Quizás no soy lo suficiente importante para el. Claro, ¿por qué me miraría a mi? Realmente odio cuando el no lo nota. No quiero ser alguien popular, sinceramente no me interesa, pero... Quiero brillar para el. Sólo para el. Quiero sentir que le importó.
Realmente lo odio. ¡Soy tan insignificante! El tiene el poder de hacerme sentir tan miserable, aunque el también lo sea. El sufre por lo no correspondido, al igual que yo. El dolor es nuestra conexión, aunque el no lo sepa. Puedo sentir mi rostro hervir y mis lágrimas intentar caer, pero lo evito. Soy tan ordinario y común que dudo importarle.
Definitivamente no le interesó. Lo odio, absolutamente lo odio. Odio que no me mire cuando sonrió. Odio que considere que el amor es más importante que la amistad, actuando el y yo juntos es algo eterno y sagrado. Odio cuando el mira a otro con ojos soñadores, y no se da cuenta que yo lo miro así. Es una persona tan cruel como despreciable. Definitivamente el no debería estar en mi corazón, devastando. Sí, no estoy herido.
La histeria e irá corrompen mis pensamientos una y otra vez, sin explicación alguna. No me iba a dar por importante, pero tenía precio. Indefinible. Quería golpearlo y gritarle todo el dolor y rechazo que me ha causado, ¡El no comprende lo que es sentirte como basura! Cuándo tu único consuelo es una soñadora esperanza las cosas cambian. Todo cambia. Absolutamente todo.
Y no puedo escapar del cambio, lamentablemente. Extraño a mi antiguo ser, alguien comprensible y amable ante cualquier humano. En especial con el. Romántico, optimista y detallista. Quizás era porque con el valía la pena ser así. Realmente valía la pena.
Aunque ahora, todo el odio se ha mezclado con el amor y no puedo reconocer lo que sucede. Temo enloquecer. Aunque creo que ya sucedió, tengo miedo.
Miedo del tiempo, que no sea suficiente.
Miedo de la eternidad, pensar que estaré atrapado para siempre en un duro y cruel mundo.
Miedo de la realidad. Esto ni siquiera podría explicarlo, es tan complicado he iluso.
Pero estoy totalmente seguro de esto. Soy tan feliz y triste siendo miserable. Es masoquismo, por supuesto. No lo pude evitar, pero es mi realidad. Me encanta delirar por el, obsesionarme y luego alejarme. Siento que el destino deja un espacio para mi y el, "nuestro pedazo de cielo". Cuando veo sus fríos e hipnotizadores ojos siento que me pierdo en ellos, como en un océano o el cielo. Realmente los odio. Me atormentan de amor, y mi desesperación se vuelve más y más grande. ¿Como se supone que me contendré?.
Definitivamente lo odio. Logro enamorarme con esa hermosa sonrisa y ni siquiera lo noto. No noto mi alma relatando todos mis emociones y mi corazón latiendo por mil solo por el. Sí, porque mis ojos solo funcionan para el. Es realmente enfermizo decirlo de esta forma, pero es verdad.
El es la droga que prende mi locura y llena mi vacío. El hace sentir tanto odio como para convertirme en un asesino. Por tanto odio, valdría la pena. Realmente lo valdría. Creo ser el único enamorado de esta manera tan desesperada.
Y sigue sin importarme.
No me importa que que el piense en otros cuando esta junto a mi, sin embargo eso no quita lo afilado de la daga enterrada en lo más profundo de mi corazón.
No me importa ser un egoísta, pero me aterra pensar que el escapara por eso. Me aterra pensar que el se ira. Lo peor sera que el no notara que esto no solo es un romántico noviazgo. Esto es para siempre.
No me importa tener a Ciel en el camino, puesto que puedo deshacerme de ... Ciel. Es un niño tan inocente y cruel, que vuelve a Sasori tan miserable como yo al momento de ignorar el completo y profundo amor que siente mi Sasori por el.
Sigue sin doler, solo me vuelve alguien más miserable. Solamente la daga se clava más y más dentro de mi corazón, matándome lentamente. Aunque morir por amor es la mejor causa que pude haber encontrado.
Lo se, lo se. No estoy muerto, pero vivir sin una causa lo suficiente fuerte o un ser sin amar no es vida. La vida es todo aquello que te causa ganas de sonreír, lo que te inspira a seguir adelante. Y yo no estoy viviendo.
Estoy sobreviviendo. Sobrevivo ante el dolor, y se que no soy el único. Y cada vez me resulta más y más difícil bailar con el demonio colgado en mi espalda.
Sobrevivo ante ser subestimado.
—Ese chico no vale suficientemente la pena—decía la gente.
—No es lo suficientemente especial o único como para recordar su rostro.—repetían mis compañeros.
—Sinceramente...no me interesan.—respondía yo, cínico. Me encantaba sonreír de esa forma tan torcida y enfermiza, ocultando mi verdadero ser.—Ustedes tampoco son lo suficientemente importantes para mi. ¿Intentan herirme? Realmente les costara destrozar el alma de un no vivo.—le contestaba a todos, con picaría y el suficiente valor como para mostrarme neutral.
Porque tenía valor, lo cual era bueno. Claro, si Sasori notara ese valor seguramente estaría junto a mi. Pero el destino es una jodida puta. Estoy delirando por el. ¡Estoy sobre sus pies!.
Estos días van pasando y el solo se preocupa por Ciel. Hace una semana que Yuuki y Kaito se confesaron y Sasori no me ha hablado. Quizás el acto de amor de mis amigos debería inspirarme, sin embargo sigo aquí, derrotado por un despreciable niño con el suficiente orgullo para lograr herir MI ego, el cual es intocable.
Caminaba despreocupadamente por los pasillos más largos y enredaros de esta "escuela". Realmente esto parecía un hermoso palacio. Largo, de tonos claros y gigante con todas las aulas limpias y gigantescas. Un patio de cemento y césped y una piscina en el segundo gimnasio. Eso era buena vida.
Al caminar me encontré con Ymr. Ella me miro con una tierna sonrisa y alzo la mano para saludarme.
—¡Makoto-kun!—exclamo ella, caminando hacia mi. Se puso a mi lado y seguimos conversando.
—Oye, Ymr-chan—dije, con una amigable sonrisa.—¿Como están las chicas?
—Bien, supongo.—contesto ella, haciendo una mueca. Desde la declaración de Yuuki y Kaito, bueno solo su beso, las cosas no andaban muy bien. Ahora ellos dos eran horriblemente molestados por Takao, Masao y el resto de los malos. Las chicas no se habían tomado la noticia muy bien, bueno, Kitty no se lo había tomado bien. Empezar a gritarles furiosa y golpearlos no era una buena reacción. Sakura, Konan e Ymr simplemente se habían quedado en blanco.
Sakura e Ymr guardaron silencio de la situación y simplemente prefirieron alejarse. Konan... ella se mostró bastante decepcionada de Yuuki y, de Kaito prefiero callarse. No iba a ser su enemiga en esa instancia, por supuesto. Fue lo más razonable según yo.
—¿Han pensado en hablar el tema...?—cuestione, pero Ymr me observo con desprecio. Fue realmente algo tan extraño en ella.
—No hay ningún tema de conversación entre yo y ellos.—sentenció ella, volviéndome a sorprender. ¿Donde quedo la linda chica alegre y optimista que era mi amiga?—No me gusta hablar el tema, así que no lo recuerdes.
—Pero...—intente hablar, pero ella me interrumpió.
—No voy a rogarte. Simplemente no lo recuerdes, nunca más.—sentenció y luego se fue. Me quede observándola un instante, aturdido.
Entonces alguien paso al lado mío.
—Cierra la boca, te van a entrar moscas.
Entonces la reconocí al instante.
—¡Konan!—grite y me acerque a ella. Su cabello rubio (algo anaranjado) caía hasta sus hombros desordenadamente y sus fríos ojos azules me miraban con interés. —¿Como estas? Hace tiempo que no hablamos.
—Una semana.—murmuro ella, algo reservada.—Bien, gracias. ¿Deseabas algo?
—Sí.—conteste, seguro.—¿Piensan hablar con Kaito o Yuuki?.
Ella me miro con rencor en los ojos. Se notaba que no le gustaba hablar del tema.
—Creo que esta bien dejar...las cosas así.—confeso, con frialdad.—No me interesa lo que hagan con sus vidas. Tienen el derecho de amar, ¿no?.
Solo asentí.
—Oh, Makoto—dijo ella, en un susurro.—Sasori el otro día fue a cuestionarme sobre Nagato y Ciel. El realmente quiere a Ciel, lo...lo siento.
Agacho la cabeza, hizo una reverencia y se fue saltando a su salón.
Sentí como los celos hervían mis venas.
Definitivamente iba a ser algo, y pronto.
