Los 11 amigos yacían tirados inconscientes sobre pedazos del bus totalmente destruidos. Yuuki despertó totalmente adolorido. Lo primero que hizo fue observar totalmente conmocionado lo que había sucedido, y luego notar su gran herida en su brazo. El rubio sintió un gran ardor en su cabeza. Yuuki empezó a inspeccionar con cuidado entre los restos hasta encontrar a Ymr debajo de unas mochilas totalmente ilesa. El rubio suspiro con alivio. Notó como la pelirroja empezaba a abrir sus ojos y con cuidado la tomo del brazo y la levanto, apoyando el cuerpo de su amiga en su brazo con un agarre.

—¿Ymr?¿...Estas bien?—pregunto Yuuki, preocupado. Esta solo asintió, se separo un poco del rubio y estiro los brazos con los ojos aun entrecerrados. Entonces cuando los abrió se preocupo. La escena de un bus totalmente destruido mezclado con sangre y restos no resultaba muy linda ni placentera, o por lo menos no para ella.

—¡Oh...!—grito ella, conmocionada. Yuuki solo siguió buscando. Encontró a un Makoto con varias heridas en el rostro, seguramente por los vidrios. El sangraba por el resto y todo detalle lindo que tenía ya no se distinguía. El seguía inconsciente y su sangre no paraba. Simplemente lo aleje de los escombros y lo recosté seguramente.

—¿Yuuki-kun?—dijo Ymr, con lagrimas en los ojos. Solo la vio y espero que prosiguiera.—¿Que...Que ha pasado?

—Sinceramente...no lo se.—dijo, con la voz algo ronca.—Todo iba tan bien...y luego siento un gran impacto. Desde ese momento perdí la consciencia y no recuerdo nada más sobre el accidente.

Yuuki por más que quería no lograba recordar aquellas escenas tan...sangrientas. Lo cual era realmente frustante y aborrecedor.

Ella solo asintió y seco sus lagrimas. Realmente dolía este tipo de situaciones. ¿A caso sus amigos estarían muertos? ¿O donde demonios estaban?. Obviamente el destino no les deparaba mucho.

—¿Has encontrado a alguien más?—pregunto, intentando mostrarse más fuerte. No lo lograba.

—A Makoto, esta inconsciente y recostado por allá.—contesto Yuuki secamente.—¿Podrías ir a verlo?.Tiene unas heridas bastante feas en el rostro.

—Esta bien—dijo esta caminando hacia el pelinegro. Ymr no pudo evitar sentirse inútil al no poder ayudar en más, pero ella no pensaba contradecir a Yuuki en momentos tan graves y problemáticos como estos.

Yuuki camino y camino, hasta ver una escena para nada linda.

Kaito, con una gran herida por todo el torso totalmente sangrado. Su amado Kaito tocia como si se estuviera ahogando. Yuuki sintió como le arrancaban su alma cruel y dolorosamente. Su Kaito probablemente estaba muriendo, y el no lograba reaccionar...

—Oh, no. Kaito no...—dijo Yuuki, retrocediendo y poniendo su mano en su boca, para evitar gritar. Entonces el recordó su última pelea con Kaito.


Kaito rápidamente se separo del rubio.

—¡Imbécil! ¿Que demonios te pasa?—le grito el pelinegro, histérico. Yuuki solo atino a retroceder un par de pasos y mirar a su amado con extrañeza.

—¿Kaito...?—intento hablar el rubio, mientras todos miraban la escena curiosos. No era muy normal ver a dos chicos hombres besarse. Y menos si se trataba de dos chicos tan guapos y hermosos como Yuuki y Kaito.

—¡No, Yuuki, No!—grito el pelinegro, empujándolo.—¡Yo no soy un gay como tu! Aléjate.

Entonces Kaito había salido corriendo tan rápido como un rayo. Y Yuuki quedo con esas duras y crueles palabras grabadas en la mente mientras intentaba no mostrar debilidad frente al resto.


—Quizás no debí ser tan impulsivo...—murmuro el rubio para sí mismo.

Tomó el cuerpo de Kaito y lo deposito al lado de Makoto. Ymr lo observo preocupada.

No parece ser profundo, sin embargo si no es curado se podría volver más grave.dijo esta con seriedad y profesionalismo.

—¿Que tan grave?—cuestiono el ojo-azul, tenso. Ymr lo notó y se entristeció al pensar que no podría darle buenas noticias. Sin embargo mentirle sería peor, por lo cual decidió decir la verdad.

—El corte esta sangrando, si no lo paramos el desangramiento sera mucho mayor y más complicado. La herida que esto le provoca podría infeccionarse y seria peor, y ademas con este viento la hipotermia sería bastante común...—dijo esta, algo fría.

—¿Morirá?—dijo Yuuki cabizbajo. Ymr no contesto.

—Si es que no lo curo, sí.—sentenció.

—Que debo hacer...—murmuro el rubio, nervioso.

—¿Encontrar al resto?—dijo Ymr, con ironía.—El esta mal, pero los otros también tienen vidas, Yuuki. ¿Dime, donde esta el pequeño Ciel, o Nagato, o Sakura o Konan? ¡Donde están!

—Kaito esta peligrando.—se defendió el rubio con bastante dureza y rudeza.

—Y tal vez ellos también. Deja de ser tan egoísta y búscalos. Yo curare a Kaito, solo pasame esas mochilas y detendré el sangrado.—le indico Ymr, bastante madura. Yuuki asintió y obedeció a cada cosa que dijo Ymr. Le paso las mochilas y salió corriendo en busca de otros.

Entonces Yuuki escucho tenues ruidos y pasos que venían del bosque. O exactamente de los grandes arboles. Entonces el rubio vio a dos singulares chico y chica de cabellos azules.

—¡Augh!—se quejo Sakura mientras estiraba su espalda. La linda chica estaba totalmente sana.

—Deberías agradecerme, detuve TU golpe.—comento Sasori mientras limpiaba los polvos que tenía adheridos a su ropa. El también estaba ileso.

Yuuki corrió desesperadamente feliz hacia ellos.

—¡Están bien!—exclamo el rubio, lanzándose a ellos en un abrazo. Los tres terminaron tirados en el piso.

—Sí, lo estamos.—contesto Sakura, algo incomoda por tener a Yuuki encima, o bueno, la pierna de el sobre su estomago.

—Yuuki, por favor quítate.—dijo Sasori, peligroso.—Quítate o te quito yo.

—Entiendo, esta bien.—dijo el rubio, obediente. Aun no se le borraba la sonrisa, por supuesto. Yuuki les indico que vayan donde Ymr y ayuden a curar.

—¿Que hago con Makoto?—pregunto Sakura.

—Revisa en las mochilas, seguro que alguien trajo una crema.—dijo Ymr.

—Creo que Ciel echo una, pero ninguna de estas mochilas son de el.—certero ella.—Tengo una idea. Sasori-kun, ve a buscar las mochilas faltantes, por favor.

—Claro.—acepto el, y empezó a revisar entre los escombros.

—¿Has visto a alguien más?—pregunto Ymr, mientras buscaba cosas en las mochilas.

—No, solo estaba con Sasori.—dijo ella, mirando a Kaito.—Parece estar mejor.

—Sí—acepto Ymr, con una mueca.—Pero al igual que Makoto necesito una crema para intentar curar sus heridas. El sangramiento esta totalmente detenido, pero ahora lo importante son sus heridas.

—Yuuki va a estar agradecido contigo.—comento Sakura, con una sonrisa.

—Sí, supongo.—dijo Ymr, sin evitar sonreír.—Me querrá como una gran amiga, solo eso.

—Que optimista.—dijo Sakura con sarcasmo.

—Ser realista no tiene nada de malo.—se defendió ella mientras jugaba con los cabellos de Kaito.—¿Sabes? Aprendí algo. El amor y la realidad son iguales, ambos son crueles.

Sakura la miro triste. Pero en ese instante llego Yuuki corriendo divertidamente con Lee.

—¡Idiota!—exclamo Yuuki con una feliz sonrisa.

—¡Idiota tu!—contesto Lee, mientras tomaba de la cintura a Yuuki y le daba vueltas en el aire. Sakura e Ymr observaron extrañadas todo eso. ¿Homosexualidad, otra vez?. Entonces ambas recordaron la razón de su enojo. E Ymr no pudo haberse sentido peor.

Se había enamorado de un gay.


—Ciel.—dijo una voz algo frágil.

—¿Konan?—pregunto el pequeño rubio, confuso.

—Si.—contesto ella, mientras se levantaba y observaba al tierno chico.—¿Estas bien?.

El lindo chico se contemplo a si mismo y observo como tenía unas heridas en su brazo sangrando.

—Konan, tu cabello.—dijo el, indicando las puntas del cabello de Konan.—Son rojas.

—¿En serio? Genial, siempre las quise así.—dijo ella, acariciando con delicadeza su cabello, o más bien sus puntas.—Se mancho con tu sangre.

Ciel sintió escalofríos de esa frase.

—Ven, tenemos que volver a donde estaba el bus.—dijo ella, tomando la mano del rubio y levantándolo, sin soltar su mano.

—¿Y donde esta?—pregunto Ciel, confuso.—¿y el resto?.

Konan solo negó con la cabeza. Ella no iba a darle falsas esperanzas al tierno niño.

—Pero, podrían estar cerca del bus.—dijo ella, algo esperanzada.—Me gustaría creer que todos están bien.

—A mi igual.—dijo Ciel, mientras encontraba el bus, o por lo menos sus escombros.—Konan.

Entonces ella lo vio. Ambos empezaron a correr hacia allá totalmente angustiados.

Pero entonces esa angustia se volvió felicidad.

—¡Konan!—Sakura e Ymr la abrazaron con felicidad. Y Yuuki y Lee a Ciel.

—¿Donde esta Thoru?—pregunto ella. Nadie respondió.—Comprendo...

—¿Y Nagato?—pregunto Ciel. Otro silencio.

Pero claro, ninguno de ellos dos (Konan y Ciel) iban a mostrar su tristeza al resto, puesto que era tristeza reservada.