La peliazul entro con timidez al baño de hombres mientras el par de chicos miraba atónitos y asustados los movimientos de ella. Sakura observo la entrada del baño y con una patada la cerro.

—Exijo una explicación—dijo Sakura, seria.—y la exijo ahora.

Yuuki y Kaito se miraron con nerviosismo. ¿Que iban a hacer?

—Lo que oíste—murmuro Kaito, serio. Yuuki y Sakura no lo alcanzaron a oír y lo miraron extrañados.

—¿Que dijiste?—pregunto Sakura, extrañada. Kaito la miro de reojo y luego contesto.

—Amo a tu mejor amigo.—admitió, logrando que Yuuki se sonrojara ante esas palabras. Sakura solo los vio sorprendida y siguió escuchando a Kaito hablar tan romántica-mente.—Realmente lo amo.

—¿Entonces eres gay?—pregunto ella, ganándose una mirada de odio de Yuuki. ¿Como podía preguntar semejante estupidez como eso?

—No—negó el pelinegro, así atrayendo la atención de Yuuki—Solamente sentí amor.

—¿Amor?—cuestiono la peliazul, incrédula.—Son hombres.

—...Yo no veo la diferencia—contesto Kaito, demostrando un total desinterés ante las palabras de su amiga.

—¿y tu, Yuuki?—pregunto la de ojos jade, curiosa. Yuuki miro a Sakura neutral.

—Realmente...nunca me había dedicado a pensarlo—admitió el rubio, confundido.

—Siempre hay una primera vez para todas las cosas, ¿no?—dijo Sakura con una inocente sonrisa.

—...Supongo.—contesto el resignado.


—¿Que tan enamorado podrías estar de una persona?—pregunto Makoto mientras caminaba por los pasillos junto a Sasori.

—Enloquecería.—contesto este, cortante.

—¿Ese es tu límite?—pregunto Makoto, algo desilusionado. Juraba que Sasori era más intenso en el romance.

—Realmente no tengo límites, pero...—empezó a hablar el peliazul, mirando hacia otra parte.

—¿Pero?—cuestiono el pelinegro, exasperado.

—Realmente no sabría que haría por amor—sentencio Sasori, cabizbajo. Makoto le levanto el mentón y lo obligo a mirarlo directamente a los ojos. Sasori sintió como sus mejillas tomaban un tono carmesí y lo peor era que no podía evitarlo.

—Con solo amar esta bien—dijo Makoto, con una sonrisa. Soltó el mentón de Sasori y con una risita desapareció del lugar, dejando a su amigo con intriga.

¿Por que había hecho eso? Absolutamente Makoto era alguien especial y extraño.


—Yuuki últimamente esta muy extraño—comento Ymr junto a Lee y Nagato, los cuales estaban en otro mundo.

—...—Ninguno de ellos contesto, puesto que pensaban en cosas totalmente paralelas. Lee no podía quitarse las crueles imágenes de Yuuki y Kaito frente a sus ojos, puesto que realmente dolía ver como le mentían. Y Nagato estaba en su mundo junto a Ciel, el niño que lo lograba enloquecer con su inocencia, ingenuidad y su resplandeciente belleza y su sonrisa, tan angelical como siempre.

—¿Chicos?

Sí, besense malditos. ¿Como eres así? Maldito Yuuki. Maldito Kaito. Todos ustedes me las pagaran. Yo soy el único que puede amar a Kaito. Solamente yo. El es de mi propiedad y no pienso entregarlo a nadie. Matare a todo aquel que quiera robarme algo que es solamente mío. Nadie me robara a mi amor, jamas.

—¿Chicos?

¿Por que el es tan bello? Tan angelical, inocente, ingenuo, tan perfecto para mí. Siento como si me hubieran destinado a mi amado Ciel. Tal vez el destino y el amor existen después de todo. Tal vez siempre estuvo ahí, pero nunca lo note. Un ángel esperando en la sombra por mí. Tan perfectamente destinado para mí... mi amado Ciel.

—¡¿Chicos!?—grito Ymr, hartada de que sus amigos no le respondieran. Llevaba gritando varios minutos sin recibir respuesta alguna de que ellos la notaran o hayan estado escuchando. Eso era realmente molesto.

—Oh, lo siento. ¿Que querías, Ymr?—contesto Lee, algo distraído por sus pensamientos.

—Nada. ¡Absolutamente nada!—grito ella, furiosa. Hizo unos pucheros bastantes infantiles y se fue dando pequeños saltos.

—¿Y que le pasa a ella?—pregunto Nagato, confundido.

—Ni idea. Las mujeres son extrañas—contesto Lee, seguro.

—Definitivamente...tienes razón.—le apoyo Nagato, con una sonrisa.


—¿Desde cuando amas a Yuuki?—pregunto Sakura, curiosa.

—No hay una fecha exactamente—explico Kaito con una amable sonrisa. Yuuki solo escondía su rostro con su camiseta mientras jugaba nerviosamente con sus prendas de vestir.

—¿Cuanto llevan así?—pregunto la de cabellos azules.

—Dos días—certero Kaito, con una mano acariciando su mentón.

—¿Dos días?—reitero ella, confundida.—Juraría que un poco de tiempo más. Digo, ustedes siempre han sido muy cercanos.

Yuuki enrojeció de vergüenza. ¿"Muy cercanos"?

—¡Que insinuabas!—grito el rubio, molesto. Sakura lo miro confundida.

—Nada. Solo decía...—intento excusarse ella, pero fue otra vez interrumpida por el.

—¡Sakura, deja mi vida en paz!—exigió el, furioso. La peliazul solo lo miro decepcionada y salió corriendo.

—¿Que te pasa?—cuestiono Kaito, incrédulo.

—No me gusta que la gente entre en mi vida.—se justifico el rubio, algo frío.—Solo son una molestia.

Entonces Kaito lo acerco a el y lo miro directamente a los ojos con intensidad.

—¿Y yo soy una molestia?—pregunto el pelinegro, serio.

—Sí.—admitió este, neutral. Kaito lo soltó.—Solo eres una molestia más.

—Que lastima, porque tu eres mi amor. Y eso no cambiara, jamas.—se declaro el pelinegro, volviéndolo a besar.


Konan se encontraba acostada en su cama hasta que alguien entro a su habitación. Observo como Thoru se sentaba en la punta de su cama, observándola neutralmente.

—¿Thoru...?—murmuro ella, medio dormida.

—Necesitas despertar.—le dijo el, serio. Ella solo parpadeó con dificultad.—Te ayudare.

En ese instante el pelirrojo beso sorpresivamente a la chica de ojos celestes, haciéndola reaccionar.