El temblaba levemente mientras mantenía su cabeza apoyada en mi pecho, buscando calor y algo de cariño. El se volvía a acurrucar contra mí, haciéndome sonreír. Se sentía tan bien tenerlo entre mis brazos, entregándole todo el amor que necesita.
—¿Que sucede?—pregunte dulcemente en su oído. El me mira inocentemente, lo cual me encanta.
—...—el no contesto, simplemente se apego más a mi. Me acerque y bese su frente. El era tan bello, claro, no podría decir que sobrepasa a Thoru, pero para mí Ciel era todo. Acaricie sus cabellos con dulzura.
—¿Que sucede?—reitere, separándome un poco de mi amado. El me miro con nerviosismo y luego mordió su labio inferior. Suspiro y se resigno.
—Tengo miedo.—sentenció, para volver a suspirar. Bajo la mirada directamente al suelo y empezó a mover los pies adorable-mente. Lo mire neutralmente, luego con un fugaz movimiento le subí la barbilla para que me observara directo a los ojos. El no evito sonrojarse, y yo sonreí triunfante. Ganaba, y me encantaba. Junte nuestros labios instantáneamente. Esta sensación era tan agradable... podía seguir así todo el maldito día. Los labios de Ciel eran tan suaves y delicados, como si estuvieran hechos de porcelana. Le acaricie el rostro y luego lo mire desconcertado. Jamás había conocido a alguien que fuera como el.
Jamás creí que la perfección fuera real. Quizás Thoru tenga más belleza, pero el no tiene ese bello corazón que posee Ciel. El no tiene ese brillo especial en los ojos como los de Ciel. El no tiene esa sonrisa sincera.
—¿Miedo de que?—pregunte en su oído, curioso. El siguió mi mirada.
—De que nos pase lo mismo que Kaito y Yuuki.—contesto con franqueza. Abrí los ojos, algo extrañado.
—¿Te avergüenzo, Ciel?—le pregunte sin rodeos. Note como el se coloco nervioso. Suspire, algo herido.
—No me avergüenzas, solo que no estoy listo para admitir esto.—dijo el, tan adorable como nunca. Le sonreí para tranquilizarlo.
—Tranquilo—murmure con lentitud y suavidad en su oído, causándole a el temblar por un probable estremecimiento. Me encantaba que Ciel fuera tan sensible a estos pequeños detalles como nuestra cercanía, no podía evitarlo.—Si tienes miedo.—hablaba lento para ver las reacciones de mi amado ante nuestros románticos roces. Sentí su corazón latir más rápido y apasionado, pero me contuve de besarle.—Si tienes miedo...Yo te protegeré.
Entonces ligeramente lo empuje al suelo, mientras yo me ponía encima de el y lo besaba dulcemente. Ciel correspondió con torpeza a nuestro beso e intento tener el control. Sonreí malicioso.
—No lo intentes.—susurre, con un tenue toque de malicia. El me miro muy sorprendido y sonrojado.—Porque tu...—Ciel parecía asustado, y yo muy malicioso.—Eres Mío.
Entonces Ciel se levanto y sentó en el suelo. Me miro con determinación.
—Solo tuyo, Nagato.—dijo, para luego acercarse a mi mejilla y besarla.
Estaba en clases totalmente aburrido. Que me separen de Ciel por distintos horarios y que este en un asiento junto a Sasori no es muy divertido. Por suerte, una mesa y una silla nos dividen, aunque sea unos 2 decímetros.
Realmente Sasori no es alguien de mi agrado. Quizás su inexplicable odio me fastidia lo suficiente como para ignorarlo la gran mayoría del tiempo. Supongo que mi tipo de relación que mantengo con el es como la de Konan y Kaito. Sigo sin comprender como Ciel lo puede considerar uno de sus mejores amigos cuando Sasori es un maldito cínico analítico ante todo. Detesto a las personas tan calculadoras como el.
Entonces oigo voces.
—Eh, disculpa, Sasori-kun, ¿me darías tu puesto?—pregunta, aparentemente Kitty.
—Como si deseara estar aquí.—contesta Sasori, totalmente frío. Se levanta, toma algunos cuadernos y se va hacía el puesto de Kitty, la cual se sienta con Makoto. Observo de reojo como Makoto y Sasori conversan.
—He, Hola. Lamento si te he ignorado, pero he andado bastante distraído últimamente.—dice Sasori, sentándose junto a Makoto. Este lo mira con los ojos brillosos.
—No-o importa.—tartamudeo Makoto al mismo tiempo en que embozaba una sonrisa. Definitivamente a Makoto le gustaba Sasori. Se notaba en la mirada, sonrisa y sus típicas reacciones. No comprendo como ese lerdo es tan ciego que no lo nota. Igual, Makoto es un buen chico y alguien que podría alejar a mi Ciel de Sasori.
—¿Nagato-kun?—hablo Kitty, mirándome con curiosidad.—Llevas minutos observando a Makoto y Sasori sin siquiera pestañear...¿estas bien?
Entonces lo note. Mi querida Kitty estaba junto a mi.
—Oh, lo siento. Estoy muy distraído últimamente, Kitty-chan.—le conteste, embozando una avergonzada sonrisa.—¿Como han estado?
—Bien...creo.—contesto ella, algo insegura.—Estamos empezando a aceptar la situación, ya sabes..."eso". Sinceramente no comprendo como me pudieron haber echo eso a mi. ¡A mi!. Intentaron herirme, por supuesto.—soltó una risita tanto traviesa como orgullosa.—Soy demasiado fuerte como para ser dañada, lo se. Sin embargo, me gustaría hablar con Yuuki y Kaito sobre el tema, y no habrá otro mejor momento que mañana.
—¿Mañana...?—cuestione, sin entender. Ella me miro e hizo una mueca.
—Tonto. Mañana todo el curso ira a una excursión al centro, ya sabes, para conocer lo bello de Japón como paisajes, animales y océanos. Incluso nadaremos con algunos animales. Tenemos que traer ropa de cambio y por si a caso algunos útiles de aseo. ¿No es genial?—dijo ella, ilusionada. Vaya, había olvidado esa "aventura" y realmente no me apetece mucho, pero no puedo negarme.
—Si, supongo. Lo había olvidado.—admito mientras me rasco el cabello. Ella sonríe.
—Las chicas lo olvidan a cada rato, realmente no las comprendo. ¿Como no emocionarse con algo así?. ¡Es maravilloso!—exclama ella, muy feliz. Kitty siempre ha sido una líder, y supongo que esto esta bien, puesto que nadie tiene el suficiente valor o autoestima como para querer serlo.
—No he hablado hace una semana con ellas.—digo, algo apenado. Las extrañaba, realmente las extrañaba. Jugar a la ronda o correr con Ymr y Sakura, pintar en las calles junto a Konan, ademas de sacar fotografías y reír durante horas. O tirar fuegos artificiales todo el grupo cuando hay verano. Realmente extraño esos tiempos en que nada era complicado y las sonrisas eran sinceras y fáciles.—Creo que los chicos tampoco.
—Es comprensible.—comento ella, mirando sus cuadernos y luego a mi.—Están heridas, tienes que comprendedlo. Nosotros nos contábamos todo y de repente ellos nos ocultan algo tan grande. Ni siquiera nos lo revelaron, sino que los descubrieron.
—Sí...—murmure, cabizbajo. ¿Como reaccionarían ellas si supieran?. Definitivamente en algún momento ellas iban a saber el amor de Ciel y yo. Sin embargo no ahora. Entonces tocó el timbre que anunciaba recreo.
—Bueno, adiós.—dijo ella, levantándose y acomodando su falda.—Nos vemos luego.
—Claro, adiós.—conteste, también levantándome. Las horas pasaron rápido y me fui a casa, no sin antes haber estado con mi amado ángel. Quería seguir con el un rato más, pero quería estar con sus amigos. Se lo permití, por supuesto. Sin embargo eso no quito los celos que sentí.
