, no sabía que hacía en esa imagen y de esa forma—. ¡Tienes que creerme!—gritó completamente desesperada Hiromi, le angustió tanto al ver la mirada de Kai, en esa mirada más que odio e ira, había tristeza, dolor.

Kai no dijo nada más, dio media vuelta y salió de ese lugar dejando a Hiromi, todos en la cafetería comenzaron a hacer lo mismo, regalándole una última mirada de odio a la chica, pero en especial había una chica que disfrutaba de la escena, una pelirroja de ojos oscuros que soltó una gran sonrisa de maldad al ver como Kai simplemente no le creyó.


Y que les pareció…a poco no fue un poco cruel nuestro cubito pero que se le va a ser … en este fic (cabe indicar) Mariam no es la típica chica con mucho carácter del equipo de Saint Schield (Bayblade V-Force) sino que va a tener un carácter muy pacifico y tbm va a ser muy timida (nahh…q puedo decir…me gusta jugar con el carácter de los personajes XD) asi que no se sorprendan si le entra un ataque de pánico de la nada …en fin…lo único que me queda es perdirles un review…porfaaaa…háganme feliz…sin mas…cuídense…Sayonara…

Y AHORA A CONTESTAR SUS REVIEW:

Sara : soy tan feliz d q sigas el fic todas las semanas…ARIGATO GODAIMA y por eso el siguiente capítulo te lo voy a dedicar (si no te molesta)…y por cierto claro que nuestro Kai necesita amor y creeme que lo va a encontrar en cierta castaña XD... continua leyendo…Sayonara.

: Seee..a mi tbm me encanta la pareja KxH esq ya sabes …los puestos contrarios se atraen XD …yo al igual q tu creo q Kai debe tener un ataque de celos y no te preocupes q pronto sucederá…muajajaja muajajja muajjj….cof cof cof….XD….en fin..espero q me sigas esperando (eso sono redundante…q va…son ideas mias…XD) Sayonara

.Yagami: Gracias por leerme…y pues a veces no aparece el nombre pero no importa…lo que importa es que te guste… ..y creeme que yo ya he soñado con darle un beso pero ya sabs q es casi imposible…a menos q beses tu tele o compu …XD...gracias por leerme..Sayonara

Y es todo por hoy…cuídense y hay los vidrios!...Atte: Azura Hiwatachi Uchiharu